Ya. Todo estaba acabado. El Humdrum había ganado. Pronto, el mundo de los hechiceros llegaría a su fin. Y todo era su culpa. No supo controlar sus poderes para eliminar a aquella gran amenaza.
Simon había nacido con un sólo objetivo. Él tenía que acabar con el tipo malo. Así lo decía la profecía. Y no había sido capaz de lograrlo. ¿Cómo había podido llamarse a sí mismo héroe? Lo único de lo que se sentía seguro ahora mismo era de lo patético que era.
¡Ja!
Baz tenía razón cuándo lo llamaba el peor elegido. Por eso sus padres lo habían abandonado. Seguramente sabían que él sólo traería decepciones y por ello se habían alejado.
Derrotado, Simon soltó tanto la espada cómo la varita. Ya nada importaba. El mago se dejó caer de bruces. Esperaría a que el Humdrum viniera. Que acabara con él mientras yacía sobre el patio de Watford. Sería algo patético. Justo el tipo de muerte que un fracasado cómo él merecía. Cerró los ojos. Ya no le temía a su cruel destino. El miedo se había ido, sólo quedaba la aceptación de la muerte.
No pasó mucho tiempo antes de que sintiera cómo alguien lo tomaba por la camisa, como si fuera un bobo cachorro, y lo ponía en pie de nuevo.
Abrió los ojos, y la visón de Baz frente a si lo dejó pasmado. Al parecer, el vampiro sí cumpliría su objetivo de acabar con él. No importaba, Simon ya no tenía fuerzas para luchar.
Así que cuando Baz le tomó por los hombros con fuerza, y lo zarandeó un poco, ni siquiera se inmutó.
—Vamos Elegido, este no es tu momento. Este no es tu lugar.
Y Simon siguió mirándolo, sin sentir que valiera la pena responder. Contempló los ojos de Baz y, por primera vez en ocho años, se permitió pensar en lo hermosos que eran.
—Creí que serías quién más disfrutaría verme derrotado. —dijo sin tono alguno.
—No puedo disfrutarlo. Tu muerte significa la destrucción de mi mundo a manos de esa cosa.
Sus pulmones expulsaron aire que no sabía estaba conteniendo. Baz lo puso tenso. Él siempre encendía todo tipo de emociones en Simon. Supuso que antes de morir, aún tenía permitido jugar un poco con el vampiro.
— Aww. Eso significa que no puedes vivir sin mí. ¿Soy el centro de tu universo? Que tierno eres.
Para su sorpresa, aunque de forma casi imperceptible, las mejillas de Baz se colorearon de rosa.
—Odio a tu padre. Te odio a ti. Pero eres el único que puede acabar con esta mierda. Alguien debe hacerlo.
—Baz... estoy agotado. No puedo enfrentarme al Humdrum así.
Y le sonrió. Una sonrisa de extremo cansancio y resignación.
Baz junto sus rostros hasta que ambas narices quedaron pegadas. Nunca antes habían estado así de cerca sin una pelea de por medio.
—Iré contigo. Te daré mi fuerza.
Con esas simples palabras, ocho años de peleas bobas parecieron poca cosa.
Baz se separó. Y le dio la espalda a Simon. Él, con la esperanza repentinamente recobrada se agachó a recoger sus armas y luego se paró junto al vampiro, que lo tomó por la muñeca.
—Adelante, Simon.
Ambos empezaron su marcha.
¡Hola!
Para esto, me basé en lo que recuerdo del Simon Snow de Fangirl. Quizá quedó un poco OoC.
¡Muchas gracias por leer!
Ciao~
