DISCLAIMER: Los personajes de Dragon Ball pertenecen a Akira Toriyama, solo los he tomado prestados un rato para hacer este fanfiction.

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Octubre, año 769

Ella renunció a él, o al menos eso intentaba, porque cada vez que se daba a la tarea de revisar y analizar la información de los documentos sobre los androides, su mente se iba a otra parte y le resultaba difícil concentrarse.

- Esto es algo increíble, hay bastantes cosas que ni siquiera yo puedo entender. Es una lástima que el Dr Gero no usara esta tecnología para el bien de todos -dijo su padre mientras estudiaba uno de los planos.

La peliazul volvió a la realidad, y se acercó a mirar el documento que su padre tenía extendido sobre la mesa.

- ¿Por qué cambiaste los planos? -preguntó al advertir que el número de la esquina superior era 18.

- Pensé que te sería más fácil concentrarte de esa forma.

- Da igual de quien sean, la información es demasiada para comprenderla así como así, tú mismo acabas de decirlo.

- No tienes que ponerte a la defensiva, entiendo que para ti es difícil esta situación -dijo el científico comprensivo- Y no necesitas hacerte cargo de nada, yo puedo revisar la información -le ofreció.

La forma en que su padre la miraba, la hizo sentirse a punto de ser descubierta. ¿Acaso era tan transparente que su indecisión para dar el siguiente paso era tan obvia?. Tratando de recobrar su credibilidad, la mujer dirigió su vista hacia los documentos de la mesa.

- Mientras más pronto terminemos con esto mejor.

- ¿En serio eso es lo que quieres? -preguntó el científico al advertir en los ojos de la peliazul el esfuerzo que hacía por aparentar una determinación que no tenía.

- ¿Estás dudando de mí?. Yo fui quien nos trajo a este punto -le reclamó.

- A decir verdad, no sé qué pensar, después de ver las fotografías que guardas -confesó sin el menor sobresalto, mientras su hija palidecía- Y me imagino que...

- ¿Qué me enamoré de 17?... ¿Es eso lo que crees?

- Es una probabilidad que no descarto -aceptó el científico- Siempre has tenido la habilidad de ver la parte buena de las personas, pero tal vez solo estoy equivocado y todo era parte de la estrategia... dime Bulma, ¿Estoy equivocado en mis suposiciones?

- No lo estás -admitió al tiempo que asomaban lágrimas en sus ojos- Pero eso no va a detenerme, tengo que destruirlo a como dé lugar.

- ¿Tienes o quieres? -le preguntó su padre, pero ella no pudo responder- No sé lo que habrá pasado para que cambiaras de opinión y llegaras a ese punto, y tampoco pienso juzgarte. Lo único que deseo es que no hagas nada de lo que después te arrepientas... tú ya has hecho demasiado consiguiendo la información, puedes dejarme el resto a mí.

Bulma comenzó a llorar mientras los brazos de su padre la rodeaban. Después de un rato logró tranquilizarse, con la mente más clara y el alma más liviana tras revelar aquel secreto que tanto la estaba atormentando por fin tomó una decisión.

Finales de Octubre, año 769

- ¿Hay algún avance? -preguntaron al unísono los presentes cuando vieron aparecer a los científicos en la cocina.

- Eso parece -dijo la peliazul mientras se dejaba caer exhausta en una silla al lado de Gohan.

- ¿Qué descubrieron? -preguntó ansiosa la viuda Son.

- Hay una forma definitiva de acabar con los androides -respondió el científico de cabello lila, provocando que la cara de todos se iluminara.

- ¿En serio?... ¿Cuál es? -indagó esta vez el adolescente de cabello negro.

- Permítanme explicarles -señaló el Dr Briefs, mientras se sentaba a un lado de su esposa- Para crear a los androides, el Dr. Gero utilizó como base a un ser humano ordinario, y mejoro su estructura usando tanto componentes bio-orgánicos como partes mecánicas para incrementar su fuerza y darles la capacidad de manejar una energía de poder ilimitada. Para construirlos, uso varias partes cibernéticas muy complejas y pequeñas. Así que comenzamos a analizarlas, ya que cualquier estructura mecánica es propensa a mostrar alguna vulnerabilidad, pero al parecer Gero hizo un trabajo impecable...

- No estoy entendiendo, si hizo un trabajo tan bueno ¿Entonces cómo será posible acabar con ellos? -interrumpió Bunny, un tanto confundida.

- Desde su creación los androides le dieron muchos dolores de cabeza a Gero, de acuerdo a sus notas era insubordinados y problemáticos, por lo que el Dr decidió tomar algunas precauciones para controlarlos -dijo el científico mientras se volvía a mirar a su hija.

- Los androides tienen integrados dos circuitos especiales -continuó explicando la peliazul- El primero de ellos sirve para desactivarlos por completo ante cualquier emergencia, el segundo está conectado a un dispositivo explosivo con la capacidad suficiente para destruirlos. Estos dos circuitos pueden activarse por medio de frecuencias específicas y afortunadamente en los planos que encontramos en el laboratorio de Gero están esas frecuencias, solo que en forma de códigos, lo cual nos llevará un tiempo descifrar, pero una vez que logremos identificar la que necesitamos podremos construir un aparato que pueda activarlas.

- Eso es maravilloso -dijo Chichi- Si detienen el funcionamiento de los androides será mucho más fácil derrotarlos ya que no habrá necesidad de pelear con ellos.

- No vamos a desactivarlos -exclamó Bulma- Nos enfocaremos solamente en descifrar la frecuencia del segundo circuito.

