El loco fin de semana que Kamisato Kakeru había tenido había llegado a su fin, y ya era lunes.
Normalmente, un chico normal de preparatoria empieza un lunes fresco con pereza ante la idea de salir de la cama, pero haciéndolo de todos modos. Después va al baño a prepararse y terminar de despertarse.
Se pone su ropa y va a desayunar, y si le es tarde, se salta el desayuno y corre por las calles con un pan en la boca, o al menos lo hace si es tierno y moe. Un chico no lo haría.
Kamisato Kakeru es el tipo de chico de preparatoria normal que puedes encontrar en cualquier lado, pero tras los eventos del fin de semana ya no podía ser tan normal. Aun así tenía que disimular, pues sino, la vida que había tratado de proteger se vería afectada, y el no quería eso.
Aun así, su lunes fue algo diferente a lo que un chico de 16 años consideraría normal… o siquiera aceptable:
El día lunes de Kamisato Kakeru comenzó a las 0:00 hs, apenas el reloj cambio la fecha a un día lunes, con el propio Kamisato rogando por enésima vez a su inquilina que apagase la computadora, pues la luz que irradiaba no lo dejaba dormir.
La inquilina era una hacker conocida en internet como Ellen, y el día anterior tras ser salvada, había pagado cincuenta mil yenes semanales para quedarse en la habitación de Kamisato a modo de escondite, pero ahora no parecía querer dormir. Kamisato estaba preguntándose seriamente como rayos esa chica podía tener sus ojos todavía, pues él estaba a dos metros de distancia y aun le molestaba la vista el ver la pantalla en la oscuridad. En algún momento Ellen pareció apiadarse, pues decidió ir al baño por unos minutos y apago la pantalla mientras tanto para que el chico pudiera descansar la vista y dormir. El cansancio del chico fue suficiente como para dejarlo inconsciente apenas noto la oscuridad volviendo a la habitación.
Aproximadamente a las 6:30 am, fue despertado por Ellen, quien no durmió mientras usaba la computadora.
Ella no tenía malas intenciones en despertarlo, pues él debía levantarse para ir a la escuela, pero para él fue como si ella quisiera torturarlo aún más.
Para mas inri (o sea, para aumentar el nivel del problema), lo despertó con un brazo robótico que váyase a saber cuándo trajo, así que lo primero que sintió Kamisato al despertar fue una mano fría y rígida. El susto lo despertó aún más que si se hubiera dado una ducha fría.
Tras maldecir un poco a la inquilina, salió de su cuarto y se dirigió a la cocina, para preparar el desayuno. Su hermana, por su parte, no parecía querer hacer acto de presencia hasta no oler algo delicioso en la cocina… como siempre.
Resignándose, Kamisato preparo el desayuno para él y su hermana, dado que la noche anterior Ellen le dejo claro que si ella necesitaba algo, lo pediría por internet y lo recogería por medio de su drone.
Pero a punto de terminar, recibió un mensaje… o más bien un correo electrónico de parte de Ellen, quien aparecía en una foto posando con un signo de paz. Mientras se preguntaba cuando el que Ellen tomo su teléfono y puso su número y correo en él, leyó el mensaje
"[necesito que prepares un desayuno rico en carbohidratos y azucares, por favor. Enviare al robot a recogerlo en un minuto]"
"…"
Como había dicho, el drone apareció, pero no volando, sino usando unas ruedas que parecían poder desarmarse. Quizás Ellen no quería arriesgar a su drone a golpearse con las paredes, o quizás no quería hacer ruido, pero el drone que llego no tenía sus hélices, sino una nota encima de él.
"[deja el plato con comida aquí, y hazlo rápido. Tu hermana está a punto de salir de su habitación]"
Ciertamente, Ellen había dicho que pediría lo que necesitase por medio de internet y lo recogería con su drone, pero esto era un insulto a la esperanza de Kamisato. Con una indignación digna de conseguir un trofeo, puso un plato con tostadas llenas de manteca encima, asumiendo que quizás esa chica se molestase por recibir demasiadas grasas en su desayuno. Pero después de que el robot se fuera, un segundo correo le llego.
"[gracias por el desayuno y por añadir manteca extra sin que lo pidiera. Soy una chica en crecimiento, así que necesito calorías extras]"
Otra vez, Kamisato no respondió al correo, y además su hermana había llegado.
Se guardó el teléfono en su bolsillo y desayuno tratando de estar en paz consigo mismo.
Lo que sigue, es ir a la escuela. Kamisato salió de su casa diez minutos antes de lo que solía salir, pues necesitaba enviar su bicicleta a algún taller de reparación. Una vez allí, dejo la bicicleta, explico lo que necesitaba, no explico cómo es que la bici acabo en ese estado, y se fue con la noción de que al día siguiente podría retirar su bicicleta.
