hola, ¿que tal?, aquí de nuevo Kaitres trayéndoles un nuevo capitulo. Quería agradecerles su apoyo hacia el primer capitulo e inicio de la historia. Al final del capitulo les dejare una pequeña acotación espero se tomen un poquito de su tiempo para leerla.
Riruka: Espero realmente no desilusionarte, pero no tengo pensado seguir lo que suceda en digimon tri, puesto que quiero hacer una historia original y diferente. Ademas, las ovas saldrán cada muchisimo tiempo y quien sabe si podría seguir su ritmo, pero aun así espero que te agrade la historia y puedas leerla tanto como gustes.
FireAkai15: Una de las mejores historias, eh? no se si mejor pero quiero sea diferente. Aun así tratare de llenar tus expectativas, no quiero desilusionarte. Sobre lo que le dijo, te lo dejare mas adelante saberlo, aunque es un poco tontería.
Aoi Black: No te preocupes, mientras pueda lo continuare tan seguido como sea posible. Espero este capitulo te sea igual de interesante.
3 años completos habían pasado en el mundo humano, 3 años desde la derrota de MaloMyotismon y 3 años desde que Taichi Yagami había dejado todo atrás, renunciado a un futuro amigos y familia para salvar el mundo digital.
Hoy en el aniversario de su marcha, los 11 niños elegidos que alguna vez habían protegido el Digimundo se habían reunido. Todos los años en esa misma fecha se reunían en ese lugar, la colina de la luz. La misma colina que los había llevado a grandes aventuras por primera vez, el mismo lugar a donde habían regresado para seguir a Myotismon. Por segunda vez la colina les había servido de puerta para volver al Digimundo y luchar contra MaloMyotismon. Pero a su regreso, esa colina se convirtió en un lugar que no solo les traería buenos y bellos recuerdos, sino también otros malos y amargos.
Cada uno de los elegidos habían tomado la noticia de diferente manera, pero todos y cada uno de ellos extrañaba a su amigo. Pero tal y como había pedido su líder y amigo habían seguido adelante, debían cumplir sus sueños para que en el momento del regreso de Taichi podrían mostrarle una sonrisa y decirle que lo habían logrado.
Joe Kido había logrado terminar la preparatoria y ahora estaba haciendo sus exámenes para ingresar a la universidad de medicina. Con 18 años estaba en buen camino para convertirse en el primer medico Digimon y con esfuerzo el mejor.
Yamato Ishida junto con Sora Takenouchi habían logrado terminar el segundo año de preparatoria. Con 17 años el rubio elegido seguía adelante con su banda, era una buena forma de ganar dinero para sus futuros estudios en Estados Unidos. En cambio la pelirroja había abandonado el tenis hacia un año y ahora solo se dedicaba a sus estudios escolares. La relación entre ambos había seguido, pero como cualquier pareja discutían pero no eran de gran magnitud.
Koushiro Izumi ahora con 16 años era uno de los jóvenes más prometedores de la preparatoria de Odaiba; además él junto con Yolei eran los encargados de establecer cualquier tipo de contacto, siendo su mayor logro una conversación con Gennai en donde les aseguraba que Taichi estaba bien. Pero para todos ellos eso no era suficiente por lo que diariamente revisaban las redes con la esperanza de encontrar alguna puerta abierta.
Mimi Tachikawa tras terminar la secundaria en Estados Unidos había regresado a Japón para hacer sus estudios allí. Tenía otra razón y esa era apoyar a sus amigos, principalmente a la menor de los Yagami. Había dejado de usar tinturas y accesorios en su cabello como una promesa al chico que una vez fue el líder del grupo, una promesa silenciosa de que cuando el vuelva vería su verdadero cabello.
Takeru Ishida junto con Hikari Yagami de ahora 14 años habían logrado ingresar en la secundaria de Odaiba mismo lugar donde sus amigos habían estudiado. Takeru era ahora el capitán del equipo de baloncesto y catalogado como el mejor del campeonato. Hikari había sido la más afectada con la marcha de su hermano, pero había logrado salir adelante gracias a la ayuda de todos los demás, principalmente del elegido de la esperanza. Todas las noches antes de dormir escribía en su diario los sucesos que pasaban día a día para que cuando su hermano regresara pudiera sentir que estuvo presente.
