Regarding to shinmeiryuu2, yes, I have permission and the story belongs to this autor LeastStealthyBrah. Thank you very much for saying it :). Hey, he vuelto. Y muchas gracias por la paciencia que me tienen jeje. Bueno respecto a este capítulo es uno de mis favoritos así que disfruten.


Capítulo 2: Bikini, el arma mortal de Konoka.

Bikinis… sin duda el arma mortal de Konoka.

Setsuna se estrelló contra el suelo, sosteniendo ambos costados de su cuerpo en señal de dolor. Asuna dejó de hacer lo que estaba haciendo en ese momento y de inmediato corrió al lado de su amiga, dejándose caer en el suelo para estar a la misma altura que la joven espadachina. Una vez estando lo suficientemente cerca de ella, Setsuna se volteó en una rabieta en un ataque de risa histérica.

–¿E-es en serio? … N-no p-puedo… – fue todo lo que Setsuna pudo decir mientras se moría de risa. Pasaron unos minutos más hasta que la espadachina logro calmarse lo suficiente para sentarse y mirar a su avergonzada mejor amiga. – Ese no puede ser tu plan Asuna-san, no hay manera de que funcione. –

Antes de que Setsuna fuera poseída por un ataque de risa, la chica pelirroja había decido contarle todo sobre su plan para conseguir a Ayaka durante las vacaciones de la clase en la isla de la familia de la rubia. Setsuna había oído mucho de los planes de Asuna e iban de lo más tonto a lo más casual, pero todos por lo menos con un planteamiento en concreto, este, sin embargo, era lo más absurdo que la espadachina le había oído decir a su amiga en mucho tiempo. Al parecer Asuna se iba a poner en el rol del "Encanto Kagurazaka" que Setsuna encontró extremadamente hilarante porque sabía cómo su amiga pelirroja no tenía ninguna cualidad en ningún tipo de encanto. El plan iba de esta forma: después de unos días de coquetear con la representante de la clase, Asuna haría su segundo movimiento y sería nada más y nada menos que provocando una pequeña pelea entre las dos, haciendo que las cosas se calentaran y es ahí cuando la chica de ojos bicolores haría su movimiento definitivo.

–¿De verdad piensas conseguir a Ayaka-san después de gritar: ¡¿QUIERES HACER CONMIGO LO MISMO QUE YO QUIERO HACER CONTIGO?! – Setsuna empezó a reír de nuevo al punto que sus ojos comenzaron a llorar. – Asuna-san, esas cosas solo funcionan en las malas comedias. –

Asuna resopló irritada y rodó los ojos. – ¡Oye, al menos tengo los suficientes pantalones para intentar algo con Ayaka! – Tan pronto como las palabras salieron de sus labios, Asuna se arrepintió totalmente de ellas, rápidamente levantó la vista para ver que la espadachina había dejado de reír y comenzaba a levantarse del suelo. Setsuna comenzó a alejarse de su amiga pelirroja con la cabeza baja.

–¡Setsuna-san, lo siento! – gritó Asuna mientras se ponía de pie para estar a la misma altura de su ahora deprimida amiga. – No lo digo de esa manera, porque sé que no puedes decirle nada a Konoka y se lo mucho que te mata en tu interior sobre todo porque tienes que reprimir tus sentimientos para protegerla… Setsuna-san…– la chica pelirroja colocó una mano en el hombro de su amiga esperando que fuera golpeada. En cambio, se sorprendió cuando sintió que el hombro de Setsuna perdió un poco de peso y fue seguido por una larga exhalación.

–Está bien Asuna-san, mis sentimientos son de esa forma. – la joven espadachina continuó. – No te preocupes, como dije antes, proteger y asegurarme que Ojou-sama esté a salvo es todo lo que me importa. – Se dio la vuelta rápidamente y le sonrió a su sorprendida amiga.

