Bueno… sí me tomo más de medio mes en actualizar.
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Da igual, disfruten la nueva saga.
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Puede que sea raro preguntar esto, pero ¿Qué es lo primero en que piensan cuando acaban en una situación tan seria y ridículamente absurda que no saben qué hacer?
Puede que te preguntes que has hecho para merecer esto.
Puede que te preguntes por que a ti de entre todos te tocó.
Puede ser que pienses en una manera de salir bien parado del problema.
Puede ser que… que simplemente tengas que mirar por la ventana viendo como tu situación empeora más y más a cada segundo que pasa.
Sí. Efectivamente esto no tiene mucho sentido, pues suena a algo que solo pasaría en circunstancias particulares, de las que quizás haya sido posible haber hecho algo al respecto, pero no era el caso aquí.
Para empezar, quien estaba viendo a través de la ventanilla no era nadie más que un chico de preparatoria con un traje azul con corbata… más bien un uniforme escolar de cierta escuela en cierta ciudad japonesa.
Era Kamisato Kakeru, y aunque su situación podía explicarse como algo que vino ocurriendo debido a acontecimientos recientes, o a algo que estaba planeado desde hace tiempo, lo cierto es que todo se fastidio en menos de cinco minutos.
El chico no sabía en qué pensar. Estaba demasiado indignado para estar molesto, demasiado molesto para estar confundido, y demasiado confundido para estar indignado.
Su contexto actual… bueno, solo digamos que según un GPS bidimensional él estaba en territorio japonés, pero según las normas de aviación, su ubicación actual no pertenecía a ningún país.
Y es que estaba sobrevolando la isla de Japón a una altura de casi 40 km… y para más inri, estaba en un vehículo que entra en la paradoja de ser uno de los más buscados, pero a la vez el menos vendido de todos los tiempos… un OVNI.
Pero para entender como rayos ocurrió esto, vayamos un poco al pasado y veamos qué es lo que ocurrió ese día.
Era un día martes, y Kamisato Kakeru se despertó de su cama sin problemas.
Su "inquilina" llamada Ellen había dicho antes que tenía la costumbre de dormir largamente cada tres días, y como anteayer y ayer no había dormido, esa noche se había envuelto en mantas y durmió como un bebe. Kamisato realmente se pregunto acerca de si para ella el concepto de "desayuno" era a la primera comida del día, o si era lo primero que se comía tras despertarse, pues alguien que duerme cada tres días seguro tiene un reloj biológico muy diferente al suyo. Como sea, no la despertó, dejo algo de pan con mantequilla cerca de ella para cuando despertase, y se preparó para la escuela.
Nuevamente se encontró con Claire, hablo un poco con ella, la ayudo con algunos temas del club, e incluso vio como alguien preguntaba acerca de cómo entrar al club, o si le darían flores como la que Claire tenía si es que formaba parte del club. Poco a poco, parecía que el lugar que Claire tenia para sí misma iba creciendo, y no solo porque su habilidad hizo que las plantas del club crecieran como nunca, sino también por su popularidad gracias a la atención que sus flores atraían hacia ella. Quizás de esta forma, Kamisato ya no tendría que ayudar tanto.
La escuela termino, y el chico normal de preparatoria se dirigía a su casa. Ese día fue relativamente bueno comparado a ayer, pues pudo dormir esa noche, Claire ya consiguió a alguien más para el club de jardinería, y dentro de poco podría ir a buscar su bicicleta.
Parecía que todo iría bien para todos y todas.
Pero en medio de su viaje a casa, una luz potente lo alumbro desde arriba, casi como si alguien hubiera puesto el faro de un helicóptero encima suyo a diez metros. Así de cegadora era esa luz.
Pero lo anormal fue cuando Kamisato intento moverse, sencillamente no toco el suelo. Sus pies se sacudieron y estiraron intentando pisar algo, y cuando vio al suelo, es que se dio cuenta de que estaba flotando.
No.
Estaba siendo atraído hacia arriba.
