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El último vigilante


Bra se acomodó el mechón de lila detrás de una oreja y me miró con una sonrisa afable, sin poder contener su felicidad al verme salir del tanque de recuperación. Habría estado esperándome paciente hasta que mi tiempo fue suficiente para que mis heridas internas sanaran y cuando un médico me fue a revisar, Bra insistió en que se marchara porque tenía que hablar conmigo a solas.

—Soy la regente ahora —le recordó cuando opuso una objeción y el médico se encogió de hombros antes de retirarse arrastrando los pies. La princesa lo siguió con la mirada hasta que se perdió en otra habitación, a donde se situaban las incubadoras y se sentó frente a un panel, con la intención de matar el tiempo haciendo simplemente nada. Al voltearse a mí, lo hizo con emoción, mucha más de la que era propia para ese momento: Bra había perdido muchos hombres en sólo unas horas de su regencia a manos de Zarbon—. ¡Soy tan feliz de que estés bien otra vez!

Y se enredó en mi cuello como si fuera lo más natural del mundo, como si su hermano no me hubiese encarcelado por haberla engañado por el collar del cristal azul y yo no hubiese estado a punto de morir por el beso de su espada sobre mi nuca. Gruñí con desgano, mirando hacia otro lado, y tomé sus muñecas para soltarlas del nudo que las juntaba detrás de mi cabeza. Al verse de vuelta con las plantas de sus pies sobre el suelo y las manos cubiertas por las mías, me miró con la sonrisa desvaneciéndose de a poco.

—Eres la regente ahora —le recordé como si ella no se lo hubiese dicho al médico momentos antes y pensé que Bra no entendía la relevancia que su puesto tenía ahora—, no tienes tiempo para hacer esto. —Me volví sobre mis talones para no verle la cara colorada por la vergüenza y tomé mi coraza para pasármela por la cabeza—. ¿Cuántos hombres quedan en el planeta?

Treinta eran los que había antes de Zarbon.

—Diecisiete —respondió con una vocecilla disminuida—, cinco todavía en los tanques de recuperación. Pensaba en enviar a siete a las colonias.

—No puedes disponer de hombres ahora, Zarbon puede volver y no sabemos si Trunks saldrá con vida de esta guerra. Si llega a fallecer, ¿a quién crees que vendrán a matar? Tu hermano no tiene más herederos que tú.

La chica alzó los hombros y bajó la cabeza como si estuviera reprendiéndola más duramente de lo que realmente lo hacía y al final terminó por mirar hacia un lado. Suspiré con la expresión más relajada y Bra se permitió imitarme, al tiempo que bajaba los hombros con brusquedad, visiblemente menos tensa cuando me vio avanzar hacia afuera.

—Debes armar a tu propio consejo de guerra, princesa —le sugerí cuando estuvimos fuera de la enfermería y ella se puso mirarme con un tanto de sorpresa. No la miré de vuelta, me mantuve estoico mientras avanzábamos en línea recta y mi vista siempre iba al frente—, tanto Cabbage como Cucumber están fuera con Trunks y ciertamente necesitas ayuda para tomar decisiones.

Bra se detuvo con los ojos bien abiertos y ésta vez, sí la miré directamente. Unos pasos más adelante, mucho más alto que la princesa, esperé su reacción y sólo llegó cuando se puso a mirar sus pies, un tanto insegura.

—Te elijo a ti entonces —su primera elección no fue un misterio para mí—, y a Marron, ella es miembro del consejo de Trunks, ¿no? —asentí una vez con la cara seria, no sabía qué utilidad podría tener una chica que no había parado de llorar desde que el rey se había ido. Bra frunció los labios cuando mi expresión no cambió, significaba que dos consejeros de guerra no eran suficientes.

—Bien, tienes a un clase baja y a una chatarra —dije—, puedes hacerlo mejor que eso.

Pero en quién podía confiar la chiquilla que había sido ajena a la estrategia de la guerra desde el momento en que había nacido, y tampoco quedábamos demasiados como para tener muchas opciones. Bra miró hacia otro lado con las cejas arqueadas hacia abajo en un semblante acomplejado. Se mordió el labio cuando no pudo pensar con claridad y por más que se esforzara, la mente se le quedaba en blanco y ningún candidato desfiló ante ella. «Diecisiete hombres, no, doce…», pensé con remordimiento, ¿cuántos de ellos de clase alta, cuántos de ellos clase baja?

Bra frunció un tanto el ceño cuando logró disipar un tanto su mente nebulosa y atormentada.

—Tomma —murmuró al recordarlo durante la revuelta, en el funeral masivo y dando un paso adelante cuando Zarbon había acudido a la sala de los tronos sólo para entregarle la esfera que era vigilada por Seripa—, Tomma. Nos ha ayudado durante la guerra, lo quiero a él. Es leal a mí.

Quise corregirla y decirle que eso no era así, era leal a su antigua compañera de escuadrón y casi todo lo que había hecho era sólo porque Seripa estaba en el medio. Seguramente entregarle la esfera le había parecido la mejor forma de sobrevivir y de paso, había dejado viva a la princesa. Pero no logré abrir la boca para hacerle ver la verdad, no me parecía necesario en absoluto y volví a asentir. Tres consejeros eran aceptables, antes de la muerte de Beat, el consejo del rey Trunks era compuesto por cinco integrantes, el bastardo de Nappa, el propio Nappa, el mudo Cucumber, Beat y Goten. Por añadidura estaba Bulma al tener la regencia pero no la contaba como tal y mucho menos a Marron que sólo estuvo un corto periodo de tiempo.

Ahora debía contar a la rubia chatarra sólo porque un tres era mejor que un dos, pero esperaba que alguna vez fueran cinco como antaño. Si algo le sucedía a Trunks, Goten sería el esposo de la princesa y por lo tanto el rey, pero Bra sería la verdadera heredera por lo que esperaba que el consejo recién armado no fuera del todo disuelto. Goten tomaría su lugar de vuelta y seríamos cuatro, y no tenía dudas de que mi padre tomaría el puesto vacante. «Si es que ellos llegaran a sobrevivir.»

