Capítulo 10. Nuevos comienzos.
Rita Skeeter sonrió mientras llevaba a su invitada a la sala de reuniones que había preparado esa mañana. Si había calculado la personalidad de Astoria correctamente, entonces la joven bruja querría sentirse importante. Té, café y una selección de pequeños y delicados postres estaban puestos sobre la mesa completando la fachada de un tratamiento VIP.
Cuando se sentaron, Rita reflexionó sobre la razón por la que Astoria quisiera verla. La lechuza que le había enviado había sido irritantemente vaga, pero en ella había dicho que tenía algunas noticias sobre su esposo por las cuales Rita estaría muy interesada. Rita había estado en la profesión periodística por más de 30 años por una razón. Se especializó en conseguir primicias, y esta podría ser una de las más grandes hasta ahora. Los Malfoy eran notoriamente solitarios. Era casi imposible conseguir información personal sobre ellos que no hubiese sido investigada antes. Eran escurridizos. Tenían que haberlo sido para mantener a Lucius fuera de Azkaban no una, sino dos veces.
-Entonces, Astoria… ¿puedo llamarte Astoria?
-Si, por favor hazlo. "Sra. Malfoy" siempre me hace sentir tan vieja- respondió la morena con una sonrisa.
-¡Estupendo! Entonces, Astoria, ¿de que querías hablar?
Observó como la bruja más joven se recomponía, dobló la pierna izquierda sobre la derecha y delicadamente puso sus manos sobre las rodillas.
-Tengo algo angustioso que compartir con respecto a mi esposo, Draco Malfoy. Pero lo haré con una condición: permanecer como una fuente anónima.
Rita estaba intrigada. Era insólito que un Malfoy rompiera filas y hablara de otros miembros de la familia con la prensa, y estaba dispuesta a aceptar casi cualquier cosa para conseguir esta historia.
-Por supuesto, Astoria. No hay necesidad de nombrarte en ningún artículo que publiquemos.
-Oh, espero que esto sea una serie de artículos, y pienso que tu compartirás mi visión una vez que escuches lo que tengo que decir.
Se inclinó hacia delante y sacó un bloc de notas y una vuelapluma de su bolso.
-No te importa si tomo notas, ¿verdad?- preguntó.
-Creo que sería mejor si lo hicieras, Rita.
-Así que, tú esposo Draco. ¿Qué ha estado haciendo?
-Bueno, digamos que hay una situación con cierta Hermione Granger- dijo Astoria tentadoramente.
Rita se irguió en su lugar, más que interesada ahora. Decir que ella detestaba a Hermione Granger era subestimar la situación. Esa pequeña y repugnante criatura había destruido su carrera y le había tomado años a Rita recoger las piezas. Pero, nunca había sido contratada de nuevo por el Diario el Profeta. En cambio, tuvo que conformarse con trabajar en Witch Weekly, que no era más que una revista glorificada de chismes sin el prestigio que conllevaba trabajar para el periódico principal del mundo mágico en Reino Unido. Y tampoco pagaba tan bien.
Por lo menos ya no tenía el chantaje colgando sobre ella. No tenía sentido permanecer como un animago no registrado si Granger estaba cerca para evitar que ella lo usara correctamente.
-Por favor continúa, Astoria. Como puedes ver, soy toda oídos.
La tarde del miércoles llegó demasiado rápido para la tranquilidad de Hermione. Había tolerado una charla de ánimo de Ginny durante el almuerzo de ese día, tratando de permanecer en calma y de no dejar que sus hormonas mandaran sobre ella.
-No veo por qué estás tan decidida a que intentemos llevarnos bien- Hermione le había dicho a su pelirroja amiga.
-Porque Harry me dijo lo que había pasado en la junta con tu abogado, y hay muchas probabilidades de que ambos tengan que cooperar en el cuidado del hijo que comparten- había respondido Ginny.
Ella suspiró. Tuvo algunos días para diferir y analizar las deprimentes noticias de Lucy, pero eso no significaba que estuviera reconciliada con la idea de tener que tratar con Malfoy el resto de su vida.
-Lo sé, y tienes razón, pero eso no hace nada de esto más fácil.
Ginny le había acariciado la mano.
