Capítulo 7. Los pecados del padre.
N/A: Este capítulo es el primero que he escrito que no protagoniza ni Draco ni Hermione. Sé que han esperado por su próxima reunión- está en el próximo capítulo, promesa. Este capítulo da mucho conocimiento necesario de Lucius y sus motivaciones.
N/T: Muchas gracias por los reviews, favs y follows. Lamento si no respondo los reviews pero les aseguro que leo cada uno y los aprecio infinitamente. Me alegra que les esté gustando esta traducción. Espero poder actualizar pronto, pero ya saben que la universidad complica el proceso. Espero les guste el cap, y como se está desarrollando la historia. Como siempre me gustaría agradecer a Doris Tarazona por su apoyo como beta de esta historia. Eres un amor amiga.
¡Disfruten el cap!
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Lucius frunció el ceño ante el golpe en la puerta. Realmente necesitaba terminar de redactar la última versión de su testamento antes de que fuera demasiado tarde.
—¡Adelante!— ladró.
Su ceño se profundizó cuando se abrió la puerta y reveló a su nuera.
—¿Qué quieres, Astoria? —preguntó.
—Necesito hablar contigo.
—Deduje eso, de otra manera no estarías molestándome cuando estoy ocupado.
Ella se ruborizó pero entró en/a la habitación de todos modos. Él suspiró mientras ella se sentaba en el borde de la silla frente a su escritorio. Parecía que iba a ser una larga visita. Guardó el pergamino en el que estaba trabajando, asegurándose de que sus ojos curiosos no pudieran verlo. Astoria podría no estar en la misma liga que los Malfoy cuando de intrigas se trataba, pero ella seguía siendo una Slytherin.
—¿Cómo puedo ayudarte? —preguntó.
—Es sobre Draco —respondió.
—¿Qué pasa con él?
Astoria mordió su labio, obviamente no muy segura de cómo proceder. Él era la única persona en el hogar con el que era cuidadosa. Era casi como si supiera que podría destruirla si cometía algún error.
—He oído algo el otro día.
—¿Y qué oíste?
Su nuera levantó la vista bajo sus pestañas hacia él, absteniéndose de poner en práctica sus artimañas. Tendría que intentar un poco más fuerte que eso, dado que no era apegada a Narcissa.
—Que pronto habrá un Malfoy mestizo.
Lucius hizo una pausa y entrecerró los ojos. Astoria obviamente no era consciente de que él ya sabía, lo que significaba que había acudido a él para causar problemas.
—¿Ah sí? ¿Y cómo ha ocurrido eso exactamente? Hasta donde yo sé, y créeme que lo sabría, mi hijo siempre te ha sido fiel.
Astoria no se preguntó como él podría saberlo. Sabía que él tenía el hábito desagradable de ser consciente de todo lo sucedido en la familia Malfoy. Era una de las ventajas de ser el jefe de la casa. Los elfos domésticos estaban obligados a decirle cualquier noticia que escucharan y los elfos domésticos oían más de lo que nadie les daba crédito. Mira al maldito Dobby.
—¿Draco no te ha dicho?
—¿Decirme qué?
Astoria lo miró un momento analizando su respuesta. Sin embargo, Lucius no estaba dando ninguna.
—Bueno, hubo una confusión con las donaciones de esperma en la clínica y el esperma de Draco terminó con otra mujer —explicó ella, luego hizo una pausa, dándole oportunidad para responder.
Él no dijo nada, solo hizo un gesto para que ella continuara.
—Embarazó a Hermione Granger. Ella está llevando al siguiente heredero de los Malfoy —dijo dramáticamente.
Lucius apretó sus dedos y la miró fijamente.
—Asumo que estás viniendo a mí para que haga algo al respecto. ¿Qué tienes exactamente en mente?
Nunca era malo saber lo que otros querían de ti antes de revelar tu mano. Pero él estaba teniendo dificultad para no ponerla firmemente en su lugar y mandarla por donde llegó.
Ella tiró sus manos hacia atrás.
—¡No dejes que esto suceda! Es ridículo: un Malfoy mestizo y no con cualquier hija de Muggles, sino con la mejor amiga de Potter. Deshazte de eso.
Hubo un silencio cargado. Astoria parecía ansiosa, casi como si esperara que él empezara a hacer una lluvia de ideas. Pero, él estaba más preocupado en controlar su temperamento. ¿Cómo podría esta chica inmadura venir a su estudio, sentarse y decirle que se deshaga de un Malfoy no nacido? Si el bebé era de sangre contaminada o no, la familia significaba todo para él.
