20
La rebelión de Paragus
Zarbon intentó comunicarse con el hangar principal y sólo le respondió la estática. Repitió el procedimiento variadas veces y su respuesta era siempre la misma, monótona y sin gracia. No tardó en aburrirse y ordenar el aterrizaje sin aviso, si bien no estaba permitido, no le dejaban otra opción. Antes de que la nave terminara su descenso, Zarbon se había acomodado frente al portón que se abriría al ponerse en contacto con el suelo firme y cuando lo hizo, una gran nube de polvo se arrastró hasta más arriba de su cabeza por la pequeña ranura que hacía la puerta al comenzar a abrirse. Número 18 no tardó en acudir ante la extraña situación cuando Gohan aun tardaba en despabilarse del viaje.
—¡Gohan, deja a esa esclava y ven para acá!—gruñó el general en cuanto comprendió que el hangar estaba completamente arrasado. —Estamos bajo ataque, debemos pelear.
El gallardo soldado se volteó al androide y se sorprendió al verla agarrada del borde de la puerta y cargada hacia atrás, Zarbon imaginó que tenía miedo y comenzó a reír. Ella le dedicó una mirada de desprecio.
—Sabes, Número 18, los esclavos son los primeros en ser asesinados—miró a Gohan sobre el hombro. —Más les vale pelear. Número 18, conmigo. Iremos por el hangar hasta la torre…—se encaminó por la tabla con desdén cuando se vio interrumpido por la inesperada huida de la rubia. Zarbon gruñó entre dientes. —Traidora inmunda. Gohan, conmigo.
—S-sí, señor. —Gohan se llevó un puño flojo al pecho al responder y de Zarbon no consiguió más que una mirada fastidiada. El híbrido miró por sobre el hombro y vio a Videl encadenada de las muñecas y sentada en un rincón, descolocada y asustada. Gohan se arrodilló frente a ella sin molestarse en escuchar los insultos del general. —Espérame aquí, Videl. Estarás segura cuando despejemos el hangar, no tardaré en volver—prometió y Videl frunció el ceño.
—Sácame las amarras, puedo pelear. Si me dejas así…—Tragó una bocanada de aire para contenerse, estaba asustada y desorientada.
—¡Gohan! —se escuchó el soldado verde a lo lejos.
—No puedo hacerlo, intentarás escapar y te meterás en más problemas—Gohan se encogió de hombros y Videl chasqueó la lengua mientras miraba para otro lado, enojada. Cuando comprendió que ella no iría a decir más, se levantó y se encaminó rápidamente a la salida de la nave que había refaccionado la reina. Tecleó una clave y la compuesta se comenzó a cerrar. Se tuvo que agachar para poder salir.—Volveré en cuanto me sea posible.
Zarbon le dirigió una mirada de resentimiento cuando llegó hasta él, había derrotado a los pocos desertores del ejército invasor. Habían intentado volver a sus naves al ver que las fuerzas de Vegeta se habían reunido en su totalidad y les estaban repeliendo los ataques hasta que el ejército de varios planetas empezaba a retroceder.
Comenzaron a trotar a la salida al tiempo que Zarbon usaba su rastreador para comunicarse con Dodoria, Freezer siempre dejaba al menos uno de sus generales en el planeta en su ausencia para su total disposición y cuando Zarbon falló al tratar de rastrearlo, apretó la mandíbula con la idea de que lo habían asesinado.
—¿Qué es lo que haremos, señor? No sabemos nada de lo que está ocurriendo—la inocencia del híbrido le colmó la paciencia al soldado verde que se detuvo un momento para encararlo a los ojos.
—¿Qué piensas exactamente qué está pasando, niño? —Gohan no tuvo la necesidad de responder puesto que el verde general se respondió antes. —Estamos siendo atacados. Estas sabandijas vienen a colonizar tal como lo hicieron en la Tierra, debemos detenerlos antes de que le quiten el trono a Vegeta.
Siguieron en el camino hasta la sala del trono, supuso el chico, para defender simbólicamente el derecho de nacimiento de Vegeta. Gohan no pudo evitar sorprenderse, habría esperado cualquier cosa menos la que para él parecía la correcta. Si bien despreciaba a Vegeta por haber conquistado a la Tierra, Zarbon estaba haciendo lo correcto al intentar conservárselo. Sonrió ante la sensación de que no todo era corrupto y luchó con destreza al lado del soldado de cara bonita. Derrotó a muchos alienígenas sin darles muerte pero Zarbon no parecía darse cuenta de ese detalle y seguía adelante.
La forma de pelear de Zarbon hacía juego con su manera de ser, era delicada y gallarda, y Gohan no logró comprender por qué hacía el pelear una danza, siempre meneando la trenza gruesa para que no se metiera en el camino de la batalla. Al llegar a la sala del trono no estaba para nada cansado pero su piel verde y ropa estaban tan sucias que lo delicado se vio un tanto opacado pero las esclavas siempre parecían verlo llegar con ojos lascivos. Limpio o no, Zarbon era un soldado demasiado bello para infundir miedo.
