¿Qué decir? Aparte que ha costado horrores, he venido posponiendo y posponiendo la conclusión del capítulo, véase la parte final. Tenía mis dudas sobre la interacción correcta de los personajes, la personalidad que le di a Taichi y cómo lograr que se vaya abriendo a los demás, las típicas escenas cliché; unas cuantas dudas. Además que he tenido a un par de toca pelotas que intentan "obligarme" a cambiar el rumbo de mi historia.

A ver, sé que leerán esto par de… Es MI historia, no la cambiare y si Agumon se murió y así se va a quedar. Punto, les gusta bien sino pues hay más historias en fanfiction.

Aclarado esto… tras dudas y dudas retrase muchísimo el capítulo e incluso estaba frustrándome hasta ayer que una de mis alumnas me ha dicho: "Es tu historia, el primero a quien debes satisfacer es a ti mismo" y luego ha agregado "Deja a tu mente correr libre. Plasma tus pensamientos e ideas, todos somos capaces de sorprender al mundo, solo se tú mismo"
Les comparto sus palabras porque si alguno tiene dudas al momento de escribir, espero también les ayude.

AoiBlack: Si supongo era bastante predecible lo que sucedía, pero dime ¿Has visto llegar lo que leerás?

FireAkai15: Lo sé, es muy triste. De solo pensar en que podría suceder me entra el sentimiento.

Sasuhina1983: Creo haber dicho en el capítulo anterior que sí, que la pareja principal seria Michi, es que los adoro.

Ale: Si me matas te quedas sin historia, sin admin y sin grupo. Solo quería que lo supieras :p

: Querías golpear a mi Taichi o al de Tri. No te preocupes, yo también tuve mis conflictos al ver el nuevo Tai, quiero creer es parte de la madurez que intentan transmitir porque si no… correrá sangre.

An scrawl: Muchas gracias a ti por leer y la paciencia, que hoy en día es una gran virtud.

Techi-05: Pues a partir de mañana estaré de vacaciones durante dos semanitas, eso quiere decir, cero pc para poder escribir. Así que calculo un mínimo de tres semanas y media para el sexto capítulo. Espero sea menos.

Treeofsakuras: El genio de la lámpara Kaitres ha escuchado tu deseo y te lo ha concedido, más Michi ¿Por qué? Porque sí.

Zodiaco: Si el anterior te dejo con ganas de más, este será aún mejor, o eso espero.

/

Se levantó estirándose con pereza llevando sus manos al cielo. Exhalo con fuerza observando a la chica que se encontraba cómodamente durmiendo en la hierba ¿Cuánto tiempo había llorado en su pecho? Intento hacer un cálculo mental pero desistió tras unos segundos, intentar adivinar algo como eso era, no solo imposible sino que también inútil; pero sabía que había sido bastante tiempo. Lo suficiente para haber llorado a tal punto, que no solo había empapado la camiseta de la chica, sino que al final solo eran unos gemidos de agonía, ya no poseía lágrimas que derramar, no por haber expulsado toda su tristeza, sino porque sus lagrimales estaban secos.

Se alejó unos cuantos metros arrastrando sus pies – Maldición – se mordió el labio con fuerza mientras le daba un puñetazo al árbol que tenía frente a él. El sabor metálico inundo sus papilas gustativas y solo provoco que apretar los dientes más fuertes, logrando que su labio sangrara aún más. Golpeo repetidas veces el árbol hasta saciar su ira, miro su puño sin rastro de arrepentimiento, ver sangrar sus nudillos no le molestaba en absoluto, incluso podría decir que de alguna manera, lograba calmarlo.

Suspiro con pesadez regresando su vista hacia la chica ¿Cómo se desharía de ellos? Se preguntó internamente, pero muy en el fondo sabía que eso ahora sería casi imposible. Desde un principio ellos no tenían pensado irse, no sin él. Apretó sus puños con frustración, ahora sus posibilidades eran incluso más reducidas. ¿Cuántas veces le había pedido que se vaya? Había perdido la cuenta y ella no se había movido de su lado. Si alguna vez había tenido oportunidad de lograr que se marcharan las había perdido cuando le confesó que… Trago saliva con dureza mientras un nudo se formaba en su garganta, ni siquiera podía pensarlo sin que doliera en lo profundo de su alma.