—Le diré a Tomma que acaba de subir de puesto —dije sin mucha emoción en la voz y ella suspiró avergonzada—, un consejo de guerra va a poner este planeta en orden, princesa, formaremos un plan de contingencia por si Zarbon llegase a volver.

Al ponerme a hablar, me puse a caminar pasillo arriba, obligándola a hacerlo también pero ella negó la cabeza con una cara triste. Bra abrió la boca con pesar y al mover los labios al hablar, abrí los ojos tanto como pude y paré mi andar cuando la sorpresa no me dejó hacerlo más.

—No volverás a acercarte a Zarbon otra vez —me dijo. Me di la vuelta con enfado y ella apartó la mirada.

—¿Y qué esperas que haga? —Hice una pausa para salir del asombro—, soy tu guardia personal —esa fue la primera vez que me sentí como tal—, no deberías protegerme a mí cuando es al revés.

—Cuando Goten vuelva, él puede tomar tu lugar —resolvió con cierta tristeza y puse mala cara. «Mi futuro esposo», pensó Bra—. No creo que Zarbon vuelva a aparecer pronto, Raditz, al menos no mientras mi hermano no vuelva pero si lo hace, deberás retirarte.

Pero Bra no comprendía que, lo que para una híbrida incapaz de pelear era natural, esa actitud era la de un cobarde para nuestra raza.

—Es una orden.


Número 17 accionó el gatillo dos veces antes de darse cuenta que su batería estaba muerta, la luz roja se había apagado y los enemigos a los que había intentado disparar, bajaron los brazos al saberse vivos y avanzaron para atacarlo. El androide torció una sonrisa, Nail estaba más atrás, haciéndole frente a dos oponentes a la vez. Al parecer tenía todo controlado y lanzó el arma hacia un lado para tener las manos libres al recibir a sus atacantes. No le fue difícil derribarlos a los dos de un solo golpe para cada uno y en vez de matarlos, lo único que hizo fue fracturarles un brazo para dejarlos mansos pero funcionando. Matar no era del todo divertido si eran guerreros federados corrientes y las filas de los Bastardos siempre estaban listas para recibir a los renegados de los bandos derrotados. Dio un paso hacia adelante pero pronto se arrepintió y los miró de reojo con una sonrisa divertida, ambos federados ahogaron un grito de terror.

—Si llegan a desertar, siempre estarán bienvenidos en mi ejército —les dijo y Nail sonrió ante ese comentario. Número 17 no era un mal tipo.

Luego se dispuso a seguir avanzando pero la oscuridad del pasillo le sugirió que nada interesante aparecería por esos lugares. Al darse la vuelta por donde habían venido, el sargento namek lo miró con desconcierto.

—Veamos si el Rey necesita de nuestra ayuda —apuró la respuesta el moreno y Nail no dijo nada. Su silencio era una buena respuesta, si objetara no lo sería. Y se dispuso a seguirlo tan sólo unos pasos más rezagado porque se encontraba cansado, en cambio, Número 17 no.

Una fuerza desconocida llevó al moreno al suelo con tal rapidez que no fue posible ver al atacante hasta que el polvo en suspensión se disipó con el tiempo y Nail mostró los dientes cuando gruñó desconcertado. Una nube sucia cubría el lugar y cuando Número 17 se incorporó del suelo sin una gota de sorpresa, el gran namek se sintió un poco más tranquilo. Al intentar acercarse, el androide alzó un brazo, recto y paralelo a él.

—No te preocupes —le dijo con una sonrisa—, no es nadie. Bueno… —hizo una pausa para sonreír bajo la mano enguantada que acudía a su boca ensangrentada con la intención de limpiarla—, es sólo mi hermana.

Frente a él, Número 18 lo miraba con enfado tras esos ojos celestes que él mismo poseía. No tuvieron que intercambiar palabras para entender que peleaban en bandos contrarios y se pusieron en una posición gemela pero especular. El viento ondeó el pelo rubio de su gemela momentos antes de que atacara.


El mayor dejó de observar al menor cuando su objetivo se fue por el pasillo, junto al abuelo de ambos, y Goten ahogó un gruñido al dar un paso hacia el frente con la intención de llamar su atención. Su intento fue eficaz y Gohan llevó la mirada al frente con los ojos duros, de haber podido obviar a su hermano lo hubiese hecho pero no había forma de separarlo del hijo de Vegeta. Lo irónico de todo el asunto era que siempre había pensado en llevarse a Goten a la Tierra cuando todo terminara, ahora el plan no tenía coherencia. Gohan se permitió torcer una sonrisa pero su semblante era triste, y cerró los ojos con lentitud.

—Tú peleas conmigo, hermano —le recordó Goten con el ceño fruncido y el mayor de ambos apretó los puños tanto como la mandíbula.

—Esto no es contigo, Goten. Aún puedes arrepentirte —le dijo—, no tiene por qué terminar así.

—Sí tiene —respondió el menor—, siempre que estés en contra de Trunks, yo estaré en tu contra.

Aún con los ojos cerrados, Gohan frunció el entrecejo con fuerza y al abrirlos, su hermano menor no fue capaz de prever que el federado había caído sobre él sólo hasta que ya era muy tarde. Gohan tenía claro que su hermano menor era bastante fuerte y estaba bien entrenado para el combate, como también tenía claro que Goten jamás podría vencerlo.

El golpe del federado lo derribó sin dar cabida a errores y Goten, golpeado en el estómago, fue a parar unos metros más allá, encorvado y paralizado por el dolor. Con un alarido de rabia, el menor se lanzó hacia su hermano cuando se hubo recuperado de su ataque anterior. Gohan no se inmutó cuando lo vio venir y el mayor movimiento lo hacía Goten, como si el primero fuera el maestro y el segundo, un pupilo novato. Dos golpes fueron los que dio el guardia real y las dos veces, el federado los esquivo, simplemente apartándose de la trayectoria de los puños. Luego, tomó con sus manos la capa roja y le dio una vuelta completa antes de lanzarlo fuertemente contra una pared. Todo el lugar se estremeció y Gohan parecía infinitamente descansado cuando el otro estaba severamente enervado.