A excepción del Dr. Briefs nadie reparó en la científica cuando pronunció esas palabras, porque, aunque no había ni un ápice de duda en su voz, en sus ojos podía notarse una sombra de tristeza. El resto de la conversación versó sobre las buenas nuevas y la esperanza de que pronto los dos genios, encontrarían la última pieza faltante. Ellos no participaron mucho, estaban exhaustos por las horas de trabajo pasadas y solo se enfocaban en comer lo necesario para recuperar energías para las horas que estaban por venir. Cuando terminaron de cenar, los dos se despidieron del resto de los comensales y volvieron al laboratorio.

- Revisaré los códigos de estos planos, y tú encárgate del resto por favor -pidió la peliazul a su padre.

- Sabes Bulma -dijo él volviéndose a mirarla- Sobre lo que dijiste antes en la cocina... yo entendería si cambiaras de opinión sobre el circuito que vamos a activar.

- Es mejor de esa forma -respondió ella mientras comenzaba a teclear dígitos en la computadora- Si solo lo desactiváramos... no sé si podría ser capaz de pedirle a Gohan que se deshiciera de él.

- Ya veo -exclamó el Dr tras lanzarle una última mirada a su hija, antes de volver a enfrascarse en su labor.

7 de Noviembre, año 769

Días más tarde todos los esfuerzos rindieron frutos, los científicos lograron aislar la frecuencia que necesitaban y construir un dispositivo capaz de activarla. Por lo que después de mostrárselo a los demás, comenzaron a planear cuál sería el siguiente paso que debían seguir.

- Los ataques de los androides no son predecibles, regularmente se movilizan con rapidez ya que su velocidad se los permite, por lo que no podemos esperar a que surja uno para ir en su búsqueda -dijo la peliazul- Lo más conveniente es ir al laboratorio de Gero y encontrarlos ahí, ya que es el único lugar al que regresan de forma frecuente. A partir de hoy mantendré vigilado el monitor todo el tiempo y en cuanto el chip localizador de 17 indique que se dirigen a esa zona, iremos para allá de inmediato -Gohan asintió- Una vez que los encontremos tendremos que aproximarnos lo más posible a ellos, ya que el alcance de la señal emitida por el control solo es de 10 metros...

- Eso es muy peligroso-soltó la viuda preocupada- Podrían matarlos. ¿No hay forma de que puedan mantenerse a una distancia más segura?.

- Podríamos aumentar el alcance, pero el área es bastante rocosa y podría surgir alguna interferencia que hiciera fracasar el plan -respondió la científica.

- No te preocupes mamá, seré cuidadoso -aseguró Gohan.

- ¿Pero qué pasará si ellos descubren el dispositivo antes de que puedan usarlo? -insistió la morena- ¿O si se los quitan?

Las respuestas a las preguntas de Chichi no llegaron, justo en ese momento el radio que Bunny tenía encendido comenzó a emitir una señal de alerta.

- Los androides se encuentran atacando en estos instantes el distrito 437 de la capital del Este -repitió la rubia tras escuchar al locutor.

- Están muy cerca de aquí -exclamó la viuda sintiendo un escalofrío de terror recorrerla de pies a cabeza.

- Demasiado cerca -corroboró Gohan y luego volviéndose a la peliazul añadió- Creo que estamos de suerte, ya no tendremos que ir hasta el laboratorio, con mi velocidad puedo llegar donde se encuentran en unos minutos, dame el dispositivo por favor Bulma.

Algo dentro de la mujer se quebró al escuchar las palabras del adolescente, el momento de la verdad había llegado, podía negarse, inventar algún pretexto y así seguir alargando el fin de 17, o podía aceptar la oportunidad que el destino estaba poniendo ante ellos, y terminar con todo de una vez.

- Iré contigo -soltó decidida- Serviré de distracción, mientras tú te acercas a ellos.

- Lo haré solo.

- No es momento para ser necio Gohan, esta es nuestra oportunidad, solo hazme caso.

- Yo los distraeré y tu harás el resto -negoció el adolescente.

Bulma aceptó y antes de que alguien más pudiera objetar algo, la peliazul tomó el dispositivo y salió junto con Gohan en dirección al distrito 437.

- Escúchame por favor Gohan -dijo la mujer mientras volaban- En cuanto estemos cerca tomaras el dispositivo, me dejaras e irás a buscar un sitio adecuado desde donde puedas acercarte a ellos cuando llegue el momento. Yo trataré de entretener a los androides.

- 17 puede matarte en cuanto te vea -le recordó el guerrero.

- Lo sé, y entonces correríamos el riesgo de que destruyera también el dispositivo. Por eso tú debes estar preparado, para aproximarte en cuanto sea posible, eres más rápido y estoy segura que en cuanto los tengas en la mira podrás apretar el botón sin dudar...

Gohan comprendió entonces lo que Bulma le trataba de decir realmente. Ella había construido el arma, pero todavía se cuestionaba si era capaz de usarla contra su objetivo o no.

- Ya estamos muy cerca -dijo el mitad saiyayin al ver las columnas de humo que se elevaban al cielo- ¿Estas segura que quieres que te deje aquí? -ella asintió al tiempo que le entregaba el dispositivo- Ten mucho cuidado Bulma.

- Menos de diez metros, recuérdalo bien, y en cuanto presiones el botón aléjate -respondió la peliazul mientras se adentraba en aquel infierno.

