Hola yo de nuevo, si, lo se. Es domingo y dije sabado, pero tengo una excusa, me perdi en los dias. Pensaba que ayer era viernes, no se porque pero bueno.
Hay buena noticia y el capitulo 4 estara a mas tardar el jueves proximo dado que ya lo tengo casi completo, solo no se como terminarlo.
Aoi Black: no te preocupes que de continuarlo se continuara y hasta el final asi tarde 10 años, espero no sea tanto. Pues si tienes una mente un poco retorcida como la mia ya sabras todas las razones de porque Taichi es asi.
juancrix: gracias me encanta que te guste la historia y pues tu duda se resolvera en el capitulo cuatro o cinco dependiendo en que parte decida cortarlo.
FireAkai15: No te preocupes, mostrare lo que haya que mostrar del pasado, aunque no creo sea mucho, solo los puntos mas importantes. Y al igual que juancrix tendras que esperar alos futuros capitulos para saber de agumon
Mimi y Sora estaban completamente impresionadas. Hacia menos de una hora que habían llegado al Digimundo y ya habían estado en peligro de muerte. Pero cuando creían que estaban perdidas apareció alguien a salvarlas. La persona que las salvo, término siendo su amigo y antiguo líder Taichi Yagami. Aunque había algo raro, sus ojos carecían de cualquier tipo de brillo y su voz era áspera y hasta fría.
- ¿Qué hacen aquí? – pregunto Taichi, observando de pies a cabeza a sus antiguas compañeras. Sora había cambiado desde la última vez que la vio, su antes cabello corto ahora le llegaba hasta un poco debajo de los hombros. Mientras que Mimi, ya no llevaba el cabello pintado, su largo cabello castaño le llegaba a media espalda. Además que 3 años les había dado el tiempo para crecer y desarrollar sus cuerpos, ya no eran unas niñas. Sacando cuentas se dio cuenta que en esa época en el mundo real estaría nevando en el área de Japón, eso explicaba el porqué de los abrigos – Lárguense – menciono a las absortas chicas.
- Taichi ¿Eres tú? – pregunto Sora acercándose cautelosamente y levantando una mano para tocar su rostro.
- No me digas que se olvidaron de mi – respondió poniendo una sonrisa burlona mientras apartaba la mano de la chica antes de que pudiera tocarlo – Tomen a Yamato y vuelvan al mundo real – se giró para marcharse antes de ser detenido por el hombro.
- ¿Qué pasa contigo Yagami? – pregunto Mimi encarando al moreno mientras lo sostenía del hombro, cuando el chico se giró y la observo con esos orbes carente de brillo además de la amenazadora aura que lo rodeaba retrocedió un paso soltándolo en el proceso.
- Las personas cambian, "princesa" – comento volviéndose hacia sus anteriores compañeras. Observo por un momento al rubio inconsciente y noto la gran herida en su cabeza – lo vuelvo a preguntar ¿Qué hacen aquí? –
- ¿Qué clase de preguntas es esa? Azulongmon nos envió porque necesitabas ayuda – respondió la castaña un tanto indignada por el apodo y el trato que les estaba dando el chico.
- Ese dragón cabron – mascullo por lo bajo pero siendo totalmente oído por las jóvenes debido a la cercanía. Camino pasando entre ellas hasta que llego al lado de Yamato, se agacho tomando al muchacho y cargándoselo al hombro sin ningún tipo de delicadeza – Síganme – dijo mientras comenzaba a caminar.
El camino fue totalmente silencioso con Taichi a la cabeza cargando a Yamato; Sora y Mimi que venían más atrás miraban detalladamente al chico. Por lo que podían notar Taichi era tal vez más alto que Yamato por unos cuantos centímetros, ya que si Yamato les sacaba media cabeza a ambas Taichi le sacaba casi una cabeza entera de diferencia. Tenían mil y una dudas, pero la que pasaba por la cabeza de ambas era ¿Qué le había pasado para cambiar de esa forma? Su trato seco y frio, sus ojos carentes de brillo, su forma de vestir. Además estaba el hecho de que había derrotado a un Digimon de nivel Ultra sin ninguna dificultad aparente.
