—Detrás de Jake. —Repite John tras unos segundos eternos, con el móvil pegado en la oreja.— ¿Por qué…? ¿Cómo sabes…?

—Ya te he dicho que he hablado con Dave. —Le corta cuando oye que se pone a balbucear.— Me ha contado lo del otro día en tu casa.

John deja de caminar finalmente, quedándose parado en mitad de la calzada. La gente pasa por su lado, pero apenas se da cuenta del chico allí parado al que tienen que sortear.

¿Tendría que llamar a Dirk? Su cabeza le dice que sí, pero su corazón sólo gimotea que se vaya a casa y se encierre allí hasta que vuelva. "Porque volverá" se dice, asustado al pensar que tal vez vuelva a quedarse solo y herido.

—¿Debería llamar? —Acaba preguntando el chico en voz alta, haciendo que Rose le escuche al otro lado del teléfono.

—Eso es decisión tuya, John. —La Lalonde, que sí sigue caminando ya sola hacia su casa, se cambia el móvil de oreja y empieza a buscar las llaves en su bolso.— No puedo decirte qué hacer, sólo aconsejarte.

—Bueno, pues aconséjame. —Pide él con vehemencia.

Mientras abre el portal del edificio, Rose piensa en silencio. Sabe que probablemente John hará lo que ella le aconseje porque siente cuán desesperado e indeciso está respecto al tema, así que tiene que responder algo coherente y tal vez no demasiado arriesgado.

—Creo que deberías volver a casa y esperar un poco. —La puerta del portal se cierra tras ella y empieza a subir las escaleras con tranquilidad.— Y calmarte, sobre todo calmarte. Si él no llega en un par de horas, entonces llámale. Pero ahora mismo puede que no sea un momento adecuado para contactar con Dirk.

—Sí… —El Egbert respira hondo; la rubia vuelve a dejarle unos segundos para que ordene la cabeza.— Vale. Eso haré. Gracias, Rose.

—De nada, John. Estoy aquí para ayudar. —Contesta de forma amable, entrando por fin en casa.

—De todas formas, Rose, ¿cómo es que D-...?

—Dios mío.

—¿...pasa algo?

—T-tengo que colgar, John.

—Pero espera, Rose, ¿qué…?

—Adiós.

Y, sin darle tiempo a decir algo más, Rose cuelga y deja a John con la boca abierta.

.

Las luces de la ciudad ya brillan en la noche. Jake no deja de mirar por la ventanilla del taxi que han cogido, asombrado por la altitud de los rascacielos y la cantidad de gente que aún llena las aceras a pesar de la hora.

Cuando se cansa de ver todo el rato lo mismo, gira la cabeza hacia la derecha para mirar a su acompañante. Dirk no le devuelve la mirada, o eso cree él, pues las gafas de sol ocultan que en realidad lleva todo el rato observándole de reojo.

Sin embargo, el English se da cuenta de que los dedos de la mano izquierda del rubio no dejan de tamborilear sobre el tapizado negro del vehículo. Al instante se da cuenta de que algo le pasa a su amigo.

—¿Dirk?

—¿Hm? —Ni siquiera le mira de frente, sino que sigue haciendo ver que mira por la ventana con expresión ausente.

—¿Cuánto queda para llegar al hotel? —Le pregunta el moreno, sabiendo que si intenta sonsacarle el por qué de su comportamiento nervioso no sacará nada. También tiene ganas de llegar y ver a sus amigas, pues Dirk le ha explicado que les están esperando allí.

—Unos veinte minutos.

—Chachi.

Dirk arquea una ceja al escuchar eso último. Le hubiese gustado reírse de aquella estúpida expresión, pero, aunque no vaya a mostrárselo al otro, está demasiado nervioso y tenso. Está en una de esas situación en las que, increíblemente, no sabe qué hacer.

El otro, empezando a sentir el ambiente enrarecido cuando el otro no se burla de él, también se pone nervioso. Dios, se siente tan estúpido. Entonces, como hace un rato en el callejón, se deja llevar y alarga la mano hacia el lado contrario.

