Capítulo 9. Planes y esquemas.
¡Hola! Primero que nada, una disculpa por la espera, sé que me he tardado mucho en actualizar, pero creo que ya saben mis justificaciones habituales.
Espero disfruten mucho el capítulo. Besos
-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Draco pasó la mañana del domingo organizando todo lo que necesitaba para una ocupada semana de reuniones por delante. No era algo que soñara cuando era más joven y era una parte de la razón por la que se sentía más mayor a su edad. Pero, la verdad del asunto era que había vuelto al trabajo como un remedio a los problemas en su matrimonio. Podía olvidar cuan enloquecedora era Astoria y perderse en inversiones, aunque ahora se daba cuenta que no era lo más saludable del mundo. Todo lo que había hecho era ayudarle a fingir que sus problemas no existían.
Frunció el ceño ante el golpe de su puerta. Odiaba ser molestado hasta que terminara. Siempre lo rechazaba y usualmente era alguien que no quería ver.
—Adelante— dijo bruscamente, continuando a escribir rápidamente sobre el pergamino.
—¿Esa es la forma de hablarle a tu padre?
Draco alzó la vista sorprendido antes de colocar su pluma cuidadosamente junto a su trabajo. Había planeado visitar a su padre despues del almuerzo.
—Padre— saludó. — Por favor toma asiento.
Su padre sacó la silla frente a su escritorio y se sentó, doblando sus manos alrededor de su bastón.
—Tenemos que hablar de Astoria— dijo Lucius, abriendo la conversación.
Draco suspiró mientras pensaba en su discusión de la noche anterior.
—Sí, tenemos que hacerlo.
—Ella sabe de Granger.
—Sí, ella lo sab… ¿Cómo sabes eso?
—Ella vino a mí ayer por la mañana, demandando que hiciera "algo" sobre el niño. Creo que ella pensó que podría dañarla de alguna manera.
Draco sintió la ira inmediatamente corriendo por sus cenas. Estaba sorprendido de sus sentimientos paternales hacia el feto, pero el pensamiento de alguien lastimando a su hijo era exasperante. Había pensado que necesitaría tiempo para llegar a un acuerdo con la realidad de las circunstancias, pero tan pronto como le habían dicho que iba a ser padre, había estado tan feliz, aunque preocupado, de la situación. El hecho de que su esposa hubiera intentado planear detrás de su espalda para ponerle fin a su posibilidad de ser padre era indignante.
—¿Ella hizo qué? ¡La voy a matar!
—Ahora, Draco, no puedes dejar que tus emociones te afecten. Necesitamos tratar de lidiar con esto sin ira.
—Eso es fácil para ti de decir, no es tu hijo del que estamos hablando.
—No. Pero es mi nieto y tú sabes que habría tenido más hijos si hubiera podido.
Draco suspiró. Sus padres habían intentado desesperadamente tener un segundo hijo pero había sido inviable concebir y los magos no habían sido conscientes del tratamiento de FIV (Fertilización In Vitro) en esos días. No es que su padre hubiera accedido a un tratamiento muggle en ese tiempo, de todos modos.
Pasó una mano por su cabello.
—¿Y, qué le dijiste a ella?
—¿Qué crees que le dije? Le dije que tenía hasta el final de la semana para reunir sus pertenencias y salir de la mansión.
Draco se rio entre dientes. Le resultaba gracioso que su padre hubiera llegado exactamente a la misma conclusión que él.
—¿Qué es tan gracioso?— preguntó Lucius.
—Es solo que yo le dije lo mismo anoche.
—¿Anoche?
—Sí, llegué a casa de mi juego de Quidditch y ella…eh… trató de seducirme.
—¿Seducirte?— preguntó su padre, divertido.
No pudo evitar el tinte de color que apareció en sus mejillas. Aunque tenía 29, aún era embarazoso tener este tipo de conversaciones con un padre.
—Sí, ella pensó que podría intentar reavivar nuestro matrimonio. Ahora sé por qué; tú le dijiste antes que sus días estaban contados.