Los elegidos de la segunda generación tras tres años habían ingresado a la misma secundaria que sus amigos. Iori Hida con ahora 12 años era la voz de la razón del grupo cuando el elegido del conocimiento no estaba presente, a pesar de su corta edad y ser el menor del grupo pensaba las cosas con calma y claridad. Miyako Inoue con sus 15 años se había convertido en una bella joven y compañera de investigación de Koushiro, seguía siendo tan hiperactiva como antaño pero tenía sus momentos de seriedad.
Ken Ichijouji co-capitan del equipo de futbol de la secundaria de Odaiba junto con Daisuke Motomiya el capitán de este mismo, se habían convertido en el mejor dúo de futbolista de casi todo el país; conocidos en muchos lugares como el "Dúo Imparable". Pero aparte de eso también se habían convertido en los mejores amigos y enlistados entres "los 3 príncipes de la preparatoria Odaiba" junto a su amigo Takeru. Tal y como su antecesor le había pedido había dirigido a Odaiba a dos campeonatos y cuidado sus googles como si fueran su propia vida.
Como cada año en esa fecha se reunieron en la colina para sentirse más cerca de su amigo y líder. Pero este año habían armado un campamento de una semana, por lo que cada cual fue a hacer una tarea diferente. Koushiro junto con Iori y Miyako se encargarían de instalar todo lo necesario para intentar contacto con el mundo Digital. Sora Mimi y Hikari se encargarían de limpiar la cabaña donde dormirían esos días. Los demás chicos se dispersaron por la colina buscando madera, agua y algunas vallas.
Antes de que se dieran cuenta la noche había caído sobre ellos, pero sin ninguna seña de sueño o cansancio decidieron encender una fogata y sentarse alrededor de ella. Excepto por la clara excepción de Yamato y Daisuke que se encontraban más alejados, al pie de las escaleras conversando entre ellos mientras observaban fijamente las montañas frente a ellos.
- Esos dos se han vuelto realmente unidos – comento Joe mirando a los portadores de la amistad.
- Taichi era el mejor amigo de Yamato y quien más lo comprendía – comento esta vez Takeru observando a su hermano fijamente, sabía que muy en el fondo su hermano estaba con los pelos de puntas estando en ese lugar.
- Para Daisuke, mi hermano era su modelo a seguir y también el antecesor de su emblema – dijo Hikari con una sonrisa melancólica, ver a su amigo le recordaba tanto a su hermano que a veces hasta le costaba hablar con él sin ver la sombra de su hermano.
- Además deben admitir que ese cabezota se parece mucho a Taichi – comento Miyako entre risas contagiándolas a los demás.
- Saben podemos oírlos – dijo Yamato llamando la atención de todos, se giraron en dirección a los dos chicos. El pelirrojo no parecía nada contento por llamarlo cabezota aunque en el fondo agradecía que lo comparen con Taichi pues él era la persona que más admiraba. En cambio al rubio no le gustaba que se burlaran de su heredero, aunque debía admitir que era igual de terco y testarudo que su amigo – No se burlen de mi pequeño heredero – agrego pasando su brazo sobre el hombre del chico.
- Yamato, ya deja de tratarme como un niño – dijo Daisuke apartándose del rubio y acomodándose los googles – Crees que algún día las puertas ¿Vuelvan a abrirse? – pregunto en un susurro pero gracias a la ayuda del viento y el silencio que se había formado de pronto todos pudieron oír su pregunta. Agacharon la cabeza por un momento, pensando en sus compañeros Digimon.
- ¡Por supuesto que sí! Que tonterías dices Daisuke, el Digimundo siempre nos necesitara – grito eufórica Miyako mientras daba un salto, más de uno de los presentes dio un gran respingo al verse sacado abruptamente de sus pensamientos.
- Izzy has logrado encontrar alguna puerta – pregunto el Ishida acercándose a la fogata junto con el pelirrojo, ya había tenido suficiente tiempo esperando que la puerta se abriera y creía que el chico a su lado igual.
- Ninguna – respondió el joven portador de la inteligencia negando con la cabeza – Pero hemos descubierto algo, cada puerta del mundo mantiene algún tipo de anormalidad – explico el pelirrojo, miro a cada uno de los presentes que tenían una cara de frustración.
