Si es gusta escuchar música mientras lees, te recomiendo las canciones "Achilles leads the Myrmidons", "The Greek Army and Its Defeat" y "Through the Fires, Achilles...And Inmortality", todas del soundtrack de Troy del 2004. Son muchas canciones, lo sé, si quieres ignora este mensaje.
23
Trunks
—El rey Vegeta ha muerto, mi señor—replicó Kiwi con un leve temblor en la voz, aunque estaba parado detrás del emperador del universo conocido pudo entrever lo enfadado que estaba, el cristal falso que le había entregado Vegeta hacia años atrás estaba roto en mil pedazos en el suelo y nadie en esos dos días se había atrevido a recogerlo. Freezer tampoco se molestaba en pedir que limpiaran el polvillo azul de las baldosas, al señor de mil mundos le servía mirarlo en los momentos en los que se arrepentía por enjuiciar al hombre que había protegido por años, el mismo que se había atrevido a traicionarlo.
—Bien—no dijo más y miró otra vez lo que había sido su amuleto de inmortalidad para depurar todo el afecto que alguna vez le había tenido a Vegeta.
—¿Qué me dices del planeta Vegeta? ¿Ya se están matando entre ellos esos monos salvajes?
—Mi señor…—titubeó Kiwi y pidió ayuda al general que se paraba detrás de él. Zarbon no tardó en dar un paso adelante mientras Freezer se volteaba irritado por el silencio de Kiwi.
—El príncipe Trunks ha tomado el mando del planeta, no se le ha visto mucho por el palacio, se ha encerrado en su habitación y sólo entra ahí Bardock y su nieto. Número 18 dice que pueden estar tramando algo para ganarse a los hombres.—Freezer pareció contento por un momento pero el fantasma de su protegido se entrometía cada vez que quería ser feliz, un sabor amargo en la boca lo hizo dar una mueca de molestia.
—¿Y qué pretende ese niño? Los monos lo habrían aceptado de mala gana sólo para dejar fuera de la sucesión a Tarble.
—A mi parecer lo que está intentando es que no lo terminen matando como a Vegeta—analizó el gallardo Zarbon con un ligero fruncimiento en su entrecejo que le daban un aspecto varonil.
—Kiwi, quiero que vayas allá junto a Dodoria y persuadas al chico, ese planeta hace mucho tiempo que debería ser mío y no quiero alargar más esta tontería—una risa se coló desde la garganta del aludido y cuando Freezer le dedicó una mirada enojada, Kiwi sudó en frío y fue Zarbon quien lo sacó de ese lío una vez más.
—Dodoria ya no quiere ir al planeta, mi señor, ahora que ha vuelto Bardock teme que lo maten—una sonrisa adornó su delicado rostro pero el efecto no fue el que habría querido y Freezer dio una mueca marcada de enojo.
—¿Acaso me interesan las amistades que hizo ese bueno para nada? —el emperador se dio la vuelta con desgano y su mirada recayó en el regadero de polvo y trozos de cristal al lado de él. Su sagre le hirvió. —He dicho que quiero que Dodoria y tú, Kiwi, vayan al planeta Vegeta a persuadir al chico. Dile que lo dejaremos tranquilo y que se podrá ir del planeta con su familia, algo de eso le debe interesar… Pero ese planeta y su ejército deben ser míos.
—¿Los dejaría ir, mi señor? —Kiwi preguntó perplejo de las negociaciones que estaba dispuesto a hacer y un silencio sepulcral le hizo retractarse de sus palabras, Kiwi dio un paso hacia atrás.
—¿Y dejar la descendencia del traidor de Vegeta suelta? ¿Acaso me tomas por un tonto? —la aparente calma del señor del universo conocido daba más miedo de lo que inspiraba cuando estaba abiertamente enojado. —Dile que me encuentro severamente acongojado por la pérdida de su padre y que no puedo ir en persona, y que espero que entienda que mi recomendación no es más que mi genuina preocupación para con la familia de mi estimado Vegeta.
—Madre…—susurró cuando la vio en la puerta junto a Bardock, intentó sacudirse la miseria antes de incorporarse pero la terrícola se le adenlantó unos pasos y se puso a su lado antes de que el príncipe pudiera ponerse de pie. Bulma cubrió con sus manos la cabeza del chico y como se lo había imaginado, Trunks no tardó en ponerse a tiritar por el llanto que no quería salir. —Yo no quería esto, madre. Todo fue mi culpa, nunca debí…—un siseo de Bulma lo mandó a callar y una de sus manos lo acariciaron con suavidad.