—Ella me amenazó con vengarse de mí.
—Bueno, si ella planeaba hacerlo a través de mí, entonces ella está 7 años demasiado tarde. Perdió cualquier atracción que tuvo alguna vez en mí.
—bueno, es bueno saber que ya ni estás pensando con cierta parte de tu anatomía.
Draco lanzó a su padre una mirada a la cual Lucius alzó una ceja.
—Entonces, ¿ahora qué?— preguntó, decidiendo dejar ese pinchazo bien solo.
—Ahora tenemos a Horatio en el caso para que redacte tus papeles de divorcio— respondió Lucius.
—Supongo que es demasiado intentar presentarnos como una familia feliz ahora.
—Astoria nunca jugaría con eso, a menos que garantizaras que ella será un accesorio permanente como tu esposa.
—Bueno, eso no va a pasar— frunciendo el ceño.
—Bien. Lo importante es que disolvamos este matrimonio con poco escándalo o publicidad. Especialmente si esperamos presentar al niño Malfoy al mundo en nueve meses. No serviría que la verdadera historia saliera a la luz, o que pareciera como si hubieras tenido un romance. Eso enturbiaría demasiado tu reputación.
Él estuvo de acuerdo con eso. Acababa de recuperar su reputación y no estaba listo para que se arrastrara en el lodo una vez más.
—¿Cómo conseguiremos que Astoria acepte un divorcio amistoso?
—Planeo ir sobre su cabeza hablando con su padre esta noche. O pone en línea a su hija o quitamos todo nuestro dinero de su negocio. Cadmus Greengrass disfruta de sus lujos. No querrá tener que empezar a escatimar y ahorrar.
Draco asintió. Lo único que había hecho que Lucius tuviera éxito en las agitadas aguas de la política era su innata comprensión de los deseos de otras personas y como jugar con ellos. La única vez que había fallado en esto fue cuando los había envuelto una vez más con el Señor Oscuro. Él había subestimado a Potter y la enorme fuerza de convicción que el Niño que vivió tenía. Sin duda alguna, si Lucius se hubiera dado cuenta de la fuerza y profundidad de la Orden del Fénix, hubiera desertado mucho antes de la batalla final. Pero, eso no era ni aquí ni allá: si había algo que su padre sabía, era la mentalidad de sangre pura.
—¿Crees que el podrá mantener en línea a su hija?
Lucius reflexionó por un momento.
—Honestamente no lo sé. Espero que su miedo por perder cualquier ganancia de nosotros signifique que él la presionará a comportarse.
Los labios de Draco se apretaron en una rígida línea. Astoria era obstinada cuando no conseguía las cosas a su manera. Ella le recordaba a su propia versión de 20 años: consentido y acostumbrado a obtener las cosas a su manera todo el tiempo. Si él no hubiera pasado por la soberana realidad de la guerra entonces ella hubiera sido la esposa perfecta para él. Habrían sido la pareja más demandante, egoísta y consentida que el mundo hubiera visto en mucho tiempo.
Pero, los tiempos habían cambiado, y aunque Astoria no quisiera ver eso, Draco era muy consciente de que necesitaba crecer. La responsabilidad lo había golpeado y lo había vuelto un poco más amargo. Resintió la perdida de la auto confianza que había poseído alguna vez. Sin embargo, este Draco más endurecido y realista estaba mucho más equipado para lidiar con la situación actual.
—¿Qué sucederá si Astoria decide ser obstinada y se rehúsa a abandonar la mansión?— preguntó a su padre.
—No te preocupes, lo tengo cubierto. Ya he informado a los elfos domésticos para que la saquen, usando cualquier fuerza necesaria.
—Esperemos que no tengamos que recurrir a medidas tan drásticas.
—Oh, no lo sé. Creo que me gustaría ver a Astoria recibiendo una lección después de la forma en la que me habló el otro día— dijo Lucius, claramente divertido por la posibilidad.
Draco no puedo evitar la sonrisa que apareció en sus labios tras las palabras de su padre. Lucius sin duda tenía su manera y no era apta para débiles de corazón. Ser su nuera no te hacía inmune de su ira si decidiste cruzar la línea.
