"quizás suene descabellado, pero puede funcionar" decía la mujer Sheikah.
"pero princesa" dijo Doriand pensativo "¿está segura... de lo que hará?"
"no nos quedan más opciones, necesitamos más fuerzas" dijo la princesa decidida
"partiremos mañana" dijo Doriand
"no se preocupe por mí, puedo ir sola" dijo Zelda
"¡no puede ir sola!" le rogó el guardia de la ciudad.
"no pondré más gente en peligro"
Capítulo 2: Te Necesito
Las paredes del castillo retumbaban con cada paso y cada grito.
"Ser insignificante, tu plaga será exterminada, al igual que lo serás tú" una masa oscura se movía por el gran salón del castillo, los cuerpos de los soldados yacían en el suelo de los pasillos, por donde antes corría la felicidad de una joven chica rubia, ahora solo hay muerte.
"Por muy repugnante que te resulte mi raza" dijo el joven "sigo luchando por ella".
Link...
"¿Y tú asquerosa princesa?".
¡Link!
"Por ella lucharía mil años contra ti" dijo "es mi familia, y lucharé por ella, como ella lucharía por mí".
"¿Y quién la protege ahora? está sola, e iré a por ella apenas acabe contigo".
"Ella está protegida, y sabe defenderse" respondió blandiendo la espada "y ella te derrotará Ganon".
Impa... Cuídala... Cocu... protégela.
La madrugada se levantaba dejando ver el tenue sol de la mañana, un débil fuego que quedaba en brazas era el único ruido que se podía escuchar entre las paredes del establo.
Cocu dormía al lado del fuego, haciendo guardia, protegiendo a los caballos, y en especial al caballo de su amigo.
Las mejillas del soldado parecían guardar débiles recuerdos de un llanto, un llanto silencioso por la pérdida de su amigo, su amigo que quería como un verdadero hermano.
Un crujir, abrió los ojos apresuradamente, tomando su espada, quizás sus sueños lo habían engañado, pensando que podía ser un intruso.
"tranquilo Cocu, soy yo" dijo una voz
"mi señora" dijo el muchacho al reconocerla. Era Zelda, vestía unos ropajes de viaje, una mochila liviana y una capucha para el viento.
"¿va a alguna parte?" dijo el soldado confundido.
"debo partir, debo intentar arreglar esto" dijo la muchacha seria, tomando una silla de montar con tal de ponérsela a un caballo y partir.
"mi señora, no irá sola ¿cierto?"
"no puedo poner a nadie en peligro"
"déjeme ir con usted"
"debes quedarte" le dijo la muchacha mirándolo con pena, como si sintiese que... él estuviese ahí "tu familia está aquí, Gracielle está aquí, protégelos".
Epona los observaba, con una mirada la joven chica supo que pensaba el caballo, no dudó en ensillar a la yegua, asegurar las riendas y liberar al caballo de su espacio donde descansaba. "Algo me dice" pensó Zelda "que quieres venir conmigo Epona"
"Epona, cuida por favor de mi señora Zelda" dijo Cocu, mientras pensaba "debes protegerla, ella era lo más valioso para él, protégela por favor"
La yegua se acercó al muchacho, dándole un abrazo con el cuello, como si entendiese lo que el pensase. Zelda contemplaba la escena, rememorando como Link cuidaba de la joven yegua, como ella corría cuando él la llamaba, y como en tantas oportunidades, Link llevó cabalgando a la princesa, a su princesa… a su Zelda, protegida entre sus brazos.
"Zelda, Link..." dijo el muchacho con un nudo en la garganta, casi llorando, apretaba firmemente algo en su mano "yo... no pude proteger a mi amigo, ni luchar a su lado, zelda... debo protegerla, usted era lo más precioso para él"
Zelda estaba ya llorando, abrazó al joven, el cual ya rompió entre lágrimas. Ambos tenían pesadillas de su amigo, el saber que Link estaba muerto los dejaba desolados, Cocu sentía culpabilidad, quería proteger a Zelda. El juró proteger a su familia, Link era su familia, su verdadera familia.
"Cocu, Link querría que te quedases" Zelda leía sus pensamientos, sabía lo que le ocurría.
"Yo no tenía a nadie" dijo Cocu, la miraba a los ojos arrodillado, ya derrotado por las lágrimas "él era mi familia, él era mi hermano. Cuando no tuve a nadie, ¡él estaba ahí! ayer me guarde todo, no quise importunarle, sabía que usted estaba mal, pero... de verdad quiero a Link de vuelta"
Zelda estaba destrozada, el abrazo que tenía con Cocu, las palabras y la sinceridad con la cual el chico abría su corazón la recogía… quería llorar, quería por un momento dejar de existir, o que el destino y las Diosas les diera fuera para seguir… y quizás reencontrarse con Link.
"Soñé con el" dijo Cocu "soñé que el caía, que el mal lo torturaba, diciéndole como la torturaría a usted, y Link me pedía cuidarla" el Chico miraba a la princesa con sus ojos llenos de lágrimas.