Taichi se acercó con sumo cuidado hacia Mimi para no despertarla, lo menos que quería era tener que contestar a sus preguntas. Con toda la delicadeza que podía reunir paso un brazo bajo su espalda mientras que con su otro brazo tomaba los de ella colocándolos tras su cuello. Se quedó estático cuando ella lo abrazo con fuerza, suspiro con alivio cuando se dio cuenta que era solo un movimiento inconsciente, pues ella no había despertado. Se mantuvo quieto durante unos segundos observándola a la espera que abriera los ojos despertando, pero se veía demasiado tranquila para hacerlo; paso su brazo libre bajo sus pies, y con lentitud se puso de pie.

Miro hacia el cielo en busca del sol, pero dado a las frondosas copas de los arboles le llevo unos minutos encontrar la posición donde los rayos se colaban con más intensidad. En momentos como ese era cuando deseaba que el reloj de su Digivice también funcionara en ese mundo y no solo en el humano. Pero al menos podía asegurar que ya eran varias horas luego del medio día. Ahora era que notaba cuantas horas se había mantenido estático siendo abrazado por ella. Pues él a diferencia de la castaña no había logrado dormir, estaba más ocupado reprochándose su propia debilidad y poco control por sus sentimientos.

Sus pies brillaron un momento rebelando nuevamente sus botas naranjas. Suspiro con cansancio, era la cuarta vez que usaba su armadura sin descanso o comida entre los intervalos, terminaría agotado. Pero de otra forma tardaría demasiado tiempo en regresar a su guarida. Flexiono sus rodillas para darse impulso y con suavidad dio un gran salto. Pero esta vez cuidaría cada aterrizaje y salto, no habría maniobras acrobáticas. Lo menos que necesitaba ahora era que su compañera despertara.

Su respiración ya comenzaba a volverse agitada, cuidar la fuerza de sus saltos y aterrizaje le resultaba un gran esfuerzo. Nunca había sido bueno contralando la fuerza y velocidad que le daba su armadura, así que siempre dejaba todo el trabajo a sus músculos y reflejos. Era más sencillo para su cuerpo y menos agotador amoldarse a las habilidades que su armadura le confería, intentar restringirla resultaba mucho más agotador.

- Papa – bajo su vista unos centímetros, algo extrañado, ante ese susurro y freno de golpe enterrando un poco sus pies en el suelo cuando ella le dirigió una mirada entre sorprendida y asustada. Mimi dio un pequeño saltito ante el súbito frenado del chico, lo que logro que ella despertara por completo. Sintiéndose totalmente avergonzada incluso llegando a sonrojarse y ocultarse en el pecho del chico, ya que había confundido la sensación de ser cargada por Taichi a cuando era cargada por su padre, cuando niña se quedaba dormida en la sala y su progenitor la llevaba a su cama.

- Lo siento pero no soy tu padre – la castaña despego su rostro del pecho del chico para mirarlo totalmente atónita, no por sus palabras. Había algo en su tono que había despertado su curiosidad, no había cambiado mucho pero definitivamente su tono había sido más suave y mucho menos agresivo – Pero ahora que despertaste será más sencillo – Mimi no había entendido a que se refería y no fue hasta entonces que noto totalmente el detalle de que seguía siendo cargada por el chico, y también noto que el respiraba con irregularidad. Sintiéndose avergonzada apoyo sus pies en el suelo.

- Lo siento, debe haber sido difícil cargar conmigo – susurro ella inclinándose un poco hacia él, en señal de disculpa.

- No entiendo porque te disculpas – Mimi levanto su vista hacia Taichi quien mantenía una sonrisa burlona en sus labios mientras miraba hacia otro lado – Eres realmente liviana si pensabas lo contrario – agrego provocando que ella enrojeciera de la pena, pues era justamente lo que ella pensaba, había sido descubierta – Sube – pidió él acuclillándose mientras colocaba su brazos tras su espalda entrelazando sus dedos, de manera que simulara un asiento.

- Sera mejor que no intentes aprovecharte, pervertido – susurro siseando la lengua en forma de amenaza mientras subía a la espalda del chico.

