Capitulo 3: ¿Líneas de bronceado?

La mañana siguiente resultó ser uno de los momentos más agitados y apresurados en toda la historia de la clase 6-A. La mayoría de las chicas estaban demasiado emocionadas por el viaje, que decidieron quedarse hasta tarde y festejar. Esto fue lo que desafortunadamente causó que casi todas ellas se despertaran hasta muy tarde. No fue hasta que Asuna regresó de su última entrega de periódicos de la semana, para encontrarse con todos los dormitorios misteriosamente silenciosos; pero fue ahí cuando el día realmente comenzó. La pelirroja corrió lo más rápido que pudo, y comenzó a gritar y a tocar cada una de las puertas de sus compañeras de clase. Una por una, todas lentamente comenzaron a abrir los ojos y el pánico comenzó casi al instante. El edificio estalló en gritos cuando la ropa y las maletas comenzaron a volar por todas las habitaciones. Apresuradamente comenzaron a colocar sus ropas en sus bolsas de equipaje que ahora estaban siendo arrojadas por el pasillo. Incluso Ayaka había perdido la noción del tiempo y rápidamente comenzó a dar órdenes para que todas se calmasen y se recompongan.

Mientras tanto Setsuna tranquilamente colocó su bolsa de lona sobre su hombro y se dirigió a la habitación de Konoka. Después de regresar de su salida de ayer, las dos decidieron que en lugar de unirse a la fiesta con todas las demás, se reunirían con Asuna y Negi para empacar todas sus pertenecías con anticipación. La espadachina no pudo evitar reír al ver una escena de guerra desplegándose por todo el pasillo justo frente a sus ojos. Makie accidentalmente había arrojado su bolso al mismo tiempo que Yunna desde su habitación hacia el corredor. Sus equipajes golpearon al mismo tiempo, y sus maletas se abrieron, estallando como una bomba de colores, dejando un surtido de playeras, trajes de baño y bragas dispersas por todo el piso. Setsuna también fue testigo de la persecución de una Chisame bastante irritada persiguiendo a un Chamo sin aliento, tratando de recuperar una de sus prendas íntimas. No estaba segura, pero juró haber visto las extremidades de las gemelas sobresaliendo por debajo de una pila de maletas al azar. Solo su clase podría convertir algo tan simple como unas vacaciones de una semana en un apocalipsis. Finalmente llegó a la puerta de Konoka y, al darse cuenta de que estaba abierta, entró sin pensarlo.

– ¡Hey Setsuna, justo a tiempo!- exclamó Asuna mientras se puso de pie del sofá. –Ayúdame a llevar todo el equipaje al autobús. –

Setsuna sonrió y saludó a su amiga amistosamente antes de detenerse confundida. – Espera, ¿a qué te refieres con llevar todo el equipaje? ¿No solo tenemos que llevar el nuestro y el de Ojou-sama? –

– Buenooooooooooo... – comenzó Asuna – Ayaka parece estar un poco estresada en este momento, así que pensé que podría ayudar a calmarla un poco llevando todo el equipaje al autobús. Quiero decir, la operación Yukihiro tiene que empezar lo más rápido posible, ¿cierto? –

– De acuerdo, Asuna-san ... ¿cómo lo pude haberlo olvidado? – Setsuna dijo escondiendo su risa. – Pero, ¿por qué te tengo que ayudar? Tú eres quien quiere a Ayaka-san. –

Asuna sonrió mientras arrojaba una bolsa con fuerza hacía el pecho de Setsuna. – Porque, es una venganza por todas esas mañanas de duro muy duro entrenamiento sin descanso. – La pelirroja pasó junto a la espadachina y le susurró. – Además, todo este trabajo pesado seguramente impresionará a Konoka. –

La cara de Setsuna se sonrojó rápidamente con un tono rojo brillante que se desvaneció casi al instante. Después de tomar una respiración profunda y regalarle a Asuna una mirada de pura irritación, la espadachina recogió unas cuantas maletas más y siguió a su amiga por la puerta hacia el autobús. En menos tiempo de lo que pensó que les tomaría, Setsuna arrojó la última bolsa al compartimiento de equipajes y extendió su mano para cerrar la puerta. Después de un poco de dificultad, logró finalmente cerrarlo con un duro empujón. Se limpió su frente con su manga cuando de repente notó un par de brillantes ojos marrones que la miraban fijamente.