—¿Deshazte de eso? —siseó amenazadoramente, inclinándose amenazadoramente sobre el escritorio.
Su nuera retrocedió alarmada ante la ira contenida en su cara.
—¿Eres realmente tan estúpida que no piensas que sería consciente de esto? ¿Qué no sería la primera persona a la que Draco acudiría? ¿Realmente crees que serías tú quien me traería esta noticia?
—Yo…eh…yo— tartamudeó.
—¿Y te atreves a sentarte ahí y decirme que me deshaga de eso? ¿Quién eres tú para dictar lo que los Malfoy hacemos? ¡No eres nada!
—Soy su esposa. — Astoria se encendió.
Lucius resopló.
—¡Vaya esposa que eres! Le negaste un hijo y has usado esta familia como un trampolín para tu propio beneficio.
—¡Yo lo hice a él! Es por mí lo que él es… y, en asociación, tú… es algo en absoluto.
Él rio cortantemente.
—Niña estúpida. ¿Crees que tuviste algo que ver con el renacimiento del nombre de los Malfoy? ¿Qué los Greengrass son tan importantes que han restablecido a una gran familia como la mía?
Ella retorció sus manos y miró abajo, insegura de qué decir.
—Tu silencio habla mucho, querida. Tu padre solo puede soportar su lujoso estilo de vida gracias al dinero de los Malfoy y a la perspicacia de los negocios. Draco convirtió las fortunas de los Greengrass, no al revés. Nosotros estaríamos en la posición en la que estamos con o sin ustedes.
—Si eso fuera cierto, entonces ¿cómo es que Draco estaba tan desesperado por salir conmigo?
Una sonrisa mala y mezquina apareció en sus labios.
—¿Realmente quieres que responda a eso? La lujuria puede hacer que un hombre haga toda clase de cosas estúpidas. Y tú eres un pequeño paquete que puede ser entretenido a veces. He disfrutado particularmente como haz tratado de superar a mi esposa, fallando miserablemente, por supuesto. Mi Narcissa tiene el cerebro y la astucia que iguala con su belleza. Eso la hace bastante formidable. Tú no eres más que una niña tonta jugando en un mundo sobre el que no tiene ni idea.
Astoria se veía afectada por ello. Hizo una mueca y parecía incapaz de responder. Su suegro aprovechó la oportunidad para traer su punto y deshacerse de ella de una vez por todas.
—Pero ahora Draco tiene otra mujer embarazada, tú te has quedado demasiado tiempo y ya no tengo uso para ti. Quiero que te hayas ido al final de la semana.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Qué quieres decir?
—¿Realmente necesitas que te lo deletree? Ya no eres bienvenida en esta casa y si tú sigues aquí al final de la semana, instruiré a los elfos para que te saquen, a la fuerza, si es necesario.
—¡No puedes hacer eso!
Él sonrió.
—Soy el jefe de la casa. Puedo hacer lo que yo quiera.
El rostro de Astoria se enrojeció de ira mientras se levantaba de la silla y golpeaba sus manos, palmas abajo, sobre el escritorio.
—Te vas a arrepentir de esto. Aun sea lo último que haga, te haré pagar.
Él puso los ojos en blanco.
—Chica, he vivido con el Señor Oscuro. ¿Crees que voy a tener miedo de ti?
—Ya verás —gruñó antes de dar la vuelta y salir de la habitación.
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Narcissa se deslizó hacia las sombras silenciosamente al otro lado de la puerta y vio cómo su indignada nuera irrumpía en el corredor lejos del estudio de Lucius. Había seguido a Astoria, ya que no le había gustado la mirada de malicia que había tenido en su rostro todo el día. Y su intuición había sido correcta. La bruja más joven no andaba en nada bueno.
Ahora, se quedó insegura parada en la puerta mientras observaba como su marido suspiraba, ponía un pedazo de pergamino frente a él y comenzaba a escribir.
Ella esperó hasta que Lucius terminara lo que sea en lo que estaba trabajando tan furiosamente. Sabía que era mejor no molestarlo cuando estaba ocupado. Si ella quería su completa e integra atención, era mejor esperar hasta que no estuviera distraído por un interés en los negocios. Lo contrario funcionaba cuando ella quería que él aceptara algo que normalmente no aprobaría. No siempre era fácil vivir con un hombre dominante, pero Narcissa había encontrado caminos alrededor del impenetrable carácter de su marido. Pero ahora esperaba pacientemente, mentalmente preocupada acerca de los problemas que Astoria podría causar a su familia y a su hijo.
