DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.
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Marzo, año 769
Bulma abrió los ojos y lo primero que percibió fue el brazo que rodeaba su cintura posesivamente, quiso levantarse sin que el androide lo notara pero no lo consiguió.
- Anoche me divertí bastante, eres más apasionada de lo que imaginé -comentó él provocando que la mujer sonriera vanidosamente.
- Tampoco la pasé tan mal -admitió aun sorprendida de que 17 hubiera pasado toda la noche con ella.
- ¿Tan mal?... vaya que forma tan descarada de mentirme... ¿Yo estuve ahí, recuerdas?. Y sé cuanto disfrutaste estar conmigo -exclamó el androide con una entonación de complicidad mutua, que la peliazul jamás le había escuchado antes y que la hizo sonrojarse.
- ¿Piensas quedarte aquí todo el día? -preguntó entonces para quitarle de la cara a 17, la sonrisa de satisfacción que hizo al verla ruborizarse de esa forma.
- ¿Eso te gustaría? -ella lo miró y después soltó un no. El pelinegro sonrió- Me lo imaginaba. Eres más del tipo que prefiere las visitas nocturnas -añadió para molestarla un poco, mientras se levantaba y comenzaba a vestirse.
- En este caso si lo soy, porque tú eres del tipo que solo se puede encontrar medianamente tolerable para ciertos momentos -declaró la mujer con una media sonrisa.
Al ver que ella no se había enojado por su comentario anterior y por el contrario le había volteado la situación molestándolo a él. Decidió provocarla nuevamente.
- Esos momentos son los que te mantienen con vida. Y si quieres seguir respirando tendrás que esforzarte en seguirme complaciendo, para vencer a tu competencia. Porque no eres el único pasatiempo que tengo, ¿sabes?
- Estoy segura que no -exclamó ella sin ofenderse por sus palabras- Pero, estoy convencida que soy el que mas disfrutas.
17 sonrió, la mujer no perdía jamás su espíritu indomable y además estaba en lo cierto, pero él jamás lo admitiría. Aprovechando que estaba distraído, Bulma se levantó de la cama y tomó discretamente el pequeño objeto metálico que tenía guardado en su bata. Después levantó el pañuelo del androide que yacía en el piso y se acerco al pelinegro, coquetamente rodeo su cuello para colocarle la prenda que anudo cuidadosamente. En respuesta, él la atrajo hacia su cuerpo y la beso sin advertir lo que en realidad había sucedido. Después se marchó.
Por la tarde, Bulma miraba el monitor de registro mientras apretaba los puños. El chip que logró colocar en la ropa del androide solo había funcionado por unas horas, y después la señal había desaparecido. Por las noticias se había enterado de un ataque, así que lo más seguro era que los delicados circuitos no habían resistido la cantidad de poder emanada por 17. Definitivamente Gero había dotado a sus creaciones de un poder ilimitado. Apartando la sensación de derrota, la científica se dirigió a su laboratorio para trabajar en un nuevo dispositivo más resistente.
Varias horas después, se quitó las gafas de soldar exhausta, había hecho otro prototipo del rastreador, que esperaba funcionara mejor que su antecesor. Mientras sostenía orgullosa el diminuto chip entre sus manos, sonó el teléfono y dejando su creación a un lado fue a contestar. Durante la breve llamada, Chichi le explicó que no encontraba más pretextos conque seguir reteniendo a sus padres en su casa, pero Bulma la tranquilizó al decirle que la situación estaba bajo control nuevamente y que podían regresar al día siguiente. Al colgar, la peliazul miró el reloj, ya era bastante tarde así que salió apresurada en dirección a su recámara.
- ¿Donde estabas? -escuchó decir apenas cruzo la puerta.
- No tengo que darte explicaciones de cada paso que doy -bufó molesta para no mencionar su presencia en el laboratorio.