- ¿Pervertido? – pregunto mientras se ponía en pie de golpe, provocando que Mimi saltara y se aferrara a su espalda para no caer - ¿Es por eso que huiste? – volvió a preguntar pero esta vez dirigiendo su vista como podía hacia ella, no era sencillo teniéndola en su espalda. No hubo respuesta pero el hecho de que ella huyera de su mirada, era más que suficiente para asegurar una afirmación – Si te sirve de consuelo fue una bonita vista – le sonrió mientras le guiñaba un ojo. Mimi no pudiendo controlar la vergüenza y un poco enfurecida comenzó a golpear su espalda repetidamente, pero solo logro que él soltara una suave risa, pues sus golpes no dolían en lo absoluto. Tuvo que abandonar sus golpes para sostenerse rodeándolo por el cuello cuando el moreno comenzó a saltar.

/

Todo el trayecto de regreso a la base había sido silencioso. Pero para Mimi había sido realmente agradable. Desde el primer momento que se había reencontrado con el líder de su grupo, sabía que él no era el mismo chico que conocía. Su actitud fría y hostil hacia ellos, sumada al hecho que ahora no parecía humano, no con esas habilidades que poseía. Sabía que sus habilidades eran increíbles, pero sentirlas era incomparable. Cuando dio el primer salto había escondido su rostro en la espalda del joven y su cuerpo se había tensado hasta llegar a un estado petrificado. Pero la curiosidad había superado a su miedo y estaba segura que jamás se habría arrepentido de quitar su rostro de su espalda y abrir los ojos para ver lo que él veía. Saltaba con una destreza digna de envidiar por cualquier atleta profesional, los saltos largos y prolongados asimilaban mucho al planeo de las aves.

Ni siquiera recordaba en que momento había dejado descansar su mandíbula en su hombro, no fue sino hasta que él la miro que había notado la cercanía de sus rostros. Provocando una sonrisa en ella, realmente había valido la pena seguirlo. No solo había notado un cambio en el tono de voz que el chico usaba sino que también su actitud se había vuelto, aunque sea mínima, más amigable. Además con su confesión podía entender, no, podía imaginarse su dolor; pues ella jamás había perdido a Palmon, no podía entender su dolor, solo imaginarlo. Aunque había sido un poco vergonzoso cuando él se había negado a bajarla de su espalda cuando llegaron al ascensor de la base, solo se lo permitió cuando llegaron al recibidor.

En cambio para Taichi, no sabía porque le negó bajarla. Solo había seguido su instinto y este le decía que no lo hiciera, que la mantuviera cerca. Aunque había sido una sorpresa que Sora los estuviera esperando sentada en el sofá de la sala con los brazos cruzados y un rostro que denotaba su mal estado de ánimo. Para el castaño era fácil saber que estaba molesta, después de todo era su mejor amiga. Escucho a Mimi despedirse de él pero no tuvo tiempo a contestarle cuando la pelirroja se plantó frente a él.

- ¿Se me paso el toque de queda? – pregunto de manera burlona sonriendo de lado. La observo con altanería cuando se mordió el labio en un intento de ahogar su furia – Si no tienes nada que decir entonces… - el resto de las palabras del chico fueron ahogadas por un sonido sordo, su vista quedo en algún punto lejano de la habitación, ya no sobre la chica y la mejilla comenzaba a arderle. Parpadeo repetidas veces algo desconcertado, observo de reojo a Sora quien tenía la mano alzada y por sus mejillas corría un hilo de lágrimas; lo había abofeteado.

- Perdóname – Taichi estaba a punto de preguntar la razón de su disculpa, pues según él creía merecer ese cachetazo, pero nuevamente sus palabras fueron acalladas pero esta vez por un abrazo – Yo debí preguntártelo a ti, por favor no te enojes con Piyomon yo la obligue a que me lo diga – el chico se mordió el labio furioso, pero no con la chica, no con Piyomon, con él mismo. Ahora solo faltaba que Yamato lo supiera, no, podía asegurar que esté lo intuía o en el peor de los casos ya lo sabía.

- Yo … - el castaño cerro con fuerza los ojos – Debí decírselos – agrego tragando duro, él odia con toda su alma ese nudo que siempre se le formaba en la garganta. Rodeo con el brazo izquierdo la cintura de Sora, mientras su brazo libre lo dejo descansar en la cabeza de ella atrayéndola hacia su pecho – Ya no llores, eso es cosa del pasado – volvió a tragar en seco, no le gustaba hablar de ello, lo odiaba y se odiaba a sí mismo.

- Pero Taichi – reprocho ella mirándolo a los ojos mientras intentaba detener sus lágrimas. Ambos se sonrojaron por la cercanía de sus rostros, pues podían sentir el cálido aliento del otro. Sora coloco ambas manos en el rostro del chico detallando esas bolsas bajo sus ojos, las cuales no había notado antes - ¿Hace cuánto no descansas debidamente? – pregunto mientras masajeaba suavemente las ojeras del chico.

