Es la primera noche que no van a cenar algo precocinado y, aunque John dijo que no sabía cocinar demasiado bien, el olor que está saliendo de la cocina sólo hace que el hambre de Dave crezca más y más.

Mientras espera a que la cena esté lista, mira la tele... o mejor dicho, va cambiando de canal una y otra vez sin fijarse en nada realmente.

Está aburrido y se muere por que llegue la hora en la que tendrá que marcharse a pinchar en ese sitio tan famoso. Skies se llamaba. Sin embargo, su bro aún no le ha llamado como dijo que haría, pero confía en que si no se ha puesto en contacto con él es porque de momento no es necesario. Ese tío lo lleva todo con meticuloso orden.

Entonces su móvil empieza a sonar y cuando lo coge y mira el número, sonríe. "Hablando del rey de Roma...".

—Sup. —Saluda Dave con tono despreocupado al atender la llamada, sonando como un tío guay.

—Dave, dentro de una hora aquí. —Pero Dirk suena mucho más guay porque ni siquiera saluda. El menor bufa como respuesta.— No, en treinta minutos. Enviaré una limusina.

—Vale. —Acaba cediendo él, quedándose un segundo en silencio.— Llevaré a John.

—Tendrías que pensar mejor en eso.

—¿Por qué? —Dave frunce el ceño.

—Parece que le afecte lo que dicen de él en los medios.

—En realidad, se parece un poco a él. —De repente el Strider mayor se queda en silencio, sólo se escucha su respiración al otro lado de la línea.— Supongo que sabes a quién me refiero.

—No pienso hablar de ello ahora. —Contesta finalmente, con voz algo tensa.— Sólo piénsate bien lo de llevar a John.

Sin darle tiempo a responder, Dirk corta la llamada, dejando a Dave con la palabra en la boca. Claro que quiere llevar a John. Pero las palabras de su hermano le hacen pensarlo seriamente. Aún recuerda lo que le pasó al Strider mayor con la única pareja que tuvo.

Así que al final decide no llevar a John.

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Para esa noche se ha preparado Deep Impact, Armageddon y la segunda de Ghostbusters. Sería la noche perfecta si pudiese dejar de pensar en lo que estará haciendo Dave en ese momento.

John suspira y, a pesar de que tener puesta una de sus películas favoritas, deja de mirar la pantalla. Aún se pregunta por qué el Strider menor no le ha dejado ir con él esta vez. ¿Tal vez sea porque la última vez bebió demasiado y eso le puso en evidencia?

Al mirar la hora ve que son las cuatro de la madrugada pasadas y decide irse a dormir. No ganará nada comiéndose la cabeza allí sólo, sin ni siquiera poder prestar atención a la película que intenta ver sin éxito alguno.

Finalmente apaga el televisor y se va a la cama, esperando que Dave llegue pronto y pueda abrazarle mientras duerme.

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Cuando vuelve a abrir los ojos, se encuentra con los rayos del sol entrando con timidez por los huecos de la persiana, iluminando tenuemente la habitación. Sonríe contento al ver que a su lado Dave respira con tranquilidad, durmiendo.

Le acaricia el pelo con cuidado de no despertarlo y le da un pequeño beso en el puente de la nariz, sobre las pecas que le parecen tan adorables. El rubio se remueve un poco, pero sigue durmiendo.

A pesar de que se pasaría horas y horas acariciando al Strider mientras duerme, decide levantarse y preparar un gran desayuno no precocinado.

Sale sigilosamente de la habitación y, como si le estuviera esperando, su móvil empieza a sonar en la mesa del comedor. John corre para atender a la llamada.

—Hola. —Lo coge sin ni siquiera mirar el teléfono.

—John, estoy decepcionada. —Dice una voz conocida de mujer al otro lado de la línea.

—Ah, buenos días, Vriska. —John se deja caer en el sofá. Ha dormido poco y está algo cansado.

—No, nada de buenos días. —Contesta la chica, cortante.

—¿Qué pasa?

