¿Qué mejor para superar que una muy buena amiga estuvo tonteando con el que fue tu famoso novio que ver viejos vlogs de este último y comer los odiosos pasteles que tu padre prepara y que, además, por si no lo has hecho notar ya, odias?
John cree que seguramente no haya nada mejor que eso en su situación mientras sus cansados ojos azules ven en la pantalla del ordenador a un joven Dave Strider hablando sobre estupideces que por ese entonces no le interesaban lo más mínimo a nadie.
—Barcos y putas. —Dice de repente el rubio en la ventana de Youtube que John tiene abierta.— Mi futuro van a ser barcos y putas. O lo que es lo mismo, escenarios y groupies, mesas de mezclas y jefes de discográficas. Sí, tío, lo veo. Todo famoso tiene nombre para su fandom, ¿verdad? Las mojabragas de ese tal Bieber se llaman beliebers, las de My Chemical Romance se llaman killjoys y así. Pues quiero que mis fans se llamen putas.
Esa estupidez hace que John se atragante con el trozo de pastel que está engullendo y se pregunte por qué se enamoró tanto de un imbécil como aquel. Porque sí, no hay otra forma de llamar a esa obsesión que tenía por aquel rubio. No lo había querido admitir en su tiempo porque ¿qué chico de diecinueve años, independiente y con trabajo tiene un amor platónico de esa envergadura por un vlogger cutre que acaba siendo un DJ enormemente conocido? Parece la sinopsis de una romcom de su vecino Karkat y de las peores… y más aún si se tienen en cuenta los últimos hechos que implican a Jade, su mejor amiga, prácticamente como una hermana para él.
Tiene que parpadear varias veces cuando nota cómo los ojos se le humedecen al recordar cómo Jade le explicó entre balbuceos el trozo de historia que le faltaba para que todas las piezas encajaran. Le explicó que la besó allí, en su propio salón, que después Dave buscó a Dirk en busca de consejo y éste le dijo que cortase con él, y también que hacía apenas unos días, se había acostado definitivamente con Dave.
John apenas recuerda lo que sucedió después de eso. Tal vez fue él quien le pidió a Jade que se fuera, tal vez fue ella misma la que cogió la puerta y se fue… Sólo le viene a la memoria cómo después de eso empezó a comer pasteles y pasteles de los que su padre le envía cada semana y, horas más tarde, cogió el ordenador hasta ahora para ver todos los vlogs del chico que le ha roto el corazón. Por lo menos sentir ese dolor en su pecho le hace recordar que sigue vivo.
Sorbe la nariz y se autoconvence de que no está llorando comiendo algo más de pastel mientras hace click en otro de los antiguos vídeos de Dave.
—No escucho música. —Dice Dave esta vez, con una sonrisa socarrona que una mitad del mundo quiere borrar de un puñetazo y la otra mitad borrarla a besos. John se encuentra en el límite de ambas.— Yo hago música. Quiero decir, no necesitas leer para escribir un libro o ver porno para saber cómo meterla. No sé si pilláis mi filosofía pero…
Esta vez el Egbert resopla y mueve el ratón hacia una nueva pestaña, tecleando después en la barra de direcciones algunas de las páginas de cotilleo donde publicaban noticias recientes de Dave Strider.
Ni siquiera se cuestiona el hacer aquello, pues Dave ha vuelto a ser algo lejano, imposible de alcanzar. No siente que buscar sus últimos movimientos sea algo así como stalkear o acosar o lo que sea.
La página no tarda nada en cargarse y, cuando le muestra la primera noticia, el trozo de pastel que tiene en la mano izquierda se le cae en el escritorio.
"¡Nuevo romance a la vista! ¿Dave las prefiere rubias ahora?" reza el titular, encima de una foto algo descuadrada pero clara y nítida.
John no necesita ni recolocarse las gafas para reconocer que las dos personas de esa foto son Dave Strider y Rose Lalonde, sentados en la mesa de una cafetería y agarrados de la mano, claramente a la vista.
Ver aquello le descoloca más que el hecho de darse cuenta de que está tragando los odiosos pasteles de su padre.
