DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.
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Enero, año 769
N°17 se apartó de la mujer y se acomodó el pantalón mientras ella rogaba por su vida, finalmente, colocó sus manos sobre la blanca piel de sus mejillas, sonrió perversamente y en un giro rápido le rompió el cuello. Después se marchó, sin rastro de remordimiento. En apariencia seguía inmutable, pero en su mente sus peores sospechas se confirmaban, no había pasado la prueba que él mismo se había impuesto, el sexo con aquella mujer le resulto satisfactorio, pero no era lo mismo que estar con Bulma, había creído que después de tantas noches a su lado se había curado de su obsesión, que podía encontrar en cualquier mujer lo que ella tenía, pero solo comprobó que estaba equivocado.
Todas las mujeres que había tomado incluyendo la de unos momentos antes, no tenían ni la mitad del carácter, ni del fuego de la peliazul, ninguna lo retaba con la mirada, ni lo hacía olvidar por un momento sus instintos asesinos. Solo Bulma lograba seguir con vida y que él volviera a su lado todas las noches, a perseguir el mismo objetivo. En cada encuentro el androide solo deseaba una cosa, que la mujer vibrara entre sus manos, que se entregara a él con la pasión que esperaba, pero siempre resultaba igual, ella no se negaba a ser suya, pero tampoco demostraba ningún tipo de deseo por él y eso lo estaba enloqueciendo.
"Ya no la veré de nuevo", se prometió N°17, mientras se dirigía a reunirse con su gemela para seguir atemorizando a los patéticos humanos. Sin embargo, la determinación del androide que parecía tan firme, duró menos de un mes. La urgencia por volver a poseer a la peliazul, lo consumía cada vez más. Así que convenciéndose de que esa sería la última vez, voló a toda prisa en dirección a la capital del Oeste.
Kaori sonreía a causa de las cosquillas en su pie, la peliazul estaba tan absorta contemplando a su hija, que no se percató cuando N°17 entró a la habitación. Desde el ventanal, el androide observó curioso la interacción entre ambas, cuando se aburrió de hacerlo llamó a la mujer por su nombre para atraer su atención. Ella se volvió a mirarlo y después siguió jugando con la bebé. Ser ignorado, no estaba en sus planes así que N°17 caminó hasta la cama, se sentó en ella, justo detrás de Bulma y comenzó a besar su cuello.
- Todavía tengo que alimentarla -dijo la mujer apartándose de él.
- No me importa.
- Llorará toda la noche si no lo hago.
- Apúrate entonces -respondió el androide, fastidiado ante la idea de que su noche con la mujer se arruinara por los posibles lloriqueos de la niña- Mi paciencia tiene un límite.
Ante la mirada apremiante de N°17, la peliazul tomó a la bebé, desanudó su bata y descubrió su pecho, Kaori no tardó en prenderse de el. Los minutos siguientes, la mujer acarició dulcemente el cabello de la niña mientras esta se alimentaba. El androide usualmente no solía prestarle atención a su hija, porque no le causaba ningún interés relacionarse con ella, es más, desde que supo de su existencia apenas si se había tomado la molestia de mirarla unas cuantas veces.
Pero ahora que la tenía tan cerca, la observó detenidamente, estudiándola a detalle, más porque no tenía otra cosa en que entretenerse mientras esperaba, que porque en realidad quisiera hacerlo. De pronto, los ojos azules de la pequeña se fijaron en su padre, quién después de sostenerle la mirada por unos segundos volvió su vista hacia otro lado. N°17 se sintió incómodo, lo había sentido, fue solo momentáneo, pero algo en su interior se había agitado. Kaori le había permitido verse a sí mismo y a Bulma unidos en un mismo ser. Un ser que la peliazul parecía apreciar...
- Te comportas con ella como si en verdad la quisieras -soltó el androide dejándose llevar por sus pensamientos.
- Por supuesto que la amo, es mi hija.
- Y mía -recalcó esperando ver la reacción que sus palabras ocasionaban en la mujer.
Pero Bulma no hizo nada, la expresión amorosa con que miraba a la bebé no cambio. N°17 se sintió aún más perturbado, una pregunta le cruzó por la mente y necesitaba saber la respuesta.
- No debes odiarme tanto, si lograste encariñarte con ella -concluyó mientras fijaba sus ojos en la peliazul.