—¿Qué es lo que pretendes conseguir con esto, hermano? —le dijo el menor cuando se levantaba del suelo nuevamente, Gohan frunció más el ceño—, ¿qué fue lo que te prometieron para que hicieras esto?

«Que me devolverían la Tierra.» Pero Gohan no tuvo el valor de responderle y Goten sonrió con tristeza, dispuesto a cargar por enésima vez contra su sangre, dispuesto a todo por proteger a Trunks, al planeta Vegeta, a su futura esposa…

—No eres rival para mí, Goten —le advirtió con la voz severa—, apártate, por favor.

—Jamás.

No supo por qué lo había hecho pero se dejó golpear en una mejilla y su cabeza se giró hasta quedar mirando a un lado. Gohan no sintió dolor alguno, solía dejarse atacar para darle confianza a su hermano para continuar peleando durante sus entrenamientos en el anonimato, cuando eran sólo dos híbridos bajo el alero de Número 18. Su sentimentalismo no duró mucho tiempo porque enderezó su rostro hasta quedar mirando de frente a su hermano y le lanzó una patada que a duras penas pudo parar, y que le causó más daño que el que le hubiese producido la propia patada. Jadeante y con un ojo cerrado por el esfuerzo, Goten permaneció a duras penas de pie y el federado cerró los ojos para llevarlo al suelo por última vez con un puño fuertemente apretado.

El federado se dio la vuelta para no verlo impactar contra una muralla, desprendiendo con la fuerza del golpe parte de su estructura y Goten quedó parcialmente sepultado entre los escombros. Con los ojos cerrados, Gohan leyó su energía y comprobó con satisfacción de que su hermano menor seguía con vida aunque estuviera severamente maltratado. Era necesario, se dijo para aminorar la culpa, si no lo dejaba inmóvil seguiría intentando detenerlo…

Antes de retirarse, lo miró de soslayo, buscando las palabras para hacerle la pregunta que tanto deseaba que fuera respondida.

—Nuestra madre…—preguntó sin saber si quería oír la respuesta—, ¿estás seguro de que está con vida?

—Lo estoy.

No se giró para encararlo, no podía hacerlo, pero se permitió hablarle con aspereza.

—Cuando todo esto termine, te vendré a buscar y nos iremos juntos a casa.

Aunque estuviera sobre los escombros irregulares que le herían el cuerpo maltratado, Goten hizo el esfuerzo por acallar el jadeo que tenía y responderle a su hermano, de una manera débil y cansada.

—La Tierra no es mi casa —le corrigió con el aire saliéndose por su pulmón perforado y el silbido de su respirar interrumpiendo cada una de sus sílabas—, cuántas veces debo decírtelo, hermano… Mi lugar está en el planeta Vegeta, junto a Trunks, mi rey.

Gohan apretó los párpados con dolor pero no menos enfado, no hacia su hermano sino que hacía sí mismo. Después se puso a avanzar hacia donde se encontraban Trunks y Freezer, haciendo caso omiso a las palabras del menor.

—Intenta descansar un poco, hermano. Pronto todo esto se terminará.


Inmediatamente después de salir del pasillo largo vieron a Freezer, sentado sobre su trono flotante y expectante a su llegada, como si estuviera completamente consciente de que eso pasaría. Trunks no dejó que aquello lo acobardara y se llevó una mano rígida a la espalda para desenvainar la espada que había dejado en su espalda. Instintivamente, Bardock dio un paso hacia adelante como sus funciones de guardia real le exigían, aunque no gozara del estado tranquilo que deseaba. Freezer rió traviesamente cuando lo vio haciendo aquello y sin despegar sus labios, lo invitó a seguir acercándose con dos dedos juntos doblándose hacia sí mismo repetidas veces. El consejero de las alucinaciones tragó saliva espesa y se dio cuenta que tenía toda la garganta seca.

«Trunks no debe morir hoy», se dijo Bardock con torpeza y apretó los puños cuando miró de soslayo hacia el rey. Cuando Trunks se percató de aquello negó débilmente con su cabeza pero el necio capitán ya había tomado la decisión y se echó a correr hacia el final de la habitación a donde Freezer los esperaba. El rey de muchos mundos se encontró mirando a Bardock con incredulidad mientras se alejaba de él y se sorprendió de que no tuviera el valor de seguirlo.

—¡Detente! —masculló pobremente Trunks al ver que Bardock formaba una bola de energía con la mano izquierda y se encorvaba para lanzarla con más fuerza. El rostro de Freezer se iluminó con una luz blanca ante la proximidad del ataque de Bardock y sonrió.

El capitán dio un grito antes de atacar y Freezer abrió los ojos de sobremanera antes de lanzar un contraataque de luz roja, mortecina. Era un rayo diminuto pero que pinchó la bola blanca de Bardock como si se tratara de un globo y se hizo paso entre medio sin querer detenerse. Sólo lo hizo cuando mordió carne y hueso, la luz roja se disipó y Bardock se cubrió el costado a donde la sangre comenzaba a salir a borbotones.

—Maldición —susurró con un ojo cerrado por el dolor y Trunks se dispuso a asistirlo…

… Hasta que una voz lo detuvo en su posición. Gohan estaba a sus espaldas pero el rey de reyes no tuvo el valor de mirarlo cuando el abuelo de éste volvió a cargar contra el emperador de una forma más torpe. Un segundo rayo rojo le mordió parte del cuello y el correr del capitán se vio interrumpido cuando tuvo la necesidad de cubrirse la herida de la garganta porque manaba mucha sangre. Trunks abrió los ojos momentos antes que el trono flotante de Freezer se acercara demasiado a Bardock y cuando el guardia real miró hacia delante con mucho esfuerzo, la enorme y pesada cola lo lanzó al suelo de un golpe.