– ¡Hola Set-chan! – saludó Konoka con una gran sonrisa en su rostro. – Fue muy amable de tu parte ayudar a Asuna y Ayaka-san con el equipaje. – la heredera alargó su mano y abrazó el brazo de Setsuna, asegurándose de colocarlo estratégicamente entre sus pechos. – Espero que hayas sido cuidadosa ... cansarte antes de que tengamos la oportunidad de divertirnos en este viaje sería una pena. –

Setsuna notó por el rabillo del ojo que Konoka tenía una playera sin mangas con escote pronunciado, que casi permitía que se vieran completamente sus pechos. Tratando de concentrarse, la espadachina aclaró su mente y le sonrió a Konoka. – Está bien Ojou ... Kono-chan... no eran demasiado pesadas y he hecho suficiente entrenamiento como para no lastimarme o agotarme. –

Konoka le devolvió la sonrisa a la espadachina, acercándose aún más a ella. –¡Bien, Set-chan! ¡Ahora apúrate y siéntate conmigo en el autobús para que podamos disfrutar nuestras vacaciones! –

Con eso, ambas chicas se subieron en el autobús y Setsuna rápidamente separó ambos asientos dejándole a su princesa el de la ventana. No pasó mucho tiempo antes de que Ayaka, seguida por Asuna y Negi se subieran de último al vehículo que los esperaba para por fin ponerse en marcha. Negi fue empujado con fuerza por Asuna que subió de mala gana por la pequeña escalera; el joven mago escuchó un pequeño murmullo de Nodoka que lo llamaba amigablemente para sentarse junto a ella. Asuna se movió a un lado y esperó a que la representante de clase subiera primero al autobús.

– Supongo que debería agradecerte por ayudarme a calmar a todas esta mañana. - Suspiró Ayaka mientras caminaba hacia su lugar. -También por llevar el equipaje de todas y por hacer que Setsuna-san te ayudara...– A pesar de tratar de parecer indiferente, Ayaka no pudo evitar sonreír dentro de ella. No sabía si era a propósito o si era golpe de suerte, pero fuera lo que fuese, le gustaba este lado de Asuna. Le recordó a algunos de los momentos felices que solían tener juntas. Con suerte, ella vería más de ese lado de su mejor amiga durante las pequeñas vacaciones.

Asuna sonrió con un guiño. – No hay problema, Ayaka. Estoy deseando que arranque el autobús para estar mucho más cerca de nuestro destino. – Las dos encontraron los dos últimos asientos vacíos uno al lado de la otra. Ayaka le ofreció el asiento junto a la ventana a Asuna, que felizmente aceptó. Le sonrió a la rubia a su lado antes de girar su cabeza para mirar por la ventana.

Espero que no se demore tanto el viaje Ayaka, estoy ansiosa por empezar seriamente con el plan Yukihiro... pronto serás mía...


– ¡Ahhhh! ¡Una Ola gigante! – Gritó Makie desde el agua después de ser derribada por esta. El grupo de chicas a su alrededor la ayudaron rápidamente, riendo mientras veían como la peli rosa tenía una cara de pánico total .

Era un poco tarde ya, cuando Setsuna y Asuna decidieron dejar sus toallas en la parte superior de sus sillas. El sol brillaba fuertemente, la temperatura estaba haciendo que el mercurio explotara a través del termómetro y las bebidas refrescantes de todo tipo eran cortesía gratuita de la familia Yukihiro. Setsuna dio un profundo y relajado suspiro mientras se recostaba suavemente sobre su silla. La espadachina colocó sus brazos detrás de su cabeza y dejó que sus chanclas blancas cayeran en la arena. Tan pronto como le dieron la llave de su habitación, Konoka le dijo a la espadachina que no fuera a su habitación y que, en vez de eso, se cambiara en la playa. Rebuscó rápidamente en su bolso, agarró el primer traje de baño que se probó un día anterior, y se lo puso con una camisa negra y con su par favorito de lentes Oakley negros. Se puso las sandalias y salió corriendo por la entrada donde se encontró con Asuna. La chica de cabello naranja llevaba un bikini azul oscuro y blanco con sus pantalones cortos y de igual manera, también luciendo su par de lentes favoritos. Asuna le había dicho a Setsuna que Konoka todavía no estaba lista y que le había mencionado que se adelantaran sin ella, que se reuniría con ellas tan pronto como hubiera terminado. Definitivamente este, se perfilaba como el primer día perfecto en la isla.

– Diablos Setsuna-san, el sol se siente muy bien ¿no es así? – preguntó Asuna mientras se estiraba relajadamente. – Tengo que admitirlo, Ayaka sí que sabe cómo vivir. –

Setsuna cerró los ojos y sonrió. – Sí, estoy de acuerdo contigo Asuna-san. Desearía que Kono-chan se apresurara, no entiendo qué le está llevando tanto tiempo... ¿qué tal si algo le sucedió? Tal vez debería ir adentro y comprobar si-...–

La espadachina fue interrumpida por un golpe en la pierna por parte de Asuna. – Konoka está bien Setsuna-san, relájate y diviértete. –

A decir verdad, la pelirroja sabía que era lo que realmente le quitaba a la heredera tanto tiempo. Konoka tenía que asegurarse de que se viera perfecta y de que debía elegir el traje de baño correcto para ponerse. El trabajo de Asuna básicamente era mantener ocupada a su impaciente y preocupada amiga hasta que Konoka estuviera lista. Suspiró mientras vigilaba a Setsuna por el rabillo del ojo. La espadachina, a pesar de tratar de parecer relajada, se estaba poniendo bastante nerviosa.