El corazón de Asuna empezó a romperse mientras observaba la sonrisa muy forzada que Setsuna le había regalado. Con suerte podría hablar con Konoka y tratar de conseguir algo. No era justo para la joven maga seguir pensando que algún día tendría alguna oportunidad con su caballero, cuando la chica en cuestión solo podía aceptar que durante toda su vida no iba a hacer más que servirle febrilmente. Tal vez era bueno para Setsuna que Asuna le contara a Konoka lo que estaba pasando con su guardaespaldas. Esa misma noche mientras la espadachina estuviera ocupada con el patrullaje, le contaría todo a su compañera de cuarto.

–Bueno, Asuna-san, tengo que irme. Mi turno empieza en una hora y debo comer algo muy rápido. – Setsuna dijo mientras ocultó un suspiro. – Dile por favor a Ojou-sama, que la veré por la mañana para ir de compras. –

Con eso, la joven guerrera comenzó a caminar hacia su dormitorio. Asuna recogió su bolso antes de regresar a su habitación. Si todo salía bien, esa misma noche idearía un plan para que sus dos amigas estuvieran por fin juntas, no tenía mucho tiempo, pero Asuna estaba realmente decidida. Antes de darse cuenta, se encontró de pie frente a su propia puerta con la llave en la ranura, se rió de sí misma por estar tan envuelta en sus pensamientos mientras giraba el picaporte. Cuando cerró la puerta, Asuna fue recibida con el aroma de la cocina de Konoka, así como una sonrisa de su amiga más cercana. Miró alrededor de la habitación para ver que Negi salió a ayudar con el patrullaje de esta noche, dejando a las dos solas para hablar. Se sentó a la mesa cuando Konoka trajo un plato gigante lleno de comida para posteriormente sentarse. La chica de pelo chocolate miró a su amiga y vio que algo estaba en la mente de su amiga, estaba a punto de preguntarle qué es lo que estaba mal, cuando Asuna la interrumpió.

–Escucha Konoka, tenemos que hablar…–

–¿Sucedió algo durante el entrenamiento de hoy? ¿lastimaste a mi Set-chan? ¿la mataste? ¿Asuna, por qué harías algo así? – Konoka gritó molesta. A pesar de sus calificaciones en la escuela, la joven maga no era exactamente el crayón más brillante de la caja.

–¿Q-qué? ¡no! Como si yo fuera capaz de incluso desordenar un poco el cabello de esa chica. – Asuna dejó ir una risa suave, pero se detuvo cuando vio el rostro de preocupación en la cara de Konoka. – Y no, yo no le hice nada de eso Konoka, pero tengo algo muy importante que decirte acerca de Setsuna-san. –


–Así que básicamente lo que me estás diciendo…comenzó Konoka mientras se sentaba en la silla después de limpiar los platos. – ¿Es que Set-chan tiene sentimientos por mí, así como yo tengo sentimientos por ella... pero se obliga a ocultarlos porque piensa que va a interferir con su deber? –

Asuna se recostó en su silla y estiró sus brazos cansados. Básicamente sí, ella también piensa que no es lo suficientemente buena para ti por el estatus de sirviente y que mereces a alguien mucho mejor que ella…–

Konoka jadeó y sintió que las lágrimas comenzaban a brillar en sus ojos. ¿Cómo podía su Set-chan pensar que no era lo suficientemente buena para ella? En todo caso, Konoka pensaba que era al revés. Siempre necesitaba ser rescatada y nunca podía estar lejos de Setsuna por más de unas pocas horas. La joven maga era completamente dependiente de la espada que manejaba su caballero.

–Pobre Set-chan... Todo lo que quiero hacer es estar con ella más que cualquier otra cosa en el mundo. Ojalá pudiera de alguna manera hacerle saber que nunca he pensado en ella como alguien menos que yo, Set-chan no debería tener que poner su trabajo antes de sus sentimientos ¡eso es horrible! estoy segura de que mi padre entendería si ella hablara con él acerca del tema. Quiero decir, él siempre ha amado tener a Set-chan su alrededor y se ha acostumbrado a ella al punto de decir que algún día nos casaríamos ...– Konoka suspiró y apoyó la frente en la mesa. –¿Qué hago Asuna? No hay manera de que pueda estar sin Set-chan, la amo demasiado… sé cómo se siente y me mata saber que está reprimiendo sus sentimientos por mi bienestar y que todo esto la está matando por dentro. –