- Quien sabe, he perdido la cuenta. Pero si te refieres a hace cuanto días no duermo… creo que hoy sería el cuarto día – respondió vagamente, pues la realidad era esa, no tenía idea del tiempo exacto.

- Taichi – susurro entre dientes mientras sus facciones comenzaban a tornarse amenazadoras. Pero Taichi solo sonrió y coloco su dedo índice en la frente de la chica, quien parpadeo algo extrañada.

- Deja de arrugar el cejo, te pondrás vieja – el chico mostro una débil sonrisa mientras suavemente empujaba a la chica hacia atrás. Dando así por terminada la conversación, se alejó unos cuantos pasos de la ella antes de voltear a verla nuevamente – No es necesario que te esfuerces por mí, he aprendido a cuidarme – sonrió de lado mientras retomaba su camino, pues sabía que ahora ella estaría mordiéndose el labio incapaz de hacer algo por él.

- Te equivocas – a pesar de que había escuchado sus palabras él no había detenido sus pasos, por ello se sobresaltó cuando se sintió aprisionado por los brazos de la chica – Tú crees que yo lo tomo como una responsabilidad, pero yo me preocupo por ti porque eres mi amigo, mi mejor amigo – susurro con la suficiente fuerza para que él la escuchara, pero lo suficientemente débil para que entendiera el peso de sus palabras. Pues aunque fuera la portadora del Amor siempre había tenido problemas para demostrar sus sentimientos y por eso que en su primera aventura creía no ser digna de su emblema, pero fue ese chico quien le aseguro era la perfecta portadora.

- Lo sé – respondió tomando las manos de la chica rompiendo el abrazo, se giró hacia ella sonriéndole, pero esta vez de manera sincera. Sonriéndole como lo hacía cuando eran pequeños, sonriéndole desde el corazón – Por esa razón, no es necesario que te preocupes – Taichi se agacho levemente hacia ella, quien por inercia cerro sus ojos mientras un tenue rosa se posaba en sus mejillas. Él volvió a sonreír de lado, hace unos años le hubiera encantando que ella se sonrojara de esa forma pero ahora, se sentía tan vacío ese acto. Deposito un beso en su frente y aprovechando que ella no reaccionaba se marchó de allí rápidamente.

Necesitaba ducharse, su cansado cuerpo se lo pedía a gritos. Aunque unas cuantas horas de sueño le servirían más a todo su ser, no solo su cuerpo sino también a su cerebro. Pero no quería dormir, no quería cerrar sus ojos y que las imágenes de aquel día le atacaran de nuevo. Cada recuerdo, cada momento, cada segundo de aquel día le atormentaba, le instaban a rendirse, a dejar de luchar. Pero el miedo a perder esos terribles recuerdos era aun mayor al alivio que sentiría si los olvidara.

Sacudió su cabeza mientras golpeaba la puerta del baño antes de ingresar en el, pues no quería otro golpe en su cabeza. Se miró en el espejo y ahora agradecía que Sora solo notara sus ojeras. El polvo y la sangre mesclados en sus deshechas vestimentas le daban un aspecto horrible y demacrado. Irónico, él que siempre de pequeño aseguraba la suciedad era aliada del esfuerzo, ahora estaba deseoso de quitarse dicho "esfuerzo" de su cuerpo. Abrió el grifo de agua fría mientras intentaba alejar cualquier tipo de pensamiento de su mente, el cansancio comenzaba a pasarle factura y hacerle pensar demasiadas tonterías.

/

- ¿Seguirás viendo esa puerta mucho tiempo? – Sora se sobresaltó al escuchar una voz a su espalda y se giró horrorizada pues conocía al dueño. Yamato estaba en el sillón cruzado de brazos, y por el ceño fruncido no estaba nada contento; hacia un buen rato que la chica miraba a la puerta del baño. Al menos, el suficiente para que el pudiera ponerse cómodo en el sillón y quien sabe, cuanto tiempo antes estaba allí, estática y con la mirada perdida – Si te lo preguntas lo vi todo – agrego provocando que ella agachara la cabeza avergonzada.

