-. Maldita sea, me trataron como una reclusa - habló Aihime llegando al mundo humano junto con los shinigamis, aún estaba esposada.

-. Perdona hermana - habló Orihime.

-. Eres peligrosa, estás es un estado de prueba aun - le dijo la chica de pelo azul que aún se sentía traicionada. Aihime la miro y ve acercó a ella.

-. No me interesa estar de ningún lado - empezó a decir y levantó sus manos a la altura de su cabeza dejando ver las esposas que sellaban su presión espiritual. - si no hice nada ahí es porque no estoy de humor para tonterías. - Aihime rompió la esposas frente a ellos causándoles sorpresa, eso de que no se podía soltar era solo una pantalla.

-. No intentes nada - habló Toshiro poniendo la mano en Hyorinmaru. Aihime simplemente se alejó.

Los shinigamis se quedaron ahí cuestionándose la decisión que habían tomado, Aihime no era mala pero debían seguir órdenes costara lo que costara.

Mientras ellos pensaban en las órdenes y sus acciones la castaña estaba camino a la casa de los arrancar, necesitaba hablar con Grimmjow. El la distraía de todo.

Tocó la puerta y se encontró con unos ojos verde esmeralda ¡odiaba el verde! Y más al portador de esos ojos, frunció el ceño mientras el permaneció estoico ante ella.

-. ¿Has venido a hacer el trabajo? - preguntó haciendo que la expresión de disgusto de la chica ahora fuese de sorpresa.

-. No tengo interés en eso, vine a hablar con Grimm - respondió.

-. Si no haces ese trabajo repetirás el año - le informó ignorando todo lo que ella había dicho antes.

-. ¡Diablos! Se que te encanta estar conmigo pero disimula. - gritó haciendo el chico a un lado para así pasar a la casa. Ella no quería quedarse porque estar cerca de él hacía que las ganas que tenía de matarlo crecieran; pero el tenía razón y ella no quería repetir el año.

Empezar a realizar aquel trabajo del que la castaña no comprendía nada pues no prestaba atención mientras contenía sus impulso de golpear a Ulquiorra quien se sentaba a su lado en aquella materia.

El trabajo estaba casi terminado y la castaña se felicitaba mentalmente porque aún no le había saltado encima para golpearlo.

-. ¿Que eres? - preguntó el pelonegro rompiendo el silencio.

-. No se - se limitó a decir la chica mientras terminaba de transcribir su parte.

-. Eso está mal humana

-. Cierra la boca, idiota - respondió notablemente irritada, se puso de pie y se dirigió a la cocina. ¡Necesitaba alejarse de ese idiota!

Respiró profundo intentando tranquilizarse y sintió una presencia detrás de ella. Al girarse vio a aquel pálido chico que era notablemente más alto que ella. Sostuvo sus muñecas para que la chica no escapara.

-. Eres una humana muy irrespetuosa - habló sintiendo asco, esa chica tenía el poder de sacarlo de sus cabales con un solo movimiento de ojos. No era sumisa como su hermana y era imposible quebrarla, no tenía un punto débil y nada le importaba lo suficiente como para insultarlo y obtener una reacción.

-. Tu eres una rata - escupió - y si no me sueltas te romperé el maldito cráneo... - no siguió hablando pues el se había acercado demasiado utilizando el mismo truco que ella unos meses atrás.

Los ojos de Aihime estaban fijos en aquel esmeralda que odiaba con su vida, algún día le iba a sacar los ojos para no tener que verlos más. El se apoderó de los labios de la chica de forma ruda, esta vez tendría el control e iba a ganar.

El trabajo no era solo de sus labios sino también de sus manos, esos seres se tocaban con ansias del otro y sin darse cuenta Aihime se encontraba debajo del cuerpo de Ulquiorra en la cama del chico.

Se alejó de los labios de la castaña y se quedaron viendo, ese color verde de pronto no era tan odioso...

Bajo la mirada a los labios del chico y por alguna razón ella quería más ¡sabía lo que hacía! Le daba una probada de su propia medicina y ella no iba a probarla, claro que no; a pesar de que las piernas de ella estaban enredadas en la cintura del chico Ella NO iba a acercarse a besarlo, era admitir derrota y eso nunca.

