Si, lo sé, dije que subiría este cap la semana pasada, pero que puedo decir. He tenido poco tiempo y no me decidía por el final del capítulo, sin mentir lo escribí siete veces, siendo el que leerán el octavo. Ocho finales totalmente diferentes hasta que al fin me convencí a mí mismo que este era el bueno.
Aoi Black: pues si creo que ya te imaginaste un poco por donde ira todo. Pero si el final pasado te quedaste con las ganas, espero con este lo hagas más. Porque hasta yo me quede con las ganas de seguir escribiendo.
- Veemon armordigivol a – Veemon comenzó a brillar mientras poco a poco comenzó a ganar tamaño superando a Taichi por unos cuantos centímetros, segundos después fue rodeado por el fuego – Flamedramon – el Digimon estiro sus brazos a los lados con fuerza dispersando todas las llamas en unos segundo, ahora sus pies, rodillas, pecho, manos y cabeza eran cubiertos por una armadura roja con los dibujos de unas llamas, mientras que las garras de sus pies y manos habían crecido en tamaño, en su cabeza había nacido un cuerno.
- ¡¿Flamedramon?! – gritaron los 3 jóvenes a la vez – Eso es imposible, Daisuke no está aquí –
- Se los dije, yo soy el elegido del valor – respondió Taichi mientras se posicionaba a un lado de Flamedramon, a la cabeza del grupo – Ahora déjennos esto a nosotros, disfruten del espectáculo – agrego con altanería mientras los miraba por unos segundos, agacho brevemente su cabeza mientras giraba hacia su oponente – Flamedramon déjame al grandote – pidió mientras caminaban lentamente encarando a los Digimon virus.
- Siempre te llevas toda la diversión Taichi – respondió el Digimon mientras inflaba su pecho.
- Te equivocas, no es eso –
- Lo sé, parece mucho más fuerte que un Perfeccionado normal –
- Así que también lo notaste – Taichi estiro su mano mientras un pequeño haz de luz aparecía y se estiraba tomando la forma de una espada – Antes de que empecemos, me gustaría preguntarte algo ¿Por qué estás aquí? – pregunto mientras señalaba con su espada al ángel caído.
- Supongo que no está mal cumplir la petición de alguien que estará muerto en unos minutos – respondió con una gran arrogancia mientras mostraba su palma abierta – Mis superiores me ordenaron investigar el lugar cuando uno de los miembros de reconocimiento no regreso, supongo que me toco el premio gordo, Dark Knigth – agrego antes de desplegar sus alas y de una fuerte aleteo se propulso en dirección hacia el moreno.
- Ya veo – susurro al aire con aire despreocupado – Gracias por la información – agrego mientras colocaba su espada de manera horizontal y de un pequeño salto hacia delante choco deteniendo la garra del Digimon – Flamedramon termina cuanto antes – pidió el castaño comenzando a forcejear su espada contra la garra del Digimon quien no parecía estar haciendo esfuerzo alguno – mmm – dio un pequeño brinco hacia atrás cuando Neodevimon intento apuñalar su estómago con su mano libre mientras aún se encontraba en el aire desvió por un segundo su vista viendo como el Digimon de fuego acababa rápidamente con los Bakemon uno tras otro.
- Para ser un humano eres increíblemente hábil – alago el Digimon del tipo ángel caído mientras tomaba una posición más relajada – Pero en el aire eres vulnerable – cruzo sus brazos en forma de X mientras las uñas de sus manos tomaban una tonalidad roja brillante – Garra Culpable – desplego sus brazos hacia los lados enviando dos haz de luz roja.
Taichi mientras aún estaba en el aire estiro su brazo izquierdo mientras un pequeño brillo de luz comenzaba a tomar la forma de una pequeña esfera de llamas que rápidamente comenzó a ganar tamaño – Gaia Force – unos pocos metros antes de que los haz de energía llegaran a él lanzo la esfera de fuego en su dirección, inmediatamente se cubrió con sus brazos el rostro. La colisión de las energías ocasiono una pequeña explosión que provoco una cortina de humo. Neodevimon se giró mientras comenzaba a caminar lentamente hacia los tres elegidos restantes, Yamato apretó los dientes mientras se posicionaba frente a las chicas; Mimi llevo sus manos al pecho mientras las apretaba con fuerza y Sora se ocultaba tras la espalda del rubio, ambas totalmente aterradas.
