Días iban y venían y la chica que aún poseía el cabello blanco seguía inconsciente, Orihime se encontraba realmente preocupada por la salud de su hermana, nunca la vio con el pelo blanco y nunca liberaba su reiatsu por tanto tiempo. Cada día pasaba a verla el poco tiempo que Urahara le permitía pues la tenían en vigilancia y la analizaban.

Horas después la peli-blanca despertó. Al abrir los ojos sintió un gran dolor en todo su cuerpo pero especialmente en su estómago, instintivamente llevo su mano a esa zona y sintió los vendajes que tenía cubriéndola, había algunos en sus piernas y brazos y al bostezar sintió que tenía uno en su mejilla también. Se rascó la cabeza y recordó todo lo que había pasado.

Caminó hasta afuera y se encontró con un hombre rubio que traía un raro sombrero de rayas verdes y blancas, a ella no le gustaba el verde.

-. Aihime-san, ya despertaste. ¡Que gusto! - dijo haciendo un ademán con su abanico de que está se sentase frente a el.

-. ¿Que hago aquí? - preguntó tomando asiento.

-. Yo iba a preguntarte lo mismo. - comentó mientras servía té y le extendía la taza a la chica frente a él que al probarlo quizo escupirlo por el horrible sabor.

-. ¿Que es esto? - dijo mientras se limpiaba la boca.

-. Tómalo, te ayudará a recuperar tu presión espiritual - le dijo y ella pasó la mano por su cabello, seguía completamente blanco lo que significaba que estaba muy débil. Tomó aquel té de un sorbo y pudo ver un brazalete extraño en su muñeca.

-. ¿Que es esto?

-. Un sellador de reiatsu. Aún no se si eres amiga o enemiga. - alzó una ceja.

-. Si fuera enemiga ya te habría matado.

-. ¿Que eres Aihime-San? - preguntó aquel extraño hombre.

-. No tengo idea. - susurró- ¿tu quien eres?

-. Kisuke Urahara para servirle.

-. Pues quítame eso, me está apretando - se quejó la chica.

Los shinigamis llegaron y encontraron despierta a la chica, aunque lo disimularon se alegraron bastante de que estuviese bien.

Bombardearon a la chica con preguntas que evadía y respondía con un simple "no se" no mentía. En verdad no sabía.

-. ¿Mientras tenga esto no puedo congelarlos? - preguntó con rabia, sus preguntas la exasperaban y ya sólo quería ir a decirle a su hermana que estaba bien.

-. Liberarás reiatsu en pequeñas cantidades. - habló aquel rubio. Le indico dónde estaba su espada pero ella ya la tenía.

Le indico que podía irse, ya su pelo era castaño y sus ojos grises nuevamente. La llevaron a casa y durante el camino se quedaron en silencio.

-. !Hime! - gritó la menor abrazando a su hermana, se abrazaron fuertemente.

Las hermanas se abrazaron como quien no se ha visto en años.

Aihime hacía lo posible por quitarse la especie de grillete que le habían puesto. No se relacionaba con los shinigamis e incluso tuvo varios enfrentamientos con Rukia.

-. ¿Que haces? - preguntó el peli-azul sentándose junto a ella.

-. Nada - respondió seca y se quedó en silencio. Analizando todo lo que había pasado desde que llegó.

Su hermana se sentó frente a ella y empezó a tener una amena plática con grimmjow, se llevaban muy bien y para ella había algo más.

Debía irse de ese lugar y pronto.

Ulquiorra observaba a aquella humana, porque eso era; una humana el podía sentirlo. La vio quedarse embobada mirando un nido de pájaros, sumida en sus pensamientos, notó aquella especie de grillete que llevaba desde que todos sabían que era aquella chica de hielo.

Esa maldita humana que pensaba que todos eran iguales a ella y no tenía un gramo de respeto por nada. Le molestaba el simple hecho de estar cerca de ella por los raros recuerdos que le traía. Su antiguo compañero de ejército lo sacó de sus pensamientos.

-. ¿Que harás si es ella? - preguntó mirando en esa misma dirección.

-. Nada. - respondió el azabache.

-. Y repetirás la historia. - comentó. No hubo respuesta del pálido chico a su lado - solo tienes dos opciones. - al decir eso el de ojos verdes lo miraba atentamente. - puedes esconderte para que no te mate. O hacer exactamente lo contrario a lo que hiciste antes.

-. Eres un idiota sexta.

-. Tal vez. Pero yo no soy aquel que se quedó sin corazón. -. Respondió caminando en la dirección donde estaba la castaña.

A los pocos minutos un alboroto hizo que posara sus ojos donde estaba la castaña. Ya no estaba solo con Grimmjow y la mujer sino que también con todos los shinigamis. Podía escuchar su conversación ya que estaba relativamente cerca.

-. No podemos confiar en ti - dijo el más pequeño.

-. Ese es su problema, no mio. - respondió poniéndose de pie para marcharse.

-. Inoue Aihime, nos obligarás a llevarte a la sociedad de almas - dijo Miyuki haciendo que se detuviera. No se giró.

-. Inténtenlo... no podrían conmigo aunque vinieran todos a la vez - empezó a decir y por un momento el gris y el Esmeralda se encontraron - no se metan conmigo y yo no me meto con ustedes.

Al llegar a casa buscando que leer se cayó un enorme libro de título "cuentos de Hueco Mundo" Aihime lo levantó y tocó la portada que estaba en relieve, la imagen era un fondo nocturno con unas enormes torres blancas, algo bastante básico y sin atractivo que ella quizo leer por alguna razón. No indicaba ningún autor y parecía raro.

Pasó unas cuantas pagina y notó que casi la mitad estaban en blanco. Acomodo los demás libros que había sacado y se fue a su habitación para leer y así poder distraerse de todo lo que había pasado en estos últimos días con los amigos de su hermana.

Abrió el libro en una página al azar.

La princesa congelada y el diablo de un cuerno. Decía el título muy largo para su gusto.

La princesa era fría y poderosa, con pocos sentimientos para el puesto que tenía y aquel diablo tenía demasiados para ser un oscuro ser.

Dos seres completamente opuestos que se cruzaron en aquel desierto. Y sin saberlo marcaron su destino.

La princesa se convirtió en guerrera y aquel diablo se encargó de enseñarle todo lo que conocía en la lucha, la princesa empezó a tener sentimientos en torno a aquel diablo.

El diablo poseía un corazón que poco a poco la princesa se había ganado. Pero en ese ejército no se permitía tener corazón.

El poderoso rey quería control sobre la princesa y para eso debía tomar ese pequeño corazón y destrozarlo.

El diablo tenía lealtad a su rey y esa fue su tarea... Tarea que le costaría.

La princesa y el diablo se enamoraron. Dos seres con medio corazón que al juntarse se volvían uno.

El diablo siguió las órdenes del rey y en contra de lo que su corazón decía... hizo todo al pie de la letra.

La princesa fue traicionada por aquel diablo que le juró amor y ahora ella había congelado su corazón para no sentir. Y como consecuencia también el corazón del diablo.

La princesa juró tener venganza por esa traicion pero...

Y nada.

Vacío absoluto en las siguientes páginas dejando a Aihime frustrada por la decisión del diablo. Estaba llorando al leer aquella historia, sentía una tristeza y un vacío que no podía explicar. Entrelazó sus manos y las colocó al nivel de su corazón mientras sollozaba sin saber por qué.

CONTINUARÁ...