- Kaori no es como tú -respondió Bulma tranquilamente.
Las palabras de la mujer le provocaron una sensación amarga, en el fondo había esperado escuchar alguna respuesta que dejara entrever que lograba mover alguna fibra en ella que no fuera el desprecio o el odio. Pero era evidente que los sentimientos de la peliazul hacia él, no habían cambiado a pesar de su reencuentro, ni de la hija que compartían.
- Me cansé, no voy a esperar toda la noche.
Manifestó N°17, y en un rápido movimiento separó a la niña del pecho de Bulma. "Llévala a dormir ya", ordenó en un tono que le inspiró a responderle, pero la peliazul se contuvo, temiendo que si lo enfadaba pudiera dañar a la bebé. Mientras recostaba a Kaori advirtió que el androide empezaba a desnudarse. "Maldito imbécil", pensó ella, después de las semanas sin verlo creyó que se le había pasado el capricho y la dejaría en paz, pero ahora se daba cuenta lo equivocada que estaba. Al regresar a la cama, él la tocó con el mismo deseo y urgencia de siempre, haciendo subir la temperatura y la humedad de su cuerpo en poco tiempo. Odiándose por el placer que experimentaba con su contacto, la peliazul trató de bloquearlo y controlarse, cada vez le era más difícil permanecer indiferente y no corresponder a la pasión del androide.
- Mírame -ordenó él al percatarse de su lucha interna. Bulma hizo lo que le pedía. La expresión del androide denotaba el mismo anhelo de siempre, pero esta vez vino acompañado de una inesperada petición- Di que quieres ser mía Bulma...
Su voz sonó casi como una súplica. Él acarició los labios de la mujer por algunos segundos, pero no obtuvo respuesta. Molesto por la obstinación de la peliazul, N° 17 cerró los ojos y se deslizó en su interior, hasta llenarla por completo. Entonces volvió a mirarla, podía sentir su respiración acelerada y la humedad de su interior aumentar mientras se mecía sobre su cuerpo, y a pesar de eso ella no hacía ningún intento por corresponderle, así que acelero sus embestidas. Él sabía bien que el ímpetu de sus movimientos la estaba llevando al límite de sus fuerzas, que ella lo estaba disfrutando, y eso solo aumentó su frustración, quería escucharla, necesitaba hacerlo. Pero sabía que la mujer no le daría ese gusto aún.
Después de un rato la tensión sexual alcanzó el punto culminante para ambos, él gruño al alcanzar el orgasmo, ella se quedó en el mismo silencio obstinado de siempre. Cuando la sensación de placer se disipó, N°17 volvió a experimentar el desconcierto que lo acompañaba desde su reencuentro con la peliazul. Lo tentaba la idea de castigarla por el claro desafío que su mutismo significaba y a la vez lo atormentaba la idea de no volver a tenerla. Odiaba sentirse de esa forma, así que abandono la cama y empezó a vestirse.
- Más te vale que la próxima vez, la mocosa tenga su propia habitación, no pienso seguirla soportando -amenazó fríamente, dirigiéndose a la salida.
Febrero, año 769
Un pensamiento recurrente, comenzó a apoderarse de Bulma. Después de ver a N°17 regresar a su cama con frecuencia, y de percibir en sus caricias algo similar a la desesperación y el anhelo de ser correspondido, comenzó a creer que quizá el androide podía experimentar otras emociones aparte del odio y la sed de muerte. Quizá su humanidad no estaba tan pérdida como creía y podía recuperarse.
Paso un rato, antes de que la mujer se regañara a sí misma por perder el tiempo imaginando tonterías, y volviera a tomar entre sus manos el libro que había abandonado. Cuando termino ese siguió con otro, y así estuvo las siguientes horas, revisando libro tras libro de robótica sin encontrar una pista de como habían sido creados los androides. Cada vez se convencía más, que la única opción con posibilidades de éxito, era encontrar el maldito laboratorio del Dr Gero a través de N°17. Días atrás, logró establecer una breve plática con él, y fue entonces que averiguó que el sitio se encontraba intacto, si eso era verdad, seguramente habría algunas notas o información en algún lado que serviría para sus fines.