- Lo que Izzy quiere decir, es que algunas puertas se abren por algunos segundos antes de cerrarse súbitamente – explico Yolei al notar que nadie había entendido a su compañero.
- ¿Qué significa eso? – pregunto Sora, que al igual que todos seguía sin entender el punto.
- Dado la amenaza de la que hablaron Azulongmon y el señor Gennai pensamos que algo o alguien está cerrando las puertas – dijo Koushiro mientras buscaba su computadora dentro de la mochila, al encontrarla la encendió haciéndole señas a todos para que se acercaran – Si ven estas graficas – señalo algunos puntos rojos dentro de las gráficas – Verán, cada punto muestra cuando se ha abierto cada puerta – esta vez señalo los bordes de la gráfica donde mostraban a un lado las horas y en el otro el día que se había abierto; cambio de ventana mostrando esta vez un mapa del mundo, tecleo algunas cosas por un par de minutos mostrando diferentes puntos a lo largo y ancho del mapa – Cada uno de estos puntos es donde una vez existió una puerta abierta. Ahora – volvió a teclear por un momento, tras unos segundos muchos de los puntos desaparecieron y otros cambiaron de color a azul – Estas son las puertas del mundo que se han abierto –
- Koushiro ¿Por qué esta es de diferente color? – pregunto el superior Joe señalando un punto en negro que se encontraba sobre el mapa de Japón.
- Esa es la puerta de Tokyo que cerró BlackWarGreymon hace más de 3 años – señalo Iori al recordar el suceso.
- Esta puerta fue la primera en intentar abrirse, pero también la única que intento abrirse dos veces – el pelirrojo volvió a mostrar la primer grafica mostrando el inicio de esta – Lo más raro es que entre el primer intento y el segundo tuvieron un intervalo de solo unos minutos – señalo dos puntos de la primera anomalía mostrando que no había siquiera media hora entre ambos intentos.
- ¿Desde cuándo sucede esto? – pregunto Ken cuando el pelirrojo cerro la computadora.
- Desde hace un año y medio o poco más – respondió la joven del dúo de investigadores del Digimundo.
- ¡Porque no lo dijeron antes! – grito fuera de si el heredero del valor, no le cabía en la cabeza que no pudieran contarles algo como eso. Si las puertas estaban intentando abrirse y se cerraban algo raro estaba sucediendo. ¿Qué sucedía si algo estaba sucediendo? - ¡Que sucede si Taichi necesita ayuda! – volvió a gritar tomando de la camisa al pelirrojo.
- Calmate Daisuke, Koushiro debe tener sus razones – Yamato apretó suavemente el hombro del mencionado, lentamente el Motomiya soltó al otro joven y camino alejándose unos metros para dejar que su frustración e ira se calmaran.
- No estamos seguros de nada pero les contare las sospecha que tenemos – Koushiro volvió a tomar asiento alrededor de la fogata al igual que los demás – Como saben desde que Taichi se marchó todas las puertas del mundo fueron cerradas – todos asintieron, apenas se enteraron de su marcha unos minutos después de regresar victoriosos intentaron ir tras él, para su frustración, sin éxito – Aunque no podíamos viajar, aun así pudimos mantener el contacto –
- Pero casi un año después perdimos toda forma de comunicación – continuo Miyako – Fue unos meses después que la anomalía de la puertas comenzó a manifestarse – asintieron recordando el momento que perdieron la comunicación, fue un alivio que Gennai enviara una grabación asegurando que todo seguía normal – Todos los meses recibimos los mensajes del señor Gennai, pero – la joven miro a su compañero a un lado suyo, este asintió comprendiendo la mirada.
- La semana pasada descubrimos algo extraño, en cada mensaje había una interferencia – el pelirrojo suspiro por un momento, todos se prepararon para las siguientes palabras pues suspirar no era algo común en su amigo – Los mensajes son solo una grabación modificada. Durante dos años hemos recibido el mismo mensaje –
- Koushiro, ¿Qué quieres decir con eso? – pregunto Mimi totalmente horrorizada por las ideas que cruzaban en su mente - ¿¡Alguien nos quiere lejos verdad!? – pregunto saltando de su sitio.