El androide se acerco, la tomó de la barbilla y clavó sus ojos en los de ella, podía leerse una clara advertencia de medir su lengua al hablarle, pero también un ligero deleite ante el reto de domarla esa noche. Nada le atraía más al androide que la pasión que emitía la mujer cuando se mostraba sin miedo y altanera, porque entonces tendría la oportunidad de sofocar esa pasión y esa rebeldía bajo sus caricias. Una sonrisa lujuriosa cubrió su rostro al pensar lo que se divertiría esa noche con ella, jugando a doblegarla, a someter aquel orgullo que brillaba en sus ojos cuando se revelaba a él. Se encargaría de demostrarle que le pertenecía, que podía negarlo cuantas veces quisiera pero cada gemido de placer era una prueba fehaciente de que ella lo deseaba con la misma ferocidad.
Sabiendo lo que estaba por venir, Bulma dejo que él besara su cuello, que mordiera sus labios, y recorriera su cuerpo ansioso, no se quejo cuando el desgarro su ropa con un leve tirón, tampoco opuso resistencia cuando fue dirigida hasta la pared y alzada en los brazos del androide, el único sonido que escapo de su sensual boca, fueron los gemidos de placer cuando lo sintió dentro de sí, embistiéndola poderosamente, con el conocimiento del ritmo preciso que la llevaría al orgasmo. Ella terminó abandonándose por completo, bloqueando todo pensamiento de culpa, odio o reproche que pudiera tener contra él.
Después de algunos acalorados encuentros el androide pareció satisfecho y la dejo abandonar la cama, Bulma se quejó entonces de sus ropas destrozadas y las levantó fingiendo molestia, cuando en realidad estaba preocupada por lo que se encontraba en el bolsillo de lo que fuera su pantalón. Sin dejar de quejarse entro al baño. Una vez fuera de la vista de 17 busco el chip rogando porque no se hubiera dañado, su esperanza termino al descubrir que una de las partes estaba rota. "Pero apenas si ha usado su fuerza", pensó ella molesta, mientras devolvía el inservible prototipo a la bolsa donde se encontraba antes. "Una oportunidad perdida", se reprochó mientras regresaba a la habitación, donde el androide permanecía recostado tranquilamente en su cama con los ojos cerrados.
Finales de Marzo, año 769
Él le había hecho una orden que sonó mas bien a petición, y ella no sabía que responderle.
- No puedo dejar a mi familia -exclamó tras unos minutos de reflexión.
- No tienes opción -presionó él- Estoy cansado de venir hasta acá, cada vez que quiero tenerte -al ver que ella no se decidía añadió con voz amenazadora- Si el problema es tu familia, puedo solucionarlo ahora mismo.
- Hazlo -respondió la peliazul sin dejarse intimidar- Y después tendrás que matarme, porque si no lo haré yo misma.
17 la miró complacido, no esperaba menos de ella y de su feroz carácter. Pero, por más que estuviera encantado con su actitud, no iba a ceder, esta vez obtendría lo que quería aunque tuviera que llevársela a la fuerza.
- Te daré cinco días para que arregles tus cosas. Ni uno más -exclamó con seguridad, antes de salir volando por la ventana.
Bulma lo miró partir preguntándose, ¿en qué momento se le había ocurrido la descabellada idea de llevársela con él?. Habría esperado cualquier clase de propuesta provenir de 17, menos esa, pero por lo visto el pelinegro era una caja de sorpresas. Al recordar su orden, la mujer sonrió extrañada, esa situación entre ellos comenzaba a rayar en lo absurdo, tanto que la primera vez que lo escuchó tuvo que reprimirse para no soltar la risa que ahora se apoderaba de ella. En verdad había deseado burlarse de sus planes, decirle mil cosas, pero tras conocerlo un poco mejor, sabía que cuando sus ojos se volvían fríos y su voz adoptaba un tono serio y autoritario, debía tener cuidado con lo que hacía porque él podía volverse impredecible.
Después de un rato, la mujer pensó en la situación que se le presentaba, no quería marcharse con él, pero quizá esta era la oportunidad que tanto estaba buscando, tal vez en un golpe de suerte la llevaría al laboratorio de Gero y entonces ella podría acceder a la información que tanto anhelaba. Encontrar la computadora del Dr era su única esperanza, todos los trabajos y avances científicos debían estar ahí, por lo que sería una tonta sino tomaba eso en cuenta, solo cubriendo todas las posibilidades que tuviera a la mano podría asegurar su éxito. Con esa idea en mente, la peliazul tomó una determinación sobre el siguiente paso que daría en su batalla personal contra los androides.
