33

Las dos reinas, sombras y huesos


—Manzanas doradas dijo él —comenzó Trunks cuando una ola de viento apagó las llamas de un brasero y se tragó la luz unos momentos antes de que las brasas se avivaran otra vez. El rey se encontraba de espaldas en cuanto se llevaron a Bardock a la enfermería y la semilla de la confusión comenzó a brotar cuando él ya no estuvo en condiciones para darles un significado a sus últimas visiones, las más completas y codificadas de todas. Trunks se volteó a los presentes con los labios fruncidos y los ojos duros, la sala del trono estaba lúgubre y fresca, aún con la presencia de los braseros encendidos—. Manzanas doradas y un árbol de huesos. Raditz también habló de manzanas doradas.

—¿Entonces estás desconfiando de un soldado por unos dichos de un loco? —Bulma chasqueó la lengua cuando su hijo la miró sin mejorar la cara de furia y la terrícola dio media vuelta sólo para que dejara de observarla. —Ni siquiera sabemos si sus visiones son reales. Estas imágenes son bastante vagas y están abiertas a muchas interpretaciones… Trunks, hijo, ¿vas a condenar al guardia de Bra sólo por un sueño? Las manzanas doradas bien pueden representarlo a él.

—Cualquiera que sea el significado de las manzanas, Radditz estará muerto de todas formas—reflexionó Nappa sin levantar la mirada de las botas de Trunks—. Él comió de ellas y en la visión, los hombres que lo hacían se morían.

—No puedo creerlo. ¿Tú también Nappa? —la reina se dirigió al general de su marido y éste levantó la mirada, pero el semblante que le dedicó distaba mucho del comportamiento que ella siempre esperaba del calvo. Nappa se encontraba serio y no bajaba los ojos ante su desafío. Bulma negó varias veces con la cabeza antes de retirarse a la salida. Las botas de Seripa sacaron murmullos de las paredes y la reina supo que estaría acompañándola como su segunda sombra.

—Madre —la llamó el rey de reyes con la voz contenida y ella se detuvo habiendo recorrido medio tramo—. ¿Acaso eres la única que no ve lo peligroso que es?

—¿Sabes lo que veo, Trunks? —hizo una pausa mientras se daba la vuelta para encararlo—. Por primera vez en toda su existencia, veo que tu hermana dejó de ser ociosa. La veo entrenar y hacer algo más que ir al ala del comercio para llenarse las manos de vestidos y lujos. Por mucho que digas que es peligroso, Radditz le ha hecho mejor a Bra de lo que logras ver.

Pero Trunks lejos de cambiar el semblante, frunció más los labios y apretó las cejas hasta arrugar el ceño. Bulma apartó la mirada con temor, su hijo había dejado de confiar desde que había muerto Vegeta y solía inquietarse cuando se trataba su familia.

—Radditz es peligroso y lo sabes, madre —le dijo Trunks con los puños apretados y la mandíbula rígida—. Soldados como él sólo aspiran a llegar a mí a través de Bra. No pasará mucho tiempo para que la traicione, lo hará, estoy seguro. Nos mostrará su verdadero motivo…

—Si estás seguro que la traicionará, ¿por qué Bardock no ha dicho nada? —rebatió la reina con un poco de molestia, cada vez que hablaba del verdugo del rey se le agriaban las palabras.

—Él es su padre, jamás me diría su nombre a menos que fuera a cometer alguna traición.

—Si es así entonces Bardock no es totalmente confiable—y sin decir más, Bulma se marchó. Cuando cruzó las puertas que sólo se cerraron para dar muerte a Vegeta, se encogió de hombros. Sin Marron ni Goten, el consejo de Trunks se había reducido sólo a ella y a Nappa, y por un momento se sintió vacío. Pero ellos volverían y quizás le hubiesen dado la razón—. Seripa, ¿puedes ser sincera conmigo? —Bulma no pidió una respuesta tangible porque sabía que su antigua guardia había fruncido el ceño a modo de asentimiento—. Mi hijo, ¿está caminando por la misma senda de Vegeta? ¿Está destruyéndose a sí mismo?

Pero la guardia real demoró en contestar y por un momento sólo se escuchó su caminar por los pasillos vacíos, era tarde y corría un viento helado que ningún brasero podía aplacar. Vegeta no estaba ahí, Bulma lo sabía, el fuego furioso que había quemado su cuerpo no era como las débiles llamas de los braseros.

—Tiene detenidos a los consejeros de casta pura que le hacían guerra, Nappa nunca le ha cuestionado sus razones —explicó con la voz ronca y Bulma bajó la cabeza con tristeza, no era su imaginación—. Beet tenía razón, el rey se está rodeando de híbridos, mujeres y ningún puro más que Nappa. Los hombres lo verán más como terrícola que saiyan.

Bulma hizo sus pasos tan cortos que se detuvo y así lo hizo Seripa, detrás de ella. La reina se volteó a verla con el semblante decidido, si bien Vegeta había muerto por su culpa, Trunks iría a vivir a causa de ella.

—¿Y qué debería hacer para que lo vieran más como saiyan que terrícola? —preguntó con la voz plana y casi ronca, Seripa bajó la mirada antes de responder.

—Nombre a más consejeros de guerra, de pura casta. Hombres que sepan de la guerra y que representen al pueblo —le dijo con un respeto que la hizo sonreír, pero cuando alzó la mirada Seripa no lo hacía—, o libere a Cabbage y a Cucumber, y devuélvalos al consejo. Ellos han estado en el consejo por años y seguro son más fáciles de controlar que alguien nuevo. El escarmiento de Bardock bien pudo haberlos hecho entrar en razón.

—Pero Bardock ya no está con nosotros —replicó con rapidez la reina, sabiendo que sin el consejero de las alucinaciones, la lección podía quedar sin aprender.