Asuna escuchó los lamentos de dolor que venían de la superficie de la mesa frente a donde ella estaba sentada. Pensó por un momento y de repente una idea realmente buena se le ocurrió. –Todo lo que tienes que hacer es forzar a Setsuna-san para que se te confiese, de esa manera ustedes dos pueden aclarar sus sentimientos sin que ella sepa que te dije. Tal vez si sabe cómo te sientes, entonces esa tonta por fin va a ser sincera con sus sentimientos. –

Konoka se asomó desde la mesa. – Bien, pero ¿cómo puedo hacer que se confiese? Nos conocemos desde que éramos pequeñas, Set-chan sabría si yo trato de engañarla. –

–Bueno…– Asuna se levantó de su lugar y le hizo un gesto a su amiga para que se pusiera de pie a su lado. Después de que Konoka se uniera a donde la pelirroja estaba, una sonrisa se deslizó a través de la cara de Asuna. Con un movimiento rápido, los botones de la parte superior, así como los botones de la parte inferior de la camisa de Konoka volaron; Dejando entrever el vientre plano pero lindo de la joven maga y un gran escote expuesto. La chica de cabello chocolate jadeó mientras Asuna continuaba. – Tienes que aumentar la seducción Konoka. Si hay una cosa que sé acerca de Setsuna-san, es que tiene una gran debilidad cuando se trata de cualquier cosa sexy. Así que tienes que hacer que Setsuna-san, te vea tan sexy que se quede grabado en su memoria hasta el día de su muerte. ¡Dale a esa chica algo que no olvide fácilmente y así seguramente Setsuna-san será tuya! –

Konoka miró su camiseta rota y pensó en ello durante unos segundos. El plan sonaba bastante simple, y realmente le gustaba poner nerviosa a Setsuna. También sabía que era completamente cierto que la joven espadachina se ponía nerviosa cada vez que usaba algún tipo de ropa sexy o si hacía cualquier movimiento sexualizado. Cerró los ojos y se imaginó en los brazos de Setsuna después de finalmente conquistarla. Definitivamente no tenía ningún problema con este plan y en realidad estaba empezando a maldecirse por no haber pensado en ello antes.

–¡Voy a hacerlo Asuna!dijo Konoka mientras levantaba un puño en el aire con entusiasmo. –Tan pronto como ese avión aterrice, ¡iré por ti Set-chan! –

Asuna rió mientras veía a su amiga bailar con entusiasmo. – Bueno, todavía queda un día entero antes de que nos vayamos... ¿por qué no empiezas con el plan mañana cuando vayan al centro comercial? –

Konoka dejó de bailar y miró lentamente a Asuna... una mirada seductora de pura maldad se comenzó a formar en la cara casi siempre de aspecto inocente de la joven maga.


Era un cálido y soleado sábado por la mañana, que haría que cualquier persona malhumorada sonriera. Setsuna se había levantado más temprano esa mañana con el fin de prepararse para su salida con Konoka. Decidió que, ya que iba a ser la última mañana en la escuela antes de tener una semana de vacaciones, la joven espadachina tomaría un paseo en su medio de transporte favorito. A pesar de ser una chica medio demonio que podía volar a altas velocidades, Setsuna raramente esparcía sus alas y volaba por el cielo azul. No quería llamar la atención de cualquier persona común y corriente; Así que, para poder satisfacer su desesperada necesidad de velocidad, Setsuna invirtió una buena parte del dinero que ganaba en su patrullaje, en la compra de una moto de Suzuki GSX de medio uso, pero prácticamente nueva. En el momento en que fijó sus ojos en ella, Setsuna supo que estaban destinadas la una para la otra. El color era lo que más le encantaba; El acero negro cromado con detalles en púrpura y azul le hacían recordar los verdaderos colores de la tribu pájaro. Además de eso, era una motocicleta diseñada para carreras profesionales, por lo que contaba con una velocidad brutal y un impecable manejo.

