40

Los soldados abandonados


El cofre lo miró desde su lugar entre las manos del sirviente y Freezer se sintió perturbado al saber que aquello había provenido del planeta Vegeta, de manos del propio rey Trunks. No había sabido nada de Dodoria pero se contentaba al recordar que no le había permitido regresar si no traía consigo algo realmente de valor, algo que le diera a entender qué era lo que tramaba el hijo de Vegeta en su pacífico pasar por el universo. Toda la aprobación que conseguía el joven rey en muchos menos años de los que él mismo estaba vivo lo ponían enfermo y se sentía con la obligación de no hacer nada para no manchar la poca reputación de la buena que le estaba quedando. Hacerlo fallar era su fantasía y el que todo el universo lo mirara de nuevo como el verdadero gobernador le arrancaba sonrisas en la soledad.

Zarbon dio un paso hacia adelante para arrebatarle el misterioso regalo al sirviente antes de ordenarle que se retirara y se sorprendió que el cofre pesara tanto. Al quedar sólo los generales, el bello Zarbon le pidió silenciosamente su visto bueno para abrir el regalo y cuando el Emperador asintió con la cabeza más serio que feliz, Zarbon levantó la tapa pesada luego de sacar el seguro. Inmediatamente las gemas de los colores de Taas, doradas y esmeraldas, comenzaron a caer sin que el cofre estuviera totalmente abierto y los pies de Zarbon quedaron enterrados entre las piedras.

El mal olor fue el primer indicio de que algo iba mal. Freezer apenas frunció el entrecejo cuando Dodoria le dedicó una mirada apagada desde el centro del cofre, semisumergido entre las gemas de Taas. Sólo había aparecido la cabeza de su general y eso sólo significaba una cosa.

—Así que el rey quiere jugar a la guerra —recitó el Emperador con el humor más podrido que la cabeza de Dodoria. Zarbon se cubrió la nariz mientras le entregaba el cofre a Kiwi, quien a su vez salió de la sala para delegar el trabajo de retirar a Dodoria a otro soldado. Zarbon estaba severamente asqueado y no pudo hablar mientras intentaba quitarse de encima el olor que hacía mucho había dejado de intoxicar la habitación.

Freezer estaba tomando la noticia indirecta peor de lo que Trunks hubiese esperado, estaba más irritado de lo que su personalidad fría podía contener. Cuando se levantó de su trono flotante, Zarbon supuso que algo malo iba a pasar. El que Kiwi volviera apresurado no mejoraba las cosas.

—¡Mi señor! ¡Me han informado que las bases del oeste han sido arrasadas! —Ambos guerreros se voltearon a ver a Kiwi con sorpresa y luego, la aversión decoró el rostro.

Freezer no pudo decir nada y pegó el mentón al cuello en un gesto de fiereza, apretando los labios hasta que desaparecieron. Su cabeza completa comenzó a tiritar tenuemente y fue gradualmente adquiriendo más notoriedad. Cuando ya no pudo contenerse más, un grito prolongado y sonoro se propagó por toda la nave.

—¡Lo quiero muerto! —Dijo una, dos veces—. ¡Lo quiero muerto! ¡Quiero que sufra! —Freezer apretó los puños para controlarse, sabía que había sido un arrebatado. Para cuando volvió a hablar, su voz era de una dulzura venenosa, como un susurro—. Lo haré sufrir por donde más le duela, lo atacaré tan fuerte que habrá deseado jamás haberme retado. ¡Su padre era más inteligente que él! Vegeta jamás fue insolente conmigo.

Pero lo había sido el momento que intentó engañarlo con el cristal azul.

Zarbon se puso tenso al verlo caminar a la salida, sin poder hacer más que abrir la boca y cerrar el entrecejo con incredulidad. El general bello se deslizó a través de los centinelas y del propio Kiwi, para llegar a un lado de Freezer.

—¿Qué es lo que piensa hacer? —De haberlo hecho en cualquier otra situación, no hubiese estado tan nervioso como en aquella. Freezer le dedicó una mirada cargada de ira.

—Lo que debí hacer en cuanto Vegeta murió —le respondió mientras retiraba sus pupilas hacia el frente, pasaron una compuesta y luego otra, sin que Zarbon saliera de su ensimismamiento—. Este planeta ya me ha sido lo suficientemente insolente…—El Emperador chasqueó la lengua con desagrado—. De no ser el hijo de Vegeta, no habría vivido tanto.

Zarbon se detuvo de pronto al comprender las intenciones de Freezer y vio su espalda cruzar la compuesta que lo llevaría al exterior, al espacio frío y vasto con vista privilegiada a donde sólo habitaba la familia de Trunks. No podía ser otro el que estaba desolando el oeste y haciendo arder sus bases, y el muy tonto había dejado atrás a la reina madre y a la princesa. «Quiero que sufra», había dicho él y sólo podía lograrse directamente con una cosa.

—¡Deténgase! —Zarbon se sorprendió de que no lo hubiese matado—. El planeta Vegeta es poderoso y estará sacrificando a un ejército impresionante sólo por un chico malcriado.

Freezer detuvo su andar invitado por su curiosidad, el enojo se sentía un poco evaporado pero no del todo vencido. Frunció los labios hasta torcerlos hacia un lado y lo vio jadear por el nerviosismo.

—Los mundos libres y hasta los que no lo son, aman a este rey —le dijo con un sofoco ligero y arrastró las palabras con ansiedad—, si asesina a su familia lo único que conseguirá será que lo amen mucho más.

