La bruma

Fascinante y aterradora a la vez, hecha por los científicos más crueles y expertos en épocas de guerra muy lejanas ya al presente, Databa de más o menos el 1940, donde se libraba una de las peores guerras en la historia de la humanidad, esta "bruma" era en realidad un gas, un gas muy peculiar y cruel tanto en las manos correctas como en las equivocadas, estaba pensado para inducir la locura en los soldados enemigos, aprovechándose de la minada moral que estos tenían al estar en el frente y lejos de todo, sabiendo que a cualquiera le podría tocar una muerte por granada, bombardeo o incluso hambre, pero eso no nos incumbe, esta bruma nunca se llegó a usar, las instalaciones donde estaba albergada hasta día de hoy estaban abandonadas por que no se lograba avanzar y faltaba presupuesto, además la guerra terminaba y se discontinuó el proyecto, dejando como únicos síntomas confirmados los dolores fuertes de cabeza y las visiones extrañas, al menos eso se pensaba que estaban abandonadas, pero había algo muy sospechoso que muy pocos sabían, todos los años, este mismo dia, se liberaba la bruma, por algún motivo desconocido

¿Quien haría algo asi? Nada es seguro en este caso, pero como todo en la montaña, había un rumor

Una sociedad en la nieve

Mientras la bruma se liberaba, Everest y Chase se encontraban en una cueva buscando resguardo, pero Everest seguía con el pánico inexplicable que había entrado en ella al momento del despliegue de la bruma, Chase intentaba calmarla pero no podía, Everest tartamudeaba algo de un peligro en la montaña…

-Everest... Calma- Pidió Chase, pero la Husky no se callaba -Sea lo que sea, no es real, estaremos bien-

-¡NOS VA A ATRAPAR! ¡LA BRUMA NO VIENE SOLA! ¡ELLA TAMBIÉN ESTÁ AL ACECHO! -Exclamó Everest, casi que a pleno pulmón y dejándose la garganta, no en el sentido literal, por suerte

pero no llegaba a terminar de decir cual era el peligro, Chase por su parte, tenía un dolor repentino en su cabeza, le dolía bastante pero no era suficiente para pararlo

-Debería tomarme algún medicamento- Pensó Chase, aguantando como podía la potencia de aquel dolor insoportable que sentía

la búsqueda debía seguir, pero se había desatado una tormenta de nieve en la zona asi que salir era peligroso, Everest parecía calmarse mientras Chase buscaba algo en su mochila, la Husky se le acercó al pastor, viendo que este tenía frío y buscaba algo para abrigarse

-¿Tienes frío? – Pregunto Everest acercándose más calmada a Chase, que seguía buscando algo

-Brrr, si, ¿Porqué hace tanto frío de repente? ¿Acaso es normal?- Preguntó Chase con mucho frío

-A veces el clima cambia muy rápido por aquí- Explicó Everest golpeando a Chase suavemente en un costado

-¿Qué haces? -Preguntó Chase

-la sangre va a las zonas donde el cuerpo recibe un golpe, ¿Sientes calor donde te golpeé? – Preguntó Everest

-En cierto modo… si- Dijo Chase -Pero intentemos no golpearnos, ¿Si? – Propuso Chase

-Bueno, cobarde- Rió Everest – Oye… ¿Ahora que hacemos? – Preguntó Everest preocupada

-¿Por qué lo dices? Me parece que debemos continuar la búsqueda cuando termine la tormenta – Propuso Chase

-Se que es importante para ti.. Pero me parece que debemos volver a buscar al resto y luego buscar- Dijo Everest teniendo en cuenta los riesgos – Estamos incomunicados y nuestras cosas no parecen funcionar, Chase, si llegara a pasarnos algo no podríamos pedir ayuda- Dijo Everest, preocupada por los riesgos

-¿Pero si escapa? – Preguntó Chase -Esta es una oportunidad única, quiero aprovecharla- Dijo Chase, decidido a encontrar al fugitivo

-Pero piénsalo- Pidió Everest - ¿Si quedamos atrapados? Chase, es muy arriesgado - Dijo Everest, pero Chase parecía no escuchar las advertencias

-Everest, es solo nieve, no hay riesgo alguno- Dijo Chase despreocupado y preparándose para salir a buscar al fugitivo

-Chase! ¡No vayas! – Pidió Everest

-Es muy importante, no puedo permitir que escape- Dijo Chase, colocándose su abrigo y un pañuelo para la nieve y saliendo de la cueva, desapareciendo entre la nieve, Everest fue invadida por el pánico de vuelta, si a Chase le pasaba algo ella no se lo perdonaría, pero Chase ya podría estar muy lejos, ella no permitiría que Chase se perdiera en la nieve

-¡Chase! ¡Espérame! – Exclamó Everest corriendo a buscar a Chase para intentar que Chase no se metiera en algún lugar que no pudiera salir