- Sospechamos que sí, pero ahora la pregunte es ¿Quién? – todos miraron seriamente al pelirrojo, estaba haciendo esa pregunta en serio.
- Koushiro explícate por favor – pidió Hikari apretándose el pecho ante el miedo, si alguien los quería lejos no podía ser nada bueno. Si algo le sucedía a su hermano, no quería siquiera pensar en eso.
- Tranquila Hikari – Takeru tomo delicadamente su mano con la suya y la apretó en un intento de reconfortarla y darle fuerzas. Taichi le había pedido algo y él lo cumpliría, por ambos.
- Al no tener ninguna prueba irrefutable hemos comentado varias teorías – Iori se ganó más de una mirada, algunas de seriedad y otras de incredibilidad ¿un chico de su edad sabia tales palabras? Al parecer si – Aún no sabemos quién está intentando cruzar las puertas y quien es el que lo impide – expreso seriamente.
- Acaso no es ¿obvio? – pregunto la portadora del amor totalmente exasperada, nunca entendería la forma de pensar de esos 3 chicos, tan analítica.
- Piénsenlo de este modo, si la amenaza es tan fuerte como dijo Azulongmon, no sería raro que intentaran mantenerla a raya en el Digimundo – todos cayeron en cuenta que el comentario de Miyako tenía cierto sentido.
- Independientemente de quien esté intentando cruzar la puerta, el que nos quiere lejos puede ser cualquiera. Conocemos a Taichi y sabemos que el arriesgaría su propia vida, si eso significa nuestra seguridad – explico el elegido del conocimiento, tomando por sorpresa a todos los demás.
- Los portadores del Conocimiento y la heredera del Amor y la Pureza, verdaderamente increíble – una voz totalmente desconocida, hiso que los elegidos se sobresaltaran buscando en todas direcciones.
- A-Angemon – balbuceo en voz baja el rubio menor pero lo suficientemente fuerte para que todos lo escucharan, levantaron su vista al cielo en la misma dirección que el joven. Allí frente a ellos estaba la evolución de nivel campeón de su compañero - ¿Eres tú? – pregunto dando unos pasos con inseguridad hacia el ángel que descendía lentamente.
- Lo siento joven elegido, pero no soy su compañero – expreso el Digimon de tipo ángel, era justo como lo recordaban un Digimon del tipo humanoide, su piel blanca cubierta por solo un tapa rabos azul y su cabeza cubierta por un casco de metal dejando solo a la vista su boca. Cerro sus seis alas mientras hacia una reverencia – Es un gusto conocer a los elegidos – expreso incorporándose nuevamente.
- Si no eres el Angemon de T.K ¿Quién eres? – pregunto Daisuke encarando al Digimon, él no se estaría de rodeos. El Digimon había aparecido en el preciso momento que ellos hablaban sobre la situación del mundo digital ¿coincidencia? Jamás, era claro que él sabía algo y lo haría hablar.
- Como sabrán soy un Angemon y soy un subordinado de Seraphimon. Fui enviado aquí por Azulongmon para buscar a los elegidos – expreso el Digimon. Ninguno entendió mucho a lo que se refería con subordinado de Seraphimon, pero tampoco tenían ganas de indagar sobre el tema.
- ¿Por qué Azulongmon te envió a buscarnos? ¿Qué sabes sobre la situación en el Digimundo? ¿Qué sabes de Taichi? – expuso todas sus preguntas el rubio mayor, Sora junto a Joe tuvieron que retenerlo para que no se le fuera encima al Digimon. En ese momento lo que menos hacía falta era golpear a alguien quien tal vez tenia demasiada información valiosa.
- Intentare ayudarlos tanto como me sea posible – expreso el ángel – Se me envió a observar a los elegidos y determinar quiénes eran los más aptos –
- A que te… - la palabras de Ken quedaron en el olvido cuando el ángel levanto la mano en señal de que no le interrumpiera.
- No puedo decirles quien les impide abrir la puerta o quien intenta cruzarla. Pero el Digimundo o mejor dicho su amigo los necesita – explico el ángel. Bien, que no les aclarara sus dudas era frustrante. Pero eso no importaba teniendo en cuenta la segunda oración.