—Deja que me odien, dijiste, deja que odien con tal que me teman —le reclamó el Emperador mientras seguía su andar hasta el exterior y Zarbon lo siguió sin tanta desesperación.

—Si lo hace, señor, jamás olvidarán a Trunks —continuó con un jadeo ligero y Freezer se detuvo frente a él, sin mirarlo—, y Trunks lo atacará con más fuerza que antes. Conoció a Vegeta, señor, Trunks no es muy distinto aunque sus métodos lo sean. Sin duda, los mundos libres y sus vasallos se alzarán con él.

—Estás ocultándome algo, Zarbon —le dijo con una calma que lo aterrorizó y se encaminó de vuelta a su estancia favorita, esa de donde habían salido—, y cuando lo descubra, debes tener miedo.


La sala de los tronos se encontraba casi vacía de no ser porque se había llenado de sirvientes y reyes de los arrodillados, sólo se encontraban Seripa, Nappa y un puñado de guardias que Trunks había dejado atrás. Sólo la colona parecía no importarle el que se hubiese quedado en el palacio mientras sus compañeros iban a la guerra, los otros soldados estaban al borde de la histeria si no se les trataba correctamente y no se notaban para nada contentos. Por lo que Bulma tenía cuidado al dirigirse a ellos y si los llegaba a mirar, lo hacía recta sobre el trono de Vegeta, sin mover ningún músculo de su cuerpo más que sus ojos.

Su hija no tenía las mismas preocupaciones que Bulma cuando ocupaba el trono de la Reina, al no estar Pepper presente, pero daba igual. Estaba tan distraída que apenas se notaba la diferencia entre su presencia y su ausencia, y la miraban igual como mirarían una estatua decorativa. Marron se preocupaba por ella, a un lado de su trono más austero que el que había pertenecido a su padre, Nappa había reclamado su lugar a un lado de Bulma para no perder su dignidad pero eso a la rubia híbrida con androide no le molestaba. Sabía el secreto del regalo de la vida que Trunks me había dado y aunque le había prometido que no le diría, cada vez que miraba a Bra lamentarse por su futuro junto a un soldado que no amaba, sentía que traicionaría al rey de reyes.

—¡Un presente para el rey de reyes! —Anunció uno de los reyes arrodillados mientras daba un paso al frente. Sin darse cuenta que había comenzado a ignorar a sus invitados, Bulma intentó materializar una sonrisa al verse desprevenida y miró a Bra para buscar un dejo de emoción. Antes de que me desplomara frente a ella por la manzana dorada de Desconocido, la princesa disfrutaba de ver los regalos del exterior, era tan ociosa que no se daba cuenta que estaba aburrida hasta que comenzó a divertirse—. Para cuando llegue victorioso de su guerra contra la Federación.

Los sirvientes se acercaron con muchos cofres que dejaron al pie de la plataforma y retrocedieron educadamente sin mostrarle la espalda para no ofender a Bulma, sin saber que ella jamás se ofendería por algo así. Sin embargo, guardó silencio a las costumbres de sus arrodillados. La reina no se consideraba como uno más de sus vasallos, como había dicho una vez Trunks, la Tierra jamás se había arrodillado ante ellos y ella tampoco lo haría a hacer frente a ninguno de sus pares.

La cara de las presentes, más Nappa, se iluminó de un color plateado cuando abrieron los cofres y el calvo general de Vegeta bufó molesto ante la nueva muestra de lealtad de los vasallos de Trunks. Bulma lo miró en silencio y todos los felices señores de los mundos arrodillados callaron como si un cierre imaginario les hubiese cerrado las bocas. La tensión de los demás guerreros abandonados se hizo más notoria cuando ninguno decía algo y por primera vez, la princesa parecía despertar de su letargo para sentir miedo. Bra se movió cauta hacia la rubia y le tomó una mano sin dejar de mirar a los generales que los rodeaban, Nappa al lado de su madre y el puñado de guardias en los primeros escalones de la plataforma.

—Calma —le susurró con tranquilidad para transmitirle lo mismo aunque estuviera muerta de miedo dentro de sí, Marron sabía que la única razón por la que los guerreros se ponían una venda en los ojos para no mirar el pecado de Vegeta, era por Trunks y sus victorias. Sin el rey de reyes la venda se caía y descubrían a los soldados heridos por no marchar a la guerra.

—Goten debería haberse quedado aquí —le dijo en voz queda pero Marron negó con la cabeza, la bruja lo había dicho, el nieto de Bardock debía permanecer a un lado de Trunks o cometería el gran error de su vida. «Y si Trunks comete un error, morirá.» Pero la princesa no la miraba y no entendía todo lo que ella sabía—. Si tan sólo Raditz estuviera vivo —continuó más para sí que para Marron y su mentón bailó previo a un llanto que no llegaría—, él se habría quedado conmigo, jamás me hubiese abandonado. Jamás me habría dejado sola…

Y Bra sabía algo que Marron no, Zarbon podía venir por ella en cualquier momento y tan desprotegido como había quedado el planeta Vegeta, nadie podría ayudarla.

—Princesa…—Pero la hija de Número 18 no pudo decir más, si Goten tenía una oportunidad con ella, yo debía seguir muerto. La voz de la reina la hizo perderse en sus palabras y miró al frente a donde Nappa mostraba la peor cara que tenía en su repertorio.