Taichi se detuvo frente a un árbol de gran tamaño, al menos era más grande que todos los demás. Golpeo un par de veces la corteza hasta que esta se hundió hacia adentro y se desplego hacia un costado. Una puerta secreta.
- Entren y cuidado con la cabeza – dijo haciéndole señas de que pasaran primero. Al menos aún conservaba su caballerosidad. Tras que las dos chicas entraron al hueco del árbol Taichi miro a los alrededores y luego entro el también. Golpeo a un costado de la puerta corrediza y esta se cerró. Tanteo el otro extremo de la puerta y apretó la corteza. Una sacudida los desbalanceo un poco antes de comenzar a descender.
- ¿Esto es un ascensor? – pregunto la pelirroja extrañada de que algo así existiera en el mundo digital.
- Si – contesto el castaño cuando dejaron de descender. Otra puerta corrediza se abrió frente a ellos – Síganme – pidió saliendo del hueco, caminaron por un túnel hasta llegar a una puertas de metal – Les advierto, si salen de este lugar no podrán volver a entrar – el joven puso su mano derecha en un panel al lado de la puerta, de inmediato esta se abrió dejando ver una sala de recepción muy cómoda – No hay nadie, que raro – comento el chico en voz baja.
- ¿Qué es este lugar? – pregunto la joven castaña muy interesada. Observaba la sencilla habitación de estar, una mesilla de vidrio en el centro de la habitación rodeada por un sillón doble y tres sillones de una persona, todos de cuero negro. Un mueble lleno de utensilios de cocina a la derecha de la habitación. La pared que tenían frente a ellas tenía otra puerta de metal y a la izquierda de esta misma había un pasillo. A su izquierda había una pequeña cocina compuesta por la mesilla, un fregadero, una cocina-horno una heladera y un microondas. Viendo esa pequeña casa se comenzaban a preguntar si ese lugar era realmente el Digimundo.
- Esta es una de mis guaridas – contesto el castaño recostando al rubio sobre el sillón doble.
- Es casi idéntica a la casa de tus padres – menciono la pelirroja observando toda la estancia.
- Sí, pero esta tiene 3 habitaciones y dos baños – el chico se acercó al mueble abriendo las puertas de abajo, al no encontrar lo que buscaba la cerro - ¡MOCOSOS! – grito a todo pulmón haciendo sobresaltar a las chicas. Unos cuantos pasos y el ruido de algunas cosas cayendo provenientes del pasillo las hiso observar con curiosidad hacia esa dirección – Vengan aquí, ahora – siseo el castaño furioso.
- No fue nuestra intención – las chicas observaron extrañadas el pasillo. De este comenzaron a salir uno a uno digimons en etapa de entrenamiento. Tsunomon, Motimon, Bukamon, Tanemon, Yokomon, Patamon, Salamon, Veemon, Poromon, Upamon, Minomon. Todos los Digimon estaban mojados, Taichi suspiro tendría que volver a limpiar el baño de los digimons.
- Tanemon – murmuro la castaña observando a la pequeña Digimon.
- Yokomon – murmuro la pelirroja observando a su antigua compañera.
- Sora/Mimi – gritaron las dos digimon planta lanzándose a los brazos de sus niñas, o no tan niñas elegidas.
- Yamato – el pequeño Tsunomon salto al pecho del chico herido.
- Luego pueden hablar, chicos ¿Dónde está el botiquín? – pregunto mirando a todos los Digimon.
- En tu habitación, recuerda que fuiste el último que lo uso – respondió el Digimon en forma de cachorro.