- ¿Mi hermano? – pregunto horrorizada la portadora de la luz, si su hermano los necesitaba significaba que estaba en peligro.
- Solo puedo enviar a 3 de ustedes con mi poder actual – expreso el ángel con algo de remordimiento.
- Yo iré – Kari fue la primera en dar un paso adelante.
- Lo siento elegida de la luz, pero eso no será posible – interrumpió el Digimon provocando que la joven cayera de rodillas – Se me ordeno estrictamente que usted debía permanecer en este mundo. Si su emblema es corrompido o debilitado las fuerzas de la oscuridad se volverían más fuertes – explico el ángel provocando que la joven apretara los puños y se mordiera el labio ante la noticia, nuevamente se volvía a sentir inútil e impotente. Los elegidos miraron con pena a la joven, ya que ella es la que más había sufrido con la noticia de la partida del Yagami.
- No te preocupes Hikari, nosotros cuidaremos de Taichi – el joven Motomiya se había arrodillado a un lado de la joven para decirle esas palabras.
- Eso tampoco será posible heredero del Valor y la Amistad – Daisuke miro furioso al ángel, si seguía oponiéndose a que ellos vallan, como se suponía que iban a ir – Tras observarlos y debido a la situación. He determinado que los elegidos de la Amistad, Amor y Pureza son quienes deben ayudar al joven elegido del Valor – explico Angemon señalando a Yamato, Sora y Mimi que se vieron sorprendidos, especialmente la ultima.
- Yo, no se – dudo la castaña, no creía ser la más indicada en ir en ayuda de su líder. Era mejor opción enviar a Takeru o Daisuke que tenían mejor trato.
- Mimi debes hacerlo, por favor – pidió Hikari mirando a la chica a los ojos. La portadora de la pureza al ver esos osos ojos llenos de esperanzas no pudo negarse y termino asintiendo
- Los enviare tan cerca del heredero del valor como me sea posible. No puedo decirles a que se enfrentan, ni cómo hacerlo. Creemos que ustedes descubrirán el método – explico el ángel. Bien, puntos menos, ya parecía más una misión suicida con tan poco información – Ayuden al heredero del valor, solo ustedes pueden hacerlo. Recuerden que deben confiar en él para salir adelante, no importa que suceda no pierdan su fe – Ken, Iori y Joe miraron analíticamente al ángel, ¿Por qué les decía esas palabras? Acaso había alguna clave en ellas.
- Chicas, trajeron sus Digivice – pregunto Yamato rebuscando entre sus bolsillos, del saco el pequeño aparato que siempre los ayudo a alcanzar la evolución, lo apretó en sus manos rogando que aún le ayudara. Ambas mujeres tomaron sus mochilas rebuscando entre ellas y mostrando el aparato en sus manos – Joe como eres el más responsable, te encargó a nuestros padres. Diles que volveremos con el cabeza hueca de Taichi – el mayor de los elegidos asintió a la petición.
- Yamato – el rubio se giró hacia su heredero – puedes darle esto a Taichi. Creo que es hora de que se los devuelva – Daisuke se quitó los google entregándoselos al Ishida que los apretó suavemente antes de guardarlo en su mochila.
- Elegidos abriré la puerta dense prisa – llamo Angemon caminando hacia el principio de la escalera.
- Voy – antes de que la castaña pudiera dar un paso fue detenida, al girarse se encontró con el rostro sonriente de Hikari – ¿Que sucede? – pregunto curiosa.
- ¿Puedes darle algo a mi hermano? – pregunto esperanzada, la mayor de las chicas asintió a la petición. Hiraki se paró en puntas de pie y beso el cachete de Mimi, quien se sonrojo al entender que ella tendría que besar a Taichi en nombre de la menor.
- Apurate Mimi – pidió sora en un suave grito quien se encontraba a un lado del ángel al igual que Yamato.
- Cuenta conmigo – susurro la castaña comenzando a caminar hacia sus amigos.
- Una última advertencia – dijo el ángel mientras que estiraba las manos la aire – Si fallan en su misión todos los mundos pueden estar en peligro, así que hagan lo mejor que puedan – pidió el Digimon mientras frente a ellos la aurora boreal comenzó a aparecer.