El humo que cubría las calles la hacía toser con fuerza y le dificultaba la visión. Bulma se concentró entonces en el sonido de las explosiones y se dirigió hacia allá. No tardó en distinguir en el centro de la destrucción una figura que le pareció conocida. Ignorando el temor que sentía, se aproximó, pero cuando llego ahí se sorprendió al advertir que no era 17 quien se encontraba ahí, sino 18. La rubia al advertir su presencia se acercó a ella con una sonrisa maquiavélica y la rodeó mirándola de arriba a abajo, después tomó uno de los mechones de su cabello, lo envolvió entre sus dedos y soltándolo lanzó una carcajada.

17 caminaba entre los escombros del distrito buscando más víctimas. Había sido una mala idea atacar un lugar tan pequeño tan rápido, muchos de los habitantes habían muerto desintegrados en las explosiones, otros tantos en los derrumbes y el reducido número que logró escapar no fue suficiente para divertirlo. La voz de su hermana llamándolo, lo sacó de sus pensamientos, al fijar su vista en la mujer que su hermana sostenía del brazo, su interior se agitó con violencia. Atraído como por un imán caminó hasta donde se encontraba ella, sin dejar de mirarla a los ojos. El androide se detuvo a unos metros y Bulma pudo ver entonces un profundo resentimiento asomando por sus ojos color cielo.

- Que suerte tienes 17 -se burló la androide, mientras la arrojaba con fuerza a sus pies- Al parecer adónde vamos encuentras zorras de cabello azul.

- Así que nos volvemos a encontrar -dijo él mientras una sonrisa malvada se dibujaba en su rostro al contemplarla.

- ¿La conoces? -preguntó extrañada su gemela.

- Por supuesto. Permíteme presentarte a mi juguete favorito... mi muñeca personal Bulma Briefs.

La androide rio ante el comentario de 17, luego se volvió a mirar a la mujer quien furiosa le gritó "Imbécil" a su gemelo, él por toda respuesta se aproximó más a la mujer mirándola como si fuera a asesinarla de un momento a otro. Pensando en lo divertido que resultaba la inesperada situación, la rubia se quedó cerca para contemplar el espectáculo.

- Que coincidencia más desafortunada -exclamó en un tono que le heló la sangre a la peliazul- Parece que hiciste una mala elección del sitio para esconderte.

- Cualquier sitio es inadecuado, cuando hay monstruos que se dedican a destruir todo a su paso -respondió tratando de no perder el aplomo- Y en realidad, da lo mismo donde este, porque siempre existe la posibilidad de toparme contigo.

- Eso quiere decir que ¿estás cansada de las coincidencias entre nosotros?... porque puedo solucionarlo si es el caso.

- Creí que a estas alturas, sabrías que tus amenazas ya no tienen ningún efecto en mí.

- Sí que eres una mujer atrevida, mira que hablarme de esa forma después que rompiste las reglas de nuestro pequeño juego...

- Ya no te tengo miedo 17, sabía que hacerlo me costaría la vida, pero mírame... aquí estoy frente a ti.

- Lamento decepcionarte, eso no es señal de valentía sino una falta absoluta de sentido común.

- Seguro crees eso porque otra en mi lugar, se habría mantenido escondida o estaría rogándote para que no la mataras, ¿Cierto?

- Sin duda otra mujer que apreciara más su vida lo haría. Pero tú no. Tú pareces pedirme a gritos que te asesine. ¿Eso es lo que deseas, que sean mis manos las que acaben con tu vida? -dijo aproximándose a ella hasta que sus cuerpos quedaron a centímetros uno del otro- Porque nunca antes me sentí tan tentado como ahora.

- Créeme... la tentación es mutua...

Respondió la peliazul, tras advertir la figura de Gohan a unos metros de ellos. El androide se aproximó más a Bulma hasta que sus cuerpos se tocaron. Ella trató de apartarse, el joven guerrero no podía usar el dispositivo mientras ellos estuvieran tan cerca, pero cuando quiso hacerlo 17 la tomó entre sus brazos. Ambos se miraron y el mundo a su alrededor pareció detenerse por unos segundos.

- Lárgate -exclamó él rompiendo el hechizo en el que ambos se encontraban, para añadir con voz sombría en su oído- No quiero volver a verte, si nos encontramos otra ocasión más, será la última, lo juro.

La peliazul lo miró pensando que eso no sucedería, y antes de que las fuerzas la abandonaran salió en dirección hacia donde había visto a Gohan por última vez.

- Esto ya no es divertido 17, ¿En serio vas a dejar que esa zorra se vaya como si nada? -exclamó 18 con una mueca de desagrado, al ver que Bulma comenzaba a correr sin que su gemelo moviera un dedo para detenerla.

- No es asunto tuyo -respondió él fríamente.

- Deshazte de tu juguete o lo haré yo -amenazó 18 irritada al ver la debilidad de su hermano por la humana, pero él la ignoró y comenzó a alejarse- Tu deseo se hará realidad, vas a morir a manos de un androide -exclamó volviéndose rápidamente hacia la peliazul.

Gohan que observaba todo a unos cuantos metros sintió que no podía esperar más al ver que la rubia generaba en su mano una esfera de energía para lanzarla contra Bulma, por lo que sin perder un segundo voló lo más rápidamente que pudo hacia 18. Cuando la androide se percató de su presencia se volvió para atacarlo, pero logró esquivarla, para el momento en que la androide pudo ver el dispositivo remoto que él llevaba en las manos fue muy tarde, el joven guerrero estaba a tres metros de distancia, presionó el botón y ella explotó al instante con una magnitud tal que Gohan tuvo que cubrirse para no resultar herido. 17 contempló con incredulidad lo que acababa de suceder, y al advertir que el joven guerrero aún tenía el dispositivo en sus manos, lanzó una maldición.