—¡Hermano! —Gohan escuchó a lo lejos a Goten y miró por sobre el hombro en un descuido, y su contrincante le mandó un golpe en la mejilla que lo hizo retroceder unos pasos. Se compuso en un instante y peleó contra su enemigo con poca precisión, la destreza que antes poseía se iba mermando cada segundo que no podía ver el estado en el que se encontraba su hermano.
Al impacientarse, Gohan pudo darse por vencido cuando su atacante le mando una patada en las costillas que lo llevó a arrodillarse en el suelo. Escuchó un grito de su hermano y un insulto del soldado bello, dio una última mirada hacia arriba antes de que su enemigo recibiera un manotazo en el cuello que lo desnucó al instante. Al caerse muerto el sujeto mi figura se delineó en el horizonte y Gohan se levantó como pudo tomándose del costado pensándose amenazado. El pequeño hermano híbrido se acercó corriendo hasta el recién federado para abrazarlo por el cuello, después se dirigió hacia mí con una sonrisa, arrugué la nariz.
—Gracias, tío—me dijo amenamente con una sonrisa, pensé que se me iría a abalanzar con la intención de abrazarme también.
—Argh, no me vengas con estupideces—me di una vuelta y miré por sobre el hombro antes de retirarme. No me había nacido el amor por mis sobrinos de la noche a la mañana, sólo lo hice porque sí. —No pienses en el entorno cuando estés peleando, niño. El enemigo te puede matar, el paisaje no.
—No te vayas—exclamó Goten mientras echaba carrera hacia mí, me detuve en la puerta dándole la espalda. —Debemos pelear, el señor Vegeta lo está haciendo. Esta gente mala nos quiere quitar el planeta, debemos detenerlos.
—Estoy cansado de pelear—y seguí caminando a la oscuridad del pasillo. Derrotaría a los que no me dejaran seguir mi camino y si no me molestaban, tampoco los molestaría a ellos. El chiquillo bajó las manos hasta que quedaran colgando en sus costados. Lo había desilusionado, tal como yo me había desilusionado de mí mismo.
A Número 18 no le tomó mucho trabajo reconocer en dónde estaba el almacén de Ma'niat… O lo que quedaba de él. Los invasores no solo se habían concentrado en atacar al grueso del ejército de Vegeta en el palacio sino que también se habían ramificado hacia las inmediaciones, sin hacer diferencia entre saiyan o esclavo.
Estaba en altura cuando diviso una estela de cráteres y puñados de tierra húmeda removida por las explosiones, más allá de eso, no vio ninguna estructura ni edificio parecido al almacén de rebeldes que había montado Ma'niat al momento de llegar en calidad de esclava al planeta. Al no ser lo suficientemente atractiva o servicial, fue dejada en libertad para hacer lo que quisiera sin tener el menor interés por ella. No podía volver a su planeta porque había sido destruido y por un azar del destino había encontrado a su hermano cuando éste escapó del laboratorio. Ma'niat le ofreció refugio en una choza que había montado lejos del palacio en donde la inmundicia alejaba a los saiyan, a cambio de su protección. Pasó muy poco tiempo para que Número 18 supiese dónde estaba su hermano y dónde debía buscarlo.
Se detuvo en seco cuando divisó a su hermano mellizo, no tenía heridas ni indicios de problemas por los que estuviese en el suelo sobre sus rodillas y manos en un estado paralizado era bastante poco alentador. Un sollozo enloquecido le salió de la garganta, Número 18 se acercó con vacilación mientras lo llamó en un susurro. Número 17 se comenzó a reír, primero como un suspiro, después como un ataque. Su hermana comprendía el porqué de su estado tan enrarecido.
—Número 17—lo llamó por última vez sin querer seguir avanzando. Estaban sobre los cimientos de donde estaba el sector esclavista, sobre el lugar donde alguna vez se erigió el almacén de Ma'niat, pero aunque estuviera segura de eso seguía negándoselo a sí misma. —¿Qué te ha ocurrido? ¿Dónde está Krillin? ¿Y Ma'niat? —no quiso seguir preguntando pero cada minuto que pasaba sin saber, era una llaga más que le crecía en su corazón. —Número 17, responde. ¿Dónde está Marron?
Su hermano dejó de reír de súbito y torció su cabeza un poco hasta que la contempló sobre el hombro con esos ojos que ella misma poseía. Abrió la boca para repetir uno a uno los nombres hasta que su mellizo le respondiera pero comprendió que cedería a la misma locura si llegaba a hablar. Apretó los puños.
—Maldita sea, hermano. Respóndeme antes de que te…—el movimiento rápido del androide moreno la interrumpió, de un momento a otro estaba de pie.
—Marron está bien, Marron está bien, maldita sea. Fue a la primera que pusimos a salvo Krillin y yo…—su semblante se había puesto serio de repente y no pasó mucho antes de que se desquiciara de nuevo. —Krillin…Krillin…
—¿Dónde está mi hija y qué le pasó a Krillin? —su hermano silenció.