Cuando logra recuperarse, baja un poco más y lee la noticia, qué explica cómo Dave parecía haber tenido una hermosa cita con "una rubia de pelo corto desconocida y misteriosa, probablemente gótica". También hay algunas fotos de Dave con una sonrisa radiante, agarrando a las chicas que hicieron las fotos.
Lo primero coherente -o semi coherente- que logra pensar John es que conoce la ropa que lleva Dave, que él mismo ha doblado alguna vez esa chaqueta, ha recogido esa gorra del suelo, ha comprado esas gafas nuevas… y entonces, tan contradictoriamente repentino y previsible a la vez, llega el enfado.
John da un golpe en el escritorio que hace parpadear la pantalla del ordenador y caer el trozo de pastel mordido al suelo. Se levanta de la silla justo después y abre el revuelto armario, poniéndose a trastear hasta que encuentra unos cuantos papeles amontonados cuidadosamente en el fondo. Cuando los saca, algunos de ellos crujen, haciendo saber que se han desgarrado por el violento movimientos, pero al moreno parece no importarle.
Tira los papeles que ha sacado encima de la cama con rabia y estos caen y se desperdigan por el colchón, mostrando varias fotos del mismo rubio con gafas de sol.
John apenas puede contener los pucheros y las lágrimas que se le agolpan en los ojos de pura rabia. Se queda allí de pie, en la semi oscuridad de su cuarto, mirando con rabia los pósters de Dave y respirando con fuerza, tratando de no perder los nervios del todo y quemar lo que hay encima de la cama, el colchón, la habitación, la casa y el bloque entero.
Entonces cae en que la culpa no es solo del capullo rubio y pecoso que sigue en su cabeza a todas horas y gira en redondo para coger el móvil de encima del escritorio, con el valor suficiente como para llamar a Rose y pedirle unas explicaciones que no merecía, pues él y Dave ya no son nada.
En cuanto desbloquea la pantalla del dispositivo, las notificaciones que ha vuelto a activar le saltan todas a la vez, avisándole de que hay nuevas noticias tagueadas con el nombre de Dave Strider y, sin buscarlo, vuelve a topar de frente con las fotos de Dave y Rose cogidos de la mano en la maldita cafetería.
John está a punto de gritar y tirar el móvil al suelo cuando el timbre del apartamento suena y se queda paralizado.
¿Se puede saber quién osa molestarle en mitad de un arranque de furia?
Aunque aún tiene la respiración agitada por la rabia y los ojos probablemente enrojecidos, agarra con más fuerza el móvil y sale del cuarto, dispuesto a abrir.
La persona que le recibe no podría ser más inadecuada en ese momento.
—Hace tiempo que no nos vemos, John. —Saluda una formal Rose Lalonde, con una sonrisa que parece calculada para no ser ni demasiado fría ni demasiado alegre.
—Rose. —Contesta tan solo John, con una obvia expresión de sorpresa.— Vienes a verme.
—Sí. Todos estamos preocupados por ti. —La rubia arquea una ceja y analiza el aspecto de John, que parece más el de alguien que acaba de escapar de un manicomio que de un chico normal de diecinueve años, pero evita comentario alguno sobre ello.
—Todos estáis preocupados por mí. —Repite mientras Rose entra sin invitación en el apartamento.
—Eso he dicho, John. —Se da la vuelta cuando escucha al joven, extrañada.— ¿Estás bien? ¿Qué has estado haciendo estos días?
—Que qué he estado haciend-...
—¿Vas a repetir todo lo que digo? —Le corta la Lalonde cada vez más descolocada por el comportamiento de su amigo.
—¿Y tú, Rose? —Espeta de repente John, con una rabia contenida tan evidente que sobresalta a Rose.— ¿Qué has estado haciendo tú?
—Nada… en especial. —La pregunta le ha pillado tan desprevenida que no le da tiempo a maquillar adecuadamente la mentira y añade:— He estado con Kanaya.
—Oh, Kanaya. —John asiente y alza el móvil que lleva en la mano desde hace un rato, enseñándole la pantalla a Rose.— Me pregunto qué opina Kanaya de esto.