- Y nuestros compañeros – pregunto el rubio en vano, pues la marea de agua ya los había arrastrado hacia el mundo digital. Los elegidos que no pudieron viajar rezaban porque los 3 encontraran a su castaño líder sano y salvo.
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Yamato fue el primero en despertar con un gran dolor de cabeza, miro a sus alrededores. Arboles gigantes los rodeaban por todos lados. Nunca había visto esa parte del Digimundo pero estaba seguro que se encontraban allí, ya que no conocía ningún lugar en la tierra que tuviera unos árboles tan enormes. Con facilidad tenían más de 50 metros de altos y sus solas raíces sobresalientes poseían la mitad de altura que él mismo. Busco alrededor a su novia y a su amiga, las vio unos metros más adelante. Camino hasta ellas mirando cuidadosamente en los alrededores, Taichi podría estar cerca de ahí pero si la amenaza había despertado podría estar al acecho.
- Chicas – llamo agachándose en medio de ambas mientras las movía suavemente de los hombros. Ambas comenzaron a despertar lentamente, la castaña se tallo los ojos lentamente y a ojos del rubio parecía una niña pequeña, digna heredera del emblema de la pureza.
- ¿Dónde estamos? – pregunto en voz baja Mimi, no reconocía el lugar, aunque seguramente alguna parte del mundo digital. Pero ella nunca había estado allí.
- No lo sé – respondió la pelirroja mirando a su alrededor. ¿Cuánto median esos enormes arboles? Incluso el césped le llegaba a sobrepasar los tobillos. Miro a Yamato en busca de una respuesta.
- No me mires a mí, acabo de despertar – le contesto el rubio al notar la cara de duda de su pareja. Se incorporó ayudando a la mujeres a ponerse de pie – Angemon dijo que Taichi estaba cerca, deberíamos buscarlo – propuso comenzando a caminar lentamente seguido de las chicas. Miraba cautelosamente en todas direcciones, si el Digimundo se había vuelto un lugar peligroso debían tener cuidado. Principalmente porque sus compañeros Digimon no estaban allí.
- ¿No tienen la sensación de ser observados? – pregunto Mimi mirando temerosamente hacia atrás y caminando con sus manos juntas en el pecho. Ese lugar le causaba escalofríos, pues había muchos lugares donde los Digimon podían esconderse.
- Ha decir verdad – el rubio tenía esa sensación desde que habían llegado, pero creyó que era el nerviosismo de volver a estar hay – Desde que llegamos estoy intranquilo – concluyo poniéndole los pelos de punta a ambas mujeres, pues que el serio Yamato no estuviera tranquilo, no era buena señal.
- ¿Creen que sea Taichi? – pregunto esperanzada la pelirroja. El rubio freno de golpe provocando que la chica chocara contra su espalda – ¿Qué te pasa Yamato? – pregunto un tanto molesta ya que le había dolido el golpe contra su dura espalda.
- Humanos, ¿En el mundo digital? – Sora escucho esa fina voz y dirigió su mirada en la misma dirección que la tenían su pareja y su amiga. Retrocedió por inercia un par de pasos. Conocía a esa criatura o mejor dicho Digimon a la perfección – Parece que mi cegadora quieres sus almas – el Digimon que se encontraba por encima de ellos batió una gran guadaña dorada entre sus manos.
- Chicas, cuando les diga corran, corren – susurro Yamato mirando al Digimon frente a ellos, era tal como lo recordaba. Cubierto por una túnica blanca, y una capa con capucha roja dejando ver solos sus ojos dorados. El colgante con un ojo en su cuello, la guadaña en su mano derecha unida por una cadena a una pesada bola que sostenía con su otra mano – Mimi, tu no lo sabes pero nosotros ya nos enfrentamos a un Phantomon y no es cosa de juego – miro de reojo a la castaña que temblaba un poco al ver al Digimon de nivel ultra.
- ¿No tienen compañeros Digimon? – pregunto el Digimon fantasma – Entonces no son elegidos, no son un problema. Acabare rápidamente con ustedes – comenzó a girar la bola mientras volaba en dirección a los elegidos.