Konoka será mejor que traigas tu trasero aquí o de lo contrario este cerebro de pájaro irá por ti y... ¡Espera, WHOA!

Asuna se apoyó sobre sus antebrazos y empujó sus lentes de sol hacia arriba para ver mejor. – H-hey Setsuna-san... creo que necesitas ver algo... –

Suspirando irritada, Setsuna se inclinó hacia delante y se bajó las gafas de sol antes de voltear su cabeza en la misma dirección que la pelirroja. – Asuna-san, ¿qué es ...? – La boca de Setsuna de repente ya no supo cómo formar palabras.

Lo que llamó la atención de Asuna, fue la modelo rubia que se dirigía hacia ellas. Llevaba un pequeño bikini triangular en color negro con una minifalda negra a juego. Asuna tuvo que poner la mano en su boca para empujar su lengua dentro de esta. Setsuna por otro lado tenía toda su atención puesta en Konoka. Aparentemente, la heredera decidió ir con su segunda opción de traje de baño, que era un bikini blanco de estilo halter que parecía tener algún tipo de cinturón decorativo en la parte superior. Antes de que la pareja de chicas lograra acercarse, Setsuna rápidamente se volvió a poner sus lentes y se acomodó casualmente en su silla. Eran momentos como estos, pensó Setsuna mientras cerraba los ojos tratando de aclarar su mente, en donde la espadachina estaba contenta de que no fuera un chico; si lo fuera, las señales obvias de excitación seguramente la habrían delatado. Recordando que debía intensificar su autocontrol, la espadachina negó con la cabeza y trató de eliminar cualquier tipo de sentimiento, necesidad y deseo.

Las dos chicas estaban en medio de una conversación cuando se acercaron a las amigas que se encontraban sentadas juntas. Aparentemente, Ayaka estaba discutiendo con Konoka, algunas de las ideas que tenía sobre las actividades grupales en las que toda la clase podía participar. Ayaka sonrió en silencio hacia Konoka mientras apuntaba sutilmente hacia una Setsuna muy inquieta. Konoka le devolvió la sonrisa y le mandó a la representante de la clase un guiño pareciendo entender el plan.

– Hola chicas, lo siento, tardé mucho cambiándome. – Konoka dijo en un tono inocente tratando de disculparse. Se sentó al lado de Setsuna y cruzó las piernas. – Simplemente no podía decidir qué ponerme. Esto que escogí se me ve bien, ¿verdad, Set-chan? –

Setsuna tragó saliva y desvió su mirada hacia Asuna, pero esta, estaba demasiado ocupada mirando la anotomía imponente de Ayaka. La espadachina se maldijo y luego levantó lentamente sus ojos para encontrarse con los de Konoka. – Sí Ojou-sama... – vio como Konoka fruncía el ceño ligeramente en señal de molestia. – Quiero decir, te ves genial Kono-chan. –

Konoka gritó y rápidamente envolvió sus brazos alrededor de Setsuna para darle un abrazo muy sugerente. Una vez más, Setsuna agradeció a los dioses de que no fuera un chico. –¡Oh! casi lo olvido Set-chan y Asuna... ¡Ayaka-san y yo hemos estado hablando de varias ideas, de las actividades que todas podríamos hacer juntas durante la semana! –

Ayaka detuvo sus silenciosas risitas mientras se sentaba en la silla de Asuna, haciendo que esta se volteara hacia ella tratando de mantenerse al margen. La pelirroja estaba tratando con todas sus fuerzas mantener sus manos alejadas de la representante de clase. – Oye, ¿por qué no hablamos del tema mientras nos bronceamos un poco, Konoka-san? Asuna, ¿podrías ir por dos sillas más y traerlas aquí para que podamos recostarnos en ellas? –

Asuna se levantó en cuestión de segundos y le dio a Ayaka una sonrisa y un pulgar hacia arriba mientras salía en busca de dos sillas más. Notó que, de alguna manera, Ayaka seguramente sabia sobre el plan de Konoka para ganarse a Setsuna o, igual que el resto de la clase, siempre había sabido que existía algo entre esas dos y solo estaba ayudando a que finalmente estuvieran juntas. Asuna sonrió al pensar en lo generosa que era la representante de clase, no solo cuando se trataba de viajes y regalos extravagantes, sino también cuando se trataba de ayudar a sus amigos. Sintió que su corazón latía repentinamente; ¿Podría ser que tal vez los sentimientos que tenía hacia la belleza rubia fueran algo más que solo físicos? Quizás, tal vez eso lo descubriría en los próximos días. Vio de repente dos sillas, las tomó y comenzó a regresar hacia el grupo, su atención fue inmediatamente tomada cuando vio que Konoka básicamente atacaba a Setsuna por la camiseta que traía puesta.