-Por supuesto que no, cariño. Pero, tómalo de mí: los padres también son importantes en las vidas de los niños. Y sé que no planeaste tener un padre en la vida de tu hijo, lo que hubiera estado bien si esto hubiera resultado como lo planeaste. Pero no pasó así Hermione y si él quiere tener un papel en la vida de este niño, entonces debes darle la oportunidad de hacerlo. No es justo para tu bebé si no lo dejas.
Ginny tenía razón. Hermione lo sabía. Pero estaba batallando con superar el punto que él realmente era un Malfoy. De este niño siendo la mitad de él.
Aun no estaba convencida de que Malfoy incluso quisiera ser un buen padre. Hasta ahora, todo lo que había oído de era que este bebé sería el heredero Malfoy. A sus hijos, eso no era importante. Además, había que mirar como ese tipo de sentimiento había arruinado a Draco. Apenas había sido un niño equilibrado, bien portado y socialmente ajustado en la escuela. Había sido un snob horrible que acosaba a otros. Y ella no se conformaría con ningún hijo suyo pensando que tenía derecho a cualquier cosa solo por su apellido.
Lo que la hizo pensar en los apellidos. Godric, había otro tema difícil de tratar para ellos. Ella dudaba que los Malfoy estuvieran de acuerdo con que un niño suyo tuviera un apellido diferente, pero Hermione ciertamente quería que la pequeña Iris se apellidara Granger. ¿Tendrían que hacer cargar al niño con uno de esos odiosos apellidos dobles? Granger-Malfoy o Malfoy-Granger.
Ella frunció el ceño. Esto se estaba volviendo ridículamente complicado y ella ni siquiera había llegado a las doce semanas.
Aclaró sus pensamientos mientras se acercaba a la cafetería. No sería bueno aparecerse viéndose y sintiéndose agotada. Tenía que permanecer sensata durante toda esa conversación, de lo contrario podría estar tentada a arrojar agua hirviendo sobre el molesto ex-Slytherin.
Hermione estaba placenteramente sorprendida al ver que Malfoy ya estaba en la cafetería. Por lo menos mostraba que se estaba tomando esto enserio. No podía haber dejado pasar si él llegara tarde solo para demostrarle que podría mantenerla esperando por él.
Caminó hacia la mesa del fondo que él había tomado, satisfecha de que proveería privacidad ya que el área no estaba ocupada. Cuando llegó a la mesa, él se puso de píe y ella se sorprendió por su caballerosidad, ya que no lo había esperado ni experimentado antes, al menos no de parte de Malfoy. Sacó su silla y se sentó, viendo como él seguía su ejemplo.
-Lo siento, no ordené por ti, no estaba seguro de qué querrías- dijo, señalando su taza.
Las cejas de Hermione se alzaron. El realmente se estaba comportando de la mejor manera. Tal vez esto podría funcionar si ellos continuaban tratándose entre sí con ese nivel de respeto.
-Está bien, subiré y ordenaré algo- respondió.
-No, quédate ahí- dijo antes de agitar su brazo en el aire llamando al mesero.
Hermione vio que era el mismo adolescente que les había servido la vez pasada. Estaba menos sorprendido por las acciones de Malfoy esta vez y vino con solo un poco de reticencia.
-¿Si, señor?- preguntó.
-A mi amiga le gustaría ordenar- respondió Malfoy.
Le lanzó una mirada de disculpa al pobre chico antes de darle su orden. Luego se giró con ojos reprochantes a Malfoy.
-Deja de mirarme como si él fuera un elfo doméstico. Se le paga por el trabajo que hace aquí.
-Sí, pero esta no es una cafetería de servicio de mesa.
-Me dijiste eso la última vez. Le di una gran propina. Eso más que compensa su problema.
Ella suspiró. No tenía sentido ir por esa ruta de nuevo. Siempre iban a tener opiniones diferentes cuando se trataba de aquellos que trabajaban en ese tipo de empleo.
Se sentaron con un silencio incomodo mientras esperaban a que su bebida llegara, ella podía sentir sus nervios aumentando. Deseaba poder pensar en algo para romper el silencio tenso pero no podía. Luego la golpeó el hecho de que realmente no conocía a Malfoy para nada. No sabía cuáles eran sus intereses o gustos y solamente tenía ideas preconcebidas que había adquirido por su horrible comportamiento en la escuela.