—Hay algo más que quería hablar contigo— dijo Lucius, acomodándose en su silla con un aire inquieto.
Él frunció el ceño. No había visto a su padre nervioso por discutir algo con él… bueno, nunca.
—Necesito hablar contigo acerca del por qué te empujé a permanecer con Astoria cuando contemplaste la idea de un divorcio.
—Fue porque querías un heredero sangre pura para que siguieran con el nombre.
—Si… y no.
—¿A qué te refieres?— preguntó Draco, completamente confundido ahora.
Lucius apoyó sus brazos sobre las rodillas y bajó la mirada hacia el suelo.
—No quería decirte esto, pero tu madre insistió. Aun no estoy seguro si quiero poner esta carga en ti— dijo antes de parar, claramente dudando si continuar o no.
—Por favor, padre, si Madre quiere que me lo digas significa que es importante.
Y ambos hombres sabían que esa afirmación era correcta. Narcissa no presionaba a ninguno a hacer algo a menos que ella lo considerara necesario. Ciertamente no le gustaba interferir en su relación sin razón alguna.
—Lo sé— Lucius suspiró. — Simplemente no quería hacer esto.
Draco se sentó pacientemente, esperando a que su padre encontrara las palabras. Era obvio que era una bomba y él sabía que su padre estaba tratando de averiguar cómo expresar esto para suavizar cualquier golpe que se estaba avecinando.
—Estoy enfermo— dijo Lucius sin aliento, obviamente decidiendo que la honestidad brutal era la manera de proceder. –Y no me refiero a un poco enfermo. Efectivamente estoy muriendo.
Su cabeza se tambaleó mientras trataba de digerir aquella información.
—¿Qué?— preguntó débilmente.
—He estado enfermo durante unos buenos cinco años. Los sanadores de San Mungo están trabajando en ello, pero hasta ahora, no pueden hallar una cura. Creen que puede ser porque estuve presente cuando el Señor Oscuro experimentaba con magia. Esto es por lo que te presioné para que tomaras los negocios antes de que estuvieras listo. No quería hacerlo, quería que disfrutaras tu juventud, pero tuve miedo de morir de repente y que no estuvieras preparado.
El primer pensamiento de Draco fue sentirse justificado de que sus pensamientos sobre las razones de su padre para darle las riendas de los negocios Malfoy eran correctos. Pero entonces, la aplastante realidad de lo que Lucius había explicado le golpeó y el dolor era casi insoportable. Despues de todo lo que habían pasado, perder a su papá por una desconocida y, al parecer, incurable enfermedad era inimaginable. A pesar de los pensamientos de los demás, los Malfoy eran una familia muy única y nunca se había sentido poco amado por sus padres. No solo le habían brindado regalos y cosas materiales sino también amor, amor incondicional. Y a pesar del hecho de que su padre pudiera parecer indiferente o demasiado exigente hacia él, sabía que su padre estaba orgulloso de él.
—Esto no puede estar sucediendo— fue todo lo que pudo decir.
Lucius sonrió con una media sonrisa.
—Créeme, hijo. Desearía que no fuera así. Pero, la verdad es que tengo que hacer preparativos en caso de que muera. Es por eso que te empujé a tener un hijo con Astoria.
—Me preguntaba por qué eras tan firme con tenerla cerca.
—No soy estúpido, Draco. Sabía que si tú te divorciabas de Astoria te tomarías tu tiempo antes de casarte de nuevo. Pero no estoy seguro si tenemos tiempo para ello. Quería estar seguro de que hubiera un heredero antes de morir.
—Deja de decir eso— dijo agitadamente, pasando una distraída mano por su cabello.
—¿Por qué? Es la verdad. Estoy muriendo, Draco; es por eso que he hecho todo lo posible para asegurarme de que estás a la altura de todo lo que necesitas hacer para actuar como el jefe de esta casa.