–¡Set-chan! ¿Cómo esperas tener un buen bronceado con esa camiseta puesta? – Konoka gritó cuando finalmente pudo agarrar un puñado de la camisa de su protectora. – Honestamente, deberías ponerte el sujetador que compramos ayer... ¡realmente te veías muy bien! – Setsuna se sonrojó cuando sintió que su camiseta se levantaba sobre su cabeza. – ¡P-pero Kono-chan! ¿Qué pasa si me quemo? –

Konoka quedó aturdida, cuando vio el cuerpo completo, delgado y musculoso de Setsuna, que además tenía puestas esas gafas de sol que le daban un aspecto sexy.

En serio… Daría cualquier cosa por tocarla ... esperen un momento ...

– Está bien Set-chan, aquí…– la castaña metió la mano en su bolso y sacó una botella de crema bronceadora. Destapó la botella y colocó un poco en sus manos comenzando a frotarlas para después colocarlas en el firmen abdomen de Setsuna. Sonrió y cerró los ojos sutilmente mientras sentía los músculos del abdomen de la espadachina tensarse por la fría sensación de la crema. También podría haber sido por el repentino toque de las manos de Konoka, que se paseaban por todo su cuerpo. De cualquier forma, Konoka se sintió muy caliente cuando comenzó a frotar la crema en todo el cuerpo de Setsuna, prestando especial atención a su espalda, cuello y piernas. –¡Listo, ahora no tienes que preocuparte por las quemaduras de sol! –

Después de recuperarse de su inminente ataque al corazón, Setsuna volvió a sentarse y vio cómo Konoka se acomodaba en la silla que estaba junto a la de ella. Setsuna miró hacia un lado y se dio cuenta de que Ayaka estaba haciendo lo mismo al lado de Asuna y que esta última estaba manteniendo su mirada sobre ella. La espadachina suavemente comenzó a recostarse para disfrutar del sol, cuando escuchó un ruido proveniente de la representante de la clase aclarándose la garganta. Se sentó de nuevo cuando escuchó que comenzaba una conversación.

– Konoka-san, ¿ya te has puesto bloqueador en la espalda? Sé que quieres broncearte un poco, pero el sol está bastante fuerte el día de hoy. – Ayaka dijo escondiendo una sonrisa. La rubia decidió ayudar a Konoka desde que le contó sobre el plan de conseguir a la espadachina, así que ayudaría a que Setsuna por fin se confesara. -Setsuna-san, ¿por qué no agarras la botella de bloqueador solar y ayudas a Konoka-san a ponérselo en la espalda?-

Aprovechando la oportunidad, Asuna sonrió con malicia comenzando de una vez por todas con su plan. – Tal vez debería ponerte un poco a ti también Ayaka. – la pelirroja comenzó a decir mientras se acercaba a ella con una botella de bloqueador solar. – Quiero decir, no podemos permitir que nuestra representante de clase regrese a la escuela y este mas quemada que una langosta. –

– Lo que sea Asuna, solo intenta no hacer un desastre con esas manos de mono que tienes... – replicó Ayaka.

Asuna arrojó una botella extra de bloqueador a Setsuna seguido de un guiño y comenzó a colocar un pequeño puñado de crema sobre la espalda de la chica rubia. Por su parte, Setsuna bajó la cabeza para tratar de recuperarse. Ciertamente, había soñado con situaciones similares a esta durante años. La mayoría de ellas usualmente terminaban con ella y Konoka en varias posiciones, calientes y sudorosas. Setsuna era una chica mitad humana después de todo y tenía necesidades. Estas imágenes fueron lo único que le impidió volverse loca desde que regresó del viaje a Kyoto hace unos años. Por supuesto, su lado demoníaco pudo haber puesto demasiado énfasis en los detalles sucios. Sin embargo, cuando este tipo de pensamientos sucedían, la voz de su lado más racional y responsable le recordaba guardar la cordura contantemente. Konoka debía de ser protegida y ella estaba destinada a servirle siempre, sabía que no era digna de algún otro pensamiento hacia su princesa. Regresando a la realidad, Setsuna miró la botella de bloqueador solar y aceptó que no había forma alguna de evitar lo que estaba por venir, comenzó a abrir la botella cuando la voz de Konoka la distrajo de repente.