"no eres el único que ha perdido todo" dijo zelda intentando calmarse antes de decir su mayor secreto "Link y yo... nos íbamos a casar"
El sonido del Caballo saliendo de la ciudad era un compás entre el viento, un galope lento y metódico, casi imperceptible.
Una Zelda solitaria salía desde la puerta principal hacia el páramo, los guardias apenas notaron su salida, pues la confundieron con un mensajero en dirección a Hatelia.
"Es mejor que vaya sola" se decía Zelda "todos han arriesgado su vida por mí".
Pero unas pisadas de caballo la alertaron, venían a su espalda, eran Cocu e Impa.
"Usted, mi señora" dijo Impa "perdóneme que se lo diga así, pero siempre ha sido de lo más testaruda".
"Impa, de verdad" dijo Zelda "quédate protegiendo".
"Yo hice una promesa, mi señora" dijo Impa "protegerla a usted por sobre todas las cosas de este mundo".
"¿y tú Cocu?" dijo Zelda mirándolo, ella sabía lo que el muchacho estaba dejando atrás por esa misión.
"Gracielle sabe porque lo hago" dijo el joven "y usted también".
El joven llevaba un brazalete en el brazo, un detalle que no había notado la princesa en su encuentro anterior "este brazalete" dijo Cocu "es mi promesa con él".
"y pase lo que pase" dijo Impa "estaremos con usted".
"Gracias" dijo Zelda.
"mi señora" dijo Impa contemplando el mapa mientras seguía el paso en su caballo "¿está segura de hacerlo?"
"si" dijo Zelda "sé que suena descabellado, pero los Dragones son nuestra única esperanza"
"Dragones..." dijo Cocu, viendo lo que se le avecinaba ante sus ojos
Su misión era simple... conseguir el apoyo de un Dragón, uno de los 3 grandes guardianes de Hyrule, de quienes las leyendas dicen que guardan los secretos del pasado, del presente, y quizás del futuro de Hyrule.
"Zelda, son meras leyendas, pueden ser criaturas hostiles" dijo Cocu.
"Lo sé, pero hay leyendas que quizás tengan gotas de realidad"
"¿y a cual iremos a visitar?" dijo Cocu mirando el horizonte.
"Nayen" dijo Zelda "es el Dragón de esta región, y según las leyendas…"
"vive en la formaciones montañosas de Lanayru" dijo Impa.
"a subir la montaña" dijo Cocu resignado.
"esa montaña es sagrada" dijo Impa "y a la vez peligrosa"
"Lo se Impa, he estado ahí, lo he visto con mis propios ojos..." dijo Zelda.
"¿qué significa eso?" dijo Cocu extrañado.
"esa montaña guarda más secretos de los que crees, joven" dijo Impa.
Bajaban de los montes de Kakariko, los caballos estaban tranquilos, la llanura no mostraba signos de movimiento. En la bajada del camino había un puesto de vigía, donde un grupo de guardias fortificaba una barricada con tal de controlar la entrada a la Ciudad, y principalmente, para alertar de cualquier peligro.
"¿alguna novedad?" preguntó Impa al guardia vigía, que se encontraba en una torre de madera sobre un árbol.
"nada mi señora, los guardianes siguen a lo largo de la llanura, pero no se acercan"
"la debemos atravesar la llanura..." dijo Cocu.
"eso es imposible, los guardianes los detectaran y los matarán" dijo el guardia, intentando alertar al grupo.
"Impa, ten preparado el arco, ya sabes que hacer" dijo Zelda
El grupo iba lentamente pasando por el páramo, con dirección al otro extremo, debían llegar lo más rápido que podían, cada segundo era la diferencia entre su vida y la condena de la muerte, pero no podían correr, si corrían, esas criaturas de metal los perseguirían hasta matarlos.
"el silencio sepulcral de un cementerio" susurraba Cocu.
"Al menos en un cementerio podemos llorar a nuestros muertos" dijo Impa "aquí, estas cosas crearon un infierno".
"nunca debimos reactivar a estas cosas" dijo Zelda escuchando el sonido de pisadas.
El silencio ya era insoportable, la guardia ya no se veía, solo viento, pasto y hierba meciéndose, y los caballos cada vez más agitados.
"deberíamos correr" dijo Cocu.
"espera" dijo Impa.
El silencio… el silencio… y pisadas se acercaban.
Zelda conocía ese sonido, Impa tensaba su arco a cada segundo, pero… ¿serviría de algo?
"corran" dijo Zelda "estamos siendo cazados por esas cosas".
El silencio se rompió con un láser impactando a poco metros de ellos, un guardián completo se acercaba desde la lejanía, detrás de ellos, 2 cortaban el paso, solo queda correr.
Los 3 hylianos dan rienda a sus caballos, corriendo como pueden de la lluvia de láseres que caen sobre ellos. Impa lanza flechas lo más rápido que puede, intentando impactar algún punto débil, pero falla.
"¡su armadura es impenetrable!" grito la Sheikah.
"¡directo al ojo!" dijo la princesa tensando su arco.