- Lo siento – susurro apenas audible, pero el rubio había logrado escucharla a la perfección. No necesitaba preguntar el porqué de su disculpa, entendía que ella consideraba indebido abrazar a otro chico, siendo que ella era su novia.

- No te preocupes – susurro en su oído provocando un escalofrió en ella, sonrió con arrogancia pues adoraba causar esos efecto en ella - ¿Qué tan profunda es su herida? – pregunto atrayéndola hacia él rodeándola por la cintura.

- No lo sé – respondió negando con la cabeza. Lo rodeo a la altura media de la espalda aferrándose con fuerza – Tengo miedo, no quiero perder a Taichi – el rubio no necesitaba preguntar nada, siempre que ella se refugiaba en su pecho de esa forma era porque necesitaba sentirse protegida.

- Yo también – admitió el rubio abrazándola con fuerza, más que nada para que no pudiera verlo a los ojos, verlo débil.

- Creía que yo era la dramática – ambos chicos se separaron velozmente ante la llegada de una tercera voz. Sora le miro avergonzada mientras que el rubio estaba algo más molesto – Exageran demasiado – Mimi paso a un lado de ellos sentándose en el sofá; cruzo sus piernas mientras los miraba acusadoramente.

- ¿Qué? – pregunto Yamato un poco cortante, nunca le había gustado ser regañado y en ese momento la castaña lo hacía con esa simple mirada.

- Solo pensaba – respondió la castaña llevándose su dedo índice a los labios - ¿Cómo es posible que siendo sus mejores amigos, duden de él? – Yamato apretó los puños ante la pregunta y mirada de la chica, mientras que Sora miro hacia otro punto de la habitación.

- Él no es Taichi – susurro el rubio mordiéndose el labio.

- Te equivocas – aseguro Mimi negando con la cabeza – Taichi ha cambiado, sí ¿Y que con eso? ¿Acaso no todos lo hicimos? Puede que haya cambiado, pero Taichi es Taichi –

- ¿Cómo puedes estar tan segura? – el chico endureció su mirada ante la lógica tan incompresible, al menos para él, que mantenía ella sobre la situación.

- Lo he mirado a los ojos y ¿Sabes lo que he visto? – pregunto sonriendo de lado – Vi una mirada muy parecida a la que tenía cuando Agumon evoluciono a Skullgreymon. Vi miedo, duda, inseguridad y… soledad – susurrando eso ultimo apenas audible, logrando que ninguno de los dos jóvenes pudiera oírla – Él necesita nuestro apoyo -

- ¡Pues parece estar muy bien sin nosotros! – Yamato ya sin poder reprimirse exploto en un grito lleno de ira. Desde el momento en que había puesto un pie en el Digimundo había estado reprimiendo sus emociones, ya no era aquel niño de once años que se lanzaba al peligro sin conocerlo, tenía dudas y nadie parecía dispuesto a aclararlas. Sentía ira hacia su amigo y su comportamiento, pero el peor de los sentimientos iba dirigido hacia sí mismo, se sentía asqueado e impotente de no poder hacer nada por el castaño – Ha estado tres años sin nosotros ¡Tres malditos y largos años! Ha aprendido a sobrevivir, a luchar. ¡Por un demonio! Derroto a Digimon de etapa Ultra ¿Dime, como es eso posible? ¿Acaso crees que Taichi estaría decepcionado si dudáramos de él? –

- Si, lo estaría –

- ¡! – Los tres jóvenes se quedaron petrificados, conocían ese tono de voz. La manzana de la discordia en aquella discusión estaba justo a sus espaldas, o más precisamente a la espalda de Yamato.

- Pero ustedes lo han dicho, he cambiado. Decepcionado no, furioso no lo creo, indignado es posible, feliz un poco – comento pasando a un lado del rubio sentándose en el sofá individual de la sala, justo a un lado de la castaña – Hemos crecido y eso nos ha llevado a cuestionar las situaciones que no entendemos – Taichi dio un suspiro mientras se revolvía sus aun húmedos cabellos - Como dijo Yamato, estoy muy bien solo. He aprendido a sobrevivir, luchar y valerme en este mundo. Así que se los pediré una vez más; regresen a nuestro mundo –

- ¿Es eso lo que realmente quieres? – pregunto Mimi levantándose de su sillón y encarándolo observándolo fijamente a los ojos.

- Sí – respondió el castaño sin titubear ni un segundo.

