Realmente, esto me tomo mas de lo que esperaba. Aun asi, me siento conforme con el resultado, y eso es lo que importa. Los comentarios estan al final.
Disfruten el comienzo de esta nueva saga.
Un cierto joven volvía a su casa en su bicicleta arreglada, sin pensar en la persona que había visto y reconocido en la calle.
Pero esa persona sí lo vio pasar, lo reconoció, y a diferencia de este último, si pensó en él, o al menos en su historia juntos.
Él la había conocido en el jardín de niños, y como era de adivinar, se hicieron amigos tras un par de juegos. Ya habían ido a la casa del otro en más de una ocasión, y las familias se conocían, dándose además la casualidad de que estaban las casas bastante cerca la una de la otra.
En más de una ocasión jugaron juntos en la casa del otro, trayendo a otros amigos y conocidos consigo. Ella ya conocía a sus dos hermanas, tanto la supuestamente mayor como la no relacionada por sangre menor.
En la primaria siguieron juntos, ayudándose con los deberes escolares y con las salidas. Ella se había dado cuenta de que él también ayudaba bastante a su hermana menor en esos viajes.
En la secundaria cambiaron de escuela, pero podían seguir viéndose de vez en cuando dada la cercanía a la que estaban sus casas, aunque ya no era lo mismo. Además, las nuevas compañías de ambos los mantenían ocupados y cada vez sus encuentros eran más reducidos y poco frecuentes.
Pero nada de eso preocupó al chico, quien había crecido hasta ser el tipo de chico de secundaria común y corriente que podrías encontrar en cualquier secundaria. Él pensaba que al crecer uno siempre tendría que dejar atrás ciertas cosas, incluso a personas, para así fijarse en otras. Y así era en realidad, pero aun así a esa chica si le preocupó.
Por esto, cuando el chico había empezado la preparatoria, los dos eran prácticamente desconocidos, aun cuando también eran amigos de la infancia.
Y ahora, ese chico se alejaba en bici como si nunca la hubiera visto…
"…za. ¡Elzaaaa!" llamó la chica que estaba cerca de ella en ese momento.
"uh, ¿¡Eh!? ¿Qué pasa?" Pregunto la nombrada Elza mirando hacia la chica que la había llamado.
"Otra vez estas en las nubes, ¿eh? Bueno, mientras hagas tu trabajo supongo que no debería quejarme, pero es de mal gusto perderse media conversación, ¿sabes?"
"Oh, sí, lo siento Fia-san." Dijo disculpándose.
"Mientras entiendas" dijo Fia volviéndose a centrar en lo que estaba haciendo.
Las dos chicas tenían 16 años, y ambas podían verse a ojos de los demás como un par de chicas problemáticas y rebeldes, debido a su vestimenta y peinado principalmente, pero si se viera lo que llevaban en las mochilas que tenían, su imagen pública cambiaría mucho.
"Bueno, activaré la barrera anti-personas."
"Bien, supongo que sabrás cual es el plan, ¿no?"
"Sí, lo hemos hablado antes, y aun lo recuerdo." Dijo Elza sacando un objeto de la mochila.
Pesado e incómodo, era una botella de 5 litros de capacidad, pero su peso podría compararse al de un bidón de agua de 15 litros fácilmente. Esta botella estaba llena de monedas de cobre, de diez yenes.
La chica de cabello marrón despeinado agitó ligeramente la botella entre sus brazos como si meciera a un bebé, y miró a su compañera, quien se había dado vuelta mirando hacia el frente, en donde había una pared.
"Entonces… ¡Vamos a ellos!" dijo ella haciendo un signo con su mano apoyada en la pared. Al momento siguiente, la pared cambió su apariencia y pudo verse una puerta común y corriente apareciendo como si una ilusión se disipase.
Un segundo después, estas dos chicas cruzaron la puerta irradiando agresividad.
"…"
El chico de preparatoria de nombre Kakeru y apellido Kamisato andaba en su bicicleta reparada por una calle casi desierta.