—¿Que qué pasa? —Vriska bufa con dramatismo, pero el moreno está acostumbrado a que la chica exagere algunas cosas... aunque esta vez no parece sarcasmo ni nada así.— En serio, no puedo creerme que te hayas convertido en la zorrita de Dave Strider.

—¿C-cómo? —Jadea el ojiazul, quedándose boquiabierto.— ¿Cómo sabes tú eso?

—Encima me lo confirmas. —La chica de ojos grises se ríe un poco al otro lado de la línea. Está realmente enfadada.—Cuando lo vi contigo en la calle, ya me pareció haberlo visto en alguna parte... Y sí que lo había visto, pero con sus estúpidas gafas de sol.

—Yo creo que le hacen parecer bastante genial. —Intenta bromear John por encima de la tensión.

—¿Se la has chupado ya, John? —Pregunta con voz llena de rabia.

—¡Vriska! —Le grita él, empezando enfadarse él también.

—Pensaba que te iban las tías. —Ahora parecía ofendida, casi dolida... y John no entiende absolutamente nada.

—Y... y yo. —Miente el ojiazul, mordiéndose un poco el labio inferior.

—Mira, John... A pesar de que eres un estúpido por tirarte a un famoso y todo eso, te llamaba porque eres mi amigo y quiero avisarte antes de que ese gilipollas te humille. —Lo dice tan rápido que al chico le cuesta entenderlo.

—Me estás asustando, Vriska...

—No me preguntes de dónde he sacado esta información, pero... —Vriska toma aire y lo suelta— deberías mirar las fotos de ayer en el Skies.

—El Skies... anoche Dave pinchó allí. —Recuerda John, frunciendo el ceño. Aquello le está empezando a mosquear.

—Exacto. —Se quedan un momento en silencio y entonces ella vuelve a hablar con tono más suave.— Estaré aquí si quieres hablar.

—Eh... ¿gracias? —Pero Vriska ya ha colgado cuando él contesta.

El corazón le late con ansiedad cuando entra en la web de fans del Strider menor. No sabe a qué se refería Vriska, pero por su tono y la conversación, probablemente no sea nada bueno, así que se prepara para lo que sea... pero cuando ve las fotos, sabe que la preparación es una estupidez.

Con el título de "Falsa alarma; Dave sigue en la acera correcta" hay varias fotos de anoche en el Skies. Tienen una calidad bastante mala, pero el que allí aparece es claramente Dave.

John va bajando, mirando las fotos de la entrada nueva con expresión ausente. En todas las fotos aparece Dave con alguna chica en actitud más que amistosa.

Intenta evitarlo porque no es una prueba demasiado evidente, pero el moreno siente que se le rompe el corazón.

Se levanta poco a poco del sofá y deja el móvil de lado; ha visto suficiente. Entonces se escucha el sonido de una puerta abriéndose.

—Buenos días, John.

Dave le sonríe radiante, con el pelo algo revuelto y sólo unos pantalones para dormir grises que le caen por las caderas de forma seductora. Pero John apenas se fija en aquello. Sus ojos se han quedado clavados en una marca morada en el cuello del Strider menor.

—¿Qué es eso? —Pregunta con un hilo de voz, sin dejar de mirar lo que sin duda era un chupetón.

—¿El... el qué? —Inseguro, Dave se palpa el cuello, avanzando hacia el menor, pero de repente se queda quieto y parece palidecer.— John, no...

—No, tranquilo. —Le corta de repente con voz serena. Sin embargo, le tiembla el labio inferior y parpadea repetidamente, intentando que no se le nublen los ojos con lágrimas.— Puedes hacer lo que te dé la gana, Dave. No somos nada, no tengo por qué enfadarme.

—No es lo que piensas, John. —Da unos pasos más, cauteloso.

—He dicho que no necesito explicaciones. No me molesta.

—Entonces... ¿entonces por qué lloras? —Susurra acercándose hasta poder pasar un dedo por su mejilla, limpiándole una lágrima.

—No estoy llorando. —John se gira con rapidez y se frota los ojos, sintiéndose estúpido. Se deja caer en el sofá, mordiéndose el labio inferior con fuerza. No quiere llorar, no quiere llorar...