Yamato apretó los puños con fuerza cuando el Digimon frente a ellos comenzó a reír suavemente, como si se burlara de ellos, no, definitivamente se burlaba de ellos y entendía en cierta forma porque; Mimi y Sora estaban totalmente aterradas lo que las incapacitaba para luchar, y aunque él también lo estaba, aún tenía el suficiente valor para pelear pero Gabumon estaba agotado, brillante idea la de su amigo – Mega Tornado – Yamato abrió sus ojos impresionado cuando un pequeño tornado de fuego comenzó a descender a gran velocidad sobre Neodevimon, quien solo se movió unos centímetros hacia la derecha esquivando perfectamente el ataque, incrustada en el suelo se encontraba una bella espada europea. Yamato alzo unos centímetros su vista al igual que el Digimon virus hacia el punto donde se había dado la colisión de ataques anteriormente, allí Taichí caía lentamente sin ningún daño visible, al tocar tierra el castaño tosió un poco expulsando de su garganta el polvo de la explosión – Neodevimon me gustaría pedirte que no asustes a nuestros espectadores, les dije disfrutaran de nuestro espectáculo y preferiría que lo hagan en paz – pidió el castaño mientras mostraba su brillante sonrisa, pero los tres elegidos notaron algo claro en esa sonrisa; se estaba burlando del Digimon.
- Grandes palabras para alguien que ha arrojado su arma – respondió el Digimon mientras se dirigía nuevamente hacia Taichi mientras sus garras brillaban.
- Usara nuevamente ese ataque pero Taichi ya lo ha esquivado varias veces – analizo la pelirroja mientras suspiraba con tranquilidad sintiendo que el aire volvía a sus pulmones.
- Hay algo diferente esta vez – susurro la castaña mientras veía con preocupación la escena.
- Si, lo hay – los Digimon junto a los elegidos giraron su vista hacia Flamedramon quien se había posicionado a su lado.
- Flamedramon, siento decirlo, pero me había olvidado de ti – comento el rubio, y aunque los demás no lo admitieran también lo habían hecho, el pánico los había invadido a todos y habían olvidado que aún había alguien en su grupo que podía luchar aparte de taichí.
- No te preocupes. Solo no quiten su vista, Taichí les pidió que observaran y lo ha hecho por algo –
- Garra culpable – todos volvieron su vista hacia la batalla, pero Neodevimon había desaparecido de su posición, abrieron los orbes con horror al notar su posición, justo a la espalda de su amigo castaño. Taichi giro su cuerpo rápidamente mientras se formaba un pequeño haz de luz en su mano, los brazos del Digimon cayeron con gran velocidad.
Un nuevo haz de luz y unos segundo después una enorme explosión que resonó en todo el bosque. Mimi cayó sobre sus rodillas al piso, mientras que Sora se tapaba los labios con las manos ahogando un grito de horror, pero el rubio del grupo solo mantuvo sus ojos en el lugar de la colisión, una figura salió desde el polvo que se había formado mientras extendía sus alas dándoles la espalda al grupo.
- Recuerdan que Neodevimon llamo a Taichi Dark Knight – pregunto Veemon al aire sin esperar respuesta de nadie.
Un sonido sordo de metal y la disipación del polvo en un cerrar de ojos llamo la atención de los elegidos.
- Tu también me lo preguntaste Sora, cuando me contaste que los ataco un Phantomon me preguntaste sobre ese apodo – agrego Biyomon sin quitar la vista del ahora visible castaño, había clavado una nueva espada en el suelo creando una honda de viento habiendo logrado disipar el polvo, pero aún se mantenía en la misma posición con una de sus rodillas en el suelo mientras la otra pierna la tenía flexionada cubriéndose con uno de sus brazos el rostro.
Lentamente el castaño se puso de pie, su chaqueta negra estaba totalmente arruinada, mientras que su pantalón tenía varios cortes pequeños en toda su extensión; el castaño aun estando de espaldas a Deodevimon y el grupo tomo los restos de lo que conformaban su chaqueta y se los arranco, mostrando que llevaba, además sus típicos guantes negros sin dedos, unas vendas debajo de estos que llegaban hasta el término de su antebrazo; vendas, que presentaban unas pequeñas manchas rojas recientes; también llevaba una camiseta blanca sin mangas que dejaba al descubierto sus hombros.