Era jueves por la tarde y el chico había gastado una cantidad decente de su dinero restante para comprar un set de yakiniku para la cena (Por si alguno no lo sabe, con "set de yakiniku" me refiero a un montón de carne cruda cortada en rodajas para asarse y comerse recién hecha). Su bicicleta estaba bien, sus amigas estaban a salvo, y todo parecía que volvía a sus rieles originales, así que desde su perspectiva estaba bien celebrarlo. Las demás estarían de acuerdo siempre y cuando hubiera comida de por medio.
"Ahora que lo pienso, quizás solo seamos tres los que comeremos. No he avisado a Claire, y Salome puede que no venga… no, conociéndola, vendrá al presentir que hay carne en la casa. Pero supongo que será suficiente como para que cuatro personas cenen sin problemas…"
Habló en voz alta para centrar sus ideas mientras regresaba a su casa, cuando se dio cuenta de que la calle estaba demasiado tranquila. Volteándose a ver a su alrededor, se dio cuenta de que de hecho estaba solo. Quizás hubieran personas dentro de los locales y casas que podían verse, pero él era el único que estaba fuera.
Eso no tenía sentido.
Era jueves por la tarde, y no estaba lloviendo, ni hacía frío como para decir que nadie quería salir. Tampoco era alguna fecha especial, pues en ese caso debería haber más gente de lo normal.
Recordó que cuando iba por esa calle hacia el supermercado había avanzado y visto gente, de las cuales reconoció a una persona, aunque no le dio importancia. Pero ahora mismo no había nadie en la calle, como si algo las hubiera alejado, o las disuadiera de acercarse.
Algo que…
No tuvo tiempo de terminar sus pensamientos. Un fuerte sonido de choque pudo oírse en dirección del techo de una construcción de dos pisos, la cual parecía tener una terraza al aire libre que funcionara como tercer piso.
El chico desaceleró ligeramente pero se mantuvo en movimiento.
Otro sonido de choque salió desde esa terraza, y fue allí cuando Kamisato se dio cuenta de que no se trataba de un choque, sino de un golpe o colisión bastante fuerte. Una nube de polvo se elevó desde allí, y el sonido de explosiones pudo oírse.
Desde su bicicleta, Kamisato pensó en acelerar e irse antes de que esto se saliera de control. Bien sabia él que si se metía en algo anormal como esto él sería la pobre primera víctima. Orientó su cuerpo hacia el frente para acelerar y luego miró hacia la terraza por curiosidad.
No imaginó lo que le pasaría en ese instante.
Su visión de oscureció con un tono rojizo y una blanda pero poderosa presión lo golpeó en la cabeza, tirándolo de la bicicleta hacia un lado y haciéndolo rodar por la calle un poco.
Quejándose un poco, Kamisato se puso boca abajo, puso las manos en el suelo en un intento de levantarse, pero al encontrar que aún estaba mareado, solo levantó la cabeza para ver a su alrededor. Pudo ver su bicicleta recién arreglada casi intacta, y también pudo ver una figura extraña de color rojizo pero con algunos detalles en blanco y marrón.
Tras parpadear un par de veces, logró vislumbrar lo que era realmente.
Lo rojizo era una falda larga, y los detalles en blanco y marrón eran las piernas y zapatos de la dueña de la falda. Aunque quizás blanco no era el término adecuado, pues se podían ver algunas marcas de golpes recientes.
A un costado de ella, había lo que parecía una botella llena de piezas metálicas. Una mejor vista permitía ver que eran monedas de cobre.
La dueña de la falda roja se enderezó ligeramente quejándose, y estiró las piernas aun dobladas para incorporarse mejor… con el chico de preparatoria enfrente mirándola con sus ojos achicándose más y más hasta volverse puntos apenas distinguibles en el blanco que llenaba el resto de su rostro.
"¿aaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh?" alcanzó a decir Kamisato desde el suelo.