Draco se levantó y caminó hacia la ventana, mirando hacia el exterior sin realmente verlo, antes de dirigirse hacia el gabinete de bebidas, tomando el whiskey de fuego y tomándolo de un trago. Tosió un poco mientras el alcohol quemaba la parte posterior de su garganta.
—¿Quieres uno?— preguntó, ofreciéndole a su padre un vaso.
—No. Intento mantenerme alejado del alcohol. Puede desencadenar ataques.
—Tomaste uno el día que te dije acerca de Granger
Lucius sonrió
—En esas circunstancias, creo que puedo ser excusado.
Draco se rio entre dientes pero el sonido no mostraba ninguna diversión. Se sentó de nuevo, acunando un caso de whiskey de juego entre sus manos.
—¿Qué hacemos ahora?
—Continuar como estábamos. Es lamentable que todo con Astoria haya explotado en este momento, pero tal vez será una bendición disfrazada. ¿Cómo te estás llevando con Granger?
—Me encontraré con ella el miércoles por la tarde. La mujer Weasley metió un poco de sentido en ella y accedió a discutir conmigo la situación.
—Eso es algo positivo, ¿cierto?
—No lo sé. Ella es hostil y ve a este bebé como solamente de ella. No hay manera de que se vaya a rendir.
Lucius apretó sus dedos.
—Tal vez tenemos que revisar las cosas un poco. He hablado con Horatio y cree que es poco probable que tengamos la custodia completa del niño. Él ha hablado con un abogado familiar muggle y le ha descrito la situación. De acuerdo con los tribunales muggle, lo más probable es que a Granger se le dé atención primaria. Se te permitirían los derechos de visita. Si el Wizengamot está decidido a continuar tomando en cuenta a los muggles en esta área, entonces tenemos que ser realistas.
Draco asintió. Esto no era una gran sorpresa. Él había hecho un poco de su propia investigación sobre el tema.
—Los derechos de visita podrían funcionar.
Su padre le lanzó una aguda mirada.
—No te pongas complaciente, Draco. No es ideal bajo ningún término. Ningún Malfoy ha crecido fuera de la mansión desde que William el conquistador nos concedió la tierra. Solo estoy contemplando esa opción por razones prácticas. Quiero que el niño crezca y conozca su herencia y que sepa que significa ser un Malfoy
—Si es que lleva Malfoy como apellido— comentó Draco amargamente.
La cabeza de Lucius se alzó y era obvio que jamás había pensado en eso
—No— dijo, manoteando en el aire. — Demando que el niño tenga Malfoy como apellido. Eso no es negociable
—¡No es bueno adoptar ese tono conmigo! Si dependiera de mí, el niño crecería aquí y no sabría nada de Granger, pero tristemente, parece que ella está al mando.
—Necesitas enfatizar cuán importante es, Draco. El niño necesita ser reconocido públicamente como un Malfoy.
—Dame una oportunidad, papá. Solo he conseguido que acceda a reunirse conmigo, e incluso entonces, no lo logré yo.
—Trabaja duro en esto. Estaba hablando en serio cuando dije que necesitas usar tu encanto. Tienes que ser amigo de ella y conseguir que esté de acuerdo con esto, por lo menos.
—¿Por qué creo que será más fácil decirlo que hacerlo?
Lucius pareció relajarse un poco.
—Nadie dijo que esto sería fácil. Y los Gryffindor fueron siempre testarudos— dijo con un destello de humor.
—Sí, estupendo— gruñó Draco.
Su padre se inclinó hacia delante, le tendió la mano y palmeó su hombro.
—Tengo fe en ti, Draco. Puedes cambiar esta situación, solo necesitas creer en ti mismo.
Draco no podía dejar de pensar que las cosas iban a ser mucho más complicadas que eso, pero ahora no era el momento de cargar más a su padre. Le daría oportunidad y vería a donde conducía esto. Despues de todo, él nunca había intentado ser amable con Granger antes.