—Hay otras formas para mantenerlos controlados, mi reina —sin saber a lo que se refería su consejera personal, Bulma tuvo miedo a su réplica—. Deles lo que quieren, deles la guerra.

—Pero la guerra… No estamos preparados para la guerra, Seripa. Freezer es el que tiene los recursos y los ejércitos…—antes de que pudiera seguir hablando, Seripa levantó la voz y Bulma abrió la boca sin decir nada más.

—Siempre tendrá los recursos y los ejércitos, mi reina. Eso jamás cambiará —respondió Seripa, encogiéndose de hombros—, pero nosotros podemos escoger el cuándo y el cómo.


Casi con temor apartó la tela harapienta que separaba la casa de la calle y Marron tanteó la oscuridad todavía más negra que la noche del exterior, la rubia pensó que debía seguir adentrándose para cumplir con su deber y sus ojos traicioneros la obligaron a mirar hacia atrás. Goten permanecía siempre a sus espaldas y asintió una vez con su cabeza para incitarla a continuar, pero su cara de perturbación delataba el mismo estado que ella misma sentía. La híbrida con androide fijó la vista al frente y se encaminó hacia unas velas que parecían flotar en la negrura, como única guía en la habitación en la que no se reconocían paredes, ventanas ni techo. La corriente de aire que generaron sus cuerpos no pareció importarle a las llamas que bailaban suavemente en la punta de las velas y Marron las observó con inquietud mientras se consumían casi sin moverse, y Goten fue el que marchó adelante. Ni siquiera cuando el híbrido pasó las llamas bailaron al compás de Goten, las velas se gobernaban solas. «Brujería…», pensó Marron con miedo y se volteó hacia donde a ella le parecía que había entrado pero la oscuridad había borrado la salida y pronto perdió también el sentido de la orientación.

—Por aquí—se escuchó la voz de Goten un momento antes de que Marron perdiera la razón y la chica tuvo la intención de pegarse a su cuerpo buscando protección. Marron tragó un poco de saliva amarga mientras se encaminaba junto a él, ya no iría a abrir ni cerrar la marcha, ambos se encontraban sumergidos en un mundo distinto a todo lo que habían conocido y los dos respiraban el miedo del otro.

Otras velas enrarecidas surgieron de la negrura para indicarles el camino y la rubia miró hacia atrás para comprobar que las primeras siguieran ahí para guiarlos de vuelta, pero cuando las divisó a unos quince pasos de distancia, se extinguieron hasta ser engullidas por la oscuridad. El corazón de Marron dio un vuelco, sólo tenía que caminar hacia delante porque para atrás ya no había camino.

—¡Brujería! —exclamó Goten lo más silenciosamente posible cuando se percató que su acompañante percibió en silencio y miró hacia todo lados mientras pasaba un brazo por los hombros de Marron— Tenemos que irnos de aquí—le susurró al oído al tiempo que las velas que seguían encendidas se apagaban de pronto y otras más distantes hacían su aparición muchos pasos más allá.

—No —el miedo se coló en aquella simple respuesta y Goten tanteó en la oscuridad para verla pero sólo llegó a sentir la proximidad de su cuerpo tibio—. Debemos seguir, no podemos volver atrás sin la luz de esas velas.

—No me gusta esto, Seripa tenía razón. Por mucha fuerza que tengamos, no podemos vencer a la brujería —balbuceó con el ceño fruncido y apuró la marcha cuando el tercer conjunto de velas comenzó a morir. Goten tomó de una mano a la rubia y se apresuró a llegar a la única luz visible pero se extinguió antes de llegar a ellas y se vieron enfrentados al negro espeso que los engullía.

Instintivamente buscaron una salida pero voltearan a donde voltearan, sólo vieron negro y el guerrero híbrido se abrazó de la rubia para cobijarla en su pecho.

—Volaré este lugar maldito —anunció mientras la sostenía fuertemente de uno de sus codos y con una mano extendida, hizo aparecer una bola de energía lánguida y titilante, como si temiera de la oscuridad que la podía extinguir. Una luz verdosa acarició una mejilla de Marron y hasta pudo sentir un calor que la hizo estremecer. Era cálida al tacto pero le helaba las entrañas.

—¡Espera! —exclamó con un titubeo y se desabrazó de Goten con timidez. Marron se acercó dos pasos y su acompañante la siguió con los ojos hasta que Marron apuntó en la dirección en la que emanaba el verde—. Ahí.

Pero por más que Goten mirara, él no podía ver más que sólo oscuridad y se preguntó si tenía los ojos cerrados o no. Deshizo la bola de energía cuando comprendió que no iría a iluminar lo suficiente en ese ambiente que devoraba la luz y siguió los pasos temerosos de Marron. El híbrido concentró su poder de ver sin ojos y buscó algún alma que merodeaba por ahí, distinguió sin problemas a Marron, su energía se notaba tanto como si la viera parada al frente de él. Divisó a los pocos transeúntes que deambulaban en las calles del pasaje de las colonias, tan lejos, que se preguntó cuán distantes estaban unas velas de las otras para haberse separado tanto de la calle. Y después, tan escondida como toda las velas apagadas en la oscuridad, distinguió a un ser diminuto que se mimetizaba con el negro hacia donde Marron se dirigía. Aquello genuinamente lo asustó y se apresuró hasta quedar a la altura de la rubia con la intención de sacarla de ahí.