Bloqueando parte de la luz con una mano, Kamisato intento ver hacia arriba, pero no logro distinguir nada. Y así continuo por unos segundos, cuando el sintió que de alguna forma se detenía. Algo sonó como si se cerrase debajo de él, y al fijarse vio que se había formado un suelo metálico a sus pies. La luz se apagó, y la gravedad volvió al cuerpo del chico de preparatoria confundido.
Ahora mismo, estaba en un espacio semejante a la sala de carga de un avión, o al menos eso es en lo que pudo pensar, pues no creía que estuviese en un avión. Habían algunas ventanas, semejantes a las que podría tener un avión, pero estas eran más gruesas y estaban apuntando hacia abajo en lugar de hacia los costados, como si rodeasen a Kamisato, quien estaba en el centro de la "sala".
Al acercarse a una de esas ventanas, lo que vio lo hizo ponerse de rodillas con un rostro que demostraba tanto confusión, como indignación, como molestia, mientras se preguntaba qué había pasado para que estuviese en esa situación.
Lo que veía era como el suelo japonés se alejaba de él… o más bien, que él se alejaba del suelo japonés. Veía como había movimiento, pero no sentía las fuerzas G que normalmente se sienten cuando tu movimiento está en contra o a favor de la gravedad, fuerzas que pueden sentirse hasta en un ascensor, y que deberían sentirse aún más dado la velocidad con la que se alejaba del suelo sobre el que estaba hace realmente poco.
De pronto, una voz suave sonó detrás de él.
"hola, Kamisato Kakeru."
Al voltear, Kamisato vio a una figura humana con el cabello desordenado, una mirada fija y sin reacciones, pero más llamativo que eso, algo que parecía un palo de escoba con "cosas" en la punta.
"y adiós" dijo antes de usar ese palo de escoba en Kamisato.
Sin saber que pasaba, ni sentir dolor, toda la fuerza dejo su cuerpo y gradualmente sintió su consciencia irse.
Kamisato Kakeru se despertó debido a un mal movimiento en su cama, movimiento que le hizo caerse de la misma y golpearse contra el suelo.
Mientras se levantaba, pensó en el sueño que había tenido. Hasta donde recordaba, Ellen había dormido esa noche, por lo que el chico había disfrutado de una noche de sueño tranquilo. Fue a la escuela sin problemas, y ayudo Claire, quien por lo visto consiguió un nuevo miembro para el club de jardinería.
Todo eso era bueno. Sería un muy buen día hasta que el bonito sueño se convirtió en pesadilla… o al menos en un sueño raro.
Algo así como un OVNI o al menos algo que volaba pero no sabía que rayos era (lo cual cumple con el nombre OVNI, que es Objeto Volador No Identificado) lo había absorbido con una luz brillante y se lo había llevado del planeta. El sueño había acabado por una figura semejante a una chica tocándolo con una varilla extraña del tamaño de un palo de escoba.
Pero Kamisato había despertado. No estaba en ningún lugar extraño, sino en su habitación, la cual tenía un suelo metálico, y una cama que parecía de hospital, y…
"(un momento, esto no es mi habitación)"
Algo tardíamente se dio cuenta de esto, pero considerando la otra opción, pues era mejor equivocarse. Esa otra opción, involucraba una serie de acontecimientos que prefería no creer.
La habitación en la que estaba parecía una celda, con las paredes y suelo de aspecto metálico, una cama que parecía sacada de un hospital, y lo que parecía una botella cerca de él. Una de las paredes se veía corrediza, por lo que podría ser una puerta, pero no había algo así como una cerradura visible y había una ventanilla que permitía el paso de algo de luz, pero el cristal translucido de esta hacía imposible distinguir algo después de cinco centímetros.
De pronto, pasos sonaron cerca de la puerta, como si alguien hubiera estado esperando y se acabase de fijar.
"Veo que estas despierto. Los exámenes empezaran pronto, así que debes nutrir tu cuerpo.- dijo una voz plana y sin muchas emociones."
"¿Eh?" Kamisato oyó a la voz, y sin pensarlo dos veces la bombardeo con preguntas "¿Dónde estoy? ¿Quién eres tú? ¿Cómo que exámenes? ¿No ya terminaron las clases hoy? No, espera, ¿¡Qué rayos está pasando aquiiiiii!?"
