No tengo nada nuevo que decir... excepto decir que no tengo nada nuevo que decir.
"…Heh"
La situación en la que Kamisato Kakeru estaba no era algo para reírse, pero aun así lo hizo. Quizás era precisamente por lo anormal de su situación que soltó esa risa despreocupada.
Y es que a su punto de vista, el no aceptaría las cosas buenas que él no haya buscado, ni respondería por las malas que no hubiera provocado. En cierto modo, imagino que al menos no tendría que disculparse por no volver a casa ese día.
No, aun no era algo para reírse. Pero entonces, ¿Por qué la risa?
Quizás sea por ese dicho de "reír para no llorar", pues algo en su interior se rompería si solo dejaba que la situación lo venciese.
Recordó su escuela, su casa, su familia, sus amigos, sus videojuegos… y pensó en su posibilidad de escapar de allí, pero desde que la puerta estaba cerrada, que sus posibilidades se veían mal.
Poco antes, la chica llamada Fran había pasado algo así como una barra de color ocre, la cual supuestamente seria su alimento antes de los exámenes, pero Kamisato no la había tocado siquiera. En cierto modo la situación en la que estaba reprimía su apetito, y en cierto modo, tenía el ingenuo pensamiento de que podría retrasar el asunto si no cooperaba con quien sea que lo tuviera apresado.
"Si crees que por no comer voy a posponer el experimento, te equivocas" dijo de pronto alguien desde fuera de la celda. La voz no parecía la de la chica que se llamó a sí misma como Fran, sino una voz gruesa y masculina.
Con algunas dudas, Kamisato decidió responder.
"¿Quién se supone que eres? ¿Y qué es este lugar?"
"Tienes bastante entusiasmo, ¿o es que acaso aun no entiendes tu situación?" pregunto en respuesta de forma cruel. Y es que efectivamente, si él estaba del otro lado de la puerta, podía decirse que era una de las personas que tenían poder sobre la vida de Kamisato y él porque estaba en ese lugar. Desde esa perspectiva, puede que realmente Kamisato no se haya dado cuenta de su situación.
Pero eso no le importaba tanto como debería.
"Volveré a preguntar, ¿Qué es este lugar, y quien se supone que eres?"
"No tiene mucho sentido que te lo diga, pero presta atención" dijo la voz al otro lado de la puerta "Yo soy el dueño de esta nave, y aquel que realiza los experimentos de los que seguro mi Fran ya te hablo. Pero tú puedes considerarme como tu enemigo si deseas, pues tu posición en mis planes no es muy favorable para ti"
"Tsk. ¿Para qué me tienes aquí? ¿Por qué a mí de entre todos?" pregunto Kamisato Kakeru. Puede que sea egoísta preguntar algo así, pero él ya estaba con la esperanza de recuperar la tranquilidad de sus días, por lo que no podía solo aceptar que un factor tan externo como este le quitase todo, y menos de esta forma.
Pero al ser que estaba al otro lado de la puerta no pareció importarle.
"Creo que mi Fran ya te lo comento. Es porque eres totalmente normal y promedio, por lo tanto, servirás como un buen indicador del promedio. Puedes pensarlo como que tu sacrificio evitara la muerte de varias personas a manos de mis experimentos, claro está, a coste de un dolor inimaginable" Kamisato apretó los dientes, pero el otro no pudo verlo tras la celda. "Así que tranquilízate, ríndete, y come tu ultimo alimento" dejo una pausa y prosiguió "Bueno, supongo que tomare una siesta. Dentro de dos horas iniciara el primer experimento, pero déjame ponerlo claro ahora mismo, no puedes convencer a Fran de que te saque de allí. La he domesticado para que acate mis órdenes sin dudarlo o cuestionarme. Te recomiendo comer, pues si no, podemos asumir que los resultados no son adecuados debido a tu falta de nutrientes, y podríamos terminar repitiendo todo lo que te haremos en otra persona promedio. Eso haría que tu "sacrificio" se eche a perder."