Para cuando estuvo viendo lo que ella, el verde iluminaba con insolencia un rincón en donde lo que parecía un ser anciano estaba recostado a un lado de una hoguera que calentaba su cuerpo y un caldo burbujeante que emanaba un hedor sulfurado. El ser no pareció sorprendido por su llegada y los observó con las pupilas fijas y los labios fruncidos y escondiendo su quijada desdentada. Como si recuperaran la vista después de un sueño ciego, los dos híbridos distinguieron alimañas colgadas del techo, ramas aromáticas, polvos de un centenar de colores y muchas telas que cubrían las entradas de luz, todas polvorientas y muy mohosas. La rubia dio un paso al frente con desconfianza y observó a la hechicera desde las alturas, emulando la postura de su madre pero le temblaban las rodillas. Goten no se fió de la anciana y quiso retirarse cuanto antes pero Trunks le había encomendado una misión a cada uno. Ella a buscar y a él a proteger.

—Buscamos su consejo —la voz temerosa de Marron le hicieron gracia a la bruja y mostró sus encías desnudas en lo que sería una risa pero de la que no salió sonido alguno.

—Marron… —susurró quedamente Goten a modo de advertencia y la chica retrocedió un paso queriendo huir. Pero su misión no era la de huir como lo había hecho del planeta de Brolly, debía ser fuerte y permanecer ahí, aunque Seripa les había advertido que involucrarse con brujería los dejaría malditos, tal como a Bardock, que había quedado inconsciente luego de profetizar con acertijos.

Bardock se había retorcido bajo la capa una vez más y por mucho que hablaran a su alrededor, él parecía haber dejado de escuchar el bullicio que se vivía en esa misma habitación. La última vez que estuvo despierto, se encontraba recostado sobre el suelo de la sala de consejo, arropándose con su capa azul y tiritando de frío aunque su piel ardía como fuego. Poco a poco fue perdiendo el curso de la conversación mientras se sumía en un ensueño que lo devolvía a los suelos sucios de Qeledis, oliendo azufre y comiendo barro y gusanos, hasta que vomitó un hilo de agua negra y espesa. Bardock se balanceó para adelante suavemente para terminar por desplomarse en las baldosas, con las pupilas extraviadas y murmurando frases adivinas.

—¡Bardock! ¡Bardock! —escuchó cada vez más lejos al tiempo que dejaba ese mundo y se iba donde habitaban las ánimas en un ambiente acuático.

—Goten, llama a la enfermería—había dicho el rey de reyes mientras se hincaba a un lado de su guardia y lo volteaba hasta dejarlo boca arriba. Al verlo en aquel estado, Trunks se asustó y lo observó con el ceño fruncido sin saber realmente qué hacer. Al final, optó por arrancarse la capa de las hombreras y cubrirlo con ella para apalear los temblores que lo sacudían.

El rey de reyes se levantó del suelo con los ojos abiertos y cuando dio un paso hacia atrás, la figura de Marron captó su atención. Ella miraba a Bardock con preocupación pero no parecía tener las fuerzas necesarias para salir corriendo de ahí, el miedo la había paralizado.

—Un médico no lo salvará —le dijo con la voz contenida y al fin tuvo la valentía de dar un paso hacia atrás—. Esto es magia negra.

Y cuando los médicos ni el tanque de recuperación hicieron volver a la conciencia al consejero de las alucinaciones, Trunks tomó esas palabras en serio. Al mirar a Bardock por última vez, gimiendo palabras al azar y abriendo los ojos sin pupilas, el rey de reyes mandó a llamar a las sirvientas en las que más confiaba para preguntarles sobre la existencia de alguna bruja. Pocas hablaron pero todas confirmaron el paradero de una esclava muy anciana que maldecía por un poco de comida.

—Yo puedo ir, Trunks. Puedo llevar a Marron conmigo, ninguno de los dos tiene el lila de la realeza. No deberías involucrarte tú —le había dicho Goten como si se tratara de ir al pueblo y volver pero ahora no estaba seguro de lo que había hecho.

La anciana bruja se levantó con la vitalidad de un niño y al dar la vuelta al caldero, la anciana dejó de ser anciana y la esbelta figura de las colonias de Um apareció en frente de ellos. De ojos pequeños y almendrados, y una boca diminuta bajo la nariz chata como la de un becerro. Goten se sobresaltó sintiendo el corazón en la garganta pero al parpadear una vez, la bruja volvió a ser anciana y lo contemplaba con una sonrisa que rozaba la locura.

—Necesitamos de su sabiduría —anunció con un temblor mientras apretaba ambos puños cuando la vio acercarse. La vieja la olisqueó los costados al darle la vuelta en torno a ella y apenas miró a Goten cuando Marron sacó un paño pequeño de la manga y lo desenvolvió ante la vista atenta de la bruja—. Hemos traído lo que requiere.

Y se lo extendió con timidez, el paño estirado sobre una de sus palmas y un mechón de pelo negro en el centro, y cuando la bruja lo revolvió buscando el pedido faltante, una gruesa gota de sangre servía de colchón al cabello cortado de Bardock. La anciana le quitó el paño con un manotazo suave y olió el pelo con un suspiro apagado para después dejarlo reposando en el fondo de un cuenco. Enseguida le vertió el caldo hirviendo y el siseo de las aguas calientes le dio a entender a Marron que se habían derretido todas las hebras. La bruja se bebió el cuenco completo y las pupilas se le extraviaron, la rubia retrocedió hasta encontrarse con el cuerpo de Goten y él la tomó por los hombros.

—El hombre está maldito, no lo puedo curar. Está fuera de mis límites —anunció la bruja con la voz doble y Goten frunció el entrecejo con la mandíbula rígida—. Pero volverá a caminar por esta tierra, no se preocupen por eso.

—¿Cuándo? —se apresuró a decir la rubia, arrollando sus propias palabras. Si Bardock no volvía, no habría nadie que susurrara las traiciones menores que se suscitaban dentro de los propios hombres de Trunks y el rey de reyes tendría que enfrentarse solo al ataque de todos los flancos. A Freezer y a su propio ejército. Goten compartió aquel pensamiento y apartó la cabeza intentando borrar el recuerdo de Vegeta siendo muerto por sus hombres— Cuándo volverá con nosotros.