"Si bien pareces tener mucha energía para estar así, creo que aun así será necesario que ingieras el alimento que se te dará para evitar que hayan fallos o accidentes con tu sistema digestivo."
"¿fallos en mi sistema digestivo? No eso no es lo importante" Kamisato se calmó un poco y respiro, ponerse nervioso no hará nada bueno para él, así que se calmó y pregunto "volveré a preguntar, ¿Dónde estoy?"
La chica (porque su voz se notaba femenina, aunque apagada) volvió a responder.
"No puedo responderte con total exactitud, pero estamos en algún lugar entre las latitudes 40 y 60 del hemisferio norte, entre los meridianos 45 y 60, encima del súper continente conocido como Eurasia, y a una altitud de entre 50 y 60 km."
Aunque esa respuesta especifica solo causo más confusión, lo cierto es que si pudo entender que estaba lejos del Japón en el que vivía. Tratando de tragarse su temor, continúo sus preguntas.
"Y… ¿Qué está pasando?"
"no entiendo la pregunta"
"me refiero, ¿Qué es lo que ocurre? ¿Por qué estoy aquí?"
"Lo que ocurre es lo que ves, pero el motivo por el que estas aquí es el de ser uno de los sujetos de prueba para implantes que el maestro escogió"
"… ¿¡QUÉEEEEEEEEEEE!? ¿¡Como que sujeto de prueba para implantes!? ¿¡Y que se supone que es este lugar, una nave espacial o algo así!? ¿¡Por qué esto tiene que pasarme a mí!? ¿¡Acaso no he tenido suficiente con el fin de semana!? ¿¡Por qué tenía que pasar esto en el primer día normal que tengo desde entonces!?"
"en respuesta a tus preguntas; el motivo por el que estas aquí es el de ser uno de los sujetos de prueba para implantes que el maestro escogió, con sujeto de prueba para implantes me refiero a que se harán exámenes en tu cuerpo y se te implantaran chips y algunos aparatos de control y regulación, efectivamente esto es lo que ustedes considerarían una nave espacial, te elegimos a ti porque representabas el punto medio y promedio de los jóvenes japoneses de tu edad, no sé qué es lo que ocurrió en llamado fin de semana, y el hecho de que este haya sido para ti un día normal no tiene nada que ver con lo que está ocurriendo ahora mismo… creo que con eso respondo a tus preguntas."
"…"
La escala era demasiado bizarra. Volvía a su casa y ahora estaba en una nave espacial en quién sabe dónde, con quien sabe quién, y para quien sabe qué.
Aunque es irrelevante a estas alturas, noto que su mochila no estaba con él, y como no recordaba haberla tenido cuando entro en la "nave espacial", supuso que la habrá soltado cuando empezó a elevarse. Pero no es como si eso pudiera ayudarle a estas alturas.
De no ser porque capto algo de la seriedad del asunto, hubiera dicho una frase que cierto chico de preparatoria en otra ciudad decía a menudo.
"si no hay nada más que quieras preguntar, me iré" dijo la voz femenina caminando hacia la salida.
"¡Espera!" le respondió Kamisato, y aunque no podía verla, sintió que se había detenido. "¿podré volver a mi casa… o a mi vida normal?"
"No" no endulzo sus palabras "Luego de los experimentos y exámenes, hay un par de posibilidades. En una, mueres debido a que tu cuerpo no resistió el shock, en la otra, perderás la mayoría de tus emociones y recuerdos. Yo soy una de los sujetos de prueba que sobrevivieron… la única de los que han pasado por el implante que aun esta con vida"
Su voz no parecía sentir lastima o culpa. Tampoco parecía preocupada o siquiera solitaria al decir que era la única que seguía viva. Kamisato tuvo un mal presentimiento acerca de que tan peligroso seria el experimento.
"Que… ¿Qué posibilidad tengo de sobrevivir?" pregunto Kamisato mas por instinto que por ganas de saber.