Dijo con clara burla, y casi precio oírse una pequeña risa al otro lado. El sonido de una puerta cerrándose le siguió. Kamisato solo pudo ponerse de rodillas luego de asumir que el otro se había ido. Si, aun si ese chico de preparatoria normal y corriente estaba en una muy mala situación, e incluso si el otro no hubiese podido verlo debido a la pared de la celda, Kamisato Kakeru no era el tipo de chico que se rendiría frente al enemigo. Pero solo era espíritu, y el espíritu no lo sacaría de allí.
Pensó en lo que había pasado en esos últimos días.
Ahora que lo pensaba, habían sido dos situaciones curiosas.
En una, el empezó por un pedido fácil, pero después se puso serio y termino en un enfrentamiento antes de que fuese demasiado tarde.
En otra, el empezó con todo para evitar un encuentro, y así siguió hasta que tuvo que enfrentar a un grupo armado con una estrategia que solo funciono debido a que estaban confiados y la situación era favorable.
Pero…
Su situación se parecía un poco a la de Claire, solo que esta vez, no era que podían ir a rescatarlo antes de que llegase a algún lugar inaccesible, sino que el partía desde un lugar inaccesible. También se parecía un poco a la que tuvo con Ellen, pero solo en el hecho de que fue buscado y que no era un oponente al que pudieran vencer, pues no había ni una situación favorable, ni podía aplazar el encuentro.
Y si las cosas seguían así, Kamisato iba a tener que enfrentarse a quien sabe qué dentro de dos horas… o quizás menos.
Kamisato tenía su teléfono consigo, pero no tenía señal. Igual vio la hora, y noto que por lo general, el volvía a su casa poco antes. Quizás ahora mismo su hermana se esté preguntando si está llegando tarde o no. Quizás ahora mismo Ellen estaba despertándose de su largo sueño que según ella se daba cada tres días. Quizás ahora mismo Claire llegaba a su casa tras asignarse un nuevo miembro para el club de jardinería. Quién sabe.
Y de hecho, no podía saber. Su situación era tal que necesitaba ser él el salvado, pero no había ni forma de alcanzarlo, ni de saber en dónde estaba realmente. La ubicación que la chica Fran le había pasado fue hace unos minutos, pero la parte de "entre 50 y 60 kilómetros de altura" ya le daba una idea de que no tendría caso incluso si él estuviese sobrevolando Japón.
La ayuda no iba a llegar sin importar cuanto esperase.
Sus captores lo habían clasificado como el típico estudiante promedio de preparatoria… y no se equivocaban.
Y además, el sujeto había dejado en claro que Fran no iba a oír nada de lo que el estudiante de preparatoria normal Kamisato Kakeru tuviese que decir. E incluso si lo oyese, ella solo obedecería a ese que llamo "maestro". Sin importar como lo viera, no podía…
¿O si podía?
Al chico normal de preparatoria se le ocurrió un plan, uno bastante ridículo, pero algo al menos.
El sujeto con el que había hablado hace realmente poco le dijo que se iría a dormir, por lo que probablemente dejaría a Fran a cargo de la nave… y del prisionero. Si la suposición de Kamisato era correcta, entonces debía hacer la prueba.
-¡Fraaaaaaaaaaaan! ¡Fraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaann!
La llamo un par de veces más hasta que oyó que una puerta al otro lado de la celda en la que estaba se abrió. Tenía razón en su planteo. El sujeto de antes dijo que Fran no podía ser convencida, pero nunca dijo que ella no podía escuchar al chico en su celda. Desde ese punto de vista, la chica podía ser llamada. Quizás el sujeto de antes había pensado que dejar que Fran hablase con Kamisato pero aun así no liberarlo sería una forma de hacer que el chico perdiese las esperanzas.
Pero su ridículo plan parecía estar funcionando hasta ahora.
"El inicio de los experimentos no será hasta dentro de hora y media. ¿Por qué llamas?" dijo la monótona pero aguda voz de la chica.
"Fran, necesito que me saques de este lugar"
"… no lo hare. Tengo órdenes del maestro de no obedecer ninguna de tus peticiones"
(Muy bien, espero que esto funcione)
Kamisato inhalo y dijo sus palabras.