"¿Eh? ¿Kakeru?" dijo Elza notando la mirada del chico, junto con su identidad. Pero la sorpresa se volvió en el más poderoso pánico y vergüenza cuando una ligera brisa agitó ligeramente la falda rota de esta.
Sólo en ese momento de "frio" notó que le faltaba algo importante.
"¡M-m-m-m-m—i-mi-mis…! ¡Wahhhhhhhhh!" gritó mientras usaba las partes rotas de su falda para cubrir las zonas importantes que estaban desprotegidas. "¡N-no mireeeeeeeesss!"
"…" pero la mente de Kamisato estaba temporalmente fuera de servicio.
"¿¡Qué demonios estás haciendo, idiota!?" gritó alguien desde la terraza saltando hacia ellos.
Estaba en la terraza que funcionaba como techo del segundo piso, pero saltó sin preocuparse por la altura. Polvo se levantó en forma de círculo cuando esta persona estaba a veinte centímetros de caer al suelo, como si algo hubiese aterrizado en su lugar. La chica que saltó por su parte se detuvo en el aire y luego cayó esos veinte centímetros aterrizando sin problemas. La chica miró a Kamisato con algo de sorpresa y luego se dirigió hacia la chica que aún seguía en el suelo.
"¿Por qué rayos hay un civil por aquí, no pusiste una barrera?"
"Lo hice, pero… ¡No lo sé!" respondió Elza aun sin levantarse.
"¡Da igual, solo levántate y vayámonos!" dijo mientras sujetaba a Elza del brazo y la hacía levantarse.
"Pero, ¡Fia-san!" empezó a decir Elza mirando a Kamisato quien aún no se levantaba por completo, en parte por el shock y por el golpe, pero más por el shock.
"Olvídalo." Dijo Fia secamente, pero reformuló sus palabras luego de ver la expresión que Elza tenía en el rostro. "Si nos quedamos, lo arrastraremos a esto. No se ve como un mago, así que si deshacemos la barrera ahora y nos vamos podrá esconderse en algún lugar hasta que haya suficiente gente como para camuflarse, así que nos vamos."
Tras decir esto, Elza se tranquilizó y tomó su botella con monedas. Al agitarla, algunas de las monedas que se habían caído regresaron y entraron por el cuello de la botella.
Las dos chicas se fueron por un callejón y se perdieron de vista tan repentinamente como llegaron, dejando a un sorprendido, confundido y algo avergonzado Kamisato Kakeru detrás.
El chico logró ponerse en pie y miró a su alrededor, pensando en lo que el par dijo sobre una barrera, ser arrastrado, y más importante, dijeron "magos".
Para él, el término no era muy extraño. Más de una vez había seleccionado al mago como personaje jugable en los RPG de magia que jugaba de vez en cuando, y más de una vez vio un truco de magia en vivo y videos de internet, pero en este mismo instante, parecía una palabra clave, algo que no estaba relacionado a nada que el chico hubiera visto antes.
Dicho de otro modo, la definición de mago parecía ser importante.
Aún con eso en la cabeza, recordó que mencionaron el irse del lugar lo antes posible, por lo que el joven de cabello castaño levantó su bicicleta, se subió a ella y empezó a irse rápidamente. No pasó mucho tiempo hasta que vio señales de personas regresando a las calles y llenando el silencio que persiguió a Kamisato en un principio.
El chico redujo la velocidad algo más tranquilo y respiró largamente, entendiendo que ahora estaba a salvo.
O eso pensó…
En el frente de una cierta residencia normal, en la que ahora mismo residían dos chicas algo anormales, Kamisato Kakeru estacionaba su bicicleta con una cara algo decepcionada.
Más o menos a la mitad del camino de vuelta se había dado cuenta de la verdad.
Se había olvidado de la bolsa con el set de yakiniku en ella.