Lucius finalmente levantó su cabeza y vio a su silenciosa esposa.
—¡Cissy! ¿Cuánto tiempo llevas ahí?
—No demasiado —mintió Narcissa. Disfrutaba observarlo cuando no era consciente de su presencia.
—Deberías haberme interrumpido —dijo.
—Parecías ocupado. No quería romper tu concentración.
Lucius sonrió tiernamente lo cual solo pudo ver antes de levantarse y acercarse a su escritorio. Él besó su mano antes de llevarla al sofá del área de descanso bajo las grandes ventanas. Incluso después de todos estos años, la antigua cortesía siempre hacía que su corazón latiera más rápido.
—¿Está todo bien? —preguntó.
—Escuché tu conversación con Astoria.
El suspiró y aliso su cabello hacia atrás.
—No quiero que te preocupes por eso. Puedo manejar cualquier intento patético de venganza que ella nos lance.
—No dudo que ella no está a tu nivel cuando se trata de estos asuntos, pero aun así ella podría causar daño. Ella sabe sobre Granger y eso podría dañarnos.
El sacudió su cabeza.
—No quiero que te preocupes por esto. Ella despotricará por algunos días, pero con algunas palabras con su padre, estará fuera de nuestras vidas.
—Creo que estás equivocado, Lucius. No has pasado tanto tiempo con ella como yo, y a tu alrededor siempre ha sido muy cuidadosa, pero esa chica es tan rencorosa como ellos y querrá destruir esta familia.
El rio divertido.
—Vamos, Narcisa. Se necesitará más que ella para lograr eso. Mira lo que hemos pasado en la última década.
—Ella sabe cosas. Draco habló con ella al principio. Ella podría hacerle mucho daño.
Él le apretó sus manos.
—No hay necesidad de estar ansiosa. Lo que sea que ella nos lance, lo confrontaremos de frente.
—Tienes que ser cuidadoso, querido. Esta ya es una situación caótica y podría enturbiar las aguas aún más.
—Tenemos que concentrarnos en el problema con Granger primero.
—¿Por qué estás aceptando este embarazo? Nunca pensé que siquiera sugerirías que un Malfoy mestizo estaría bien.
El pareció desgarrado por un momento, casi como si estuviera debatiendo si debía decirle o no algo. Ella lo dejó jugar en su cabeza, sabiendo que no podía apresurar su decisión. A él le gustaba estúpidamente pensar que ella era delicada e incapaz de lidiar con malas noticias. Él se había vuelto peor desde la Gran Batalla, irritado de cómo sus decisiones habían puesto a su esposa y a su hijo en tal peligro.
Finalmente abrió la boca.
—Hay algo que estado ocultándote.
Narcissa entrecerró los ojos.
—¿Qué quieres decir?
—He estado indispuesto.
—¿Qué quieres decir con indispuesto?
—He estado recibiendo tratamiento en San Mungo para una enfermedad potencialmente mortal. De hecho, me está matando y los sanadores no están seguros de cómo tratarla.
Narcissa lo miró fijamente por un largo tiempo mientras trataba de digerir las noticias. ¿Cómo es que no sabía que su esposo estaba enfermo? ¿Y no solo un poco enfermo sino seriamente enfermo? Ella de repente enfureció, saltando del sofá y paseándose frente a él.
—No puedo creerlo, Lucius Malfoy. He lidiado con esa ridícula idea de que me protejas de todo durante la última década, ¿pero esto? Esto va demasiado lejos. No puedes ocultar estas cosas de mí.
Apoyó sus codos en sus rodillas y puso su cabeza en sus manos.
—Lo siento. No quería ver miedo en tus ojos una vez más, Cissy. Casi me mata la última vez que pasó.
Ella se dejó caer frente a él, levantando su cabeza para poder verlo a los ojos
—Vamos a superar esto y lo haremos juntos.
—No son demasiado esperanzadores en este momento.
—¿Desde hace cuánto tiempo lo sabes?
—Hace unos tres años. Empecé a tener síntomas hace cinco años pero me tomó un tiempo ir a San Mungo.
Narcisa se movió hacia atrás sobre sus talones.
—¿Tanto tiempo? —suspiró.
Lucius la levantó y la sentó en su regazo.
Ella envolvió sus brazos alrededor de él y enterró su cabeza en su cuello, sus manos enrolladas alrededor de él. Se sentaron así por un largo tiempo, sin moverse ni hablar. Simplemente tomando consuelo con la presencia del otro.
Finalmente, Narcissa se incorporó. Se arregló la túnica y secó sus ojos.
—Está bien, podemos lidiar con esto.
