Aihime miró las marcas en su cuello que aún no terminaban de irse, le molestaban esas cosas con cuello alto, le subía la temperatura y eso no le gustaba ni un poco.
Se había dado el lujo de ser idiota una vez y perder su orgullo, eso no pasaría otra vez.
Se acomodó nuevamente su blusa y fue a sentarse con sus amigos, estaban jugando cartas y Miyuki hacía trampa. Al rato llego a Ulquiorra y para sorpresa de todos el y Aihime se ignoraron olímpicamente
Por otro lado Grimmjow y Orihime hablaban animadamente, pasaban mucho tiempo juntos esos dos.
-. ¡Eres una tramposa Kobayashi! - gritó Hitsugaya. Esta río con suficiencia.
-. Capitán, solo pague y ya.
-. No voy a dejarte mi Haori por una semana - dijo notablemente molesto y la chica de pelo azul no dejaba de reír.
-. Capitán - canturreó Rangiku - debe pagar.
-. ¡Claro que no! ¡Kobayashi claramente hizo trampa! Es lo único que sabe hacer - dijo y fue acallado por el ruido sordo de la mano de la chica en su cara. Hubo silencio. Todos estaban sorprendidos.
Grimmjow y Aihime sonrieron ante eso mientras la de ojos bicolor miraba al de mayor rango con ira, el peliblanco se tocó la mejilla, el golpe ardía.
-. No me faltes el respeto Hitsugaya o te juro que olvidare que eres mi superior - le dijo con rabia, se miraban furiosos era como si el fuego salía de sus ojos.
La respiración de la peliazul se hacía más pesada y había elevado un poco su reiatsu sin darse cuenta. Rangiku tomó a Kobayashi por los brazos y la llevó a caminar para que se calmara.
-. Piérdanse en un cuarto - comentó Aihime. Solo se gano una mala mirada del chico que se fue de ahí echando humo por las orejas. Aihime también se fue.
-. ¿Que pasa con ellos? - preguntó Ichigo y vio como los shinigamis se intercambiaban miradas, algo había pasado, algo grande al parecer.
-. Algún día lo va a saber - dijo Rukia y suspiró, ella sería quien haría esa maldita historia.
Aihime veía como Miyuki miraba su reflejo en el espejo, trataba de calmar su notable rabia, se mojó el rostro nuevamente y su reiatsu estaba un poco elevado, la castaña estaba apoyada en la puerta de brazos cruzados.
-. Respira - habló Aihime por fin - no dejes que la ira te consuma si el causante de ella no está para ser consumido - dijo y la peliazul sonrió al recordar el momento en que se lo había dicho.
Ambas se quedaron ahí, Aihime conteniendo el reiatsu y Miyuki tratando de calmarse, ambas chicas habían vuelto a ser amigas luego de que el juicio de Aihime fuese pospuesto por la cámara 46.
-. ¿Por qué Shiro es así contigo? - alcanzó a decir Aihime, no tenía tacto y no le importaba en verdad. Vio a su amiga morderse el labio y supo que quizás era más largo de lo que quería escuchar.
-. No siempre nos llevamos así... - dijo un poco nostálgica. - si zampakuto es la más poderosa de las de hielo en toda la sociedad de almas y como ya sabes yo soy usuaria de hielo, mientras el poder de Hitsugaya es un poco inmaduro Gracias a su edad. Mi espada es la inmadura así que el me ayudaba a entrenar para contener ese poder ¿sabes lo peligroso que es un poder inmaduro? - Miyuki suspiró - quizás no lo entiendas pero yo era quinta oficial de la quinta división. Mi capitán Aizen Sōsuke traicionó a la sociedad de almas y todos pensaron que yo sabía que pasaría y rompí otras reglas... fui acusada de traicion... - los ojos de Miyuki empezaban a cristalizarse.
-. Si no puedes continuar ahora descuida... - Miyuki sonrió.
Aihime estuvo cumpliendo un castigo por una pelea que inició con una chica. Salió dos horas después que los demás, estaba hambrienta y decidió atravesar un callejón para así acortar camino. Casi al final del callejón había una figura pero a ella no le importó y continuó su camino, al estar más cerca vio que un chico de cabello plateado y ojos rasgados, le restó importancia y pasó a su lado pero el tomó su muñeca haciéndola detener su paso.
-. Hola Aihime-San - habló haciéndola fruncir el ceño.
-. ¿Quien eres? - preguntó soltándose.
-. Alguien quiere hablarte - le dijo ignorando su pregunta y eso le molestó. Recordó el estupido brazalete que tenía que no solo sellaba gran parte de su reiatsu sino que tampoco le permitía entrar en su cuerpo espiritual.
Aihime buscó la forma de soltarse pero era inútil, el era más fuerte que ella.
-. Suéltame - pidió empezando a desesperarse. Entonces al otro lado del Callejón había una sombra con una fuerte presión espiritual.
-. Mi querida Aihime... por fin te encuentro - dijo con una voz con la que la castaña había soñado, esa voz la había aterrado en sus pesadillas. El pánico la invadió. Se ocultó detrás del chico que tenía su muñeca prisionera.
-. Por favor, déjame ir - le pidió a aquel hombre. El la ignoró.
-. Parece que no te da gusto verme... Aún en esa forma pudiste derrotar a Kokoro, no has cambiado nada.
-. ¿De que hablas?
-. Vuelve conmigo mi querida Aihime.
-. No iré a ningún lado, déjenme ir - volvió a decir. Aquel brazalete empezó a brillar indicando que su reiatsu crecía. La desesperación la invadía.
Parecía que por fin se rompería, y con ayuda del chico que la sostenía así fue. El brazalete (o grillete espiritual como ella le decía) estaba en el suelo partido en dos. Aihime cayó de rodillas al suelo, no podía controlar su presión espiritual. Vio como las personas que caminaban en la calle cayeron. Los estaba matando.
Trató de controlar con todas sus fuerzas, le dolía. Recogió el brazalete y trato inútilmente de unirlo.
-. ¿Acaso te importan esas miserables vidas? - preguntó el hombre, no, no le importaban pero esa no era la respuesta correcta.
-. Son inocentes... No es su culpa que yo sea un monstruo.
-. Pero no te importa... en el fondo quizás hasta te alegra su muerte.
Aihime vio como todo se estaba congelando. Debía controlarse, iba a controlarse...