Cuando el Strider siente una mano subiéndole por la rodilla y agarrándole los dedos que se movían sin cesar sobre su pierna, casi da un salto en el asiento. En cambio, intenta mantener la calma y gira la cabeza para pedir explicaciones silenciosas al English. Éste le da un apretón a la mano y esboza una sonrisa algo apurada.

Dirk entreabre los labios y se queda en silencio, aunque siente que vuelve a haber esperanzas y tal vez pueda arreglar la desastrosa relación que intentó mantener con Jake English hace años.

.

—Tranquilízate, Janey, estarán por ahí retozando como conejos. —Roxy suspira y mueve su copa vacía, deseando que volviese a estar llena.— ¿Por qué todos los tíos buenos tienen que ser gays?

—¿Y si les ha pasado algo? —Pregunta por enésima vez la morena, pegada a la ventana del carísimo hotel.

—Sí, claro que les ha pasado algo. —Alarmada, Jane mira a la rubia, que de repente está muy seria.— Les ha pasado algo llamado calentón.

—Deja de decir estupideces. —La pastelera va hacia Roxy cuando ésta empieza a reír y agarra la copa justo cuando parece que va a caer al suelo.— Es imposible que así como si nada…

Jane deja la frase a medias y frunce un poco el ceño, escuchando. Su amiga, curiosa, levanta la cabeza de la mesa y la mira, sin entender por qué de repente ha dejado de hablar. Entonces escucha la puerta de la suite abriéndose y se da cuenta de que sus amigos ya han llegado, así que se levanta algo mareada de la silla, esperando a ver sus caras.

—Ey. —Saluda Dirk, entrando primero al salón. Jake le sigue de cerca, con una sonrisa de oreja a oreja, como si no hubiese pasado nada.

—¡Jane, Roxy! —Grita como saludo el moreno.

—¡Canastos, chicos, por fin! —Janey suspira y después esboza su más tierna sonrisa, yendo directa a abrazar a Jake.— ¿Dónde estábais?

—En un callejón. —La respuesta de Jake consigue un codazo discreto de Dirk.— Ay, ¿qué…?

—Así que habéis arreglado vuestros asuntos. —La risita pícara de Roxy casi hace sonreír al imperturbable Strider.

—¡Sí! —Pero es de nuevo el English quien responde.— ¡Volvemos a ser amigos!

—Amigos. —Suelta sin poder evitarlo Dirk.

Roxy tiene que taparse la boca con la mano para no estallar en carcajadas al ver las cejas alzadas de su mejor y rubio amigo. Juraría que puede ver sus ojos naranjas llenos de incredulidad tras las gafas de sol. Jane borra la sonrisa y mira seria a su amiga, sin entender el porqué de su silencioso ataque de risa. Sin embargo, Jake sigue sonriendo con inocencia, feliz de volver a estar los cuatro juntos como antes. Porque todo va bien para todos, ¿verdad?

.

Rose es conocida por ser tranquila y perder la calma contadas veces, pero a veces hay situaciones en que se siente superada por la increíble e infinita estupidez humana o, mejor dicho, la estupidez que parecía correr en la sangre Strider.

Respira hondo dos, tres y hasta cuatro veces, con los brazos cruzados bajo el pecho y los labios prietos y tensos. Sus ojos siguen clavados en cierta pareja de jóvenes semi-desnudos sentados en el sofá, que están cabizbajos, esperando una reprimenda que parece no llegar nunca.

—Así que esto es solucionar las cosas como un adulto según Dave Strider. —Empieza con voz serena Rose, dirigiendo ahora sus afilada mirada hacia el rubio, que sólo lleva sus inseparables gafas de sol y la ropa interior.

—Ya ves, me gusta ser original en todo. —El aludido levanta la cabeza y esboza una sonrisa socarrona que se rompe de nuevo al encontrarse con el ceño fruncido de Rose.— Deja de mirarme así o tendré que ponerme un chaleco anti-balas, joder.