Él le sonrió.
—Esa es mi chica.
Ella se volvió hacia él.
—Dime lo que saben.
—Creen que es resultado de estar expuesto a demasiada magia oscura. Estuve ahí cuando el Señor Oscuro empezó a experimentar con sus nuevos hechizos.
—¿Y esto podría ser fatal?
—No están realmente seguros, pero mis síntomas no son alentadores. Parece que cada vez que tengo un ataque, mi cuerpo se pone un poco más débil.
—¿Ataques?
—Tengo ataques dolorosos, donde se siente como si estuviera bajo el hechizo Cruciatus. Resulta en temblores, sudoración, falta de aire y a veces pierdo el conocimiento. —señaló sobriamente.
Narcissa jadeó.
—¿Cómo me has ocultado esto?
—Con mucha suerte, y el hecho de que me empiezo a sentir mareado antes de que el ataque llegue completamente. Eso significa que puedo excusarme y llegar al hospital o aislarme.
—¿Cómo es que los sanadores no saben qué es esto? ¿Eres la única persona que lo sufre?
Se encogió de hombros.
—No están seguros. Piensan que cualquiera que haya estado presente mientras el Señor Oscuro experimentaba podría estar afectado.
—¡Piensan! ¿Solo piensan? ¿Cómo no lo saben? Difícilmente eres la única persona viva que estuvo presente en esas sesiones.
Lucius suspiró.
—La mayoría del círculo interno está en Azkaban, lo que no tiene beneficios positivos en su salud. Mira cuantos han muerto en la década pasada. Rabastan, Avery, Mulciber, Dolohov y Rawle, por nombrar algunos. Ellos podrían haber muerto por la pura desesperación de Azkaban o por esta enfermedad.
—¿Rodolphus?
—¿Quién sabe? Él está enfermo pero eso era de esperarse con cuanto tiempo ha pasado en Azkaban.
—¿No están comparando tus síntomas con los suyos?
Él le dirigió una mirada de nivel.
—Está en la cárcel. No le están dando exactamente el mejor cuidado médico que pueden ofrecer.
Ella mordió su labio.
—¿Entonces qué pasa ahora?
—Seguimos igual que como estábamos.
—Tienes que decirle a Draco.
—No, no pondré esto en él.
Narcissa lo fulminó con la mirada.
—¡Él merece saberlo! Ya has permitido que esto afecte su vida.
—He guardado esta calma precisamente para que no lo afecte – espetó.
—¿Cómo puedes decir eso cuando lo haz presionado para quedarse con Astoria y tratar de tener un bebé?
Él se echó para atrás y pasó sus manos por su cabello.
—Quiero asegurarme de que estemos preparados si ocurre lo peor.
—¡Exactamente! Por eso necesita saberlo.
—Él está lo suficientemente estresado.
—Lucius, no lo trates como un niño. No es estúpido. Ya se está preguntando porque estás aceptando completamente a un Malfoy mestizo.
—¡Lo sé! Pero no quiero añadirle otra carga.
—Pero ya lo hiciste. Estas tomando decisiones que lo afectan directamente. Acabas de botar a su esposa.
—¿De verdad vas a estar enojada por eso? Has querido deshacerte de ella por años.
—Quiero que él se deshaga de ella. No es tu decisión. Es de Draco, y él la ha mantenido aquí porque tú querías eso.
—Quiero lo que es mejor para esta familia y ahora, necesitamos otro heredero. Por si acaso.
Ella frunció el ceño ante su insensible marido. Él podría ser muy rápido en desechar a Draco y su felicidad.
—¿No quieres que Draco sea tan feliz como nosotros lo somos?
Él le lanzó una mirada impaciente.
—Cissy, sé que Draco significa el mundo para ti. También lo es para mí. Pero lo más importante por el momento es asegurar el legado Malfoy.
—¿Qué si Granger da a luz a una niña? Tendrías un heredero pero ella no podría continuar con el linaje Malfoy.
—No ha habido primogénitos mujeres por siglos.
—Bueno, tampoco hemos tenido madres hijas de muggles antes.
Lucius pasó una mano por su cabello, despeinándolo.
—No estoy seguro de que hacer con esta situación y si Astoria fuera más aceptable, entonces la habría mantenido aquí.
—¿Por qué?
—Nada de esto es simple o directo. Horatio ha estado estudiando la ley que rodea esto y no se ve bien.
Sorprendida, Narcissa miró a su marido.
—¿Qué quieres decir con que no se ve bien? Esa niña no es una Malfoy y tenemos mucho más que ofrecer que esa chica Granger.