- ¿Qué es eso en su hombro? ¿Un tatuaje? – pregunto la castaña a los demás señalando el hombro derecho del chico, donde había un pequeño dibujo de un sol, exactamente igual al emblema del valor.
- Su apodo – llamo la atención de todos la pequeña Digimon planta – Se divide en dos partes, Knight es el rango de Taichi de nuestro lado del ejercito –
- Su emblema tiene la forma de un sol por una razón, que sucede cuando se produce un eclipse solar – pregunto Veemon al resto de los elegidos.
- El sol es negro – respondió Yamato mientras apretaba los dientes, comenzaba a comprender esa sensación de terror que le estaba dando al observar al castaño en ese preciso momento.
- No lo entiendo ¿Estás diciendo que Taichi es malvado? – pregunto Sora sin entender realmente a que se referían los Digimon, mientras que a su lado Mimi retrocedió un paso ante un recuerdo de su primer viaje.
- Skullgreymon – solo fue un suave susurro que había escapado de sus labios, pero perfectamente oído por todos los demás quienes se volvieron a verla impresionados, también recordando el terror que les había causado dicho Digimon.
- No exactamente – respondió Veemon quien había oído claramente el susurro, pero no se había girado a ver a la chica – Pero la idea es correcta, Skullgreymon nació del eclipse del emblema del valor; observen con atención – pidió el pequeño dinosaurio señalando el hombro del castaño donde el dibujo del sol comenzaba a perder las aspas convirtiéndose solo en 3 círculos uno más pequeño que el otro – Dark Knight –
Taichi estiro su brazo mientras que un circulo de luz aparecía alrededor de su mano, el brillo desapareció en una pequeña explosión mostrando una cadenas negra con una esfera metálica en la punta – Este es una pequeño regalito de tu amigo – dijo mientras hacía girar la cadena a gran velocidad, en un pestañeo había lanzado la esfera en dirección a Neodevimon quien solo se hiso a un lado.
- Un ataque tan lento no me dará –
- Yo no te apuntaba a ti – respondió llamando la atención de los presentes quien siguieron con su vista la dirección de la cadena, que se había enrollado alrededor del mango de la primer espada que Taichí había arrojado – Saben yo no soy un espadachín – comento mientras daba un fuerte jalón a la cadena logrando que la espada se desenterrara y volara por los aires en su dirección – Soy un dualista – agrego mientras hacía desaparecer la cadena y con una leve inclinación de cuerpo tomo el mango de la espada que se encontraba a su lado – No me pierdas de vista - dijo mientras tomaba la otra espada al levantar el brazo para atraparla en el aire, apoyo su primer espada sobre su hombro mientras que la otra aun apuntaba al piso – Porque esto acaba aquí – en todo momento desde la disipación del polvo Taichi había mantenido su vista baja, pero ahora que había levantado su vista podían apreciar un pequeño hilo de sangre que descendía desde su frente pasando por un lado de su ojo izquierdo. Pero los elegidos no estaban impresionados por la pequeña herida, sino por sus ojos, ciertamente desde que llegaron habían notado que sus orbes ya no poseían ese brillo de amor hacia la aventura e incluso las travesuras, se habían dado cuenta que con el pasar de los años sus ojos se habían vuelto opacos casi con un brillo inexistente, pero ahora era incluso peor, sus pupilas eran totalmente opacas, no había ningún tipo de brillo en ellos, era como si mirasen a la oscuridad de una habitación totalmente negra e inexistente de luz; pero había algo más en ellos, sed de sangre.
- Eso no cambiara nad… - Neodevimon corto sus palabras al notar el súbito cambio de velocidad del castaño, en un abrir y cerrar de ojos estaba justo frente suyo.
- Decías – pregunto el castaño dando un rápido giro mientras colocaba sus espadas en forma horizontal logrando hacer dos leves cortes a la altura del estómago y el pecho del Digimon. Neodevimon alcanzo a observar que ahora su oponente poseía unos guantes metálicos en ambos brazos, pero que solo llegaban a la mitad de sus antebrazos, rápidamente expandió sus alas y de un único pero fuerte aleteo se elevó en el aire.
