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Los vigilantes


—Todo apunta a que se trata de un envenenamiento pero me temo que no encontré ningún indicio de un veneno en su cuerpo—El pitar del tanque de recuperación perturbaba el silencio de la enfermería, sólo Trunks encaró al médico jefe y asintió en cuanto terminó de dar el diagnóstico vago. —Seguiré haciendo pruebas, mi rey. Me temo que hay muchas cosas de las que somos ignorantes. El universo es más grande de lo que podríamos imaginar, el veneno que Radditz tomó pudo llegar de cualquier punto del universo, conocido o desconocido, no lo sabremos nunca.

El ceño fruncido del rey no podría estar más fruncido y la imagen de Vegeta acudía a él como un fantasma. No había duda que era su legítimo heredero y el viejo médico se limitó a bajar la mirada, había conocido a Vegeta desde que era un niño y jamás había esperado que el rey muriera antes que él.

—Radditz podrá proporcionarnos de esas respuestas en cuanto despierte—afirmó el rey mientras desviaba la mirada al tanque de recuperación y unas burbujas salían disparadas desde la manguera que me hacía respirar. —Porque Radditz podrá hablar, ¿o me equivoco?

—Así es, mi señor, su recuperación será casi completa. Su metabolismo se compuso y me temo que se ha hecho muy fuerte después de acariciar a la muerte...—El escolta de turno del rey era mi padre y se limitó en todo momento de permanecer a las espaldas de Trunks con los brazos cruzados en su espalda. Bardock no pudo evitar sorprenderse con aquel último síntoma, quizás mi encontrón con la muerte me serviría para volver al batallón que siempre me había correspondido y sonrió vagamente.

—Quiero todos los detalles de su sintomatología y cualquier indicio del veneno, si existe uno en el universo de éstas características, lo quiero conocer. No permitiré que exista la posibilidad de que se envenenen a mis hombres o a cualquier otro inocente—dijo mientras el anciano médico asintió con una reverencia. Las pisadas de Goten se sintieron a lo lejos y se fueron propagando cuando chocaban contra las paredes, Trunks miró al pasillo y en él, se delineó la figura del nieto más joven de Bardock. El vedugo del rey no se permitió despegar la vista del tanque de recuperación.

—He confirmado la versión de mi tío, él no le hizo nada a la taaseriana. Dijo que vio en él un droslos—expresó mientras Bardock lo miraba por el rabillo del ojo. Trunks levantó las cejas al no conocer aquella palabra, para su suerte, Goten consultó antes de ir a verlo.—Droslos es un demonio en taaseriano y en muchas de las colonias lejanas.

Trunks abrió los ojos tanto como pudo y me dirigió una mirada furtiva, no parecía un demonio como decía la sirvienta y decidió que había sido una coincidencia favorable que ella se asustara al verme puesto que habían sido más rápidos en dar conmigo y llevarme a la enfermería. El veneno era el importante en este asunto.

—Seguro que Radditz le pareció temible, es mucho más alto que muchos y muy corpulento—dijo Trunks mientras se dirigía al médico. —Cualquier noticia, házmela saber. Cuando despierte, quiero interrogarlo.

El rey le dio una última mirada a mi padre para que lo siguiera, aun cuando pensaba que era una maldad, y comenzaron a moverse, Goten se quedó atrás. En silencio, me vio fruncir el ceño como si estuviera sufriendo y un enjambre de burbujas salió por la manguera bucal. Goten se percató del ki que se estaba alborotando, frunció el ceño pensando que sólo se trataba de un sueño el que me perturbaba y el médico se paró a su lado.

—Él está tratando de volver a la normalidad—expresó el médico erradamente, yo estaba experimentando un cambio completo en mi cuerpo y mi ki era lo que mi sobrino podía ver, mi energía estaba demasiado errática como para afimar lo que el médico decía. Goten sabía cómo leer el ki, su hermano se lo había enseñado y su padre, a su vez, se lo enseñó a él... ¿Quién era su padre? ¿El fantasma que Gohan le describía con pasión como si alguna vez él llegara a conocerlo? ¿O el hombre que había muerto peleando contra un ejército de soldados? Goten estaba seguro de que Vegeta no le había dado la vida, pero era más padre que el hombre muerto hace muchos años.