Un guardián iba directo contra ellos, el arco de la princesa se tensó y disparó, dando directo en el ojo del guardián, cayendo inmóvil y desactivado.
"buen tiro" dijo Cocu celebrando.
"aprendí de la mejor" dijo Zelda mirando a Impa, la Sheikah vio en ella algo que había perdido por mucho tiempo: esa sonrisa, esa risa que tanto caracterizaba a los pasillos de palacio, esa sonrisa por la cual, la mujer había dado toda su vida y sacrificio.
Pocos lo recuerdan, pero las últimas noches Impa no podía dejar de recordar la primera vez que vio a Link con la princesa, no se llevaban del todo bien, pues a Zelda le molestaba tener al guardia real casi como su sombra, detrás de ella, protegiéndola. Pero poco a poco nació algo, algo en los ojos de esa muchacha, que tan rápido se había transformado en mujer. "¿estas enamorada?" le preguntó una vez la mujer a su princesa, a esa niña que amaba como a su hija "Impa… lo estoy" le respondió la princesa sonriendo.
A pesar de que todos parecían olvidarlo, Link se había vuelto parte de su familia. Quizás… se obligaban a olvidarlo, con tal de no sentir el dolor de su falta.
En el bosque caía la tarde, pero se encontraban en Hatelia, un pequeño pueblo construido por Reyes a los pies de las montañas más imponentes de Lanayru, en cuya Cima yacían las aguas que grandes leyendas guardan.
"la ciudad parece estar desierta" dijo Cocu antes de entrar al pueblo.
"eso hay que averiguarlo" dijo Zelda.
Mas equivocados estaban, la ciudad estaba protegida por los guardias supervivientes, junto a los civiles que a duras penas podían reconstruir su ciudad
"Generala Celessa" dijo Impa al distinguir a un conocido entre los guardias.
"Mi señora Impa" dijo la mujer al distinguir quien la llamaba "¿están bien? Supimos de la caída del castillo y nosotros pensamos que habían muerto"
"estamos bien" dijo Zelda "¿Cómo está la ciudad?"
"¡Mi señora Zelda!" dijo la Generala arrodillándose al reconocerla, avergonzada
"no se sienta mal, Generala" dijo Zelda "deje los formalismos de lado, ¿están todos bien?"
"hemos logrado subsistir estos días, intentaremos recuperar comunicación con Kakariko, pero el páramo…"
"vayan por los montes, y solo unos cuantos mensajeros con tal de pasar desapercibidos, Kakariko se encuentra fortificado y esperando señales de otros pueblos" dijo Cocu "pensábamos que había caído Hatelia"
"lo Haremos, enviaré un equipo para solicitar ayuda"
"busquen métodos y rutas alternativas para el tránsito" dijo Impa, mientras se bajaba del caballo.
"¿van a alguna parte?" preguntó la Generala al ver su equipaje y armamento.
"a la montaña" dijo Zelda contemplando Las montañas iluminadas por la Luz de la montaña, la imagen de los picos nevados era imponente.
"Descansen la noche aquí" dijo la Generala "es peligrosa la ventisca, esperemos que mañana el clima este mas tolerable"
La luz de las antorchas apenas iluminaba con espesa humedad por la leve neblina que se levantaba en el inicio de un nuevo día, Zelda, sentada junto al arrollo meditaba sobre todo y a la vez intentando olvidar todo, mirando a una estatua de la Diosa tallada en piedra.
"Y pensar que todos te olvidan" decía Zelda mirando la dulce sonrisa de la escultura "pero todos terminan recordándote cuando más te necesitan".
A su alrededor, silencio, Cocu dormía junto a los caballos, protegiéndolos. Impa dormía meditando, sentada haciendo guardia, un sueño del que podía despertar con un mínimo sonido y ponerse en guardia con tal de proteger a la persona a quien más ama.
Las estrellas aún se veían nítidas en el cielo, las constelaciones se divisaban con la simple mirada en el firmamento. "Las 3 estrellas más luminosas representaban a las 3 Diosas sagradas" se decía Zelda recostada en el pasto "y de las demás, las leyendas cuentan que son nuestros antepasados, los que nos dejaron ya, guiándonos en las noches que más los necesitamos".
El silencio la rodeaba, recordaba a esos silencios de noche, cuando más se sentía sola, pero algo lo diferenciaba, algo le faltaba en ese minuto… ese alguien que la abrazase.
"Link" dijo Zelda ya llorando melancólica "¿estás en alguna de estas preciosas estrellas?" sus ojos se posaron en una estrella, en una estrella nueva que nunca había visto, tan brillante como las otras 3 de las Diosas, incluso, a los ojos de la princesa, tan brillante como un Sol "si eres tu… Baja y ven a abrazarme… Te Necesito"
-Continuará-
Poco a poco iré desarrollando a los personajes, quizás les moleste mi forma de narración, pero deben entender que igual estoy reiniciando después de mucho tiempo sin escribir.
Espero que sigan la historia, aunque me demore en terminarla