Sin saber como explicar la situación a sus padres, Bulma pasó dos días dándole vueltas al asunto. Fue hasta que cayó la tarde del tercer día, que supo que no podía esperar más. La noticia les caería seguramente como un balde de agua fría, pero ya no podía ocultar por más tiempo aquella extraña relación que mantenía con el androide, ni los planes que tenía en mente. Decidida a sincerarse, la peliazul entró a la cocina, sus padres estaban ahí bebiendo café y charlando.
- Tengo algo importante que decirles -exclamó con voz tensa.
- ¿Sucede algo malo cariño?.
- No tengo idea de cómo explicarles -respondió la científica- Pero tengo que irme de la Corporación en dos días.
- ¿Y adonde irás? -preguntó Bunny sin comprender.
- Eso no lo sé...
- ¿Te vas y no sabes adonde? -dijo el Dr Briefs sorprendido- ¿Acaso estás jugándonos una broma?.
- No -Bulma miró la preocupación en el rostro de sus padres, debía decirles la verdad ahora- Sé que no les gustará saber esto, pero 17 vino a la Corporación hace unos días...
- Entiendo, tenemos que irnos ya mismo -la interrumpió su padre visiblemente alterado- Prepararemos todo y nos marcharemos cuanto antes.
- No, ustedes no se moverán de aquí - dijo la peliazul con firmeza- Esto es muy complicado de explicar... pero lo que deben saber es que él no atacara la capital del Oeste mientras este a su lado, hicimos un trato.
- Es un asesino. No puedes creer en lo que dice -exclamó el Dr mirándola severamente.
- Sé que va a cumplirlo, porque todo este tiempo lo ha hecho.
Sus padres la miraron boquiabiertos.
- ¿Qué quieres decir con eso Bulma? -preguntó Bunny sin saber si realmente quería comprender lo que estaba pasando.
- La última ocasión no ha sido la primera en que lo he visto. Ha venido aquí desde hace varios meses -admitió la peliazul avergonzada.
- Debiste decírnoslo -exclamó el Dr sin dejar de recriminarle con la mirada a su hija- Hubiéramos escapado en ese momento para alejarte de él.
- También pensé en irnos y escondernos en cualquier lado, hasta que reflexioné en algo... 17 conoce la ubicación del laboratorio del Dr Gero y necesitamos esa información, tú lo sabes -dijo la peliazul defendiéndose.
- ¿Y esa es la justificación que encuentras para haberte convertido en la amante de ese asesino? -preguntó el anciano notablemente decepcionado.
- No había otra opción -explicó ella- Haré lo que sea para destruirlos.
- Esa no es la manera -respondió su padre- Corres un gran peligro y nos pones en riesgo a todos.
- ¿Entonces que se supone que haga?... -estalló la peliazul- ¿Qué espere pacientemente a que Trunks crezca para que pelee con ellos?...
El anciano la miró sin responderle, Bunny se estremeció ante la idea de su nieto enfrentándose a esos monstruos.
-No quiero arriesgarlo de esa forma -añadió acercándose a ellos- Ese no es el futuro que quiero para él. Si yo puedo aprovechar la oportunidad para liberarlo de esa responsabilidad lo haré. No me importa el costo que tenga que pagar por eso.
Sus padres guardaron silencio, sabían que la situación era difícil y que hacían falta medidas desesperadas. Pero nunca imaginaron que fuera Bulma quien tuviera que enfrentar un riesgo tan alto, y menos de esa forma. Tras unos momentos, fue Bunny quien habló.
- Es demasiado peligroso lo que piensas hacer -dijo mostrando una preocupación inusual en ella.
- Lo sé, si me descubre va a matarme, no tengo duda -aceptó la peliazul- Pero no veo otra forma...
- Pensaremos en algo -ofreció el Dr- Encontraremos otra salida.
- Ya tomé una decisión. Lo que digan no me hará cambiarla -admitió la mujer, ante la aflicción de sus padres.