- Garra Paralizadora – sus garras chirriaron mostrando en ellas unos pequeños destellos de electricidad, cuidadosamente apunto hacia el castaño que lo miraba impaciente desde el suelo. Un nuevo aleteo y había salido propulsado hacia el suelo.
Unos segundos antes del impacto el castaño dio un pequeño brinco hacia atrás casi sin despegarse del suelo pero alejándose del peligro. La espada en su mano derecha comenzó a brillar de una tonalidad naranja – Mega Tornado – susurro el castaño lanzando la espada con toda su fuerza inclinando su cuerpo hacia delante, mientras que con la punta de sus dedos hacia girar la espada. A medida que la espada avanzaba el giro se hacía más y más rápido asemejándose en apariencia a un tornado naranja mientras seguía su trayectoria. Neodevimon disipo el polvo que había producido su ataque contra el suelo al abrir sus alas, pero solo observo como un ataque estaba apenas a centímetros de él. Un alarido de dolor retumbo en los oídos de todos mientras que en el rostro de Taichi se formaba una sonrisa ladina al observar el, ahora inexistente, brazo de su oponente, su ataque había logrado su cometido arrancar por completo uno de sus brazos. Sin darle tiempo a siquiera pensar el castaño hiso brillar nuevamente su espada restante.
- Eso no funcionara dos veces – dijo el Digimon mientras se alzaba en el aire y sus alas se extendían totalmente y se tornaban de una tonalidad negra – Dolor profundo – un fuerte viento de color negro salió expulsado al batir sus alas en dirección al castaño.
- ¿Por qué tan seguro? – pregunto Taichi mientras flexionaba levemente sus piernas y en un parpadear había desaparecido de la vista de nueva cuenta – Mega tornado – los elegidos dirigieron su vista hacia el lugar de origen de la voz de su compañero, allí a solo unos metros de ellos se encontraba el castaño lanzando su ataque, dio un giro mientras tomaba su otra espada, ahora notaban que Taichi había recorrido todo el campo de batalla solo para tomar su espada. Neodevimon aun estando en el aire y de espaldas al ataque no tuvo el suficiente tiempo de reaccionar y un nuevo alarido de dolor escapo de sus labios, pero esta vez había sido una de sus alas la que había sido atravesada de lado a lado, ahora el Digimon lo comprendía, mostrar tan descaradamente su segundo ataque era una trampa y él había caído en ella. Primero había sido uno de sus brazos, logrando así, reducir su potencia de ataque a la mitad, si no había logrado matar al mocoso usando ambos brazos, con uno le sería imposible. La trampa, lo quería en el aire y él había caído redondo, ahora con una de sus alas atravesadas no podría mantener el ritmo de velocidades y mucho menos aun lograr escapar; lentamente comenzó a descender su ventaja de vuelo ahora le era inútil – Algunas últimas palabras – pregunto el castaño caminando lentamente en dirección a Neodevimon mientras hacía chasquear los dedos de su mano izquierda observando de reojo que la espada de su último ataque desapareciera correctamente.
- Te daré una advertencia – susurro el Digimon una vez tuvo al chico frente a él – Ten cuidado con aquel que ríe y hace reír, témele al arlequín – agrego mientras se posicionaba de rodillas y agachaba su cabeza, demostrando que estaba totalmente derrotado.
- Una adivinanza, la tendré en cuenta – respondió el castaño alzando su espada sobre su cabeza, la tomo con ambas manos mientras esta relucía suavemente – Dramon Killer – susurro mientras daba un rápido corte en diagonal, cortando toda la extensión de su pecho comenzando en el hombro y terminando en la cintura; un corte rápido y limpio. Neodevimon alzo su vista al cielo, el dolor inundo todo su cuerpo, pero esta vez no hubo un grito de dolor, solo su cuerpo desapareciendo poco a poco en pequeñas partículas. Taichi estiro su mano izquierda mientras sostenía su pequeño Digivice apuntando hacia las partículas, o mejor dicho a los datos sin forma que alguna vez habían sido Neodevimon; los datos poco a poco fueron agrupándose comenzando a formar una esfera de luz blanca, la cual fue absorbida por el Digivice.