- Veemon trae agua, Patamon el botiquín, Salamon una toalla – pidió el castaño a los Digimon que obedecieron de inmediato. El castaño se quitó la capa dejándola sobre uno de los sillones individuales y desapareció el guante en un haz de luz. Unos momentos después los Digimon aparecieron con lo pedido – Necesito ayuda – el castaño miro a las dos mujeres las cuales sin decir nada se acercaron al chico. Taichi introdujo la toalla en el agua y escurriéndola comenzó a limpiar los rastros de sangre seca de su rostro. Tenía solo un pequeño corte en la frente. Abrió el botiquín sacando un botella de alcohol y unas gasas, mojo las gasas con el líquido – Sosténganlo – cada una de las chicas tomo uno de los brazos del rubio mientras el castaño comenzaba a limpiar la herida. El inconsciente rubio se movía a causa del dolor pero eso no impidió que Taichi limpiara por completo la herida. Tomo un pequeño pomo del botiquín y vertió su contenido en su mano, una crema verde de aspecto dudoso. Lentamente paso la crema por la herida abierta y luego puso otra gasa sobre la crema – Levántenle la cabeza – pidió Taichi mientras saca unas vendas del botiquín, lentamente vendo la cabeza del chico. Suspiro satisfecho al observar su trabajo
- ¿Dónde aprendiste a tratar heridas? – pregunto la pelirroja observando a su mejor amigo.
- Alguien debía curarme – respondió simplemente mientras se dirigía a la pequeña cocina y abría el refrigerador totalmente vacío – Volvieron a dejarme sin comida – mascullo por lo bajo, volvió a la sala de estar observando a la mujeres cómodamente sentadas en los sillones mientras lo observaban – ¿Qué? – pregunto al notar que no le quitaban su mirada de encima.
- Nos preguntábamos, que tantas sorpresas tienes guardadas – comento la pelirroja, el chico alzo una ceja ante el comentario – No me pongas esa cara. Para empezar, este lugar –
- Ya les dije que es una de mis guaridas – respondió el castaño abriendo las alacenas del mueble y cerrándolas nuevamente al no encontrar comida.
- A eso nos referimos, antes dormíamos en cualquier lugar – respondió fastidiada la castaña.
- El Digimundo ha cambiado, dormir afuera podría ser lo último que hagas – el chico volvió a tomar su capa y se la coloco – Vienes Veemon – pregunto el chico a un lado de la puerta.
- Claro – el Digimon dio un brinco de alegría mientras corría detrás del joven. Ambos desaparecieron tras la puerta de metal.
- ¿Que rayos le pasa? – dijo Mimi desesperada ante el comportamiento de su antiguo líder. Siquiera y les había prestado un poco de atención, era incluso más molesto que en su primer aventura.
- Mimi no te desesperes, hay mucho sobre Taichi que no sabes – la pequeña Digimon planta dio un salto cayendo sobre las piernas de su elegida.
- Sora, como llegaste aquí – pregunto Yokomon mirando a la pelirroja.
- Azulongmon nos envió para ayudar a Taichi, pero veo que está muy bien – respondió molesta la chica. Los digimons se miraron entre ellos preocupados, no pintaba bien la situación – Pero díganme que hacen todos ustedes con Taichi – pregunto ya que desde que llego ese detalle le llamaba la atención.
- Él nos acogió luego de que perdimos nuestras evoluciones – respondió Bukamon girando sobre el joven rubio comprobando su estado y deseando que su compañero estuviera también allí.
- ¿Perder sus evoluciones? – pregunto sora entre extrañada y exaltada.
- Tal y como Taichi les dijo, este Digimundo no es como lo conocen – les respondió el pequeño Motimon mientras levantaba uno de sus pequeños brazos.
- Hace casi dos años el digimundo cambio drásticamente, allí afuera es extremadamente peligroso y veo que ya lo han presenciado – agrego el pequeño Salamon mientras observaba de reojo al rubio inconsciente.
- Si fue taichí quien nos salvó – respondio sora – Derroto a un Digimon de nivel Perfeccionado, incluso lanzo una bola de fuego ¿Cómo es eso posible? – pregunto mientras inclinaba su cabeza hacia atrás.