"Yo soy tu maestro" hubo una pausa del otro lado, y Kamisato siguió con el discurso que había planeado "no sé cómo lo hizo, pero el chico que estaba aquí logro hacer que intercambiemos mentes… Quizás es como esos espers que hay en Ciudad Academia, pero lo importante es que yo soy tu maestro, y en la nave hay un impostor con libertad de movimiento"
Obviamente era una mentira, y una descarada. Pero a Kamisato no le quedaban más opciones. Como sea, la chica del otro lado de la celda solo hizo una pregunta obvia.
"….. ¿Cómo puedo estar segura de que eres el maestro?"
Pero la pregunta era lo suficientemente obvia como para que Kamisato mismo la hubiese esperado desde antes. Y como ya la había imaginado, sabia como responder.
Simplemente no respondería.
"¿Acaso estas cuestionándome, Fran?" dijo Kamisato con un tono de voz grave.
Aunque no podía verla, Kamisato hubiera apostado que la chica al otro lado de la celda debió haber sentido un escalofrió, pues su respiración pudo oírse dentro de la celda. La voz llego poco después.
"Entiendo. Lamento haber dudado, pero considere necesario asegurarme" dijo la voz femenina del otro lado. Acto seguido, un sonido electrónico fue emitido y la celda pareció abrirse desde un costado.
"(Vaya, mi plan está funcionando)" pensó Kamisato viendo como la celda se abría.
Su plan era obviamente una trampa. Si lo piensas bien, ellos habían elegido a un chico normal, por lo que no podía tener poderes. Pero ese chico normal sabía que había seres conocidos como ESPER en Ciudad Academia, y también sabía que Claire de algún modo había acabado como gemstone, por lo que entendía que al menos no era imposible que alguien tenga algún poder ESPER aun sin ser parte de Ciudad Academia.
Por otro lado, la chica Fran solo respondería en nombre de su maestro, por lo que existía la posibilidad de que no le creyese. Aun así, si el "maestro" tenía razón en eso de que había domesticado a Fran, entonces solo bastaba con ser autoritario para no dar excusas.
A Kamisato no le gustaba nada hacer eso, pero su situación no era una en la que la falta de formalidades sea mal recibida… o más bien le importaba bien poco quedar bien con la opinión general.
Al abrirse la puerta, Kamisato al fin vio a la chica llamada Fran.
De hecho la había visto antes, pero no había podido distinguir nada, ni recordaba cómo era, así que esta podría muy bien ser su primera impresión de ella.
Era algo más baja que él, y su cuerpo era bastante delgado, casi llegando a ser huesudo. Su cabello negro era largo, pero no tanto como el de Ellen, aunque si más largo que el de Claire, así que al estar desordenado debía ser sumamente difícil arreglarlo después. La primera palabra que a uno se le ocurriría al ver su rostro seria… infantil. Sí, infantil. Pero cuando uno se fijaba, podía darse cuenta de que había cosas fuera de lugar… específicamente, objetos que no deberían de estar allí. Y no era porque fuesen extraños (que si lo eran), sino porque su posición no sería razonable para nadie.
Había cosas que parecían chips en su piel. No sobre ella, ni sujeta a ella, ni insertada bajo su piel, sino que realmente parecía que eran parte de su piel, como si una prenda se hubiera agujereado y se le adhiriese un parche, pero sin que la costura se notase. Y antenas. Tenía antenas saliendo de su cabeza, antenas que parecían tener la silueta de las alas de un insecto. Su ropa era holgada como una bata, pero juzgando por la forma que tenia de envolverse en su cuerpo, más bien parecía un pijama.
Si, se veía como una infantil chica medio Ciborg con pijama.
Y la infantil chica medio ciborg con pijama llamada Fran dijo.
"¿Qué debería hacer ahora, maestro?"
…
(A ver, a ver, piensa Kamisato. Puede que realmente no hayas pensado que esto funcionaria tan bien, pero debes concentrarte o sospechara.)
"primero que nada… quiero que respondas a algunas preguntas. Es para asegurarme de que el impostor no haya alterado tu memoria ni tus capacidades o conocimientos" dijo Kamisato tratando de sonar lo más autoritario que podía. El chico pensó en que preguntar y comenzó con "Dime, ¿Cuál es nuestra ubicación aproximada?"