Rose se queda boquiabierta al leer el titular de la noticia y ver la foto que lo acompaña. Encaja rápidamente las piezas y entiende el comportamiento de John.
Ella, como buena conocedora de los gestos humanos ligados a las emociones, se da cuenta de que, si da un paso en falso, puede hacer estallar a John. Respira hondo y le observa con cautela, como si fuese un animal peligroso, y éste a su vez le devuelve la mirada, furioso y esperando una respuesta que está preparado para refutar.
—John, no te precipites. Escúchame, puedo explicártelo. —La Lalonde hace un esfuerzo por no llevarse una mano a la cara cuando acaba de hablar. Al final ha dicho lo que todo culpable suelta cuando le pillan con las manos en la masa.
—¡Claro, puedes explicármelo! —John alza la voz y rueda los ojos a la vez que alza las manos en gesto exasperado.— Jade también tenía una explicación y, ¿sabes qué? ¡Ha sido una mierda de explicación!
—¿Jade? ¿A qué te refieres?
—¿Es que no os podéis resistir a un imbécil con gafas de sol o qué? ¡No me lo puedo creer!
—John, espera, qué sabes respecto a Jade y Dave.
—OH, así que tú también lo sabías. —John suelta una risa amarga, aún con la voz bien alta.— Yo era el único idiota que no sabía nada.
—Eso también tiene su ex-...
Entonces una musiquita empieza a sonar y ambos jóvenes se quedan callados, mirándose el uno al otro con confusión hasta que Rose distingue el tono de llamada de su propio teléfono. John frunce el ceño y echa un vistazo al bolso de la rubia, que es de donde viene el sonido. Después se cruza de brazos, dándole vía libre para que atienda al móvil o por lo menos haga algo al respecto con la musiquita.
Al principio, Rose cree que la mejor idea es colgar y se apresura a encontrar el móvil en su bolso, pero cuando da con él y mira el nombre que aparece en la pantalla, se queda helada. No podía ser él, no en ese momento.
John, dándose cuenta de el cambio de expresión de la Lalonde, echa un vistazo a la pantalla del dispositivo y ve las cuatro letras que conforman el nombre de su obsesión.
—Oh, venga ya. —Suelta el moreno, indignado, furioso e incrédulo a partes iguales.
Sin esperar a que Rose pueda hacer algo más, el Egbert le arrebata el móvil y pulsa el botón para coger la llamada. Toma una bocanada de aire un segundo antes de ponerse el teléfono en la oreja, sintiendo los nervios revolviéndose en la boca de su estómago porque quien hay en la otra línea es él.
—¿Tu meta era tirarte a todas mis amigas? —Pregunta con un susurro lleno de desprecio contra el altavoz del móvil, ante la atenta y preocupada mirada de su amiga rubia.
El silencio es lo que recibe como respuesta durante unos cuantos segundos en los que John piensa en mil cosas que podría decirle. "Vuelve", "lo siento", "te odio", "eres un capullo", "sigo viendo tus vídeos", "echo de menos tu voz", "sigo teniendo tus gafas viejas", "no quiero volverte a ver", "¿cuándo vas a volver?", "te quie-"...
—¿John? —Pregunta una voz conocidísima al otro lado, haciendo que una descarga eléctrica recorra a John y abra un poco más los ojos.
—Sí.
—...vaya, entonces llego demasiado tarde para avisar a Rose sobre las nuevas
—Sí. —Repite de nuevo el moreno, otra vez con los ojos aguados. Ve cómo Rose da un paso hacia él, sabe que no va a aguantar aquello mucho más.— Muy tarde, Dave. Para todo.
.
No es que hubiesen dejado con la palabra en la boca pocas veces a Dave Strider, pero siempre que algo así le pasa -y más por teléfono-, tarda unos instantes en darse cuenta de que han colgado. Si fuesen circunstancias normales, se enfurruñaría y cogería una rabieta de niño pequeño que se guardaría para sus adentros, pero esta vez no es así.
Lleva ya varios minutos parado en mitad de la acera, mirando con expresión sombría la pantalla del móvil, sin saber exactamente qué hacer respecto a lo que acaba de pasar.