Cuando las nubes de polvo ocasionadas por la explosión comenzaron a disiparse, el mitad saiyayin comenzó a buscar a la mujer, su ki estaba débil, pero ella estaba con vida. Tras unos minutos la encontró, estaba tirada en el suelo y parecía estar inconsciente, pero al escuchar su voz hizo un esfuerzo por incorporarse.

- Bulma estas herida -exclamó el adolescente preocupado al contemplar a la peliazul cubierta de polvo y con rastros de sangre en el torso.

- Funcionó Gohan, el dispositivo funcionó -fue toda su respuesta antes de perder el conocimiento.

Cuando la científica abrió los ojos, lo primero que percibió fue la voz del presentador de televisión entrevistando a los sobrevivientes del distrito 437, quienes relataban emocionados como habían visto a un joven misterioso derrotar a la androide número 18. La peliazul se incorporó, tenía un ligero dolor en el costado, debido a que durante la explosión cayó sobre un pedazo de metal que estaba en el suelo, con cuidado se retiró un poco el vendaje que tenía y suspiró al darse cuenta que solo se trataba de algo superficial.

- Ya despertó -dijo Chichi asomándose a la habitación, poco después sus padres con sus pequeños en brazos y Gohan entraron al dormitorio.

- Lo hicimos Bulma -dijo el joven con una amplia sonrisa que le recordó a su fallecido amigo.

Ella sonrió para esconder sus verdaderas emociones, y abrazó a sus hijos agradecida de haber podido regresar con ellos.

- Me alegra que todo saliera bien. Ya no tendremos que preocuparnos más por esos androides...

- En realidad, solo logré destruir a 18... 17 estaba fuera del perímetro del dispositivo cuando presione el botón y aprovechó la explosión para escapar -dijo el adolescente haciendo que el pulso de la mujer se acelerara al escucharlo.

- Esta con vida -exclamó en un tono de alivio que no pasó desapercibido para los presentes, quienes se volvieron a mirarla con asombro, haciéndola sentir expuesta, por lo que se apresuró a añadir- No se preocupen, localizarlo no será difícil, podremos saber su ubicación gracias al chip que aun lleva y acabar lo que empezamos.

Todos volvieron a mirarla cuando pronunció esas palabras, pero nadie dijo nada. Gohan les había contado que 17 se acercó a ella, que hablaron y que la dejo marcharse sin hacerle el menor daño. Y ahora que veían su reacción, intuían que la misión de Bulma se había vuelto más compleja, y que después de tanto tiempo junto al androide sus sentimientos se habían visto involucrados.

- No pienses más en eso hija. Primero recupérate y ya después se ocuparán de... de lo que está pendiente.

- Tu madre tiene razón -dijo el Dr Briefs- Además el dispositivo resulto dañado durante la explosión y debo construir otro, lo que me llevará al menos un par de días.

Ella asintió, su último encuentro con 17 la había dejado emocional y físicamente exhausta, y tenía que hacer acopio de fuerzas antes de uno nuevo.

8 de Noviembre, año 769

17 maldijo por enésima ocasión su debilidad, esa mujer lo había usado y engañado de la peor forma sin que él pudiera advertirlo y ahora tenía en sus manos la manera de destruirlo. "El juego siempre fue de ella", pensó al recordar que el dispositivo que hizo explotar a su gemela tenía un logo, uno que él podría identificar donde fuera, pues era el mismo que marcaba la edificación amarilla donde visito a Bulma tantas noches.

Había pasado tanto tiempo obsesionado, que pasó por alto cada pequeña señal que la mujer le dio sobre sus intenciones. Después de lo ocurrido con 18, comenzó a analizar todo y poco a poco las cosas fueron cobrando sentido. Ella era hija del creador de la Corporación Cápsula, "un destacado representante de la comunidad científica", aseguraba aquella publicación que vio hace un par de años, cuando logró conocer la identidad de la mujer de cabello celeste, y solo un científico de ese nivel podría haber sido capaz de construir un dispositivo semejante.

Pero eso tampoco podía lograrse tan fácilmente, o al menos eso decía el anciano asqueroso de Gero cuando presumía sobre su inteligencia y sus novedosos e inigualables trabajos en robótica, por lo que fue en ese momento que 17 pensó en sus conversaciones con ella, primero ligeras alusiones sobre el laboratorio y su dueño, y después preguntas directas sobre el lugar que él respondió por considerar inofensivas, por venir de una mujer curiosa por naturaleza como era la peliazul. Pero ahora tenía claro, que esas preguntas solo llevaban un fin, descubrir la ubicación y obtener la información de Gero, lo que corroboró el día anterior, al visitar el laboratorio y revisar el piso de abajo para notar que la computadora y los planos del científico ya no estaban ahí.

La última conexión que encontraba, era la presencia de la mujer en aquel distrito, al principio no lo considero nada más que una coincidencia, pero al recordar lo sucedido, concluyó que Bulma no pareció sorprendida cuando el chico de cabello puntiagudo salió de la nada llevando consigo el dispositivo para acabar con ellos. Y antes de eso, la mujer se había apresurado en alejarse de ellos lo más posible. Todo estaba planeado, pero ¿Cómo es que ella los había encontrado tan rápido?, se preguntó, mientras su cerebro buscaba la explicación a toda prisa. De todas las revelaciones que tuvo, esa fue la que más tardo en llegar, pero cuando lo hizo solo sirvió para llenarlo nuevamente de rabia, en un movimiento rápido se arrancó el zarcillo que llevaba en la oreja izquierda y lo arrojó al piso, esa era la única pertenencia suya que la peliazul había tenido en su poder, y seguramente ahí estaba la clave para que ella pudiera encontrarlo de nuevo, por un momento colocó su pie encima del dorado objeto dispuesto a deshacerse de el, pero en el último minuto cambio de opinión y decidió esperar.