Mientras tanto, el fugitivo se encontraba también atrapado en la bruma, sin saber que pasaba y lamentándose haber huido en la montaña, él seguía caminando con dificultad por la vejez y la tormenta

-Debí haber usado otra vía de escape- Pensó el fugitivo -De todos modos, estas cosas duran poco- Pensó, caminando por la tormenta y esperando que terminara pronto

En su caminata comenzó a sentirse agotado, repentinamente, pero para su suerte había una cuevita que podría servir como descanso, entró y se colocó de forma que pudiera ver sus alrededores

Chase caminaba en la tormenta, con su dolor de cabeza empeorando y lamentándose haber salido sin esperar a que la tormenta acabara, ahora pensaba en encontrar refugio antes de que esto se transformara en su final

-No… así no- Pensó Chase, sintiéndose debilitado de forma repentina, comenzó a perder fuerza en las piernas, mala señal, Chase pensó que todo se le acababa, su visión se tornó borrosa, y comenzó a cerrar sus ojos, sintiéndose en las últimas, Chase se tiró al suelo, pensando que a lo mejor parar le ayudaría a recomponerse

Everest, con mucha vitalidad, buscaba a Chase a los gritos, esperando que Chase la escuchara, pero ella no recibía respuesta y esto la preocupaba aún más

-¡Chase! ¡¿Dónde estás?! – Preguntó Everest, gritando en busca de Chase

Una figura acechaba a la Husky, no era el fugitivo ni algún policía, pero la estaba siguiendo desde hace ya un buen rato e informaba a su base de todos los movimientos de la Husky

-¿Dices que la deje caminar libre por el territorio? ¡Va a encontrar la base y entonces adiós a nuestro secreto! – Exclamó la figura

-Déjala, la bruma hará su trabajo – Dijo una voz femenina del otro lado de la llamada, la voz sonaba seria, pero a su vez despreocupada y ansiosa por ver lo que su macabro experimento retomado podía hacer

-Como digas- Dijo la figura – le colocaré un rastreador y volveré a la base– Dijo la figura

Esta figura le disparó un dardo buscador a la Husky, ella no lo sintió por el frío y siguió caminando a la vez que la figura se escabullía en la nieve y desaparecía

-¡Chase! ¡Por favor responde! – Exclamó la Husky, pensando en que Chase estaría cerca

Chase comenzaba a sentir los gritos, pero no podía reconocer la voz ni responder al llamado, estaba muy fatigado, así que no podía casi hablar, la tormenta se intensificaba y si seguía así Chase terminaría enterrado en la nieve por el resto de sus días, en aquella tumba gélida que se haría si no se movía pronto

Chase juntó fuerzas, con la esperanza de poder moverse hacia un lugar seguro, se arrastraba hacia la fuente de la voz

-Everest… Dime que eres tu – Pensó Chase mientras se arrastraba con dificultad por la nieve y el viento le agitaba sus ropas, dándole un mal augurio

-¡Chase! – Exclamó Everest, corriendo a buscar al fatigado Chase que estaba tendido en el suelo durante aquella tormenta que solo parecía empeorar

Chase logró ver a Everest, ella corría a ayudar a Chase, pero la imagen de Chase se hacía cada vez más distante, como si en vez de correr hacia Chase se estuviera alejando cada vez más, Everest seguía corriendo, de forma involuntaria pero consiente, asi corrió hasta que sintió tropezarse con algo

Everest sintió que algo en su camino le hizo levantarse en el aire, sin darse cuenta de que era, cayó y se dio un golpe muy fuerte contra el suelo y perdiendo el conocimiento al instante

-¡Agh! – Exclamó Chase, sintiendo que algo lo despertaba con un golpe bastante fuerte, luego y de forma rápida miró algo que pasó por encima de él y cayó de forma rápida, golpeándose con el frío suelo, esto le llamó la atención a Chase, al ver que la figura le parecía muy familiar, se acercó a ver

-¡Everest! – Exclamó Chase intentando despertar a la Husky, que sangraba un poco y estaba en suelo, sin saber que pasaba, inconsciente, vulnerable

Mientras Chase intentaba reanimar a Everest, la misma figura que vigilaba a Everest ahora se acercaba a Chase, con motivación variada, sin un objetivo claro pero armado y equipado para lo que venga, Chase escuchó los pasos acelerados y también sacó su arma, pero era demasiado tarde, Chase recibió la voz de alto de aquel extraño individuo que a pesar de que tenia ordenes claras su objetivo se desvió un poco

-¡ALTO! – Exclamó la figura -¡Ponga las patas a la cabeza y suelte el arma! – Exclamó aquel extraño encañonando a Chase, Chase no tenía otra opción mas que hacer caso y soltar su arma para ver que quería el individuo, luego sintió como lo esposaban con unas bridas de plástico, dejándolo inmóvil