—No pude protegerlo, hermanita. No pude… Me dijo que me la llevara porque a él lo alcanzarían—su voz se quebró un poco. —Nunca debí dejarlo, 18. Pensé que todo esto era como un juego y él murió porque no lo tomé enserio… Me tendría que haber quedado a pelear con él, por supuesto que los habría vencido a todos, a todos… Pero Krillin dijo que no me tenían que ver así que me fui, Marron estaba llorando y…—un brillo de claridad detonó en sus ojos celestes. —No puedo seguir con esto, Número 18… Debo irme, no puedo seguir con esto…
Habría prestado atención a lo que decía su hermano de no ser porque divisó a Marron un poco más allá, con las rodillas peladas y el vestido alienígena roto, no vio señales del padre por lo que supuso que no habría cuerpo. Se la llevó a los brazos y la alzó apretándola contra sí para amortiguar el llanto de niña que se había acrecentado al momento de verla. Se volteó a ver Número 17 y él ya se había alejado lo suficiente.
—¡Nunca has tomado las cosas enserio, idiota! —quiso insultarlo más pero la muerte de Krillin lo había destrozado y no parecía escuchar lo que ella le decía. —Nunca has tomado nada enserio…—reiteró para sí cuando comprendió que estaba sola, con los dedos se rozó una mejilla y comprendió que estaba llorando, Krillin había muerto y a ella se le desmoronada lo poco que tenía.
—Mami…—entre sollozos. —¿Dónde está papi? ¿Viene contigo? ¿Y el tío?
—No vuelvas a hablar de ellos, Marron. —Si llegaba a recordar al pequeño monje de la Tierra, enloquecería y Marron comprendió la indirecta de que a ninguno lo vería más.
A Goten le habían puesto una armadura para la pelea y no se la volvería a sacar. Parecía un soldado como cualquier otro y junto a Trunks, madurarían enormemente después de la revuelta de Paragus. Ambos habían peleado lado a lado imitando lo que había hecho Gohan, sin llegar a matar a sus enemigos. Vegeta que no era tan descuidado como Zarbon, atribuyó aquella acción como la evidencia de que ellos seguían siendo niños y que aún le tenían pavor a la Muerte.
Vegeta ya estaba un poco cansado pero no iría a demostrarlo jamás y se pasó el dorso del guante para quitarse el sudor y el polvo que se le habían pegado, antes de dirigirse a Gohan. Su capa ondeaba con cada brisa que entraba por las puertas abiertas de la estancia del trono del rey y Gohan amansó rápidamente la cabeza al verlo venir. El chico estaba maltratado y cansado pero no se detuvo al momento de hincar una rodilla en el suelo ante el rey que debía respetar.
—Mi señor, le doy las gracias por armar a mi hermano para la batalla…—Gohan tenía pensado en continuar hasta que Vegeta alzó una palma para que se callara.
—No me interesa escuchar lo que dices, híbrido.—Vegeta no parecía estar de mal humor y sonrió alegremente al dirigirse al general de Freezer al que las esclavas le ofrecían agua. —¿A qué le debo el agrado de tenerte peleando junto a mis hombres, Zarbon? —sonaba sarcástico y Zarbon en un principio simplemente sonrió vanidosamente.
—Defender tu asiento en el trono es algo que al Gran Freezer siempre le ha preocupado, mi estimado Vegeta—respondió con soltura, lo que hizo que Vegeta se riera con la boca cerrada. —Estoy seguro que si los rastreadores hubiesen funcionado, el mismísimo Freezer me hubiese dado las mismas órdenes.
—No necesitamos de su ayuda, lagartija verrugosa—el semblante de Vegeta se hizo duro de repente, pero tan inestable como solía ser, sonrió nuevamente. En cambio, Zarbon frunció el ceño con recelo.—Dile a Freezer que tengo a su soldado perdido aprisionado, si quiere hacer algún trato puedo devolverle a Paragus cuando guste—hizo una pausa para darle la espalda, Vegeta le dio una mirada furtiva al hermano mayor de Goten con curiosidad. — Ese bueno para nada quería apoderarse de mi planeta, Zarbon, si Freezer no puede controlar a sus soldados entonces que los mate, no voy a soportar sus insolencias sólo porque al Gran Freezer le guste conservar basura.
La cara de Zarbon bastó para comprender que Freezer no tenía nada que ver con la revuelta protagonizada por Paragus. La sorpresa se le compuso al instante cuando Vegeta se fue a sentar a su trono recién defendido, Zarbon dejó de lado el cuenco de agua que se estaba tomando y se acercó a zancadas al rey. Gohan se inquietó, se preguntó si su superior pensaba de Vegeta como una basura más que Freezer se empecinaba en mantener.
—¿A qué te refieres con que Paragus quería apoderarse de tu trono? ¿Acaso fue él quien…?—Zarbon se negaba a creer que el plan del padre de Brolly fuese maquinado a espaldas de él, Freezer siempre consultaba su opinión antes de actuar.
—Pensé que no eras un estúpido, Zarbon—sonrió un tanto más cansado, esperaba que Zarbon estuviese fuera de su vista luego de mandarle el recado a Freezer. —Fue Paragus quien junto a un ejército de mierda para venir a atacarme, a quitarme el trono.
—Eso es imposible…—declaró el soldado y Vegeta frunció el ceño, harto de su presencia. Tanto el príncipe como el híbrido de la Tierra fueron a pararse a un lado del trono y al rey no pareció importarle aquello, habían peleado junto a él como les correspondía como sus aprendices y habían demostrado su valía con creces.