La bruja paladeó el sabor que le quedaba de la infusión junto al pelo y sangre de Bardock como para buscar más respuestas y sus pupilas volvieron unos segundos antes de perderse en las alucinaciones.

—Cuando esté preparado —dijo simplemente con rapidez y tanto Marron como Goten la miraron con resentimiento—. La brujería que tiene en el cuerpo es poderosa y bastante antigua. La sabiduría que lo ata al otro mundo es arcana pero sin duda tiene un motivo.

Pero para Marron ya todo resultaba un sinsentido. Si habían llegado hasta ahí para salir con las mismas preguntas con las que habían acudido, la bruja era sin duda una farsanta, y Marron frunció las cejas con indignación. La hechicera volvió a mirarlos con sus pupilas celestes por la ceguera ligera cuando el efecto del caldo se le fue, pero ninguno de los dos parecía tener las fuerzas de retirarse. La anciana extendió una mano para reclamar su pago y sus dedos se flexionaron unas veces para incitarlos.

—No vamos a pagarte por esas respuestas tan vagas, bien pueden ser inventadas —espetó con enfado el menor de los hijos de Chichi y Marron levantó el mentón para mirarla con desaprobación.

—La sangre ni el pelo de este sujeto rebelarán más de lo que ya les he dicho —se defendió con otra voz, más profunda y fastuosa que la anterior, y Marron se estremeció con miedo—. Ese hombre verá cosas que nadie de este mundo habrá visto jamás y yo no puedo contarles de las cosas que no conozco —explicó con la voz de un hombre esta vez y miró a Goten con insistencia—. Tu sangre me podrá hablar de cosas más útiles para ustedes. La sangre del que ve a las personas sin mirar.

Hubo sólo un momento de titubeo antes de que Goten endureciera el rostro mientras daba un paso hacia la bruja y se quitara un guante con rapidez. Marron lo miró con una mano sobre su boca para contener su miedo, al sentir su espalda descubierta se sintió extrañamente vulnerable, y Goten esperó a que la vieja vertiera más caldo en el cuenco antes de cortarle la palma sin cuidado. La sangre que cayó le revolvió el estómago a la chica y tuvo que apartar la mirada cuando la vieja se relamió los labios resecos cuando el rojo espeso tiñó su mezcla sulfurada.

Con el mismo cuchillo ensangrentado, Goten se cortó un mechón generoso de pelo negro y la sopa siseó mientras consumía sus ofrendas. La bruja no tardó en probar el caldo sin muestras de que se quemara pero esta vez fue despacio y paladeó la pócima a tragos cortos, en cada sorbo que daba soltaba un suspiro rancio y Goten retrocedió con temor. Sintió que lo saboreaban despacio antes de devorarse su alma.

—El trono está tibio—dijo primero con las cientos de voces que encerraba en su cuerpo y el híbrido se preguntó si hablaba del trono de Vegeta o de Trunks—, y dos reinas lo mirarán desde el suelo. El soldado de las sombras y de los huesos tomará mucha fuerza y reclamará a una, y por ella se alzará un mar de sangre. Sombras y huesos. El demonio muestra los ojos rojos pero rojo también es su corazón y su dueño son las sombras. El soldado que no fue de sangre noble podrá alzarse como rey y se marchará adelante cuando atrás no quede nada, y el pueblo no querrá a los reyes que se alcen a gobernarlos. Oh, él derrotará a todos sus enemigos pero no al más importante de todos. El hombre muerto no lo está y volverá para a tomar venganza de los caídos. Dile a la chica que no todo hombre que mata, matará, ni que todo el hombre que es gentil, lo será. Sombras y huesos.

Goten frunció el ceño con desconfianza y barrió una media luna desde donde estaba, como si de una fiera enjaulada se tratara. La bruja dibujó con su cabeza un círculo con su cuello como eje y cuando volvió a mirarlos, las pupilas estaban fijas en ellos.

—¿Era eso lo que querían? ¿O tengo que probar las ofrendas de la chica para que me paguen? —ninguno dijo algo por un momento y Marron negó con la cabeza cuando las lágrimas ahogaron sus ojos, y sacó una bolsa obesa desde un bolsillo secreto de su capa. Lo mantuvo extendido hasta que la vieja se acercó para agarrarlo con unas manos que eran escuálidas pero que ocultaban mucha fuerza y vitalidad, y cuando la rubia dejó de sentir el peso de las gemas, una lágrima corrió rauda por su mejilla—. Pueden irse ahora, ya conocen la salida.

Goten le dedicó una mirada llena de resentimiento al tiempo que Marron salía por la puerta que daba a la salida y con la boca abierta descubrió que los pasillos oscuros e iluminados por velas ya no existían y la calle al aire libre se extendió bajo sus pies.

La vieja miró al híbrido cuando comprendió que no se iría rápido y dejó las gemas que tenía en las palmas para contarlas, de vuelta en la bolsa. Suspiró una vez más al cerrar los ojos y esperó a que con aquello se quedara más contento que con lo anterior.

—Ten cuidado de tu sangre que corre por las venas de otro —le dijo con el último aliento de adivina que le quedaba—. Tendrás que enfrentarte a tu propia sangre y quizás deberás hacerla correr, pero cuando lo hagas, los ríos de sangre no dejarán de correr. Aunque parezca gentil, él sólo espera el momento preciso para arrebatarte todo lo que has querido. Sombras y huesos.