Acaba de hablar con John y eso es guay, es lo que Rose le aconsejó. Pero probablemente no era esto a lo que se refería y Dave lo sabe, no puede autoengañarse.
Poco a poco levanta la cabeza y echa un vistazo rápido alrededor para comprobar que nadie le haya reconocido como muchas de las veces que sale a la calle. Después vuelve a mirar el móvil y tamborilea con ambos pulgares sobre el teclado táctil.
Está claro que John ha sido más rápido que él y ha visto las fotos que le tomaron con Rose de incógnito y también que justo en ese momento, Rose está en casa de John y su oportuna llamada le ha metido en un buen lío. Aun así, eso tiene su parte buena: a John sigue importándole lo que hace.
Algo más animado, el rubio vuelve a retomar el paso, recolocándose mejor la capucha de la sudadera roja que lleva para que no le reconozcan, pues probablemente ahora mismo le estén buscando por la ciudad, sedientos de nueva información sobre su supuesta novia "rubia de pelo corto desconocida y misteriosa, probablemente gótica". Si no fuese algo tan largo, Dave utilizaría aquella descripción como mote para Rose. Se conformaría con "probablemente gótica".
Su siguiente decisión es si ir o no en un arrebato hacia casa de John, pero desecha la idea rápidamente porque sería algo así como un suicidio. John parecía muy enfadado. Enfadado y dolido. Dave se mordisquea el labio inferior al recordar eso, aún con los ojos clavados en su móvil.
Necesita hablar con alguien, arreglar algo, sentir que las cosas empiezan a ir a mejor, pero sin los consejos de Rose se siente algo perdido.
"Dirk" piensa inmediatamente. Desde enano, siempre que se siente perdido recurre a su hermano. "Podría llamarlo…"
Sin admitir que en realidad está nervioso y muy inseguro respecto a aquello, empieza a marcar el móvil de su hermano, el cual se sabe de memoria, pero justo antes de darle a la tecla de llamada, le llega un pester que hace que el corazón le dé un vuelco.
—Ostia puta. —Suelta sin querer cuando lee lo que pone en la pantalla.
-timaeusTestified [TT] empezó a molestar a turntechGodhead [TG]-
TT: Ve a casa de Jade en media hora.
TG: es eso una orden
TT: No necesariamente.
TT: ¿Te molestaría que lo fuese?
TG: no necesariamente
TT: Entonces sí. Es una orden.
TG: roger
TT: ¿Eso quiere decir que vendrás?
TG: tengo que consultarlo con mi agenda
TT: Dave, yo soy tu agenda.
TG: madre mia eso ha sonado tan estupido
TT: Lo más estúpido es que es cierto.
TG: nah
TG: …
TG: vale si y que
TT: Oye, si no vienes a casa de Jade iré yo a por ti.
TT: Sé en qué hotel estás, el número de tu habitación y a qué hora entras y sales del baño, te enteras.
TG: que no se note la enfermedad
TT: ¿Qué creías, enano? Estar cabreados no implica que dejes de preocuparme o importarme o lo que cojones sea.
TG: wow
TT: Qué te pasa.
TG: *wow*
TG: es como
TG: mira tio que mal te expresas a veces en serio
TG: eres tan incómodo y esto es tan violento
TG: quiero decir que coño respondo a eso
TG: no se si me estas pidiendo perdon o que y es que ni siquiera me apetece saberlo ni hablar de esto pero tio creo que realmente *deberiamos* hablar sobre lo que ha pasado y dejarnos de gilipolleces porque sino esto cada vez se volvera mas y mas incomodo y sabes que no quiero no no puedo seguir asi te lo estoy diciendo muy en serio dirk
TT: …
TG: di algo
TG: di algo no sarcastico
TT: Tú ven a casa de Jade y punto, vale.
TG: tio dirk que te jodan
TT: Cállate y ven.