Taichi se giró hacia el grupo de espectadores mientras levantaba la palma de su mano – ¿Ahora lo entienden? – pregunto elevando el tono de su voz a medida que agachaba su cabeza. Se mantuvo en silencio a la espera de una respuesta mientras sus compañeros lo miraban extrañados.
- ¿A qué te refieres? – pregunto el rubio exponiendo la duda general del grupo; tanto de humanos como de Digimon.
- ¡He dicho que si lo entienden! – grito elevando su tono de voz al máximo mientras daba un paso al frente, todo esto sin levantar aun su vista. Cerró los dedos de su mano alzada formando un puño, un segundo después volvió a abrir sus dedos; pero esta vez, había algo diferente. Una pequeña esfera de fuego no más grande que su palma – Ustedes no pertenecen aquí, regresen a su mundo – si bien su tono de voz había vuelto a ser el normal, los elegidos sintieron un escalofrió ante sus palabras y el aire frio que les transmitían estas mismas.
- Que te pasa Taichi, tu no eras así – pregunto Sora dando un paso hacia el frente, mientras llevaba sus manos al pecho.
- Acaso no lo entienden – pregunto el castaño mientras se acercaba a paso lento y aunque él no los viera sabía que tenían miedo, podía oír claramente como temblaban –Ya no son necesarios aquí – susurro suavemente mientras bajaba su mano a la altura de la cintura y en un suave movimiento arrojaba la esfera de fuego en su dirección.
- ¿¡Que rayos haces Taichi!? – pregunto Flamedramon con un tono que delataba estaba furioso, mientras se posicionaba delante de los jóvenes y de un puñetazo envuelto en fuego había logrado dispersar el ataque del castaño.
- No te metas – ordeno el joven mientras el collar en su pecho brillaba suavemente, obligando al Digimon a volver a su etapa de crecimiento siendo nuevamente el pequeño dinosaurio humanoide de siempre.
- (¿Hasta dónde piensas llevar esto?) – se preguntó internamente Veemon mientras apretaba los dientes.
- Ya basta Yagami – ninguno de los presentes había notado el momento en que el joven rubio del grupo se había plantado frente al castaño – ¡Ya cállate! – grito en un arranque de ira mientras levantaba su puño – ¡Me tienes harto! – agrego al momento de conectarle un fuerte golpe en la mejilla.
- Yagami, eh – susurro Taichi quien ante el golpe había sido obligado a girar su rostro – Realmente estas molesto, solo me llamas así cuando lo estás – aseguro mientras volvía su vista hacia el rubio.
- Deja de comportarte como un idiota, no sé a qué estás jugando, pero ya basta – Yamato había tomado a Taichi de su camiseta mientras lo acercaba a él; apretando aún más, de ser posible, sus dientes.
- Y tu deja de hablarme – le respondió mientras colocaba su rostro a un lado del rubio – Como si me conocieras a la perfección – agrego pero esta vez había sido un susurro al oído, Yamato lo miro de reojo solo observando una sonrisa ladina. Taichi cerró su puño y con un rápido movimiento golpeo su abdomen; logrando, no solo que lo soltara, sino también obligarlo a caer de rodillas por falta de aire.
- Yamato – Sora que hasta ese momento se había mantenido a la expectativa de la charla, viendo al chico caer de rodillas, instintivamente corrió a su lado asegurándose que estuviera bien. Levanto su vista solo encontrándose con los orbes chocolates de su mejor amigo y líder observándola con frialdad.
- Por si no les ha quedado claro, volveré a repetírselos. Ustedes no pertenecen a esta mundo, no es su batalla, así que lárguense – comenzó a caminar pasando a un lado del rubio y la pelirroja quienes los observaron de reojo con clara impotencia, los estaba tratando como basura de la cual podía deshacerse cuando quisiera. Al llegar frente a la castaña la miro directo a los ojos por un segundo y pudo notar claramente que esta le temía, podía notarlo claramente, después de todo era una digna poseedora de la pureza, era mejor así – Solo váyanse, por favor – susurro solo para sí.
/
No tenía idea durante cuánto tiempo había caminado, pero suponía que ya eran unas cuantas horas, después de todo tenía dos claros indicios de ello. Los tenues rayos de sol que lograban colarse entre las copas de los árboles, sumado al cansancio que poseía en sus piernas le indicaban que había caminado durante varias horas sin un rumbo fijo. Simplemente quería estar solo.