—Ustedes han venido a mí para ayudarme, desobedezcan y volverán a los calabozos a donde pertenecen —les dijo en cuanto Nappa les llevó a los antiguos comandante ante ella. Se vieron en secreto puesto que Trunks aún no estaba al tanto de su intención de ayudarlo con su reputación y la terrícola se forzó a esperar la llegada de sus cómplices en un celda vacía pero para nada acogedora.

El suelo del calabozo era de tierra húmeda y se miró la punta del zapato completamente embarrado de algo que a la luz de las antorchas, era espeso y negro. Seripa la acompañaba de cerca como siempre. Cucumber fue el primero que entró al calabozo y tuvo que agacharse en la puerta para no darse en la frente, la mirada que le dedicó no fue del todo grata pero sólo eso recibiría de él, Cabbage era el de las palabras. El bastardo entró segundo y cerrando la marcha iba Nappa. Ninguno de los dos le hizo entrever que ellos tenían una relación parental y si lo hicieron, ella no se dio cuenta de ello.

—¿Es que ahora somos los consejeros de guerra de la reina? —le cuestionó el único prisionero con la capacidad de hablar y Bulma comprendió que sólo pretendía enfurecerla pero ella no iría a obedecer con tanta facilidad. La reina le sonrió con el mismo desdén que tenía Cabbage dibujado en toda la cara.

—No de la reina, del rey. Planeo devolverlos al consejo de guerra una vez que convenza a mi hijo —Bulma jamás esperó que le creyeran después de responder y por supuesto que no la sorprendieron. Cabbage observó de reojo a un Cucumber que lo encaraba con sus ojos duros y la lengua amarrada—. No negaré que Trunks no los ha tomado en cuenta como debiese pero ahora necesito de sus consejos. Trunks necesita de la representación de la casta pura dentro del consejo de guerra.

—¿Y qué le hace pensar que le ayudaremos? —rebatió Cabbage con una sonrisa vacía, no pasó mucho para que se deshiciera y diera paso a una mandíbula rígida.

—Porque los vientos de guerra se alzan otra vez y necesitamos comandantes como ustedes cuando eso suceda. La guerra es inminente —dijo sin muchas alteraciones en su voz y Cabbage genuinamente se mostró sorprendido cuando Bulma terminó de hablar. Cucumber no hizo mucho pero rara vez se contrariaba con lo que opinaba Cabbage, por lo que supuso estaba sorprendido también—. Pero temo por los hombres a los que guía el rey, la traición no es algo que podemos permitir. Quiero que lo ayuden a ir por un camino más… correcto.

Por más que Bulma supiera que lo correcto para ella no era necesariamente parecido al concepto que ellos tenían por correcto, estaba segura de que no distarían a los resultados que ella misma esperaba. Si Trunks quería liberar al planeta de su padre de las garras de la Federación, quizás debía usar el salvajismo de los puros para zafarse del abrazo encogido de Freezer y no perder la oportunidad de atacar en un terreno más elevado.

—El rey debe volver a ponernos en el consejo y alejar la idea de que la hija de chatarra le ha trastornado la cabeza —si había una raza que detestaran más, seguramente sería los androides. Eran seres que no poseían una procedencia y los seres sin hogar eran los que jamás se podían gobernar—. Esa chica sólo ha hecho que su imagen se vea mermada —explicó con dureza el bastardo—, el chico siempre ha querido parecerse a Vegeta pero ha fallado en algo. Vegeta jamás quiso al androide que tenía a su lado.

—¿Y qué quieres que haga al respecto? —preguntó con incredulidad la reina y su tono cortante hizo reír a Cabbage y sonreír a Cucumber. Bulma casi pudo escuchar una risa diminuta salir de la garganta del aparente mudo comandante—. No puedo deshacer la fascinación que tiene Trunks por esa chiquilla, si con ustedes no es igual, bueno… no puedo hacer nada.

Por primera vez, Bulma se vio atraída por la reacción de Nappa, a las espaldas de los prisioneros. El calvo se había apoyado sobre la muralla del calabozo a la espera de que la sesión improvisaba del consejo de guerra terminara y no parecía interesado en lo más mínimo en lo que se hablaba hasta ese momento. Se había incorporado y comprimido los ojos, concentrándose en lo que se refería su supuesto hijo bastardo. Ese momento de desconcentración hizo que el bufido de Cabbage la pillara desprevenida y lo mirara casi aterrada.

—El rey debe fijar su herencia, debe tomar a una reina guerrera, de la sangre más antigua de las ramas de los saiyan —explicó el antiguo comandante de guerra y Bulma tuvo el deseo de abofetearlo en la cara pero se contuvo un poco más, sólo hasta escuchar el próximo ataque—, sólo así podremos asegurarnos de que después de la guerra, el trono de Vegeta tenga herederos si el rey Trunks muere.

Bulma no se contuvo esta vez y aunque la cachetada seguramente no le había dolido, la terrícola se sentía mejor. Seripa miró aquello con nerviosismo, si Cabbage fuera un poco más salvaje seguramente le habría respondido pero para suerte de la reina extranjera, el bastardo tenía consideración por ella.

—¡Nuestra gente puede morir! —Los años le habían hecho tomar cariño a los soldados de su esposo y solía sentirse tan híbrida como sus hijos—. No puedo creer que estés hablando de la muerte de mi hijo sin haber peleado la guerra.

—Cabbage está en lo correcto, mi reina —habló Seripa desde atrás con seriedad y Bulma se sorprendió de que hablara durante un consejo, por muy improvisado que fuese. Seripa solía tomarse en serio su papel de guardia y no se inmiscuía en ningún rol que no le correspondía—. Si el rey Trunks llegase a morir, los hombres mataran a toda la descendencia de Vegeta antes de elegir a un nuevo rey.

Aquello hizo que su corazón se apretara hasta que le doliera. Si Trunks moría, Bra y ella morirían también.