—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—oo—o—o
Hermione se sentó en la oficina de su abogado. Nunca había estado tan complacida de tener un círculo tan fuerte de amistades como el que había tenido en este último par de semanas. Habían sacado todas las paradas para ella y en lugar de ser críticos, ellos estaban de pie firmemente junto a ella, independientemente de si estaban de acuerdo con su decisión inicial o no.
Era algo bueno tener estas amistades para respaldarse porque las cosas definitivamente no eran como ella desearía, y estaba agradecida de que Harry y Ron fueran a su cita con el abogado, a pesar de ser en la mañana del lunes.
—¿Qué quiere decir con que Malfoy podría obtener derechos de visita?
—Esta no es una situación normal, Hermione, y necesitas reconocer eso. — Lucy Gordon, su abogada dijo conciliadoramente.
—Sé eso, pero sin duda mi contrato anula cualquier rol del padre biológico.
—Si el esperma pertenecía a un donador, sí. Pero el señor Malfoy no es un donante de esperma. Él fue a la clínica De Braun para ser padre de un niño. Eso mete su contrato al juego y lo más probable es que una corte te otorgue la custodia residencial pero darle contacto a él. Un niño necesita a ambos, un padre y una madre, y los tribunales están dispuestos a hacer que eso pase en la mayoría de los casos.
—El niño tendría una figura paterna. Muchas de ellas— dijo Ron, metiéndose en la conversación.
Lucy mandó una mirada irritada hacia él.
—Estoy segura que ese es el caso, Sr. Weasley, pero el hecho del problema es que el señor Malfoy es el padre biológico del niño, y él tiene derechos también.
El corazón de Hermione se hundió. Ella lo sabía en el fondo pero eso no hizo que escuchar la noticia fuera menos devastador. Sus esperanzas de que de alguna manera su contrato se reconociera e invalidara el de Malfoy se alejaban rápidamente.
—¿Hay alguna manera de que pudiera utilizar el error de la clínica a mi favor, especialmente en relación con los contratos?— preguntó ella.
Su abogada negó con la cabeza—
—El único rol que la clínica tiene ahora es si tú decides demandarlos por tal error.
Hermione suspiró. Ella ya había tenido esta conversación con sus padres, quienes habían estado indignados por un error médico tan básico. Ellos habían planteado la posibilidad de demandarlos, pero ella no estaba interesada. No necesitaba el dinero y ciertamente no necesitaba el estrés de arrastrar otro caso a los tribunales. El primero con Malfoy tenía que ser lo suficientemente humillante.
—Si quieres ir por ese camino, puedo ponerte en contacto con un abogado de litigios. No soy especialista en esa área de la Ley— ofreció Lucy.
Ella sacudió la cabeza.
—Gracias, pero no es algo que me interese en este momento.
—Es probablemente lo mejor concentrar tus energías en pelear una batalla legal a la vez— aconsejó su abogada.
—Entonces, ¿crees que es mejor si ofrezco derechos de visita a Malfoy y espero por un acuerdo fuera de la corte?— preguntó Hermione.
—Mira, es pronto todavía. No quiero empujarte a tomar una decisión acerca de esto ahora. Ni siquiera hemos programado una cita en la corte aun o escuchado de la representación legal del señor Malfoy. Pero no quiero darte consejos legales irrealistas, es por eso que quiero que estés preparada para el rol que el señor Malfoy puede jugar en la vida de tu hijo.
—¿Hay alguna manera de que me pueda robar la custodia? El presenta una vida familiar más unificada.
Ambos, Harry y Ron se acercaron a Hermione, cerrando filas ante la mera sugerencia de que tal cosa sucediera. Ella estaba conmovida. La hacía sentir mucho más apoyada, como si pudiera enfrentar cualquier cosa una vez más. Sus dos mejores amigos eran buenos en hacerla sentir invencible frente a enormes obstáculos.
—Una vez más, es demasiado pronto para saber. ¿Él pondrá una reclamación por la custodia completa? – preguntó Lucy.
Hermione negó.
—No lo sé, pero siento que tengo que estar preparada para todos los posibles resultados. No puedo imaginar a Malfoy esperándome para jugar un rol que sea innecesario. No tenemos la mejor historia.