–¡Oh espera! – Konoka dijo mientras se levantaba ligeramente sobre sus antebrazos. – ¡No quiero tener ninguna línea de bronceado! Set-chan, ¿puedes desabrocharme el sujetador? Mis brazos no alcanzan. –

La botella de bloqueador parecía tener vida propia ya que una pequeña parte de su contenido de repente estalló con un apretón sorpresa por parte de la espadachina. Asuna rápidamente tomó su toalla y puso su cara en esta para esconder las lágrimas de risa que ahora corrían por sus mejillas. La castaña se asomó para ver a una Setsuna con un sonrojo brillante en el rostro mirando hacia ningún lado algún en específico, para luego mirar a Ayaka y sonreírle juguetonamente. Sorprendentemente para ella, sintió como los dedos largos y callosos de Setsuna, comenzaban a desatar lentamente el nudo detrás de su cuello, antes de bajar para hacer lo mismo con el segundo nudo. Luego sintió como esas mismas manos regresaban a su cuerpo, con una pequeña cantidad de bloqueador y comenzaban a frotarlas suavemente en su piel. Konoka se sonrojó al contacto y de inmediato su cuerpo comenzó a calentarse. Sus pensamientos empezaron a nublarse imaginándose en un entorno más privado donde Setsuna pudiera estar sobre ella y aventurar esas manos a otras partes específicas de su cuerpo. La heredera levantó la vista y vio una mirada de pura concentración irradiando de la cara de Setsuna. La espadachina estaba decidida a demostrarse a sí misma que podía hacer esto, por el bien de Konoka, y así seguir siendo leal tanto a ella como a sus responsabilidades. Le tomó todo lo que tenía para evitar confesarle a su princesa sus verdaderos sentimientos; y ahora estaba en una situación comprometedora a punto de terminar por ponerle el último poco de bloqueador a su princesa.

– Listo Kono-chan. – Dijo mientras se rascaba la parte posterior de la cabeza. –Ahora estas completamente protegida del sol. –

Con un suspiro de derrota, Konoka forzó una sonrisa hacia su guardián. – Gracias Set-chan, sabía que siempre puedo contar contigo para cualquier cosa. –

Las cuatro amigas se relajaron después de este suceso y decidieron empezar a disfrutar enteramente la playa. Nadie se molestó siquiera en decir palabra alguna, y Setsuna sonrió al escuchar las olas que acompañaban la suave respiración de su princesa. Incluso Asuna parecía estar llevando las cosas bien con Ayaka haciéndose insultos juguetones entre sí.

Si Asuna sigue de esta manera, tal vez su loco plan podría funcionar...

Konoka suspiró mientras se daba la vuelta sobre su espalda, doblando su rodilla derecha y colocando sus manos detrás de su cabeza para después estirarse. -Entonces, ¿hay más ideas de juegos para hacer juntas?-

Ayaka pensó por un momento antes de contestar. -Bueno, me gusta la idea de tener una fogata mañana por la noche justo aquí en la playa. No creo que muchos de los miembros de nuestra clase hayan estado en una antes.-

–¡Genial! Además, Negi siempre ha hablado de esos bocadillos cuando acampaba llamados smores ... ¡suena bastante bien! – añadió Asuna. – Tal vez podamos sobornar al mocoso para que nos muestre cómo hacerlos. –

Konoka se rió y Setsuna sonrió negando con la cabeza. – Asuna, siempre piensas en comida. – la pelirroja hizo un puchero mientras una pensativa espadachina comenzó a hablar.

–¿Por qué no hacemos una búsqueda del tesoro? Rs muy divertido, recuerdo cuando de pequeñas, uno de los cuidadores de Kono-chan siempre solía prepararlo para nosotras. –

Konoka se incorporó como un rayo de su asiento al escuchar a su guardián . – ¡Ohhhhh! ¡Una búsqueda del tesoro sería muy divertido! ¡Buena idea Set-chan, ha pasado tanto tiempo desde la última vez que lo jugamos! –

Ayaka lo pensó y luego sonrió con entusiasmo. – Sí, definitivamente es una buena idea Setsuna-san. Podríamos hacer que todas las chicas se agrupen en parejas, a cada equipo se le dará una lista de cosas por buscar, ¡y el equipo ganador incluso obtendrá un premio fabuloso! – la rubia rápidamente miró a Asuna, sabiendo a quién quería tener de pareja. – Necesitaré unas horas para hacer las listas, así podremos jugar mañana antes de hacer la fogata. –

–¡Suena impresionante! – sentenció Asuna. – Me imagino que ustedes dos probablemente serán la pareja ganadora. Setsuna es muy competitiva y siempre sabe cómo moverse en cualquier circunstancia. – Miró a Konoka y sonrió.