—Pero Vegeta tiene dos hijos, si Trunks… —el sólo decirlo le destrozaba el corazón—, si Trunks llegase a morir, Bra le sucedería en el trono —ninguno de los hombres presentes puso buena cara y aunque Nappa solía tomar partido por ellos, la sola idea de que Bra fuera reina le parecía un sinsentido.

—La princesa Bra es una mujer, Vegeta sólo tuvo a un hijo —puntualizó Cabbage el ceño fruncido y Bulma ya no tenía las fuerzas de pelear por la sucesión al trono de Trunks. Con un poco de suerte, su hijo se sentaría en el trono durante muchos años y Bra no tendría que preocuparse más que de gozar su juventud y jerarquía hasta casarse con algún soldado y engendrar hijos. Bulma no pudo evitar pensar en Goten.

—No pienso que mi hijo espere contraer nupcias con una guerrera ni menos a la fuerza, él es el rey y el rey decide qué hace —Bulma dio una vuelta por el calabozo con las manos cubriendo ambos codos, cuando los zapatos se hundieron mucho en la tierra espesa, volvió a su posición frente a Seripa—. Tampoco espero que quiera hacerlo con nadie más que su consejera favorita.

—La chica no es ningún problema —espetó Nappa con los brazos cruzados—, el rey puede tener a una reina y acostarse con otra.

—No puedo creer que me estés diciendo eso —respondió Bulma con los ojos cerrados mientras se masajeaba una sien con dos dedos. Pero lo hacía y estaba dando el visto bueno, por años se había pensado en el matrimonio por conveniencia de Bra pero jamás se habían atrevido a buscarle a una esposa a Trunks. «Una esposa de casta pura y guerrera», se repetía Bulma, a sabiendas que eso nunca encajaría con Marron—. Necesito que me propongan los nombres, Cabbage. Si es esto lo que debería hacer el consejo de guerra, entonces ayúdenme a concretar esta alianza.

El supuesto hijo natural de Nappa sonrió con malicia, el breve encierro en los calabozos no lo habían puesto más apuesto y a Cucumber tampoco lo hizo hablar más. Bulma sabía que debía simplemente referirse a Cabbage para comunicarse con el mudo y a veces olvidaba que había dos consejeros más aunque sólo trataba con uno.

—Creo que todos estaremos de acuerdo que el rey de reyes estará complacido con Pepper, ella es una buena guerrera y no existe otra sangre más que la saiyan dentro de sus venas —concluyó Cabbage con una sonrisa y Bulma no dudó que era muy hermosa dentro de los parámetros de la raza. «Y con una sonrisa sangrienta también.»

Por mucho que Bulma estuviera en desacuerdo, debía separar a Trunks de Marron, sabía que debía permitirlo para que sus hombres lo vieran como saiyan. Su sangre diluida era un insulto y debía mezclarla con la sangre más sólida de la raza guerrera si quería que sus hombres siguieran a sus herederos, o enfrentar su ira. La reina madre ya había probado la ira de los guerreros y no quería probarla otra vez, era el sabor más amargo que había tragado en su vida. «Aunque no había ninguna Pepper entre nosotros, sólo éramos Vegeta y yo, tal como son Trunks y Marron…»

La alianza entre la guerrera Pepper y el rey Trunks se concretaría después de la guerra, puntualizó la reina pero eso no significaba que no podrían anunciarla ni impedir su unión, simplemente Pepper no podría reclamar su puesto al lado de Trunks como regente. Bulma alejaría ese acontecimiento con todos los medios a su alcance, alegando que ella no planeaba dejar el trono de la reina todavía. Su seguridad era importante y era un hecho que si dejaba de ser la reina regente, los hombres de su hijo dejarían de mirarla hacia arriba y pasaría a ser una arrodillada más. Eso no podía permitirlo.


Marron estaba hecha un manojo de nervios, había logrado dejar de llorar pero eso no impedía que los temblores la dejaran tranquila. Goten la había escoltado de vuelta al palacio y ninguno había podido articular una palabra hasta ese momento, no daban crédito a las palabras de la anciana bruja aunque no entendiesen ni siquiera la mitad de las predicciones. Sólo sabían que no podían ser buenas noticias.

La habitación que daba a la puerta de servicio era fría y oscura, pero nada de eso les importaba. El rey de reyes cruzaría el umbral en cuanto supiera de su regreso y eso era lo que más temía Goten. Si bien podía jugar a hacerse el escéptico, algunas de las sentencias de la bruja no podían simplemente ser producto de la locura de una farsante. «Derrotará a sus enemigos, dijo la bruja, pero no al más importante de todos.» El quejido ahogado provino desde la banca en la que se encontraba la rubia, Marron le estaba dando la espalda y apenas inclinó la cabeza para mirarlo de soslayo. Un temblor la sacudió antes de ponerse a hablar.

—¿Qué le diremos, Goten? Yo-o no creo recordar todas las palabras que dijo la bruja —se disculpó la chica mientras se limpiaba una mejilla y hacía el ademán de levantarse, pero Goten se había arrodillado frente a ella y le había puesto sus manos enguantadas sobre las rodillas. Aquello hizo estremecer a Marron, se sintió fuera de lugar.

—Tranquila, Marron —el híbrido tuvo problemas para encontrar las palabras—. Le diremos lo que fuimos a preguntar. Bardock no puede volver con nosotros a menos que la maldición que tiene se levante por sí sola. No tenemos por qué hablarle de nada más.

—¿Decirme qué? —Trunks sonaba contenido y cuando Goten se levantó de un salto y lo miró hacia la puerta, la sombra ocultaba todas sus facciones pero sus ojos eran dos piedras frías. «Sombras y huesos…»—. ¿Decirme qué, Goten?