El híbrido hizo el ademán de retirarse cuando una nueva oleada de ki lo alertó. Por supuesto nadie sin su rastreador lo veía y de un momento a otro se vio escudando al anciano médico con su cuerpo cuando una explosión hizo reventar el tanque en el que me encontraba. El sonido del agua fluir y sacar chispas cuando pasaba sobre maquinaria, llegaron rápidamente a los oídos de los dos presentes y el vapor del agua nubló la vista panorámica. Mi cuerpo era una sombra difusa en la enfermería, que se acercaba lentamente hacia ellos, desnudo y totalmente empapado. La cola se onduló con gracia a mi espalda y Goten se incorporó rápidamente. Ya me encontraba a su lado.

—Increíble… esto es increíble—soltó el anciano cuando me vio recuperado y me reí con la boca cerrada. Mi cola se enredó en la cintura para descansar.

—Claro que sí—dije mientras me miraba las manos con felicidad, un nuevo poder se cernía sobre mí y casi podía ver mi aura de maldad traslucir en el aire. Goten se acorbardó al sentir mi ki tan aumentado.

—¿Qué es lo que has hecho, tío? Tú no eras…—dijo Goten y se interrumpió al percatarse de que podía descubrir su capacidad de sentir el ki sin la necesidad de un rastreador. Ni el anciano ni yo nos percatamos de eso, sólo me limité a sonreír con vanidad, sintiéndome más poderoso que nunca.

—¿Tan poderoso? —reí con la boca cerrada y desvié la mirada hacia la salida en la que pronto se llenaría de guardias y del mismísimo rey. El anciano alcanzó una tela para que me secara, inconsciente del peligro que representaba, y me la pasé por la cara y cuello, a la espera de mi padre. Goten se sintió un tanto culpable al mencionar aquello y apartó la mirada.

—Deberías vestirte, tío. No tardarán en llegar—dijo mi sobrino y me causó gracia. Mi ropa la tenía el anciano a mano y comencé a hacerlo, bajo la atenta mirada de Goten, apartado en un rincón de brazos cruzados. Ya tenía puestas las botas, el taparrabos y las muñequeras cuando el rey y su tropa cruzaron el umbral. No temieron de mí al verme y aquello me ofendió, eso no volvería a suceder. Fruncí el ceño al dar con el verdugo del rey, Bardock dio un paso adelante.

—¿Qué ha pasado aquí? —cuestionó el rey con seriedad y le dedicó una mirada fugaz al capitán inquieto. Bardock no era tan tonto como para provocarme, eso no haría más que poner fin a mi vida a manos de él mismo. Mi pelo aún goteaba y dejaba un charco de agua nutritiva a mi paso.

—Mi rey—empecé con una sonrisa insolente y di una reverencia confiada. —El envenenamiento me dio poder, no pude controlarme. Lo lamento—no pude contener una risa burlona y Trunks frunció el ceño un tanto irritado.

—Aparentemente así fue, lo ganó al escapar de la muerte—concluyó mi sobrino sin apartar su vista de mí, no tenía idea porqué me protegía de esa manera, al ser la mano derecha del rey esperaría que me delatara. Quizás había subestimado a Goten, quizás él ansiaba el poder tanto como yo… Pero mi padre no se lo tragó, al parecer no creía en que mi poder aumentado era causa de eso y estrujó sus puños sin poder decir nada para hacerme confesar.

—Radditz, necesito que me digas qué fue lo que hiciste para envenenarte. Los médicos aun no deciden qué fue lo que te sucedió—preguntó el rey extremadamente diplómatico y sonreí.

—No lo sé—mentí con soltura y eso colmó la cordura de mi padre que me encaró, violento.

—¡Tu rey te ha hablado!—Trunks frunció el ceño y miró a padre con extrañeza. —Responde, qué fue lo que hiciste para ganar ese poder. Qué era ese veneno.