—Fueron los hombres de tu padre los que lo mataron—dijo ella tratando de mantenerse calma, debía dejar de llorar y calmar a sus hijos. Bardock se aclaró la garganta.
—Tus libertos simplemente alborotaron los ánimos de los soldados—quiso acotar el veterano y cuando Trunks le escuchó, se puso rígido y se separó de su madre con lentitud. Para cuando lo estuvo encarando, con una mezcla de vergüenza y enfado, Bardock continuó a sabiendas de que sino lo hacía, estaría a punto de estar mirando una puerta cerrada. —Esto hubiese pasado tanto como si hubieses liberado a los hombres de Paragus como si no. El destino se abre camino…
—Cómo es que te dieron un poder tan inútil—espetó sin detenerse a pensar en las palabras. —Por qué conocer el futuro sino puedes hacer nada para impedir que suceda.
—Eso no es algo que me corresponda saber—respondió educadamente mi padre y esperó a que Trunks se calmara. —Esto no ha sido la culpa de nadie—dijo entonces con la voz profunda y reflexiba, y Bulma cerró los ojos mientras sentía que las lágrimas le quemaban la piel. A Bulma le era reconfortante escuchar aquellas palabras, de alguna manera se sentía la responsable de la muerte de su marido.
—Ya he hablado con Nappa—comenzó sorpresivamente la terrícola, dejando tanto a su hijo como al único guardia que le quedaba al mismo, con la boca abierta. Bardock frunció el ceño esperando a que continuara. —Él nos llevará a salvo hasta la Tierra, estará dispuesto si tú aceptas.
Tanto Trunks como su guardia se mostraron contrariados y fue el primero quien apartó la mirada con la ligera sensación de que quería huir a sabiendas de que sería un cobarde. Aflojó la garganta para soltar un gemido y se levantó del lado de su madre para dar una vuelta y darles la espalda. Bardock intentó persuadir al chico pero Bulma lo calló con una mirada rencorosa, el capitán retrocedió un tanto con las manos hechas dos puños y la mandíbula tensada hasta el punto que las sentía en las sienes.
El príncipe se miró en un reflejo cuando llegó hasta la ventana, se veía ojeroso y maltratado, se sobresaltó de cómo se veía y tuvo que dejar de hacerlo. Se dio la vuelta que no quería dar y se paró en frente de sus acompañantes.
—Trunks…—dijo ella con la voz lánguida. —Estos hombres mataron a tu padre, ¿acaso crees que se detendrán porque eres un niño?
—¡No soy un niño! —su propio arrebato lo sorprendió pero su madre no se detendría ahí. —Puedo derrotarlos, madre, por mi padre yo los puedo vencer.
—No puedo creer lo que estoy escuchando—una risa adornó las palabras de la madre pero en sus ojos había una mar de pena. —La violencia sólo genera más violencia, ¡te matarán si sigues los pasos de tu padre! No soportaría pasar por eso otra vez…
—Ellos no matarán a Trunks, mi reina, no lo permitiré—habló a sus espaldas el capitán con su voz profunda. Trunks lo observó con sorpresa pero su madre no lo imitó. —Trunks es el rey legítimo, no sólo por sangre.
—¿Y cómo crees que lo harás? —preguntó Bulma ya harta de su presencia. —¿Acaso tus visiones te lo aseguran?
—Madre, detente—ordenó el chico con un poco más de calma al ver un atisbo de pelea entre los dos. —No negaré que tengo miedo... No tengo certeza de que los hombres de mi padre respondan a mi llamado pero debo intentarlo, después de todo—hizo una pausa en la que se vio mermado su tono, amansó la cabeza sin poder creer lo que iba a decir. —Esto es algo que siempre quise.
—Trunks…—gimió la terrícola con dolor y tuvo que apartar la mirada para no derramar una lágrima a vista y paciencia de los hombres.
—Los hombres te seguirán—aseguró Bardock, inclinándose un tanto para denotar lealtad. Su voz sonaba tranquila y sabia, mucho más conciliadora de lo que habría sido nunca Vegeta.—Ellos valoran algo por sobre la sangre.
—¿Qué es?—cuestionó el príncipe con inseguridad, miedoso a que aquella virtud saiyan no la hubiese heredado.