Konoka le devolvió la sonrisa y luego agarró la mano de Setsuna. –¿Y qué hay de ti, Set-chan? ¿Serás mi compañera? –

Setsuna agarró con fuerza la mano de Konoka y se levantó. – Por supuesto que seré tu compañera Kono-chan. No sabemos qué tipo de cosas podrían estar en la jungla. – una mirada de pura seriedad invadió su rostro. –¡No hay forma de que te deje a cargo de alguna de nuestras compañeras de clase! –

Las otras tres chicas comenzaron a reírse cuando vieron como Setsuna comenzó a entrar en pánico y pensar todo tipo de peligros que posiblemente podrían estar esperando en la jungla para secuestrar o matar a su princesa. Comenzó de repente a ponerse más pálida con cada pensamiento de bestia o insecto venenoso acechando desde las sombras. – T-tal vez deberíamos olvidarnos de eso…–

– Oh, vamos Setsuna…– dijo Asuna mientras le daba una fuerte palmada en la espalda. – Eres una guerrera, experta con la espada, mitad demonio y con la capacidad de matar a todo un ejército de demonios de un solo golpe. Estoy bastante segura de lo que lo más tenebroso en la jungla mañana serás tú... Ah, y Mana... Sí, tú y Mana definitivamente. –

Esta vez, las cuatro amigas rieron, incluso Setsuna. La chica mitad demonio estaba deseando pasar el día siguiente con Konoka jugando lo que seguramente sería el juego más divertido en la historia de la búsqueda del tesoro, ya que englobaba a toda la clase 6-A en este. Esperaba más que nada que mañana no pasara nada demasiado peligroso, tanto por lo que hubiera en la jungla, así como el atuendo que Konoka decidiera usar. Ayaka pasó el resto de la tarde pensando algunas en otras ideas para el resto de la semana. Empezarían las actividades con la búsqueda del tesoro, seguida de la fogata esa misma noche, los días siguientes tendrían algunas cosas más que hacer. Estas ideas incluyeron un torneo de voleibol de playa, clases de surf, concursos de construcción de castillos de arena, y finalmente la última noche celebraría una gran fiesta de baile de estilo tropical con comida y bebida de todo tipo. Estas vacaciones seguramente dejarían un recuerdo imborrable para los últimos meses en que la clase 6-A estuviera junta antes de separarse para ir a la universidad.

Se acercaba la hora de la cena y las cuatro chicas comenzaron a empacar sus cosas para regresar a sus habitaciones. Setsuna se puso su camisa y sacudió la cabeza un poco para asegurarse de que no tuviera restos de arena en su cabello. Estaba empezando a doblar su toalla y a ponerse sus sandalias cuando escuchó un grito.

–¡HEY, CUIDADO SAKURAZAKI-SAN! – gritó Yunna desde unos 15 metros de distancia.

–¡ESTA BIEN, LO TENGO! – respondió Negi mientras corría.

Setsuna levantó la vista y vio un Frisbee girando directamente hacia ella seguido un determinado Negi.

¡BAM!

Los dos chocaron estrellándose en la arena, el Frisbee descansaba inocentemente sobre la cara de Setsuna. Lentamente, se lo quitó y se frotó la frente, esperando que la playa dejara de girar por el golpe. Bajó rápidamente la mirada para asegurarse de que Negi estuviera bien. Verlo al menos consiente era todo lo que necesitaba antes de ponerse de pie.

–¿Están ustedes bien? – dijo Konoka mientras ella y Asuna se dirigían hacia ellos. – Se dieron un buen golpe…–

Setsuna giró la cabeza para enfrentarlas mientras extendía una mano hacia Negi para ayudarlo a levantarse. – Sí, estoy bien Kono-chan ... Creo que Negi-sensei está bien t -...–

La arena debió haber ingresado a la nariz de Negi porque, de repente, su rostro comenzó a tensarse. Sin mucha advertencia, Negi soltó uno de los estornudos más grandes y fuertes que haya tenido en los últimos años. Desafortunadamente para Konoka y Asuna, él estaba directamente en dirección hacia ellas. Sus trajes de baño se habían convertido en pequeñas partículas que se dispersaron rápidamente por toda la playa. De pie ante Setsuna, estaba ahora desnuda, pero tratando de cubrirse, Konoka. La miró unos segundos mientras la sangre corría por toda su cara y sus piernas no respondían más.