—Nadie toma veneno a sabiendas que es veneno, Bardock—le espeté con una aparente tranquilidad pero que explotaría en cualquier momento. Goten se incorporó en cuanto captó que la situación se volvería tensa y yo sonreí, al fin, ellos temían de mí. Sin importar cuánto lo negara, Bardock no creía en mí y pareció olvidar que su rey y un puñado de soldados leales a él estaban presentes, enloquecido por mi camino evidente a la traición.

—¿Qué es lo que deseas, Radditz?—me dijo mientras me rodeaba, en cambio, yo lo seguí una fracción de su trayecto con el rabillo del ojo y cuando se perdió en mi espalda, sonreí con los ojos cerrados.—¿Gloria?

—Siempre tienes la razón, ¿no, padre? —dije mientras apretaba los puños con rabia, me di la vuelta y lo encaré con una mueca vanidosa. —Tú sólo cumples tu deber, es tu deber ser guardia real como también lo es participar en la revuelta de Paragus—fruncí el ceño. —Siempre hablas del destino de cada hombre, padre, y pareciera que mi destino es el más patético de todos mientras que tú…—hice una pausa para reírme vagamente. —Hazlo, di mi nombre al rey y terminemos con esto de una vez. Mátame, no soy Kakarotto. No soy más que un soldado regular al que degradaron de rango por tener un padre como tú. Te hicieron capitán y guardia real en menos de una semana pero se olvidaron de mí. Olvidaron que ya no soy de la sangre de un traidor, soy Radditz, hijo del Bardock…

—No te rías de mí—me contradijo Bardock, mostrándome las encías en un gruñido contenido. —No pedí todo lo que tengo.

—Por supuesto que no, ¿quién quiere ser un héroe? —repliqué con sarcasmo e hice el ademán de retirarme.

—¡No he terminado contigo! —me gritó cuando le di la espalda y me detuve, estiré el cuello hacia un lado mientras curvaba una sonrisa. —Si no olvidas tus ansias de gloria lo único que conseguirás es que te maten.

—¡Me has quitado todo lo que tengo!—grité sin darme cuenta de cuánto había subido el volumen. Luego sonreí y tensé mis músculos, mi padre supo que iba a atacarlo y frunció el ceño con sorpresa. Entonces negó la cabeza suavemente, todo lo que hacía le salía mal y terminaba por perjudicarme cuando quería lo contrario. Las ánimas eran desgraciadas con él.

—¡En el nombre de su rey, paren ahora mismo! —gritó Trunks al tiempo que veía una batalla inevitable. Se encaminó hasta nosotros con la viva imagen de Vegeta en su rostro. —Ustedes me han insultado. Bardock, quiero que te vayas ahora mismo o te haré dormir en un calabozo para que aprendas y en cuanto a ti…—me miró con desprecio. —No he terminado contigo, me dirás ahora mismo lo que pasó y no me mentirás, si lo haces, te mataré.


La habitación de la princesa estaba sumida en una luz tenue y anaranjada, proveniente de los braseros en los que su sirvienta lanzaba polvos perfumados que se quemaban antes de llegar a las llamas y sacaban destellos de color rosa pálido muy brillante. Bra le gustaba pensar que eran polvos mágicos y su tyrriana le acariciaba el pelo susurrándole palabras en su idioma nativo, canciones de cuna quizás, la princesa no tenía idea y cerraba los ojos pensando en su significado. A veces eran palabras de amor, un cuento de princesas o una pelea heroica entre el bien y el mal. Bra se miró al espejo cuando abrió sus ojos y los tonos anaranjados y oscuros tiñeron su rostro lozano, y las gemas taaserianas enredadas en su pelo le robaron destellos del brasero que perfumaba la habitación con olores dulces. Marron se estrujó más allá sobre la cama de la princesa, aun con imágenes mías, escupiendo sangre y retorciéndome en el suelo.

—No te preocupes, Marron, los tanques de recuperación siempre funcionan—afirmó la princesa con una sonrisa tímida, no teniendo mucha fe de lo que iba a pasar conmigo. Las imágenes sangrientas de la sala del trono eran perturbadoras para las niñas y me veían al cerrar los ojos. La tyrriana le echó más polvos al brasero y el fuego emitió un siseo al consumir el puñado de minerales pulverizados y Marron observó el humo perfumado elevarse como una nube. —¿No es así, Tirri?