—Bueno, todo lo que puedo decir es que si es improbable que tú obtengas la custodia completa, es aún más improbable para él, independientemente de sus antecedentes familiares.
—¿Él puede sobornar a los tribunales?— preguntó Harry.
Lucy sacudió la cabeza.
—No, y la mayor razón por la que el Wizengamot ha deliberadamente buscado hacia los tribunales muggles. Queremos acaparar con cualquier corrupción o soborno en casos legales. Es por eso que hay profesionales tomando casos cuando nadie es capaz de representarlos en las cortes. Algo que debería saber, Sr. Potter.
Harry asintió y Hermione recordó el ridículo "juicio" que él había tenido que enfrentar en al inicio de su quinto año en Hogwarts. Se sintió mucho más segura sabiendo que el sistema era mucho más profesional de lo que había sido entonces, cuando Fudge había jugado el papel de persecución, juez y jurado. Aunque al profesor Dumbledore no tendría que habérsele permitido defender a Harry. Estaba feliz de que nada como eso podría pasar ahora, aun mas considerando el historial de Lucius Malfoy con el Wizengamot.
—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o
Quince minutos despues, habían terminado su reunión y se dirigían por un muy necesitado alimento.
—¡Maldita sea! No puedo creer que este pobre niño tendrá a Malfoy jugando un son en su vida— dijo Ron, después de que se acomodaran en una cafetería cercana.
—No, Ron— dijo Hermione con un gemido.
—¿Cómo te sientes al respecto?— preguntó Harry.
Ella se encogió de hombros.
—No lo sé. Desearía estar sorprendida pero he leído demasiado con respecto a la ley familiar últimamente para estar sorprendida por lo que Lucius tenga que decir. Me hace más reconciliada con la reunión que Ginny más o menos me forzó a ir.
—¿Qué reunión?— preguntó Ron, su boca llega de salchichas.
—Acordé reunirme con Malfoy el miércoles por la tarde.
—¿Qué? ¿Por qué?— preguntó el pelirrojo.
Hermione rodó los ojos.
—Porque, como tu hermana señaló, tengo que tratar y ser una adulta con esto. Puedo no querer que juegue un rol, pero como viste justo ahora, puede que no tenga muchas opciones al respecto.
—Toda esta situación es basura— dijo Ron.
—Dímelo a mí. Intenta lidiar con ello mientras tu cuerpo está fuera de control y tus hormonas siguen haciéndote llorar.
Ambos chicos hicieron una mueca. Ellos habían visto a Hermione llorar más en las últimas semanas que en cualquier momento de toda su amistad con ella.
—Tal vez debas llorar cuando te reúnas con Malfoy. El probablemente corra una milla de ti— dijo Ron con una sonrisa.
Hermione rio un poco ante eso. Ron podría no ser la persona más perceptiva pero siempre había un buen trabajo en animarla. Ella necesitaba eso justo ahora. Todo este embarazo estaba cayendo a su alrededor.
—¿Quieres que vayamos contigo?— preguntó Harry.
Ella sonrió a él pero sacudió su cabeza.
—No, creo que es mejor que nos reunamos a solas. Además, se vería muy tonto si llego con respaldo. Quiero que lidiemos con esto maduramente y esa no es la mejor manera de establecer el tono.
—Estamos encantados de estar alrededor si eso hace que te sientas más segura.
—Dudo que él me haga algo. Creo que si quisiera hacer eso, ya lo habría hecho hasta ahora.
—Lo sé, y estoy de acuerdo, especialmente despues de mi conversación con él. Pero me refiero al apoyo emocional para ti— dijo Harry.
—No, debo estar bien.
—¿Has pensado más sobre poner una queja sobre Bulstrode?
Hermione había pensado en eso. Estaba indignada de que la ex bruja Slytherin abusara de su posición de poder de tal manera. No era aceptable romper la confianza de tus pacientes. Despues de volver al trabajo despues de su anterior cita, había estado echando humo y muy cerca de escribir una enojada carta quejándose con la jefatura de Maternidad Mágica en San Mungo así como cambiarse a un hospital diferente. Pero su ira se había enfriado y había pensado en los potenciales beneficios si usaba su información a través de Bulstrode cuidadosamente.
