PREVIOUSLY ON STALKER...
Dirk hace la muy necesaria visita a John para hablar con él sobre todo lo que ha pasado esos últimos días. Mientras cenan hablan sobre Dave y Jade, revelándole Dirk toda la verdad sobre el asunto (que él aconsejó a Dave que dejara a John y por lo tanto sabe el lío que tuvo con Jade); también le dice que ha hablado tanto con uno como con otro, así que ha hecho las paces con su hermano y que, como dijo también Kanaya, lo de Rose y Dave es un rumor absurdo. John es reacio a creerle, pero su resistencia va cediendo cuando Dirk le pide perdón por su estúpida e infantil actitud. Al final el moreno llega a la conclusión de que él también tiene que pedirle perdón a alguien... a Jake. Entonces Dirk, como si tuviera prevista esa conclusión, le dice que justamente ha quedado con ellos en un local, el Raven, y que puede irse con él en cuanto se acaben la pizza.
John accede y se va con el Strider mayor al famoso local, entrando por la puerta de atrás y yendo directos a la ya conocida sala VIP. Ahí se reúnen con Jane y Roxy, las dos amigas de Dirk de las que ya ha escuchado hablar antes y, claro, Jake, que está bastante perjudicado, igual que Roxy. John va directo a pedirle perdón al English a pesar de su estado y él le dice sin tapujos que no le guarda ningún rencor por lo que pasó por Dirk, que es comprensible caer ante sus encantos.
A partir de ahí, Jake hace que Dirk huya de la sala por avergonzarle, Roxy suelta comentarios desafortunados y la situación en general se convierte en lo más divertido que ha hecho John en semanas.
Tiene pinta de ser una noche guay para él, nada podría ir mal... ¿o sí?
Los ojos oliváceos de Kanaya están clavados en su nuca y lo sabe. En cierto modo es normal cuando es ella la que lleva a la más alta de la mano, haciéndose hueco entre la multitud que se agolpa frente a la puerta del local pero aun así le irrita tener que ser controlada. Sin duda Kanaya tiene razones para preocuparse porque conoce tan bien como ella una de las más importantes reglas cuando estás intentando superar un mal hábito: evitar acercarse a ambientes que te inciten a recaer... y sinceramente, el Raven es exactamente el tipo de ambiente que Rose Lalonde tendría que evitar.
—Rose…
—Estoy bien, Kanaya. —suelta inmediatamente, sin dejarla continuar. Sabe que Kanaya seguramente esté apretando los labios, molesta por su tono de irritación, pero lo que aprieta es la mano que le está agarrando, haciéndola frenar entre el gentío.— En serio…
—Iba a proponerte acceder al local por la parte trasera.
—Oh. —Los labios pintados de negro de la rubia se quedan con forma de "o" durante unos segundos. — Está bien. Siendo Dirk el que nos invitó probablemente nos dejen entrar por ahí.
—Exactamente.
Ahora es la Maryam la que le guía y le toca a ella mirar su esbelta nuca.
El breve diálogo la ha dejado en clara evidencia, haciendo obvio que está a la defensiva por una preocupación perfectamente natural. Sabe que Kanaya le quiere y que ella lo está haciendo mal, dejándose recaer en algo que ya tenía superado como es el alcohol. Pero no puede evitarlo. No puede aún sabiendo la teoría sobre cómo superarlo. La práctica es mucho más jodida.
Tener en mente cosas que la preocupan tampoco ayuda, eso es cierto, pero no sería justo echarle la culpa a otra cosa que no sea ella misma, por supuesto… mucho menos a John, que ha sido su amigo desde hace tanto tiempo. "Esto es solo un bache en nuestra relación" se dice Rose, "vamos a solucionarlo. Si los Strider pueden, nosotros también".
Por supuesto, Dave le mantiene al corriente de todo y sabe que ya está bien con Jade y Jake, lo cual es un gran progreso. Rose sigue diciéndose que es una especie de terapeuta para él, pero la verdad es que las cosas empiezan a ser más como una amistad…
—Chicas listas. —dice de repente la voz de un hombre, sacando de su ensoñación a la Lalonde. Al levantar los ojos, ya están en la parte trasera de la discoteca y Dirk les asiente.— Entrar por la puerta principal os habría llevado un par de horas.