—Sí, ama—la tyrriana titubeó un tanto antes de responder y a Bra le pareció que ocultaba algo. Marron les dedicó una mirada cuando supo que algo iba mal.

—Estás mintiendo—la voz de Bra sonó precipitada mientras la encaraba y la sirvienta agachó la cabeza adoptando una posición sumisa.—Estás ocultando algo.

—No, ama, esta no ocultar nada—respondió mirando sus botas pero la princesa no se fió de sus palabras—Es sólo que…

—Dímelo—demandó la princesa con la voz fiera.

—Hombre hablar de lo sucedido, taaseriana mirar droslos en soldado. Taaseriana hablar que droslos apoderar a soldado y casi matar, pero soldado fuerte y pudo imponer fuerza sobre droslos para consumir su energía negra. Droslos malos, droslos ser magia negra—la tyrriana mantuvo la cabeza gacha en toda su explicación y cuando terminó de hablar, nadie se atrevió a hacerlo de vuelta y la habitación se sumió en un profundo silencio. Marron miró a Bra y ambas se contemplaron con un escalofrío besándoles las nucas.

—¿Un droslos?—la princesa preguntó asustada. Marron se estremeció con temor, casi podía imaginar que su padre falso era uno también. —¿Qué es un droslos?

Droslos significar demonio, princesa, en colonias lejanas de donde yo venir—dijo la tyrriana con susurros. Trunks las había mandado a la pieza de la princesa, hasta que aclararan el extraño acontecimiento en la sala del trono, conmigo retorciéndome y escupiendo un río de sangre. A simple vista se trataba de un envenenamiento y el rey no esperó a que se aclarara mi ataque para tomar precauciones. Los alimentos que servían las taaserianas se dejaron de comer y el señor de Taas fue recluído en una habitación hasta estar seguros de que la traición no era de su cosecha. —Los droslos se meten en cuerpo de soldados y hacen cometer atrocidades—explicó Tirri, adoptando una posición más segura, y se le acercó a la princesa mientras le sacaba las gemas doradas del pelo de Bra e iba desarmando su peinado forastero mechón a mechón. Marron se alejó de ellas y se dirigió al balcón. Brolly era un droslos, de eso estaba segura. Podía ser tan calmo como un estanque tranquilo y al momento siguiente, era un mar profundo y oscuro a merced de una tempestad.

—¿Cómo se pueden sacar a los demonios de los soldados? —preguntó Marron con ansiedad, su voz dulce salía como un hilo poco fluído de agua y Bra la miró con asentimiento debido a su duda asertiva, Tirri negó con la cabeza.

—El soldado vomitar sangre porque droslos se estaba asentando en cuerpo—explicó la tirriana cuando le quitó la última gema del pelo de la princesa. —Droslos saber con quién deben meter, droslos elegir sólo soldados con corazón corrupto, soldados nunca recuperar—hizo un pausa para buscar un cepillo para planchar los bucles que le habían quedado en el cabello lila debido a la complejidad de su peinado. —Existir algunos que decir, droslos se curan cuando el corazón tranquilo, pero no ser verdad…

—¿Ha habido alguien que se recupere de un droslos?—Los ojos de Marron se volvieron brillantes y vidriosos, si Brolly podía curarse entonces ella y su madre serían libres. Brolly apenas había tenido incidentes desde que vivían junto a su madre en un planeta remoto, pero sus días eran aburridos y el legendario se pasaba las horas sentado en un asiento tosco que parecía un trono. Brolly casi no les hablaba y miraba perdidamente el horizonte, su madre decía que si no lo perturbaban estarían bien pero a Marron nunca le había parecido vida aquello que conocían como sobrevivir.

—No, ama, no existir droslos curados—culminó la sirvienta y Marron sintió que lloraría, sus ojos le ardían hasta que su cabeza se sentía mareada. —Pero poder preguntar.