—¿Y bien? —Insiste la rubia, ignorándole.

—Vale, vale. —Dave suspira y se sube un poco más las gafas por el puente de la nariz.— Quería solucionar las cosas con John, en serio, ya hemos hablado de eso. Pero entonces vine a casa de Jade como me dijiste y… pasó.

—Pasó. —Repite Rose con voz dura, insatisfecha con la respuesta.— ¿Cómo se te ocurre, Strider?

—En realidad no es la primera vez que pasa pero esta ocasión la culpa no es… —Jade salta de inmediato pero su voz se va apagando cada vez más al ver que Rose pone cara de haber chupado un limón. Entonces entiende que ha metido la pata y Dave resopla.— Lo siento.

—Está bien. Esto es cada vez más estúpido. —La rubia sube una de sus manos y se aprieta el puente de la nariz. Ojalá no se hubiese metido en los chanchullos amorosos de sus amigos.— Un momento. —De repente vuelve a levantar la cabeza, con los ojos muy abiertos… atando cabos por fin.— Por eso dejaste a John. —Dice en un susurro, rodando sus ojos hacia las gafas oscuras de Dave.

Él no contesta, apenas hace un movimiento afirmativo con la cabeza y Jade se mordisquea el labio, llena de culpabilidad.

Poco a poco los vacíos en la historia de Dave y John se van mostrando en la cabeza de la Lalonde y, sin querer, se enternece por el infantil -aunque muy estúpido- comportamiento del Strider.

—Estabas celoso, ¿verdad? —Dice lentamente Rose, en un tono más bajo y suave que antes.— La primera vez que pasó algo con Jade, estabas celoso. Por eso lo hiciste.

—Sí. —Para sorpresa de los otros dos, es Jade la que responde. La Harley mira fijamente a Dave, casi con melancolía, sin soltar el borde de la única prenda que lleva encima, que es una vieja camiseta.— Todo comenzó por el plan de juntar a Dirk y mi abu. John quedaba de vez en cuando con Dirk para hablar sobre ello y… Se supone que Dave no tenía que saberlo; nadie tenía que saberlo.

—Creía que se estaba viendo con mi hermano porque tenían algo. —Confiesa de repente el chico, juntando las manos y con los ojos clavados en el suelo, aún ocultos.— Entonces… sí, intenté liarme con Jade por despecho.

Rose mira de reojo a su amiga, que mantiene una leve sonrisa apesumbrada, como si todo aquello fuese ajeno a ella. Pero sus años de psicoanalizar por puro placer le llevan a pensar que hay algo más en sus ojos verdes, en la forma de mirar al famoso.

—Entonces justo después John me explicó lo que estaba planeando, pero yo ya la había cagado. —Continúa Dave, parando tan solo un segundo para coger aire. Rose, allí de pie, se dio cuenta de que aquello estaba siendo realmente duro para él a pesar de que no lo dejase ver de manera obvia.— Llamé a mi hermano y el muy capullo me dijo que lo dejase. Lo hice. Y ahora él… Fue un error. Todo fue un jodido error.

La morena sentada al lado del Strider abre la boca para decir algo y alarga la mano para ponerla encima del hombro ajeno, como si quisiese consolarle, pero en el último momento decide no hacerlo y se queda cabizbaja, muy quieta. La Lalonde confirma que hay algo detrás del comportamiento de la chica que intentará descubrir más tarde, a solas.

Ahora mismo ni siquiera piensa en decirle a Dave que ha visto a su hermano correr tras Jake English hace apenas una hora. Aquello sólo conseguiría aumentar la tensión y lo que pretende ahora es lo contrario, así que da unos pasos hacia el sofá en el que están sentados, habiendo tomado una decisión.