Recordó la mirada de Konoka y Asuna cuando se detuvo por primera vez frente a los dormitorios con su nuevo juguete atado en la vieja camioneta de Kaede. Lo primero que salió de la boca de Konoka fue que Setsuna se iba a matar en esa cosa y que nunca volvería a hablar con ella si se mataba. Setsuna recordó haberse reído de la declaración, ya que si muriera entonces Konoka no podría hablar con ella de todos modos… de un momento a otro la espadachina se puso extremadamente triste pensando en dejar a su Ojou-sama completamente sola. Estaba empezando a tener dudas sobre si había hecho una buena compra, cuando vio como Asuna abrazó a su compañera de cuarto y le dijo que no tenía nada de qué preocuparse, teniendo en cuenta que su guardiana era una chica mitad demonio que probablemente podría sobrevivir a una guerra nuclear si alguna vez sucediera una. Esto pareció animar a la joven heredera que le sonrió a Setsuna con esos grandes ojos marrones, perfectos y relucientes que miraban profundamente los suyos, seguidamente se dirigió hacia la moto. Setsuna también recordó cómo una vez que ella y Kaede bajaron la moto y la pusieron en el suelo, Konoka rápidamente la miró y comenzó a inspeccionarla. La joven espadachina sintió una lenta agitación en la nariz indicándole que una hemorragia nasal que empezaba a formarse, mientras recordaba lo sexy que se veía la chica de pelo chocolate montando la motocicleta… – Si más mujeres condujeran motos deportivas, no habría guerras en el mundo…– susurró casi inaudible mientras admiraba a su princesa.

La joven espadachina manejaba rápidamente alrededor del campus sintiendo las fuertes ráfagas de viendo en su cara y cabello. Si había algo que le gustaba a Setsuna al mismo nivel que su princesa, era dar vueltas con Django… Konoka se había encargado de elegirle un nombre a su preciada moto, basado en uno de sus personajes favoritos de anime que se trababa sobre mechas. Suspiró mientras pensaba en lo mucho que amaba su moto y en lo tonta que se sentía por no poderle decir sus sentimientos a su princesa. ¡En que lio se había metido! Si tan solo hubiera permanecido en las sombras como antes del viaje de Kyoto de hace unos años, tal vez sus sentimientos no se hubieran desarrollado tan fuertemente como ahora. Sacudió la cabeza; No había manera de que pudiera pensar de esa forma. Konoka era lo mejor que le había pasado, incluyendo todo lo que vino con ella. Sin Konoka, nunca se habría convertido en la mejor amiga de Asuna y no habría revelado finalmente su secreto de que era un medio demonio. Setsuna le debía mucho a su princesa.

Setsuna aparcó a Django en el estacionamiento cerca de los dormitorios, mientras se quitaba el casco negro con visor amarillo y lo colocó suavemente en su asiento. Peinó su cabello en su cola de caballo de un lado como habitualmente lo hacía, antes de desabrochar su chaqueta color negra. Tenía que admitir que su ropa lucía realmente bien el día de hoy; llevaba puesta una playera blanca con cuello circular que hacía que se le notara su clavícula, encima de esta se encontraba su chaqueta negra, pantalones pegados desgastados en color azul complementando con unos tenis blancos sin calcetines.

La chica medio demonio comenzó a entrar a los dormitorios y prosiguió a subir las escaleras. Setsuna estaba yendo bastante temprano a buscar a Konoka, pero no era nada raro ya que ella se había acostumbrado a llegar siempre temprano a sus compromisos. Llegó a la puerta y estaba a punto de tocar cuando se abrió por si sola. La espadachina se quedó atónita y sus mejillas comenzaron a tornarse de un rojo brillante.

De pie en la puerta estaba Konoka, vistiendo una camiseta ajustada de cuello en V, pantalones cortos rasgados en color negro con algo que Setsuna pudo suponer que se trataba de la parte superior de sus bragas de encaje en color negro que salían de los costados de sus pantalones cortos. Konoka lo complementó con una chaqueta de cuero negra que coincidía mucho con la que estaba usando su guardiana. La chica de pelo chocolate recibió a Setsuna con una sonrisa seguida de un abrazo que casi arrojó a ambas al suelo. En algún lugar detrás de las dos, Asuna se sentó al borde de la cama riendo por la reacción que tenía de su mejor amiga.