—¿A quién? ¿A un mago?—Marron jamás pensó que los magos existieran realmente, ellos sólo habitaban en las historias pero no supo qué otra posibilidad existía. Cuando se escuchó, la rubia supo que había sido sarcástica y bajó la cabeza con desdicha, Brolly era la herencia maldita que le había dejado su madre. La sirvienta dejó de cepillar el pelo de la princesa y la miró fijamente a través del espejo.

—Al droslos—sonaba un tanto insolente pero a Marron no le importó y se vio bajando las escaleras del palacio y cruzando los pasillos a mi encuentro pero cuando tuvo que mover las piernas, las sintió pesadas y clavadas al suelo. Después descubrió que estaba temblando y se sintió una tonta, ¿por qué iría a hablarme a mí si ni siquiera podía hablarle a su falso padre sin tiritar? Bufó con angustia. —Hay un cuento que decir droslos enamorar de princesa muy bella, como tú, ama—miró a Bra con una sonrisa.—Droslos destruir mundos enteros sólo por ella pero ella rechazar todas las veces, porque princesas nunca casar con demonios, ella decir, y droslos enfurecer pero no poder hacerle daño aunque querer. La parte del droslos que no contaminar, soldado que había sido, no permitir. Droslos no hacer mal a princesas, eso decir cuentos—Pero Marron no era una princesa y se sintió devastada por no ser inmune como en el cuento de la tyrriana.

La sirvienta las acostó en la cama de la princesa cuando las hubo preparada para dormir y aguardó sentada sobre un asiento mientras se entregaban a la inconsciencia. La tyrriana fue la primera en roncar y una niña esperó paciente aquella señal para despabilarse el sueño que la invitaba a cerrar los ojos y salir por la puerta.


El rey me ordenó que me quedara en la enfermería para que el médico jefe me siguiera examinando aun cuando yo ya sabía que no encontraría nada. Si no había rastros de la manzana al momento de ingresarme, poco lograría horas después del incidente. Mi padre se había ido al momento de que Trunks lo ordenara y me quedé sólo con él y mi sobrino cuando el puñado de centinelas se retiró junto a Bardock. Por mucho que ellos me cuestionaran, yo negaba con la cabeza, a veces con una sonrisa en los labios. Goten me pedía que dijera todo lo que supiera, recordara todo lo que había hecho pero yo no sabía, mi memoria era mala, decía. Al final el rey me creyó no sin antes amenazarme otra vez. Acepté sin protestar, quería colaborar con el rey, dije con una sonrisa y sólo Goten entrecerró los ojos, antes de marcharse.

Horas después, el médico se fue a dormir y me dejó en una camilla incómoda en la que me monitorearía en su ausencia y comencé a cerrar los ojos. La chica se me acercó con sigilo pero era tan torpe que podía escucharla hasta respirar, podía notar el pobre entrenamiento que llevaba a cuestas y esperé paciente a que el intruso saliera de la oscuridad, me llevé una sorpresa cuando de la penumbra se dibujó el rostro bonito de la princesa. Me eché para atrás en un gesto torpe y me golpee la cabeza contra la pared, ella atribuyó mi asombro con el enamoramiento.

—Hola—me dijo con su voz de niña y me sonrió un tanto tímida cuando la miré sorprendido. —¿Te acuerdas de mí? —obviamente lo hacía, todos conocían a la princesa de pelos lilas. —Estaba en la sala del trono cuando colapsaste, quería saber cómo estabas y si eras… un demonio.

—¿Un demonio? —pregunté entre risas estupefactas, simplemente era un soldado de clase baja. —¿Qué te hace pensar que soy un demonio, niña?

—Una criada me dijo que lo eras, la taaseriana que asustaste dijo que eso—explicó como si fuera normal encontrar demonios en el planeta, cuando lo pensé detenidamente, ni siquiera sabía cómo lucía un demonio. —¿Lo eres?

—Sólo soy un soldado…—respondí con la voz pausada y modulada, por si la chica no lograba entenderme. Ella frunció el ceño como si la hubiese desilusionado.