Una vez que su bebida llegó, se recostó en su silla y sopló sobre su té caliente para enfriarlo. Levantó sus ojos y vio que Malfoy la estaba mirando. Era un poco desconcertante.
-Así que…- dijo ella, en un desesperado intento de romper el silencio.
-¿Cómo te sientes?
Ella sonrió. La conversación estaba yendo en la misma ruta que tenía anteriormente. Aunque, esta vez ella estaba decidida a tratar de mantenerse civilizada y no molestar a Malfoy para que se fuera enfadado.
-Estoy bien
-¿Y las náuseas matutinas? ¿Se han ido?
-No, no tienden a retroceder hasta el comienzo del segundo trimestre.
-¡Oh!
La tensión y el silencio regresaron.
Ella respiró profundo. No era bueno para ellos que se acobardaran. Necesitaban hablar propiamente sobre sus opiniones y sobre que iban a hacer. Para su propia tranquilidad mental, necesitaba saber exactamente que pretendía él.
-Está bien, solo voy a decir esto. Realmente no nos conocemos, no tengo idea de que está pasando en tu vida y estoy segura que se aplica al contrario. Pero, vamos a tener que cooperar de alguna manera por el bien de este bebé. He hablado con mi abogado y sé que es poco probable que mi contrato don la clínica se cumpla a la luz de tu deseo de participar en la vida de este bebé.
Hermione observó mientras la rígida línea de los hombros de Malfoy se relajaba y la inquietud desaparecía de su rostro. Ella ni siquiera había sido consciente de que había estado así, pero ahora, mientras se relajaba, podía notar que había estado tan tenso e incómodo como ella
-No vas a pelear por mis derechos de estar en la vida del bebé.
Ella dudó, insegura por un momento de sí quería realmente quemar ese puente. Ella era decisiva y una vez que tomaba una decisión, tendía a seguir con ella. Si ella le decía que ella le permitiría el acceso, entonces cumpliría su palabra. No habría vuelta atrás, no estaba en su naturaleza.
-No, no voy a pelear.
Él la miró un poco sospechoso, como si estuviera sopesando sus palabras y ver si podía confiar en ella o no.
-¿Qué ha traído este cambio de parecer?
-Dudo que te hubiera negado un rol en la vida del bebé. Yo estaba en shock y un poco espantada, lo que causó que me pusiera a la defensiva. Pero, sé que tener ambos padres en tu vida puede hacer una gran diferencia y no quisiera negarle esa oportunidad a mi hijo.
-¿Y no vas a cambiar de opinión?
Ella no lo culpó por querer estar seguro. Ella haría lo mismo si estuviera en sus zapatos. –No, te doy mi palabra en esto.
Malfoy asintió, sabiendo que no debía cuestionar eso. Él obviamente sabía lo suficiente de ella para saber que era honorable.
-Está bien. Entonces, eso debería hacer esto mucho más fácil.
-¿Vas a pelear por la custodia primaria?-preguntó nerviosamente, consciente de que le había dado garantías cuando ella no tenía ninguna. Podía sentir los nervios apretando su estómago. La respuesta de él podría significar o bien una catástrofe o un camino más fácil por delante.
La miró directamente a los ojos, su expresión seria.- Planeaba hacer eso, sobre todo porque estabas siendo especialmente difícil con esta situación. Pero, como tú, he estado hablando con mi representación legal y es poco probable que la corte se pronuncie a mi favor.
Ella envolvió sus manos temblorosas alrededor de su taza de té de manzanilla, el alivio invadió su cuerpo.
-¿Dónde nos deja eso?- preguntó ella.
Él sonrió ligeramente. –No estoy seguro. Aun me estoy recuperando del hecho de no tener que pelear contigo por todo.
Hermione bajó la vista a la mesa. Estaba sintiendo la agitación emocional del último mes pero no pudo sentirse más que optimista sobre cómo podría salir esto. Ellos necesitaban intentarlo y seguir comunicándose entre sí, ser honestos sobre lo que querían. Si se las arreglaban para hacer eso, entonces las cosas podrían no resultar ser el gran desastre que ella había construido en su cabeza.
-Pero, me gustaría pedirte una cosa, Granger.