—¡Bardock! —gritó el rey de reyes con incredulidad y por mucho que lo llamara, el capitán seguiría boca abajo en el suelo, inmóvil, moribundo.

Gruñendo, Trunks miró a Freezer, escudriñando su nuevo actuar pero no vio que tuviera intenciones de moverse. Cuando el emperador asintió levemente con la cabeza, supo que el eliminarlo quedaría a manos del general federado que tenía a sus espaldas y se giró en noventa grados.

El verlo ahí, caminando hacia él con una expresión tan mala como su caminar rígido, hizo que Trunks rompiera en ira. Si Freezer o Bardock se dieron cuenta de su malestar, no dieron cuenta de ello, y el joven rey se dejó alcanzar por el hermano mayor de Goten. El federado lo hizo lento y por un momento a Trunks le pareció que no quería realmente llegar hasta él, incluso llegando a mirar a Freezer como si fuera a arrepentirse.

—Goten era tu hermano —le dijo con un enfado bastante marcado y deslizó su espada hacia adelante, desde su perspectiva, Trunks veía a Gohan cortado por la mitad por su hoja.

—Lo es —corrigió el federado severamente ofendido y de un momento a otro, comenzó a correr hacia él. La capa blanca ondeó a su espalda con cada paso y Trunks se puso de costado con la espada erguida entre sus manos a su izquierda. El rey esperó al híbrido con paciencia pero no menos rigidez y la fuerza con la que paró su golpe, levantó la capa roja de él. Al cabo de unos momentos, el mayor de los hijos de Kakaroto sonrió— . Puedes hacer mejor que eso —lo incitó y Trunks se puso a sonreír con arrogancia.

—Tienes razón — reconoció y le dio un empujón con uno de los hombros sólo para que Gohan se echara para atrás. Al hacerlo, el rey de muchos mundos lanzó la espada hacia arriba para tener las manos libres.

Ambos híbridos se comenzaron a golpear en una danza de puños y patadas que no favorecía a ninguno de los dos, totalmente abstraídos de la presencia de Freezer que los observaba desde el fondo de la habitación, sentado sobre su trono flotante y una copa de licor en la boca. Al cabo de unos momentos, la espada de Trunks cayó con el filo hacia abajo y quedó firmemente entre las baldosas sin que Gohan le diera mucha importancia a ese detalle, aunque el rey sabía dónde y cuánto aquello ocurriría.

Gohan se dobló hacia atrás cuando Trunks le hizo estrellar una patada en el estómago, no lo sintió tanto como el rey lo esperaba. El moreno se hincó un tanto sobre el suelo cuando recuperó el aire y le devolvió el golpe hundiéndole la cabeza entre las costillas. Trunks escupió una gran cantidad de saliva y demoró en reaccionar, momento que aprovechó el soldado federado para contraatacar con un puño en la mejilla izquierda del rey y Trunks no pudo detener su impacto contra el suelo a tiempo. La risa traviesa de Freezer se escuchó en el fondo y luego el gemir de Bardock a sus pies, moribundo por el ataque del propio emperador. En el suelo, el joven rey sintió su sangre hervir y dando un bramido de rabia, se levantó con un fuerte golpe de sus puños sobre el suelo. Su espada estaba a medio metro de su cuerpo cuando Gohan cargó nuevamente hacia él.

Esta vez, Trunks atacó con más rapidez, producto de su propio enfado, y Gohan congeló la sonrisa que poseía por unos momentos. El rey comenzó con un puño sobre la quijada del federado y luego, cuando Gohan sentía acalambrado gran parte de su rostro, Trunks saltó para quedar detrás de él y darle un codazo al centro de la columna. El entumecimiento en su espalda lo dejó paralizado por unos momentos y Trunks aprovechó su oportunidad para tomar su espada y arrancarla del suelo. El corte fue limpio y lo hizo sin detenerse en ningún momento, por lo que Gohan sintió el sonido espantoso que hizo su brazo izquierdo al caer al suelo antes de entender que se lo habían cercenado.

El federado cayó de rodillas, apretando el muñón ensangrentado que era su hombro y parte del brazo que aún le quedaba. Tiritaba de terror y el dolor le llegó después, cuando su propia sangre le lavó las rodillas, las piernas y sus botas. Después gritó desgarradoramente y al rey se le puso la piel de gallina al escucharlo, no podía detenerse ahí y caminó hacia el fondo de la habitación jadeando.

—Derrotaré a todos mis enemigos —se dijo en un murmuro lejano, como si fuera su propio rezo y le diera alivio tras la mutilación que había cometido.

Freezer no podía dar crédito a lo veían sus ojos y se incorporó raudo cuando Gohan cayó al suelo, tanto o más sorprendido que el propio amputado. Enfadado, tiró su copa al suelo, estallando en miles y miles de fragmentos que saltaron en muchas direcciones y cubrieron el pelo de Bardock con un destello blanco a la luz.

—¡Pero cómo…! —Freezer arrugaba la nariz y mostraba los dientes, en un gruñido profundo y colérico. Era Gohan el que había caído, no Trunks. El federado con la carrera más brillante de todos sus generales, incluso más que Zarbon. Su rabieta paró de golpe cuando Trunks extendió su espada hacia él, mostrándole el filo ensangrentado, erguido paralelamente ante él. Y las gotas de sangre federada escurrieron al suelo como dedos pegajosos. Luego de eso, comenzó a gruñir otra vez—. ¡Maldito insolente!

—Vas a morir hoy, Freezer. —La voz de Trunks sonaba contenida y enfureció al emperador hasta el punto de enloquecer. El lagarto bajó de su trono hasta que quedó a la altura del cuerpo inanimado de Bardock y frunció los labios antes de pisarle la cabeza con uno de sus pies. Pateó una, dos, tres veces sólo para desquitarse de Trunks y devolverle la mano. Bardock gimió apenas, con la vida pendiéndole de un hilo delgado y quebradizo.