17 rió con ganas al recordar cómo un día antes la dejó escapar a pesar de que en esos momentos la odiaba y cada fibra de su ser le pedía matarla. Se le había acercado sin dudar, seguro que podría acabar con su vida, deseando cobrarle con sangre el dolor y el vacío que le dejó con su ausencia. Necesitaba matarla para vengarse por aquellas ocasiones que pasó extrañándola, odiando como sus recuerdos lo hacían regresar constantemente al lugar que habían compartido, solo para mirar las cenizas de lo que un día tuvieron. Solo pensaba en eso cuando dio el último paso hasta ella, y entonces cuando estaba a la distancia perfecta para destruirla, cometió el error de acercarse demasiado, la necesidad de tomarla en sus brazos se apoderó de él, y ese diminuto instante en que sus cuerpos se unieron y sus miradas se cruzaron basto para que el resentimiento y el odio se desvanecieran.

En ese momento, solo existieron ellos dos, y nada fuera de eso parecía importar. Entonces entendió, que toda intención pasada o futura por asesinarla era inútil. No iba a matarla pero tampoco seguiría permitiendo que lo alterara más con su presencia. Así que le perdonó la vida y le lanzó una advertencia esperando que eso bastara para que sus destinos no volvieran a cruzarse y él pudiera borrarla con el tiempo de su memoria, pero ella desaprovecho la oportunidad, traicionándolo y ahora tenía un juramento pendiente que cumplirle.

Así que después de destruir el laboratorio, se dirigió volando hacia aquella zona boscosa donde reposaban las cenizas que quedaban de la cabaña donde estuvieron juntos. "Es un buen lugar para morir", pensó mientras analizaba cual era el sitio más adecuado para esperarla, estaba seguro que la mujer no se rendiría, y él le daría el gusto de un último reencuentro. Sería paciente permitiéndole vivir lo suficiente para aclararle las dudas que aún cargaba encima y cuando ya no hubiera más preguntas por responder, el juego entre ellos terminaría para siempre.

9 de Noviembre, año 769

El plazo establecido por su padre pasó en un abrir y cerrar de ojos, así que la noche en que el Dr entró a la sala llevando el recién construido dispositivo ni siquiera se sorprendió, solo miró el control fijamente. En esta ocasión, el plan era más simple, localizar al androide y destruirlo, la ventaja que tenían a su favor era el chip de rastreo, así que dar con su paradero no sería difícil. Por lo que acordaron que al siguiente día, Gohan se encargaría del asunto, nadie mencionó a Bulma como acompañante y ella tampoco se incluyó, a esas alturas era un secreto a voces los sentimientos que compartía con 17, por lo que ninguno creyó conveniente que participara en la misión.

Esa noche la peliazul casi no pudo dormir, se sentía preocupada, pero no por el destino de 17, porque, aunque le dolía, en el momento en que tomó la decisión de seguir adelante, comenzó a aceptar que destruirlo era la única forma de devolverle al mundo la paz que tanto le hacía falta. Tras horas de reflexión, concluyó que en realidad estaba preocupada por algo más, tenía un presentimiento extraño, como si algo pudiera salir mal.

Por la mañana, levantó a sus pequeños y les preparó el desayuno, estaba terminando de servirles cuando su padre entró a la cocina junto a Gohan, no hacía falta que dijeran nada, le encargó a su madre los niños y salió a buscar el monitor de rastreo para entregárselo. Unos minutos después regreso, el adolescente y su padre estaban tomando una taza de café, así que ella se sentó en una de las sillas cercanas.

- ¿Recuerdas bien cómo funciona? -preguntó la peliazul, encendiendo el monitor, sus manos temblaban. El joven asintió- Listo, aquí está la señal y aquí puedes ver sus coordenadas.

- Se encuentra en la capital del Norte -dijo el adolescente tras observar el punto que indicaba la ubicación- Me parece que el lugar está algo lejos de aquí, así que no se preocupen si tardo en regresar.

- ¿La capital del Norte dijiste? -interrumpió la mujer.

- Si, seguramente se encuentra en el laboratorio de Gero.

- Permíteme, el monitor un segundo Gohan -tras observar la pantalla algo en ella se alertó, sabía las coordenadas del laboratorio de memoria y esas no eran.

Los dos hombres se miraron extrañados entre ellos, mientras Bulma tecleaba aprisa, y revisaba los registros del monitor. De pronto ella se detuvo, y se volvió a verlos preocupada, por fin comprendía aquel presentimiento extraño que no la había dejado descansar.

- Como imaginé, las coordenadas de donde se encuentra no son las del laboratorio, sino las del sitio donde me llevó. Acabo de revisar los registros de los lugares en los que ha permanecido por más tiempo desde la última vez que lo vimos y solo hay tres, el distrito 437 por 39 minutos, el laboratorio de Gero 4 horas 12 minutos, y donde se encuentra ahora 1 día 18 horas y contando...

- ¿Qué quieres decir con eso Bulma?.

- Creo que descubrió el rastreador.

- Tal vez solo fue ahí para esconderse -dijo el mitad saiyayin tratando de tranquilizarla.

