-gardenGnostic [GG] empezó a molestar a ectoBiologist [EB]-
GG: john!
GG: :l
GG: john estás ahí? ya es muy tarde para que aún estés durmiendo...
EB: hey.
EB: qué pasa?
GG: oh! :D
GG: nada, solo quería saber cómo te encuentras hoy
EB: igual.
GG: vaya... :c
GG: pero bueno! tengo dos grandes noticias que darte
EB: qué noticias?
GG: no he tenido ocasión de decírtelo pero... jake sigue aquí
EB: se supone que se iba hace como una semana.
EB: por qué no se ha ido?
GG: él dice que es porque le apetece quedarse aquí
GG: pero yo secretamente creo que es por otra cosa... :B
EB: y es...?
GG: dirk, por supuesto!
EB: ...
GG: john, sé que sigues triste, pero reacciona!
GG: :(
GG: a ver john
GG: que jake me ha dicho esta mañana que "tal vez" se siente preparado para ver a dirk de nuevo
GG: esta vez en serio
GG: ... john, sigues ahí?
EB: no.
GG: uh... acabas de contestar
EB: jake no puede ver a dirk.
GG: y por qué no? o_o
EB: porque no.
EB: él está aquí conmigo.
EB: en casa.
GG: ... john qué
EB: necesitaba apoyo vale.
EB: y él se ofreció.
EB: me está ayudando, eso es todo.
GG: uhm... ya, tampoco veo otra cosa que pueda hacer por ti
EB: ha sido eso sarcasmo?
GG: no? o_o
EB: uh.
EB: entonces olvidemos ya este tema.
EB: dirk está conmigo.
EB: y no creo que quiera ver a jake.
EB: y se acabó.
-ectoBiologist [EB] dejó de molestar a gardenGnostic [GG]-
GG: john! :((
GG: aún tenía que decirte otra cosa, idiota
GG: argghhh mierda!
GG: y encima seguro que has apagado el móvil, como si lo viera
GG: me tomaré la molestia de llamarte aun así
GG: pero como sé que no me lo vas a coger y cuando enciendas el móvil lo primero que verás serán estos mensajes...
GG: la otra noticia
GG: es sobre dave
GG: sigue aquí, john!
Maldiciendo a los dioses de todas las religiones existentes que conoce, John Egbert se sienta en el borde de su cama y deja el móvil apagado encima de la mesita de noche. Se rasca la cabeza mientras se coloca sus gafas y mira alrededor, situándose.
El mediodía ya ha pasado y la luz es abundante, pero el haber trasnochado le ha jugado una mala pasada... y también al hombre que hay con él en la cama, que sigue durmiendo como si no pasase nada.
John mira a Dirk por encima del hombro, totalmente serio.
No sabe por qué se ha comportado así con Jade, pero siente que no quiere perder al último Strider que tiene en su vida. Además, le está empezando a importar más que eso y lo sabe: ya no ve a Dave en Dirk tanto como solía hacerlo.
Ahora simplemente ve en aquel hombre a quién de verdad es: a Dirk Strider. Y lo que más le asusta es que no le importa; de hecho, le gusta así.
Al empezar a pensar en aquellas cosas, se levanta de la cama, horrorizado.
"Yo quiero a Dave" se repite por dentro, aunque le duela. Él mismo no quiere admitir que ya no lo volverá a tener.
Sale de la habitación sin hacer ruido y va directo a la cocina por pura costumbre, aunque desde que Dirk está con él, John no ha metido las manos allí. De hecho, el mayor casi le tiene que obligar a comer. ¿Para qué hacerlo si por mucho que coma no rellena el vacío que Dave dejó dentro de él al irse?
Se apoya en la encimera con la cabeza gacha, concentrándose en lo que puede hacer en vez de pasarse el día pensando en cierto rubio. O más bien, en ciertos rubios que le tienen la cabeza hecha un lío.
Entonces se da cuenta de que las piernas le tiemblan ligeramente y siente un molesto pinchazo al final de la espalda. Desde que empezó a acostarse diariamente -y varias veces- con Dirk, el dolor era persistente, pero está bien para John. El dolor le hace sentir que aún vive.
John está tan metido en sus pensamientos que no se da cuenta de los brazos que le rodean la cintura por detrás hasta que siente una suave caricia en la nuca. Asustado, mira por encima del hombro y ve unos ojos anaranjados observándole con... ¿temor?
—Qué silencioso. —Murmura el menor, dándose la vuelta en sus brazos para poder mirarle de frente.— Como siempre.
—¿Te molesta? —Dirk no sonríe, pero al ver que el otro habla con normalidad parece relajarse.
—No.
Sabiendo que no hacen falta más palabras con el mayor de los Strider, el moreno se deja encandilar por las facciones marcadas de su rostro y alza las manos para pasar los dedos por su mandíbula con suavidad. Siente su barba incipiente rozarle las yemas de los dedos, y aquello sólo le hace desearle más. Porque sí, no se avergüenza ya de pensar aquello: desea a Dirk Strider. Joder que si lo desea.
Se muerde el labio y el más alto sabe lo que el otro está pensando. Lentamente agacha la cabeza, le da un beso y John le rodea el cuello con los brazos, aceptando aquel contacto que en pocos segundos se vuelve casi fiero.