Luego de un par de patadas más, las emociones del emperador se invirtieron y pasó del enfado a la carcajada fácil para desconcierto de Trunks, incapaz de acercarse a su viejo capitán y miembro de la guardia real.

—Estás equivocado, rey de reyes —le dijo con burla—, todos ustedes morirán hoy. —Más risas le siguieron a las patadas traviesas que Freezer propinaba a la cabeza de Bardock y luego de unos instantes, el consejero de las alucinaciones tosió una cantidad espantosa de sangre y tres dientes. Cuando se abochornó, más por las risas que por sus intentos por matar a golpes a Bardock, continuó hablando para la tortura de Trunks—. ¡Oh! Se me olvidaba —le recitó el Emperador al verlo parado a un lado de donde Gohan exhalaba trabajosamente e intentaba mover la mano que ya no existía al final de su brazo cercenado—, hubo una revuelta nuevamente en tu hogar, han matado a tu madre. Lo siento tanto… —y se puso a reír nuevamente pero esta vez, no escatimó en el volumen, dando rienda suelta a una carcajada maniática.

Una nueva oleada de rabia hizo que Trunks temblara completamente y sintió que sus manos se garfeaban alrededor del mango de su espada. No se sentía del todo bien, aún se encontraba abrumado por cómo había quedado Gohan y su mirada se fue hacia su espalda, donde su propia curiosidad lo traicionaba. El federado manco seguía donde había quedado tendido pero los temblores de su hemorragia continuaban sacudiéndolo como si tuviera frío. Un escalofrío le recorrió por la espalda y culminó con una convulsión en sus hombros, una lengua gélida lo lamía en la nuca y tuvo miedo de seguir ahí.

El sonido de una exhalación lo sorprendió en su descuido y el aliento cálido de Freezer cercano a su piel fue peor que cualquier otro mal augurio, y un puño aterrizó entre sus costillas y lo mandó expelido hacia atrás. Se detuvo en el suelo apenas unos centímetros del cuerpo de Gohan y sin siquiera recobrar el sentido de la dirección, se erguió mirando hacia todos lados para ubicarse. Freezer mantenía su posición donde lo había atacado y sonrió con vanidad antes de desaparecer de su vista. Estaba siendo igual que cuando había peleado con Bardock, estaba cometiendo los mismos errores, por lo que apretó el mango de la espada y barrió con ella el aire alrededor de sí, describiendo un círculo, pero Freezer se apartó antes que su hoja lo tocara. Su risa fue como el viento, porque lo escuchó pero en ningún momento lo vio y Trunks abrió los ojos tan asustado como ansioso.

Cuando sintió el primer golpe ya estaba sobre el suelo, tendido boca abajo como lo estaba Bardock, y después sintió los que le siguieron. Freezer lo golpeaba con la cola que era bastante pesada y Trunks supo que las baldosas estaban cediendo bajo su cuerpo cuando comenzaron a quebrarse y a saltar como grillos en fuga. Un grito de frustración manó de su garganta y de a poco se fue haciendo cada vez más gutural cuando el rey se forzaba a levantarse. Los latigazos de la cola de Freezer se hicieron monótonos y cada vez más mecánicos cuando el muchacho fallaba en apartarse, por lo que Freezer no se dio cuenta cuando Trunks se tendió boca arriba y le tomó la extensión de su columna con las dos manos. La sorpresa del emperador se imprimió en su cara cuando Trunks se incorporó del suelo al tirar de él. Con un último gruñido, el rey de reyes aventó al lagarto hacia un lado, como si fuera liviano, hasta que terminó por colisionar con una pared.

Al rebotar en el suelo, Freezer sólo se había cortado el labio pero estaba mucho más enfurecido que nunca. Sin perder tiempo, Trunks alargó la mano hasta su espada y la levantó antes de que el enemigo cayera sobre él. Intentó hacer lo mismo que con Gohan pero no logró rebanarle ninguna extremidad y sólo conseguía hacerle meros cortes superficiales que enrabiaban todavía más al emperador de todo lo conocido. Esquivando con el ritmo que lo hacía, Trunks esperaba que lo golpearan en cualquier momento porque Freezer era mucho más rápido y estaba mucho más descansado que él, por lo que continuó con un ritmo que era demasiado predecible para su gusto. Paró con la espada, un puño contra su propio puño pero falló en esquivar la maldita cola que jugaba el mismo rol que una tercera pierna. Momentáneamente detenido por el golpe oportuno de la columna extendida, Trunks recibió el golpe de un puño seguido por una patada en todo el tronco y Freezer terminó por tomarlo del pelo lila. Al estar frente a él, Freezer arrugó la nariz.

—Cabello lila —dijo con excesiva modulación—, un poco extraño para un saiyan, ¿no crees?

Y lo soltó para dejar su puño favorito libre y darle de lleno en la quijada. «Maldita cola», pensó el rey al escupir saliva enrojecida desde donde había caído. Sin desalentarse, tomó firmemente la espada otra vez y se dirigió a él con un trote ligero. Trunks se alarmó al sentirse un tanto mareado.

Intentó hacer una finta y le propinó golpes no tan fuertes sólo para concentrarlo hacia un lado, Freezer sólo podía sonreír al pensar erróneamente que el rey estaba quedándose sin fuerzas. Con la misma cola, Freezer golpeó al rey en el mentón y lo hizo girar completamente con sólo su fuerza, regodeándose al verlo caer directo al suelo. Fue entonces que el rey dio media vuelta para caer de pie pesadamente y pisó con una de sus botas la punta de la cola, para sorpresa de Freezer. Con un grito sonoro, Trunks dirigió su espada hacia ella con fuerza con la intención de cortarla…

… Pero Freezer fue más rápido que él y le aterrizó un puño en la mejilla para aturdirlo y con la misma cola lo agarró fuertemente del cuello, atrapando también una mano en su abrazo constrictor. Trunks soltó la espada enseguida cuando Freezer lo tomó de la muñeca con la que la empuñaba y el sonido que hizo al rebotar sobre el suelo le pareció a Trunks como la canción de la derrota.