Instantáneamente la sala comenzó a llenarse con soldados saiyan que volvían de sus sectores ya controlados, unos más heridos que otros, pero sin duda todos muy sucios y magullados. Los olores a sudor y a sangre se mezclaron sin tener una diferencia entre uno del otro.
Cada uno de los presentes iba llenando la sala en orden como ladrillos, por orden de llegada, hasta que rodearon a Zarbon con recelo. El alienígena fuera de lugar, arrugó la nariz y no tuvo otro remedio que retirarse de la sala en cuando vio que Número 18 entraba con su hija en brazos. Zarbon comenzó a reír suavemente al verla, jamás había visto a la niña y ahora la tenía en frente; era pequeña, regordeta y fea. Sin duda un monstruito rubio que había parido con un engendro parecido a Dodoria, pensó él. Se le acercó sin dudarlo, pegándose a su oreja como si le fuera a dar un beso.
—Creo que ya sabes lo que debes hacer, Número 18—comenzó sonriendo, el aliento le hirvió la sangre al androide. —Sé mis oídos, dime qué es lo que trama Vegeta y a quién obedeció ese Paragus…O tu esclavita pagará el precio. —Número 18 se alejó de él bruscamente cuando Marron se inquietó dentro de su sueño.
—No tengo por qué hacer lo que me pides—antes de que Zarbon le recordara de dónde venía, ella siguió. —O se te olvidó que pertenezco al Gran Freezer. Sólo recibiré órdenes de parte de él, no departe de un…
—¿Y quién crees que me envía, eh? No eres más que una malagradecida, estúpida máquina defectuosa. —Una mano verdosa se acercó peligrosamente hasta Marron y la rubia artificial le dio un manotazo fuerte que le dolió. Sin dar muestras de dolor, Zarbon bramó de cólera. —¡Eres una…!
—¿Qué es lo que está pasando aquí? —la voz imperiosa que había tomado Bulma en los últimos años era tronadora. Si bien Zarbon no le debía respeto ni le tenía el más mínimo de miedo, el que ella podía susurrarle verdades a Vegeta en la intimidad lo hicieron retroceder. La ignorancia de Vegeta era lo que los hombres de Freezer debían cultivar con cuidado. —Dije, ¿qué está pasando aquí?
La reina había acudido a la sala de trono junto con Seripa y su pequeña hija de la mano. Instintivamente, Seripa se puso delante de ellas de manera protectora. Zarbon dio una mirada furtiva a la sala llena de saiyan leales a Vegeta, y a Seripa y a Número 18 a su frente, no tuvo más remedio que sonreír coquetamente.
—No pasa nada de lo que te tengas que preocupar, mi estimada reina. —Zarbon amansó un poco la cabeza, pegando los brazos al torso en un gesto delicado. Su trenza rodó por los hombros hasta caer libremente por el aire y quedar colgando mientras oscilaba. Bulma no pareció muy convencida por su actuación, sonrió de vuelta.
—Número 18, quiero tu versión—dijo como si el general no existiera y Zarbon se estremeció un tanto, miró a la rubia con el ceño fruncido y esperó que captara la amenaza. —Dime, ¿te estaba amenazando Zarbon o mis ojos están mal? Acabo de ver que pretendía lastimar a tu hija—explicó con dureza y sonrió sarcásticamente cuando terminó.
Número 18 titubeó, miró a Marron que ya contaba con nueve años y había perdido a su tío y padre el mismo día, era medio humana de parte de Krillin y su otra mitad no valía de nada. No tenía la protección del anonimato y tampoco si podría darle una vida a salvo. Pensó que quizás debería hacerse ido con su hermano, nadie podría encontrarlos nunca… Nadie menos Brolly, nunca estaría a salvo si él siguiera vivo y pudiendo gastar su vida en encontrarla. Según Brolly, ella era el único ejército que poseía, su único soldado y su única posesión.
—Nada pasó, Bulma—entonó con rabia, quería confesarse pero de qué serviría si a Vegeta no le importaría. Estaba segura que la devolvería a Freezer sin tener la menor consideración por su hija. Seripa se alteró.
—Reina—le corrigió como si se sintiera insultada.—Te referirás a ella como tu reina, chatarra malagradecida.
—No importa, Seripa, déjala—intervino la reina. —Ella me conoció mucho antes de que fuese reina, puede llamarme como quiera. —Miró a Zarbon con seriedad. —Ahora sigue tu camino, Zarbon. Ya hemos resuelto nuestra pequeña confusión.
El soldado se sonrió e hizo una reverencia antes de partir. Le dedicó una mirada vanidosa al androide y no supo más de él, Número 18 pensó que estaría lamiéndole los pies a Freezer hasta convencerlo de que él era mejor que Paragus y que mirara lo idiota que había hecho, Zarbon sencillamente era mejor que ese saiyan renegado.
Al llevar la mirada hacia delante, Número 18 comprobó que Bulma la seguía mirando como si quisiera que le contara la verdad del asunto, sin el otro acechando. Era evidente que Zarbon la estaba amenazando pero ella debía seguir negándolo por el bien de su amada Marron.
—Gracias, Bulma—dijo sin saber que decir realmente.