Incluso si fue la principal causa de que ocurriese, Ellen y su renta podían ayudar bastante a Kamisato.
De camino a la escuela, Kamisato se encontró con Claire en el camino, aunque más bien fue debido a las grandes flores tropicales que crecían a los lados de su cabeza.
Poco atrás, él la salvo de un secuestro por parte de quienes mencionaron algo acerca de un gemstone, por lo que de ahí sacaron la idea de cuál era la condición de esta. El aun no sabía cómo rayos fue que las cosas terminaron así para ella, pero quizás ella tampoco lo sabía. De cualquier modo, el no hizo preguntas al respecto, pero si la ayudo a lidiar con eso.
El día anterior por cierto, le aconsejo que solo hiciera crecer a esas dos flores y sus hojas para conseguir energía. Era llamativo, pero mejor que dejar crecer hojas en todo su cuerpo.
"…he estado pensando en cómo iré a clases sin que los profesores me digan nada acerca de estas flores" había dicho acariciando los brotes en su cabeza "así que pensé en decir que las saque del club de jardinería y las estoy mostrando para que la gente se interese, pero aun así creo que serían muy llamativas como para andar por los pasillos con ellas…"
Claire había hablado más, y Kamisato respondía lo que podía. Su falta de sueño era evidente, pero aun así no debía levantar sospechas. Afortunadamente, Claire había decidido no preguntar acerca de la actitud cansada de Kamisato, pues para ella lo que este había dicho que paso el domingo sería suficiente motivo como para faltar y tomarse un día de descanso, así que ella considero que el chico de preparatoria se estaba esforzando para seguir adelante a pesar de sus asuntos.
"…pero he decidido hacer lo siguiente; tomare cuanta luz solar pueda, y luego reduciré estos brotes de un metro cada uno, hasta que parezcan solo flores con un par de hojas. Usare la glucosa que genere por la mañana para tener energías si las necesito…"
Oír a Claire hablar de cómo reuniría glucosa, o que la fotosíntesis sobre esto, y esas cosas, hizo pensar al chico acerca de cómo Claire parecía haber aceptado su situación. No iba a actuar como una víctima ni esconderse por vergüenza. Tampoco le iba a tener miedo a su condición, sino que iba a dominarla para que no le causase problemas. Kamisato sencillamente admiraba esa fuerza de voluntad.
Llegaron ambos a la escuela, y Kamisato se separó de Claire, quien iba a conseguir otra llave del salón de jardinería, pues de algún modo esta había perdido la suya. Con Kamisato en el salón, y una Claire regresando con flores visiblemente más pequeñas en su cabeza, ambos compartieron ese saludo silencioso que usualmente se daban.
Las clases transcurrieron sin problemas ni contratiempos, con quizás la diferencia de que habían miradas en dirección a Claire, o al menos a las flores de su cabeza. Al terminar las clases, Kamisato simplemente salió del salón en silencio y se dispuso a ir a su casa.
Excepto porque fue detenido por Claire, quien le pidió ayuda para algunos arreglos en el salón del club de jardinería, algunos de los cuales dejaron el uniforme de Kamisato manchado.
Sin embargo, no la pasó mal. Incluso si era un día lunes, incluso si no había dormido más de 6 horas, incluso si su ultimo uniforme limpio (el otro juego se quedó sudado tras la persecución del día anterior) se había manchado, e incluso si llegaba a tener esa paranoia de ser perseguido cada vez que veía una furgoneta pasar por la calle, él no la estaba pasando mal. Incluso si nadie reconocía sus logros del fin de semana, estaba bien así.
Él había luchado por mantener su vida cotidiana, y ahora mismo luchaba por mantenerla de la mejor forma que pudiese.
Él era Kamisato Kakeru, la clase de estudiante de preparatoria que puede encontrarse en cualquier ciudad.
No tenía talentos remarcables, ni rasgos físicos que lo hicieran reconocible en una multitud.
Si llegase a morir, el mundo no se detendría, y solo sus familiares y amigos sentirían su perdida. Y eso duraría hasta que lo olvidasen.
Pero eso estaba bien así como estaba. De hecho, ya se sentía afortunado de haber conocido a dos chicas que si son remarcables y talentosas.
Kamisato regreso a su hogar con ganas de darse un baño, ver televisión, usar su computadora, cenar, y dormir. Igual que cualquier estudiante de preparatoria tras un día lunes común y corriente.
Otro capítulo de tipo introductorio, esta vez viendo cómo se supone que sería el día a día de Kamisato.
Personalmente, las sagas deberían enfocarse en resolver las cuestiones alrededor de una determinada chica, así que los eventos secundarios e interacciones tranquilas las pienso dejar como capítulos de intermedio, similar al prólogo, similar a "arbusto gemstone", y similar a los siguientes.
Esta vez no me tomara medio mes actualizar, así que nos vemos pronto.