TG: vale ostia
-timaeusTestified [TT] dejó de molestar a turntechGodhead [TG]-
Dave vuelve a quedarse un rato mirando la pantalla, mordíéndose con más fuerza el labio inferior para no dejar escapar la sonrisa que lucha por dibujarse en su cara. A pesar de cómo ha acabado la conversación y de que *tal vez* hubiese perdido un poco los nervios en algún punto de la misma, conoce a su hermano y sabe que las cosas van a ir a mejor. Ni siquiera ha tenido que perder su orgullo por el camino -o no mucho de él- y ha sido Dirk el que ha dado el primer paso.
De mucho mejor humor a pesar de seguir con aquella espinita clavada que era haber escuchado a John decir aquellas últimas palabras, abre otra conversación de pester. Tiene que compartir ese avance con alguien.
-turntechGodhead [TG] empezó a molestar a tentacleTherapist [TT]-
TG: rose
TG: lo he hecho
TG: bueno tal vez aun no pero ahora mismo voy a casa de jade
TG: oye te he metido en un lio verdad
TG: seria divertido si no me salpicase a mi tambien la mierda
TG: y si no jodiese a john claro
TG: o no de esta forma tan poco guay
TG: bueno mira lo que queria decir es que eso que voy a casa de jade porque dirk me ha dicho que estara alli y
TG: o sea le he llamado yo no te creas que
TG: vale me ha llamado el pero eso que importa iba a llamarle yo de todas formas
TG: buscate una excusa y vente tu tambien
TG: no por nada solo porque tambien vendran los demas y yo que se puede ser guay no
TG: no creo que john quiera venir
TG: tampoco suena como una buena idea asi que a la mierda
TG: ojala pudiese venir y solucionar de una vez
TG: todo
TG: en fin no voy a ponerme a lloriquear porque los strider no hacen eso
TG: no tardes en salir de ahi y contarme que cojones ha pasado
TG: nos vemos mas tarde
-turntechGodhead [TG] dejó de molestar a tentacleTherapist [TT]-
.
Es obvio que Jade no está bien y a Dirk le parece increíble que ninguno de sus amigos se dé cuenta de ello, ni siquiera Jake, que la conoce desde hace tanto tiempo.
La escena en realidad es un buen ejemplo de "reunión de viejos amigos" o alguna de esas cursiladas, pero solo superficialmente, porque, si alguien se fijase más en el ambiente algo enrarecido, se daría cuenta de que no todo va como debería ir… y el título de ese "alguien" le ha tocado al rubio que está sentado en el blando sofá de casa de Jade.
Los ojos naranjas de Dirk, siempre protegidos por las gafas de sol, viajan de la ya mencionada dueña del apartamento a su amiga Roxy, la cual no deja de soltar risas estridentes en mitad de la conversación que mantiene con Jake y Jade. El English tampoco ha dejado de parlotear desde que ha visto a la Harley, con la diferencia de que él no ha necesitado ningún aperitivo o bebida para ponerse a tono. Ambos están intentando hablarle a la vez a la más joven, lo cual hace que en realidad la estén bombardeando a anécdotas de los sitios que han visitado en la ciudad y las cosas que han hecho juntos.
Eso es realmente lo que sorprende a DIrk, que Jade sólo responda con ligeras sonrisas y cabeceos de asentimiento. Él siempre la ha recordado como una chica risueña y tan escandalosa como Jake.
Un codazo en el costado saca de sus pensamientos a Dirk y mira hacia su izquierda, encontrándose con el rostro sereno de su amiga Jane. Ella no le dice nada, sólo hace un cabeceo hacia el móvil que él tiene entre las manos y Dirk sabe a qué se refiere al instante.
—Va a venir. —Contesta el Strider en un susurro, mirando él también el móvil con tal de no ver la sonrisilla emocionada de la Crocker.
—Deberías avisar a Jade… ya sabes. —Aconseja la morena en voz baja también, inclinándose ligeramente hacia él.
—Pues yo tengo bastantes ganas de conocer al chico que vuelve locos a los Strider. —Suelta de repente Roxy, haciendo que tanto Jane como Dirk alcen la cabeza, sobresaltados por haber captado esa frase tan inadecuada a la vez.