—Gracias por qué, si me has dicho que no ha pasado nada—Número 18 se estremeció, quiso explicarse pero Bulma no tenía mucha paciencia. De alguna manera, la reina sabía que ella no hablaría si su hija no estaba del todo segura y no la obligaría a tomar la mano que ella le tendía.—Si tienes algo que decirme, ya sabes dónde buscarme.
Sin más palabras se adentró a la sala del trono como otro soldados más, mientras se ponía a la pequeña princesa en los brazos para que no se le escapara. Seripa demoró un poco más en entrar, dedicándole una mirada recelosa al androide antes de seguir a su reina. Número 18 se encogió de hombros al mirar a Marron, la despertó del sueño ligero que le vino después de llorar hasta deshidratarse y entró con ella de la mano. Se detuvo a un lado alejado de la sala y esperó paciente lo que diría Vegeta y lo que pasaría ahí dentro. Bulma había entrado momentos antes que ella y vio cómo Vegeta le increpaba por estar ahí, con la pequeña Bra inclusive. Ella simplemente se enfada, le recrima el que no hay caso que esté encerrada sin hacer nada y terminó la pelea. A Vegeta le gustaba que estuviera presente, demostraba lo fuerte que era.
—Levántate, renegado. No tengo tiempo para tus caprichos—el soldado que lo vigilaba se largó a reír y Bardock no tuvo más remedio que levantarse en la oscuridad iluminada sólo por sus amarras de luz azul, las mismas que lo habían retenido hasta que Tomma y Paragus lo habían liberado para huir hasta Calade. Frunció el ceño, molesto. Paragus lo había liberado y ahora lo devolvía a la prisión. Pero sabía que debía estar en esa situación, las ánimas lo habían visitado cuando estaban en la nave rumbo a Vegeta y le mostraron un futuro en el que debía ser apresado. No mostró mucha resistencia cuando llegaron a detenerlo y fue reducido sin mucha fuerza a la vista del príncipe Trunks.
—¿Qué es lo que haces acá si no te piensas defender? —le había dicho el chico de pelo lavanda con turbación, en ese momento llegó Goten, lo miró con curiosidad y luego le restó importancia. Si bien se parecían mucho, Goten no tenía la noción de cómo se veía él. Trunks tampoco le ayudó en razonar y simplemente se quedó observándolo a ceño fruncido hasta que se lo llevaron.
Hicieron que Bardock caminara con otros de los prisioneros del príncipe por un pasillo oscuro que terminó súbitamente en la sala del trono, muchas caras conocidas hicieron que sintiera vergüenza de él mismo y amansó la cabeza antes de que comenzaran los gritos e insultos hacia los renegados. Divisó a Seripa a un lado de la reina y ella desvió la mirada, profundamente molesta y desilusionada. Era una de los soldados que Paragus tenía a su disposición pero al momento de tomar partido por un bando, Seripa no dudó en poner su lealtad con la reina.
Los hicieron ponerse en hileras arrodillados frente al público mientras les soltaban las amarras de luz y Bardock escudriñó entre los presentes, parecía que me buscaba entre la multitud pero estaba bastante más atrás en donde no se puede distinguir qué brazo o mano pertenece a quién y las cabeza se funden en un mar de burbujas de dintintas tonalidades de color piel. Tomma estaba cerca de él, mirándolo con el ceño fruncido y los brazos cruzados, no apartaba la mirada como Seripa pero pudo percibir el desprecio en sus ojos. A su lado estaba Bogu pero Panpukin que había muerto, en su sueño se lo habían susurrado. Una voz acuática que no distingía género. Bajó la mirada, avergonzado.
—¡Los traidores son traidores! —gritó alguien entre la multitud y otros gritos de asentimiento lo secundaron. —¡La traición no puede ser pagada con otra cosa que la muerte! —exclamó otro un tanto más alejado y simplemente me limité a ladear la cabeza en dirección al próximo que hablara.
El príncipe Trunks alzó las manos para hacer silencio y Vegeta no hizo más que apoyarse en una mano a mirar lo que hacían, sentado en el trono como si de él no dependiera el juicio. Ninguno de ellos era su prisionero… Solamente Paragus.
—Silencio—pidió el príncipe con amabilidad y pronto los gritos se hicieron murmullos. —A todos aquellos que se arrepientan y me juren su lealtad, su vida será perdonada y podrán servirme.
Los murmullos se callaron un momento antes de dar paso al griterío nuevamente, tanto la reina como el rey habían abierto los ojos como platos y la princesita comenzó a reír al ver la expresión de su padre. Apreté la mandíbula al pensar en la posibilidad de que mi padre se arrodillara ante el príncipe y optara por servir a un híbrido en vez de morir por traidor, si hubiese sido yo no tardaría tanto en estar muerto. Me uní a las quejas colectivas y la reina se acercó un tanto a su hijo pidiendo una explicación.
—Trunks, si dejas a éstos vivos no harás más que darles la oportunidad de volver a traicionarte…—le puso una mano en el hombro pero el chico no le respondió, simplemente la miró de soslayo para sonreírle. La terrícola era sensata y a veces lograba mimetizarse con las saiyan con soltura, era astuta y brava, y escuché entre los reclamos generalizados la adhesión en los dichos de la reina.