- ¿Qué pasara con tus hijos?, ¿Te los llevarás? -pregunto Bunny sabiendo que era inútil pelear contra el testarudo carácter de la peliazul.
- De eso también quería hablarles... -dijo Bulma sintiendo que algo dentro de su alma se rompía- Kaori irá conmigo, pero Trunks tiene que quedarse con ustedes, llevarlo sería arriesgarlo demasiado. Y si todo sale mal y falló, entonces no habrá otra opción, él y Gohan serán la única esperanza de terminar con los androides.
- Lo cuidaré muy bien -sollozó Bunny al ver la tristeza reflejada en los ojos de su hija.
- Sé que así será -expresó la peliazul tratando de reprimir las lágrimas.
- Trunks estará seguro con nosotros -manifestó el anciano volviéndose a Bulma- Y espero que no cometas un error al llevarte a Kaori -añadió preocupado.
- Todo saldrá bien -aseguró ella- Regresaremos con ustedes, lo prometo.
Los siguientes días, Bulma pasó el mayor tiempo posible con su familia. A pesar de la difícil situación todos hicieron un esfuerzo por aparentar normalidad, y convivir cordialmente, pues sabían que estos podía ser sus últimos momentos juntos. Al llegar el día en que el androide aparecería, todos estaban nerviosos aunque intentaran ocultarlo. Cuando cayó el anochecer, Bulma supo que no faltaba mucho para su aparición así que se despidió de sus padres.
- Ten mucho cuidado -dijo Bunny- Y trata de comunicarte con nosotros si puedes, para dejarnos saber que estas bien.
- Haré lo posible -respondió la peliazul abrazándola.
- Espero que logres lo que te has propuesto -expresó su padre, para hacer las paces.
Bulma le sonrió, y después de abrazarlo, se despidió. Caminó hasta la habitación de Trunks y entró sigilosamente, su hijo dormía sin imaginar que estaban por separarse. Suavemente la mujer lo levantó en brazos y lo besó, jurándole que tendría un mejor futuro y que la pesadilla terminaría pronto y volverían a estar juntos, como si comprendiera las palabras de su madre el pequeño sonrió en sueños, Bulma lo besó nuevamente y después abandonó su habitación.
Ya en su recámara, recogió la mochila que había preparado, dentro estaban algunas cajas con cápsulas que contenían sus cosas y las de Kaori, se la colgó al hombro y tomó a la pequeña que descansaba en su cama. "Vamos a estar bien", le prometió a la niña. 17 apareció poco después, complacido miró a la mujer, lo había obedecido como esperaba, sin embargo, su satisfacción solo duró un segundo al advertir a la bebé en sus brazos.
- Dije que vendría por ti -recalcó el androide.
- Todavía necesita que la alimente -explicó Bulma- No voy a dejarla aquí. Si quieres que vaya contigo, tendrás que llevarnos a ambas.
El androide hizo un gesto de desagrado, pero sorpresivamente no puso objeción.
- Será mejor que la sostengas con fuerza -indicó- Si se cae durante el trayecto, será tu culpa.
Bulma apretó a la bebé sobre su pecho mientras 17 la cargaba en sus brazos. Durante el viaje, el androide miró de vez en cuando a la niña, ciertamente no pensó en ella cuando hizo su plan, de haber sabido que iría con ellos, habría buscado la forma de deshacerse de ella, quería a la peliazul solo para él, y la idea de compartirla no le hacia gracia. Pero no podía dejar a la mujer en la capital del Oeste por más tiempo, ya que su negativa de atacarla comenzaba a despertar sospechas en su hermana. De sobra conocía el carácter explosivo de la androide como para esperar que al descubrir su pequeña diversión, la mataría al instante y eso no podía permitirlo, si alguien acabaría con la vida de Bulma Briefs, sería él y nadie más.
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Notas de la autora: El verdadero juego comenzó, y trajo cambios consigo, al menos en 17, ¿será que Bulma logró que entrara en contacto con su lado humano?, ¿o esto solo forma parte del juego del androide?... bueno pues eso ya se verá más adelante. Hasta la siguiente actualización.
