Primero que nada queria hacer una pequeña aclaracion. Generalmente los capitulos de este fic, exceptuando el primero exceden las cuatro mil quinientas palabras. En cambio este apenas supera las dos mil. Este sera el nuevo formato de los capitulos.
La verdad se me hace mas comodo escribir en este tamaño, ademas siento que relleno menos la historia con escenas innecesarias. Ademas, tal vez asi la flojera me ataque de manera menos frecuente.
Aviso importante
Mi persona, junto con la colaboracion de otros creadores de contenido Michi y algunos fans de este hermoso ship, estamos en la creacion de una Comunidad Michi. De momento no hay forma de acceso publico, pero si desean unirse y/o ayudar a esta comunidad, contactenme por privado a mi o a Sonny nosotros les uniremos.
¿No conocen quien es Sonny? Muy mal hecho D:
Pueden encontrarla en facebook como MICHI-FANS-Sonny
Todo a su alrededor había sido cubierto de oscuridad. No, llamarlo oscuridad era erróneo, era como si el mundo hubiera sido pintado de negro. Porque a pesar de girar su vista a todos lados, no podía ver nada. Pero podía ver su propio cuerpo, así que llamarlo oscuridad era erróneo.
En un principio se había desesperado y comenzado a gritar, lo cual hizo por largo rato, hasta que sus cuerdas vocales comenzaron a doler. Paso un largo rato hasta que logro tranquilizarse, tiempo en el cual pensó en una solución para salir de allí. Su única solución, caminar en línea recta en una misma dirección.
Pero de aquella decisión ya había pasado mucho tiempo, no tenía idea de cuánto había caminado, pero ya llevaba mucho tiempo. Aun peor, desde que había comenzado a moverse, los recuerdos en su mente se hacían cada vez más nítidos.
Sus amigos llegando a ese mundo, él mismo intentando ahuyentarlos, Mimi siendo atacada por Neodevimon, él llorando en el hombro de Mimi, la revelación de Agumon muriendo por su propia mano, la caída de la base del norte y finalmente, el recuerdo que más se repetía en su cabeza. Aquel enemigo, que se llamó a sí mismo, Jinete Muerte.
Ese repetitivo recuerdo que desfilaba frente a sus ojos. La lanza clavándose en su estómago, el dolor que le producía, la sangre brotando de la herida, sus ojos cerrándose poco a poco mientras sentía que la vida se le escapaba. Todo eso que su cuerpo y mente le recordaban, sumándose al lugar donde se encontraba, le hacía llegar a una sola conclusión.
Una desesperante, pero anhelada conclusión.
- Así que finalmente morí – susurro mientras se sentaba en forma de loto – Entonces ¿Este lugar es el limbo? –
- No, no lo es – Taichi abrió los ojos como platos. Pero no era el hecho de escuchar otra voz, no era el hecho de sentir una presencia a su espalda. Tampoco era el hecho de que ahora el lugar era claramente visible para él, la cima de una montaña, la montaña de BlackWargreymon. Lo que lo sorprendía era el hecho de que reconocía esa voz, la reconocería donde fuera – Aun no has muerto, Taichi –
- Wargreymon – susurro mientras un nudo se formaba en su garganta, se giró lo más rápido que sus aturdidos sentidos le permitieron. Allí parado frente a él se encontraba su compañero Digimon, era tal como lo recordaba. Le doblaba en altura y su armadura parecía irradiar luz propia - ¿Realmente eres tú? – Sin darse cuenta había contenido la respiración mientras contemplaba la figura del Digimon, acerco su mano lentamente hasta lograr tocar su pecho.
- Si, lo soy – ante esas palabras Taichi no pudo resistir el impulso de abrazar a su compañero. Antes de darse cuenta, las lágrimas habían comenzado a rodar por sus mejillas. Wargreymon sonrió de lado mientras comenzaba a acariciar la espalda del joven. Tenía mucho que decirle, pero por el momento lo dejaría desahogarse.
Taichi por su parte, solo quería que ese momento no terminara. Ya no le importaba nada más, su dolor, su tristeza, su auto-castigo. La muerte de Wargreymon ya no tenía sentido, se encontraba junto a él y eso era todo lo que importaba.
- Te equivocas Taichi – el joven levanto la mirada con curiosidad – Mi muerte es un hecho, yo no podré regresar –
- ¡Te equivocas! – el castaño comenzó a negar frenéticamente mientras se separaba de su compañero - ¡Tu estas aquí, justo ahora! ¡Yo no soy nadie sin ti. Yo no puedo seguir con esto! – Taichi cayó de rodillas mientras seguía negando. La muerte de su compañero era una verdad que él siempre intento negar, pero que su mismo compañero lo afirmara. Era un golpe que su corazón no podía resistir.