—¿Qué pasa, Nappa? —El tono de Bulma lo hizo arrugar el entrecejo, estaba entremedio del de la burla y la tranquilidad, por lo que era difícil entender si era un insulto o un intento por calmarlo. En otros tiempos, Vegeta lo habría insultado de buena gana y le habría sonreído después, sabiéndose el rey y Nappa, sólo un sirviente. Pero en el presente ese recuerdo era tan borroso que a veces olvidaba que había sucedido alguna vez. Los hijos de Vegeta dominaban ahora y Trunks no tenía intenciones de que Pepper se sentara junto a él todavía—. ¿Es que ser cruel con los invitados es normal?

El calvo arrugó la nariz en una mueca de desprecio pero no dijo nada y al cabo de unos momentos bajó tanto los hombros como la cabeza, descubriendo con sorpresa que tenía los brazos apretados como si estuviese estado preparándose para atacar. Nappa no era un traidor como sus acciones lo delataban y negó con la cabeza ante el reto que le daba la reina. Bulma le dedicó unas miradas fugaces más antes de reacomodarse en el trono pero su semblante ya estaba deteriorado y decidió que ya no quería permanecer un minuto más en ese lugar.

—Continuaremos esto después, pueden volver a sus habitaciones. Les aseguro que nada malo les pasará —prometió la terrícola sabiendo que el terminar la audiencia abruptamente les daría inseguridad. Los vasallos habían pedido refugio al planeta Vegeta al conocerse el asesinato de Dodoria, pero al ver que todas las fuerzas de Trunks se habían retirado con él, los hacía replantearse su primera decisión y pedían audiencias con cualquier excusa para que la reina estuviera presente durante su estadía.

Un murmullo general la acompañó mientras bajaba de la plataforma y todos los ojos la siguieron por el pasillo hasta que sólo le miraron la espalda. Todos los soldados abandonados siguieron a la reina regente con mala cara, estar al mando del bienestar de una extranjera y además de todo, una mujer, los hacía sentirse furiosos y por más que la presencia de Nappa los hacía retroceder, no dudaron en caminar hacia otro lado cuando estuvieron a punto de llegar al pasillo seguro de la reina. Sólo quedaron el calvo y la colona caminando junto a la Bulma, Bra y la rubia Marron, las dos últimas se atrevieron a mirar hacia atrás al no escuchar más pasos que los suyos.

Bulma no tenía necesidad de hacerlo, sabía exactamente lo que estaba pasando y no se paraba a pensarlo demasiado o se pondría a tiritar. Desde los tiempos de Vegeta sabía que no debía mostrarse como una presa o la devorarían sin piedad, pero no podía evitar sentirse insegura sin Trunks a su lado.


Él no se dio cuenta cuándo cerró los ojos al adormecerse cuando las ánimas lo visitaron esa noche. Estaba oscuro y ciertamente estaba fresco, pero el verdugo del rey apenas se dio cuenta de la diferencia entre la noche y el letargo de adivino.

—… Está teniendo una visión… —escuchó Bardock como si estuviese en otra habitación, aunque en realidad se encontrara a unos dos pasos de los guardias. Lo miraban desde las alturas al estar el verdugo del rey recostado en una pared, había cerrados los ojos unos momentos antes de que la peculiar sensación lo hiciera sentirse algo mareado y la espalda se arrastró hacia abajo en un reptar pequeño. Sólo alcanzó a deslizarse unos centímetros y cuando despertó con una lucidez renovada, sus piernas estaban flexionadas y se encontraba bastante más abajo desde que había dormitado.

Bardock se levantó de un salto y descubrió que la posición le había acalambrado las rodillas. Habíamos estado peleando sin detenernos a descansar, el rey Trunks decía que ya tendríamos mucho tiempo para dormir cuando estuviéramos muertos, por lo que atacábamos un planeta y luego íbamos al siguiente. A esas alturas, Freezer ya habría estado al tanto de lo que ocurría en sus dominios del oeste pero Trunks se encontraba tranquilo, Bardock era quien le avisaba lo que ocurría con el Emperador en todo momento y hasta ese instante, mi padre no había visto la destrucción del planeta Vegeta en sus sueños.

—Él no atacará el planeta Vegeta —le había dicho muchas veces al rey—, si lo hace solamente unificará a las colonias y a los mundos libres, y todos le darán caza.

—Está esperando que muera —resolvió el joven de pelos lilas, apretando los mangos del trono improvisado que le habían dado para comer con sus soldados.

—No morirás, Trunks —pero Bardock ya no estaba tan seguro de eso. No sabía si los sueños de su muerte habían sido producto de la guardiana de las manzanas o de su propia locura, sólo lo había visto durante su coma.

Bardock puso mala cara al echarse a andar, haciendo caso omiso a sus compañeros quienes lo instaban a volver para que les dijera lo que había visto. Pero no se detuvo hasta dar con mi lugar de descanso ligero, minutos antes de que partiéramos de nuevo a otro planeta importante. No había tiempo para que Freezer tomara cartas en el asunto.

La oscuridad ya se había devorado la luz de la hoguera que me mantenía caliente en ese ambiente gélido y Bardock tuvo que acostumbrar los ojos antes de verme dormir sobre un costado. No pensó dos veces antes de enterrarte la punta de su bota entre mis costillas y no tardé en mirarlo semi dormido. Apenas movió la cabeza hacia un lado antes de dirigirse hacia ese lugar, lo seguí en silencio.