—Pero Tirri dijo que lo eras, sino eres un demonio, ¿por qué asustaste a la taaseriana?—Abrí los ojos tanto como pude, descolocado por sus preguntas tontas. —Ella dijo que recibiría respuestas de ti, dice que los demonios no pueden negarse a las princesas porque se enamoran de ellas. Pero los demonios son demonios y no se quedan con las princesas. Las princesas se quedan con los príncipes y reyes justos, como mi hermano, a los que amarán por el resto de sus vidas—recitó lo que tantas veces había oído con nombres y lugares distintos. Estaba tan convencida de ello que no se detenía a revisar sus palabras para darse cuenta de lo tonto que sonaban.

—Eres tan estúpida—espeté casi irritado y desvié la mirada. Bra abrió la boca en una mueca asombrada, jamás la habían tratado como una estúpida, su día estaba lleno de elogios y palabras bonitas por el mero hecho de nacer bonita, que ni siquiera era un mérito propio. Por un momento pensé que iría a insultarme pero después, por lo callada que estaba, supe que se pondría a llorar. Cada vez que se enojaba, lloraba y no podía sostener una pelea sin derramar una lágrima. —Mira princesa…

—¿Vas-s a retract-arte? —me dijo la tartamuda y me sonrió pese a que su mentón se movía de arriba hacia abajo en un temblor torpe. Le contesté la sonrisa antes de contestarle.

—No, no he dicho ninguna mentira—y se largó a llorar. Puse los ojos en blanco, qué chiquilla tan malcriada, sólo su belleza me resultaba atractiva pero su falta de actitud y fuerza eran más notorias en ese momento. —¿De verdad piensas que te casarás por amor, princesa? Te diré lo que jamás te dijeron, las historias que te cuentan son una mentira, los príncipes no aman a las princesas ni les dedican sus victorias a su amor. Los soldados quieren poder, destruir y matar a sus enemigos, las princesas se ven más bonitas calladas y de cuatro patas mostrando el culo. Ningún soldado te querrá por quién eres, niña, sólo porque a través de ti serán reyes. El poder siempre será la razón de todo.

—Eso no es verdad—me dijo después de que sus ojos desorbitados volvieran a la normalidad, derramó una lágrima en cada lado y se puso pálida. —Mi hermano no es así, Trunks no quiere poder, quiere ser un rey justo…

—¿Es una broma? El rey quiere conquistar al imperio, tiene más sirvientes que tu padre y para que lo sepas también asesina. Es un asesino con poder. Él simplemente quiere más—parecía que cada palabra que le decía la hacía retroceder más, quizás Desconocido estrujaría sus puños hasta que mis tripas salieran por mi boca al no engatusar a la princesa pero la chica me ponía los nervios de punta. La chica era una caricatura de las que no sabía que existían, ¿en qué momento Trunks había permitido que se volviera tan ingenua?

—¿Por qué eres tan cruel?—preguntó luego de una pausa en la que procesaba mis palabras, Bra estaba devastada y descolocada, tal vez sí era un demonio como ella decía.

—¿Acaso pensabas que te iba a dar las gracias por venir a verme?

—¿Qué es lo que quieres? —me dijo Bra un poco más desafiante, al fin estaba reaccionando como debía ser la princesa del planeta Vegeta. Su tierno mentón siguió meciéndose todavía con un llanto contenido.

—¿Acaso no te quedó claro, princesa? Quiero lo que todos queremos en el fondo: poder —La chica no quiso seguir nuestra conversación y con una mueca de niña enojada se dirigió a la salida, una risa se escapó de mi garganta. —¿No querías respuestas, princesa?

—¡No quiero escuchar mentiras de un droslos como tú!—dijo ella mientras se daba la vuelta para mirarme y después se encaminaba hacia la salida.

—¿Qué mierda es un droslos? —le pregunté pero ella no parecía querer volver conmigo, negué con la cabeza pensando que era un insulto que ella había inventado porque no conocía malas palabras. —¡Volverás, princesa! Sé que lo harás, soy el único que te dice la verdad…—espeté casi con desprecio y me sumí nuevamente en la soledad.