Ulquiorra la miraba atónito, sabía lo que ella quería porque podía leer aquellos ojos grises como un libro, vio su ceño fruncido y la blanca piel de su cuello. Era sorprendente su parecido con la chica de sus recuerdos.

Volvió a besarla y supo que había perdido nuevamente, en el beso pudo sentir con la castaña sonreía y este acto no le gustó, le mordió el labio haciéndolo sangrar.

-. Idiota - dijo al sentir el sabor metálico. Trato de quitarse al chico de encima pero fue inútil.

Volvió a sus labios y el beso dolía, el arrancar lo notaba y eso le gustaba. Pasó su lengua por el cuello de la chica haciendo que su piel se erizara. Al ver su rostro estaba roja.

Aihime pudo sentir el aura autosuficiente del chico crecer y se dio cuenta que hacerla temblar era una victoria para el.

2-1

Ulquiorra volvió a hacer lo mismo, algunos suspiros se escapaban de la chica, empezó a usar más que sus labios y lengua y le había clavado los colmillos en medio de su pecho.

Las manos de Ulquiorra andaban por los muslos y el vientre de la chica, todo lo que el hacía le erizaba la piel y le molestaba el poder que tenía en sus manos.

De alguna forma ambos se encontraban en ropa interior.

Los dedos de Aihime jugaban con el cabello del chico, para ambos era una sensación conocida. Los dedos de ulquiorra tocaban la intimidad de la castaña por encima de la fina tela que la cubría.

Le quitó el panty de un solo movimiento sin darle tiempo de protesta, pasó un dedo por aquel húmedo lugar y un pequeño gemido salió de ella. El pelinegro introdujo un dedo y empezó a moverlo. Vio como la chica debajo de el se retorcía de placer, sintió las uñas de la chica en la espalda y estaba cerca de llegar.

Se detuvo.

Aihime le dio una mirada venenosa mientras recuperaba el aliento. Volvieron a besarse.

Ulquiorra bajó, quería probarla. La chica sintió vergüenza y trato de detenerlo pero no sirvió de nada. Aquella experta lengua pasaba por cada parte de su intimidad probándola toda. Le gustaba ese sabor. Le fascinaba.

Y a aquella chica le encantaban aquellas nuevas sensaciones que Ulquiorra le estaba proporcionando. Nuevamente estaba a punto de llegar y el se detuvo.

-. Maldita sea. - dijo la chica y fue interrumpida por los labios de aquel idiota. Mientras la besaba pasaba su rígido miembro por la intimidad de la chica.

Los labios de Ulquiorra detenían los gemidos de la castaña, estaba cada vez más cerca de llegar y Ulquiorra sabía eso. Su ritmo se volvió más lento, evitaría que llegara.

-. Déjame llegar, por favor - suplicó Aihime casi sin poder hablar. Media sonrisa salió de el y si se lo hubiesen contado Aihime jamás lo hubiese creído.

2-2

Decidió usar sus manos, entraba y sacaba los dedos rápidamente, sintió que el interior de la chica se volvía más estrecho y las uñas de ella se clavaban en su espalda.

Por fin llegó.

La mano de Ulquiorra estaba mojada. La llevo a su boca, le encantaba aquel néctar. Ulquiorra volvió a poner su miembro frente a la entrada de la chica.

Mientras entraba en ella había algo que lo detenía. Aihime colocó su mano en el pecho del chico mientras se miraban a los ojos. De pronto el verde le parecía hermoso.

Entró de un golpe.

La chica sangraba y Ulquiorra se quedó extrañado, eso no le sucedía a las arrancars con las que había estado.

Una lágrima se escapó de Aihime y Ulquiorra la limpio para sorpresa de ambos. Empezó a moverse lentamente para luego hacerlo con fuerza.

A la chica le gustaba, el lo sabía por sus gemidos. Llegó una vez más gritando su nombre.

2-3

El estaba arriba, en más de una forma.

Aumentó la velocidad sin darle descanso a la chica, el también quería terminar.

Soltó su esencia dentro de ella y calló. Aún dentro de ella.

Aihime acariciaba la espalda y cabellos del chico encima de ella que recuperaba el aliento.