—¿Nos esperabas? —pregunta Rose, cabeceando después hacia su acompañante. — Ella es Kanaya, mi pareja.
—Encantado. —Se pone el cigarro que estaba fumando entre los labios y le ofrece la mano a la Maryam, que imita su gesto. — No realmente. Ahí dentro están algo exaltados y tengo asuntos que hacer aparte de ponerme hasta el culo en la barra libre. Venid conmigo.
Dirk tira el cigarro al suelo y abre la puerta de metal que tiene a sus espaldas, haciéndole un gesto al segurata que hay dentro para avisar de que es él. Rose y Kanaya suben las tres escaleras de metal para alcanzar la puerta, cogiéndose las dos a la vez las largas faldas que llevan en un elegante gesto.
El Strider deja que entren las jóvenes primero y avancen por el estrecho y oscuro pasillo que lleva a la antesala. La música amortiguada hace que a la Lalonde le inunde la adrenalina de la fiesta que les espera. Barra libre había dicho el rubio… inmediatamente después de ese pensamiento zarandea la cabeza, casi palideciendo por la prueba de fuego que iba a suponer estar allí sin probar gota.
Kanaya, cómo no, percibe el gesto y la tensión de la rubia. Ella también sabe que esto es una prueba y va a ayudar a la Lalonde a superarla cueste lo que cueste. Le da un apretón que llama su atención y entonces le sonríe, tranquilizadora, lo cual parece funcionar, porque cuando entran en la sala VIP, Rose vuelve a caminar con su elegancia serena natural, sin tensión.
.
John no sabía que podía pasarlo tan bien con gente que acaba de conocer, pero durante la última hora no había dejado de reír. Vale, seguramente el vaso que Roxy no ha dejado de rellenarle tiene algo que ver, pero la verdad es que los adultos están dejando de resultarle tan terribles como solía creer.
Jane, a pesar de estar dedicándose a algo que John odia como es hacer pasteles, es terriblemente divertida y tiene mil y una anécdotas que contar sobre cómo maquinó todas las grandes bromas en el grupo, pero a la vez es como la madre del grupo, controlando a la alocada Roxy, que tiene un encanto natural y dice las cosas tal y como le vienen. Y Jake, a pesar de haberle conocido en otra ocasión, le está mostrando una faceta más que le está gustando mucho. Aunque es un hombre hecho y derecho parece un adolescente igual a él, citando frases literales de películas a las que John hace referencias.
Nunca nadie le ha seguido el rollo de esa manera y está completamente en su salsa. La situación y el alcohol le hacen sentir como en una nube, como si todo eso fuese un sueño… por eso cuando ve entrar a Rose en la sala es como un baño súbito de realidad que para su risa floja en seco y le hace clavar los ojos en la figura esbelta de su amiga, parpadeando varias veces por si está teniendo alucinaciones.
La Lalonde se queda quieta, con sus ojos morados también clavados en el moreno, que se da cuenta de que no es una alucinación cuando todo el grupito se calla también, observando a las recién llegadas.
—Buenas noches. —logra articular Rose con voz cortada, sin poder apartar la mirada de su amigo.
—Ella es Kanaya. —interviene de repente Dirk, que llega justo detrás de ellas y pasa una mano por los hombros de la mencionada, haciendo que avance y deje a solas a Rose con John, que ya se ha levantado del sofá y camina hacia ella.
Mientras los demás se presentan a la Maryam, John llega a la altura de Rose y pasan unos segundos mirándose fijamente. La mirada de la joven baja medio segundo hacia el vaso de tubo que tiene el Egbert en la mano, siendo eso una gran distracción para ella.
—Oh… oh, perdón. Espera. —John se da cuenta del leve gesto y no tarda nada en deshacerse del vaso, dejándolo en una mesa cercana.
—No importa… —Pero Rose suspira cuando el moreno vuelve con las manos vacías.
—No, de verdad… perdón.