—Para ser honesta, creo que voy a dejarlo.
—¿Qué? – dijo Ron, escupiendo. — Ella abusó completamente de su posición. Podrías haber hecho que la despidieran por eso. Deberías hacer que la despidan.
—Podría, pero también podría usar esto para mi propio beneficio. Oh, no planeo dejar que se salga con la suya. Sé que ella ama su trabajo, he preguntado por ahí. Y la confrontaré. Esta acción probó que ella es cercana a Malfoy y que él no está siendo exactamente muy comunicativo con la información personal por el momento, pensé que podría usar a Bulstrode para mantenerme al tanto.
Harry silbó mientras Ron la miraba con sorpresa y admiración.
—Rayos, Hermione. ¿Estás segura que no deberías haber estado en Slytherin?— preguntó Ron.
Ella sonrió descaradamente. –Posiblemente, si no odiaran tanto a los nacidos de muggles.
—Bueno, ciertamente muestras la cantidad de astucia adecuada para llevarlo a cado. Primero ese truco con Rita Skeeter en cuarto año y ahora esto— dijo Harry.
—Ambas mujeres lo merecen. Aunque para ser justa con Bulstrode, ella no está exactamente en la misma liga que Skeeter. Esa mujer es mala y malvada.
—Si quieres que arrestemos a Bulstrode, házmelo saber. Lo que ella hizo es ilegal, estoy seguro— ofreció Harry.
Agarró las manos de Harry y Ron, apretándolas. –Son los mejores amigos que una chica podría pedir.
—Solo no empieces a llorar de nuevo. Por favor, Hermione— dijo Ron, con una expresión de miedo y burla en su rostro.
Ella le lanzó un pedazo de pan.
—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o
Al otro lado de la ciudad, al mismo tiempo que Hermione reía en el desayuno con sus mejores amigos, una hermosa morena caminaba por el Callejón Diagon dirigiéndose a un edificio alto y brillante que se había construido hace unos pocos años.
Mientras caminaba por el inmaculado vestíbulo, alisó con sus manos su túnica prístina, sabiendo que se veía lo mejor posible. Su maquillaje era perfecto y ningún cabello estaba fuera de su lugar. Ella presentaba una fresca y eficiente fachada, precisamente el atisbo que había estado buscando. Sus tacones resonaron contra el mármol del suelo mientras se dirigía al mostrador de la recepción.
La recepcionista parecía adecuadamente impresionada cuando ella se detuvo, frente a ella.
—¿Cómo puedo ayudarle, madame?— preguntó la recepcionista.
Astoria frunció el ceño por un breve momento. Ella prefería ser llamada "señorita" ya que solo tenía veintisiete años. Por otra parte, no quería parecer joven o crédula. La persona a la que estaba ahí para ver se la comería viva si ese fuera el caso.
—¿Podrías decirle a Rita Skeeter que tiene un visitante?
—Si pudiera tomar asiento en la sala de espera, le dejaré saber que está aquí, señora…
—Ella está esperándome— dijo Astoria, no dispuesta a darle a la recepcionista el placer de tener su curiosidad satisfecha. Ella también sabía la importancia de mantener su visita lo más discreta posible. Cuanta menos gente escuchara de ello, mejor.
La recepcionista asintió, intimidada por su aire de seguridad para no exigir un nombre, y Astoria se abrió paso entre los lujosos sofás que componían el resto del área de recepción. Se dejó caer con gracia en el sofá frente al mostrador y lánguidamente cogió la última copia de Witch Weekly
-oo-o-o-o-o-o-o-o
Espero hayan disfrutado mucho el capítulo, ya saben que cualquier duda, sugerencia, queja o lo que sea dejen un review.
Quiero agradecer como siempre a mi adorada Beta y a cada uno de los que leen esta traducción y son pacientes con las actualizaciones.
Besos