- Si esa fuera su intención, habría escogido un sitio en el que nadie pudiera encontrarlo y no uno tan obvio... sé que no estoy equivocada, algo está sucediendo, lo conozco, 17 es muy inteligente -insistió la mujer- Y calculador... él raramente deja las cosas al azar, si eligió ese lugar fue por alguna razón en especial... tal vez solo está esperando que vayamos a buscarlo ahí para tendernos una trampa.

- Si lo que dices es verdad, entonces seré más cuidadoso todavía, no te preocupes por eso Bulma, voy a ocuparme de él.

- No vayas Gohan, espera un poco... Necesitamos pensar más detenidamente lo que debemos hacer, eres él único que puede derrotarlo y 17 lo sabe, seguro está planeando como puede quitarte del camino sin arriesgarse.

El adolescente miró la preocupación reflejada en los ojos celestes de la mujer, sabía que no estaba siendo paranoica respecto a la situación, de todos ellos era quien mejor conocía al androide y si estaba tan segura de que él trataba de engañarlos, entonces buscarían otra solución, no podían dejarse vencer antes de conseguir su objetivo. Así que se pusieron a discutir las mejores opciones que tenían.

11 de Noviembre, año 769

17 escuchó el ruido de un motor acercándose, sin moverse de donde se encontraba alzó su vista al cielo en dirección adonde provenía el sonido. Sus labios se curvaron en una sonrisa maligna al advertir el pequeño avión que se acercaba, gracias a su magnífica visión advirtió el logo de la misma y a su pasajera, y supo que el momento de saldar las cuenta había llegado. Unos minutos después Bulma aterrizó sobre la zona en la que se encontraban los restos de la cabaña, y descendió del vehículo. 17 la observó, la mujer se veía endemoniadamente hermosa como siempre, su cabello celeste se mecía con el viento y sus ojos azules brillaban al contemplar las cenizas de la edificación, la ropa que usaba marcaba aquellas curvas que tanto deleite le ocasionó recorrer, y se maldijo al sentirse tentado en probar una vez más aquellos labios que ella mantenía sensualmente entreabiertos mientras revisaba lo que parecía ser un monitor. "No hay duda de que serás un hermoso recuerdo", pensó mientras comenzaba a acercarse.

Siguiendo la señal emitida por el monitor, Bulma no tardo en encontrar el zarcillo tirado en el suelo, lo cual le comprobó que no estaba equivocada en sus hipótesis, esa era definitivamente una trampa, pero ella estaba preparada para hacerle frente, así que saco el control que llevaba en su bolsillo mientras fingía revisar el objeto encontrado. No paso mucho tiempo antes de que escuchara unos pasos tras de ella. Inmediatamente se volvió pero para cuando pudo reaccionar, el dispositivo ya no estaba en sus manos sino en las de 17.

- Creo que ya no necesitaras más esto -exclamó tirando al suelo el aparato para después hacerlo trizas con un disparo- Así como yo ya no necesito más de ti.

Antes de que ella pudiera responder, el androide la sujetó de la blusa y la lanzó a unos metros, inmediatamente después generó una esfera de poder y la lanzó contra ella. Bulma vio el destello de luz, cerró los ojos y alzó los brazos instintivamente para protegerse. El impacto jamás alcanzó su cuerpo, tras escuchar el estruendo y no sentir dolor abrió los ojos y vio la figura de Gohan frente a ella protegiéndola.

- Sabía que no eras tan tonta para venir sola -exclamó con una sonrisa mientras se lanzaba a atacar al recién llegado.

Bulma miró al cielo, pero apenas podía distinguir lo que sucedía, la velocidad de ambos era impresionante. El androide parecía demasiado confiado y atacaba a Gohan sin piedad, lucharon por un tiempo que le pareció eterno antes de que el adolescente perdiera su fase de super saiyayin y 17 lo noqueara con una esfera de poder y lo hiciera caer al suelo inconsciente.

- ¡Gohan!, ¡Gohan!... ¡Respóndeme! -pidió ella sosteniendo la cabeza del pelinegro en sus rodillas.

17 se acercó y de un jalón la apartó con brusquedad del mitad saiyayin, para después sujetarla de los hombros con fuerza.

- ¿Qué vas a hacer ahora?... ya viste que tu pequeño defensor no es lo suficientemente fuerte para enfrentarme, y tú tampoco eres una amenaza sin tu dispositivo remoto.

- Deja que él se vaya -exclamó tratando de hacer contacto visual con el androide, pero él evitó mirarla.

- Voy a matarlo, pero eso será después de que termine contigo -respondió sin inmutarse- Porque esta vez tu suerte se terminó Bulma, he descubierto todo tu pequeño juego, y tengo que admitirlo, fuiste muy lista al engañarme para conseguir la información en el laboratorio de Gero, y también al mantenerme vigilado usando ese maldito zarcillo y todo porque destruirnos fue tu objetivo todo el tiempo, ¿o me equivoco?

- No... y me alegra de que lo entendieras tú mismo, así no tengo que explicar nada -soltó ella tratando de no pensar en el dolor que experimentaba por el fuerte agarre al que la tenía sometida el androide.

- Así es, ahora tengo todo muy claro. Fue tu padre quien te ayudo a construir ese dispositivo, se aliaron para eliminarnos -ella no pudo responder, su cerebro estaba detenido por el temor, por primera vez desde que lo conocía sentía que en verdad era capaz de matarla- Ya me imagino las noticias "El Dr. Briefs el gran científico de la Corporación Cápsula ayudado por su hija destruyen a los androides" -soltó burlonamente- Pero esa afirmación no es de mi agrado, y creo que tendré que visitar a tu padre para decirle lo que pienso al respecto, y cuando eso suceda no creo que quede mucho de él para contradecirme.