- Corran – ordeno Yamato, pero debido a la impresión las mujeres no podían mover sus pies. Phantomon lanzo la bola en dirección a los jóvenes – Mierda – mascullo Yamato tomando a ambas mujeres de las muñecas y empujándolas hacia adelante, mientras que el daba un salto hacia atrás, esquivando solo por unos centímetros el ataque. Los pedazos de rocas volaron debido al impacto y una de ellas golpeo al joven rubio en la cabeza. Se llevó la mano a su frente al sentir un líquido caliente – Más mierda – mascullo viendo su mano llena de sangre, había sido un duro golpe y su vista comenzaba a nublarse. Seguramente en cualquier momento perdería la consciencia.
- El chico ya está fuera. ¿Qué me dicen ustedes? – pregunto el Digimon girándose en dirección a las jóvenes. Sora miraba horrorizaba la herida que tenía Yamato, mientras que Mimi no podía reaccionar ante el miedo. Habían peleado con muchos Digimon malignos, pero algo en esta ocasión era diferente - ¿Acaso le tienen miedo a la muerte? No se preocupen, será rápido – las jóvenes observaron como el Digimon lanzaba nuevamente la esfera hacia ellas, Sora miro de reojo a Yamato pero este ya había caído pesadamente al suelo, inconsciente. De repente para sus ojos todo se volvió en cámara lenta. Un manchón negro se posiciono frente a ellas y la esfera fue desviada hacia uno de los enormes arboles - ¿Quién hoza interrumpir una ejecución? – pregunto el frustrado Digimon.
- Eso no te importa – una voz seca proveniente de una figura humanoide fue la que contesto. Las jóvenes observaron a su salvador con detalle, o lo que podían observar de él. Una capa negra y larga que llegaba hasta la altura media de su canilla, desgastada y rota en la punta. Una botas negras con punta de metal y una capucha que cubría su cabello – Tomen a su amigo y escóndanse – al momento de hablar se giró por un momento, la capucha no dejaba ver su rostro, solo su boca y mentón. Llevaba unos pantalones de mezclilla negro sujetado por un cinturón hecho de cadenas plateadas y una camiseta negra de manga corta con la palabra "Knigth" en roja. También notaron que la capa estaba sostenida a su ropa por unos botones en forma de cruz. En su brazo derecho llevaba un guante negro con agujeros, dejando a la vista sus dedos; sostenía con firmeza una bella espada del tipo europea. El arma era de una hoja de doble filo que fácilmente alcanzaba entre los 85 y 100 cm; tenía un grabado en dorado en un idioma que ellas desconocían; la empuñadura era de color negro mientras que el pomo era de color rojo y era el símbolo de algo que ellas conocían a la perfección; el emblema del valor. Mientras que la guarda se asemejaba mucho al escudo que llevaba WarGreymon en su espalda – No lo repetiré – menciono girándose dejando ver a las muchachas que el interior de su capa era de color rojo. Reaccionaron de inmediato corriendo hacia el rubio y entre ambas lo arrastraron hasta detrás de uno de los enormes árboles, desde allí podían estar a salvo y también podían ver y oír la batalla.
- Nunca había visto un Digimon como tú – menciono Phantomon retrayendo la bola de hierro hasta dejarla colgando unos centímetros de su mano – O tal vez eres – volvió a hablar en voz audible para todos – El famoso Dark Knight – las chicas se extrañaron ante ese nombre, a qué clase de Digimon llamaban caballero negro.
- No sé de qué me hablas – respondió el encapuchado moviendo lentamente su espada hasta apuntar al Digimon con ella – Pero entraste a mis territorios sin aviso. Por lo tanto, lo considerare como invasión y deberé eliminarte si no te marchas en este momento – las jóvenes que escuchaban la conversación abrieron los ojos impresionadas ante tal amenaza y esa voz carente de emoción alguna, era un poco escalofriante.
- No me hagas reír, acabare contigo en un minuto – respondió el Digimon volviendo a agitar la bola de hierro.
- Entonces yo cerrare tu boca en 30 segundos – respondió el encapuchado. El Digimon enfureció y arrojo la bola en dirección a la figura; esta solo movió su espada horizontalmente golpeando la bola desviándola de su trayectoria – ¿Eso es todo? – pregunto con notable burla en su voz.