—Debes volver al planeta Vegeta —me sinceró en tanto me detuve frente a él y abrí los ojos tanto como pude, aún no había muerto—. Los propios soldados que se quedaron a cuidar a la reina y a la princesa intentarán algo.

No pude decir algo por unos momentos en los que terminaba de procesar la información que me habían dado y abría y cerraba la boca de manera inútil.

—¡Pero eso es estúpido! —Bardock apretó las cejas entre sí—. Trunks no me dejaría ir allá, mandaría a Goten o incluso a ti.

—Trunks no sabe de lo que acabo de ver —dijo con seriedad y alcé las cejas con sorpresa—. No puede concentrarse aquí si sabe que lo están traicionando bajo sus narices. Ve, Raditz, protege a la princesa.

Antes de retirarse, lo detuve con más preguntas.

—¿Qué hay de la reina? —Bardock me dio la espalda con urgencia y se permitió darse una pausa antes de volver a hablar.

—Ve primero con la princesa, es ella la verdadera heredera, no Bulma —me dijo como intentando ocultarme algo y arrugué el entrecejo—. Cuidado con Nappa, puede que muera.


—Deberíamos bajar al planeta Vegeta —sugirió el gigante con su voz profunda y a Gohan le dio un escalofrío, sabía de sobra que su hermano menor no estaría allí pero le seguía pareciendo incorrecto—, el rey se ha llevado a todas sus fuerzas y solamente queda la híbrida dentro, no nos tomará mucho tomar el palacio y destruirlo.

—Hay inocentes abajo —recriminó con un tono cercano a la rabia pero se contuvo, sabía que la presencia de la rubia sólo iría a controlarlo un poco pero no podría prometer nada si se lo provocaba—. Bulma es una buena persona. Además, tu hija está ahí también, ¿o lo olvidaste?

Brolly no lo había olvidado y frunció los labios antes de dar un gruñido doble y sonoro, habían veces a las que a Gohan le parecía que a él no le interesaba Marron, quizás lo aparentaba por mera costumbre, como si Número 18 lo hubiese adiestrado para eso.

—Iremos al último planeta del oeste que Trunks no ha atacado, lo más seguro es que estén desolándolo en este momento —dijo Gohan con un gusto amargo en la boca—, los saiyan no piensan con la cabeza.

La risa de Brolly lo hizo congelarse en su lugar y apenas movió las pupilas para mirarlo, el híbrido le temía y hacer lo menos posible por provocarlo era en lo que más se esmeraba. Videl se asomó por la puerta, llevaba la armadura puesta y el semblante se le iba mejorando con cada día pero eso no era suficiente para el nieto de Bardock, Gohan no quería que fuera con ellos.

—¿Acaso te crees mejor que tus compañeros? —La voz de Brolly lo hizo volver al tema que había olvidado, Videl aprovechó el momento de confusión para acercársele con pocas fuerzas—. Eres sólo medio tonto por tu parte humana pero no eres mejor que ellos, Gohan. —Brolly hizo una pausa para mirarle la cara tensa—. Harás exactamente lo mismo que ellos hacen con los mundos libres, los matarás a todos, a los padres, a los hijos, sin distinción. Harás lo mismo que te hicieron a ti.

—Eso no es cierto —susurró bastante enfadado—, yo sólo mataré a Trunks.

«Y me devolverán a la Tierra.»

—Ah, sí, lo has repetido muchas veces —continuó el gigante con los brazos cruzados y se permitió reír una vez más—, pero, ¿qué harás si tu hermano menor se interpone entre tu objetivo y tú?

«Lo hará.»

—No. —El híbrido no supo qué era lo que estaba negando, sólo estaba seguro de que lo estaban provocando y eso a Brolly le causaba mucha gracia—. Él entenderá, Goten sabe que Vegeta desoló el planeta y que mandó a matar a nuestro padre con ese soldado dorado. Entenderá cuando le diga que eso liberará a la Tierra…

Número 18 frunció el ceño al escucharlo y sin poder evitarlo, miró fugazmente al gigante que no era nada más ni nada menos que el soldado al que se refería Gohan, pero no estuvo segura de que Brolly lo supiera, siempre evitaba esas conversaciones para no desatar el infierno.

—Goten no conoció la Tierra, sus recuerdos comienzan en el planeta Vegeta —la voz seria la hizo parecer indiferente pero Gohan sabía que no era así—, debes saber que todo lo que hagas, Goten hará lo contrario.


—La princesa se casó —me dijo alguien a mi lado y lo observé con el rabillo del ojo con calma, al verlo sonreír comprendí que sólo era una provocación. Era la nueva atracción en mi batallón y todos creían que había engañado a la princesa para meterla en la cama conmigo—. Estoy seguro que tu sobrino ya la tomó, ¿es verdad que fuiste su primero?

No dije nada y me adelanté unos pasos, no importaba realmente la formación, mi única intención era que Trunks me viera en esa pequeña reunión antes de destruir la última base que tenía en mente. «Ve al oeste y destruye las bases más fuertes, las débiles caerán por sí solas», había dicho la bruja y aunque se creía un tanto escéptico, Trunks había hecho todo lo posible por llevar a Goten a su lado en todo momento. Había incluso desistido de la presencia de Bardock sólo por incluir a su nieto, pero aquello no era realmente un insulto, era bien sabido que ellos habían entrenado desde su niñez juntos y ya peleaban en conjunto como si se trataran de un solo soldado. Eran buenos protegiéndose las espaldas y de arrinconar y matar con precisión. Si el puño izquierdo de Trunks fallaba, el derecho de Goten asestaba el golpe, y si Goten descuidaba su defensa, el rey era quien lo protegía. No había formación en todo el ejército que fuera mejor que ese dueto.