Con el cansancio de su cuerpo llegando al máximo y la increíble pesadez que sentía en sus pies decidió que ya se encontraba lo suficientemente lejos; se recostó en el árbol más cercano mientras se quitaba la bandana que mantenía su cabello en su debida posición.
- Mi cabello ha vuelto a crecer – se señaló a sí mismo al darse cuenta que sin su banda el cabello le tapaba sus ojos, no le molestaba en lo absoluto, pero en la batallas seria molesto así que debería cortárselo pronto. Dio un largo y sonoro bostezo mientras echaba su cabeza hacia atrás – Mi tiempo con la armadura War no ha mejorado en lo absoluto – suspiro con cansancio puesto que ya era la segunda o tercera vez que usaba su armadura en ese día, sin tomar un debido descanso.
- ¿Qué es la armadura War? –
- Bueno, veras las armadura War es… - el castaño corto sus palabras al caer en cuenta del pequeño detalle, de que aquello no había sido su imaginación. Lentamente levanto la vista mientras apartaba sus cabellos para ver a la dueña de aquella suave voz. La observo detenidamente por primera vez desde que habían llegado, su piel seguía siendo tan blanca como siempre o al menos tal como él la recordaba, su cabello largo y, nuevamente, castaño era solo sostenido por una bincha y sus ojos, esos ojos mieles tan claros y transparentes. Desde que había logrado volver a reunir el grupo en su primera aventura había notado que los ojos de Mimi siempre reflejaban lo que ella sentía, por eso le extrañaba que ella lo mirara de esa forma, con una genuina curiosidad.
- Hola – saludo la chica mientras levantaba su mano, sacándolo abruptamente de sus pensamientos, sacudió levente su cabeza para reaccionar totalmente.
- ¿Qué quieres Tachikawa? – pregunto sin rodeos, sorprendiéndose incluso a si mismo del tono tan cortante que había logrado.
- Solo charlar – respondió la castaña con una sonrisa, una suave y sincera sonrisa - ¿Puedo? – pregunto haciendo un ademan de sentarse junto a él; Taichi se mantuvo en silencio por unos segundos y por lo que la chica noto, lo estaba pensando. Finalmente el castaño se hiso a un lado dándole un espacio para que tomara asiento.
- ¿Cómo me encontraste? – pregunto el castaño observándola de reojo, pero al escuchar un risita suave de parte de ella, alzo una ceja prestándole más atención.
- De la misma forma que tú a mi – respondió la chica mientras que del bolsillo de su chaqueta sacaba su Digivice mostrándoselo – Gracias por salvarme – susurro notablemente apenada mientras un suave tono rosa se acentuaba en sus mejillas. Taichi rio internamente ante esa imagen, a fin de cuentas la pureza de la chica no tenía limites, incluso llegándose a avergonzar por esas simples palabras.
- ¿Por qué me seguiste? – pregunto el castaño sin importarle siquiera en responder su agradecimiento. Había caminado tanto tiempo queriendo alejarse de todos y allí estaba ella, sentada junto a él, no le hacía gracia.
- Te lo dije antes, solo quiero charlar – respondió inclinando su cabeza hacia un lado, puesto que pensaba que el castaño seguía siendo tan distraído como siempre.
- No me refiero a eso, lo que quiero decir es… que buscas de mi – se aclaró el chico mientras se ponía de pie y encaraba a la castaña de frente.
- No lo sé – respondió ella cerrando sus ojos y negando con la cabeza.
- Mírame – pidió el chico pero ella volvió a negar, Taichi chasqueo su lengua un poco fastidiado, él siempre había disfrutado de fastidiar a la chica, pero el karma a veces jugaba bien sus cartas puesto que ahora era él quien estaba fastidiado.