- Ustedes lo saben verdad – aseguro Mimi al notar la nerviosa sonrisa de todos los Digimon.
- Sí, lo sabemos – aseguro Bukamon dando unos giros divertidos sobre su propio eje, al notar la mirada curiosa de ambas chica sobre él sonrió de medio lado – Pero no se lo diremos – comento aún más divertido por toda la situación.
- Que, por que no – contesto exaltada Mimi mientras se levantaba de su lugar, no sin antes sostener a su compañera para que no callera al suelo.
- Eso no nos corresponde a nosotros, respetamos la privacidad y decisiones de Taichí – respondió Patamon mientras volaba por encima de Yamato – Él salvo nuestras vidas y también las suyas, espero lo recuerden – ambas chicas se sorprendieron antes las duras palabras de tal tierno y pequeño Digimon.
- Sora – llamo Yokomon – Han pasado tres largos años, solo denle tiempo al tiempo – pidió mientras le dirigía una sonrisa a su compañera.
- Esta bien – respondió con un suspiro a sabiendas de que no lograría sacarles ningún tipo de información a los Digimon – Pero si el Digimundo se ha vuelto tan peligroso, porque Taichí se llevó a Veemon con el –
- Veemon es diferente a nosotros – respondieron todos a la vez – Él puede luchar –
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- Veemon ya es suficiente – aviso el castaño recibiendo al vuelo un pez que fácilmente alcanzaba su tamaño, a paso tranquilo lo coloco al lado de otros tres peces de igual o menos tamaño – Oh este último es incluso más grande, has mejorado tu pesca – alago el moreno al pequeño Digimon azul que se acercaba corriendo hacia él.
- Gracias Taichí – respondió quedamente al haber llegado a su lado.
- Extrañas a Davis ¿Verdad? – pregunto mientras se sentaba en el césped y palmeaba el suelo frente a él.
- ¿Cómo lo supiste? – pregunto el Digimon mientras aceptaba la silenciosa invitación y se sentaba frente al castaño.
- No era difícil, que ellos hayan llegado te haría recordarlo… además has tenido una sonrisa melancólica desde que salimos - ante el pequeño sonrojo del Digimon por ser descubierto el castaño no pudo más que reír suavemente.
- Ya no te rías – grito exasperado el Digimon.
- Lo siento – se disculpó el castaño mientras ocultaba su sonrisa tras su puño – Pero sabes Veemon – susurro mientras estiraba sus brazos hacia atrás apoyándolos en el suelo y de igual forma estiba su cuello hacia atrás para mirar el cielo – Estoy seguro que Davis también te extraña a ti, puede que sea un cabezota y un distraído pero siempre se preocupa por los demás – aseguro mientras regresaba la vista hacia el Digimon.
- En ese aspecto es igual a ti – respondió divertido el Digimon mientras asentía victorioso.
- Si supongo que lo es – respondió en una media sonrisa mientras se levantaba del suelo y se golpeaba las ropas para despegar el polvo de ellas – ¿Qué te parece si regresamos? - pregunto mientras con un soga ataba a los peces y se los colgaba sobre la espalda – Pronto anochecerá y las Patrullas Virus comenzaran a merodear –
- Taichi – llamo el Digimon mientras se colocaba a su lado – ¿Qué piensas hacer con los chicos? –
- Los hare regresar. No se siquiera en que estaba pensando Azulongmon en traerlos aquí, ellos no están al nivel de esta guerra – respondió el castaño sin siquiera voltear a ver al pequeño Digimon mientras apretaba el puño – Ese dragón me las pagara – susurro.
- Supongo que Azulongmon los envió por una razón – el pequeño Digimon suspiro ante el susurro del muchacho, sabía bien que el chico no odiaba a la bestia sagrada, pero no quiere decir que no se molestara ante los actos egoístas del Digimon supremo - ¿Qué harás cuando comiencen a preguntar? –
- Solo me queda contestar sus dudas o aburrirme de que lo pregunten una vez tras otra – respondió Taichi sin darle mucha importancia.