El híbrido sostuvo la mirada del rey sólo unos instantes antes de amansar la cabeza con temor y Marron se levantó de su banca para dar un paso hacia delante, su voz dulce aleteó por las sombras e hicieron que las perlas lilas de Trunks la contemplaran.

—Mi señor —comenzó con nerviosismo—, la bruja sí existía y habló de una fuerza antigua que mantenía a Bardock en otro lugar. Su magia no era lo suficientemente poderosa para traerlo de vuelta pero dice que volverá por sí solo, cuando la magia antigua lo desee.

Ninguno de los dos supo si Trunks se mostraba complacido por la respuesta porque no se dignó a decir nada y los miró a ambos largos momentos antes de dar señales de alguna emoción. La oscuridad de la habitación que daba a la salida de los sirvientes se besaba con la luz del pasillo por el que había llegado Trunks y el contraste sólo delineaba su figura y sacaba destellos en sus ojos, armadura y botas.

—Y qué más dijo la bruja. Al parecer Goten quiere ocultarme algo —el rey de reyes se relajó un poco cuando una mano tímida de la rubia buscó la suya y lo llevó a sentarse a la banca junto a ella. El híbrido de clase baja se estremeció sintiéndose en extremo culpable y se atrevió a levantar la mirada un poco, sólo para ver a Trunks encararlo de vuelta, con el semblante suavizado—. Qué es lo que no me quieres decir, amigo mío.

—Habló de un señor de las sombras y de los huesos —dijo casi sin habla y buscó los ojos de Marron con insistencia—, ella dijo que se alzará con fuerza y clamará a una reina, y que por ella moriría mucha sangre.

—Una reina. ¿Mi madre? —El rey de reyes no conocía a otra madre pero ambos híbridos sabían que la profecía no era sobre la reina forastera. Marron esta vez tomó la palabra y se aclaró la garganta suavemente.

—Ella habló de dos reinas —aclaró y Trunks la miró con las pupilas contraídas. El diálogo de cada uno era corto y siempre era secundado por el otro cuando se recitaban unas pocas palabras. Fue el turno de Goten para hablar y lo hizo de una manera rápida y nerviosa.

—Ella dijo «dile a la chica que no todo el hombre que mata, matará; ni que todo el hombre gentil, lo será». No sé lo que pensarán ustedes pero creo que se refiere a la princesa Bra y mi tío. Raditz podrá parecer gentil pero él ciertamente no lo es —objetó con las palabras arrolladas y el rey de reyes lo escuchó con detención, asintiendo en todo momento y frunciendo el ceño con fuerza. Me detestaba.

—Pero también dijo que no matará. El hombre que mata no matará —la voz de Marron irrumpió para brindar un poco de razón y ambos hombres detuvieron sus pensamientos para dar con más nombres—. Si Raditz es quien es gentil y no lo es, entonces tampoco matará.

—Podría estar refiriéndose a dos hombres distintos, Marron —espertó Goten con el ceño fruncido, para mi sobrino no podía no ser yo, y Marron no tenía la suficiente fuerza como para rebatir su argumento por lo que calló. Vino otro momento en el que ninguno dijo una palabra y la hija de Número 18 recordó la profecía que más le había asustado de todas las que había escuchado.

—Dijo que el hombre muerto se alzaría otra vez y daría venganza a los caídos. Un hombre muerto revivirá…

—¡Eso es imposible! —Pero por más que Trunks se escuchara conmocionado al momento de incorporarse de la banca, no podía dejar de pensar en Vegeta. Si fuese posible, ¿podrían revivirlo a él? Su padre había sido despiadado pero seguía siendo su padre, quizás él sabría qué hacer con respecto a Freezer…

—Pero puede, si las esferas del dragón pueden conceder un deseo…—Marron se había incorporado para tomarlo de una mano y Trunks se sintió un tanto esperanzado. Pero si supiera lo que venía para él, quizás no habría permitido sentirse así…

El consejero de guerra asomó una sonrisa alentadora, si lo que Marron decía era verdad, el padre que Goten había conocido y que había admirado podría tener una segunda oportunidad de caminar por esa tierra y guiarlos a la guerra como sólo un guerrero como él sabría hacerlo. Por un momento, Goten había dejado de pensar en las demás profecías y no hablaría jamás del enemigo más importante que no derrotaría, del trono tibio, ni de las sombras y de los huesos.

Los tacones hicieron que las murallas les hablaran y los tres híbridos miraron hacia el pasillo con el alma en un hilo, nadie debía saber de lo que hablaron ahí. La reina forastera hizo su aparición y su semblante decía más que mil palabras, algo malo había ocurrido y su petición no se hizo esperar.

—Trunks, necesito hablar contigo —comenzó la reina mientras miraba a los otros dos, Marron no se merecía lo que iba a decir—. A solas.

—Está bien, madre. Sabes que puedes confiar en Goten y Marron, son nuestros consejeros —espetó el rey con una sonrisa pero Bulma sabía que algo de desconfianza habitaba en su voz, le ofendía que hubiesen secretos para sus confidentes más cercanos. Trunks frunció un poco el ceño cuando Bulma titubeó.

—Insisto…—«No me hagas decirlo delante de ella.»

—Madre, por favor. No estoy de humor para juegos —su paciencia ya había llegado a un límite.

—Sabes que sin Bardock estamos a la deriva, hijo. Sin él tenemos que tomar decisiones que no serán fáciles para preservar tu seguridad. Ten en cuenta eso —Trunks no tuvo que escuchar más excusas para comprender que algo se había hecho y cuando los ojos lilas de la reina la delataron y miraron hacia la rubia, el rey de reyes apretó los puños con la sensación de que lo habían traicionado—. Trunks, por favor.