—John no debe saber que has cometido este desliz con Jade, pero tiene derecho a saber por qué le dejaste. Ni siquiera tendrías que decirle lo que ha pasado hoy… porque es obvio que ha pasado algo.—Los dos jóvenes levantan la cabeza hacia la rubia, prestándole atención de nuevo mientras ella mira de forma despectiva sus cabellos revueltos y las leves marcas que tienen en la piel visible.— Pero díselo. —Ambos asienten a pesar de que las instrucciones -órdenes- iban dirigidas al Strider.— Y ahora dadme un respiro. Supongo que Jade no tiene problema en que pases la noche aquí, Strider, pero espero que sea en habitaciones separadas.

—Puedes quedarte si quieres. —Afirma la Harley casi en voz baja.

—Dios mío, necesito una copa. —Dice en tono lastimero Rose, dejándose caer en el sillón.

.

Tal vez se estaban pasando. Sólo tal vez. Si Roxy llevase algo más que su ropa interior y bufanda puestos mientras corría por la suite del hotel perseguida por Jake, coronado con la falda de la primera, entonces todo sería más normal y Jane no pensaría que se estaban pasando.

Pero eso es exactamente lo que está ocurriendo y, claro, Jane cree que se están pasando de forma definitiva, sobre todo con el alcohol. Dirk no ha tenido ningún tipo de reparo en pedir una botella de vino por cada persona que hay en la habitación y, sin haberse acabado aún las cuatro, ya vuelve a tener el telefonillo en la oreja y está pidiendo otra ronda.

La Crocker suspira, tirada a su lado en el sofá. Prefiere mirar la imperceptible sonrisa que se le forma a su amigo en los labios mientras ve el caos de los otros dos que ponerse nerviosa porque todo está tirado por el suelo y descolocado.

—Listo. —El Strider cuelga el telefonillo y vuelve a acomodarse en el sofá, con su copa en la mano.— Ahora subirán más botellas.

—Lo sé. —La morena suspira y remueve un poco el contenido de su copa, pensativa.— No sé si será bueno para Roxy…

—Bueno, ahora parece feliz. —Después de decir aquello, la aludida suelta una carcajada al ser atrapada por el English. Dirk ensancha la sonrisa sin darse cuenta.— Hacía tiempo que no la veía así de contenta.

—Sigue bebiendo cuando piensa en… ya sabes. —Jane baja la voz y se acerca un poco más al otro para que no la escuche nadie más. La suave música de fondo también ayuda a cubrir su voz.— Últimamente parece estar más en ello.

—¿Y ha descubierto algo nuevo? —Él la imita y baja la voz, pasándole un brazo por encima de los hombros al tenerla cerca.

—No lo sé. —Arruga la nariz un poco y mira de reojo a la rubia, que pelea con Jake en el suelo entre risas.— Lo dudo. Es ilegal decir algo cuando a-...

—¡Oye! —Grita Jake desde el suelo, apoyando las manos para poder levantar la cabeza y mirar a los que están sentados en el sofá, que giran la cabeza al instante hacia él.— ¡Roxy no quiere ponerse la falda!

Aún teniendo la boca abierta y la frase a medias, un sujetador de color rosa choca contra la cara del moreno y la Lalonde empieza a reír de nuevo de forma estridente. Jane se levanta de repente, dejando la copa encima de la mesita y Dirk suelta una risa baja, viendo cómo ahora la rubia huye de su amiga, tapándose los pechos con la bufanda.

Jake gatea por el suelo y coge la copa de Jane, bebiendo de ella. Al instante, arruga la nariz.

—¿Sabes qué? En realidad no me gusta el vino. —Dice en voz alta. Después se levanta tambaleándose un poco y se tira en el sofá.— Sabe amargo y seco.

—Hay diferentes tipos de vino. —Le contesta Dirk, ofreciéndole su propia copa.— Prueba.

Jake deja la copa de Jane de nuevo en el lugar donde estaba y se acerca al rubio, cogiendo el vaso que le ofrece. El vino de esa copa es más claro y rosado, incluso el olor es más suave. El English se la lleva a los labios y bebe casi todo el contenido. Esta vez, cuando acaba, se relame.