Vegeta se levantó del trono con rapidez. Tenía las mandíbulas tan apretadas que las venas de su frente se levantaron bajo la piel y su expresión era de un claro enfado que en ningún momento lograría hacer retractarse a su hijo.
—¡Lo que estás sugiriendo es una estupidez!—avanzó unos pasos y al chico se le borró la sonrisa para encarar a su padre con seriedad, no lo vi retroceder ni acobardarse. Cuando Vegeta se le acercó lo suficiente, supe que no pasaría tanto tiempo para que Trunks fuese más alto que él. —¿Acaso se te olvidó lo que te he enseñado?
—No, padre—respondió con educación. El príncipe no tardó en recitarle.—Debo derrotar a mis enemigos.
—Debes derrotar a tus enemigos—repitió el rey con sarcasmo mientras asentía con una sonrisa vanidosa. Trunks no sonrió cuando comprendió que su padre quería que los matara, si los dejaba vivos sus soldados pensarían que él era un cobarde.
—Ya lo hice—respondió de vuelta con seriedad. —Los derroté a cada uno de ellos en combate y ahora están ante mí. —Un silencio mortal se hizo entre la multitud y el rey se silenció con sorpresa, Trunks supo que su padre se enfadaría con él por su insolencia pero decidió seguir con su discurso. —Muchos de ellos son buenos peleadores y sería un desperdicio sacrificarlos sólo porque siguieron a un renegado. Todos los que quieran servirme estaré dispuesto a devolverles la vida y los que no…—el príncipe no tuvo porqué terminar la frase para que todos supieran lo que les venía a los que insistieran en seguir a Paragus.
Muchos de ellos eran saiyan renegados pero también habían seres de los mundos arrasados por el rey y sus hombres, no era de extrañar que muchos de los alienígenas se resistieran a servir a sus conquistadores de buena gana. Pero la condición de híbrido había que otros pocos se pusieran a pensar en las posibilidades, los rumores de la reina de los saiyan extendían sus brazos hasta muchos de los mundos vírgenes y atemorizados del universo conocido, se decía que ella era gentil con los alienígenas debido a su calidad de terrícola y bastante dura al momento de castigar a los soldados de su esposo cuando cometían alguna atrocidad.
El chiquillo bajó las escaleras para acercarse a sus prisioneros y caminó a su lado para mirarlos a la cara a cada uno de ellos, muchos no lo miraban de vuelta y los más insolentes le sostenían las pupilas lilas. Trunks simplemente sonreía ante los más atrevidos y se dedicaba a analizarlos con más detención. Cuando se paró frente a Bardock, éste no se dignó ni siquiera a moverse, arrodillado en el suelo, mi padre no hizo más que cerrar los ojos y esperar con paciencia. El príncipe sonrió más ampliamente y no quiso seguir mirando a más traidores.
—¿Eres Bardock, verdad? —cuestionó con gentileza y la madre frunció el ceño, abrió la boca para insultarlo cuando Vegeta alzó una mano y la mandó a callar. El aludido levantó levemente la cabeza y asintió con lentitud, mirándolo con reserva.
—Sí—no dijo nada más y la multitud guardó silencio, sentí una oleada de rabia cuando el príncipe sonrió con gratitud. Mi sobrino más grande estaba cerca de mí, adonde lo había dejado Zarbon, y ahogó una expresión de desprecio mientras se ponía de pie para mirar a su abuelo. Gohan se llevó la sorpresa de su vida al ver en Bardock la viva imagen de su padre, Kakarotto. Abatido, se dedicó a mirar el juicio en silencio y con los ojos tan abiertos que parecían dos canicas apunto de caer por las cuencas.
—¿Quieres jurarme fidelidad, capitán Bardock? —le preguntó con solemnidad el príncipe lila y mi padre se levantó guardando el equilibrio. Al quedar frente a frente, Bardock se elevaba una cabeza más sobre el muchacho pero aun así, Trunks sonrió. El renegado amansó la cabeza ante él por unos momentos y juró. Muchos de sus compañeros comenzaron a insultarlo y el propio Paragus comenzó a reírse.
—¡Él mató al antiguo rey, a tu abuelo! ¿O acaso lo olvidaste, niño? —la voz de Paragus resonó en toda la sala y me sentí estremecer, estuve a punto de dejar la estancia cuando la voz de Vegeta se impuso sobre las risas del general tuerto. Bardock no se había percatado de la presencia del general tuerto hasta que había hablado.
—Fuiste tú el que mató a mi padre, Paragus. No creas que lo he olvidado, estuve con mi padre al momento de tu llegada con tu hijo el desquiciado, ¿o acaso olvidaste quién te facilitó la entrada para matarlo?
—Eso es una mentira, sabes que mi hijo y yo no tenemos nada que ver—espetó el tuerto con la voz mascullada. —Yo no maté al rey, ¡fue Bardock!