Taichi no era consciente de lo que sucedía a su alrededor, pero en cambio Wargreymon observaba estupefacto. Había una densa capa de oscuridad que comenzaba a cubrir a su compañero y sabía perfectamente lo que era, el Emblema de la Inseguridad. Era la contraparte del valor, aquel sentimiento oscuro que acompañaba a Taichi. El mismo sentimiento que lo obligo a evolucionar a Skullgreymon.
- ¡Escúchate a ti mismo Taichi! – Wargreymon no había querido gritarle, pero eso parecía haber despertado los sentidos de su compañero. Poco a poco la oscuridad que le rodeaba había desaparecido. Ahora solo quedaba un joven arrodillado en el suelo, con pose de absoluta derrota – Hay algo que quiero preguntarte – cuando el castaño alzo la vista para mirarlo, Wargreymon pudo notar el vacío que había en sus ojos – ¿Quién eres? –
- ¿A qué te refieres? – Taichi se descoloco totalmente ante esa repentina pregunta – Wargreymon ¿No sabes quién soy? – el joven tembló ligeramente ante esa posibilidad.
- Yo sé quién eres – Taichi suspiro aliviado – Pero ¿Tú lo sabes? – Wargreymon podía notar la confusión de su compañero con solo mirarlo al rostro – Solo respóndeme ¿Quién eres? –
- Soy Taichi Yagami – aun no comprendía la pregunta del Digimon, pero había muchas ocasiones en que no lograba entender a su compañero. Pero siempre que le seguía el juego terminaba por entenderle – Taichi Yagami, portador del emblema del valor –
- ¿Estás seguro? – Taichi alzo una ceja ante el cuestionamiento de su compañero, pero decidió no interrumpirlo – El Taichi Yagami que yo conozco es un joven valiente, aventurero, enérgico y dedicado – el joven apretó los puños con fuerza mientras se ponía en pie – Un joven que solía ser muy impulsivo, pero en cada paso que da se vuelve más responsable y maduro. Un joven que sin importar lo fuerte que sea su enemigo lo enfrentara para proteger a sus seres queridos – Taichi apretó los dientes con fuerza, Wargreymon estaba hablando de su antigua personalidad – Pero sobre todo, un joven que sin importar cuál sea la adversidad siempre se levantara para seguir adelante. Te lo pregunto nuevamente ¿Eres Taichi Yagami? ¿Eres mi compañero? –
- ¡No, maldición, no¡ ¡Yo ya no soy ese Taichi Yagami¡ - Wargreymon sin ningún esfuerzo logro sujetar el puño de su compañero, sonrió de lado. Aunque el joven lo negara, sus acciones demostraban que aún conservaba su esencia - ¡No puedo llamarme tu compañero! ¡Tome tu vida con mis propias manos! ¡Deberías odiarme, maldición! –
[Pequeño inciso, escuchen Yuuki o tsubasa ni shite]
- Sabes Tai – el Digimon coloco su puño de forma que ambos quedaban conectados – Cuando te ofrecí mi vida para que tu pudieras vivir, no lo hice para que cargaras con ella como una cruz – Taichi parpadeo un par de veces sorprendido de que su compañero conociera esa historia – Te ofrecí mi vida para que tu vivieras por ambos. Para que crearas un camino a tu espalda, uno que todos pudieran recorrer. Te di mi vida porque confió en ti y porque eres mi amigo – Taichi sin poder resistirlo comenzó a derramar lágrimas, había olvidado las últimas palabras que le había dado su amigo. Pero no volvería a hacerlo, sonriendo le mostro a Wargreymon una mirada que demostraba su nueva determinación.
Ante los estupefactos ojos de Taichi la figura de Wargreymon comenzaba a desaparecer, comenzando desde los pies los datos se desvanecían en pequeñas partículas, que poco a poco comenzaban a rodear al castaño.
- Hace tiempo, antes de regresar al Digimundo, me hiciste una pregunta ¿Recuerdas cual era? – el castaño sonrió de lado ¿Wargreymon pensaba que podría olvidar algún momento que pasara a su lado?
- Por supuesto – los datos de su compañero ya habían desaparecido de su cintura hacia abajo. Nuevamente eran los últimos momentos que compartirían - ¿Listo para una nueva aventura? –
- Siempre ¿Y tú? – Wargreymon sonrió desde el fondo de su corazón. Ver esa sonrisa desafiante nuevamente en el rostro de su compañero, era todo lo que necesitaba para saber que cumpliría todo lo que se propusiera.