—Tal situación no había ocurrido antes en la comunidad de magos del Reino Unido. Este podría ser un caso prueba. Y para empeorar las cosas, las leyes en esta área no están plenamente desarrolladas. De hecho, nuestras cortes ni siquiera están funcionando plenamente. Si esto hubiera pasado antes de que el sistema judicial se estableciera, entonces hubiera sido probable que nosotros podríamos habernos ido con el bebé. El Wizengamont es anticuado. La mayoría habría fruncido el ceño ante una sangre sucia tratando de tener un hijo fuera del matrimonio. Y yo podría haber sobornado a cualquiera de esos vacilantes. Pero estas nuevas cortes son un asunto diferente, están basándose en las leyes de sus homólogos muggles. Horatio me informa que en la corte muggle, los derechos suelen ir a la madre. Ellos también tomarían en consideración nuestro pasado, lo cual no nos hace ningún favor.
—Así que por eso le has sugerido a Draco que encante a la maldita chica.
—Inicialmente sugerí eso porque quería mantenerlo fuera de la corte. No es necesario arrastrar el nombre Malfoy a través del sistema legal y los papeles. Pero desde que hablé con Horatio, he llegado a la conclusión de que puede ser la única forma de conseguir al niño —dijo.
—Nunca funcionará.
—Draco puede ser encantador cuando lo quiere.
Narcissa se burló.
—Es Granger, no hay ningún amor perdido entre ellos. Ella lo verá con sospecha.
—Lo sé— dijo Lucius agotado—. Pero estoy perdido en lo que hay que hacer. Es imperativo que tengamos otra generación.
Ella miró a su esposo con tristeza. Nunca pensó que vería el día en que su esposo estuviera desesperado por un Malfoy mestizo. Esto, más que nada, trajo a la luz que tan grave era su enfermedad.
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El corazón de Astoria estaba latiendo. ¿Cómo es que esto había ido tan mal? En lugar de estar indignado y determinado a deshacerse de esa abominación de feto, Lucius lo usó como excusa para removerla de la vida de los Malfoy. ¿Dónde estaba la gratitud por sus servicios a su estúpida familia? Ella había estado preparándose para volverse toda gorda y fea solo para darles otra generación y ¿Cuáles eran sus agradecimientos? ¡Divorcio! ¿Quién era Lucius Malfoy para decidir esos asuntos de todos modos? Ella estaba casada con Draco, no con él.
Astoria se sentó en su cama y trató de calmarse. No haría nada bueno enfadarse. Necesitaba pensar, y rápido, a menos que quisiera ver destruido todo por lo que había trabajado.
Lucius había tenido razón en algunos casos. Los Greengrass se basaron en sus conexiones con los Malfoy para vivir como lo hicieron. Nunca habían sido de las élites sangre pura o particularmente muy ricas. Pero ella siempre había tenido la ambición de mejorar su vida. A diferencia de Daphne, ella no estaba contenta en estar al margen de la sociedad y el matrimonio Malfoy le había ofrecido la oportunidad de ser sumergida en los niveles superiores de la sociedad de sangres pura. Algo en lo que se había deleitado.
Sin embargo, ahora eso estaba en peligro de ser arrebatado y ella estaba dispuesta a luchar con uñas y dientes por ello. Mientras que la palabra de Lucius podría llevar mucho peso, no era definitiva. Draco podría ser terco algunas veces y ella necesitaba mantenerlo cerca.
Era hora de usar su encanto de nuevo. Ella podía envolver a su esposo de vuelta en su dedo meñique. Incluso podría convertir ese embarazo en su ventaja. Si no los preocupaba que fuera mestizo entonces tendrían que prescindir de ella para tener otro hijo. Podría mantenerse delgada y libre de mocosos.
Se acercó al espejo y analizó sus facciones. Tenía solo 27 años y lucia genial, logrando conservar su figura de 18 años. Sus rasgos eran más que agradables, siendo simétricos y clásicos. Ella sonrió; no había manera de que Draco pudiera resistirse a ella si se lo proponía.
Era el momento de arrasar con el callejón Diagon y elegir algunas de las lencerías más sexies que pudiera encontrar, y seducir a su marido una vez más.
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N/A: Sé que todos odian a Astoria y desean que se vaya. Pasará pero las cosas necesitan ponerse en movimiento primero. Y ahora saben porque Lucius está dispuesto a aceptar un mestizo y está recurriendo a medidas tan desesperadas para conseguirle a Draco un heredero.
N/T Espero disfruten del capítulo. Gracias por leer. Besos.