– O-Ojou-sama ... ¿de dónde sacaste esa chaqueta?"- preguntó Setsuna mientras trataba de concentrarse en distraerse en lugar de enfocarse en el hecho de que el pecho de Konoka la presionaba con fuerza.

Konoka retrocedió y sonrió. –Oh, ¿por qué, te gusta? la compré después de la última vez que me salimos a pasear, escuché que trajiste a Django y decidí ponérmela para estar a juego ¡Ahora estamos combinadas, Set-chan! –

Setsuna respiró profundamente y lentamente retrocedió mientras trataba de pensar en deportes y el entrenamiento, cualquier cosa que la distrajera de su deseo de saltar sobre su princesa y demostrarle lo mucho que le gustaba su atuendo. –Sí Kono-chan... te ves muy... bien ... hoy. – se estremeció un poco al ver la sonrisa que se empezaba a formar en la cara de su princesa. –Más que bien en realidad... te ves muy... uh ... atractiva ... –

–¿De verdad piensas eso, Set-chan? –preguntó Konoka, tratando de sonar tan despistada como fuera posible. Ella sonrió dentro de su mente mientras observaba a su caballero tragar y luego asentir con la cabeza. –Me alegro de que pienses así Set-chan. – Se inclinó más cerca de la chica de cabello negro. –Entonces, ¿me coges para irnos ya? –

Incluso Asuna sintió que su cara casi explotó con esa última declaración. Nunca hubiera imaginado que su compañera de cuarto fuera tan sensual y directa como se estaba mostrando. La chica de cabello naranja siempre había considerado a Konoka como una chica ligeramente dispersa e inocente. Si se mantenía de esa forma, el plan podría incluso tener éxito antes de que un avión dejara el suelo. Después de unos momentos de silencio forzado por parte de Setsuna, Konoka iba tranquilamente colgada del brazo de su protector, las dos llegaron hacia donde estaba Django y empezaron a ponerse sus cascos. Setsuna suavemente deshizo su cola de caballo y permitió que su cabello cayera alrededor de sus hombros, antes de sacudir la cabeza para despejar algunos mechones que caían sobre sus ojos. Esta vez fue Konoka quien se quedó sin palabras.

¿Cómo se atreve Set-chan a mantener ese cabello y cuerpo sexy lejos de mí?... es taaaaaaaaan injusto...

Konoka rápidamente saltó sobre la moto detrás de Setsuna y procedió a envolver sus brazos alrededor de la cintura de su caballero. Antes de que ella tuviera la oportunidad de mover sus manos hacia arriba o hacia abajo del torso de Setsuna, la espadachina gritó para que se aferrara fuertemente a ella y arrancó la moto por la calle; Konoka gritó de la emoción cuando redondearon la primera avenida.


Una hora después, Setsuna se encontraba paseando una tienda de ropa deportiva en busca de Konoka. Se estaba maldiciendo en voz baja por haber perdido la vista de la heredera y de repente el pánico comenzó a invadirla. La espadachina se había distraído porque la castaña le había pedido su opinión acerca de un traje de baño bastante revelador.

Esta es exactamente la razón por la que no puedo confesarme a Ojou-sama… si me distraigo solo con una simple prenda de ropa, ¿Cómo podría protegerla adecuadamente –

Estaba a punto de sacar sus alas e ir por toda la tienda para encontrarla, cuando de repente oyó una dulce risa detrás de ella. Se volteó para encontrar a Konoka cubriéndose la boca con la mano izquierda, intento que no se escapara más su risa. Setsuna suspiró al darse cuenta de lo loca que seguramente se veía y comenzó a sonrojarse mientras trataba de calmarse rápidamente, fue entonces cuando se dio cuenta de la gran pila de trajes de baño reunidos bajo el brazo derecho de la heredera.

–Uh… Ojou-sama, ¿Qué pasa con todas esas prendas bajo tu brazo?preguntó mientras miraba fijamente la pila de ropa, preguntándose qué nuevo infierno la estaría esperando como respuesta a su pregunta. No vas a comprar todos esos trajes de baño, ¿o si?