– NEGI, TU ESTÚPIDO ¿ES EN SERIO? – gritó una Asuna enfurecida, desnuda y tratando de taparse lo más posible. –HABIAN PASADO AÑOS Y AHORA DE REPENTE ¿ESTO SUCEDIENDO OTRA VEZ? ¡VOY A MATARTE! –

Negi huyó, suplicando por su vida… Asuna por su parte comenzó a perseguirlo totalmente fuera de control. Konoka se envolvió con una toalla y se arrodilló para ayudar a Setsuna a recobrar el conocimiento. Ayaka, por otro lado, solo se levantó y miró a Asuna.

... Aunque me gusta que Asuna sea amable conmigo ... No hay nada que ame más que verla enojada... y desnuda...


La noche comenzaba a caer lentamente sobre la isla cuando Setsuna, Konoka y Asuna decidieron regresar a sus habitaciones. Después de que Asuna se había cansado de perseguir a Negi, todas las chicas se dirigieron al comedor para cenar. Mientras comían, Ayaka había anunciado al resto de la clase los planes para el día siguiente, que fueron recibidos con aplausos y ovaciones. Después de comer, Konoka había dicho que estaba cansada y que estaba pensando en irse a la cama temprano así estaría bien descansada y con todas sus energías para el evento del día siguiente. Setsuna había decidido que haría un recorrido rápido por la zona y colocaría unos sellos de protección de 24 horas, para repeler cualquier posible ataque. Asuna mencionó que todavía no se sentía lo suficientemente agotada y que mejor dejaría a Konoka descansar a Konoka mientras ayudaba a Setsuna con el patrullaje. Después de que Konoka les dijera por quinta vez que tuvieran cuidado, las dos amigas partieron con Yunnagi y sus tarjetas de pactio.

Después de caminar durante dos horas formando un gran perímetro alrededor del complejo, Setsuna colocó el último sello en un árbol cercano. Las dos no habían visto u oído mucho de la vida silvestre de la zona, pero se fijaron que de vez en cuando pasaba un murciélago o se veía un pequeño mono durmiendo en lo alto de los árboles. La espadachina tomó esto como una buena señal y comenzó a sentirse un poco infantil por los pensamientos que tuvo antes. Respiró profundamente y sintió el aire salado del mar llenando sus pulmones, hizo que el resto de su cuerpo se relajara y se sintiera cómodo. Miró a Asuna y la vio mirando hacia el cielo, algo estaba claramente en su mente. Pensando en que seguramente se trababa de algo serio, Setsuna le preguntó qué es lo que la tenía tan callada.

– Aw, no es nada Setsuna-san. – ella respondió riéndose levemente. –Solo te burlarás de mí. –

Setsuna rodó los ojos. Claro, Asuna decía cosas que a veces la hacían estallar a carcajadas, pero la espadachina siempre sabía en qué momento se podía bromear y en qué momento se tenía hablar de manera seria. Respetaba a la pelirroja y nunca haría nada intencionalmente para herir sus sentimientos. – Oh vamos Asuna-san, sabes que no lo haré. Sólo dímelo. –

Asuna se sentó en un viejo tronco y suspiró. –Sé que sigues diciendo que no le dirás nunca nada a Konoka que tenga que ver con tus sentimientos. Y de verdad lo entiendo… aunque no estoy de acuerdo... – la pelirroja comenzó. –Pero, ¿podrías decirme qué es estar enamorada, Setsuna-san? –

La espadachín se congeló, no esperaba que su amiga le hiciera esa pregunta tan profunda. Miró a su alrededor mientras pateaba el suelo antes de decidir unirse a Asuna en el tronco. Respiró hondo, sabiendo que realmente no podía negar los sentimientos que tenía por Konoka, al menos no a Asuna. –Escucha Asuna-san, no vayas a decirle nada de esto a Kono-chan, ¿de acuerdo? – ella vio como Asuna asentía en señal de que había entendido. –Está bien, bueno... cómo explicarlo... Cada vez que veo como los ojos de Kono-chan se entrecierran cuando me regala su gran sonrisa, me hace sentir la persona más feliz y afortunada de todo el mundo. Es como si un poquito de la alegría que ella siente de alguna manera la atraviesa y se convierte también en parte de mí. Pero eso no es todo... no se centra solo en la felicidad. Cada vez que Kono-chan se siente triste, molesta, enojada o asustada... yo también me siento así. Siento que estoy completamente conectada con ella, es como si ella fuera la única persona con la que estoy destinada a vivir por el resto de mi existencia, ya sea como su guardaespaldas o como algo más. Creo que realmente es amor verdadero, cuando te preocupas tanto por alguien, que incluso las más breves ausencias se sienten demasiado largas. Cuando la mejor parte de tu día es incluso solo mirarla desde el otro lado de la habitación y solo con eso puedes irte a la cama por la noche sabiendo que tienes el privilegio de verla al día siguiente. Amor, Asuna-san, es saber y sentir que arriesgarías todo, incluida tu propia vida, para protegerla. Amor para mí, es Kono-chan... –

Cuando terminó de explicarle, lentamente miró hacia abajo mientras sonreía. Una extraña sensación de alivio había caído sobre ella, como si una gran montaña se le hubiera quitado de su pecho. Por primera vez desde que recordaba, Setsuna realmente sintió que podía respirar tranquilamente de nuevo. La espadachina sonrió y rió para sí misma antes de voltear a ver a su amiga. La sorpresa se extendió repentinamente por todo su rostro cuando vio a Asuna, una de las chicas más duras de la clase, llorando como una bebé.