- Cállate – Phantomon tomo con ambas manos su hoz volando a toda velocidad en dirección blandiendo su guadaña de derecha a izquierda. El encapuchado giro su cuerpo chocando su espada contra la cegadora, ejerció más fuerza logrando repeler el ataque. Comenzó a contraatacar blandiendo su espada de derecha a izquierda pero el Digimon solo tuvo que elevarse para esquivar el ataque – Cegadora de Almas – Phantomon dio un corte al aire enviando una onda de energía oscura.
El encapuchado levanto su espada al cielo, una esfera de energía naranja comenzó a formarse en su punta, las chicas observaron incrédulas como el ataque comenzaba a tomar un gran tamaño alcanzando más de un metro de diámetro, asemejando un sol en miniatura. El encapuchado susurro unas palabras que no lograron escuchar, con un pequeño empujo de su espada la bola de fuego fue enviada en dirección al ataque de Phantomon. Los ataques colisionaron provocando una gran ráfaga de viento. La capucha del guerrero voló hacia atrás revelando una cabellera castaña que desafiaba la gravedad.
- No puede ser – susurraron Sora y Mimi a la vez mientras se tapaban la boca, era él. Solo su antiguo líder podía poseer esa cabellera.
Phantomon se lanzó a gran velocidad aprovechando la nube de polvo que se había formado por la colisión del ataque – Muere, humano – las chicas abrieron sus ojos horrorizadas al ver al Digimon a solo unos metros de su amigo, la hoz descendió sobre el joven.
- Lo siento – el joven sonrió imperceptiblemente levantando su brazo izquierdo. Un ruido metálico se escuchó cuando la hoz fue detenida por el brazo del joven. Su brazo izquierdo que hasta ese momento había estado escondido dentro de su capa estaba cubierto por un guantelete plateado en forma de garra – Pero hoy no – en un rápido movimiento había atravesado el pecho del Digimon con su espada.
- Dark Knigth, realmente tenebroso – menciono el Digimon mientras poco a poco su cuerpo se convertía en datos. Taichi retrocedió un par de pasos, levanto su brazo izquierdo en dirección a los datos, estos poco a poco comenzaron a reunirse en la palma de sus manos formando una esfera. La cual introdujo en su pecho.
El joven se giró en dirección a las chicas, las cuales al observar a su antiguo líder tuvieron un estremecimiento. Taichi Yagami, de ahora 17 años, poseía un rostro más maduro y serio. Su cabello tan alborotado como siempre era sostenido por una banda, que en comparación con antaño ya no era de color azul sino rojo. Pero sus ojos, era lo que a ellas les llamaba la atención y a la vez les causaba escalofríos. Ya no poseía esos ojos chocolates llenos de brillo y vivacidad, ahora eran opacos e incluso podrían decir que fríos. Camino unos metros hasta llegar frente a ellas. Antes de mirarlas desapareció la espada de su mano en un haz de luz.
- ¿Qué hacen aquí? – pregunto con una voz que les causaba escalofríos, ya no era un tono amable y suave como antaño, ahora era áspera y seca – Lárguense – ordeno.
Bien lo que quería decirles era: tenia pensado actualizar cada sábado o domingo, pues son los días mas tranquilos que tengo para releer y corregir errores de todo tipo, ya sea argumentales, gramaticales y algunos que hasta a mi me dejan con cara de: que carajos quise escribir aquí.
El problema esta en lo siguiente: he escrito un mini-mega resumen de toda la historia, de principio a fin, que me ha dejado con 12 paginas de word en tamaño 10, ¿es poco?, para nada. Por ejemplo: este capitulo en mi resumen ocupaba solo 127 palabras; al terminar de escribirlo son mas de 5.200 palabras; paso de ser 8 renglones a ser unas cuantas paginas.
Intentare que los capítulos tengan una constancia en la cantidad, pero el problema sera, que tal vez no pueda actualizar cada fin de semana y a veces sean cada 15 días. Espero que eso no sea un inconveniente.
Desde ya muchas gracias por el apoyo.
Me despido y espero me hagan saber si les gusto, puesto que eso siempre ayuda al animo de un pequeño y noble escritor.