—Este está delicioso. —Mientras le devuelve la copa a Dirk, Roxy se tira en el sofá y forcejea con Janey, que ahora también ríe, pero los chicos apenas les hacen caso.— ¿Hay más?

—Ahora mismo están subiendo m-...

Las chicas dejan de reír y pelear a su lado en el mismo momento en el que Dirk es acallado por un beso del English, boquiabiertas. La primera en reaccionar es Roxy, que da golpes en el hombro a Jane, como si quisiese llamarle la atención y verificar que no es la única que está viendo aquello. La Crocker en respuesta le coge por la muñeca para que deje de golpearla, pero no deja de mirar asombrada cómo Jake parece querer devorar a un sorprendido Dirk.

—¡LO SABÍA! —Exclama de repente la rubia semi-desnuda, huyendo de Jane y tirándose encima de sus dos amigos, interrumpiendo el hambriento beso.

Jake suelta una carcajada y le pasa un brazo por encima a Roxy, que se coloca como puede en el regazo de Dirk sin que el moreno tenga que retirar el brazo de su cintura. Como si fuese algo totalmente normal, le da un corto beso en los labios a Dirk y después empuja la cabeza de Jake para que vuelva a besar al rubio.

El Strider, aún asimilando con su cara de póker todo el contacto ajeno que está recibiendo repentinamente, apenas se resiste cuando Jake se lanza de nuevo contra sus labios y, pasados unos segundos le acepta en su boca y corresponde al beso en medio de los vítores de la Lalonde.

Cuando se separan, Roxy le roba al rubio y mirándole antes con una sonrisa pícara correspondida por el mismo Dirk, le besa. Ella se empieza a retorcer encima suyo y Jake, viéndose ignorado, se gira hacia Janey, que mira la escena con cara de circunstancias.

—Oh. Oh no. —La Crocker, que se había sentado también en el sofá, empieza a negar con la cabeza mientras el moreno alarga la sonrisa y se inclina lentamente hacia ella.— ¡He dicho que no, no pienso volver a hacer ese tipo de cosas en grupo, canast-...!

Pero, por segunda vez esa noche, el English acalla a alguien con su propia boca. La chica se resiste al principio, pero las manos de Jake acaban haciéndole cosquillas en los costados y, junto al alcohol, le hacen ceder. Pero poco dura ese beso, pues a los segundos, Jake siente cómo Roxy le coge del cuello y se aprieta contra su espalda, diciéndole algo que no entiende, por lo que rompe el beso con la morena y mira por encima del hombro a la otra.

Mientras tanto, Janey intenta recuperarse del súbito intercambio de salivas hasta que Dirk le da un toque en el hombro. Ella le presta atención, dando gracias a todos los dioses que conoce porque cree que él la salvará de toda esa locura que sólo sucedía cuando se corrían las fiestas más salvajes justo después de cumplir dieciocho. Ahora ya se consideraba demasiado mayor para ello.

Entonces, ya estirando un brazo hacia Dirk para que la saque de lo que empezaba a ser una nueva sesión de besos ahora patrocinada por Jake English y Roxy Lalonde, éste se sube las gafas de sol al pelo y le enseña los dientes en una de sus sonrisas más bonitas y seductoras. Jane pone cara de horror e intenta retirar el brazo de nuevo, pero el Strider ya se ha hecho con él y estira de ella.

Jake, que sigue en medio de ambos con la rubia encima, besándole el cuello desnudo, hace ademán de apartarse para dejar pasar por detrás de él a Jane. Pero entre el forcejeo de la morena y el poco espacio proporcionado por el English, Dirk decide inclinarse hacia ella y robarle el beso deseado. Ya sin fuerzas, cede ante él y le corresponde con unas ganas salidas de la nada.

Roxy ve a sus dos amigos besándose a escasos centímetros de ella y Jake y suelta una risita mientras alarga la mano para acariciar lo que pillase. El chico de ojos verdes, dándose cuenta de ello, la imita y se gira un poco para ver a sus amigos restantes y, por qué no, meter mano.

Entonces alguien llama a la puerta.