Las manos del más mayor viajan a la estrecha cintura del Egbert, que se deja llevar cuando el otro, sin romper el beso en ningún momento, lo conduce fuera de la cocina.
Sus labios se separan un momento para que ambos tomen aire y vuelven a juntarse una y otra vez mientras se dirigen hacia el sofá.
Entonces ocurre y apenas les da tiempo de reaccionar o separarse para aparentar que no ha sucedido nada.
Lo primero que escuchan es el sonido de unas llaves; nada extraño, tienen vecinos y las paredes del edificio parecen de papel, así que no le dan importancia. No se dan cuenta de que en realidad la cerradura que se está abriendo es la de ese mismo piso y cuando la puerta finalmente se abre y la persona que entra deja escapar un jadeo ahogado, sólo entonces, es cuando Dirk y John giran sus rostros y se dan cuenta de la situación.
Los ojos de John se dilatan de puro horror al ver al mismísimo Dave Strider observando con los ojos como platos cómo se está liando con su hermano. Su boca se abre, pero no sale ningún sonido.
—Dave. —Murmura Dirk con un jadeo, soltando a John y encarando a su hermano, pálido.
Al escuchar su nombre, el menor de los Strider mira a su hermano con la boca abierta de par en par. Durante unos segundos parece que se va a echar a llorar o algo por el estilo, pero acaba recuperando la compostura cuando consigue ignorar a John.
Sus ojos rojos, al no estar ocultos tras las gafas de sol, rezuman odio y cuando se acerca a los otros dos, todo él está tenso.
—¿Y bien John? —Escupe sin mirar al aludido.— Te dije que mi hermano besaba bien y quisiste probarlo, ¿no?
—Es culpa mía. —Se apresura a contestar el mayor, mirando con aparente seriedad a su hermano.— Él no ha hecho nada.
—¿Que no ha hecho nada? Te estaba comiendo la jodida boca, tío. —La voz de Dave parece perder fuerza cuando dirige los ojos hacia el rostro pálido de John, que sigue observándole sin poder ni hablar.— De hecho, os estabais comiendo la boca mutuamente.
—Lo sé. —Contesta Dirk después de un breve silencio incómodo.
Aquello cabrea mucho más a Dave y le hace centrar toda su atención en el hombre rubio e inexpresivo que le mira sin ni siquiera parpadear después de admitir aquello como si fuese algo normal. ¿Por qué está él con John? ¿Es que le aconsejó que lo dejara sólo para poder estar él con la persona de la que más colgado ha estado en su vida?
—Te lo has ganado, bro. Te lo has puto ganado... —Dave da dos pasos más, amenazante, hacia su hermano, que simplemente sigue mirándole como si no pasara nada.
Sólo cuando el puño del menor de los Strider se cierra y se alza amenazante, John reacciona y se pone delante de Dirk, apenas cubriéndolo por la diferencia de tamaños. A pesar de eso, el acto reflejo y protector del Egbert para en seco a Dave y sus ojos rojos vuelven a mirarle de forma intensa y a la vez confusa.
—¿John? —Susurra el rubio, bajando el puño casi sin darse cuenta.— ¿Qué cojones haces?
—Para. —Contesta el moreno, con expresión de horror por lo que sale de su propia boca.— Vete.
Azul y bermejo se encuentran y entrelazan durante varios segundos hasta que el chico de cabellos dorados aparta la mirada y echa un último vistazo a su hermano, aquel en el que había confiado tanto y ahora le daba aquella puñalada.
Ni siquiera le hacen falta palabras: Dirk entiende que lo ha perdido... probablemente para siempre.
El mayor de los Strider da un paso hacia delante, pero John le coge del brazo y le clava los dedos, con fuerza, mientras ambos ven cómo Dave vuelve hacia la puerta y sale sin mediar palabra.
El sonido del portazo que causa el Strider al salir despierta de alguna manera a John y sus piernas tiemblan, por lo que se deja caer poco a poco en el sofá, sin soltar el brazo de Dirk, que le imita y se sienta a su lado.
—D-Dirk... —Llama en un susurro casi inaudible el pelinegro, aún con los ojos clavados en la puerta por la que acaba de salir Dave.— Abrázame. Por favor.
Dirk abre y cierra la boca un par de veces, pero sabe que no puede decir nada para consolar el posible ataque de ansiedad que está a punto de sufrir John.
Cuando las lágrimas del menor empiezan a aflorar y suaves sollozos salen de entre sus labios, el mayor de los Strider hace lo que el otro le ha ordenado y le abraza. Aquel acto es correspondido y Dirk lo agradece en lo más profundo de su ser.
John no es el único que ha salido malherido de ese encuentro con Dave.
E-ey...~ *se esconde tras un fuerte de tostadoras y cubos*
¡Perdón por la tardanza! Me estaba tomando unas vacaciones mientras me centraba más en el rol de Homestuck que tenemos por Twitter y... de verdad lo siento ;-;
OH, Y CREO QUE ME VOY ANTES DE QUE ME MATÉIS. SÍ.
SEGUID AMÁNDODIÁNDOME (?)
Nos leemos~ ´w`)/