—Poder—dijo con simpleza y percibió un titubeo en el pequeño. —Trunks, eres el hijo de Vegeta, lo tienes en la sangre. Te prometo, por mi vida, que jamás volveré a fallarte. —Cuando se arrodilló ante él, Trunks no pudo evitar sentirse acongojado y a la vez, emocionado—Desde ahora en adelante seré tus oídos, sabré quién susurrá tu nombre cuando se hable de traición y lo asesinaré con mis propias manos. Nadie se atreverá a traicionarte otra vez mientras yo esté a tu lado.
Trunks elevó el mentón hasta que sus ojos azules miraran desde arriba al soldado que juraba ante él, no como la primera vez cuando él lo había liberado sino como un verdadero soldado leal a su señor. Aspiró y exhaló aire profunda y pausadamente para calmar los escalofríos de emoción que lo comenzaron a sacudir luego de escuchar a Bardock.
El sonido de unas botas sobre el suelo se hizo presente cuando Seripa se acercó desde la oscuridad, entrando a la habitación con sigilo puesto que conocía el retiro del príncipe durante las últimas horas desde la muerte de Vegeta. Miró a cada uno de los presentes, primero a su dueña después a su camarada y por último al chico de pelo lavanda.
—Mi reina—le dijo a la terrícola, luego hizo una pausa para mirar a Trunks de manera insolente, sopesando si se lo merecía o no. Después amansó su cabeza con respeto. —Mi rey. Los hombres se comienzan a inquietar, ya se han reportado las primeras revueltas… Debe salir, Su Majestad, si lo ven los soldados se calmaran.
—Los soldados piensan que no quieres el trono, Trunks. Seripa está en lo correcto, debes salir para reclamarlo y hacer que te respeten. ¿Qué es lo que haría tu padre?—muy al contrario de lo que pensaba Bardock, Trunks no se sintió del todo cómodo con la comparación.
—Él no es como Vegeta—respondió Bulma con coraje. —No soy una tonta, sé cómo era Vegeta y sé cuando alguien disfruta el asesinar. Trunks no es así, él es bueno…
—Madre—la llamó simplemente para que dejara de hablar. —Estos soldados necesitan que les den una lección, son indisciplinados y no son lo suficientemente valientes como para atacar a alguien de frente. Les mostraré de lo que soy capaz y les haré arrepentirse de todo lo que han hecho—Ni Seripa ni Bardock pudieron evitar sentirse ofendidos, se intercambiaron miradas furtivas y Seripa arrugó la nariz. Fue Bulma la que la mandó a calmarse antes de que cometiera una estupidez.
—¡Trunks!—gritó el menor de los hijos de Kakarotto en cuento vio que la oscuridad que tragaba la habitación tenía un fin. Goten se veía cansado y agitado por el tremendo esfuerzo físico que había realizado. —Hay hombres de Freezer, dicen que quieren hablar con el rey inmediatamente.
Kiwi y Dodoria aguardaban a solas en la sala del trono del planeta Vegeta. Desde que había muerto su rey, nadie acudía a las audiencias puesto que todavía no se proclamaba un nuevo mandatario y la sala ya no era necesaria. Dodoria miró por sobre su hombro por enésima vez al sentir los pasos lejanos de alguien que todavía merodeaba por el palacio vacío y Kiwi se permitió reír. Una gota de sudor bajó por las arrugadas sienes del general obeso de Freezer mientras se volteaba a verlo con enojo, aunque fuera su subordinado, nunca pareció tenerle el respeto que se merecía por cronología y se recriminó a sí mismo por no tener una actitud más temeraria al enfrentarse a su antiguo rival, al que por cierto, le había prometido que lo mataría.
—Ahí viene el mocoso—anunció el insolente Kiwi mientras apuntaba a la entrada y unos pasos se escucharon al mismo tiempo que sus rastreadores pitaban para alertarlos. —No debiese ser difícil convencerlo, el planeta está completamente sublevado.
Y no era mentira, muchos de los hombres de Vegeta habían dejado abandonado el palacio para hacer lo que les diera la gana, sin rey a quien servir podían dar rienda suelta a toda su indisciplina.
—Un buen rey es al que se le teme, este chiquillo es más lindo que Zarbon… Una cara bonita no me da miedo—se burló el otro mientras se le perlaba toda la piel púrpura y se pasaba una mano nerviosa por entre sus arrugas. Kiwi se rió abiertamente en cuanto vio pasar a Bardock por la puerta, seguido de Trunks y Goten, cerrando la marcha venía el corpulento Nappa. Todos iban vestidos para la guerra, con capas, armaduras y chapas que denotaban su procedencia, pero Trunks no llevaba el medallón de Vegeta.
