Si hay algo que Jake English odia realmente son los viajes nocturnos en avión. Se tiene que levantar a horas insanas para desembarcar; encima conseguir un taxi hacia el centro es difícil porque los chóferes del turno de noche ya han acabado su ronda y tiene que esperar hasta que lleguen los del turno de la mañana.
Si no fuera por las aventuras que vive, no viajaría tanto... qué demonios, a quién quiere engañar.
Ya no es un niño y no, en realidad no le gustan las aventuras. O tal vez le dejaron de gustar cuando las empezó a vivir solo y sólo le traían recuerdos que en el pasado fueron increíbles pero que ahora sólo son dolorosos.
Cuando consigue por fin un taxi, se acomoda en el asiento trasero y el trayecto empieza, se permite pensar en él. Siempre intenta evitarlo, pero sabe que también está en Washington por el trabajo de su hermano.
Jake sonríe un poco al pensar en el pequeño Dave Strider de su memoria, que le miró con desconfianza cuando lo vio aparecer en su casa por primera vez, cogido del brazo de su hermano mayor. Por aquel entonces, Dirk solía sonreírle.
Entonces llegó la fama, repentina y aplastante, alejándolos sin que se dieran cuenta, a ellos, que siempre habían sido inseparables.
Al principio Jake lo entendió, todo era nuevo para Dirk y había alcanzado su sueño. Pero las cosas se complicaron cuando su relación se volvió pública y empezaron a hablar y hablar de ellos...
—Hemos llegado a su destino. —Anuncia de repente el conductor, parando el taxi en seco y haciendo dar un respingo al ojiverde, que se frota los ojos y asiente, nervioso.
—Bien, gracias. —Dice después de darle el dinero correspondiente por el viaje.
Las calles empiezan a llenarse de gente que corre a su trabajo o hacia las clases cuando Jake baja del coche con una sobria maleta en la mano.
Alza la mirada ante el alto y destartalado edificio que tiene frente a él. Sonríe con calidez y entra casi corriendo. ¡Cómo no acordarse de ese sitio!
Sube las escaleras a toda velocidad sin cruzarse con nadie hasta que se para frente a una puerta de madera desgastada y llama al timbre repetidas veces, esperando con una sonrisa nerviosa, balanceándose sobre sus pies.
Pero quien le abre es una completa desconocida.
—Oh, creo que me he equivocado, señorita. —Se disculpa Jake azorado, dándose cuenta de que aquella chica no lleva pantalones.
—No, no, creo que sé quién eres. —Le dice ella, parpadeando con pesadez.— ¿Eres Jake English?
—Sí. Estoy buscando a Jade.
—Ella dijo que vendrías dentro de dos días o... —Rose frunce la nariz y se pasa una mano por la cara.— Como sea, entra. Voy a despertarla.
—¿Te encuentras bien? —Pregunta el mayor mientras entra en el apartamento, que se empieza a iluminar por los rayos del sol naciente.
—Sí... bueno... —La rubia se encoge de hombros y sonríe un poco.
—¿Rose? —Interviene una tercera voz de mujer.
Jake ladea la cabeza y ve que otra desconocida sale de una habitación y se acerca a la rubia que tiene frente a él.
—Vaya noche me has dado... —Se queja la más alta, quedándose quieta al ver al recién llegado.— Oh, parece que hay visita.
—Sí, es un familiar de Jade... que por cierto, voy a despertarla de una vez. —Rose se va de allí con paso torpe.
—Soy Jake. —Se presenta el mayor, sonriéndole.
—Encantada. Yo soy Kanaya. —La ojiverde da una cabezada, señalando a la rubia que se aleja.— Ella es Rose. Perdónala por su falta de... uhm... pantalones. Normalmente no es así.
—No importa. —Se ríe un poco, negando con la cabeza.— ¿Vivís aquí con Jade?
—Yo no, pero Rose sí.
—¿Entonces qué haces tan pronto aquí? —Pregunta Jake sin ningún tipo de discreción.
—Bueno, eso...
—¡Abuelo! —Grita alguien de repente.
Como si aún fuese la niña pequeña que Jake prácticamente crió, Jade se acerca corriendo al chico y se lanza a sus brazos, apretándole con fuerza mientras ríe y dice muy rápido cosas que nadie llega a entender.
Rose vuelve al lado de Kanaya y ambas miran la escena sorprendidas.
—¿Le ha llamado abuelo? —Le susurra la rubia a la más alta.
—Sí, eso ha dicho. —Asiente Kanaya, frunciendo el ceño.— Pero es imposible.
—No parece que se lleven más de cinco años...
—¡No me llames abuelo o yo tendré que llamarte nieta! —Se ríe Jake dejando a Jade en el suelo.— Y también me hace parecer más viejo.
—Digas lo que digas siempre serás mi abuelo. —Jade se pone de puntillas y le da un beso en la mejilla al moreno.— ¡Bienvenido a casa!
—Es agradable volver al hogar.
—De todas formas, ¿no ibas a venir dentro de unos días?
—Sí, pero...