—John, no pasa nada, estoy solucionándolo y…
—Me refiero a todo. —le corta el ojiazul, agarrando las muñecas de la rubia para darle más significado. — Tú siempre tienes razón en todo, sabes. Cuando me corriges, te creo, cuando me explicas cosas que parecen locuras pero son ciertas, te creo… incluso cuando me tomas el pelo sin querer, ¡te creo! —Rose sonríe y ladea ligeramente la cabeza al escuchar eso— No te rías, sabes que es verdad.
—Sí. Sí lo es.
—Claro que lo es… —La sonrisa de John se va haciendo más leve hasta que desaparece y después niega con la cabeza. — Y justo cuando tenía que creerte, voy y la cago. Por eso te pido perdón.
—Y yo acepto tus disculpas. —Rose asiente, la sonrisa de John vuelve y, un segundo después, se le echa encima a abrazarle.
—Gracias. —le susurra el moreno contra el pelo mientras sigue estrujándole entre sus brazos.
La Lalonde corresponde gustosa al efusivo abrazo de John. Creía que iba a tener que ser muy insistente para no perderlo como amigo y darle muchas razones por las cuales no tendría nada con Dave, ni con un famoso… ni con un hombre. Pero todo ha ido como la seda y puede que tenga que agradecérselo al alcohol que John ha ingerido…
Entonces ve a Kanaya sentada con los demás, ve su amplia sonrisa, su leve cabeceo de asentimiento y sabe que no todo es gracias al alcohol, que ella ha intervenido de alguna manera.
Articula un "gracias" con los labios, sin sonido, mientras John finalmente se separa de ella y le dice algo… Algo que no escucha porque sus ojos se han movido hacia la figura sentada al lado de Kanaya, una chica rubia que le presentaron hace escasos días en casa de Jade... ¿Roxy? Sí, así se llama.
Roxy está sentada en el sofá igual que los demás, pero en vez de participar en la conversación que parecen mantener todos los demás, ella le mira fijamente, con los labios entreabiertos y una postura que le hace pensar que alguien la está reteniendo para que no dé un salto y despegue del sofá como un muelle… algo no muy lejos de la realidad, porque cuando Rose se fija un poco más, ve que Jane, sentada al otro lado de Roxy, le está cogiendo la muñeca con fuerza.
—Bueno, ya es la hora. —dice de repente Dirk por encima de los demás, para que todos le escuchen, incluidos Rose y John.
Eso hace que Rose recuerde lo que le han explicado. Oh, sí, el plan… Mira a John, que por un momento había apartado los ojos de ella para clavarlos en Dirk, sin entender qué pasa. Al par de segundo vuelve a prestar atención a la Lalonde, que le dedica una breve sonrisa llena de misterio.
ESTA NOTA VA A SER IMPORTANTE ASÍ QUE SIGUE LEYENDO.
Vale. La cosa es... llevaba como 8 meses sin actualizar y este capítulo ni siquiera tenía intención de ser tan corto, de hecho iba a ser como el doble o el triple, pero he decidido dividirlo para acabar la sequía y anunciar algo.
He estado pensando mucho muuuuucho sobre este fanfic. Lo empecé hace tres años y el principio me parece horrible. Pegadizo, sí, pero HORRIBLE (comparado con cómo escribo ahora y la noción que tengo de los personajes).
Así que he tomado una decisión. Y esa decisión es reescribirlo. Justo después de subir este nuevo capítulo, voy a cambiar el primero por el nuevo ya corregido. No podréis saber cuándo voy substituyendo los viejos por los nuevos porque cuando hago eso no cuenta como si hubiese capítulo nuevo así que... podéis simplemente chequearlo de manera regular o esperar a que suba nuevo capítulo donde diré si he corregido anteriores y cuántos de ellos.
Desde luego os recomiendo MUCHO que leáis la corrección porque juro que no tiene punto de comparación (y os lo digo yo que soy la que escribe o sea). Tampoco es necesario, vaya, pero creo que os gustará!
En fin, eso es todo. Que me enrollo. Como SIEMPRE.
Perdón por la tardanza y feliz 413 tardío. Qué pena que haya sido el último.
Hasta pronto! (espero)