—Príncipe Trunks, es un honor poder…—comenzó Kiwi ante el inminente mutismo que mantendría a Dodoria sumido en la necesidad de salir corriendo del lugar. Bardock no paraba de dedicarle miradas feroces y sabía que de no estar el hijo de Vegeta presente, ya estaría sobre él moliéndolo a golpes.
El aludido en tanto pasó a un lado de él, con Bardock y Goten siempre detrás de él, y Nappa a su lado. Trunks no dejó que siguiera hablando cuando levantó una mano a la altura de su cabeza en un gesto de irritación.
—Mi padre está muerto y si no me equivoco, acabo de convertirme en rey, ¿o no es así en tu planeta? —una risa generalizada se propagó por la sala del trono con rapidez y no paró hasta que Trunks llegó hasta los escalones del trono, los subió de un salto. Ni Bardock ni Goten subieron un peldaño y se quedaron a los lados con posturas rígidas. Nappa permaneció detrás de los recién llegados en una actitud amenazante.—No hay mucho tiempo para conversar, Kiwi, Dodoria. Empecemos, ¿qué es lo que los trae por éste planeta?
—El Gran Freezer nos ha mandado para darte nuestras condolencias, príncipe Trunks. Dice que se siente bastante acongojado por tu pérdida y que no tiene las energías para presentarse en persona. —Trunks sonrió con aquella formulación bonita de condolecias y rió ligeramente con la boca cerrada, aunque lo quisiera, la risa malévola de su padre jamás le saldría de su garganta. —El Gran Freezer te ha ofrecido protección, promete que se te enviará a ti y a tu familia devuelta a tu planeta de origen, liberará a la Tierra de su dominio y te dejará vivir en tranquilidad junto a los terrícolas como muestra de su devoción hacia tu padre.
Sin duda, la posibilidad de irse a la Tierra sin enfrentamientos ni peleas era una idea bonita y habría contentado al príncipe sinceramente pero la culpa no lo dejaría en paz. No debía retrocer, debía ser fuerte como su madre y fiero como su padre. Debía vencer a sus enemigos pero, ¿cuáles eran sus enemigos?
—Creo que te equivocaste, Kiwi—dijo mientras daba una mirada hacia el lado para que notaran su indiferencia. —La Tierra no es mi planeta de origen, es Vegeta.
—Ha sido un error, Su Alteza. Un error inocente. Lo lamento—Kiwi no sonaba del todo convencido de que el chiquillo híbrido fuese a acceder y culminó sus disculpas con una reverencia. Trunks sonrió de lado y bajó las escaleras para dar terminada la sesión. Dodoria se le acercó por detrás e hizo una observación casi sin mover sus labios.
—El chico no se ha sentado en el trono, Kiwi, eso sólo significa una cosa—explicó con susurros.—Ningún aspirante a rey del planeta Vegeta se sentará en un trono hasta que sea el rey verdadero. —Y Kiwi sonrió, al ver que Bardock y Goten se quedaban atrás, interceptó a Trunks en el camino y Dodoria lo secundó.
—Su Alteza—lo llamó con educación. —¿Y qué me dice de la propuesta que me ha encomendado mi señor Freezer?
—Dile a tu señor que agradezco sus condolencias y que me habría gustado verlo en persona pero lo comprendo, gobernar tantos planetas debe agobiarlo—sonrió con galantería. —Quizás yo pueda ayudarlo con tan pesada carga.
—¿Acaso nos estás amenazando, muchacho? —cuestionó Dodoria mientras sudaba de nerviosismo cuando creía que Bardock se le estaba por acercar. Kiwi intercambió una mirada con su colega y Trunks simplemente silenció, con una sonrisa tímida surcándole el rostro. —Sabes que estarás jugando con los jefes, ¿verdad? Tú no eres más que un niño, un novato en esto de ser rey. Por qué no se lo dejas a las personas que ya saben de esto…
—¿Quién lo dice? —La voz de Bardock sonó ruda y poderosa detrás de Dodoria, y el aludido sintió un escalofrío recorrer su pescuezo. Dodoria sólo atinó a mirar a Trunks y resultó que el chico estaba observando la escena casi con indiferencia. Cuando el autoproclamado rey se vio descubierto, sonrió amablemente.