Los cuatro se quedan helados, mirando hacia el pasillo. De repente son conscientes de todo: de los pantalones desabrochados de Dirk, la mano de Roxy bajo la falda de Jane, las gafas de Jake descolocadas y semi empañadas, la desnudez casi total de la rubia, las respiraciones agitadas de los cuatro… todo.

Vuelven a llamar a la puerta.

Como levantado por un resorte, Jake salta del sofá, dejando a Roxy de lado. Los otros tres le miran, sin entender su reacción a pesar de que lo normal cuando llaman a la puerta es levantarse y abrir. Pero en vez de abrir, el English estira la mano hacia Dirk y estira de él, obligándole a separarse de Jane y levantarse del sofá.

Las chicas no dicen nada cuando el moreno va casi corriendo hacia el lavabo y encierra al Strider con él, dando un fuerte portazo.

—Se acabó la fiesta. —Dice de repente Jane, aún con los ojos clavados en la puerta del baño mientras vuelven a llamar por tercera vez desde fuera.

—Para ellos no. —Contesta Roxy con un suspiro.— Maldito English.

En el baño, Dirk no deja de manotear en la pared que tiene pegada a la espalda, buscando el interruptor sin ningún éxito, pues tiene a un excitado Jake comiéndole la oreja y metiéndole las manos bajo la camiseta, acalorándole aún más si cabe.

Tuvo que reprimir un gemido cuando las uñas del otro bajaron por su vientre, rozando el ombligo casi de forma dolorosa pero, sin duda, placentera. El moreno sonríe al sentir cómo el Strider se retuerce bajo sus manos, como antes. Ah, los viejos tiempos.

Sin poder contenerse, vuelve a buscar su boca con la propia en la oscuridad y, cuando la encuentra le besa con ganas, sin dar apenas oportunidad de que el rubio corresponda. Éste, abrumado, deja de buscar la condenada luz y se abraza al cuello de Jake, hundiendo una mano en su oscuro cabello. Apenas siente que una de las manos del otro ha bajado más allá de su ombligo hasta que le da un fuerte apretón en la entrepierna, logrando que se retuerza contra la pared y la rodilla que empieza a colarse entre sus piernas, presionándole.

—Es...pera, Jake… —Jadea en cuanto tiene la boca libre. De mientras, el aludido se frota contra él y Dirk consigue notar la excitación dentro del pantalón ajeno.

—Ya he esperado mucho. —Susurra Jake contra su cuello, dejando un húmedo beso allí.

—No, el que ha esperado mucho soy yo. —Contesta tan cortante como puede el rubio. Nota cómo el English se separa de su cuello en silencio; ni siquiera necesita encender la luz para saber que le ha dejado aturdido.

—Tienes razón. —Dice de repente el otro, despegándose sólo un poco.— Tengo que compensarte.

—Eso es. Así que ahora... —El Strider se queda sin habla cuando nota los labios de Jake encima de sus costillas, dejando un suave beso a través de la camiseta.— Qué demonios haces, English.

—Has estado esperando mucho. —Responde él, ya arrodillado.

—Pero he dicho que… —Por segunda vez, se le atragantan las palabras, en esta ocasión debido a las repentinamente hábiles manos del moreno, que hacen que sus pantalones acaben por los tobillos en medio segundo.

Dirk se muerde el labio cuando unos dedos suben por sus ahora desnudos muslos, llegando al borde de su ya tensa ropa interior. Apoya la cabeza contra la pared y arquea sin querer la espalda cuando siente los labios de Jake apenas rozándole por encima de los bóxers. Le tortura de la misma forma unas cuantas veces hasta que el rubio gruñe y le pone la mano en la cabeza para obligarle a pegarse a él.

El English, satisfecho por la impaciencia del otro, sonríe y le obedece, pegando los labios a la erección por encima de la fina prenda; la nota caliente y dura y aquello, junto al suspiro placentero que Dirk no tiene la decencia de ocultar, le enciende aún más.