Ambos presencian cómo la sonrisa del English se congela y se queda mirando fijamente a Roxy, que no se da cuenta de que ha hecho que la tensión caiga como una losa sobre todos y ríe antes de darle otro trago a su copa. Después Jake echa una mirada furtiva y seria a Dirk antes de echarse hacia atrás y hundirse en el respaldo del sofá.
Reacción totalmente opuesta a la de Jade, que parece palidecer y se levanta de repente del sillón donde está sentada.
—Voy a... voy a por más cacahuetes. —Hace un ademán de volver a la cocina, pero antes hace una mueca y recuerda que eso no es para nada adecuado.— Vale, cacahuetes no... lo que sea.
Nadie dice nada al respecto mientras Jade se escabulle y se dirige hacia la cocina a paso rápido, entornando la puerta en cuanto entra, pero Jane vuelve a llamar la atención a Dirk a base de codazos discretos que hacen que el rubio se encoja y mire molesto a la ojiazul, ya harto de que le dé.
—Ves. —Ella también frunce un poco el ceño y mira la puerta de la cocina para que sepa a qué se refiere.— Dile lo de Dave.
—No creo que sea un buen momento. Le pasa algo. —Contesta Dirk, frotándose el costado que tantos golpes ha recibido ya.
—Claro que le pasa algo, y esa es tu segunda misión: sonsacárselo.
—Pero... ¿sonsacárselo? Jane, no somos detectives, déjala tener su vida.
—Igual es tu culpa que esté así. —Aquello le sienta como una bofetada a Dirk y echa una mirada furtiva a los otros dos que están en el sofá paralelo para ver si les están prestando atención, pero Roxy está ocupada intentando que Jake le preste atención.— Ya sabes, te acostaste con un amigo de Jade para engañar a Jake.
—¡No estaba engañando a Jake! —Exclama el rubio en un susurro indignado.
—Vale, vale. Pues te tiraste al novio de tu hermano, el cual parece que es bastante cercano a Jade y con eso molestaste a Jake, que también es muy importante para ella. ¿Te parece más adecuado eso? —Jane ve cómo el Strider aprieta los labios y se siente un poco mal por haberle soltado todo aquello.— Lo siento.
—No, vale. Está bien. Puede que su cabreo tenga algo que ver conmigo.
—Pues ves y habla con ella. Puedes arreglarlo, Strider.
—Pero hace años que no hablo con ella así. Podría ser, como mínimo, incómodo.
—Claro que va a ser incómodo.
—¡Eh, cuchicheos en público, no! —Grita de repente la Lalonde, cansada de que Jake ponga mala cara por el comentario de la rubia.
—Yo me quedo con Rox. —Le dice Jane a Dirk, con una sonrisa de resignación. Entonces ve cómo Dirk mira también a Jake y la Crocker suspira.— También con Jake, ¡vete ya de aquí!
Con un gruñido de asentimiento, Dirk se levanta y se guarda el móvil, no sin antes echarle un ojo por si su hermano le ha vuelto a decir algo. Anda a pasos lentos hacia la cocina, sin saber cómo abordar la situación, sin ni siquiera saber cómo empezar la conversación. Antes de que pueda encontrar una excusa para haber ido tras Jade, ya ha entrado en la cocina.
Se encuentra a la Harley apoyada contra la encimera, de espaldas a él, con la cabeza gacha. Ha entrado tan silenciosamente, que ella ni siquiera se ha percatado, pero cuando Dirk vuelve a entornar la puerta de la cocina para más intimidad, ésta cruje y Jade da un respingo.
—¿D-Dirk? —La morena se pasa las manos por debajo de los ojos con rapidez, como si se estuviese limpiando las lágrimas.— ¿Necesitáis algo ahí fuera?
—No. No realmente. —El rubio carraspea y se mete las manos en los bolsillos, incómodo con la situación. Echa un ojo alrededor, como si observase la cocina con interés.— Sólo quería avisarte de que Dave va a pasarse un momento. Tengo asuntos que solucionar con él.
—...oh. Dave. Claro. —Jade se queda muy quieta, mirando con circunstancias el suelo. No esperaba tener que enfrentar tan pronto a Dave porque, sabe que si lo ve, va a soltarle todo lo que pasó con John, que ahora él lo sabe.