—Ya conoces a Bardock, ¿no es así? —por supuesto que Trunks estaba al tanto de la promesa que Bardock le había hecho a Dodoria cuando lo inculpó de la muerte del rey Vegeta, su abuelo. —No te preocupes, Bardock es mi hombre ahora y hará todo lo que yo le diga, Dodoria. Absolutamente todo. —El híbrido hizo el ademán de retirarse. —Pueden creer lo que quieran pero yo no he hecho ninguna amenaza.
—Debes saber que a ti no te queda mucho tiempo—amenazó Kiwi a sabiendas que él sí estaba cometiendo una imprudencia. —¿Acaso crees que el gran reino de tu padre seguirá a un híbrido como tú?
—Y si pasara, ¿qué te hace creer que derrotarías al Gran Freezer? ¿Tú? —continuó el robusto general púrpura, ebrio de insolencia. —Perdona mi sonrisa, muchacho, pero estás jugando con fuego y estás a punto de quemarte. Este planeta inmundo será del Gran Freezer, te guste o arrodillarás ante nosotros, niño. Inevitablemente lo harás.
—¡Podrías ser nuestro subordinado!—expresó con éxtasis Kiwi, convencido de que las palabras de Dodoria habían amedrentado al muchacho, propenso a que le recordaran su naturaleza dual. Pero el chico sólo se limitó a escuchar con seriedad, sonriendo cuando los terminó de escuchar.
—¿Eso es todo?—preguntó un tanto aburrido. —¿Eso es todo lo que tienen que ofrecer? ¿Ser su subordinado?—hizo una pausa para reírse sinceramente. Bardock lo observó con la cara contraída por el enfado y Goten y Nappa se sumía en un silencio ofendido. —Lo lamento, pero creo que están equivocados si piensan que abandonaré el trono de mi padre por ser el simple subordinado de una par de alienígenas como ustedes. Si es todo, me temo que ya hemos terminado. Dale las gracias a tu honorable servidor, Kiwi, estoy eternamente agradecido por el Gran Freezer y sus muestras de afecto—se dirigió hasta el calvo que estuvo a punto de abrir la boca. —Nappa, escolta a estos honorables soldados al hangar.
—Mi señor…—protestó el corpulento con incredulidad.
—He hablado, Nappa. —El muchacho no pudo seguir con su cara de amabilidad un momento más y sus ojos mostraban un resentimiento puro, que se propagó a sus dos guardias que aguardaron que volviera a hablar. El híbrido siguió sin hablar cuando los subordinados de Freezer desaparecieron de la sala y seguramente del palacio, y Bardock pronto quedó corto de paciencia.
—Después de insultarlo con su presencia, ¿tú los dejas ir?—empezó Bardock señalando la puerta. —Tú me dijiste que Kiwi había mandado la orden a tu guardia de que nos retiráramos porque estabas varado en Kanatyr, él se rió de ti cuando lo dejaste ir, y Dodoria…—Goten le dedicó una mirada con el rabillo del ojo con discreción y Trunks se volteó a verlo con lentitud, una mueca de desprecio fue la que afloró con naturalidad.
—No es tu trabajo cuestionarme, Bardock—amenazó el chico antes de volverse para darle la espalda. —Te di la vida, puedo quitártela.
—¡Te acaban de amenazar! Te quitarán el trono, eso fue lo que dijeron—las palabras de Bardock sonaron fuerte y claro y Trunks desenvainó su espada en un movimiento veloz para apuntalo con ella.
—¿Piensas que estoy sordo? ¿Que no escuché lo que dijeron? —Trunks se rió un poco con ironía y luego volvió a ponerse serio.—Sé que no soy ningún rival para Freezer.
—¿Así que te venderás? ¡Tu padre murió porque se dejó manipular por Freezer y sus hombres se cansaron!—Bardock aspiró una vez con furia y su respiración se hizo rápida y profunda. —Nosotros tenemos hombres, sé que a nadie le interesa servir por un minuto más a ese renacuajo. No compartas el destino de Vegeta.
—Freezer tiene a los ejércitos y los recursos, abuelo—puntualizó el nieto que se había mostrado pasivo durante todo el tiempo desde su liberación, al fin mostraba un poco las garras. A Bardock le dio la impresión de que esa conversación ya la habían tenido en privado.