- Mi padre no sabe nada al respecto, fui yo quien hizo todo el trabajo, yo cree el dispositivo y hasta monté un laboratorio en tus narices sin que te dieras cuenta -dijo ella reaccionando por fin al escuchar su última amenaza- Porque estabas tan ocupado considerándome un juguete que no notaste lo brillante que soy.

El androide reparó en el tono de presunción en su voz, mientras recordaba haberla visto nerviosa en más de una ocasión cuando él se acercaba demasiado a cierto espacio de la cabaña.

- Es difícil darse cuenta que tras ese rostro y cuerpo puede haber un cerebro que funciona y que podía planear mi destrucción. Siempre creí que solo me estaba llevando a la cama a la hermosa heredera de un imperio científico, cuando en realidad estaba acostándome con mi verdugo -soltó él riéndose ante la ironía.

- Cometiste el error de subestimarme y ya viste las consecuencias -respondió ella sintiendo como las manos de 17 abandonaban sus hombros para dirigirse a su cuello.

- Hay algunas cosas que aún no tengo claras -dijo recorriendo su blanca piel con la misma delicadeza de tiempos pasados- ¿En qué momento decidiste que querías acabar conmigo?... ¿Fue antes o después de la primera vez que nos vimos?, ¿Cuándo te encontré en la Corporación?, ¿Cuándo estabas en la cabaña conmigo?... Dime cuando fue exactamente que surgió esa idea tan brillante...

Bulma se quedó en silencio, sabía que necesitaba ganar tiempo para que Gohan recuperara la consciencia, por lo que lo más lentamente que pudo le respondió.

- Justo después de que volví a verte...

- Bien, ahora quiero escucharte relatar cada paso que diste para hacerme caer en esa trampa. Dime lo que pasó por tu mente durante todo ese tiempo.

- ¿Acaso necesitas encontrar valor para matarme? -le preguntó obteniendo como respuesta un firme apretón en su cuello.

- Habla, quiero toda la verdad y si llego a percibir que mientes te rompo el cuello sin contemplaciones -amenazó y ella supo que no le mentía.

- Empezaré por el principio... quise acabar con ustedes desde el día en que aparecieron y mataron a la gente de la capital de Sur... pero entonces no tenía claro cómo podía hacerlo...

- Y yo que creí que solo lo hacías por el bien de la humanidad, y siempre fue algo personal. Ahora recuerdo que una vez dijiste que el padre de tu hijo estuvo ahí. ¿Fue por esa razón que hiciste todo esto?.

- Al principio lo hice por él y por el resto de los guerreros que ustedes asesinaron -admitió por fin- Y después porque no quería que mi hijo al crecer tuviera que enfrentarse a ustedes...

- Todo empieza a tener sentido -reconoció el pelinegro- Y aún recuerdo a los sujetos con los que peleamos, uno de ellos era un alienígena de color verde, pero no creo que fuera tu tipo ¿o si? -se mofó 17 y después continuó como si nada- De ese grupo solo pude asesinar a dos hombres, 18 siempre fue demasiado avariciosa y se encargó del resto.

- ¿Cómo eran esos dos hombres? -preguntó ella, deseando saber por fin si él era responsable de la muerte de Vegeta.

- No recuerdo bien sus caras, pero ambos vestían un traje de artes marciales color naranja, eran muy débiles por cierto.

- ¿Estás diciéndome la verdad?...

- Es la única cortesía que recibirás de mi antes de matarte -admitió el androide.

- Entonces fue ella -exclamó aliviada, sabiendo que al menos si moría su venganza había sido completada- Me alegra haber estado presente en el momento en que explotó.

Ante la mención de su fallecida gemela, 17 aplicó un poco más de presión en su cuello.

- Tal vez habrás quedado a mano con 18, pero conmigo aún tienes cuentas pendientes, así que dime lo que en verdad quiero saber, mi paciencia se está agotando.

Ella hizo un esfuerzo por aclarar su mente, y luego comenzó a decirle el resto de la verdad.

- No me llevó mucho después de nuestro reencuentro comprender que podía usar tu interés por mí para mantenerme con vida, así que decidí utilizar ese tiempo a mi favor e investigar todo lo posible para detenerte, pero mis esfuerzos resultaron inútiles, pronto me di cuenta que el trabajo de Gero superaba mis conocimientos en el área y que descifrar su método me llevaría años... necesitaba una opción más rápida, así que el día que me confirmaste que su laboratorio estaba intacto, supe que esa era la oportunidad que estaba buscando y no dude en usarte para encontrarlo...

- ¿Qué paso después?.

- Es difícil hablar cuando no puedes respirar bien -se quejó, pero él no disminuyó su fuerza, la peliazul respiró cuanto le fue posible en un intento de ingresar aire a sus pulmones para poder continuar- Decidí entregarme a ti para que dejaras de desconfiar, y así poder acercarme a tus pertenencias y obtener la información que necesitaba con un chip localizador… pero el maldito aparato quedaba inservible por culpa del poder que expulsabas… luego me trajiste a vivir aquí y seguí intentándolo sin obtener resultados, estaba por rendirme hasta que...

- Sigue hablando –ordenó sin mostrar un ápice de preocupación al ver los esfuerzos de la mujer por respirar.

