—Así que hablaste con Dave Strider por teléfono.
Los ojos morados de Rose se alzan al instante para observar a Kanaya mientras ambas dan un sorbo a sus respectivas tazas de cafés justo a la vez. La Maryam no le devuelve la mirada, sino que muestra un repentino interés en la gente que pasa con prisas de vez en cuando por su lado. Ese simple acto hace entender a la Lalonde que Kanaya en realidad deseaba tratar ese tema desde que ella misma le explicó por encima lo que había pasado con el famoso rubio, pero que no quiere mostrar demasiado interés en ello, tal vez simplemente por cuestión de orgullo.
La rubia deja con cuidado la taza de café en su platillo y cruza las piernas, captando la atención de los ojos oliváceos de la otra.
—Así es. —Contesta finalmente.— Él mismo me llamó.
—No sabía que mantenías ese tipo de contacto con él. Apenas os conocéis hasta donde yo sé.
—Tenía cosas que comentarme. —Misteriosa, como siempre, se recoloca el flequillo y vuelve a beber de su café.
—¿Puedo saber qué tipo de cosas son esas? —Esa es la pregunta que la rubia estaba esperando.
—Mi regla principal es no revelar los problemas de mis pacientes a nadie, Kanaya.
—¿Me estás diciendo que Dave Strider te pidió…? —Pero de repente, los labios pintados de la Maryam se quedan entreabiertos y sus ojos clavados en un punto detrás de Rose.
La primera impresión de la Lalonde es creer que Kanaya se ha quedado, literalmente, sin palabras al darse cuenta de que una celebridad ha sido su "paciente", pero la curiosidad le puede y acaba girándose justo para ver cómo el mismísimo Jake English corre por la acera y se propone a atravesar una de las carreteras principales de la ciudad sin mirar.
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—Rox, deja de beber. —Pero a pesar de todo, Dirk no puede dejar de sonreír.
Mientras Jane se pelea por quitarle la botella de cava a Roxy, la cual está sentada en el regazo de Dirk, éste no hace nada por detenerlas. Echaba de menos no tener que pensar en sus problemas y aquello es lo que necesita, sin duda.
—¡Dirk, haz algo! —Le pide la Crocker, señalando a la rubia, que abraza la botella con un brazo mientras con el otro le rodea el cuello al aludido.
—¿Qué podría hacer un tío como yo con una mujer ebria y sentada en su regazo? —Se apoya mejor en el asiento e intenta hablar con seriedad.— Te equivocas de hombre, Jane.
—¡No me refiero a eso! —La ojiazul arruga la nariz y vuelve a lanzarse hacia Roxy, la cual suelta un gritito de diversión, apartando la botella.
—Vamos, no seas tan aburrida. —Sonríe la Lalonde, apoyándose más en su amigo mientras sonríe ampliamente.— Hacía mucho tiempo que no veíamos a Dirk.
—Ya, pero… —Jane resopla y mira por la ventana.— ¿Hacía falta ir a buscarnos con una limusina, mister celebrity?
—Hace mucho tiempo que se me dejó de considerar eso, pero por qué no comportarme como tal si está a mi alcance. —Replica el Strider con orgullo, acomodándose.— Os llevo al mejor hotel de Washington en el mejor vehículo de todos ¿y te quejas, Crocker?
—No, Dirk, sólo quiero decir que…
De repente el coche frena en seco y Dirk tiene que coger con más fuerza la cintura de Roxy para que no se resbale hacia delante. El conductor grita una grosería mientras Jane dirige una mirada miedosa al rubio, que deja a una confusa Roxy en el asiento y se asoma por la ventanilla de la limusina para ver qué ha pasado.
Maldice en voz baja mientras saca la cabeza por la ventanilla y se topa con la última persona que esperaba ver.
Con ambas manos apoyadas en el capo del vehículo negro, jadeando, el pelo revuelto, los ojos verdes llenos de confusión y balbuceando algo que no llega a escuchar; allí está el chico que le quita el sueño, Jake English.
—Dirk, qué… ¿¡dónde vas!? —Grita Jane cuando ve cómo Dirk abre la puerta y sale de la limusina.
—Jane, id al hotel. Luego te llamo. —Suelta tan sólo el Strider, echando a correr detrás de…
—Jake. —Susurra la morena tras unos segundos cuando reconoce a quién está persiguiendo el otro.
El chófer, habiendo escuchado la breve conversación, vuelve a arrancar el vehículo mientras Roxy y Jane se miran de forma significativa.
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—Ese es Dirk Strider. —Reconoce Kanaya al ver cómo cierto rubio echa a correr detrás del "abu" de Jade.
Ambas chicas se han levantado de sus asientos para contemplar tal escena. Kanaya no alcanza a entender qué está sucediendo, pero Rose estrecha los ojos, comprendiéndolo todo al instante. Entiende que, si Dirk y Jake arreglan lo que sea que tengan que arreglar, repercutirá positivamente en la estabilidad mental de su nuevo paciente, el cual podrá conseguir una nueva oportunidad con John… si todo va como debería ir, claro.
Entonces la larga limusina de la que el Strider ha salido momentos antes, pasa frente a ellas, logrando que Rose salga de sus pensamientos al toparse con un rostro tras el cristal, ligeramente ahumado, unos labios negros entreabriéndose y un par de ojos rosáceos que la observan durante unos segundos antes de que un reflejo los haga desaparecer y el coche continúe su camino calle arriba.
Inmediatamente, una sensación de vértigo le recorre y coge la mano de Kanaya con fuerza, que gira la cabeza hacia ella.
—¿Rose? ¿Estás bien? —La morena se acerca un poco más a ella, sin soltarle la mano, y le aparta un mechón de pelo de la frente.— Estás pálida.
—Estoy… bien. No te preocupes, Kanaya. —No sin esfuerzo, la Lalonde sonríe a una preocupada Maryam, que intenta devolverle el gesto y acaba dejándole un suave beso en los labios.
Es cortito y no esperaba que saliese así pero sabéis qué.
yolo. (?)