- ¿No es obvio? – el Digimon observo el brillo que desprendían los ojos de Taichi. Ese brillo que demostraba lo emocionado que estaba por vivir nuevas aventuras, nuevas experiencias. Era ese mismo brillo que siempre los guiaba en los momentos difíciles. El brillo en sus ojos transmitía unas silenciosas palabras.
"Nada malo sucederá si estamos todos juntos. Toma mi mano y sigamos adelante"
- Lo es – Wargreymon asintió conforme. Ahora estaba seguro que Taichi podría enfrentar cualquier reto.
- Wargreymon – la figura de su compañero ya casi había desaparecido, solo quedaba de sus hombros hacia arriba. Tenía muchas cosas que decirle, pero muy poco tiempo. Pero si había una palabra que resumía sus sentimientos, sabía cuál era – Gracias por todo –
- Soy yo quien debería agradecerte – Taichi negó observando cómo los últimos datos de su compañero desaparecían. Pero esta vez no derramaría lágrimas, esta vez le despediría con una sonrisa. Todos los datos que flotaban en el aire se pegaron a su cuerpo y tras un brillo revelaron una armadura dorada de cuerpo completo. Tuvo que contenerse enormemente para no soltar ninguna lagrima, incluso en sus últimos momentos Wargreymon siempre le daba su fuerza para continuar – Ahora ve. Convierte tu valor en alas –
/
Taichi tomo una gran bocanada de aire al despertar. Los rayos del sol que se colaban por la ventana lo cegaron por un momento. ¿Había sido todo un sueño? No, estaba seguro de que no lo fue, su corazón le gritaba que fue real. Pero sabía que no había sido él quien logro eso, nuevamente se sorprendía de lo increíble que podía ser su compañero.
Cuando intento incorporarse una fuerte punzada en su estómago le hizo perder todas las fuerzas del cuerpo, fue entonces que recordó todo. Se supone que él había sido derrotado y herido de muerte ¿Qué fue lo que sucedió?
Se suponía que el debería estar muerto, o en el mejor de los casos tirado en el bosque desangrándose. Pero en cambio, estaba acostado en una cama, en una habitación que no reconocía, había perdido toda su vestimenta superior y finalmente su estómago estaba cubierto en vendas.
Con esfuerzo logro sentarse en la cama para poder observar mejor el alrededor. Una sonrisa se asomó en sus labios sin que lo notara. Tal vez fue porque se estaba cuestionando la situación o simplemente era un distraído total. Pero recién en ese momento notaba que no estaba solo en la habitación, una durmiente Mimi se encontraba a su derecha. Se encontraba sentada en una silla que estaba junto a su cama, pero la mitad superior de su cuerpo se encontraba recostado sobre la cama ¿Cuan descuidada podía ser? Nuevamente sonrió, Mimi siempre era la que más se preocupaba por los demás.
- Despierta princesa – el castaño comenzó a picar suavemente el cachete de la chica mientras aguantaba la risa. Sus ojos temblaron un par de veces en un intento de permanecer en el mundo de los sueños. Finalmente la chica se estiro y lo observo – Buenos días – Taichi le regalo una sonrisa que escondía sus ganas de soltar una carcajada. Pocas veces había visto a Mimi con esa cara de confusión.
- Buenos días – Mimi bostezo tapándose la boca con su mano, parpadeo un par de veces. Fue entonces que su cerebro despertó, miro a Taichi y con una enorme sonrisa se abalanzó sobre él – Taichi al fin despiertas. No sabes cuánto me alegra – susurro en el odio del joven mientras lo abrazaba por el cuello.
- A mí también me alegra. Pero me abrirás la herida – aunque no quería sonar como un aguafiestas su estómago le enviaba continuas punzadas de dolor. La chica se separó al instante y comenzó a disculparse repetidamente – No te disculpes, estoy bien – Taichi volvió a sonreírle.
- Sonreíste – Mimi lo miro estupefacta, ciertamente lo había visto sonreír, pero nunca de manera sincera. Todas y cada una de las veces que lo había visto sonreír en los últimos días, ella lo había notado, todas eran falsas, pero esta vez era sincera - ¿Estas bien? – Taichi ladeo unos centímetros su cabeza sin comprender el significado de la pregunta.
- Me siento de maravilla, además – Taichi tuvo que obligarse a sí mismo a esconder su sonrisa de travesura – Comienza a gustarme que seas la primera que veo al despertar –
- ¡Pero qué dices! – Mimi retrocedió un par de pasos mientras se sonrojaba - ¡No hagas esas bromas! Iré a llamar a los demás – sin darle tiempo a responder la castaña abandono la habitación cerrando detrás de si con un sonoro portazo.
- ¿Quién dijo que era broma? – Taichi suspiro mientras negaba – Parece que no será fácil ¿Verdad Wargreymon? –