—¿Tal vez haya alguna razón para venir más pronto? —Jade recuerda de repente que se supone que John tendría que haberse puesto en contacto con él.
—No... creo que no. —La sonrisa de Jake se esfuma y la menor se muerde el labio.
—¡Abuelo! —Se obliga a ser eufórica para conseguir que el moreno sonría de nuevo, como siempre. Capta de nuevo la atención de sus ojos esmeraldas, que la miran curiosos.— Tienes muchas aventuras que contarme, así que voy a hacer un gran desayuno de bienvenida y mientras comemos nos explicas. Chicas, ¿me ayudáis a prepararlo?
—Yo te ayudaré. —Kanaya esboza una media sonrisa y después mira a Rose.— Tú hazle compañía de mientras... ¡pero antes ponte pantalones!
Mientras las dos jóvenes están en la cocina calentando leche, exprimiendo naranjas y sacando tazas, Kanaya no deja de echar miradas preocupadas hacia el salón, viendo cómo Rose habla de algo con Jake.
Jade se da cuenta y deja las galletas en el mármol de la cocina antes de hablar.
—Kanaya, ¿va todo bien?
—Oh. Sí. Sí, claro. —La ojiverde baja la cabeza y sigue sirviendo zumo en cuatro vasos distintos.
—Rose está un poco rara. —Deja caer ella, alarmando a la más alta.
—En realidad sólo me preguntaba la edad de Jake. —Se apresura a decir para cambiar de tema.
—Este año cumple treinta y dos. —Dice Jade sin darle demasiada importancia.
—¿C-cómo? —Sin querer, Kanaya derrama un poco de zumo de naranja.— Pero si parece de nuestra edad.
—Bueno, tampoco es que sea viejo.
—Ya, pero... vaya. —Vuelve a mirar al hombre que hay en el salón, con su risa jovial, y no puede imaginarse que tenga diez años más que ella.
—Cuando se deja barba parece más mayor, ya verás. —Asegura la chica de gafas, sonriendo para si misma.
—De todas formas no me cuadra que sea tu abuelo.
—Oh no, eso es sólo un mote cariñoso. En realidad no somos familia directamente, igual que con John... ¡chanchullos! —Acaba Jade, riéndose.
—Siempre siendo misteriosa. —Sonríe también Kanaya, poniendo los vasos en una bandeja y preparándose para llevarlo al salón.
.
Esta vez lo que le despierta no es la luz del sol dándole de lleno en el rostro, sino una serie de besos en sus hombros desnudos que le hacen cosquillas y más que eso.
Sabe lo que pasa y se niega. Porque... bueno, simplemente se niega porque le gusta ver la cara del Strider menor siendo frustrado.
—Mhno... —Murmulla John sacudiéndose un poco y tapándose la cabeza con la manta. Entonces unas manos le rodean la cintura y siente unos dedos acariciándole el vientre.— Dave, que pares.
—Cariño, yo también te amo. Qué genial poder despertarme otro día a tu lado. —El tono irónico en la voz del mayor es obvio.— ¿Dónde se quedaron las palabras bonitas de ayer, Egbert?
—En eso, en el ayer. —Gruñe debajo de la manta el moreno.
—Qué cruel, John. —Dave mete también la cabeza debajo de las mantas.— Mereces un castigo.
—¡Ni se te ocurra, Strider! ¿¡Es que no tuviste suficiente anoche!?
—Un Strider nunca tiene suficiente.
—¿Otra vez con eso? ¡Que pares!
—John, escucha.
—¡No me vas a engañar otra vez!
—Joder, que no, que escuches te digo. —Ambos se quedan en silencio durante dos segundos.— Tu móvil está sonando.
—Mierda...
John se incorpora y hace una mueca de dolor seguida de una mirada asesina al rubio que tiene al lado, que sólo le sonríe con suficiencia y le observa altivo con sus hermosos ojos bermejos.
Como venganza, coge la manta y se levanta cubriendo su desnudez con ella.
—Eh, tío, que hace frío. —Se queja Dave, haciéndose un ovillo en el colchón.
—Pues te aguantas. —Le responde saliendo de la habitación casi corriendo.
Tropieza un par de veces antes de llegar a su móvil y atender a la llamada. Por alguna razón se lleva una decepción al escuchar a Jade al otro lado de la línea, pero las noticias que le traen son buenas.
—¿Cómo que ya ha llegado? —La boca del ojiazul se abre de par en par.
—Sí, sí, pero tú no te pusiste en contacto con él, ¿verdad?
—Iba a hacerlo pero... —Baja la mirada avergonzado, como si tuviese a su amiga delante mirándole con curiosidad.— Bueno, estaba ocupado.
—Ya, imagino con qué. —Al otro lado de la línea, Jade rueda los ojos.— De todas formas, ¿qué hacemos?
—Ayer hablé con Dirk y le expliqué la situación, pero hoy he quedado con él. Eso Dave no lo sabe, claro.
—¿Por qué se lo ocultas a Dave?