- Y que hay sobre… - el Digimon miro hacia el suelo dudoso de terminar su oración.
- Ellos jamás deben saber sobre eso – respondió Taichi secamente. Veemon dio un pequeño respingo ante el súbito cambio de voz en el muchacho.
- Yo… lo siento – respondió en un susurro el Digimon mientras agachaba la cabeza.
- Démonos prisa, comienza a anochecer –
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Suspiro suavemente al estar frente a la puerta de su guarida. Miro al pequeño Digimon buscando algún tipo de ayuda o apoyo, mas este solo levanto su pulgar, no era lo que esperaba pero ciertamente era algo. Podía pescar peces que duplicaban su tamaño con facilidad, derribar un árbol de un simple puñetazo, incluso pelear con Digimon de nivel Perfeccionado le era sencillo, pero jamás de los jamás era bueno respondiendo preguntas, se sentía como antaño antes de cada examen.
- He regresado – anuncio en voz alta tras haber dado un paso dentro de aquel recibidor tan familiar para él. Se extrañó ante la falta de sus compañeros elegidos, más les resto importancia – Ten Veemon hazme un favor y guárdalos por mí, necesito una ducha – pidió pasándoles los enormes peces al Digimon que sin problemas los cargo sobre su hombro. Cruzo la estancia a grandes zancadas, pues quería llegar al baño antes de que alguien hiciera alguna pregunta, pero 2 figuras llamaron su atención – Biyomon Palmon –
- Bienvenido taichí – saludaron ambos Digimon levantando uno de sus brazos.
- Así que han vuelto a su etapa Entrenamiento, supongo que Gabumon también ha vuelto – comento buscando con la vista al susodicho pero desistió tras un par de segundos – Felicidades – mostro una pequeña sonrisa antes de encaminarse nuevamente hacia el baño.
- Espera taichí el baño esta… -
- ¿Qué cosa? – pregunto mientras abría la puerta, más el sonido del agua caer llamo su atención dirigiendo su vista hacia el interior.
- Kya, pervertido – grito la castaña intentando taparse sus atributos con las manos.
- Hm – trago en seco mientras sentía sus mejillas arder, el agua corría por su blanca piel, sus cabellos húmedos pegándose a su cuerpo, el profundo rosa que teñía sus mejillas, su cara abochornada. Frente a él Mimi Tachikawa se encontraba total y completamente a su sola vista.
- ¡No te quedes mirando, sal de aquí pervertido! – no sabía en qué momento la castaña se había movido para arrojarle un bote de champú o tal vez era acondicionador, no lo sabía. Solo sabía que estaba sentado en el piso con un suave dolor en la cabeza y la puerta frente a él había sido cerrada fuertemente.
- Eso te ganas por no tocar antes de entrar – dirigió su mirada un tanto fastidiado hacia su derecha donde se encontró a quien él podía llamar su mejor amiga – Ven te ayudo – agrego mientras extendía su mano, intentando inútilmente ocultar una sonrisa por lo cómico de la situación. Taichi acepto la mano que le extendía Sora, mas no había nada de la situación que le hiciera pizca de gracia.
- ¿Yamato ha despertado? – pregunto solo por simple curiosidad, mientras se sobaba su cabeza, el golpe del bote no había sido fuerte, pero le había dolido.
- Si pero tenía un fuerte dolor de cabeza, ha tomado una de las habitación para seguir descansando –
- Esta bien – asintió mientras le daba la espalda a la pelirroja para encaminarse al otro baño de la estancia – Por cierto, no acostumbro a tocar porque antes gozaba de privacidad – comento antes de perderse tras la puerta.
- No lo ha dicho con mala intención, pero ha dolido – susurro la pelirroja para sí misma mientras se desplomaba en el sillón más cercano.
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El agua caliente golpeo de lleno contra su cuerpo, una leve sensación de relajación comenzó a recorrerlo, masajeo sus hombros con fuerza ya que desde hace rato los sentía tensos. Suspiro mientras dejaba que el agua recorra su cuerpo.