—¡Deberías haber sido más que esto antes de haberme enfrentado, bastardo! —le gritó el emperador con ofensa y Trunks gruñó sin poder moverse ningún centímetro—. ¿Es que tu padre no te enseñó nada? —No hubo respuesta—, realmente esperaba más de ti, rey de reyes. O debería decir, ¿el bastardo de Vegeta que dejó morir a su propio planeta?

El rey se sacudió con locura cuando supo a lo que se refería pero nada de eso funcionaría, Freezer lo tenía fuertemente agarrado con sólo una mano y su cola. No le importó destrozar parte de su nave con tal de tener una ventana al exterior y la succión que se generó hacia afuera fue de una fuerza abrumadora pero ninguno de los presentes, ni siquiera Gohan, caerían al vacío. Los intentos por liberarse fueron más bruscos que antes cuando Freezer comenzó a cargar toda su energía en la punta de su dedo índice y la bola comenzó a crecer con una lentitud mortificadora. La cola que se enrollaba en su garganta comenzó a estrecharse antes de aflojarse, sólo para que el chiquillo se pusiera a gemir sin aire. Freezer comenzó a reír suavemente.

—Fallaste, mi rey, pensé que lograrías más que sólo derrotar a mis bases más fuertes. En mi interior, estaba ciertamente emocionado por cómo te iría a vencer —Hizo una pausa para sonreír—, ¿sería de una forma heroica? ¿Me dejarías satisfecho? —De nuevo no hubo respuesta del rey—. Me lo imaginaba, fue una vergüenza tu participación en esta guerra, muchacho. No eres el hijo que esperaba de tu padre.

Y la bola luminosa de energía se separó del dedo con suavidad, casi como si la hubiesen rozado simplemente y se detendría en cualquier momento… Pero la bola tomó velocidad con cada metro recorrido y su dirección era innegable. El planeta Vegeta se veía cada vez más grande cuando la bola se acercaba más a él y se iba alejando de ellos.

Freezer lo soltó y Trunks cayó sin esperárselo, al borde del agujero que había abierto Freezer para destruir el planeta de su padre para ver el destino de su reino. Un reino que había tenido un comienzo tímido, un apogeo fugaz y un futuro incierto.

—No…—su reclamo sonó como un lamento y a Trunks se le aflojó la garganta para que la sangre, la saliva y la bilis recurrieran a su boca.

De rodillas y manos, Trunks vio cómo la esfera bajaba en lenta precesión hacia su planeta y al entrar en contacto en su atmósfera, la esfera comenzó a deformarse en una gota enorme, salpicando luz y venas de lava por donde tocaba. El rey no pudo dar ninguna exhalación en toda la colisión, sin querer perderse un momento de la explosión que se demoró y que al final, no llegó. El planeta hacía grandes esfuerzos por tragarse el ataque pero fallaba al intentar detener las detonaciones de fuego subterráneo, vendavales y gritos de sus propios habitantes. Guerreros nativos, sirvientes, todos por igual veían el mismo escenario con desconcierto. Y Freezer comenzó a reír suavemente, como si aquello fuera realmente divertido. Trunks se incorporó entonces con la imagen de su madre y de su hermana, y de Marron en su mente, y alargó la mano hacia el lugar donde se había caído su espada, unos metros más allá.

—Cuando mueras tú y tu hermana inútil, al igual que su planeta salvaje, sólo quedarán los guerreros que mandaste a mi última colonia del oeste y los cazaré a todos —le explicó Freezer con una voz calma, como si todo eso lo tranquilizara—, cada uno de tus hombres se convertirán en mis esclavos, mi propio ejército de esclavos. Como siempre debió haber sido.

—Pero aún no estoy muerto —le puntualizó entre agitaciones en su respiración y genuinamente sorprendió al emperador, que salió rápidamente de su ensimismamiento para reír.

—Ah, pero lo estarás en un momento, sólo quiero que veas a tu planeta explotar, será lento y extremadamente doloroso, lo sé. —Freezer se sentó nuevamente sobre su trono flotante y se regodeó mirándolo desde las alturas—. Tu guardia real debe estar muerto, tu consejero de las alucinaciones lo estará en breve y pronto tú los acompañarás. Después lo harán tu planeta y hermana. Y todo esto será sólo un mal recuerdo para mí… Aunque debo admitir que disfruté mucho del final.

El silencio que había en la sala especial de Freezer solamente era interrumpido por las explosiones lejanas que estremecían al planeta Vegeta y el polvo que se levantaba formó una atmósfera más densa y grumosa. Por lo que los pasos lentos que se oían desde el pasillo colindante llamaron la atención de Freezer, sorprendido que existía alguien vivo todavía. Al ver a Bardock en la salida tuvo un momento de turbación y tuvo que mirar nuevamente hacia sus pies para comprobar que su cadáver no se había movido en lo absoluto. Ciertamente, el verdugo del rey Trunks seguía recostado boca abajo y manando su última sangre por la boca, con la cabeza torcida hacia el cuerpo del rey y los ojos nublándose con cada respiro.

Al volver la vista al frente, la visión de un Bardock más joven seguía ahí y se levantó enfurecido de su trono flotante con una maldición entre los labios.

—¡Qué significa esto! —gritó confundido y su visión no logró sonreír, respondiéndole con la voz más dura que podía tener.

—No soy el hombre que conoces —dijo el hombre—, y es porque morí hace tiempo —El hombre le sonrió con tristeza luego de ver la escena regada por todo el suelo.

El quejido de Bardock se hizo sentir a sus pies, ahogado entre su propia saliva y sangre. Freezer no consiguió hacer caso omiso a su último respiro y lo escuchó murmurar débilmente.

—Kakaroto…


La penetración de la energía en el terreno árido del planeta sólo se percibió como una luz intensa pero fugaz y el terremoto que le siguió no nos permitió permanecer de pie todo lo que duraron las vibraciones. Nadie quedó indiferente y muchos alzaron la vista hacia el cielo en busca de una explicación, siendo la nave que orbitaba el planeta la única culpable. Freezer había dirigido su energía hacia nosotros con la esperanza de pulverizarnos enseguida pero el planeta resistió el ataque como si se hubiese tragado un panal de abejas y temblara por el contacto de los aguijones.

