—¿Cuánto perdiste? - preguntó Shiori mientras cepillaba su cabello celeste.
— No se — Airi miraba sus uñas de los pies que estaban sobre la pared y después miró a su amiga con la cabeza fuera de la cama así que todo estaba al revés. — pero supongo que gane más, gané Peru... ¿donde queda eso?
— Tienes que dejar de ir al póker.
— No es "el póker" es "el póker de niños mimados" ¿por que no me acompañas? Ahora hay categoría de parejas. Contigo podemos ganarle a EraserHead y PresentMic.
— ¿de que demonios hablas? - preguntó su amiga confundida.
— Ahora se usan máscaras, pelucas y alias. Cosas de identidad entre millonarios. Me da igual. Yo soy PoisonIvy tú dirías ser IceGirl.
— Solo si mi vida dependiera de eso.
Airi bufo y después guardó silencio. Nunca antes había tardado tanto en una partida, solo la vez que jugó en el teléfono con Shota pero era imposible que hubiese jugado con el, porque El Paso esos dos dias en la oficina maldiciéndola como siempre.
La oficina. Habían tenido sexo en la sala de conferencias y no conseguía olvidar aquello y sus sueños no ayudaban en nada, soñar que estaba encima de él o que tenían sexo en un elevador no era nada bueno. La hacía despertar de madrugada con ganas de llamarlo y correr a un elevador.
Eso no estaba bien, Shota tenía una novia y ella era amante de el millonario Enji Todoroki. Enji era mejor que Shota.
— ¿que tanto piensas? — cuestionó Shiori.
— Sexo.
— Debí suponerlo cuando empezaste a hacer caras raras.
Airi empezó a reír ante eso y tomó su teléfono, tenia varios mensajes de Enji y unos cuantos de su hermana menor, respondió los de la chica e ignoró los del chico, estaba furiosa con el.
Al siguiente día llegó tarde ala oficina, como siempre y su secretaria le avisó que Aizawa quería verla, seguramente para reprocharle algo.
Entró a la oficina sin tocar y el chico estaba en su silla leyendo unos papeles.
— ¿Que quieres?
— Llegas tarde.
— Así es, como cada día llegué tarde a la escuela, a los viajes y al trabajo desde que nuestros padres nos dejaron este negocio con la esperanzas de que nosotros no termináramos matándonos. ¿Alguna otra actualización? — comentó burlona. Sonrió mientras que parte de su cabello se ponía en su cara por los bruscos movimientos.
— Eres demasiado molesta. — la chica fijó sus ojos negros en los de Shota mientras se sentaba en el escritorio.
— Amo jugar a mencionar lo obvio, ¡yo sigo! — puso un dedo en sus labios fingiendo una pose pensativa — ¡El cielo es azul! ¡El agua moja!
Se detuvo y sonrió cuando el de cabello negro se puso de ir molesto frente a ella. La miraba a los ojos y ella podía notar el tic en su ojo.
La tomó por el cuello y ella se mordió el labio. — No sabía que eras fanático del sado. Caras vemos, fetiches no-
No pudo continuar porque Shota había atacado sus labios en un beso apasionado y bastante feroz. Correspondía torpemente mientras lo tomaba del traje acercándolo más.
— Vaya, Vaya Shota. No conocía este lado tuyo.
— Cierra la boca. — volvió a besarla pas hacerla callar, mordió su labio hasta que un pequeño jadeo de dolor se escapó de sus labios. Bajó a su cuello.
Lamia, besaba y mordía arrancándole suspiros a la molesta chica. Sintió como ella lo tomaba por el pelo para volver a besarse. Las manos del hombre no se quedaban atrás y jugaba sobre la ropa interior de la chica. La recostó en el sillón y mientras la besaba y estimulaba, ella luchaba por liberar su pene del pantalón.
Jadeó cuando Shota entró en ella de golpe. Golpeaba en lo más profundo de ella causándole un placer indescriptible.
— Justo ahí ~—gimió en otra estocada. Apretó en sus puños la camisa del de ojos negros indicando que estaba a punto de llegar al orgasmo haciendo que el bajara la velocidad.
Airi le lanzó una mirada envenenada.
— Pídelo, pequeña.
— Vete al diablo. — murmuró apretando los dientes. Quería golpearlo en ese momento.
— Tiene una boca muy sucia. — dio otra Fuerte embestida.
— Aaah~ — gimió más fuerte que antes. Sintió una mano en su boca.
— No debes hacer ruido. — susurró en su oído con voz ronca.
Volvió a embestirla con fuerza haciendo que sus ojos se llenaran de lágrimas por el embriagante placer. Mordió la mano cuando ambos llegaron al unísono al orgasmo. La chica se sintió llenada por el caliente líquido. Ambos ahí, jadeando y el aún dentro de ella.
— Eres un idiota. — Aizawa dejó escapar una risa. Volvió a moverse, ambos fluidos juntos hacían el va y ven más excitante.
Algo tenía esa chica que lo hacía querer más. Suspiros y lascivos sonidos de sus intimidades que chocaban.
Airi llegó y minutos después Shota le siguió.
Se quedó encima de ella tomando aliento cuando sintió como ella acariciaba su cabeza.
— ¿Que diablos haces?
— Te lanzó un hueso. No eres patético en todo. — murmuró medio dormida. Aizawa podía reprochar ante ese insulto disfrazado de cumplido pero no estaba de ánimos.