–Asuna-san, ¿qué pasa? – Setsuna preguntó con pánico. –¿Dije algo malo? –

Asuna sollozó y se quitó las lágrimas con brusquedad, antes de golpear juguetonamente a la espadachina en el brazo. –¡No, tonta! Fue realmente conmovedor, lo dijiste todo bien. – la chica más alta, se aclaró la garganta mirando la confusión en el rostro de Setsuna. –¿Te das cuenta de todo lo que acabas de decir? ¡Si le dijeras todo esto a Konoka, ella sería tuya en un segundo! ... Puedes parecer dura por fuera Setsuna-san, pero en el interior eres realmente lo contrario. –

Setsuna suspiró cuando la tristeza comenzó a invadirla. –Créeme, Asuna-san, no hay nada en el mundo que quiera más que decirle a Kono-chan todo lo que siento por ella. – La chica de cabello azabache, se puso de pie y pateó una piedra que se perdió en dirección a la jungla. –Como he dicho antes, tengo responsabilidades hacia Ojou-sama y su familia, es inaceptable que se pongan en peligro por mi culpa… no puedo permitirlo. Violaría el código de guardaespaldas personal... sin mencionar que es la próxima heredera de toda la asociación se magia Kansai y yo solo soy una chica humilde y además medio demonio. –

–¡Pero Setsuna-san! – gritó Asuna sobresaltándose.

–Solo... déjalo así, ¿está bien? – respondió la espadachina. –Eso nunca se hará realidad. ¿Recuerdas lo que dije sobre el amor hace un minuto Asuna-san? ¿Arriesgar todo para asegurar que la persona esté siempre protegida y a salvo? Bueno, eso es lo que estoy haciendo ... mis deseos, sentimientos y mi propia felicidad van en segundo término, y todo esto es para asegurarme de que pueda mantenerla a salvo siempre... Ahora vamos, se está haciendo tarde y tenemos un largo día mañana. –

Setsuna se incorporó y comenzó a caminar hacia su habitación. Asuna hizo una pausa por un segundo y vio a su amiga alejarse lenta y dolorosamente. Sabía lo mucho que Setsuna amaba a Konoka, pero nunca habría pensado que era tan profundo, justo como lo había descrito Setsuna. Sintió que sus pies la empujaban hacia su propia habitación, y finalmente se paró frente a su puerta, donde le susurró buenas noches a su mejor amiga antes de que ambas abrieran sus puertas. Asuna silenciosamente se preparó para irse a la cama y suavemente se acostó sobre la que estaba frente a Konoka. Por un momento, se quedó allí tumbada, viendo a su amiga dormir pensando en todo lo que Setsuna había dicho. Se preguntaba si alguna vez podría sentir lo mismo por Ayaka o si Ayaka alguna vez podría sentir lo mismo por ella. Cuando creyó haber escuchado un gemido bajo y silencioso, salió de la cama.

–...mmm ... Set-chan... – el murmullo vino de Konoka mientras se volteaba suavemente para abrazar su almohada extra.

Asuna sonrió y no pudo evitar dejar que una lágrima caiga sobre su mejilla. Si solo sus amigas supieran cómo se sienten realmente uno del otro, todo estaría arreglado en un segundo. Era casi enloquecedor verlos separados; eran completamente perfectas la una para la otra. Antes de quedarse dormida, el último pensamiento que tuvo Asuna fue asegurarse de hacer lo que fuera humanamente posible para hacerle entender a Setsuna que tenía más futuro y sentido en su vida de lo que pensaba... que a veces, hacer lo correcto significaba seguir lo que tu corazón realmente siente.


Y bueno, chicas y chicos espero les haya gustado! dejenmelo saber con un comentario por favor! me encanta leerlos y me hago una idea muy bonita de que aun existimos fans de Negima y Konosetsu! jeje! Nos vemos en el siguiente capitulo que esto se esta poniendo muy bueno! :D amo a Asuna x Ayaka xD y por supuesto Konosetsu. Nos vemos!

Pd. Espero sus comentarios:)