Trunks encabezaba la marcha cuando ambos entraron hacia la pequeña tienda que los nativos habían preparado para él, como no tenían muchas provisiones, el festín era reducido y sólo servía para decir que habíamos comido cuando en realidad muchos lo habíamos hecho sólo con los ojos. Pero no era el festín pobre ni la tienda inmunda lo que alteraba el semblante del joven rey, sino que la noticia que había llegado desde lejos.

Bardock fue el que lo recibió en el pequeño trono que habían puesto ante él, Pepper se había sentado en el trono más modesto a su lado y lo esperaba de brazos cruzados. La guerrera estaba celosa de Goten y se la pasaba intentando ganar la atención del rey todo lo que podía tanto en la batalla como en ocasiones como esa.

—¿Es verdad, Bardock? —Aunque había una porción del ejército en la tienda, la conversación era igual a como si estuvieran en solitario. Cuando mi padre asintió con los labios cerrados, Trunks respiró odio—. ¿Qué está intentando hacer Freezer? ¿Acaso cree que me iré a detener sólo porque destruyó una de mis colonias?

—Está intentando provocarte, mi amor —le respondió Pepper con una dulzura venenosa y se levantó del trono con elegancia felina—. Atacaremos con mucha más fuerza que antes, Trunks, por cada planeta esclavo destruido.

Trunks la miró en silencio y pasó por alto el adjetivo «esclavo» que decoraba la frase de su esposa. El rey se volteó para ver los capitanes más influyentes dentro de su ejército y casi no vio Bastardos, aquello lo hizo sentirse intranquilo y se dirigió a Bardock para preguntarle dónde se encontraban.

—Los Bastardos disfrutan haciéndose de todo lo de valor de los caídos, deben estar con los muertos ahora. —Bardock le respondió con voz queda y no moduló tanto para que nadie supiera de lo que hablaban. Trunks respondió de la misma manera.

—No esperaba menos de ladrones —dijo un tanto más tranquilo el rey y paseó los ojos lilas por entre las filas, al verme se sintió un tanto aliviado—. Tu hijo vive, eso es bueno, casi no hemos tenido bajas —seguían en su conversación silenciosa, más susurrada que el comienzo y Pepper se sintió un tanto celosa.

—Sólo han muerto aquellos que debían morir, los fuertes son los que ve. —Bardock le dedicó una mirada a su nieto y éste se sintió un tanto desconcertado, era peligroso lo que hacían pero era la única manera para hacerle frente a Freezer.

—Esto tendría que ser distinto —dijo quedamente Goten—, Freezer debería haber destruido al planeta Vegeta, no a las colonias. No confío en ese gesto. —La ira de Trunks sería más grande si llegaban a matar a Bulma y a Bra, pero era también predecible—. Quizás está esperando el momento para destruirlo.

—No le daremos ese momento —Trunks estaba mirándolo con acritud, no era para con él, el híbrido lo sabía muy bien, era con toda la herencia de Vegeta.

Bardock los dejó hablando mientras me buscaba entre la multitud, ya iba siendo en el tiempo en que Trunks diera el visto bueno para el nuevo ataque, era el momento y yo lo sabía muy bien. Bastaron unos momentos para que cruzáramos los ojos y él dio un asentimiento profundo con la cabeza, ya no podía esperar más. Me encaminé hacia atrás con pasos cortos, siempre asegurándome de que Trunks no se volteaba a mirarme otra vez y corrí hacia la salida con los pasos más silenciosos que pude dar. Al parecer, al joven rey sólo le bastaba con verme al inicio porque no se preguntó a dónde me encontraba al final.


Su madre estaba intranquila y eso se le notaba al momento de dejarlas en su habitación para seguir caminando por el pasillo, se llevó a Nappa con ella porque debían hablar y a Bra le pareció que sería sobre su comportamiento durante la audiencia. Pero lo que le siguió fue lo que más las intranquilizó. Primero se escucharon los pasos en carrera que no se detuvieron en su puerta y pasaron de largo por el pasillo seguro de la reina por toda su extensión, y Marron miró con los ojos abiertos hasta más no poder a la princesa que se incorporó lentamente de la cama como queriendo no ser escuchada. Cuando escucharon más trotes, esta vez sí se detuvieron en su puerta y comenzaron a caminar como si estuvieran encerrados, buscando una entrada por dónde meterse. La princesa se llevó un dedo a la boca para invitar a Marron a no decir nada, pero eso no era suficiente, los rastreadores de los soldados sabían exactamente a dónde se encontraba.

¡Princesa! ¡Princesa! —Las voces se acercaban como si tuvieran piernas imaginarias que las atrajeran a su habitación. Marron se incorporó con incomodidad—. ¡Princesa! Venga afuera, tengo algo que puede gustarle.

—No digas nada, por favor —pidió la del pelo lila mientras retrocedía lentamente hacia atrás, topándose con el cuerpo de Marron más atrás.

¡Vamos, princesa! Sabemos que está ahí adentro —la voz era calmada y pronto mucha gente se congregaba alrededor, los escuchaba murmurar—, ¿princesa? No le haremos absolutamente nada, lo prometo —pero las risas no decían lo mismo—. ¡Princesa!