—No caeré en el juego de Freezer, no tengo posibilidades de ganarle, no ahora pero quizás en el futuro—el hijo de Vegeta pareció calmarse y se apoyó sobre su espada, enterrando la punta sobre la baldosa. —No haré nada hasta que levante a los ejércitos, de aquí y de las colonias, no haré nada hasta que destruya los suministros de recursos de las colonias del imperio. No haré nada hasta levantar sus colonias para hacerlas mías, Bardock. Seré un híbrido, pero eso me permite pensar como terrícola y saber cuándo debo retirarme y cuándo pelear. Ahora no es el momento, tendrás tu venganza, Bardock, y yo la mía.
Cuando el príncipe subió a la estructura de lo que parecía madera, Bardock amansó la mirada con desánimo y con el rabillo del ojo, descubrió que Seripa lo estaba mirando. La mujer dejó de estrujar sus brazos entrelazados contra sus manos para caminar hasta quedar junto a él y le dio un empujón que lo hizo retroceder unos pasos. El planeta Vegeta usaba todos sus recursos tecnológicos para implementar sus cámaras de entrenamiento y de sanación, y naves, pero nunca en mejorar su calidad de vida por lo que Tomma se les acercó con una antorcha en la mano. Estaban fuera del palacio y sobre ellos habitaba un cielo diáfano y salpicado de muchas estrellas y nubes de polvo galáctico se veían sin ningún instrumento óptico. Muchas antorchas se multiplicaban mientras se iban acercando al centro en donde la pira sostenía a Vegeta.
—¡Ese chico es un insolente!—empezó ella mientras le daba otro empujón. —Él no es digno de ser el rey, nos insulta…—la voz profunda de Bardock le interrumpió.
—Él está enojado por la muerte de su padre—explicó Bardock sin ganas, no tenía dudas de lo que había visto en sueños pero aún así…
—Él es un híbrido—dijo de pronto Tomma, bastante serio. —Los híbridos no deben gobernar, su sangre diluída no es fuerte y los humanos son débiles. Los terrícolas son esclavos y los esclavos no son reyes.
—Trunks es el heredero de Vegeta, es el rey—afirmó no del todo convencido y sus colegas arrugaron la nariz, y se voltearon a ver a la pira en donde un animalito estaba chillando.
Trunks desenvainó la espada que siempre llevaba en la espalda y le enfrió el pescuezo al animalito que calló unos momentos en los que dilusidaba lo que el joven rey haría y comenzó a retorcerse en la mano de Trunks. Aquella espada se la habían regalado sus vasallos de Torr, la gemela de Tol, en su visita por las colonias. Torr se había rendido al momento de verlos llegar, el mismo Bardock le había aconsejado dirigirse hasta allá, porque según él, los habitantes de Torr temían que Freezer y sus hombres escogieran a su planeta para equilibrar la balanza entre los vasallos del planeta Vegeta y los del Imperio del universo conocido. Sin derramar ninguna gota de sangre, Trunks consiguió su primera conquista y de la que seguirían muchas más, el híbrido les ofreció su protección a cambio de su lealtad y ellos le obsequiaron la espada, de la que su mango brillaban piedras azules pulverizadas.
Bulma apartó la mirada cuando pensó que su hijo degollaría al animal sobre Vegeta, para que su sangre corriera por todo su cuerpo. Bra gritó mientras se tapaba la cara pero en vez de sangre, volaron plumas y el aletear del animal huyendo se llevó el murmullo respetuoso de los hombres de Vegeta que iban a ver su funeral.
—No puede matar a un maldito animal, no puede sentarse en el maldito trono de Vegeta, no ha conquistado un maldito planeta—masculló Tomma mientras Seripa negaba con su cabeza en un gesto de incredulidad. —¡Él no es un rey!
—Conquistó Torr—afirmó pasivamente mi padre sin desviar la mirada de la pira, en donde Trunks se sacaba un guante y se cortaba su propia mano, no salió la sangre necesaria para mojar todo su cuerpo pero la necesaria para ensangrentar el rostro de Vegeta. Acto seguido, sin importar la mano a carne abierta, extendió el brazo hacia atrás para que un sirviente le extendiera una antorcha. El fuego se comió su sangre enseguida pero Trunks no pestañeó, la sangre ardía con facilidad. Trunks se quedó contemplando el rostro sangrante de Vegeta por largos momentos y sin poder predecir cuándo iría a hacerlo arder, el chico dejó la antorcha debajo del colchón de materiales inflamables para que comenzaran los rituales funerarios de su padre. Trunks retrocedió dos pasos en la pira al ver cómo el fuego comenzaba a crecer y lamer a Vegeta con ansias, su coraza se volvió negra de un momento a otro y su capa de color sangre no estaba hecha de tela sino que de llamas.