Konoka le sonrio y se rió de nuevo antes de responder. No seas tonta Set-chan, solo voy a comprar dos o tres…hizo una pausa y trató de ocultar su emoción y una sonrisa tortuosa se formó en su rostro. Realmente no puedo decidir cuál es el que más me gusta, así que voy a necesitar tu ayuda para saber cual descartar.

Setsuna tragó saliva mientras intentaba ocultar el rubor de su rostro; podía sentir el calor extendiéndose por todo su cuerpo. Eso significa que…

–¡Quiero que vengas al probador conmigo para que pueda tener un desfile de trajes de baño!la joven maga lanzó su mano libre al aire con entusiasmo. La operación ganar a Set-chan estaba completamente en marcha. Sé que me podrás ayudar a escoger los mejores, siempre pareces saber que es lo mejor para mí, Set-chan.

–Y-yo… Ojou-sa…fue todo lo que Setsuna pudo decir antes de que fuese arrojada al área de probadores.

Los vestidores estaban completamente separados del resto de la tienda, esto hizo que la guerrera se sintiera aún más preocupada por lo que le esperaba. La verdad es que, para cualquier pareja, esto sería muy cómodo ya que tendrían un momento intimo al estar alejados de la tienda como tal; sin embargo, para Setsuna esta situación se sentía como una sentencia de muerte. Había pasado mucho tiempo tratando de reprimir sus sentimientos hacia su princesa. Ahora, bajo la tenue iluminación del probador y sabiendo que tendría a Konoka a pocos metros de distancia de ella, probablemente tendría un desangramiento nasal masivo ya que era más de lo que podía manejar. Oyó un suave zumbido que venía detrás de la puerta cerrada delante ella, seguido por el sonido de estar desabrochando los shorts. Setsuna comenzó a cerrar los ojos y a tomar respiraciones profundas. Necesitaba prepararse para lo que venía delante de ella, ¿Quién iba a imaginar que una chica aparentemente inocente podría tener el mismo efecto en ella que estar en una batalla? Su ritmo cardiaco estaba completamente inestable cuando de repente escuchó el chasquido de la cerradura.

Tranquila Setsuna, tranquila. Puedes hacerlo, siempre lo haces. ¡Ella es sólo una chica, solo una chica, solo una chica muy bonita… solo una chica muy bonita que está a punto de salir sin casi nada… ¡puedes hacerlo!

Escuchó como Konoka se aclaraba la garganta y lentamente empezó a abrir los ojos.

¡Dios, maldita sea! –

Setsuna se quedó sin palabras mientas observaba a la heredera emergiendo del vestuario. Se congeló solo acertando en parpadear en reacción por lo que llevaba su princesa. La espadachina hizo todo lo que estaba a su alcance para tratar de ocultar su estado; esperando que la castaña no se diera cuenta. Desafortunadamente para Setsuna, si se dio cuenta. Konoka se rió interiormente mientras contemplaba cada segundo de la reacción de su caballero. Si todo continuaba así, la espadachina pronto sería incapaz de resistirse y finalmente podrían hablar y finalmente estar juntas.

–Así que Set-chan…comenzó a decir Konoka escondiendo su sonrisa. ¿Qué piensas de este? No estoy muy segura del color.

Setsuna trataba de que su lengua cooperara con su boca. El bikini que Konoka estaba usando, era de color negro con la parte superior, que apenas cubrían sus pezones con unos triángulos pequeños y en la parte inferior tenía un lazo que lo ató alrededor de su cintura. La mitad demonio, no pudo evitar pensar en porque en esa tienda vendía ropa que hacía ver a su Ojou-sama tan espectacularmente bien. Sus puños estaban escondidos en sus bolsillos, apretándolos con fuerza tratando de concentrarse.

–Se ve muy bien Ojou-sama. suspiró con alivio al sentir que las palabras salían fácilmente de su boca. ¡Siempre luce genial en negro!

Konoka le devolvió la sonrisa antes de regresar al probador para probarse otro bikini.