Vinieron los golpes a su puerta y la voz afable que habían escuchado había dejado de pretender, era una violenta y cargada de odio. Marron se agarró de su brazo con inseguridad, murmuró el nombre de Trunks, de Goten y de Número 17, pero ninguno estaba ahí para protegerla, todos habían ido a la guerra. Bra, en tanto, comenzó a tiritar y hacía todo el esfuerzo por tranquilizarse. De no hacerlo, se pondría a llorar y ella sabía que se volvería una inútil cuando eso pasara.

—Alguien vendrá —le dijo quedamente a la rubia con un tartamudeo ligero—, Nappa lo hará, cuando termine de hablar con mi madre tendrá que pasar por aquí y sabrá lo que está pasando…, alguien vendrá.

—Bra…—Marron sollozó sin lágrimas—, entrarán…

—No —dijo con un temblor marcado en lo que quería que fuera una voz seria—, alguien vendrá.

¡Princesa! —El guerrero comenzó a golpear la puerta con furia y los gritos de sus camaradas lo alentaban—. Maldita híbrida, ¡abre la puerta ya!

Sin saber cómo, Bra comenzó a llorar lágrimas en silencio y el cosquilleo que le producía el reptar de ellas por las mejillas la instó a pasarse una mano por encima. Sintiéndose estúpida por no saber pelear como siempre se lo habían dicho, inútil por no saber más que comprar vestidos en el ala del comercio y pasar el día escuchando historias que no pasaban en la realidad. Era una tonta y peor aún, no sólo era una tonta, era una tonta inútil.

¡Abre la maldita puerta, princesa inmunda! —escuchó otra vez y le pareció que la puerta se separaba de la pared cada vez que la golpeaban. Ambas gritaron al unísono cuando vieron el exterior por segunda vez, cuando una patada separó la puerta nuevamente y se veían las extremidades de muchos soldados a través de ella—. ¿Qué tal si nos abres y te hacemos gritar de placer? —una tercera patada dejó la puerta abollada y el soldado se hincó para ver al interior, las dos chicas se estremecieron al verle una porción de la cara—. O de dolor…


Número 17 no tuvo que inspeccionar mucho a su nave para saber que era distinta a la de todos sus Bastardos y tampoco tuvo que esperar demasiado para que el rey de reyes se le aproximara en silencio. Iba vestido para la guerra y el mango de su espada forastera se alzaba por sobre su hombro como una segunda columna. El ladrón lo esperó al pie de la puerta del hangar con una sonrisa vanidosa en sus labios, no se tenían ningún rastro de estima pero se necesitaban y eso los hacía actuar al borde de la diplomacia.

—El rey no nos lleva al planeta de la federación —comenzó el androide moreno, el rey de reyes le sonrió con el ceño fruncido.

—Nosotros no, el ejército sí —explicó con dureza—. Ambos sabemos que es predecible mi último movimiento y Freezer también pretende saberlo —dijo—, no iremos con el ejército porque nos dirigiremos a acabar personalmente a Freezer y acabar con esto de una vez por todas.

Aquello hizo reír al moreno tal como si le hubiesen contado un buen chiste, Trunks deshizo su sonrisa al instante.

—Y yo creía que eras un tonto. —Número 17 puso un pie dentro de su nave personal—. Vamos, terminemos con esto de una vez por todas. Quiero a mi soldado más temprano que tarde.

Al cerrar su compuerta, Trunks se permitió poner mala cara y su mejor amigo apareció de entre las sombras para dejarse ver. Goten era más afable que su rey en esos momentos, la guerra lo había vuelto tan huraño como era Vegeta en el pasado y eso lo empezaba a incomodar hasta el punto que medía sus palabras antes de decirlas. Trunks ya no era el mismo y Pepper lo amargaba más de lo que lo complacía.

—No me gusta este tipo —el rey pensó en voz alta—, no veo la hora en que desaparezca.

—Yo no pediría eso si fueras tú, Trunks —El aludido se dio media vuelta para seguir con su camino y su mutismo le dio a entender a Goten que podía seguir hablando. Lo hizo sólo cuando estuvo caminando detrás de Trunks—, cuando Número 17 se vaya, Marron lo hará también.

—Ella no lo hará, se quedará conmigo —resolvió mirando a los lados, sin dejar de caminar. Sus hombres ya debían haberse ido y él debería haberlo hecho simultáneamente con ellos. El suspirar de Goten lo hizo volverse hecho una furia—. ¿Qué?

—Trunks…, te desconozco —el más joven de los dos hizo una pausa para mirar hacia abajo—. Sabes que Marron ya no está segura contigo ahora que está Pepper, lo mejor es que se vaya con su tío.

—Cuando mate a Freezer las cosas serán diferentes —le dijo con una inquietud que lo hacía sonar inseguro—, Pepper debe entender que yo no la quiero, debe entender que yo amo a Marron…

—¡Escúchate! —Le interrumpió el menor con desesperación—, si llegas a decirle eso a Pepper, matará a Marron. Tu reina es celosa, la conoces.

—¡Mi reina es Marron! —El rey de reyes abrió los ojos con sorpresa al saberse arrebatado pero Goten hizo todo el esfuerzo por pasarlo por alto, Trunks ya estaba tenso por la guerra y Pepper, no quería enloquecerlo por su propia reacción.