Ella volvió sus ojos hacia él. -¿Qué es esa cosa?
-Quiero ser parte de este embarazo, me gustaría asistir a las consultas contigo.
Ella hizo una mueca. No tenía planeado eso realmente. Las consultas se sentían personales, era donde ella discutía sobre su cuerpo y el impacto que el embarazo tenía en él. –No lo sé.
Él se tensó inmediatamente, la sospecha se reflejó en su rostro. Ella extendió las manos.- No es lo que tú piensas. No estoy buscando alejarte deliberadamente, pero las consultas son íntimas y se sentiría raro que tú estuvieras ahí.
-¿Qué hay de los ultrasonidos? Realmente me gustaría estar presente en los ultrasonidos.
Ella asintió. Eso era justo. Si ella estaba preparada para permitirle ser parte de la vida del bebe, entonces no era más que justo que el viera los ultrasonidos.- Está bien, eso estaría bien.
El pareció completamente relajado entonces, perdiendo el control Malfoy y volviendo a caer en su silla en una posición más natural que rígida y recta que mantenía desde que ella había llegado.
-No pienses que estoy impresionada o feliz con como mi confianza fue abusada por ti y Bulstrode- mencionó, determinando que él sabría lo fuera de lugar que había estado. Le complació notar que parecía culpable.
-No sabía cómo hacer que te sentaras y hablaras conmigo.
-Podrías haberlo pedido.
Él se burló. –Nunca hubieras accedido.
-Lo hubiera hecho.
Él le dirigió una mirada incrédula.- Solo estás aquí porque Weasley te obligó a venir.
Ahora era su turno de sentirse un poco culpable. Probablemente él estaba en lo correcto. Ginny había sido la que la había hecho venir hoy, y si eso no hubiera pasado probablemente seguiría negándose a sentarse y hablar con él. Había sido un poco infantil con sus reacciones desde que se enteró que él era el padre, pero en su defensa, había sido un shock masivo, y él no había estado informando acerca de sus intenciones exactamente, o incluso de su vida personal.
-Aun así, ese no es el punto. Bulstrode es mi partera y cruzó un límite muy grande para ayudarte. Podría hacer que la despidieran.
Malfoy la miró por un momento. -¿Harías eso?
-Dime por qué no debería- preguntó, levantando una ceja.
-Ella ama su trabajo e hizo eso por mí.
-¿Y?
Él se encogió de hombros, casi como si reconociera la debilidad de su argumento. –Tú has roto las reglas con tus amigos antes.
Hermione se rio. - ¿Eso es lo que vas a sacar? Esperaba más de ti, Malfoy. Si, rompí algunas reglas cuando estaba ayudando a Harry a vencer a un increíblemente poderoso mago oscuro que intentaba erradicar a todos aquellos que no encajaran en su plan. Lo que Bulstrode hizo difícilmente entra en la misma categoría y fue mucho peor. Hay juramentos médicos contra lo que ella hizo.
Ella lo observó mientras pasaba una mano distraída por su cabello. – Tienes razón, y no te culpo si la denuncias pero por favor, Granger, dale otra oportunidad. Prometo que no usaré mi posición como amigo cercano para obtener información de nuevo. Ella realmente es una partera fantástica y le tuve que rogar y suplicar para que me ayudara.
-No creas que no le mencionaré esto a ella.
-Espero completamente que lo hagas.
-Bien- dijo deliberadamente, apartando la vista de él y tomando otro sorbo de su té que se había enfriado rápidamente.
Otro silenció cayó sobre ellos pero al menos este fue menos agónico que los anteriores. También le dio a Hermione una oportunidad para pensar. No había esperado que esta reunión fuera tan bien como lo había hecho, y estaba complacida de que hubieran podido llegar a un acuerdo en muchas cosas. Pero aún estaba en la oscuridad cuando se trataba de circunstancias personales y porqué él quería estar tanto en la vida del bebé. Sabía que la clínica le había ofrecido a Malfoy un tratamiento gratis con Astoria hasta que concibiera. Le habían ofrecido un trato similar si le daba el bebé a Malfoy. Esta era la oportunidad perfecta para preguntarle sobre eso.
-¿Y qué hay de Astoria? ¿Cómo se siente ella con todo esto?- preguntó.