—Porque es muy celoso. Aún después de lo de ayer... —John se calla de repente y Jade arquea una ceja.
—¿Qué pasó ayer? —Pregunta ella con una media sonrisa.
—Bueno, pues...
—Dime que no te vas a poner a hablar del sexo que tienes con Dave Strider.
—¡No! Dios, no. —Casi grita el pelinegro, escandalizado.— Quiero decir, no es como si no pasara, pero no voy a hablarte de ello porque me da vergüenza aunque tú y yo seamos familia y de todas formas ahora no es el tema que tenemos que hablar pero no era a lo que me refería y...
—¡Para! —Le frena la ojiverde, sabiendo que si no lo hace John seguiría balbuceando y balbuceando.— Ahora dime en pocas palabras qué pasó. Sin mencionar lo sexual, por favor.
—Jade, estás haciendo que me ponga rojo como un idiota. —Le susurra el chico al teléfono, mirando por encima del hombro y viendo cómo Dave sale de la habitación sólo con la ropa interior.— Encima este idiota se pasea medio desnudo por casa.
—¿Y te quejas? Muchas personas mataríamos por esas vistas.
—Sí, pero... espera. ¿Has dicho "mataríamos"?
—Esa no es la cuestión ahora. —Responde ella después de un pequeño vacile.— Si no me cuentas lo de ayer voy a colgar ya o sospecharán.
—Uhm... vale. —John coge aire y echa otro vistazo a su espalda por si el rubio se ha acercado, pero no es así.— Estamos saliendo. Formalmente.
—¿En serio? —Pregunta emocionada Jade al otro lado del teléfono.— ¡Quiero estar en primera fila en vuestra boda!
—¿Pero qué dices? —Aun así no puede evitar que se le escape una sonrisa nerviosa.— Nada de bodas.
—De momento... —Dice ella con un tono misterioso.— Como sea, John. Esta noche cuando vuelvas de tu cita pecaminosa con el otro Strider hablamos por Pesterchum sobre Jake.
—N-no es una cita. —Farfulla John viendo cómo Dave sale de la cocina mientras bebe zumo de manzana.— Hasta luego entonces.
Ambos cuelgan a la vez y el chico se queda mirando el móvil un momento. Ve que tiene un mensaje de Pesterchum y se acurruca mejor en el sofá, aún con la manta de la cama cubriéndole.
Sonríe más animado al ver de quién es.
-timaeusTestified [TT] empezó a molestar a ectoBiologist [EB]-
TT: ¿Sigue en pie lo hoy?
EB: claro!
TT: Has tardado en contestar.
EB: estaba durmiendo.
TT: Ya. Durmiendo.
EB: haré ver que creo que eso no ha sido ironía.
TT: Como quieras.
TT: De todas formas, tendrías que seguir yendo a clase aunque el capullo de mi hermano esté ahí.
TT: Quiero decir, aunque se comporte como un crío sabe cuidarse.
EB: oh no importa.
EB: quiero estar con él ni que sea por la mañana porque como por la tarde trabajo... :(
EB: y si solo lo viese por las noches... bueno.
TT: Sí. Bueno.
EB: por cierto dirk... hay algo que tengo que decirte.
TT: ¿El qué?
EB: uhm.
EB: mejor te lo digo esta tarde cuando nos veamos!
TT: Como veas.
TT: Hasta luego entonces.
EB: hasta luego!
-ectoBiologist [EB] dejó de molestar a timaeusTestified [TT]-
John se levanta del sofá con energías renovadas ante la atenta mirada del rubio, que sigue con el vaso de zumo en la mano. Sin embargo el menor no se da cuenta de ello y entra en el baño gritando que va a ducharse.
Cuando el agua empieza a correr dentro de la ducha, el rubio se dirige hacia el sofá y se sienta, mirando con tentación el móvil encima de la mesa.
Y no puede evitarlo.
Estira el brazo y abre el Pesterchum de John, mirando la última conversación que ha tenido y viendo que ha sido con su hermano.
—Así que vas de ese palo, John. —Murmura con tono indiferente Dave, dejando de nuevo el teléfono en la mesa.— Pues ya veremos quién jode a quién.
Primero de todo ¡gracias por las 4000 visitas~!
Igual suena un poco arrogante, pero ya sé que no son tantas... aun así, tampoco creía que este fanfic se ganara la fama que tiene ´v` La cuestión es que me alegro de que os guste y eso. (?)
Bueno, decir que como se ve, las cosas se están empezando a complicar. Rose resacosa, Jade con un crush a primera vista en Dave(?), John coqueteando sin querer con Dirk, Dirk confuso por todo, Jake aún sintiendo cosas por Dirk... y entre todos esos locos(?) Dave con el corazón roto y buscando venganza porque es que uhghug es como un niño pequeño y quiere pagarle con la misma moneda. ¿Pero cómo puede creer que John le está engañando? Si es un babu super cute. Es que no. No lo entiendo. (?)
BUENO, ME CALLO QUE NO SÉ QUÉ ESTOY DICIENDO FFFF.
Hasta el próximo~~!