Konoka devolvió la sonrisa antes de regresar al vestuario para otro traje. Setsuna sonrió para sí misma y puso las manos detrás de su cabeza y se estiró para relajarse. Se sentía capaz de poder sobrevivir ante este reto, ahora estaba empezando a sentir que podría salir viva de esta. Inconscientemente comenzó a mirar alrededor de la habitación mientras esperaba el regreso de Konoka. El resto del desfile de trajes de baño continuó de la misma forma; Konoka salía haciendo todo lo posible para hacer alarde de sus atributos perfectos a Setsuna, mientras la joven guerrera se concentraba en no sucumbir a sus hemorragias nasales. Eventualmente Konoka salió del vestuario con su ropa inicial y se sentó junto a Setsuna dejando ir un suspiro.

–Creo que necesito un descanso de unos minutos Set-chan. Konoka respiró mientras colocaba dos de sus bikinis favoritos junto a ella. Quisiera uno más, pero nada parece ser lo que tengo en mente.

Setsuna sonrió y miró a Konoka. Está bien Ojou-sama, tómate tu tiempo, tenemos todo el día así que no sientas que tienes que apresurarte".

–Set-chan, ¿cuántas veces necesito decirte que no seas tan formal?Konoka dijo mientras le daba un juguetón apretón al brazo de su protectora. Sólo Kono-chan está bien.

Setsuna levantó su brazo y se rascó la parte de atrás de la cabeza con un pequeño rubor y una sonrisa. Lo siento, es la costumbre…

Konoka no pudo evitar sonreír y esconder su rubor. Setsuna se veía tan linda cuando se sonrojaba y se rascaba su cabeza de esa forma. Prácticamente hacía que sus entrañas se derritieran cada vez que lo hacía. Entonces una idea apareció en su cabeza… Oye, no tienes nada de trajes de baño para llevar a la playa, ¿por qué no te sientas aquí y voy a buscar unas cuantas cosas para que te pruebes? Y tal vez encuentre el último traje estoy buscando.

Setsuna estaba un poco vacilante al principio por dejar ir a Konoka sola, pero la heredera la convenció de que había pocas posibilidades de que aparecieran demonios y la secuestraran en esta tienda; estaría bien. Konoka dejó rápidamente a la guerrera sentada en la silla y comenzó a mirar alrededor de la tienda buscando cosas que le convinieran a su Set-chan. No había manera de que Setsuna se sintiera cómoda en ninguno de los trajes de baño que estaban en esta tienda. Tal vez podría hacer una mezcla de algunas prendas y algo de eso sería ideal para Setsuna. Decidió abrirse camino hasta la sección de hombres de la tienda. Puesto que Setsuna tenía un cuerpo boyish tonificado, delgado y muy bonito, Konoka pensó que algunos pares de boxers cortos y pegados junto con tops de bikini estilo deportivo se le vería súper sexy. Agarró unos cuantos pares y empezó a caminar hacía su protectora. El traje de baño perfecto que seguramente obtendría una reacción satisfactoria por parte de Setsuna. Ella por su parte tomó el ultimo traje de baño que había estado buscando y sonrió con malicia.

–Ok, encontré algunas cosas que creo que se te verían bien Set-chan. Konoka dijo con una sonrisa inocente. ¡Pruébatelos!

Setsuna tomó las prendas que le había conseguido Konoka con renuencia y no notó que la mano de su princesa se escondió rápidamente detrás de su espalda. La guerrera suspiró y entró en el probador. Lentamente comenzó a visualizar las prendas y sonrió al ver lo que Konoka le había escogido. Setsuna estaba feliz de que no fuera algo como lo que la maga se estaba probando anteriormente; Nunca se había sentido cómoda usando cosas femeninas. El primer conjunto de boxers que se probó, era blanco, con un sol japonés rojizo estampado en la pierna izquierda. La parte superior era un sostén deportivo negro, los dos juntos parecían que estaban hechos sólo para ella. Setsuna sonrió cuando pensó en cómo Konoka los había elegido para ella. La guerrera oyó a su princesa llamándola desde afuera y lentamente abrió la puerta para mostrarle los resultados de sus elecciones.