Siendo él ahora el impaciente, sube las manos por el trasero del rubio hasta llegar al borde superior de la ropa interior y empieza a tironear de ella hacia abajo, sin dejar de besar a través de la ropa.

Dirk, ya jadeando, pasa una y otra vez la mano por el pelo corto del ojiverde. Siente la boca del otro de forma indirecta sobre él, húmeda y caliente, endureciéndole hasta que le duele. No se resiste en absoluto cuando los bóxers naranjas se despegan de él y se deslizan hasta juntarse con los pantalones en los tobillos, liberándole de la atadura de licra, lo cual supone un gran alivio.

Casi ronronea cuando Jake pega sus labios a su glande y coge la base de su miembro con una mano. Vuelve a retorcerse contra la pared y, esta vez, también contra su boca, removiendo las caderas en busca de más y agarrando con fuerza el cabello moreno.

El mayor apenas se hace de rogar y su mano empieza a moverse mientras deja entrar poco a poco al rubio en su boca. Dirk, viendo vía libre, empuja hacia delante con las caderas y casi se deshace cuando siente cómo esa cavidad le recibe y le rodea.

La mano izquierda del Strider sube al cabello de Jake para encontrarse con la otra y, con una lentitud con la que se auto-tortura, sale de su boca y vuelve a entrar. Los dientes del moreno le rozan la tensa y húmeda piel y, si no estuviese tan caliente, tal vez le hubieran hecho daño, pero en ese momento tan sólo aumentan el placer.

Mientras se pierde en el lento e intermitente vaivén contra su boca, las uñas de Jake arañan su abdomen con lujuriosa suavidad, bajando hacia los muslos y deshaciendo el camino. Eso hace recordar a Dirk que, a pesar de sus desastrosas primeras veces, Jake English es probablemente la persona que mejor le conoce en la cama. Y así lo demuestra cuando, teniendo ya un ritmo constante en las embestidas, el mayor succiona con fuerza cada vez que su miembro llega al inicio de su garganta, consiguiendo que las piernas del Strider tiemblen.

—Así que volvéis a ser amigos, ¿eh? —Grita una voz desde fuera, haciendo que ambos se queden quietos por un instante.

—¡Roxy, déjales! —Contesta una segunda voz.

Después unas risas por parte de la rubia que está detrás de la puerta, unos pasos apresurados, un golpe y, para acabar, un "¡te dije que no corrieras!" por parte de Jane.

Jake se tiene que sacar lo que tiene en la boca para poder soltar una carcajada que hace reaccionar al Strider. Al verse desatendido, da un suave tirón del pelo al moreno, que sube la mirada.

—Termina lo que empiezas, English. —Sisea aún con la respiración irregular.

—Sosiégate, bribón. —Contesta él, con otra risa boba, volviendo a llevarse a la boca la punta del miembro ajeno.

—Ni se te ocurra hablar así ahora. —Atina a decir el rubio.

Dirk observa con atención cómo Jake introduce toda su extensión en su boca y reprime un gruñido de satisfacción, teniendo que morderse el labio de nuevo para no soltar ningún sonido cuando el otro sube los ojos hacia él y le mira mientras sigue moviendo la cabeza en un vaivén rápido.

Se apoya contra la pared y vuelve a acariciarle el cabello oscuro mientras el otro le hace estremecerse cada vez más.

A pesar del corte de Roxy y Jane hace un momento, el calor que se concentra en su vientre no ha desaparecido y sabe que no durará mucho si Jake sigue dándole esas caricias con la lengua y los labios. Suelta un suspiro y mueve las caderas de forma inconsciente contra su boca, con la certeza de que ninguna otra persona le ha hecho unas mamadas tan impresionantes.

Cuando la voz de Dirk es ya imposible de reprimir, Jake se pasa una mano por encima de sus propios pantalones, sintiendo lo caliente que está y preguntándose en su confusa cabeza nublada por el alcohol si al Strider le apetecería acabar aquello en la cama.