—Escúchame, John. —Le pide Dave, sentándose a su lado. El ojiazul se aparta un poco al sentir el contacto ajeno.— Ayer había muchas tías, ¿vale? Me pasé bebiendo y bueno...

—Te tiraste a alguna. Claro. —John se ríe con tristeza, sin mirarle a la cara.

—Por dios, no. Dije que esperaría por ti. —Con cuidado, le pone una mano en la rodilla, dando un pequeño apretón.

—No me mientas, tienes un chupetón en el cuello. —Dice el moreno, mirando la mano del DJ en su pierna, pero sin apartarse. Se frota otra vez los ojos, sintiendo que ya no caen lágrimas. Eso es un avance.— No pienso ser una diversión mientras estás aquí, Dave.

—Tenía miedo. —Susurra de repente el Strider, bajando los ojos al suelo.— Empecé a beber y beber porque no me podía quitar algo de la cabeza.

—¿El qué? —John casi olvida su enfado al ver tan vulnerable al DJ.

—¿Sabes por qué mi hermano dejó el mundo de la música, verdad? —Ambos se miran a los ojos un momento hasta que el más joven asiente lentamente.— Lo suponía.

—Pero no entiendo qué tiene que ver eso ahora. —Frunce el ceño, confuso.

—No toda la historia es pública. —Dave coge aire y se humedece los labios antes de continuar.— Mi hermano dejó el mundo de la música por estar al lado de una persona... bueno, de un chico, ya sabes. —John asiente, atento a pesar de saber esa información.— Todo el mundo quiso opinar sobre esa relación y muchas cosas eran ofensivas. Así que al final...

—¿Al final qué? —Pregunta el Egbert en un susurro.

—Al final Jake no pudo aguantar la presión y se fue. —Finaliza Dave, mirando a John directamente a los ojos.— Ya sabes cómo es mi hermano, que parece que nada le importe, pero nunca le había visto tan echo polvo como aquella semana. Es que joder, ni siquiera intentaba ocultar que estaba mal.

—Dave, si te refieres a que yo podría hacer lo mismo, sabes que no soy así. —Afirma con seguridad.

—Es que... —El Strider se ríe un poco, desganado, y aparta la mirada sólo un momento.— No conocí a fondo a Jake, pero te pareces a él. Incluso físicamente, y estoy seguro de que bro también se ha dado cuenta.

—Pero yo no me voy a ir. En serio. —Por alguna razón, la situación se ha vuelto rara de repente. Rara e incómoda.

—No sé si voy a hacer lo correcto pero...

—No, Dave. —Le corta de repente John, mirándole con miedo.— No me dejes.

—¿Pero quién ha hablado de dejarte? —Dave sonríe un poco, arqueando una ceja.— En realidad no hay nada que dejar porque no estamos juntos y eso es lo que quería arreglar.

—¿Qué? —Jadea el menor, sin entender, sintiendo que el rubio le coge las manos y las estrecha entre las suyas.

—Ya no tengo miedo. —Dice con seriedad.— Voy a dejar todo esto de la fama atrás.

—No puedes. —Contesta al instante, recordando lo que sabe de Dave Strider.— Estás consiguiendo todo lo que siempre has querido.

—Todo lo que siempre he querido lo tengo justo enfrente de mí en este momento. —El mayor no puede evitar sonreír al ver la expresión de sorpresa ajena.— No quiero que lo vuelvas a pasar mal porque salgan fotos estúpidas con tías yendo detrás de mi paquete. Sólo quiero estar contigo.

John abre la boca un par de veces, pero no encuentra palabras. Ni siquiera cuando Dave le abraza y le estrecha con fuerza sabe qué decir. Eso sí que ha sido una confesión en toda regla... y no sabe cómo corresponder algo así.

Tiene tantas cosas que decirle que las gritaría, pero parece haberse olvidado de cómo hablar, así que guarda silencio, sintiendo el ahora casi necesario contacto del Strider, olvidándose por completo de su enfado por las fotos de la noche anterior.