Los pasillos estaban oscuros pero caminaba a paso seguro y constante. Hacía muchas noches que ya no podía conciliar el sueño aunque lo intentara, y Trunks había asumido que eran los problemas que lo estaban aquejando. ¿Vegeta alguna vez había pasado por eso? No lo creía, su padre estaba más interesado en ignorar el desprecio que le profesaban en vez de tratar de reinar su planeta como correspondía y se sintió devastado. Aunque admiraba a su padre por sobre todos los soldados, sabía que nadie lo recordaba como un buen rey.

Trunks llegó a la habitación de su madre tanteando la oscuridad, de la separación de la puerta y el suelo salía luz tenue y presionó el botón. Seripa le abrió la compuerta y la luz interior lo cegó unos instantes pero dio pasos seguros hacia el interior. El rey jamás había visto la Tierra pero pensó que su madre se había molestado en hacer de su habitación personal una copia exacta a lo que había visto en su pasado. La esfera estaba apoyada en un almohadón sobre el mesón de trabajo de su madre, elevado y liberado de todo desorden que se propagaba por toda el laboratorio personal de Bulma.

—Madre—aunque estaba de espaldas a ella, supo que la terrícola ya sabía que se encontraba ahí. —No has salido de aquí en días.

—Y eso nunca pareció molestarte, Trunks—respondió Bulma mientras se separaba de la mesa en la que trabajaba de un empujón y se giraba hacia el rey sin levantarse de su asiento. La cara de cansancio de él le sorprendió y negó con la cabeza suavemente. —No te ves bien, hijo, deberías descansar más… Estaré bien, Trunks, Seripa me cuida. —Sin poder evitarlo, los ojos del rey de reyes se dedicaron a mirar a la protectora de su madre, ella estaba desde antes de que él mismo existiera y en todos sus recuerdos de la infancia, Seripa iba a donde su madre fuera. La colona era mucho más fiel de lo que ella misma aceptaba.

Bulma se levantó para dirigirse hasta él y lo descubrió viendo a la colona, Trunks se sobresaltó cuando su madre le acarició el rostro. La terrícola sonrió cuando los ojos que ella le había heredado se cruzaron con los suyos.

—Veo el fuego de Vegeta en ti—susurró con una sonrisa y lo soltó. Se volteó nuevamente al mesón de trabajo y al revolver los papeles garabateados en cálculos, algunos se deslizaron al suelo con una lenta procesión y se descubrieron los prototipos fallidos y herramientas que Bulma había olvidado debajo de su desorden. Trunks se le acercó mientras recogía los cálculos de su madre y los iba leyendo en silencio. Aun cuando él solía escaparse de las lecciones de su madre, Trunks era capaz de comprender las divagaciones de Bulma y las notaciones terrícolas eran conocidas para él. —Cuando era pequeña fui capaz de crear el radar del dragón de las esferas de la Tierra, no pensé que sería difícil reproducir los cálculos que ya había hecho hace años. Me demoré más de lo que esperaba pero aquí está—le extendió un prototipo al que todavía no le ponía una carcasa, Trunks lo miró con su palma abierta y con cuidado, apretó el botón que sobresalía. El aparato pitó cuando se encendió y la pantalla brilló verde. Un punto titiló muy cerca del centro que simbolizaba la posición del radar y miró entonces la esfera gigante de reojo. —Seripa, por favor.

La colona se acercó y tomó la reliquia entre sus brazos antes de comenzar a trasladarse por toda la habitación de la reina. El punto del radar comenzó a moverse también y Trunks se sobresaltó, Bulma se rió un tanto.

—No veo las demás esferas—espetó Trunks sabiendo el porqué—Supongo que un rango mayor no es posible.

—Por lo que sabemos, las demás esferas pueden estar en cualquier lugar del universo, Trunks—respondió la reina mientras veía a Seripa dejar la esfera sobre un almohadón que impedía que rodara. —¿El señor de Taas ha dicho algo de la esfera?

—No he tenido la oportunidad de hablar con él todavía—explicó Trunks sintiéndose extrañamente irresponsable. —Hoy un soldado colapsó en la sala del trono. No han sabido qué le ha sucedido pero el médico jefe me ha sugerido que fue veneno.