El príncipe negó con la cabeza con la vista en las botas y el silencio los embargó a los dos, ya no se reconocían, ¿cuándo habían cambiado tanto? El rey añoraba los tiempos en los que sólo se preocupaban por entrenar en la cámara de su padre, haciendo trampa para golpearlo y ganar las apuestas que se hacían. Pero Vegeta era más astuto que ellos y sólo habían podido ganarle una vez, y con eso habían logrado los entrenamientos con él. Trunks sabía que su padre también lo había sido para Goten y compartía su dolor después de su partida. El rey de reyes sonrió con nostalgia y palmoteó el hombro del príncipe con amistad, el nieto de Bardock supo sonreír con él pero con tristeza.

El hijo de Chichi abrió la boca para decir algo pero la presencia inoportuna lo hizo sobresaltarse, Pepper estaba mirándolos desde las sombras y con todo el arrebato de su discusión, Goten no la había visto. Trunks prontamente se volteó a mirar la fuente de turbación de su mejor amigo.

—¿Puedo tener una palabra con mi rey antes de que parta? —la voz de Pepper sonaba confiada y miraba a Goten como si supiera un secreto terrible de él. Mi sobrino se estremeció al recordar lo que me había hecho para que me condenaran y lo similar que sentía en ese momento. El híbrido moreno asintió una vez y se adelantó a través del hangar para darles un poco de privacidad.

Trunks no la observaba con felicidad y eso la guerrera lo sabía demasiado bien, jamás la querría si estaba la rubia de por medio y cuando lo supo, todo cobró sentido. La reina que esperaba la regencia se permitió caminar hasta él con la gracia de una guerrera curtida y lo rodeó para no verle la cara enfadada, todavía no soportaba verlo mirarla así. Al acariciarle los hombros, sintió lo tenso que se encontraba y adivinaba la razón. Trunks no sabía si ella había alcanzado a oírlo hablar de Marron.

—Espero que no te demores tanto en hablarlo, Pepper, debemos partir ahora —le dijo el rey de reyes con la mandíbula apretada y ella frunció los labios.

—Mi rey, quiero que reconsideres el llevar a Goten en vez de a mí a tu misión. ¡Soy tu esposa! —El reproche hizo que se enfureciera, Goten era su mejor amigo, casi como su hermano, lo único que no compartían era su propia sangre—. Lo lamento pero no debes confiar en él.

—No tendré esta conversación contigo —le dijo mientras se ponía en marcha y Pepper se ofuscó.

—¡Ya sé lo de tu asquerosa fijación por la androide! —Su forma de detenerlo era efectiva y en su mente, Trunks sólo podía pensar en que debía corregirla, Marron no era un androide como su madre, era simplemente una humana—. Lo sé, mi amor, y te juro que lo dejaré pasar por alto…, pero debo decirte algo antes.

El rey de reyes no pudo darse media vuelta para encararla, como un niño asustado se había quedado paralizado. No confiaba en Pepper y menos lo haría con sus palabras venenosas. Como él no se movió, ella se acercó a él y le acarició su espalda con una mano furtiva, el contacto lo hizo querer alejarse como si le hubiese quemado. Pepper caminó a un costado y lo contempló de perfil, aunque Trunks fruncía el ceño se veía triste.

—No mataré a tu ramera, lo prometo —ella hablaba como si él hubiese hecho algo muy malo pero Marron estaba antes que ella. De alguna manera, Trunks no sabía cómo defenderse—. Pero temo de tu príncipe híbrido, ¿es que acaso no lo ves? Está intentando alejarla de ti —aquello no le hacía sentido al rey—, Goten tiene una amante por cada planeta arrodillado, es sabido por todos. Su fascinación por las mujeres lo ha puesto celoso y la quiere para él.

Por fin pudo dar un paso y la empujó levemente para que lo dejara tranquilo.

—De qué me estás hablando —respondió con tristeza, Goten jamás haría algo así. Trunks no solía tener mujeres como él pero era porque ninguna le había interesado hasta ese momento—, lo que dices es una mentira. No conoces a Goten como yo, no tienes derecho a hablar así de él.

—Soy la reina y tengo oídos por todas partes, Trunks —no recordaba cuándo lo había llamado por su nombre. Pepper intentó acercársele otra vez pero no fue difícil sacudírsela—, ¿por qué crees que te digo eso? —Al no saberse escuchada, habló más fuerte y dijo lo más fuerte que tenía en su repertorio—. ¿Sabes que Goten vivía con ella cuando eran niños? Vivían en el almacén mugriento de una forastera, durante la revuelta de Paragus se destruyó y Marron se fue con su madre androide al planetucho a donde pertenece. —Su voz adoptó entonces un tono más dulce cuando se paró a su lado y le acarició la cara—. Si tanto confía en ti, ¿por qué ocultar ese capítulo de su pasado?

—Detente, Pepper. No tengo tiempo para escuchar tus tonterías. —Trunks se puso a caminar con rapidez para alejarse de ella—. ¡Estás siendo irracional!

—¡Está tratando de alejarla de ti! ¿Por qué no lo puedes ver? —El rey de reyes ya no quería escuchar más y se alejó de ella teniendo en mente la vez que los había encontrado a su vuelta de donde la bruja. Le escocía recordar cómo lo había encontrado arrodillado ante ella con sus manos en las rodillas de Marron y del cómo le hablaba de manera afable.

«Tranquila, Marron, no tenemos por qué hablarle de nada más.»

Algo le ocultaban.