Levantó la cabeza de donde había estado, contemplando su café. -¿Qué tiene que ver ella?
-Es tu esposa. Tiene todo que ver con esto.
-Su rol no es de tu incumbencia.
Hermione entrecerró los ojos hacia él.-Ella tendrá contacto con mi hijo, lo que la convierte en mi asunto. Si ella estuviera embarazada, ¿sería feliz ayudando a criar al hijo de otra mujer?
-No hay conflictos. Todo está bien- dijo inútilmente.
Ella frunció el ceño. ¿Por qué se sentía como si estuviera escondiendo algo de ella? Si todo estaba realmente bien, entonces ¿por qué no estaba dispuesto a abrirse y decir algo?
-¿Por qué debería creerte? Parece que las cosas no están bien, para ser honesta.
-Mi relación con mi esposa no tiene nada que ver contigo. No tiene relevancia para tu vida o para nuestro hijo- dijo bruscamente.
-Discrepo- dijo, poniéndose más sospechosa por el momento.
-Déjalo, Granger. Si quisiera discutir esto contigo, lo haría. Ahora, si eso es todo, tengo lugares donde estar.
Se puso de pie mientras completaba esa frase, ella lo miró. ¿Qué sucedía con Malfoy para que escapara tan pronto como la conversación giró hacia él?
-Déjame saber cuándo sea el ultrasonido. Mi madre me dice que es alrededor de las doce semanas. ¿Es eso correcto?- preguntó-
Ella asintió. –Te enviaré una lechuza con la fecha, la hora y el lugar.
Aceptó brevemente antes de girar sobre sus talones y dejar la cafetería. Hermione se quedó preguntándose cómo la reunión había pasado de un acuerdo cordial a él enfurruñándose y negándose a responder sus preguntas. Algo no estaba bien con el matrimonio de Malfoy, y ella estaba decidida a ser que era, especialmente porque podría afectar a su hijo. Ella no permitiría que ningún bebé suyo fuera empujado a una casa infeliz.
Comprobó su agenda mágica y golpeó su dedo instintivamente ante la nota del viernes: tenía previsto ver a Bulstrode en la mañana. Mantener a la Slytherin como su partera podría ser rentable si pudiera sacarle información.
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Astoria sonrió mientras empacaba su última maleta. Era jueves, cuatros días después de su reunión con Rita Skeeter y un día antes de la fecha límite emitida por Lucius para su expulsión de la mansión. No dudaba que el patriarca de los Malfoy la sacaría físicamente si ella no se iba para entonces. Pero no tenía planes de quedarse cerca. Había establecido sus planes y estaba esperando a que se llevaran a cabo. Si Draco pensaba que podía deshacerse de ella sin ningún problema entonces se sorprendería.
Llamó a uno de los elfos domésticos de los Greengrass y le ordenó que se llevara su maleta de vuelta. Ella frunció los labios mientras le daba una mirada final al cuarto que la había albergado durante los últimos siete años. No era del tipo sentimental, pero reconocía que este era el final de sus ambiciones de convertirse en una líder de los círculos de los sangre pura. Como una Greengrass, no tenía el prestigio necesario para mandar sin un matrimonio poderoso. Era altamente dudoso que cualquiera de los otros hombres de élite sangre pura estuvieran interesados en casarse con ella una vez que su proyecto con Skeeter fuera revelado. Sintió una punzada de emoción mientras sus antiguos sueños se convertían en nada.
Pero, ella no era una persona que estuviera feliz con acatar las reglas de los demás. Si lo hubiera sido, entonces se hubiera acobardado con las demandas de los Malfoy de ser la perfecta esposa. No, sus deseos habían cambiado. Ella iba a mover al mundo de una manera diferente. Estaba deseando causar vibraciones en el serio mundo mágico.
Astoria cerró la puerta detrás de ella con firmeza y se abrió paso por el pasillo, la escalera principal y hacia la sala de viaje. No iba a molestarse en despedirse de sus exsuegros. Ya no tenían ningún poder sobre ella y no podían mostrar su desaprobación.