—¡Es Freezer! —No supe de dónde venía el grito pero pronto se replicó en todas partes, como una única voz en todo el lugar.

Tomma arrugó la nariz y se paró en frente lo mejor que pudo para dar las órdenes a los subordinados para que llevaran a los reyes arrodillados a sus guaridas en el palacio y los temblores se hicieron más violentos. El suelo sufrió marejadas cuando se hizo un mar de piedras y metal, y una pierna se flectó al tiempo que un brazo de metal se alzó por sobre el suelo que pisaba. Gruñí con enfado con los ojos clavados al cielo y la princesa se tropezó a mi lado cuando el suelo se volvió fluido y comenzaba a ondular bajo nuestros pies. Alargué un brazo para tomarla del vestido y ella quedó mirando hacia abajo pero jamás llegó a tocarlo.

—Este planeta puede explotar —murmuró Tomma al tiempo que se elevaba un tanto para que el suelo no lo perturbara y miró a todas partes buscando algún indicio de que el lugar estallaría—, el rey Trunks debe estar ahí arriba.

Marron ahogó una sorpresa desde el piso y miró hacia la nave orbitando como si pudiera ver realmente al híbrido. Tomma comenzó a negar con la cabeza levemente.

—Si Freezer nos atacó, significa que… —se interrumpió a sí mismo con enfado y apretó los puños para imitar a la rubia hija de androide.

—Significa que perdimos —le respondí a secas y la princesa abrió los ojos tanto como pudo pero esta vez, no fue Marron la que comenzó el lloriqueo. Bra pegó un grito terrible al momento que el suelo se puso a temblar otra vez, dando un gruñido me la acerqué y le puse una mano sobre la boca—. ¡Deja de llorar!

—¿Qué deberíamos hacer? —preguntó al aire el mejor amigo de mi padre y apreté la mandíbula, más allá se comenzaron a escuchar los gritos de los soldados y sirvientes que se quemaron con la lava que comenzaba a brotar del suelo. En la ciudad de los arrodillados las cosas no iban mejor—. ¿Qué es lo que haría Bardock?

Lo miré con el ceño fruncido, ya lo estaba dando por muerto, y arrugué la nariz con una sensación curiosa. No debería ser Bardock en quién él se recordaba, teníamos a un rey y ese no era mi padre. Bueno, al menos eso era lo que creíamos, nadie sabía si Trunks seguía con vida o no.

—Estaría pensando en buscarse a un nuevo rey —hice una pausa para cerciorarme de que estaba en lo cierto—, bueno, a una reina.

Tomma asintió, poniéndose al frente y se echó a andar con la mirada sobre nosotros, Bra y yo, nos dirigíamos hacia el palacio y nadie nunca se enteró que dejábamos atrás a la consejera favorita del rey Trunks. El viento huracanado le levantó el pelo amarillo como una infinidad de látigos que golpearon al aire y a su propia cara, cambiando de dirección tantas veces que enmarañaron su cabellera dorada. Una nueva sacudida la enterró al suelo con nerviosismo pero su mente atormentada acalló cualquier sonido exterior, sólo podía oír su respiración lenta y forzosa. Marron veía las carreras de los hombres a su alrededor, a los sirvientes gritar pero sus aullidos jamás los escuchó, lo sabía porque abrían las bocas con terror. Luego sintió el latir de su corazón y la hicieron estremecerse cuando el tambor de su pecho daba otro golpe más. Y alzó la vista, a donde las nubes de polvo y cenizas se alzaban para ocultar el sol del planeta, la nave de Freezer apareció en su vista y un punto aún más pequeño apareció de improvisto hacia su dirección, seguramente una nave volviendo a la nodriza.

«Trunks.»


Cuando el hombre se acercó hacia Gohan, nadie siquiera se movió, pero cuando pasó una mano por detrás de su nuca y con la otra atrajo el único brazo que le iba quedando para dejarlo sobre su tronco, Freezer masculló una maldición. Dejó a Bardock atrás al dar unos pasos hacia el centro, muy cercano a Trunks pero ninguno de los dos tuvo el afán de atacar al otro. El rey estaba confundido y boquiabierto, y Freezer, enfadado. Como si estuvieran siendo interrumpidos en algo banal, el emperador del universo conocido recriminó con voz imperativa.

—¿Quién eres y qué pretendes? —Trunks miró de reojo, tan cansado como maltratado, pero el lagarto lo ignoró. El hombre sonrió con tristeza cuando Gohan lo vio con sus ojos nublados pero no lo reconoció. Fue entonces cuando se llevó las manos hacia la espalda en donde llevaba una manta doblada sobre sí misma muchas veces que le colgaba de los hombros, a modo de equipaje, y lo usó como un almohadón para elevar un tanto su cabeza. Enseguida, se incorporó sin dejar de verlo y se quitó otro bolso del costado y Trunks vio que era esférico por lo que llevaba dentro. Un brillo anaranjado y cuatro estrellas rojas lo perturbaron.

—El último vigilante… —masculló en forma de susurro y estuvo seguro de que nadie lo escuchó, aún cuando el hijo menor de Bardock lo miró con una sonrisa cálida.

—Hazle presión en la herida —le pidió sin esperar réplicas y Trunks frunció el ceño con confusión, antes de ceder ante el enfado—, por favor. No quiero que se desangre hasta morir, mi esposa se enfurecería conmigo.

—¡Yo…! —atinó a decir el hijo de Vegeta pero se vio interrumpido por la desconcertante tranquilidad de Kakaroto. Antes de que pudiera conseguir decir algo, el vigilante se volteó hacia Freezer con una seriedad que le recordaba a Bardock y Trunks tuvo la necesidad de comprobar si su guardia real seguía con vida.