"hasta donde sé, soy la única con vida, y no sé cuántos experimentos se hicieron antes que el mío. Pero he ayudado en más de 20 abducciones, y ninguna resulto en otro éxito, así que estuvimos probando los estándares en jóvenes de edad, metabolismo y condición física lo más promedio que se pueda encontrar para saber si hay algún indicador que dé más probabilidades de éxito. Aun así, si quieres el porcentaje más alto, diría que es de un 3% de que sobrevivas al tratamiento de implantes, aunque no puedo decir lo mismo con tu esperanza de vida… o la mía siquiera"
La garganta de Kamisato se reseco al oír esto. Sonaba casi como una sentencia de muerte, o peor. Y el ritmo monótono como el de un robot, pero con el tono y voz de una chica menor que él le parecían una mezcla casi irracional.
Ya conocía a una chica que a pesar de su apariencia plana y común, se había convertido en una gemstone con poder sobre las plantas. También conocía a una chica que contrastaba con toda asunción y estereotipo acerca de los detectives, expertos en computadoras, robótica y hackeo.
Solo pudo articular unas palabras simples después de eso.
"¿Quién… eres tú?"
Por primera vez, la chica se tomó un momento antes de responder.
"como dije, soy alguien que sobrevivió a los experimentos e implantes. Pero si necesitas una información algo más específica, quizás te resulte conveniente usar el término Fran. Es así como el maestro me llama, y no recuerdo que usase ese término en alguna frase que no requiriera llamar mi atención"
Tras esas palabras, la chica supuestamente llamada Fran se fue.
-Mientras tanto, en la superficie-
Mientras esa chica salía de la habitación, otra chica también se estaba yendo, pero de su escuela.
Se había quedado por casi media hora más encargándose de algunos papeleos, mostrándole algunas cosas a su potencial nuevo compañero en el club, y lidiando con algunas chicas que la molestaban y venían por mas… y que ahora terminaron con enredaderas en donde no voy a mencionar, por lo que ahora mismo estaba cansada, pero satisfecha. Sin embargo en el camino a su casa, vio algo en el camino.
Una mochila.
Cerca de su escuela, pero no demasiado, por lo que parecía como si alguien, tras estar a una distancia adecuada de la escuela la hubiera soltado por alguna razón.
Normalmente ella no tocaría la mochila, pero dado que a esa hora era probable que nadie la recoja hasta el día siguiente, pensó en tomarla, llevarla a la escuela y avisar a algún profesor o encargado que estuviese por ahí. Quizás sea tímida, pero era responsable con las cosas que debía hacer. Además, tras algunos eventos del fin de semana, ella decidió cambiar un poco su actitud reservada y confiar más, empezando por un cierto chico normal de preparatoria.
De ese modo, la chica con gafas y flores en la cabeza tomo la mochila y antes aunque sabía que no estaba bien, reviso el contenido de la mochila para saber a quién le pertenecía esta, pues pensó en si podría dejar la mochila a cargo de algún profesor que estuviese en la clase del chico, o que le avisase en caso de que haya algún número telefónico del respectivo dueño.
De ese modo, la chica abrió ligeramente la mochila, y saco un cuaderno para ver el apellido, nombre y curso del dueño. Al verlo, la mano que sujetaba la mochila perdió su agarre, haciendo que esta cayese al suelo.
"¿Ka-Kamisato…-san?" dijo Claire con una evidente sorpresa.
Bueno… no hubieron comentarios en los que la gente estimase cual sería la siguiente chica, aunque ciertamente este no es un sitio donde se puedan dejar comentarios, sino reviews y reseñas de lo leído, pero quien haya pensado que la siguiente chica era Elza, lamento decepcionarlos, pues es Fran, la chica alien, gemstone por abducción, y como le llames.
Esta saga no será tan larga como la de Ellen, ni tan cortada como la de Claire, por lo que creo que en tres o cuatro capítulos ya tendré a Kamisato en tierra firme y el tendrá a otra chica en su aun no descubierto harem.
Como sea, esperen el siguiente capítulo que le pondré algo más de comedia a este asunto tan… desfavorable, si se le puede llamar así.