También había elegido irse antes de que la historia apareciera. Estaba previsto que se publicara el domingo, por lo que le dio la oportunidad de desalojar Malfoy Manor y le permitió firmar el acuerdo de divorcio y asegurar el futuro financiero de su familia. Sonrió con suficiencia mientras pensaba en el divorcio. Era un contrato típico de Lucius. Él había determinado que ella se iría con el mínimo alboroto y había ofrecido a su padre todo tipo de incentivos para que eso funcionara. Lo que Lucius no sabía es que ella se regía bajo su propia ley. Su padre no tenía dominio sobre sus acciones. Podía mantenerse en línea si lo deseaba. Y esta vez, había estado más que feliz en aparentar ser la hija obediente. No tenía ganas de escarbar por dinero, así que había estado feliz de aceptar el divorcio con la generosa pensión alimenticia hecha para ella y para su padre.
-¿A dónde vas?- preguntó Draco, interrumpiendo sus pensamientos.
Ella levantó la vista y vio a su estresado ex-marido salir de la habitación a la que ella estaba a punto de entrar. –Me estoy yendo. ¿A dónde crees que voy?
-¿Te estás yendo?
Le dirigió una mirada divertida.- Si, Draco querido. Despues de todo, ya no soy tu esposa.
-¿Firmaste el acuerdo?
Ella le sonrió dulcemente.- Por supuesto. Tu padre estaba muy firme en que lo hiciera antes de irme. Él incluso fue con mi padre y puso presión en el para asegurarse de que yo accediera.
Draco entrecerró los ojos con desconfianza. -¿Y eso es todo? ¿No alboroto, sin rabietas, sin negarte a irte?
Ella sacudió un poco de pelusa imaginaria de su manga.- Sorprendentemente, reconozco cuando algo ha terminado, y este matrimonio está completamente terminado.
-¿Y te irás sin problemas?
-¡Naturalmente! ¿Qué esperabas?
Él frunció el ceño, casi como si no pudiera comprender sus acciones. Ella siembre había disfrutado poner a las personas en situaciones difíciles y justo ahora, su esposo le estaba brindando mucho entretenimiento con sus sospechas.
-Tan divertido como esto haya sido, Draco, mi familia me está esperando. Te deseo la mejor de la suerte con Granger. Estoy segura de que la necesitaras.- Buena suerte también lidiando con la prensa, dijo mentalmente.
Con una breve palmadita en su mejilla mientras pasó a su lado, ella entró en la sala de viaje. Se movió con gracia a través de la habitación hacia la chimenea, arrojó el polvo flú y desapareció entre las llamas esmeraldas.
Draco vio cómo su ex esposa desaparecía fuera de su vida. Algo no estaba del todo bien. Podía sentirlo. Todo tenía que estar en los términos de Astoria, era algo que se podía garantizar con la bruja- Pero esto había sido demasiado fácil.
Suspiró. Entre ella y Granger, se sentía empujado y jalado y al mismo tiempo casado, todo junto. En lugar de sentirse aliviado de que finalmente… finalmente se deshiciera de la mujer que había logrado hacerlo tan infeliz en los últimos años, se sentía incómodo, casi como si algo grande estuviera viniendo y fuera a poner el mundo al revés.
Se pasó una mano cansada por la cara. ¿Cuándo su vida se había vuelto tan complicada? Todo lo que quería era ser feliz. Tal vez los pecados anteriores de su familia significaban que eso era imposible. Tal vez estaba destinado a siempre estarse moviendo de un desastre a otro. Resopló con una risa amarga mientras pensaba en lo arrogante que había sido de niño. Si tan solo pudiera volver aquellos días donde todo había estado tan certero.
Nota de la traductora: Yo sé que no tengo perdón de nadie, ya ni siquiera intentaré dar excusas, solo diré que estoy trabajando en volver a hacer lo que me gusta, entre eso se encuentra escribir. Me he dado cuenta que dejé muchas cosas sin pensarlo y ahorita que mi vida está en un punto medio raro me he dado cuenta de mucho, pero bueno no quiero aburrirlas con mi historia después de leer un capítulo más de esta historia. Mi idea era hacer una actualización doble pero decidí mejor subir este ya que tiene mucho tiempo que no actualizo. No se preocupen, terminaré de traducir esta historia. Se los juro.
Espero puedan dejarme un review de que pensaron de este capítulo o de la historia en general. Gracias por su paciencia. Besos