- Mira que tener que usar el baño de los Digimon – se quejó, no le veía sentido. Era SU guarida, porque él tenía que usar ese baño y no ella, ella. Miro el blanco techo mientras volvía a ver esa imagen en su cabeza – La pequeña princesa ha crecido – dijo para sí mismo recordando que en su primera aventura había sucedido algo muy similar. Mostro una suave y corta sonrisa, pues ahora entendía la gracia que había visto Sora.
Estuvo durante varios minutos bajo la ducha, simplemente dejando que el agua relajara su cuerpo. Pero un repentino sonido de alarma le hiso despertar de sus pensamientos, rápidamente cerro el grifo y tomo una toalla. Tomo el pomo de la puerta pero inmediatamente se devolvió a vestirse, no quería ganarse otro bote en su cabeza.
Llego al recibidor donde ya todos los Digimon lo estaban esperando.
- ¿Qué sucede, que es ese molesto ruido? – volteo levemente al escuchar voz de alguien, claramente molesta, allí su amigo rubio estaba parado tras el mientras se sostenía la cabeza – Taichi –
- Al fin despiertas bella durmiente – comento con notable burla, sonrió triunfante al ver la cara de irritación del Ishida.
- Al menos lo idiota lo conservas – Taichi solo soltó un pequeño "hm" ante el comentario de la pelirroja quien se había posicionado a su lado.
- ¿Qué tenemos chicos? – pregunto acercándose a la pequeña mesilla del recibidor la cual ahora mostraba una pequeña pantalla en ella.
- Es una Patrulla Virus, pero es algo inusualmente grande – aseguro Motimon.
- Un grupo grande de patrulla virus, pero aun así eso no debería haber activado la alarma – Taichi observo detenidamente los pequeños puntos rojos mostrados en la pantalla – Un Perfeccionado – señalo un punto igual de pequeño pero de un color diferente – Supongo que iré por él – el castaño camino lentamente hacia la compuerta mientras se colocaba la capa que había tomado de uno de los sillones – Un momento – susurro girándose a mirar a todos los presentes - ¿Dónde está Tachikawa? –
- Mimi ha salido hace unos momentos con Palmon corriendo tras ella – respondió tranquilamente el joven rubio. Todos los Digimon dirigieron su vista hacia el castaño que había avanzado velozmente hacia Yamato, tomándolo de la chaqueta en el proceso.
- Me quieres decir porque no la detuviste, claramente dije que nadie debía abandonar el lugar – Pregunto con un tono de voz que se le notaba claramente molesto.
- Taichi, Yamato estaba inconsciente en ese momento – Sora había tomado con fuerza uno de los brazos del castaño mientras le recriminaba ese hecho.
- Veemon ven conmigo, ustedes no se muevan de aquí – ordeno el castaño girándose dispuesto a marcharse.
- No lo creo, iremos contigo – Yamato había tomado la muñeca de Taichi para detener su andar. El castaño se giró para mirar a sus dos compañeros elegidos, observando sus miradas entendió que sería una discusión sin sentido.
- Bien – respondió resignado echando a correr por el túnel junto a sus compañeros, ya en el ascensor metió la mano en su camiseta sacando un pequeño aparato que para los tres era demasiado familiar, un Digivice, el pequeño dispositivo mostros un pequeño mapa con cuatro puntos, tres de ellos en un mismo lugar y uno más alejado – Perfecto no está demasiado lejos. Una vez lleguemos a la superficie haz evolucionar a Gabumon, Birdramon es demasiado grande y le costara volar en el terreno – Las puertas se abrieron ante ellos.
- Gabumon digievoluciona – pidió Yamato mientras su compañero comenzaba a brillar y ganar tamaño.
- Gabumon digivols a Garurumon - el rubio se acercó a su compañero acariciando su gran hocico – Sigues siendo tan impresionante como recordaba – aseguro con una sonrisa de orgullo.