El English, conociendo perfectamente todas las reacciones del que siempre fue su mejor amigo, nota cómo le agarra la cabeza con ambas manos y deja de moverse, dándole al rubio lo que busca, que es follarle la boca sin piedad.

Un quejido se atasca en su garganta y entrecierra los ojos a la vez que Dirk estira el cuello hacia atrás, ya sin reprimir los jadeos desesperados que preceden al orgasmo. Jake lo sabe y aun así no aparta la boca: tiene que acabar aquello como un hombre y recompensarle.

El Strider ni siquiera le da la oportunidad de huir al moreno y, con un fuerte y seco gemido que despierta a una amodorrada Roxy -"eso es una bonita nana" murmura la rubia antes de volver a cerrar los ojos-, un fuerte estremecimiento le hace temblar y alcanza el orgasmo.

Jake, caliente y bebido a partes iguales, traga casi con ansia, aún sabiendo que el sabor de aquella espesa y caliente substancia no es algo que le acabe de gustar. Cuando cree que nada va a derramarse, saca poco a poco el miembro ajeno de su boca, aún duro y lleno de saliva.

Sin poder aguantarse ya sobre las piernas, Dirk se deja caer lentamente por la pared del baño, jadeante. Queda a la altura de Jake, que le contempla con los ojos brillantes, limpiándose la comisura de los labios con el reverso de la mano. Aún con la adrenalina del orgasmo vibrándole en las venas, el rubio alarga el brazo y, agarrándole por la nuca, obliga a Jake a acercarse a él y darle un corto beso.

—No deberíamos actuar así. —Susurra cuando se separa, volviéndole a besar antes de hablar de nuevo.— Somos adultos.

—¿Los adultos no pueden tener aventuras y pasárselo bien? —Pregunta el ojiverde, inclinando el cuerpo entero ya hacia el otro y recibiendo aquellos breves besos de buena gana.

—No de esta forma. —A pesar de eso Dirk suelta un jadeo que pretendía ser risa y junta los labios con los ajenos de forma más duradera.

—Ah, Dirk. —Jake rompe el beso en un momento de lucidez y el rubio protesta pero le presta atención.— Vi a tu hermano en casa de Jade.

—Qué. —Aquello le rompe tanto el ambiente que siente como si se le congelara la sangre en las venas.

—Me dijo que… tú y John…


HOLA. POR FIN. GODDAMIT *POR FIN*.

Por fin muchas cosas.

Por fin acabo este capítulo.

Por fin JakeDirk. O DirkJake, como más os guste mirarlo, pero personalmente prefiero a Dirk de pasivo porque es mi bebé y porque sí, vale.

Por fIN PARECE QUE SE EMPIEZAN A ACLARAR LAS COSAS.

Pero tranquilo todo el mundo que si me conocéis sabréis de buena mano que no todo va a ser así de fácil. :-) (?)

Vale, también tengo que decir que SIENTO MUCHÍSIMO ESTE PARÓN TONTO DE DOS MESES I SWEAR. He estado deprimiéndome o simplemente sin imaginación y un poco empanada con Supernatural y eso. Sufriendo el gigapause de Homestuck como todos. (?

Btw, a partir de este capítulo quiero que Stalker vuelva a tener su esencia. Centrarme un poco más en los bebés. Muero por acabar de escribir el siguiente y creo que os gustará. :B

Oh, también tengo que añadir que sorry por el DaveJade ¿?¿ Pero para mí era un must porque me está empezando a gustar esa pareja. Dad gracias a que no me pongo a escribir porni de Dirk y Dave porque son mi más OTP del mundo. (?)

VALE VALE YA ME VOY. Recordad que aunque os haga sufrir y tarde tanto en subir os sigo queriendo y me leo todos los reviews pero no contesto porque soy una zorra frívola sin sentimientos. (qué)

HASTA EL PRÓXIMOOO~~~ ´v`)/

PD: ya hemos pasado las 25.300 visitas y eS TODO GRACIAS A VOSOTROS OS ADORO OS ADORO MUCHO