El príncipe Trunks le dio una mirada al trono en donde su padre se había vuelto a sentar, Vegeta sonreía burlonamente ante un Paragus enloquecido. Tragó un nudo en la garganta y no quiso preguntar si lo que decía su padre era verdad o no. Caminó hacia los demás prisioneros con pasos pausados y Bardock lo siguió con la mirada, haciendo de sus ojos una delgada línea de desconfianza. Hubo algunos que clamaban por piedad, otros por la justicia de sus planetas pulverizados, Trunks los escuchaba a todos y asentía cuando le juraban fidelidad y callaba cuando le escupían. Pronto los soldados de Vegeta sacrificaron a los traidores y dejaban libres a los que renegaban de su traición. El príncipe Trunks ya poseía una docena de hombres a su disposición y faltaba la ejecución del líder de la revuelta, el federado Paragus.
Cada uno de los soldados del príncipe se alejó de su otrora líder, todavía encadenado y humillado, Vegeta se le acercó con ansias, riéndose con la boca cerrada.
—¿Quieres decir algo, renegado? —le preguntó el rey con una mueca de curiosidad, se paró a poca distancia de él y Paragus comenzó a reír con locura, Vegeta arrugó la nariz al tiempo que tiraba de sus pelos hasta que su cara lo mirara completamente.
—Mi hijo es el Legendario, no tardará en oír que me tienen preso y vendrá a cazarte—compuso una sonrisa amplia y Vegeta se echó a reír.
—Tu hijo es un bueno para nada, al Legendario lo estás mirando en este momento—hizo una pausa para reír. —Puedo derrotar a Brolly en cuanto se digne a poner un mugroso pie en este planeta, el muy cobarde no se apareció más desde que partió a la Tierra. Hay quienes dicen que murió peleando con el inútil de Kakarotto… Es más, lo haré. Lo mataré.
Más allá, Bra fruncía el ceño y agarraba con las dos manitos la mano de su madre. Primero sacudió un poco el brazo de Bulma y después con más fuerza, hasta que la terrícola se vio sorprendida por el ataque de histeria de la princesa. Se hincó a su lado mientras le acariciaba el pelo y Bra se sorbió la nariz mientras hacía esfuerzos descomunales para mantener su voz plana.
—¿Qué ocurre, hija? —cuestionó casi asustada y la niña derramó dos gotas grandes de sal. Se abrazó de ella y Bulma la alzó en sus brazos.
—Quiero irme, mamá. Sácame de aquí, por favor—la niña habló como pudo con su voz disminuída, mirando por sobre el hombro a Paragus cada dos palabras. Seripa observaba todo por el rabillo del ojo y actúo al instante cuando vio que Bulma hacía el ademán de retirarse. Se fueron por el mismo lugar por donde habían llegado y a Bulma le pareció curioso que Número 18 se hubiese retirado casi al trote unos momentos antes que ellas.
Cuando Videl se acercó al muchacho, Gohan estaba dándole las espaldas. Sus hombros estaban amansados y se cubría la cara con ambas manos, la terrícola no supo cómo acercársele. Algo en ella le hacía preguntarse si debía estar ahí para consolarlo o dejarlo en su miseria tal como a ella cuando vivía en la Tierra. Refunfuñó unas palabras enojada antes de erguirse sobre su espina y clavarles las perlas azules mientras se cruzaba de brazos.
—Eh, tú—lo llamó de manera brusca, Videl se impresionó con cómo le sonó la voz. —¿Qué? ¿Acaso te has olvidado de mí? No creas que me puedes dejar abandonada en esta mugrosa nave, quizás aprenda a usarla y me vuelva a la Tierra.
Gohan tardó unos momentos en reaccionar y la miró de soslayo después de erguir los hombros, aparentando fortaleza. Luego, llevó la mirada al frente y se dedicó a mirar un punto en la pared, dejando las manos enguantadas sobre las rodillas.
—Lo siento mucho pero por el momento tendremos que dormir en la nave, ha habido una revuelta y no tenemos dónde pernoctar—explicó con tal amabilidad que Videl se sintió culpable debido a su rudeza. —La reina me ha prometido cuidar de Goten mientras regularizo la situación…—hizo una pausa para contener un sollozo. —De verdad lamento haberte traído a este lugar, te he puesto en peligro…
Videl no dijo nada y temió que con ella moriría la comunicación. Se estremeció nerviosa sin saber qué hacer, el chico parecía destrozado y él era la única persona con la que podía hablar. Zarbon no le había dirigido una palabra desde que partieron del planeta Tierra y el androide no hablar en lo absoluto, al momento de arribar a Vegeta había enloquecido y desde entonces no había vuelto a verla.
—Lamento que hayan invadido tu planeta—comenzó ella hasta que se escuchó a sí misma, le dio un latigazo de furia que le subió como una corriente eléctrica hasta helarla entera. —¡Espero que no lo olvides cuando vayas a conquistar otros mundos, saiyan!
—No lo lamentes—le interrumpió antes de que formulara otro insulto. —Olvidas que soy híbrido y que nací en una Tierra sitiada tal como tú... —Videl pudo percibir la ira que manaban de sus palabras pero no era con ella. —No es por eso que…
—Entonces dime qué es—le preguntó con brusquedad, cruzada de brazos y frunciendo el ceño.
—Vi a mi abuelo hoy—dijo con simpleza entrelazando los dedos de ambas manos, Videl rodeó lentamente la habitación hasta verle dos tercios de la cara. Aun así Gohan no volteó a verla. —Siempre me dijeron que mi abuelo era un traidor y que había asesinado al rey Vegeta anterior, antes de escapar. Lo despreciaba, lo sigo despreciando pero cuando lo vi… Era mi padre, Videl, al menos se veía como él.