- Gracias Yamato – respondió el Digimon mostrando una especie de sonrisa enseñando sus colmillos.
- Cumplidos luego, súbanse a su lomo, por la dirección que seguía la patrulla virus se acercan a Tachikawa – el castaño espero pacientemente a que ambos elegidos y ambos Digimon estuvieran sobre el lomo de Garurumon.
- ¿Tú no subes, taichí? – pregunto sora un poco extrañada.
- No, yo puedo correr solo – respondió mientras sus pies brillaban suavemente, un par de segundos después sus botas de cuero habían sido reemplazadas por unas botas metálicas naranjas con pequeños detalles en plateados.
- Ahora unas botas – susurro la pelirroja para sí misma.
- Garurumon mantenme el paso, usa todo lo que tengas si es necesario – el castaño dio un potente salto agrietando unos centímetros el suelo donde había pisado, sus compañeros elegidos observaron sorprendidos como su amigo había saltado fácilmente una distancia de 20 metros llegando a unos de los arboles cercanos donde fácilmente se apoyó aun estando de lado y dio otro salto hacia otro árbol más adelante.
- Sosténganse fuerte – pidió Garurumon echando a correr rápidamente tras el castaño.
- Alguien me quiere explicar cómo rayos puede hacer eso – pregunto Yamato a nadie en particular tras haber salido de su asombro.
- Yo podría ayudarte un poco – contesto Veemon sin quitar la vista del castaño, había algo en la mirada que este tenía mientras saltaba en el aire, que le causaba cierta sensación de comodidad.
- Veemon harás que Taichi se enoje contigo – ambos elegidos miraron extrañados a Biyomon, pues ella jamás solía meterse en las conversaciones tan serias.
- No te preocupes, no diré nada de mas – Yamato miro extrañado a Sora, pero noto que estaba en el mismo estado confundido que él, lo sabía porque ella se mordía el labio dudosa – Hace tres años cuando Taichi regreso al mundo digital solo acompañado de Agumon el Digimundo aún estaba en paz, pero las cuatro bestias sagradas presentían que el mal se acercaba. Durante todo un año hasta el día que estalló la guerra – Veemon suspiro un momento recordando aquel día – Él recibió entrenamiento de muchos Digimon que se especializan en la batalla cuerpo a cuerpo con armas, como Leomon o Knigtmon por eso él tiene habilidades superiores a la de ustedes –
- Eso no es del todo cierto – mascullo Yamato, pues nadie se creería eso, ningún humano por mas entrenamiento que recibiera lograría lo que estaba viendo, había que ser demasiado idiota para creerse semejante mentira.
- ¿Dónde está Agumon? – pregunto Sora rompiendo el pequeño silencio que se había formado. Los tres Digimon se mantuvieron en silencio, la pelirroja observo como su compañera apretaba con fuerza sus ojos.
Una explosión llamo la atención de todos, quienes dirigieron su vista hacia delante, a lo lejos podía observarse el humo alzarse en lo alto. Un sonido metálico les hiso enfocar la vista en el castaño quien había comenzado a acelerar el paso, perdiéndose de su vista casi en un instante.
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Respiraba con agitación, ese ataque había estado muy cerca, de no ser por Palmon estaría muerta en ese momento, la pequeña Digimon había logrado alejarlas del ataque con ayuda de sus lianas.
- Gracias Palmon, nos salvaste – suspiro por un segundo para calmarse y observo al Digimon de nivel Perfeccionado a unos metros de ellas, a él y a las decenas de Bakemon que había más a lo lejos.
- Son bastante escurridizas – el Digimon de aspecto humanoide comenzó a caminar lentamente en su dirección – Pero no creo puedan esquivar mi siguiente ataque estando en el aire – aseguro mientras extendía uno de sus brazos a los lados. Mimi miro con horror que ciertamente tenía razón, Palmon las había salvado sujetando sus lianas a una rama cercana dejándolas suspendidas en el aire, a varios metros del suelo. Habían escapado del ataque, pero quedado en una posición totalmente desprotegidas.