(Les recomiendo escuchar esto mientras leen de aquí en adelante, les hará entrar en ambiente, repítanla de ser necesario hasta el final del capítulo: /150Xu2bHWqY)
- Sabes – susurro ella llamando toda su atención – Extraño tus ojos – Taichi alzo una ceja ante ese comentario, ¿A qué se refería con que extrañaba sus ojos? Realmente no lo entendía y estaba a punto de preguntar pero noto que ella no había terminado – De entre todos los chicos tu siempre tuviste una mirada diferente y de alguna manera especial – Mimi le estiro su mano dando a entender que le ayudara a ponerse de pie, ni lento ni perezoso él le extendió la suya, notando que ella aun le esquivaba la mirada – Siempre me han dicho que mis ojos reflejan cada uno de mis sentimientos, pero los tuyos eran igual – el joven sonrió de medio lado concordando que parte de esa oración era totalmente cierta – Siempre que algo sucedía tú eras el primero en encarar la situación después de todo tu emblema es el valor; pero no era tu actitud temeraria la que nos incitaba a seguir adelante, era ese brillo en tus ojos lo que lo hacía – un sonoro suspiro escapo de sus labios mientras daba unos pasos hacia delante dándole la espalda – Siempre tenías ese brillo en tus ojos que nos decía que todo estaría bien, que tú nos protegerías, que nada malo pasaría – volvió a suspirar tratando de quitarse ese nudo en su garganta, pero el que él estuviera mirando fijamente su espalda no ayudaba en nada, no podía verlo pero sentía esa penetrante mirada sobre ella – Sé que han sido más de tres largos años desde la última vez que nos vimos, pero sabes… - corto sus palabras mientras giraba para encararlo y por un segundo creyó ver esa mirada que siempre le dedicaba cada vez que ella lloraba asustada en su primera aventura, se quitó las pequeñas lagrimas con el dorso de su manga, no dejaría que la viera llorar, no de nuevo – Tenía la esperanza de que aun fueras ese chico ruidoso y amante de la aventura de siempre –
- Tachikawa – le llamo él pero ella simplemente negó moviendo suavemente su cabeza, estaba segura que nuevamente le pediría que le mirara, pero no quería hacerlo.
- ¿Qué fue lo que te sucedió? – pregunto dando un paso hacia él pero aun evitando su mirada, solo un poco más - ¿Qué tan malo es? – volvió a preguntar dando otro paso - ¿Qué le paso a ese brillo? – pregunto finalmente viéndolo directo a esos orbes chocolates, pero se desilusiono enormemente al ver esos ojos opacos, ya no reflejaban nada, no transmitían ningún tipo de sentimiento. No, la verdad si lo hacían, soledad – Taichi – susurro tras haber transcurrido unos largos segundos, que para ella parecían horas. Se giró dándole la espalda nuevamente y comenzó a caminar, después de todo él no diría nada, él ya no era Taichi Yagami, no el que ellos conocían.
Se quedó estático en su lugar viéndola girar sobre su eje y comenzar a alejarse de él. Al fin podría estar solo; trago amargamente, ¿Por qué ese pensamiento le hacía sentir mal? No, la verdad si lo sabía, pero se negaba a aceptarlo. Abrió su boca para decir algo, pero inmediatamente se arrepintió dejando atoradas aquellas palabras en su garganta, no podía. No, mejor dicho, no debía detenerla. Era mejor de esa forma, ella y los demás se alejarían, regresarían a su mundo y él… él volvería a estar solo.
- Espera – antes de darse cuenta de sus acciones ya tenía a la castaña sujetada de la muñeca evitando que se alejara – No te vayas – susurro suavemente casi sonando como un ruego.
- Taichi – susurro ella girándose lentamente. Sus palabras habían sonado tan frágiles que sentía el muchacho frente a ella podría quebrarse en cualquier segundo. Posiciono su mano en su rostro y con toda la delicadeza que poseía le obligo a que le mirase; sus ojos seguían siendo opacos, pero había algo en ellos que le hiso temblar, reflejaban miedo – No te pediré que me lo cuentes, solo no intentes alejarnos – susurro mientras que rodeaba con sus brazos al muchacho a la altura de su cintura, dejo descansar su cabeza en su hombro mientras lo apretaba suavemente. No quería ver a su líder de esa forma, su líder era el chico más valiente que ella conocía y verlo de esa forma, le dolía; tal vez no era demasiado pero esperaba que de esa forma él se sintiera mejor – Confía en nosotros, confía en mi -
- No, deben marcharse – sintió como los brazos a su alrededor se cerraban con más fuerza y ella negaba con euforia; comprendía a la chica, ella se sentía de la misma manera que él hace tres años, sentía que no eran necesarios, pero de esa forma era perfecto.
