Otra vez estaban discutiendo un chico de ojos esmeralda y la chica de grises ojos, la discusión empezó por algo con tan poco sentido que ni siquiera ellos estaban seguros.

-. No estupida, quizás creas que todos son como tú - habló la Inoue menor sin alzar la voz, estaba sentada mientras el estaba de pie a unos centímetros de ella. Su hermana mayor se cubrió la boca en sorpresa.

-. Eres una humana muy infantil e insolente. Tu concepto sobre eso es erróneo. ¿Debo abrir tu cráneo para ponerte las ideas correctas? - dijo sereno pero en sus ojos brillaba la ira, los presentes estaban preocupados en su mayoría y unos otros emocionado.

-. ¡Maldita sea! Denles espadas a ver cuál se mata primero - exclamó Miyuki imaginando la escena.

Aihime apretó los dientes cuando la llamo por aquel apodo que ella odiaba, se puso de pie sobre su asiento para quedar a pocos centímetros más alta que el.

-. Mi nombre no es "humana" ¿acaso tengo que romper tu cráneo para ponerte mi nombre correcto? - Ulquiorra hizo silencios, más que responderle quería matar a esa humana que no era nadie. Se maldijo por guardar silencio y se maldijo por el poder que ella tenía para hacerlo perder el control tan rápido.

Ella salió de allí dejándolo con las palabras en la boca.

-. Parece que la princesita ha ganado - le comentó el pantera con una enorme sonrisa, aquella escena le agradó mucho.

Miyuki había salido detrás de Aihime, se habían hecho amigas en el tiempo que la segunda tenía ahí.

-. Creo que debiste golpearlo - rompió la Shinigami el silencio, Aihime rodó los ojos ante la sugerencia, su amiga era muy violenta.

-. Un golpe a su ego duele más que uno físico.

-. No entiendo que demonios les pasa. Antes no se llevaban así. ¡Antes ni se hablaban!

-. No se explicarlo. Estar cerca de el me da ganas de matarlo, todo lo que dice y hace me molesta de sobremanera... no puedo controlarlo. - la Kobayashi dejó escapar una risa por los ademanes que hacía su amiga con sus manos - ¡todo lo que dice! Su estupida cara, cuando me llama "humana" maldita sea.

-. Debes tranquilizarte - la tomo por los hombros - mírame - ordenó la Shinigami otra vez sin éxito así que tomó su rostro y la obligó a verla a los ojos. - no dejes que la ira te consuma si el causante no está para ser consumido.

Aihime respiro profundo y le dio la razón a su amiga.

-. Debo trabajar mejor en eso. Gracias.

-. No agradezcas. Además, tú ganaste. - ambas rieron, algo que las divertía era molestar a otros. Continuaron caminando y Miyuki se quedó pensando en el hermoso color celeste de los ojos de su amiga.

El frío reiatsu no había vuelto a aparecer en dias lo que tenía a Miyuki realmente molesta, no quería estar mas tiempo en ese estupido gigai.

Orihime compartía con sus amigos, veía como su amor de infancia discutía con Rukia. Los demás estaban enfocados en otras cosas así que ella decidió acercarse más a Ishida para leer junta a él, acostumbraban a hacerlo. Aunque estaba leyendo su mente se enfocaba en su gran amor y en su hermana que estaba sentada un poco lejos con Miyuki.

-. Deberías eliminar a todo aquel que se interponga entre lo que quieres. - dijo aquella voz que tenía mucho tiempo molestándola. Como siempre empezó a dolerle la cabeza.

Ishida la veía en otro mundo y solo suspiró, aquella tierna e infantil chica estaba empezando a importarle más que como una simple amiga.

Se había vuelto común el hecho de que Ulquiorra y Aihime discutieran por cosas totalmente estupidas hasta que uno se quedara sin palabras, esta vez la pelea era en la propia casa de los espadas.

-. ¿Acaso me temes? - preguntó al ver el silencio a lo cual frunció el ceño y apretó los labios, el la tenía fuertemente agarrada de las muñecas y esta vez debía liberarse sola porque no había nadie más que aquel chico de ojos esmeralda.

-. Claro que no, no vales lo suficiente como para molestarme en responderte - permanecía sin expresión pero pudo distinguir odio en su mirada. Fue una victoria para ella que lo miraba furiosa.

El agarre de sus muñecas cada vez era más fuerte causando desesperación y dolor en la chica, ulquiorra debía enseñarle una lección a ese irrespetuosa humana por hablarle como si fueran iguales. Era molesta la forma en que lograba sacarlo de sus cabales.

El gris y el Esmeralda chocaban y él pudo ver como al rededor de su pupila se tornaba casi azul marino, sus respiraciones chocaban de lo cerca que estaban sus rostro y de un tirón la castaña se soltó pero no se alejaron ni un centímetro.

De repente el vio como si mirada de ira había cambiado por una de arrogancia, ella bajo la mirada unos segundos y el instintivamente hizo lo mismo para saber que miraba pero chocó con los labios de la chica, notó que eran rosados y daban la impresión de ser realmente suaves. Vio como se curvaron en media sonrisa.

La chica se acercó lentamente hasta que la distancia fue nula sorprendiendo al espada. Al cabo de pocos Segundo ambos movían sus labios casi mecánicamente, Aihime cerró los ojos para disfrutar aquel momento, un beso era un beso después de todo. El arrancar se dejó llevar, no era de sucumbir a aquello pero ese gigai lo hacía todo más difícil.

Sintió como las manos de la chica se aferraban a su nuca y acariciaban su cabello, ella tenía el control y eso no le gustaba, decidió pasar su mano derecha por toda la espalda de la chica y su nuca, luego la tomó por el cuello, no apretaba solo tenía su mano posada ahí y esa simple acción hizo que los labios de la castaña se volvieran torpes. Ahora el tenía el control.

Aihime rompió el beso sacándolo de su trance, la chica se alejó totalmente con una sonrisa.

-. ¿Sin palabras ulqui? - dijo empezando a caminar para irse de la casa, el chico de oscuros cabellos se quedó inmóvil ante eso, no reaccionó a tiempo.

Si hubiese sido otro tipo de enemigo ya lo habría asesinado.

Esto no se iba a quedar así, claro que no.

CONTINUARÁ...