- Tranquila Mimi, no nos sucederá nada – aseguro Palmon sin quitar la vista de su enemigo.
- Garra Culpable – los ojos de la castaña se ensancharon al observar el haz de energía en forma de garra acercarse hacia ellas. Cerro los ojos por un segundo mientras sentía su estómago revolverse y era sujetada por alguien desde su espalda y bajo sus rodillas. Escucho la explosión que produjo el ataque al colisionar con algo, pero el dolor nunca llego. Abrió lentamente los ojos encontrándose con una cabellera castaña.
- Les dije no abandonaran la guarida – regaño el castaño con un claro deje de molestia en su voz, sentía claramente el cuerpo de la chica y el Digimon temblando en sus brazos, así que decidió dejar el regaño para más tarde – Y tu quien eres – pregunto observando al Digimon, era sumamente alto, con facilidad duplicaba su altura. Sus brazos también eran extremadamente largos, casi llegando al suelo; una botas negras de cuero con un par de pues en cada una, un pantalón negro con unos extraños adornos dorados, su pecho tenía unas esferas rojas incrustadas comenzando en su cintura y terminando en su hombro izquierdo, su cuerpo visible era de un color grisáceo, sus alas eran de un color carmesí sumamente extraño y su desproporcionada pequeña cabeza era cubierta por un casco.
- Me llamo Neodevimon, aunque no creo alguien muerto necesite saberlo – respondió con fanfarronería mientras alzaba una de sus garras en su dirección, Taichi asintió para sí mismo, ahora entendí su parecido con Devimon, era su forma mejorada – Garra Culpable – Taichi observo como el haz de energía se acercaba a ellos así que rápidamente dio un salto por encima logrando caer al suelo aun sosteniendo a sus compañeras.
- Taichi Mimi Palmon – Gritaron el resto del grupo llegaron a su lado. Garurumon comenzó a perder tamaño rápidamente hasta regresar a su forma de Gabumon.
- Gabumon ¿Estas bien? – pregunto Yamato tras ponerse en pie, pues todos ellos seguían sobre el lobo cuándo perdió su evolución.
- Solo estoy exhausto, Taichi es demasiado veloz para seguirle el paso – respondió el pequeño Digimon mientras recuperaba el aliento.
- Eres más rápido de lo que pensaba Gabumon – aseguro Taichí mientras se llevaba la mano al pecho – ¿Qué me dices Veemon? – Pregunto el castaño mientras mostraba un pequeño colgante.
- Eso es… el emblema del valor – comentaron algo sorprendidos los 3 elegidos al observar, aquel emblema que creían destruido por Apocalipmon.
- Les recordare dos cosas chicos – aseguro el castaño con una sonrisa ladina – Los emblemas son nuestra mayor cualidad, esto es solo una representación material – comento moviendo de lado a lado el colgante en forma de sol naranja – Y segundo yo soy el elegido del valor, Veemon digievoluciona – pidió el castaño mientras el collar brillaba tenuemente.
- Veemon armordigivol a Flamedramon –
He de admitir que este capitulo era mucho mas largo, al menos unas 800 palabras mas. Elimine una escena que no tenia mucho sentido y no influenciaba en nada en la historia, pero que seguramente la incluya en un futuro.
Ahora 2 preguntas para ustedes y espero me las respondan.
preferirian los nombres de las etapas en ingles o en latino. Ya saben, rookie, champion, ultimate, mega o novato, campeon, perfeccionado y mega. Para mi es lo mismo pero no me decido, asi que ustedes me diran.
y lo segundo es lo nombres de los digimon, bien sabran que algunos cambian en el doblaje latino, por ejemplo: Dukemon pasa a ser Gallatmon y hay muchos asi, pero independientemente si los prefieren en latino o no, NO usare el nombre de omnimon, usare el de Omegamon ¿Por que? por lo que representa el nombre.
Eso es todo, muchas gracias por leer.