Pero obtener la localización exacta, era una tarea complicada, el Dr Gero había resultado un especialista en esconderse del mundo, no había registros de su laboratorio, y N°17 tampoco parecía dispuesto a revelar su ubicación. Hasta el momento lo único que había logrado averiguar es que se encontraba dentro de una zona montañosa, y eso no bastaba, había varias zonas así en el mundo, intentar una búsqueda con ese dato, era como desear encontrar una aguja en un pajar.
Pensando en eso abandonó sus libros y se dirigió al jardín donde Bunny jugaba con los niños. La cara de Trunks se iluminó cuando su madre se unió al pequeño círculo que habían formado, con evidente alegría compartió con ella los cubos que tenía y juntos formaron una torre. Después de un rato Kaori despertó atrayendo de inmediato la atención de la peliazul, lo cual disgusto al pequeño de cabello lila, que empezó a insistir en colocar un cubo en la mano con la que su madre acariciaba a la bebé.
Bulma no lo reprendió, sabía que la reacción de Trunks se debía a la falta de tiempo que le dedicaba, pues cuando no cuidaba a Kaori, se la pasaba metida en el laboratorio o investigando sobre Gero, y cuando ella hacía una pausa para comer algo, el niño generalmente estaba tomando la siesta o un baño. Realmente lo veía muy poco y lo extrañaba demasiado. Lo mismo ocurría con Kaori, el tiempo que solía ser solo para su hija se había reducido desde que N°17 comenzó sus visitas nocturnas, pues este era sumamente demandante.
- Trunks pórtate bien -pidió Bunny al niño. Bulma volvió de sus pensamientos y miró al pequeño jalar la manta de Kaori con fuerza, ocasionando que la bebé comenzara a llorar.
- Se que quieres pasar más tiempo conmigo -le dijo a su hijo mientras retiraba su manita de la tela para cargar a la niña con un brazo, y con el libre abrazarlo a él- Y yo también deseo lo mismo, pero debes ser paciente, te prometo que cuando logre mi objetivo, estaré a tu lado siempre.
Una vez que sus hijos se quedaron dormidos en sus brazos, Bulma se levantó y ayudada por Bunny los llevó a su habitación. Hubiera querido quedarse con ellos más tiempo, pero no podía perder ni un segundo en su batalla personal contra los androides, necesitaba seguir buscando información e ideando como destruirlos. Llevaba un par de horas enfrascada en unos artículos sobre la Red Ribbon, cuando su madre le anunció que tenían visitas. Emocionada al saber de quienes se trataba, la peliazul dejo lo que hacía para reunirse con los recién llegados.
Gohan y Chichi la esperaban sentados en la sala de la Corporación, Bunny ya les había servido té y pastelillos, Bulma sonrió ante el hecho, el mundo podía ser un caos pero su madre jamás perdería su hospitalidad de siempre. Después de los efusivos saludos y abrazos, se sentó junto a ellos y comenzaron a ponerse al día de lo que habían hecho durante el tiempo en que no se habían visto. Cuando Chichi termino de contarle la razón por la que habían ido a la capital del Oeste, la peliazul advirtió que los ojos de Gohan estaban fijos en la criatura que Bunny, quien acababa de regresar a la sala, traía en los brazos.
- Ella es Kaori, mi hija -le dijo, provocando que el mitad-saiyayin se ruborizara al verse descubierto.
- Hola bebé, soy Gohan -respondió él, tomando su manita. Ya su madre le había contado sobre el embarazo de Bulma y las circunstancias en las que se dio, por lo que se sentía apenado por la curiosidad y sorpresa inicial con la que miró a la niña debido a su enorme parecido con el androide.
- Es muy tierna -admitió Chichi, sin comprender como alguien tan indefenso e inocente, podía provenir de un asesino.
La peliazul sonrió aliviada, había temido la reacción de ellos por tanto tiempo, que por eso se mantuvo distante. Pero ahora que veía que no mostraban ninguna señal de antipatía ante la pequeña, podía relajarse. Después de un rato, Gohan pidió ver a Trunks, Bunny aún con Kaori en brazos lo llevó a la habitación de su nieto, dejando a las dos mujeres solas.
- Gohan ha crecido mucho, cada día se parece más a Goku.
- Así es. Y creo que también heredó de él la necesidad de enfrentarse a enemigos fuertes -señaló la viuda dejando ver su preocupación.
- ¿Sigue entrenando para enfrentarse a los androides?
- Todos los días sin falta.