—¿Por qué me dices esto, Trunks?—preguntó la reina, un escalofrío le recorrió la espalda y Bulma tuvo la necesidad de abrazarse a sí misma. Seripa entrecerró los ojos con extrañeza.

—Conozco a mis hombres, ellos no usarían veneno, es deshonroso—dijo el rey de reyes con el ceño fruncido. —Freezer ya debe estar moviendo sus hilos, debemos estar preparados. Han pasado diez años de calma, Freezer no querrá esperar más para apoderarse de Vegeta—hizo una pausa, a Bulma le pareció que había guardado lo más importante para el final. —Debemos resguardar las esferas para que no caigan en manos de nuestros enemigos, madre, incluso de nosotros mismos. Hay que juntarlas y vigilarlas.

—¿Irás a buscarlas? —preguntó la reina casi con miedo pero Trunks negó con la cabeza.

—Si voy yo levantaré sospechas, mandaré a alguien más para recolectarlas y tengo planeado separarlas. Cada esfera estará al cuidado de un soldado y las vigilarán hasta la muerte. Seré el vigilante de esta, Goten tendrá otra y así, hasta cumplir las siete—se volteó a mirar a la colona. —Sería un honor que fueras vigilante de una esfera, Seripa, eres de la confianza de mi madre.

—El honor sería el mío, mi rey—la guerrera amansó la cabeza con obediencia y sonrió de lado.

—Bardock será otro de los vigilantes—comunicó a la reina con una vacilación. —Sigo pensando quiénes serán los tres restantes, madre, pero todavía queda tiempo. Mandaré a alguien a Taas lo antes posible pero necesitaré más radares.

—Haré todos los que necesites, Trunks—respondió obediente su madre y el rey sonrió. —Deberías mandar a Bra a Taas, es lejano y seguro. Freezer jamás se acercará tanto a la periferia, al menos no por ahora. Estará segura allá…

—No. Bra es la princesa heredera de Vegeta, no debe irse del planeta a menos de que esté desposada. El señor de Taas pretende unirla con su heredero y no le daré esa oportunidad, así como él existen muchos vasallos que quieren lo mismo. Bra necesita a un soldado que sea capaz de protegerla, de lo contrario no podrá salir de Vegeta en donde mis hombres la protegen.


Nota de la Autora: Ahora ya saben a lo que me refiero con los vigilantes xD Me sorprende lo rápido que estoy yendo con respecto a la trama, quizás termine antes de lo que tenía pensado... Comenzaré a explayar lo que recuerdo tenía planeado para esta nota de autora:

Droslos, pensé la palabra cuando estaba en la ducha, empecé a deformar la palabra Dragón y llegué a Droslos sin saber cómo xD Como esta historia es de "fantasía" y me parece que los cimientos de DBZ son muy fantásticos, me di la oportunidad de jugar con magia negra y cosas así, al menos en las colonias lejanas los tratan como magia negra xD

Me enterneció Bra y su ingenuidad y las malas respuestas pero francas que daba Radditz, él ya lo dijo "es el único que le dice la verdad" y eso es lo que me encantó de ellos. Sé que el RadditzxBra se hizo famoso por SuperBrave y que sólo ella tiene historias de esa pareja, me siento una ladrona xD pero comencé la historia cuando ella escribía sus historias y era una ignorante, por eso, no quiero llevarlos a ser pareja, para no pecar tanto jaja

¿Qué más? Sé que Marron no apareció tanto ahora pero tendrá más protagonismo después, lo juro. Y más encontrones con el rey, por supuesto jaja. Brolly también hará su aparición así que calmación!

Gracias a los comentarios de asaia16, JazminM, Sybilla's Song, Prl16, yukkoame, Filonauta y la persona que comentó en el anonimato, y si, Bra sigue enamorada de Zarbon, sólo que no lo he mencionado xD

Muchos cariños desde my land, muchos buenos deseos para ustedes, mis lectores, y si llegaron hasta aquí, los felicito, han leído demasiado xD RP.