- Es una lástima – susurro la chica girándose y retomando asiento – Pero desobedeceré esa orden. Puede que en este momento me estés odiando, pero si me marchara me ganaría el odio de los demás y me odiaría a mí misma – Mimi le guiño un ojo – Además te lo dije anteriormente, jamás te abandonare – la declaración de la joven dejo boquiabiertos a Sora y Yamato, ambos sabían que la castaña se había vuelto más atrevida a lo largo de los años y segura de sí misma, lo realmente sorprendente era ver a ese nuevo Taichi sonreír complacido.

- ¿Qué hay de ti Sora? – pregunto el chico observando a la pelirroja que se removió incomoda.

- Pues… - miro al suelo por unos segundos algo indecisa, no sabía exactamente qué decir. Suspiro repetidamente en un intento por relajarse y decidiendo dejar hablar a su corazón lo encaro decidida – Hace tres años cuando te marchaste te llevaste una parte de cada uno de nosotros contigo, eras y eres nuestro mayor pilar, nuestro líder y más importante nuestro amigo. Atácame cuantas veces lo desees pero no me iré, permíteme ayudarte y apoyarte – Taichi asintió complacido antes la mirada decidida de la chica, no parecía tener intenciones de retractarse o cambiar sus palabras.

- ¿Yamato? – pregunto esta vez mirando al rubio.

- Conoces mi respuesta – respondió el aludido caminando hasta estar frente al líder, estiro su puño mientras sonreía de lado – Cuenta conmigo –

- Bien – respondió el castaño chocando su puño con el del chico – Pueden quedarse –

- Entonces ¿Cuál es la situación del Digimundo? – comenzó el rubio tomando asiento al igual que la pelirroja – Quiero saber ¿A que nos enfrentamos? –

- Wow wow wow, para el carro – respondió Taichi levantando la mano – He dicho que podrán quedarse, pero jamás dije que lucharían –

- Taichi – gritaron los tres jóvenes a la vez, el aludido simplemente rodo los ojos ante su indignación.

- Que les quede claro. Si desean quedarse lo harán bajo mis reglas. Si yo digo salten, saltaran o los meteré en el primer portal disponible de regreso al mundo humano ¿Ha quedado claro? – Taichi se había levantado de su asiento y cruzado de brazos, serio y tosco, no había dejado ningún lugar para una réplica – He dicho ¿Ha quedado claro? –

- Bien – Mimi enarco una ceja ante la respuesta de Yamato, se tramaba algo – Pero con una condición – Y allí estaba, sonrió de lado, tal vez podía ser la más infantil de los cuatro pero, sin duda alguna, era la más observadora de ellos – Tendrás que decirnos todo lo que queramos –

- Acepto, pero cuando les he dicho que los regresare. Hablaba enserio así que absténganse de hacer una tontería –

- Ese es tu papel – susurro Mimi solo para sí, pues no tenía las ganas de recibir un regaño.

- Les explicare un poco la situación – Taichi volvió a tomar asiento, esta vez recargando su cabeza hacia atrás – Nana Dai Maou lit. Ese es nuestro principal enemigo – suspiro por un segundo, era algo difícil de explicar, pues aun él no entendía la situación por completo – Los siete grandes señores demonios, son un grupo de siete Digimon del tipo Señor Demonio, son los gobernantes de algo que se conoce como el Área Oscura, aunque no se bien que es. Son los líderes de los Soldados de Pesadilla. Los siete Digimon más poderosos del tipo Virus –

- ¿Qué tan poderosos son? – pregunto el rubio con algo de duda, algo le decía que no deseaba conocer la respuesta.

- Lo suficiente para destruirlo todo. Cualquiera de nuestros anteriores enemigos se vería como un pequeño cachorro asustado frente a ellos –

- ¡! – Taichi miro las expresiones de sorpresa y terror de los chicos, tal vez la misma que tuvo él cuando lo supo. Los Dark Master, Apocalipmon, MaloMyotismon habían sido enemigos extremadamente fuertes y ni siquiera se comparaban a los Siete Grandes.