—Te quiero. —Logra susurrar John, sintiéndose satisfecho con aquello. Al no recibir respuesta, se separa un poco del rubio, buscándole los ojos.— ¿Y tú?

—Claro que me quiero, por dios, mírame. —Se ríe Dave, consiguiendo que el más pequeño bufe.— Jehn Ohbert, eres un estúpido si crees que no te quiero.

—He soñado tantas veces con esto. —Confiesa de repente el ojiazul, mordiéndose la lengua después.

—Así que al final sí que tenías pensamientos impuros conmigo, ¿eh? —Le sonríe juguetón, dándole un pequeño empujón.

De repente, John está tumbado y tiene a un excitado Strider encima, besándole con deseo. Apenas puede pensar en resistirse a aquello al tenerle encima y con poca ropa, así que le corresponde con el mismo entusiasmo, pasando la mano tímidamente por su pecho duro y bajando hasta el vientre.

En cambio Dave le pasa los dedos por el pelo mientras le besa deliciosamente bien, dando a saber que tiene experiencia en ello. Lame sus labios cuando corta el beso y va directo a su cuello, haciendo suspirar a John bajo él.

John se remueve excitado, dejándose maravillar por el húmedo roce de la lengua del Strider por su cuello, sus clavículas, sus hombros. Siente una mano acariciándole el vientre, subiendo y llevándose la camiseta por delante.

Escucha la respiración un poco acelerada de Dave contra su oreja y aquello le hace estremecerse, encogiéndose levemente. Por donde pasa la mano del rubio, parece dejar un rastro de fuego.

—John...

—Sí. —Contesta sin darle tiempo a continuar.

—¿Sí qué, Jehn? —Esboza una sonrisa ladeada y arquea una ceja, mirándole con diversión.— Te iba a decir que deberíamos parar.

—¿Por qué?

—Ah, ¿que no quieres parar?

—No. —Murmura con timidez, jugando un poco con la goma de los pantalones de Dave.

—Tú te lo has buscado. —Susurra el mayor, más excitado que antes.

Vuelve a besarle, esta vez con más fiereza que antes, pero John no se corta e intenta corresponder tan bien como puede. Con una mano le empieza a bajar los pantalones del pijama azul que el menor lleva. Al principio se resiste un poco, avergonzado pero finalmente deja que el rubio se deshaga de ellos con un hábil movimiento.

John se coge el borde de la camiseta y se la baja, intentando taparse con vergüenza. Dave sonríe y le quita las gafas, dejándolas con cuidado en la mesa de al lado del sofá. Después le coge por las rodillas y le abre las piernas, haciendo que el menor cierre los ojos, sonrojándose hasta las orejas.

—No tengas miedo, John. —Le tranquiliza el mayor, inclinándose un poco hacia delante.

—N-no tengo miedo. —Pero aun así, no abre los ojos.

Lo próximo que siente es algo húmedo intentando entrar dentro de él. El pelinegro se muerde un poco el labio inferior y finalmente abre los ojos, viendo que aquello que siente colándose en su interior son los dedos de Dave, que parece muy concentrado en lo que hace.

La sensación de tener algo dentro al principio es horrible e incómoda, pero poco a poco empieza a relajarse y los dedos del Strider entran y salen con más facilidad. Se acostumbra rápido a aquella sensación de invasión y pronto incluso lo empieza a disfrutar hasta que llega un punto en el que necesita algo más que unos dedos penetrándole.

—No puedo más. —Gime en voz baja, cogiendo la muñeca del mayor para que cesase con el movimiento de sus dedos.

—¿Quieres que pare? —Le contempla con sus ojos rojos llenos de expectación.— ¿Te duele?

—No, quiero que me la metas ya.

—Dios. —El rubio se ríe un poco y saca los dedos del interior de John.— Como quieras.

John traga saliva, respirando con dificultad, completamente nervioso pero también ansioso por sentirlo dentro. Mira con los ojos nublados por la lujuria cómo Dave se inclina hacia delante, bajándose un poco los pantalones, suficiente como para liberar su erección.