¡Maldita seas, Set-chan! ... No se supone que eres tú la que se ruboriza todo el tiempo... Sabía que te quedaría bien, pero en serio, te ves tan sexy en este momento ...

–S-set-chan ... te ves realmente, muy bien. la castaña exclamó mientras trataba de apartar sus ojos del abdomen perfectamente tonificado de Setsuna. ¡Sabía que los boxers y los sujetadores deportivos eran perfectos para ti!

Setsuna sonrió y sintió que su cara se sonrojaba profusamente mientras miraba al piso. Me gusta también, nunca me había sentido tan cómoda con tan poca ropa. la espadachina casi muere al darse cuenta de lo que acababa de decir, levantó la vista rápidamente hacia su princesa y con una sonrisa incómoda se rió levemente.

El corazón de Konoka comenzó a latir fuertemente mientras sus pensamientos comenzaban a pensar cosas sucias que rápidamente sacudió de su mente. Ya que estamos de acuerdo en eso Set-chan, entonces… ¡pruébate un poco más!

Setsuna se probó el resto y con la ayuda de Konoka, seleccionó dos conjuntos más. La espadachina estaba cansada de probarse cosas y solo estaba deseando volver a su habitación, cuando Konoka dijo que tenía un último bikini que quería probrarse antes de que se fueran. Setsuna asintió y tomó su lugar en la silla y vio cómo su princesa volvía a entrar en el probador. En general, Setsuna pensó que el día estaba saliendo mejor de lo que se imaginó, a pesar de estar en una situación peligrosa a solas con Konoka y que corría el riesgo de sus sentimientos la delataran, parecía que logró superarlo. Se felicitó mentalmente, por permanecer fuerte y leal a sus responsabilidades como guardaespaldas. Por segunda vez ese día, cómodamente se recostó contra la pared con las manos detrás de la cabeza y las piernas cruzadas. Sabía que podía hacerlo; era una de las chicas más fuertes de la escuela después de todo.

De repente, la puerta del vestuario se abrió y Konoka salió. La última cosa que Setsuna recordó antes de desmayarse era que la chica de cabello chocolate, llevaba un bikini bastante revelador mostrando casi todo su pecho y en la parte posterior tenía una especie de tanga. Setsuna se estrelló contra el suelo, su cerebro quedó en blanco y su nariz con una hemorragia severa.

–Entonces, supongo que es un sí también.Konoka sonrió ampliamente mientras observaba como Setsuna estaba teniendo un espasmo en el suelo.

Eventualmente, las dos chicas lograron recoger todas sus cosas por fin se dirigieron a la zona de cajas para pagar. Setsuna había culpado a su chaqueta del desmayo anterior, ya que había dicho que era porque había mucho calor en el probador. Konoka se rió para sí misma y estuvo de acuerdo con la joven guerrera. Al mismo tiempo, la heredera se sentía un poco deprimida; Sabía que había recibido una reacción bastante obvia por parte de Setsuna, pero aun así no había obtenido una confesión. Suspiró mientras llegaron hacía donde estaba Django y se puso el casco.

Eres más difícil de seducir de lo que pensé Set-chan ... oh bueno, parece que tendré que subir el nivel durante el viaje...

Setsuna colocó sus llaves para encender a Django, mientras rugía, aceleró su motor fuerte y duro durante unos segundos antes de levantar sus pies y acelerar.

Eso estuvo cerca Setsuna ... No puedes permitirte otro incidente como ese. Ojou-sama no puede saber sobre tus sentimientos hacía ella. Durante el viaje necesitas intensificar tu autocontrol...

Se alejaron por la calle en dirección a la escuela. En menos de veinticuatro horas, ambas se encontrarían disfrutando de la arena y el sol. Si todo salía bien, este viaje finalmente serviría para que la princesa y la espadachina estuvieran juntas de una vez por todas… solo el tiempo lo diría.


Yyyyyyyyyyyyyy espero les haya gustado amigos. Esto continua por supuesto! Los comentarios son muy apreciados!