- Recuerdan cuando Daisuke y los demás nos contaron sobre Daemon, él es uno de los siete – Daemon, lo recordaban o al menos la historia. Un Digimon que había atacado su mundo en busca de las Semillas de la Oscuridad. Los chicos no habían podido siquiera dañarlo, solo encerrarlo en el Mar de las Tinieblas y rogar que jamás regresara – Pero ellos no son la única amenaza, tienen el suficiente poder para controlar y volver a cualquier Digimon Virus en nuestro enemigo y Digimon agresivos de tipo Data y Vacuna también se les han unido – volvió a observarlos, pero al parecer aún seguían conmocionados para reaccionar a la información nueva, pero sabía que podían oírlo – Solo los que poseen un compañero humano o que tienen una virtud especial escapan a su control –

- ¿Qué… - Mimi trago en seco, la información era demasiado dura. Todo un ejército y siete Digimon con un poder inimaginable, eso era demasiado - ¿Qué sucede con los Digimon que… mueren? – el castaño bajo la mirada, sabía que ella estaba preguntando por él. Se mordió el labio suavemente antes de contestar.

- El Digimundo posee cuatro Ciudades del Inicio actualmente, todas ellas… destruidas – la mirada de los tres jóvenes se lo decía todo, sentían pena por él y confirmaba que Yamato también lo sabía. Apretó los puños con fuerza, detestaba sus miradas – Fueron las primeras ciudades en caer, luego le siguieron las ciudades de Digimon pequeños como los Koromon o los Poyomon y poco a poco más ciudades cayeron hasta llegar a día de hoy. Solo un tercio del Digimundo aun está a salvo –

- ¿Ellos no regresaran? – susurro Sora apenas audible mientras miraba el suelo y temblaba ligeramente. Taichi entendía que solo era una pregunta al aire, pero aun así.

- Si logramos vencerlos podremos reconstruir las Ciudades del Inicio ¿Verdad? – Mimi dio un salto a la vez que decía esas palabras, si bien su tono no era tan animado como quería conseguir, aun así era algo alentador. O eso creían.

- No es tan simple. Se los dije este Digimundo ya no es igual. Todo en él se ha vuelto más salvaje – no deseaba ser el ave del mal agüero, pero tampoco podía mentirles. Mentir no era la mejor idea, al menos no en ese momento – Algunos Digimon absorben los datos de los demás – la duda en el rostro de sus amigos era palpable, ojala simplemente pudieran evitar escuchar eso – Cuando un Digimon absorbe a otro gana parte de su fuerza y experiencia, es por eso que el enemigo es tan poderoso –

- ¿Qué sucede con los Digimon absorbidos? – Sora logro levantar su rostro y animarse a exponer su duda, aunque la mirada ensombrecida de Taichi le decía que jamás debió preguntarlo.

- Son borrados de la base de datos. Mueren, por siempre –

- Entonces… - Yamato trago con fuerza, jamás en su vida una pregunta había sido tan difícil de formular. No quería desconfiar de su amigo, pero si lo que decía era cierto, esperaba que su lógica lo estuviera traicionando - ¿Agumon? –

- Si, fue absorbido – respondió el castaño levantándose de su asiento y comenzando a alejarse rápidamente.

- Taichi, tu no… - ni siquiera sabía cómo completar esa oración. Rogaba que el chico se girara y le diera un puñetazo por lo que estaba a punto de decir, que le gritara mil injurias por pensar así de él. Pero eso jamás sucedió. Él solo se quedó allí, parado, sin observarlos.

- Cuando un Digimon absorbe a otro gana parte de su fuerza y experiencia – repitió el chico suavemente – Eso también aplica a los humanos – él no podía verlos, pero sabía que las chicas tapaban sus labios con horror en un intento de ahogar un grito. Sus siguientes palabras serian un detonante que tal vez ellos no podrían detener, una explosión que tal vez no soportarían. Él tampoco lo soportaba. Ellos lo odiarían y aborrecerían, pero eso, estaba bien; él mismo se detestaba cada día, a cada segundo, desde ese día – Yo asesine a Agumon – reanudo sus pasos sabiendo que no lo detendrían. El eco de sus pisadas eran un perfecto camuflaje en aquella silenciosa habitación, un perfecto camuflaje de unas silenciosas lágrimas.

/

Y bien… ¿Aún sigo vivo? Sí, creo que sí.

Entonces que me dicen. Sean sinceros, quiero opiniones reales. ¿Se lo esperaban o no?

Ahora algunos pensareis que tengo una mente retorcida y/o que soy muy cruel. La respuesta: Ambas.

Desde ya muchas gracias por leer y por sus reviews. En serio que anima mucho leerlos y saber que lo que escribo gusta. Espero que les haya gustado el capítulo.

Nos veremos la próxima vez, cuídense, saludos.