Miyuki se colocaba un vendaje en su brazo mientras se mantenía alejada de los demás ya que estaban desbordando sus emociones y haciendo planes sobre casos hipotéticos de una traicion de lo ex-espadas. Eso no era lo suyo, lo de ella era seguir la order para ejecutar y listo. Mientras mejor fuera la batalla más satisfecha se sentía. Pero eso de usar su cerebro para hacer un plan bien elaborado era algo que prefería evitar, no porque fuera mala sino porque no le interesaba mucho aquello.

Se acostó en el suelo pensando en lo fúrica que había salido Aihime. Esa chica solía ser muy impulsiva y hacía varias cosas idiotas cuando se molestaba. Ya se había ido más o menos hace 20 minuto y no había sonado ninguna alarma indicando que ella había librado reiatsu.

La sensación de ser observada sacó a la chica de ojos bicolor de sus pensamientos, giró sus vista a su derecha y El Capitan de la décima división se encontraba aún con sus heridas abiertas.

-. ¡Capitán! - llamó haciendo que la volviera a mirar - acérquese, curaré sus heridas.

El albino quitó su vista y la ignoró haciéndola enfurecer, no le prestó atención y se puso de pie para caminar hasta el y con unos cuantos jalones lo obligó a sentarse donde anteriormente estaba ella. Solo tenía pequeñas cortaduras en su mayoría y una gran herida en su brazo izquierdo. Procedió a limpiar las cortaduras para luego enfocarse en la herida mayor. El fruncía el ceño gracias al picor que producía el alcohol.

Miyuki sonreía al verlo, parecía gracioso verlo hacer muecas por algo tan pequeño como eso y más gracioso el hecho de que ella fuera quien lo estuviera cuidando cuando la mayoría del tiempo era ella la que quería hacerle heridas aún peores.

-. Gracias... - Miyuki se sorprendió ante eso, alzó una de sus perfectas y delineadas cejas azules. El Albino se sonrojó levemente y ella sonrió.

-. No es nada.

-. No sabía que eras buena en esto - la peliazul alzó una ceja- me refiero a que eres de la onceava división.

-. No siempre fue así, no lo olvides.

-. Imposible olvidarlo - Miyuki afiló su mirada y por la ira que sintió apretó un poco el vendaje que estaba colocando.

-. Supéralo - le susurró.

-. También tú deberías hacerlo.

-. ¿Que sentiste cuando Isshin desapareció? - eso lo tomó desprevenido, nunca pensó que en algún momento alguien le haría esa pregunto y menos que esa persona sería Miyuki Kobayashi.

-. No entiendo para qué haces preguntas fuera de lugar.

-. Yo responderé por ti. Te sentiste perdido, perdido y confundido de que la persona que te instruía y te enseñaba se fuera de un momento a otro. Sin ninguna explicación... dejándote ahí solo y sin rumbo.

Mientras Miyuki hablaba encaraba a aquel capitán, enfocaba los orbes turquesa del chico de manera dulce y el pudo identificar que los ojos de aquella bestia guardaban muchos secretos que le intrigaban, ella antes fue la quinta oficial de Aizen y eso fue una época difícil luego de que el hombre se revelara y la dejara atrás a ella con un sin número de problemas. Recordó como ellos entrenaban en el pasado y sabía que en estos años el poder de Miyuki había aumentado grandemente.

-. Kobayashi. - la chica llamada levantó la vista- ¿tregua?

-. No lo sé, tú dime Toshiro.

A pesar de que le molestaba ser llamado por su nombre, sonrió al escucharlo por fin de Miyuki. Y le hizo sentir calidez al recordar sus días en la academia de shinigamis. Sonrieron y antes de que dijeran algo más la alarma sonó. Aihime estaba en una pelea.

Subieron lo antes posible y fuera de la tienda estaba Aihime peleando con Byakuya Kuchiki dejándolos a todos confundidos.

-. Nee-sama...

Miyuki se interpuso entre la cabeza de la familia Kuchiki y su amiga.

-. Kobayashi, no te interpongas - le dijo el apuesto hombre de ojos azules, la chica de ojos bicolor no retrocedía.

-. ¿Que haces aquí Byakuya? - el no respondió y la alejó. La peliazul se acercó a su amiga que estaba algo debilitada ¿Acaso tenía todo ese tiempo en esta pelea?

Junto a él se posicionó la capitana del segundo escuadrón.

-. ¡Kobayashi, no interfieras! - ordenó aquella mujer que siempre estaba habiéndole la vida imposible.

-. ¿Que buscan aquí?

-. La queremos a ella, será juzgada por sus crímenes y si te atreves a interferir serás acusada de traicion y está vez tu apellido no te salvará. - habló con sorna, la atacó y por su rapidez cubrió el golpe.

-. Te arrancaré la lengua.

-. ¡Kobayashi no! - gritó Toshiro al ver como ellas empezaba a pelear, sabía como terminaría si la chica era acusada de traicion y no quería aquello. Notó como su teniente y Orihime fueron a socorrer a Aihime la cual tosía sangre. Por otro lado Byakuya bajo a su altura.

-. Inoue Aihime, entrégate.

-. ¿De que se me acusa? - preguntó a duras penas mientras limpiaba la sangre de su barbilla.

-. Usar tus poderes en contra de los humanos. Con tu reiatsu congelaste al menos tres cuadras matando a todo aquel que rondaba.

-. Ya veo...

Miyuki seguía batallando con Soi-Fong y en un momento de descuido Aihime interrumpió la batalla, atravesó el estómago de la capitana del Segundo escuadrón con su mano.

Sangre salía de la boca de la capitana mientras Miyuki le presionaba aquella herida, Orihime fue a socorrerla a aquella capitana con ayuda de sus flores. Fue soltando a medida que la herida fue sanando. Soi-Fong había quedado inconsciente tras el tratamiento de Orihime. Durante el tiempo que aquella mujer de pelo corto era curada Aihime tenía una pelea con Byakuya.

Miyuki reaccionó, sus amigos estaban peleando. Volvió a empuñar su Zampakuto y se unió a la batalla. Obvio aún juntas no eran rival para el.

-. Deja de ser tan estirado - reprocho la peliceleste que había salvado a Aihime, aquella frase siempre se la decía al pelinegro cuando ambos eran aún infantes.

-. Debes de acatar órdenes. - fue todo lo que dijo para alejarla de un movimiento. El noble se acercaba a la albina pero una luz naranja la cubrió a la inconsciente chica.

Todos posaron sus ojos en su hermana mayor que traía el ceño fruncido.

-. Orihime... - llamo la Kuchiki menor - no hagas esto más difícil.