Freezer se cruzó de brazos con una risa dentro de la boca cerrada.

—No rías aún, Freezer —dijo con el ceño fruncido—, tengo una propuesta para ti. Sé que estás interesado en las esferas de Namek, tengo una aquí conmigo. —Kakaroto señaló el bulto esférico que llevaba en las manos y lo dejó en el suelo para quitarle la envoltura—. El hombre que me la dio estaba muriendo y me pidió que se la diera al rey Trunks, que me imagino eres tú —continuó apuntando al susodicho para desconcierto de él—. Le dije que lo haría pero ese no es el motivo por el que vine hasta aquí.

El emperador pareció realmente sorprendido por el objeto metalizado y se percató que jamás había visto una así, el cristal azul era una verdadera mierda al lado de eso.

—Dicen que conceden deseos a quien porte las siete —recitó el recién llegado con indiferencia y Trunks se sobresaltó por su falta de discreción.

—¡Detente! ¡Freezer no debería saber sobre las esferas…! —Trunks se vio interrumpido por las carcajadas de Freezer pero Kakaroto no se inmutó y al cabo de unos momentos comenzó a sonreír alegremente.

—No te preocupes —le dijo pero Trunks no le hizo caso—. Mi propuesta es la siguiente: si quieres la esfera, te la daré, pero tengo sólo una condición.

—Y cuál sería esa condición —Freezer sonreía también pero sus ojos destilaban el hielo que Kakaroto no poseía.

—Detendrás cualquier ataque a todos y esta guerra se decidirá con nuestra pelea, tú serás tu propio campeón, yo seré el del rey Trunks y de todo el resto. —Por la expresión de Kakaroto, le sonaba a un buen plan, pero Trunks no estaba de acuerdo. Ante una queja del rey, Kakaroto extendió una mano hacia él para que no siguiera avanzando—. Me han dicho que eres un muy buen líder, rey de reyes. Por favor, déjamelo a mí.

El rey apretó el mango de su espada con impotencia y al cabo de unos instantes, relajó las manos para sostener a la extensión de su brazo con más soltura. Odiaba tener que reconocerlo pero ya no le quedaban las fuerzas para combatir al emperador y aunque las tuviera, no se creía capaz de derrotarlo. Con cautela comenzó a caminar hacia donde estaba Gohan para delegarle todo el asunto al padre de éste, y Kakaroto sonrió por su comprensión. Pero Freezer los miró con diversión y también avanzó hacia el recién llegado con los brazos extendidos, parecía que quería decir algo y cuando el grito gutural de Goten vino desde el inicio del pasillo, tanto Kakaroto como el rey lo miraron con extrañeza. El padre porque sólo podía reconocerlo por la energía que poseía ya de niño, el de pelos lilas porque lo veía vivo aunque bastante lastimado.

—¡No! —gritó de nuevo el menor de los hijos de Chichi y una frialdad se sintió en el pecho del rey de reyes, quien miró hacia abajo con desconcierto…

… Y sólo alcanzó a ver la parte de la armadura que le iba quedando, siendo visible la cola preñada de Freezer envuelta en el tinte sangriento de su interior. «Sangre de rey…», pensó tontamente Trunks cuando abrió los ojos hasta más no poder y se sintió totalmente helado, como si toda la sangre que le brotó como un río acaudalado se iba llevándose también su calor. Freezer lo soltó enseguida con un movimiento brusco y el rey de reyes alcanzó a dar dos pasos antes de desplomarse sobre sus rodillas, ante la mirada atónita del padre y del hijo.

—¡No! ¡Trunks! —pero Goten supo que el rey ya no lo escuchaba cuando Trunks se golpeó contra el suelo, con una mejilla besando la baldosa. Los temblores previos a la muerte lo sacudieron completo y las pupilas lilas se extraviaron cuando estuvo a punto de perder la consciencia. «¿Es esto lo que sintió mi padre al morir?», se preguntó a sí mismo con temor y su sangre se arrastró por todo el suelo hasta ensuciarle la mejilla, era tan cálida… «Lo lamento, Marron.»

—Estoy de acuerdo —dijo finalmente Freezer con una carcajada sonora—, pero debía terminar con lo que ya había empezado. Este híbrido jamás debió haber existido, la debilidad de Vegeta lo mató y yo terminé de matarla.


Nota de la Autorísima: Y con esto doy por terminaba la segunda campaña y a Trunks u.u ¿se lo veían venir? Por esto me costó tanto escribir este capítulo, fue jodidamente difícil, especialmente decidiendo cómo iba a morir el segundo rey de esta historia (¿o tercero? Rey Vegeta I no cuenta xDD) además de todas las batallas que me resultaban repulsivas escribirlas pero que al final fue entretenido. Todavía queda un poco de esto por terminar antes de empezar oficialmente el reinado de Bra: lo que pasará con los que siguen con vida en la nave de Freezer, incluido Freezer; la batalla entre 17 y 18; y creo que imaginé más cosas inconclusas de las que realmente habían...

¿Qué les pareció la identidad del último vigilante? Siempre fui partidaria de que fuera Goku, desde los inicios de la historia, pero debo admitir que tuve momentos de debilidad y pensaba que podía ser Gohan, a veces me ponía más extremista y pensaba que podían revivir a Vegeta y que fuera él; pero siempre me pareció MUY buena idea de que fuera mi primer candidato :) Espero que piensen lo mismo que yo.

AMÉ cortarle el brazo a Gohan xD

Si hay severas faltas de redacción, por favor, háganmelo saber. Las malditas se esconden cuando las leo para corregirlas y aparecen salvajemente cuando lo hago después.

Gracias a los comentarios por el capítulo anterior de AinaBriefs, asaia16, Prl16, tourquoisemoon y Mary Deverauux. De verdad, muchas muchas gracias, sus comentarios me hacen emocionarme con la historia xDD

Muchos besos desde mi país, los mejores deseos y lamento la demora. Nos vemos en el capítulo 43, comenzando otra campaña, el último reinado. RP.