Las investigaciones sobre Natasha Pitch parecían no estar dando resultado.
Llevaban poco más de una semana buscando entre documentos viejos. A mano y con ayuda de hechizos también. Y aún no habían encontrado ni una sola vez el maldito nombre de Nicodemus.
Nada. El hombre parecía nunca haber existido.
Los exámenes y tareas no ayudaban. Estaban empezando a agotarse mentalmente. Y físicamente también.
Simon se levantó de su escritorio para estirarse, mientras Baz seguía leyendo. Se estaba haciendo tarde y Penny tenía que regresar a su habitación.
Para sorpresa del elegido, la chica ya se había quedado dormida. Parecía tan joven, tan cansada. No podía correrla y ya. Eso hubiera sido cruel.
Simon, no supo cómo, hizo aparecer una manta color morado y cubrió a Penny con ella. Se quedó mirando a su amiga durante unos segundos.
— Muy tierno con tu novia pero... ¿Dónde vas a dormir tú?
Baz también se había levantado y ahora estaba justo detrás de Simon.
— Penny no es mi novia. Además, creo que puedo transformar la bañera en una cama.
El elegido no tenía ganas de discutir con Baz, así que se alejó de él. Estaba tomando su pijama y dirigiéndose al baño cuando el vampiro habló de nuevo.
—Simon... Podríamos compartir mi cama. Nadie debería pasar tanto tiempo encerrado en el baño.
Todo con esa frase estaba mal. Baz siendo amable con él. Baz proponiéndole tanta cercanía. Pero sobre todo, Baz llamándolo por su nombre.
Últimamente empezaban a llevarse mejor, pero no al extremo de llegar a compartir una cama... ¿O sí?
Simon no sabía si podía confiar del todo en Baz. Pero ni él era tan tonto como para pensar que Pitch pudiera intentar asesinarlo dentro de la habitación.
—Supongo que tienes razón. Sólo iré a cambiarme y ya.
Baz asintió mientras veía como la pueda del baño se cerraba. Hubiera gritado de haber podido. Unas semanas atrás, yacía encerrado en un ataúd.
Y ahora estaba a punto de compartir cama con Simon Snow. Iba a poder perderse entre su aroma a humo. Podría derretirse en el eterno calor del muchacho. Podría incluso abrazarlo y decir a la mañana siguiente que había sido un accidente.
Bunce no le preocupaba. Estaba seguro que pese a la inteligencia de la chica, está aún no había notado lo desesperadamente enamorado que estaba de Snow.
Sólo esperaba que su pecho palpitante no lo delatara. Simon no podía saber que, además de ser el elegido del mundo de los magos, era el elegido por el corazón de Baz.
¡Hola!
Creo que quedó especialmente cursi (?)
Gracias por leer ^^
Ciao!
PD: Siempre con condón, shavos.