- Sé que tienes miedo -exclamó comprensiva la peliazul- Pero tal vez no sea necesario que tu hijo pelee de nuevo con ellos.
- ¿De que hablas? -preguntó Chichi al advertir la seguridad que su amiga mostraba.
- Mi padre me hizo ver hace un tiempo, algo en lo que no había pensado... la fuerza no es la única solución que podemos usar contra los androides.
- No entiendo Bulma, ¿que otra forma podría haber?
- Descubrir el método que uso el Dr. Gero para crearlos, así podríamos descubrir la forma de acabar con ellos.
- ¿En verdad crees que algo así pudiera ser posible? -preguntó la viuda esperanzada ante la idea de que la amenaza desapareciera de sus vidas.
- Si. Claro que no es una tarea sencilla, ni mi padre ni yo somos capaces de emular el trabajo de Gero de la nada, sus avances en el campo de la robótica nos rebasan por mucho pero... si pudiéramos descubrir su laboratorio y hallar algo de información sobre como diseño a los androides, podríamos partir de ahí y encontrar una solución -dijo la peliazul emocionada.
- Suena muy bien todo eso -aceptó la viuda, para luego añadir preocupada- Pero no debes perder de vista que ya ha pasado un tiempo desde que esos asesinos aparecieron y quizá ese lugar ya no existe, y la información se ha perdido...
- Los androides no destruyeron el laboratorio, hasta donde sé esta intacto -la morena la miró con sorpresa- Creo que el no desaparecerlo es una forma de seguir alimentando su odio y su rencor hacia Gero y la humanidad.
- Pareces muy segura al afirmar lo que dices... y solo se me ocurre de alguien que puede darte tal información para que la consideraras verdadera... ¿acaso has vuelto a ver al androide Bulma? -cuestionó la viuda con voz grave.
Ella suspiró, podía mentirle pero que caso tendría. Además necesitaba desahogarse y sacarse de la mente todos esos pensamientos que la atormentaban, y Chichi era la única persona a quien podía confiarle su más grande secreto.
- Se apareció aquí hace tiempo -al ver a la morena a punto de gritar de asombro, Bulma le indico con un gesto que guardara silencio- Por favor no digas nada, mis padres no deben enterarse.
Temiendo que Gohan o su madre regresaran antes de que pudiera sincerarse, la científica le confió a la pelinegra, lo más brevemente que pudo, todo sobre las visitas de N°17 a la Corporación.
- ¿Por qué todavía no has huido? -preguntó la viuda sin comprender, cuando la peliazul le dijo que llevaba cuatro meses viéndolo - Estas corriendo un riesgo innecesario, puede matarte a ti y a tu familia en cualquier instante...
- Puede hacerlo, pero no nos matará -dijo Bulma con una confianza que solo altero más a su amiga.
- Suenas más ingenua que Goku -señaló la viuda- Cuando se canse de ese perverso juego que tiene contigo, va a asesinarte.
- No si lo destruyo yo primero -replicó la peliazul.
- ¿Y en verdad quieres hacer eso? -el tono de Chichi era de recriminación- Porque a mi me parece que te has enamorado de ese androide -Bulma la miró ofendida y lo negó, pero la pelinegra siguió sin convencerse- ¿Por qué otra razón permanecerías aquí si no fuera verdad lo que digo?
- Necesito estar cerca, para poner en marcha mi plan -respondió la peliazul tratando de conservar la calma después de la última frase de su amiga- Sé que N°17 nunca me dirá la ubicación del laboratorio, pero puedo descubrirla con la ayuda de un chip localizador. Hace unos días empecé a trabajar en uno, será diminuto y muy efectivo, cuando este listo tengo pensado ponerlo en su ropa sin que se de cuenta. Una vez que el chip registre los lugares empezaré a...
- Lo haces ver muy sencillo, ¿Qué va a pasar con tus hijos si te descubre y te asesina?... Apuesto a que ni siquiera has pensado en ellos -interrumpió Chichi sin dejarse convencer por los argumentos de la mujer.
- Es por ellos que lo hago -afirmó la peliazul con vehemencia- En especial por Trunks, cada vez que lo miro siento que en un futuro podría vencer a los androides, pero a la vez me culpo por darle esa responsabilidad... no puedo pretender que cargue con eso y yo quedarme cruzada de brazos por más de una década hasta que él crezca lo suficiente. ¿Y que pasara mientras tanto?. ¿Viviremos con el temor de no sobrevivir otro día?, ¿Seguiremos presenciando más masacres?