—Les suplicó que fueran conquistados, suplicar no es conquistar. Los pueblos se someten con miedo, nunca lo seguirán si lo ven tan inofensivo—murmuró Tomma con el ceño severamente fruncido y la antorcha que se alzaba sobre su cabeza le lengüeteaba la cara sacándole tonos naranjos.
—A lo mejor lo hagan—respondió Bardock mientras lo miraba de vuelta, desafiante. Ambos sostuvieron la mirada del otro con enfado por un largo rato hasta que escucharon al nuevo rey hablar.
—Ustedes no me querrán de rey pero les diré algo—el humo que salía de la pira era cada vez más denso y negro, y a Trunks se le hizo muy difícil mantener los ojos abiertos sin lagrimear. Una lluvia de cenizas cayó sobre todos los soldados, unos cabizbajos y otros iracundos, miraban al nuevo rey con recelo. Las cenizas se hacían nada cuando caían sobre las antorchas encendidas y otras ardían como un millar luciérnagas iluminando el lugar. —No soy yo su enemigo. Mi padre fue asesinado por los mismos soldados que nos traicionan todos los días de nuestras vidas, los mismos que se lavan las manos cuando nosotros nos peleamos con nuestros hermanos y hermanas, los mismos que esperan el día en que ya no podamos levantarnos más para poder gobernarnos—la voz le salía gutural y captó la atención del último soldado que se disponía a retirarse, con el cuerpo de Vegeta ardiendo no había más ritual que respetar. —Ellos no se detendrán, nunca dejaran de controlarnos. No soy un saiyan como ustedes, pero hasta yo sé que en este planeta dependemos mucho de otros. Tenemos muchos hombres federados entre nosotros y eso no lo toleraré ni un minuto más.
—Necesitamos de esos esclavos—dijo una voz disgustada entre la multitud y Trunks sonrió amablemente, sin saber porqué Bardock lo imitó. Tanto como Tomma como Seripa fruncieron el ceño sin comprender.
—Tengo muchas razones para creer que los hombres de Freezer influenciaron directamente en la muerte de mi padre, no sé porqué ni tampoco lo entiendo pero lo sé. Un federado del hangar me intentó detener cuando llegué por sorpresa, quiso atacarme. Él como muchos es un federado, un hombre de Freezer, controlando cada movimiento que hacemos—dijo con una sonrisa e hizo una pausa para fruncir el ceño. Era la viva imagen de Vegeta. —Yo digo que debe parar. Debemos sacar a todo hombre federado que esté en este planeta y empezar a velarnos por nosotros mismos.
—Debemos atacar ahora, es el momento. ¡Debemos vengar al rey!—comenzó otra voz y unas cuantas más la secundaron.
—Están equivocados si piensan que podemos derrotar a Freezer—dijo Nappa, a un lado de Bulma. A su lado estaba Goten, tan tímido como era, bajó la cabeza cuando sintió que la multitud seguía la dirección en donde había hablado el calvo general de Vegeta. —Si quieren morir, adelante. No iré a pelear una guerra que ya está perdida.
—¿Cómo es que dices eso? —exclamaron las voces enfadadas. —¿Acaso perdiste tus ganas de pelear?
—Nadie hará nada sin que yo se lo ordene—empezó el joven rey cuando vio que Nappa se le hinchaban las venas del cuello con la intención de atacar sin meditarlo. —Si me siguen les daré lo que ningún rey les ha dado nunca. El reino de Vegeta se extenderá por todo el universo, unificando todos los pueblos y todas las civilizaciones bajo nuestro imperio. Un imperio de saiyan. Conquistaremos las galaxias del sur y del norte, arrasaremos con los pueblos federados de oeste y aniquilaremos cada una de las bases de Freezer, una a una, irán cayendo sin que el lagarto se de cuenta de ellos hasta que estemos detrás de él—las llamas que envolvían a Vegeta se hicieron tan altas que se perdían de la vista detrás de su propia nube de humo negro. Los soldados se hicieron para atrás ante el fulgor de Vegeta y Trunks apenas miró la pira de reojo. —¡Conquistaremos al emperador del universo!