Jadea cuando siente su miembro presionándole un poco y hundiéndose después en él lentamente. Escucha la respiración acelerada del mayor; sabe que lo hace con cuidado porque tiene miedo de herirle.

—D-Dave, por favor... —Casi suplica, moviendo las caderas con suavidad y subiéndose la camiseta de nuevo, dejando su abdomen al descubierto ya sin pudor alguno.

—Estoy intentando hacerlo con cuidado. —Explica en un susurro lleno de excitación.— Yo soy el primero que quiere follarte salvajemente.

—Pues hazlo.

Dave se queda callado, casi jadeando mientras le contempla con sus intensos ojos bermejos. Puede ver el anhelo en la mirada azul de John y aquello le dice mucho más que cualquiera de las palabras que podrían salir de sus labios.

Le dedica una sonrisa pícara y después se hunde mucho más en él, sin miramiento alguno. John deja escapar un fuerte gemido y le clava las uñas en la espalda morena.

El Strider mayor empieza a embestirle con rudeza, disfrutando de los fuertes gritos de placer del menor, que apenas si se contiene. Siente cómo John le recibe, cálido y apretado, dándole un placer inmenso.

En cambio John está perdido entre emociones tan contradictorias y parecidas a la vez. Dave le está haciendo daño al arremeter contra él sin cuidado, pero su parte más perversa lo está disfrutando enormemente. Siente que le llena por dentro, calentándole cada vez más, haciendo que su interior se contraiga cada vez que le penetra hasta el fondo.

Gime sin pensar que apenas son las diez de la mañana de un domingo y probablemente esté despertando a todos sus vecinos. En realidad no le importa porque aquello es lo más genial que ha sentido en toda su vida.

Las manos de Dave le cogen por los muslos con fuerza cada vez que le embiste, aumentando la velocidad a medida que pasa el tiempo. Sin darse cuenta, se empieza a masturbar, sabiendo que aquello mejorará la experiencia... y así es. John recibe apenas dos estocadas más cuando siente un intenso calor en el vientre y le tiemblan un poco las piernas antes de correrse en su propio estómago.

Entonces el Strider se tensa también, pero sigue embistiéndole hasta que finalmente gime y clava las uñas en los pálidos muslos del menor. Justo antes de correrse, sale de dentro de John, que siente la semilla caliente del rubio cayendo en su vientre.

Aún con la respiración acelerada, el moreno pasa un dedo por el semen caliente de encima suyo, mirándolo con curiosidad.

—¿Estás bien? —Pregunta Dave.

—Síp. —Él le sonríe y se lleva el dedo con el que estaba tocando el líquido blanquecino a la boca.— Sabe raro.

—¿Y qué te esperabas? ¿Sabor a horchata? —Se ríe enseñando sus perfectos dientes y se levanta, estirándose.— Qué bien sienta el sexo mañanero.

—Sí... supongo que sí... —John intenta levantarse también, pero se siente agotado de repente.

—Descansa un rato y después vamos a ducharnos. —Le dice el Strider, agachándose para ponerse a su altura. Acaricia su cabello negro con cuidado, contemplándole con expresión ausente.

—¿Pasa algo? —Pregunta al final el menor, mirándole con sus grandes ojos azules.

—Nada. —Contesta casi en voz baja, acercándose para darle un dulce beso en los labios.— Te quiero, John.

Dave parece avergonzarse por lo que acaba de decir y se levanta, yéndose al baño como si estuviese huyendo.

A pesar de ello, John se queda con una sonrisa idiota en la cara. Nunca se ha sentido tan bien... aunque empiece a notar un molesto dolor al final de la espalda.


VALE. Es mi primer lemon de ellos, así que ni se os ocurra pegarme (?)

Btw, ese capítulo va dedicado a Mer porque así lo pidió ella y asdfghfds Si es lemon es porque ella lo pidió y dije BUENO, LO HARÉ... Tenía pensado hacer lemon, pero no sabía cuando así que AGH, como sea, aquí está y punto. (?)

Hasta el próximo~~