- Gohan esta entrenando, con el tiempo podía vencerlos -aseguró la morena.
- ¿Y ese es el destino que quieres para él?... Porque Gohan podrá ser hijo de un gran guerrero, pero es injusto que pongamos todas nuestras esperanzas en sus hombros. Aún recuerdo que cuando pequeño, soñaba con ser un investigador famoso y no un peleador, pero las circunstancias lo han obligado a tomar ese camino. Piénsalo un poco Chichi... ¿No te gustaría que él tuviera otra vida?... ¿Qué tuviera la oportunidad de decidir sin presiones que quiere hacer, y que lo hace feliz? -preguntó Bulma tomándola de la mano.
Chichi se quedo sin palabras. Odiaba admitirlo, pero Bulma tenía razón, no quería imaginarse la vida de su hijo consumida por el deseo de acabar con los androides, y mucho menos quería pensar en que pudiera morir intentándolo. Solo deseaba verlo feliz y emancipado de la responsabilidad de liberar al mundo de la amenaza.
- Vas a arriesgarte demasiado. Pero espero que puedas lograr lo que te propones -declaró la viuda con sinceridad mientras apretaba su mano para infundirle ánimos.
- Lo lograré, no voy a darme por vencida. Eso tenlo por seguro.
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Notas de la autora: Me alegra saber que aunque pocas, si hay quienes les interesa esta historia y les agradezco mucho los comentarios y el tiempo que se toman para leerla. Y aprovechando los últimos review, quiero explicar, algo que debí comentar en el primer capítulo pero que pasé por alto por la emoción de publicar el fanfic jejeje. Bulma y 17 definitivamente son una pareja que tal vez para muchos no tenga sentido, pero a mí me gusto desde que leí algunas historias en esta página sobre ellos. Tristemente, mientras buscaba en la red algo más sobre estos dos me encontré con que hay personas que atacan mucho esta pareja por la diferencia de edad, lo cual a mí no me parece algo importante, digo obviamente Bulma es mayor, pero para el momento en que los androides aparecen, ella se ve muy bien, y creo que 17 la encontraría bastante atractiva y ella a él también. Cierto que ellos dos no generan una química explosiva (como la de Vegeta y Bulma por ejemplo), pero no se, al menos a mi, me parece que 17 y Bulma hacen una combinación bastante interesante, y que incluso y por raro que esto suene, podrían entenderse de una forma más espiritual y más profunda que Vegeta y Bulma. En fin ya comenté un poco de mi amor por esta parejilla.
Ahora, sobre la historia en general: Escribir sobre la personalidad de N°17 en esta línea de tiempo, me hace sentir como si fuera a tientas en un sitio obscuro, la única referencia acerca de él, es la que hace Trunks donde menciona que es un asesino despiadado y sin escrúpulos. Por eso creo que más de un lector se sorprenderá o pensara que 17 esta OOC por las menciones que hago sobre su obsesión con Bulma, y el deseo que tiene de ser correspondido por ella, así como su actitud tan poco amenazadora hacia la mujer.
Sin embargo, cuando empecé a escribir esta historia la fijé en un tiempo donde los androides tenían poco de aparecer, así que en efecto creo que este 17 no se convirtió en un ser tan despiadado de la noche a la mañana, sino que llego ahí con el paso de los años. Mata porque fue programado para eso, y odia a los humanos por la misma razón. A diferencia de su contraparte en la línea de tiempo oficial, aquí no tiene trato más que con 18 que está en las mismas condiciones que él, por lo que al permanecer juntos solo se fomentan su lado malvado. Pero, al conocer a Bulma logra entrar de nuevo en contacto con emociones humanas que creía olvidadas, si bien estas no son las más nobles, su deseo por ella mantiene una especie de vínculo extraño entre ellos, que él por su inmadurez encuentra tan divertido como confuso.
Hay muchísimas cosas más que quisiera precisar, pero me llevaría un capítulo completo jaja, si tienen alguna duda o comentario, sobre la historia o los personajes, o lo que dije más arriba, háganmelo saber por favor, me encantaría leerlos. Y hasta el siguiente capítulo...