"entre 40 y 50 km de altura, sobrevolando el mar Mediterráneo, más específicamente acercándonos al territorio de Italia" dijo la chica con una coherencia sorprendente a pesar de los datos preguntados.
"(rayos, nos estamos alejando de Japón… pero bueno, debo seguir) ¿Cuál es la ruta más cercana para llegar a las capsulas de eyección?"
"no las hay. Hay un dispositivo para eyectar los residuos y deshechos que se acumulan en la zona de descarga, pero no hay algo como una capsula de eyección. ¿Era esa una pregunta de prueba?"
"ehm, si, lo era… (¡Maldición! ¿Eso significa que si quiero volver a mi ciudad tendré que apoderarme de la nave o algo así?) Bueno, siguiente pregunta ¿En dónde está el impostor ahora mismo?"
"me reporto que se iría a dormir, y que comenzase con los experimentos cuando marcase la hora adecuada, por lo que ahora mismo debería estar en la sala de control. Pero tomando en cuenta que no es el real, es posible que no esté allí, deme un momento para hacer una revisión rápida" Fran se calló por un momento y cerró los ojos. Pero fue como un parpadeo algo lento, pues siguió hablando algunos segundos después "Efectivamente, está en la sala de control"
"no puede ser, si está en la sala de control, eso significa que podría tener acceso al control de la nave" dijo Kamisato casi sacándose su planteo de la nada. Pero su conocimiento por películas, mangas y videojuegos le decían que si en un vehículo había un lugar llamado la sala de control, era porque era el lugar donde se controlaba el vehículo.
Pero la chica llamada Fran debió de no saber que eso era conocimiento popular, pues abrió los ojos y dijo.
"Tiene toda la razón maestro. Debemos detenerlo o podría terminar estrellando la nave y escapando."
"Sí, es cierto"
"Por favor, sería mejor que use el sistema de control a distancia para inhabilitar el uso de los controles de forma temporal. Incluso si el joven que trajimos pudo cambiar mentes, es probable que no sepa las contraseñas"
"…" el rostro de Kamisato se puso pálido, rígido y… bueno, se puso así = (·_·)
"¿maestro?"
"(¡Mierdaaaaa! ¿¡Que tan preparados están estos tipos!? ¡No sé nada sobre contraseñas, pero si no digo algo pronto me descubrirá!)"
Kamisato pensó mientras mantenía su rostro libre de contracciones, pero de pronto se le ocurrió algo para salvarse de esa situación.
Aunque probablemente era como saltar de la sartén al fuego.
"No"
"¿Nn?"
"No voy a cerrar su acceso, en lugar de ello, tengo una mejor idea. Eso le hará arrepentirse de haberse metido con nosotros"
"…"
"necesitare que me digas la ruta más rápida hasta la zona de expulsión de deshechos. También dime cuanto tiempo le llevaría a él el llegar desde la sala de control hasta la zona de descarga. Ah, y también dime cuanto nos falta a esta velocidad para sobrevolar el océano Atlántico…"
Kamisato sabía que lo que tenía en mente lo iba a obligar a hacer algo que realmente no quería hacer. O más bien, lo obligaría a hacer algo que realmente quería evitar.
Pero al mismo tiempo quería hacerlo.
No sabía los detalles, pero en su conversación, él dijo que había "domesticado" a Fran. No uso el termino educado ni aleccionado, sino domesticado. Eso en cierto modo ayudo a que Kamisato pudiese librarse de la celda sin pasar por alguna prueba que eventualmente deshiciera su farsa.
Además, el sujeto también dejo en claro que era el causante de varias muertes y secuestros, y que iba a seguir así y que la muerte de Kamisato solo le ayudaría a obtener bases para su siguiente experimento, por lo que Kamisato no quería que siguiese suelto.
Pero claro está, necesitaría mucha suerte y toda la ayuda que pudiese conseguir.
-Mientras tanto, en la superficie-
Una chica de cabello oscuro estaba despertándose.