- Hasta que tuve en mis manos tu zarcillo… usando el material logré mejorar el chip y que no se destruyera… después todo fue simple, solo fue cuestión de esperar y después de un mes di con las coordenadas… cuando me marché esperé el momento oportuno para ir al laboratorio y tomé toda la información que había, la estudié y pude crear el dispositivo... esa es toda la verdad.

Él apretó un poco más su cuello, y por primera vez fijó su mirada en ella, había odio en sus ojos pero también algo de confusión. Bulma supo que 17 aún necesitaba más respuestas, o de lo contrario ya la habría matado.

- ¿Qué más... quieres saber?... -preguntó ella con dificultad.

- Recuerdo que me devolviste el zarcillo a finales de mayo -dijo él tras unos segundos que le parecieron eternos- Y dijiste que te llevó un mes obtener lo que querías... ¿Por qué no te marchaste enseguida?... ¿Por qué esperaste?...

La mirada en los ojos de 17 así como la pregunta que le hacía la tomaron por sorpresa. Su corazón comenzó a latir más aprisa a medida que la respuesta salía de sus labios.

- Quería… salvarte -exclamó en voz apenas audible mientras rememoraba las emociones que él logró despertar en ella.

- ¿Salvarme? -se burló- ¿De verdad piensas que voy a creer algo así, después de lo lejos que llegaste para destruirme?

- Yo quería hacerlo... porque… me enamore de ti -su confesión hizo que el androide la empujara y cayera al suelo, ella permaneció unos segundos ahí y luego de recuperar un poco el aliento se volvió a mirarlo.

- ¡Maldita! -gritó enfurecido al sentir sus ojos celestes sobre él, al tiempo que dirigía su mano derecha hacia la mujer- Pensé que dirías cualquier cosa para salvarte, pero fuiste demasiado lejos con esa mentira.

- ¡Es la verdad! -exclamó sin importarle la esfera de energía frente a ella- Y me hubiera quedado a tu lado el tiempo que fuera necesario hasta que sintieras lo mismo por mi...

Fue entonces que 17 lo advirtió, Bulma tenía esa mirada que tanto trató de descifrar, aquella que él creía escondía un secreto, uno que por fin acababa de serle revelado.

- Pero tú me demostraste que no eres capaz de amar, solo sabes destruir todo lo que tocas -finalizó ella, y sus ojos cambiaron, el amor que antes fue tan claro, se sustituyó por un profundo dolor.

Los dos estaban tan inmersos en sus emociones, que ninguno advirtió cuando Gohan recuperó el conocimiento, y tampoco cuando este se colocó a pocos metros de 17, sosteniendo el segundo dispositivo que el Dr Briefs construyó como parte del plan que realizaron para destruir al androide tras sospechar de su trampa.

Entre lágrimas Bulma advirtió una figura tras ellos y luego miró a 17, él comprendió en sus ojos que ella se estaba despidiendo, así que rápidamente se dio la vuelta. El joven guerrero lo apuntó con el dispositivo mientras la peliazul que estaba cerca de él, presionaba un pequeño aparato que la envolvió en lo que parecía ser un campo de fuerza.

17 sonrió, después de todo si iba a cumplir su promesa. Esa sería la última vez que se encontrarían. Pero siendo honesto, no le importaba ya su destino después de lo que ella le había confesado.

Porque había descubierto desde hace mucho, que amaba a Bulma, quizá de una forma enferma y retorcida como todo lo que hacía, pero la amaba al fin y al cabo. Y ella también llego a amarlo antes de que él mismo se encargara de transformar ese sentimiento en odio.

No había un futuro para ellos. Él nunca dejaría de asesinar y ella no renunciaría a tratar de detenerlo.

La solución para tal dilema estaba ante sus ojos. Todas las piezas del rompecabezas se unieron y cobraron sentido. Solo existía una forma posible de alcanzar su más grande anhelo y permanecer en el corazón y la mente de la mujer por el resto de su existencia.

"Quiero que me recuerdes siempre Bulma. No me importa cómo" pensó, convencido de que el odio podía llegar a ser una emoción tan fuerte y duradera como el mismo amor.

Ya no le importaba si vivía en su memoria como un mal recuerdo. Su único fin era estar presente en los pensamientos de la mujer que amaba, así como ella estuvo presente en los suyos desde el día en que se encontraron.

Rápidamente 17 le dio la espalda a Gohan y se volvió hacia el campo de energía donde se encontraba Bulma, quien lo miro fijamente. Él parecía tan insensible como siempre, y a la vez sus ojos transmitían más emoción que cualquier otros que hubiera visto.

"Te amo Bulma", pensó antes de lanzar una esfera de energía hacia la peliazul, para después volverse desafiante hacia Gohan incitándolo con la mirada a apretar el botón, como esperaba su ataque a la mujer fue el detonante que hacía falta. 17 escuchó un click y después toda consciencia de su existencia se borró de su cerebro dándole paso a la nada.

Todo había terminado.

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Notas de la autora:

Este ha sido el capítulo más difícil de escribir, hubo emociones y sentimientos por todos lados, amor, renuncia, venganza, esperanza, resentimiento, dolor… y todo por fin llegó a su final.

No sé qué más decir... ojalá me compartan sus impresiones sobre este final, me gustaría saber que les pareció en general la historia y sus protagonistas. Ah y lo último, para atar los cabos que pudieron quedar sueltos haré un pequeño epílogo… nos leemos hasta entonces…

PD: La secuela de "Secreto" para quienes les interese ya está, se llama "Old Flame" y se encuentra en la categoría de Dragon Ball Super.