—Si te incomoda puedo hablar con él en el portal, no hay problema. —Deja caer Dirk, viendo que ella no parece tener mucho más que decir.
—¿Por qué me iba a incomodar? —Suelta una risa fingida y sube los ojos hacia el Strider mayor, que tuerce un poco los labios, delatándose. De repente, Jade deja de reír y vuelve a su rostro la expresión de circunstancias.— Dios mío, lo... lo sabes.
—Sí. —Admite él, asintiendo también con la cabeza. Jade se queda tan helada, que Dirk se ve obligado a continuar hablando.— De hecho... fui yo quien aconsejó a Dave dejar a John por eso.
La revelación de Dirk hace que Jade se quede pensativa, observándole con unos nuevos ojos. Ella ya sabía todo aquello -Dave se lo explicó a Rose cuando les pilló en su casa- pero siempre había creído que el Strider mayor era serio, frío, inaccesible,... parece que al fin y al cabo sí que es humano, comete errores y siente las consecuencias de ellos. Que se lo esté explicando es importante y lo tiene en cuenta, sin embargo, eso no le quita parte de culpa ni le alivia la conciencia. Jade se sigue considerando un elemento importante en toda esa cadena de desgracias. No para de cometer errores.
—Dave ya me explicó eso. —Contesta Jade finalmente, haciéndole saber a Dirk que han tenido más contacto después de la ruptura de su hermano con John.— Soy su error.
—¿No te reconoció al verte? —Esa pregunta es tan repentina que Jade tarda en reaccionar, pero poco a poco baja la cabeza y niega con ella. Dirk no puede creer que su hermano sea tan imbécil como para de repente olvidarse de alguien con quien jugaba todos los días, así que probablemente solo hizo ver que no la reconocía, lo cual es aún peor.— Entonces es eso lo que te preocupa.
—No exactamente. —La voz de la Harley suena algo más serena. "La calma antes de la tempestad" piensa el Strider.
Jade vuelve a levantar la cabeza y mira con sus hermosos ojos vidriosos al hermano del chico que tanto le gustaba de pequeña. Dirk intenta aguantarle la mirada y se cruza de brazos; a pesar de llevar una máscara de seriedad, la morena se da cuenta de que el rubio está expectante... ¿nervioso? Tal vez no llegue a tanto... o tal vez lo esté pero no por ella.
"Es cierto, Dave está al llegar..." piensa Jade, sabiendo que los Strider han tenido problemas a causa de John. Si pretende desahogarse con alguien, ahora es el momento o después será demasiado tarde.
—El otro día... Dave volvió a cometer un error. —Comienza la Harley, tomando la encimera como apoyo de nuevo.— Un error grande.
—¿Os... acostásteis?
—Sí. Y Rose nos vio... —Al darse cuenta de que el Strider se queda estático, sin entender, se ve obligada a hacer una aclaración.— Rose es mi compañera de piso. Últimamente parece llevarse bien con Dave y bueno, le está ayudando a arreglar las cosas con John... creo. Pero yo no hago más que arruinarlo todo.
—Entonces el problema es que la tal Rose os pilló. —Le dice él, instándole a que siga hablando. En su cabeza, los cabos se unen rápido y recuerda la noticia sobre Dave y una rubia desconocida. Tal vez esa sea Rose.
—No, eso no es todo. —La voz de Jade empieza a romperse y niega vehementemente con la cabeza.— Rose le dijo a Dave que lo mejor para hacer las paces con John era explicarle por qué le había dejado. Explicárselo todo pero omitiendo detalles... detalles como yo. —A estas alturas, apenas puede hablar sin que le tiemble la voz.— Entonces el otro día me llegó un pester de Jake. Él estaba con vosotros, estaba bien, pero eso quería decir que... John debía estaba solo... pero no constestaba a mis mensajes y me asusté.
—No tendría que haber dejarlo solo. —Masculla Dirk, sintiéndose mal consigo mismo y un cobarde de mierda.— ¿Cómo... está?