Esto no sería nada raro o anormal, de no ser porque ya eran pasadas las 18:00 hs y ella había empezado a dormir antes de la media noche. Eso sumaria más horas de la que cualquiera podría dormir cómodamente, e incluso si uno pudiese de algún modo dormir tanto, su reloj interno se haría pedazos.
Pero eso no le importó a esta chica, quien tras desperezarse un poco, decidió empezar a quitarse su largo cabello de encima y emparejarlo.
Se había hecho un reemplazo de futón con unas mantas y almohadas, y había puesto algunos hongos extraños traídos de Ciudad academia para hacer que nadie quisiese abrir la puerta.
¿Qué la había llevado a esta situación?
Pues resulta que un par de días atrás, ella había tenido un épico escape junto a un chico, y tras lograr de algún modo salvarse, el chico dejo que esta se quedase con el… o más bien lo permitió luego de que esta le pagase 50.000 yenes y prometiese darle otros 50.000 por cada semana que le dejase quedarse.
Desde su posición recostada, pudo ver una taza de té frio y pan con manteca al lado, quizás el las habría puesto allí para cuando despertase, creyendo que el té aun estaría caliente… obviamente no sabía de las costumbres de esa chica.
Quitándose las mantas que la cubrían como si fuesen una crisálida, la chica se levantó y estiro un poco. Debía de estar en muy mala forma, pues solo levanto los brazos por unos segundos y luego se dispuso a comer lo que le habían dejado sin tratar de asearse un poco primero.
Y es que la chica mencionada podría perfectamente cumplir con los roles de una hikkikomori [1] en toda regla. Esta hikkikomori de hecho tenia peores hábitos que desayunar apenas se levantase, como por ejemplo no secarse tras darse un baño (cosa que hacia cad días) y solo secar sus manos para usar algún dispositivo electrónico mientras el aire secaba su piel mojada. Esto podría sonar como algo erótico casi, pero la figura de la chica en cuestión era pálida y pequeña, casi enfermiza, además de que su hospedador actual muy bien podría terminar echándola por la ventana si lo intentase.
Pero ahora mismo volvamos a la realidad actual.
La chica que desayunaba a una hora en la que se suele pensar en la cena encendió la computadora que había en la habitación. La noche pasada tras ver que su "casero" se había dormido ella se había puesto en marcha a desmantelar la pc e instalarle varias partes de otra computadora suya. Su motivo; la pc era demasiado lenta para ella, y sabía que podría ser rastreada si usaba los dispositivos que usaba antes. En este momento, la computadora que había en la habitación superaba a la gran mayoría de computadoras en el mundo, llegando a rivalizar en eficiencia con las supercomputadoras de algunos laboratorios, o con las que ella solía trabajar poco atrás.
Sea cual sea el caso, hoy iba a ser otro día de navegación al azar y quizás alguna conversación online.
O al menos así sería hasta que alguien abrió la puerta de la habitación.
"¿Ya llegaste Kamisato-han?" dijo la voz de esa chica de cabello largo y desordenado sin voltear a ver.
"… ¿Q-quien eres tú?" pregunto otra voz femenina.
"¿?"
Se supone que las esporas que había dispersado mantendrían a cualquiera además de Kamisato alejado de la habitación, y eso solo porque ella se había encargado de que el no respirase las esporas más efectivas. A cualquier otra persona, el acercarse lo haría respirar las esporas puestas en la puerta, y finalmente mantenerlas alejadas de modo subconsciente.
Pero eso no ocurrió aquí.
Finalmente se dio vuelta solo para ver a una chica con gafas, coletas y una flor en la cabeza que vestía un uniforme femenino similar al de Kamisato Kakeru, por lo que quizás era de la misma escuela que él.
"V-volveré a preguntar ¿Quién eres tú?" volvió a preguntar la chica con gafas pero con algo más de decisión.
"eeeeeehm… ¿Ellen?" dijo Ellen pensando en cómo explicar la situación actual a la nueva invitada.
[1] Hikkikomori: es como se le llama a las mujeres que permanecen encerradas en casa sin salir, algo así como la versión femenina de un otaku.
Segundo capítulo, y una interesante estrategia.
Lean el siguiente capítulo en cuanto se pueda.
...
Ah, me salio una rima.