Al salir de mi nave personal inmediatamente supe que algo iba mal. El hangar no estaba siendo resguardado como era la costumbre y corrí hacia dentro del pasillo para no alertar a los rastreadores de los que me encontraría en el camino. Lo vacío del palacio me intranquilizó y me dirigí a la sala del trono con la esperanza de encontrar a alguien ahí pero no fue más que una pelea sangrienta que estaba próxima a su fin. El palacio se había separado en dos bandos, aquellos que respetaban la orden de Trunks tal como Seripa y Nappa lo habían hecho, y el grupo de los que no. Ya no se oía ninguna batalla distante ni tampoco los alaridos de dolor de los moribundos, sólo se oía el sonido del silencio y el murmullo de la intranquilidad. Fue a Tomma a quien reconocí primero y se me acercó sin poder decir una palabra debido a su respiración forzosa, estaba cubierto de sangre ajena y un moretón en el ojo de fabricación propia.

—Pensé que habías muerto —me dijo entre jadeos y tuvo que cerrar su ojo lastimado por el esfuerzo, luego añadió—. Esto se volvió feo, muchacho, lo último que supe fue que esto se volvía una batalla campal. No sé a quién maté, sólo repartía golpes a los que me atacaban.

—La princesa —la que era una pregunta terminó por ser una afirmación precipitada. Tomma se permitió tomar una bocanada de aire antes de responderme con un movimiento de mano en mi dirección, los que quedaban vivos se nos acercaron. Suponía que eran del bando de Trunks.

—No lo sabemos, momentos antes estaban dando una audiencia con la reina —me dijo como si hablara de cualquier otra cosa—, al momento de irse ellas, los hombres se pusieron agresivos. Malnacidos. —Tomma escupió una mezcla de saliva y sangre—. Tu princesa debe estar en su habitación a salvo, al igual que la reina. Nappa estaba con ellas. Y Seripa.

Asentí en silencio mientras salía de la sala de los tronos con rapidez, Tomma dio una maldición y llamó a sus compañeros para lo secundaran. Al poco tiempo me estaban siguiendo con un trote ligero. Un mal presentimiento vino cuando divisé el pasillo seguro de la reina con la puerta de entrada destrozada, Tomma maldijo otra vez y hubo un momento en el que me adelantó. Había sangre en el suelo y las paredes estaban ennegrecidas por los ataques incontables que había sufrido la puerta de la princesa para que cediera. Lo que vino después nos heló la sangre, un puñado de hombres reían sin que los viera porque ya se encontraban dentro de la primera habitación, la de la princesa. Marron gritó primero y escuché a Bra lloriquear mientras pedía que pararan, luego entré.

Les estaban destrozando los vestidos con lentitud y cada vez que uno desgarraba un poco de ropa, otro a su lado hacía lo mismo. No me vieron llegar porque estaban sujetándoles las piernas a las niñas con mucho cuidado de no romperles los huesos por la emoción. Tomma dio el primer golpe, sus acompañantes los que les siguieron, y Marron gritó cuando se supo liberada. La princesa se comenzó a sacudir con más fuerza cuando vio a Marron gatear a un rincón cercano a la cama para ocultarse, no me vio hasta que su atacante cayó muerto sobre su regazo. Bra se lo quitó con desesperación y se incorporó del suelo con un escalofrío de miedo y asco, y luego miró al frente.

Su rostro enrojeció por la impresión y los ojos le brillaron bajo las lágrimas que acudieron a ella, paralizada por ver a un muerto. Le tomó sólo un momento darse cuenta que no estaba imaginándome y se me acercó con el llanto atorado en la garganta. Bra saltó el cadáver de su atacante con agilidad y enredó sus brazos en mi cintura sin poder contenerse los sollozos por mucho más tiempo. Como las rodillas le flaquearon, me hinqué en el suelo con ella en brazos.

—¡La reina! —La alerta de Tomma vino luego de dar unos pasos a la salida y los hombres que lo acompañaban corrieron por el pasillo de la reina hasta que se perdieron de la vista. Algo me dijo que Tomma no se preocuparía de esa manera de Bulma si no estaba Seripa de por medio.

—Pensé que estabas muerto…—me dijo con el jadeo del llanto y la cabeza enterrada en el pecho de la coraza. Le acaricié la cabeza lila con una mano y me puse a reír suavemente.

—Por un momento también lo pensé.


Nota de la Autorísima:¡Hola! Me demoré ERAS en armar este capítulo y es porque me sentí insegura por el fic u.u debo admitirlo, llegué a encontrarlo medio tonto en una releída rápida que le di. Lo sentí tonto, excesivamente largo e infantil xD pero puede que sea mi autocrítica hablando, soy demasiado dura conmigo misma, si no es así, háganmelo saber jajaja quiero saber si estoy "derrapando" mucho, como dicen mis amigas internacionales.

Raditz y Bra se reencontraron y creo que no fue demasiado xD parece que fue sólo un cap, ¿no? ¡Nada!

Hace tiempo que no hago una nota de autora porque siento que hace eones que no hacía eso xD mi estrés me mató la musa por mucho tiempo u.u Un dato friki es que éste capítulo bautizó mi otro AU, aunque lo deformé de "Los soldados abandonados" a "El soldado olvidado", me ayudó mucho a pensarlo :P

Muchas gracias a Asaia16, Prl16, tourquoisemoon y a AlexanderMan por sus reviews en el cap 39. Ya son 40 u.u me da un poco de vergüenza xD

Besos desde mis tierras, espero que la estén pasando muy bien y que, por supuesto, hayan disfrutado mi capítulo arrebatado. RP.