—Bueno, no estaba mal... del todo. Parecía más delgado y pálido, menos risueño... diferente. Pero se sentía tan culpable, Dirk. Creía que él había complicado las cosas entre tú y Jake. No podía verle así, ¿sabes? Así que se lo... expliqué.
—¿Qué le explicaste? —Pregunta lentamente el mayor tras un momento de duda.
—Todo. Por qué Dave le dejó, tu papel en ello, lo que yo hice... todo.
Entonces Jade se lleva las manos a la cara y Dirk tarda unos segundos en darse cuenta de que está sollozando. Alza las manos como si fuese a hacer algo pero se queda literalmente bloqueado. No sabe qué hacer en estos casos a pesar de haber tenido que lidiar con un Dave enano pero muy poco llorica. De nuevo, se maldice por no saber consolar a alguien cuando se siente mal.
Jade empieza a murmurar que es culpa suya una y otra vez mientras suelta algún que otro sollozo. El Strider se asusta de que los que están en el salón puedan escucharla y se acerca un poco a ella para poder hablarle en voz baja.
—Eh, Jade, no. —Ella se quita las manos de la cara y mira al mayor con los ojos llenos de lágrimas. Dirk le aparta un mechón de la cara y se lo pone detrás de la oreja, tan tierno como puede llegar a ser.— No es solo culpa tuya, vale. Todos la hemos cagado aquí.
—Pero...
—Sh. —La corta de repente el rubio, muy serio.— Yo lo he hecho peor con John y lo sabes.
Ella traga saliva y asiente lentamente, haciendo algún que otro puchero.
Al ver que Jade intenta por todos los medios dejar de llorar, Dirk le dedica una suave sonrisa y asiente también para darle un poco de seguridad. La Harley apenas puede devolverle una nerviosa sonrisa, pero de repente se abraza a él y hunde la cabeza en su pecho, aún lloriqueando.
Dirk se queda paralizado al principio, con las manos alzadas, a medio camino de corresponder al abrazo o dejarlas caer de nuevo a ambos lados de su cuerpo, pero entonces mira hacia la puerta entreabierta y ve una cabeza asomándose. Es Jane, que parpadea sorprendida al ver tal escena. Dirk cree que ella va a ser su salvación, pero la Crocker hace un movimiento con la mano y le mira de forma severa al ver que el rubio pretende soltar a la más joven de él.
El Strider arruga la nariz y se queda mirando a su amiga. ¿Por qué le tiene que hacer pasar por aquello?
—Gracias, Dirk. —Susurra entonces Jade contra él.— Muchas gracias.
Aquello hace que el aludido vuelva a mirar a la chica que se agarra a él, sorprendido. Ve cómo Jane vuelve a escabullirse al salón y le deja a solas con Jade. Eso, por alguna razón, hace que se relaje y no se sienta tan obligado a devolverle el abrazo a la ojiverde, sino que lo hace por propia voluntad.
—Tranquila, lo solucionaremos. —Murmura contra el cabello moreno de Jade mientras la envuelve con sus brazos sin mucha fuerza.— Todo.
YooOOOOOooOOO
Esta vez sí que he tardado bastante en colgar el siguiente capítulo ahahaha... Bueno, es que ahora estoy trabajando y viajando y cosas de adulto y os juro que es horrible. (?)
Y bueno, poco tengo que decir. Que ya veis que todo parece ir arreglándose... a medias. Mejor no os fiéis de mí :-)
Oh, también quería preguntaros si os gustaría que hiciera una especie de "previously, in Stalker..." Vamos, que si queréis un mini resumen de lo que ha pasado a principio de los nuevos capítulos.
Más que nada porque ya varias personas me han dicho que, como tardo en subir nuevo capítulo, se olvidan de lo que ha pasado anteriormente. Y eso no puede ser. ((yo a veces también me olvido de lo que pasa (?))
En fin, que si os parece bien o necesario o no... lo que sea, un review y listo.
Hasta el próximo~~~! ´v`)/
PD: hay una expresión que utiliza Dave "roger", que significa "sí, señor" o algo por el estilo en la jerga militar. Por si acaso alguien no lo ha entendido. (?)