—Bien por él, parece que al menos hay un saiyan a quien darle las gracias, saiyan—aquello molestó a Gohan y de un salto se puso de pie. Pero cuando intentó comprender por qué estaba furioso no encontró un motivo y se dedicó a mirarla con tristeza.
—No hay honor en matarlos así, no hay razón para asesinar—Si las palabras de Videl lo habían molestado, la chica estaba furiosa con sus dichos. Le pegó un puño en el pecho antes de responderle.
—¡Ellos asesinan inocentes! ¿Dónde está el honor cuando destruyes planetas sólo porque un tipo decide que quiere ese lugar para cruzar al otro lado?
—¡No soy como ellos! —se vio obligado a alzar la voz para que Videl lo escuchara entre sus gritos propios. —Creo en la justicia y en el honor y la rectitud, ellos serán castigados justamente. No es nuestra esa tarea, Videl.
—Pensé que no eras un cobarde—le dijo después de una pausa en las que contuvo un centenar de insultos, Gohan la sintió tiritar de impotencia al hablar. —Tu abuelo hizo lo correcto, veo que de él no sacaste valentía.
—Él no lo mató, Videl, el mismo rey confesó que sabía quién lo había asesinado y que había ayudado al golpe—expresó Gohan una vez más calmado y sintió que todo el desprecio que le quedaba por su abuelo se había desaparecido. En ese momento, el desprecio estaba en la figura del rey. —Vegeta supo siempre que mi abuelo no era el culpable y nunca dijo o hizo nada para evitar que lo culparan…—Gohan sintió cómo la ira le hervía la sangre.
—Gohan—la terrícola parecía desarmada ante la congoja del híbrido. Sus momentos de rabia eran nítidos y fugaces, y había sufrido tanto como ella. Se acercó a él para pegarle una palma en su mejilla. —Ellos no te trataran con la justicia de la que hablas, aveces…—a Gohan le pareció que se estaba armando de valor para decir una atrocidad. —A veces el camino hacia lo correcto es el más oscuro y retorcido de todos. A veces debes dar un paso hacia atrás para avanzar…
—¿Qué es lo que estás insinuando? —El ceño de Gohan se juntó con fuerza, estaba tieso y se negaba a ceder ante la brutalidad que le llegaba a la cabeza con sus palabras. Sus ojos se hicieron una delgada línea de desconfianza y al hablar no se atrevía a hacerlo con volumen. —¿Que sea como ellos?
—Sigue tus instintos, Gohan. Está claro que ninguno a los que sirves es confiable, tu rey es vil, tu mentora es un androide, ¿qué esperas que haga sino es lo que está programa a hacer? Piensa en tu hermano, Gohan… ¿Quieres que lo acusen por algo que no cometió? Es un híbrido… —dijo Videl con tesón, a la chica se le estaba llenando el pecho de emoción electrificante que le sacaba escalofríos. Gohan asintió sin mucha fuerza. —Estamos solos en esto, Gohan. Si queremos detenerlos, liberar a la Tierra, vengar a tu padre…—le acarició la mejilla. —No confies en nadie.
—Hay una persona…—Videl frunció el ceño, a Gohan le costaba mucho entender el que no confiara en nadie. —Zarbon es despiadado, lo sé… Pero él quiso proteger el trono de Vegeta sin preguntar el porqué. Además pareció estar muy conmocionado al saber que había sido un federado el que montaba la rebelión…
—Él es igual a todos los demás, Gohan. ¿Cómo es que no lo ves? Al parecer no eres sólo un cobarde sino que también un estúpido. —Videl se volteó enojada con los brazos entrelazados, Gohan sonrió tontamente sin entender por qué.
—No digo que confiemos en él. Videl, sé que es peligroso pero es el menos corrupto de los que están acá. Ese es mi instinto, Videl.
Nota de la Autora: Hola, espero que haya sido de su agrado, estoy corta de palabras... Me gustaría hacer una nota gorda pero todo lo que tenía para hablar se esfumó tan pronto como me puse a escribirla.
Estaba pseudo inspirada cuando escribí los parlamentos de Videl, me gusta ella... Zarbon también. Mi idea era hacer una escena de él con Freezer pero ya había quedado muy largo el capítulo. Gohan está siendo corrompido... Siempre pensé que detrás de su gentileza, existía una personalidad terrible, la misma que salió cuando había derrotado prácticamente a Cell y comenzó a hacer estupideces hasta que Goku se mató... ¡Oh, Díos mío, mataron a Krillin! Jajaja Si tuviera que cambiar algo en la historia, sería más romance entre Número 18 y Krillin, fue magia lo que ocurrió con ellos jaja También trato muy por encima lo de Trunks y Goten, pero eso pasará una vez que el trono sea de él jjajaja ya saben lo que debe pasar para que eso ocurra, no por nada es la campaña de Trunks...
Muchas gracias a los comentarios de Asaia16, JazminM y Perla16 :D Las amo por sus comentarios infaltables :)
Muchos besos y cariños de mi parte, gracias por llegar a leer hasta el capítulo 20, ya han leído bastante :D RP.