Las exclamaciones a favor se hicieron sentir con tanta fuerza que Trunks no pudo seguir hablando, pero no le pareció que tenía que seguir haciéndolo y se limitó a mirar a la multitud con el ceño fruncido. Todos los hombres tiritaban de emoción, levantando puños y pronunciando groserías. Trunks dejó que sus hombres se revolvieran emocionados alrededor de la pira de Vegeta, y más tarde, los soldados dirían que el mismo Vegeta se había aparecido en forma de fuego clamando por los dichos de su hijo. El nuevo rey dio tres pasos de la plataforma en la que se encontraba la pira y miró para atrás.
—Derrotaré a mis enemigos—le dijo al fuego con la cabeza mansa y después se alejó dando zancadas alargadas a donde estaban su hermana y madre. Se dirigió hasta Goten. —Quiero que le digas a Número 18 que tiene hasta el amanecer para salir del planeta.
—Sí, Trunks—asintió Goten con inseguridad, aunque intentó indagar en la mirada del rey no pudo ver más que congoja en sus ojos, él hablaba enserio.
—Dile que le agradezco lo que hizo junto a Brolly pero no puedo asegurarle que estará viva ella ni Marron si mis hombres llegan a encontrarlas. No es seguro para ellas.—Goten asintió con tristeza, sin Gohan, Krillin, Número17, Número 18 ni Marron, se iría a sentir muy solo.
Nota de la Autora: Hola, primero que nada siento la demora u.u me mandan a estudiar mucho y me estreso y no escribo :( Pero aquí está un capítulo que me costó un mundo en sacarlo a la luz porque me costó saber qué debía y qué no debía poner. Pero empiezo,
Creo que señalé en fb que había puesto al principio de la historia—y era una creencia mía—, lo de los rituales de los saiyan de que un rey que no tenía su trono no podía sentarse en ningún otro trono. Bueno, eso era antes, en mis primeras versiones al parecer... Al momento de buscar dónde había puesto ese detalle no lo encontré xD así que supondré que no existe. Pero aquí va una explicación por si no se entendió: Vegeta ni Trunks podían sentarse en un trono, ej: la silla flotadora de Freezer, hasta que eran proclamados reyes. Nunca lo hizo en el capítulo pero se infiere que Trunks es rey después de haberse ganado a sus tropas, prometiéndoles conquistar el universo y a Freezer.
Bra no apareció mucho, ni tampoco Marron en todo lo que va de la campaña... Cosa que me parece extraño puesto que me encantan las protagonistas femeninas, pero bueno, supongo que no venían al caso para poder desarrollar la trama. Goten tampoco habló mucho pero quise dar el énfasis en su timidez y eso explicaría por qué no interactúa tanto. Hay otros personajes que me siento culpable de no usar tanto, como Tomma, Número 17, Nappa y en cierta medida Seripa. Bulma incluso no hizo mucho en este capítulo. u.u
Lo del ritual funerario, no se me ocurrió algo más místico que echarle sangre de un animalito encima y echarle fuego, claro que yo me considero animalista incluso hasta con animales virtuales, así que no soporté asesinar a un animal inocente para echarle sangre a Vegeta y Trunks en consecuencia tampoco xD
Quiero darle las gracias a los comentarios de yukkoame, Pau, flore, Prl16, Sybilla's Song, bunnyball, JazminM, malusa y asaia16. Muchas gracias a yukkoame por ayudarme a pasar los 100 reviews en la historia :D muchas, muchas gracias :)
Quiero decirles que no creo que reviva a Vegeta, lo siento, sufrí escribiendo esa escena pero tenía que pasar, mis queridas u.u El que Número 18 le haya dicho a Brolly que Marron era su hija no fue nada más que un simple intento de que la deje tranquila, borré la parte en la que decía que mentía y no me di cuenta, lo siento por la confusión :(
Y por último, mi respuesta a Pau, ya que entraste como anónima, lo siento si no puedo actualizar antes, si fuera por mí estaría escribiendo todos los días pero no puedo hacerlo porque tengo una vida además de la fickera, tengo que responder en otros aspectos y no me puedo dar el lujo—aunque si pudiera lo haría—de dejar de lado lo demás. Reitero mis disculpas si la historia se te hizo confusa y de muchos capítulos como para poder retomar pero te aseguro que cuando puedo actualizar rápido, lo hago ;)
El próximo capítulo dará otro salto temporal, el último de los saltos temporales, lo prometo. Se aproxima el por qué del nombre de la historia y a qué me refiero con los "vigilantes" :D
Muchos besos, abrazos calentitos ahora que winter is coming. RP.