—¿Qué hiciste, madre? —Pero Bulma no quiso decir nada y bajó la cabeza con tristeza— ¡Dímelo!

—Cabbage y Cucumber están de vuelta en el consejo de guerra. Los acabo de restituir —aquello no mejoró el semblante del rey y Bulma se sintió en apuros. Ninguno de los híbridos quiso estar ahí y bajaron la cabeza con la intención de desaparecer—. Trunks, por favor, compréndelo… Tus hombres no siguen la sangre, siguen al más fuerte, recuérdalo. No podría soportar que te sucediera lo que le pasó a tu padre, por favor…

Pero para Trunks aquello no era bueno, los consideraba como traidores y los traidores no tenía que mantenerlos tan cerca. Apretando los puños tanto como la mandíbula, el rey de reyes se puso rígido mientras miraba a su madre y comprendió que no terminaba ahí, su intento por mantenerlo vivo la llevaron más allá y era precisamente eso lo que más le mortificaba. Trunks miró de soslayo a sus dos consejeros a sus espaldas, Marron levantó un poco la vista y Goten lo miraba furtivamente, queriendo no estar ahí. Y por un momento, paladeó la petición de su madre de escucharla a solas.

—Perdóname, Trunks —continuó Bulma mientras se le quebraba un poco la voz, su hijo abrió los ojos con sorpresa—. Sé que me odiarás por lo que hice pero no tenía otra opción. Cabbage me garantizó que eso disiparía las dudas sobre ti y tu herencia pura…

Marron fue la primera en captar lo que había hecho y un quejido revoloteó fuera de su garganta sin querer, la rubia no tuvo la entereza suficiente para permanecer impasible y apresuró su salida. Apenas se escuchó un suspiro que Goten lo asumió como una disculpa y la observó marcharse con tristeza, ni él se creía lo que acababa de pasar. Sin entender cómo, se vio caminando a la salida y salió en busca de la chica. En parte para consolarla, en parte para huir de ahí.

—No puedo creer lo que escucho, madre —una risa irónica salió de la garganta de Trunks y no consiguió ver a su madre sin sentirse enfadado—. ¡Tú eres forastera y mi padre te eligió! Pensé que me entendías, no quiero a ninguna guerrera, quiero…

—Lo sé, Trunks, y lo lamento —resopló Bulma sin saber cuántas veces se había disculpado ya—. Pero debes entenderlo, no eres un simple soldado, eres el rey. Y como tal se deben hacer sacrificios si quieres seguir con vida y ganar la guerra. Debes tomar por esposa a una guerrera, y así los hombres creerán más en ti y que valoras la sangre que te dio Vegeta.

La reina se mantenía erguida entre la banca y el umbral de la puerta que daba al pasillo, y aunque Trunks hubiese querido correr, la angustia lo llevaba al suelo como una opresión en el pecho que no lo dejaba respirar. El rey de reyes usó como trono la banca que había compartido con su consejera favorita momentos antes. «Marron», pensó con aflicción.

—Beet tenía razón, creo que jamás me di cuenta de eso hasta que murió —la voz de Trunks se quebró un tanto cuando pensó en la caída libre de Marron y el ojo y lengua de Beet en el suelo. No sabía que harían sin Bardock, su sola presencia desalentaba a sus hombres a pensar en traición puesto que él podía soñar sus pensamientos sediciosos horas antes de que lo supieran. Si se llegaba a saber su estado de coma, los hombres dejarían de temer y Trunks comprendía que sus hombres eran leales al miedo—. Tengo miedo de la guerra, tengo miedo a perder y lo que eso conlleva, madre. Hemos tenido suerte, si Freezer se hubiese decidido a atacarnos no habríamos vivido tanto.

El que hablara así la hacía temblar y Bulma apenas pudo conseguir emitir un sonido que le pareció un quejido. Trunks miraba por el pasillo, hacia donde se había alejado la rubia con su mejor amigo. Esperaba que la noticia de su matrimonio no la hubiese destrozado tanto pero estaba seguro de que no estaba bien, Goten siempre había sido el más dado a las chicas, él tendría que poder consolarla.

—Trunks, escúchame. Eres un chico afortunado, siempre lo has sido…—pero su hijo no lo sabía y negó con la cabeza, muchas veces, molesto—. ¡Lo eres! Naciste híbrido y te hubiesen asesinado al momento de nacer de no haber tenido el padre que tuviste. Eres el rey, Trunks, naciste en el lado correcto para ser grande.

—Pero tengo miedo, madre. Si pierdo, morirán todos. Tú, Bra, todos los vasallos, toda mi gente. No puedo perder.

—Entonces no pierdas, Trunks. Beet tenía razón como la tiene ahora Cabbage. Freezer siempre tendrá la ventaja pero nosotros tenemos las esferas.


Nota de la Autora:Aunque me lastima el hecho de que no incluí ninguna escena de Bra y Raditz, haya eliminado una escena donde estaban ellos y tenía las expectativas de que fuera el capítulo más largo que haya escrito jamás, no importa :) estaba demasiado pegada como para seguir estándolo xD

Fue un capítulo de Bulma, Marron, Goten y en menor medida Trunks, siento que no tengo muchas escenas del rey y que cuento su historia a través de Bulma y de Marron. Además, fue el hermano menor del capítulo anterior por la bruja y sus visiones extrañas... Planeo seguir incluyéndola para llenar el vacío de Bardock. Al principio no iba a dejarlo fuera de acción hasta que escribí que colapsaba...

No tengo mucho más que decir, me iré a clases... voy tarde porque me puse a actualizar jaja

Muchas gracias a los comentarios del capítulo 32 de asaia16, Filonauta, AlexanderMan, UGGLYTRUTH, Prl16 y Sybilla's Song :D Los amo!

RP.