- ¿Por qué? ¿Acaso no somos amigos? – pregunto Mimi y él la sujeto de los hombres y con más brusquedad de la que realmente quería ejercer logro separarla unos centímetros sin romper el abrazo que ella le brindaba.
- Te equivocas, es porque somos amigos que deben irse – respondió suavemente, dándose por vencido. Sabía que luego se arrepentiría de eso, pero estaba cansado de luchar, luchar contra sí mismo y las ganas de abrazarlos a cada uno de ellos. Se reprimía mentalmente por ser tan débil, pero la calidez que le transmitía la chica finalmente estaba atravesando la barrera que él mismo había puesto frente a ellos. Se mordió el labio notando que todo su esfuerzo en las últimas horas se estaba esfumando en segundos, como es que ella podía dejarlo tan expuesto. Sus brazos viajaron titubeantes rodeando a la chica sobre los hombros. ¿Por qué? ¿Por qué simplemente no podían irse? Se preguntó una y otra vez ¿Por qué no pueden dejarlo solo? Todas las preguntas se acumulaban en su cabeza ¿Por qué quiero que estén aquí? Sin importar la cantidad de preguntas que se hiciera solo tenía una respuesta – Es porque son mis amigos, váyanse, por favor – susurro enterrando su rostro en el hueco que dejaban el cuello y el hombro de la muchacha.
- ¿Por qué? – pregunto la castaña separándose unos centímetros de él preguntándose porque los quería lejos – Mírame por favor – pidió ella sintiendo como él se tensaba ante su petición. Espero pacientemente a que le respondiera pero contrario a una negación, lentamente el retiro su rostro de su hombro mirándola directamente a sus ojos, dio un pequeño saltito al observarlo con atención; no podía ser verdad, él estaba llorando.
Taichi intento desviar la mirada huyendo de esos mieles que lo observaban con tanta atención, volvió a oír como su nombre salía de los labios de esa chica que estaba derrumbando cada una de sus barreras. Trago duro intentando deshacerse del nudo que se estaba formando en su garganta, le dificultaba mucho la respiración. La observo nuevamente directo a sus ojos ¿Preocupación? Acaso era su imaginación, no ella definitivamente estaba preocupada y sus ojos lo reflejaban; era definitivo, se arrepentiría de sus palabras, pero su mirada lo instaba a confiar en ella – No quiero perder a nadie más… Por favor, váyanse – había perdido la cuenta de cuantas veces le había pedido eso, pero ella seguía allí ¿Por qué lo hacía? – No quiero ver morir a mis amigos… No otra vez… Por favor – susurro sintiendo como todas sus fuerzas se desvanecían, ya no podía aguantar más el peso de sus piernas dejándose caer de rodillas. Sintió los finos y suaves brazos de Mimi rodear su cuello mientras apoyaba sus manos en su nuca y lo guiaba delicadamente hacia su pecho, escucho los latidos de su corazón y fue entonces que su última barrera se quebró en miles de pedazos y él se quebró junto con ella. Las lágrimas se acumularon en sus ojos, pero esta vez no las detendría, esta vez se permitiría ser débil y llorar en sus brazos.
Mimi, ahora lo entendía todo. No sabía en qué momento había abrazado a Taichi pero no lo soltaría por nada del mundo, no podía ni siquiera imaginarse el dolor por el que el muchacho estuvo pasando todo ese tiempo – Llora cuanto gustes Taichi – susurro delicadamente mientras intentaba transmitirle que en sus brazos estaría seguro. Escuchar el suave llanto de su líder la destrozaba por dentro, jamás creyó que un chico tan fuerte y valiente podía quebrarse de esa forma. Pero eso no le importaba, solo quería que su dolor se fuera, aunque fuera solo un momento – No me moveré de aquí, me quedare a tu lado – le susurró al oído mientras las lágrimas también la invadían a ella, el dolor que sentía el castaño era simplemente incompresible y se sentía impotente, solo pudiendo brindarle un refugio en sus brazos – Jamás te abandonare –
Taichi todo ese tiempo se había mantenido estático mientras dejaba salir sus lágrimas, pero esas suaves palabras dieron paso al detonante; se aferró con fuerza a ella abrazándola mientras su llanto se volvía más fuerte – ¡AGUMON! -
Solo pediré una cosa. Por favor no me matéis.