Obviamente, no podía regresar con la esperanza de encontrarlo en donde lo dejó, y aun si nadie lo hubiese tocado, el prefería no regresar aunque eso lo dejase sin carne esa noche. No era un protagonista de manga o novelas ligeras, así que no podía ni iba a hacer cualquier cosa por la carne.
Sabía eso, pero aun así no pudo evitar sentirse decepcionado.
Las chicas en el interior de la casa no sabían de la pérdida, por lo que mientras no dijera que le sobró mucho dinero y compró algo de carne para la cena no recibiría críticas ni burlas. Pero claro está, tendría que hacer otra cosa de cenar, y sería el único en la mesa que sabía que pudo haber comido carne.
Por otro lado, la compra y el incidente le quitaron tiempo. Solo habrían sido 15 minutos máximo, pero si lo que Ellen había dicho era cierto, entonces era posible que haya sido rastreado y supieran que Kamisato había ido al supermercado y preguntar por ello, en cuyo caso tendría que explicar la situación. Ya había pensado en decir que se cayó de la bici y para cuando se levantó vio a un gato y su familia llevándose su bolsa con carne, y el buen corazón de Kamisato le impidió tratar de ir a recuperar su comida.
"(Si, eso servirá en caso de que me descubran)" pensó el chico mientras abría la puerta.
Pero su tranquilidad se esfumó con una extraña sensación. No, fue más bien algo que presintió que algo que haya sentido.
Alguien estaba detrás de él.
"Vaya, vaya, parece que no funciona después de todo. Aunque creo que las personas que había por los alrededores ya están fuera de combate."
"¿¡…!?" Kamisato se volteó violentamente hacia atrás, solo para ver a una persona de pie con ropas que a simple vista dejaban una sola impresión. Viejas.
Además, acababa de decir "las personas de alrededor están fuera de combate".
"¿C-cómo dices?" pregunto Kamisato manteniendo su distancia.
"¿Mh? No te preocupes tanto. De hecho, vengo a traerte la bolsa que dejaste en el camino." Dijo esa persona mostrando una bolsa de plástico común con lo que parecía ser un set de yakiniku en ella.
Por un momento, la mente de Kamisato se quedó en blanco, sin saber que pensar del sujeto que tenía enfrente. Hasta que tomo en cuenta lo que realmente debió tomar en cuenta desde antes.
Él había dejado el set de yakiniku tirado cuando se cayó de la bici. Y el hombre frente a él lo siguió directamente sabiendo que ese set le pertenecía a Kamisato. La única forma que se le ocurría a Kamisato de que él supiese eso era…
"Tú… ¿estabas allí?" preguntó con dudas.
"Precisamente, pero no tengo en mente hacerte daño alguno… o al menos no a ti en particular mientras no hagas nada raro."
Aunque dijo eso, el chico no iba a hacer nada imprudente. No sabía quién era el otro, pero podía sentir que le traería problemas si no tenía cuidado.
Pero lo que paso después fue bastante alejado del concepto, "tener cuidado".
Una violenta lluvia de proyectiles lleno el área en la que estaba ese hombre. Aunque Kamisato estaba a casi cinco metros de distancia, la onda de choque fue suficiente como para hacerlo retroceder y apoyarse contra la puerta de su casa para mantenerse en pie. Si ese era el efecto del golpe a casi cinco metros, no era difícil pensar en qué ocurriría a una persona sobre la cual cayera el ataque directamente.
Pero cuando el polvo se dispersó, la persona dentro del círculo de destrucción solo sacudió el polvo frente a su rostro y dio unos pasos al frente. Estaba intacto. Bueno, quizás un poco cubierto de polvo, pero no tenía heridas o mostraba signos de fatiga o estrés.
"Un saludo bastante violento, señorita. ¿Tanto te molesta que haya venido a traerle a ese chico su comida?"
Cuando Kamisato decidió apartar la vista de ese hombre de ropas viejas, pudo ver del otro lado a alguien que conocía, pero que no podía llamar como algo más que una desconocida.
Pulóver de color claro. Falda larga y roja con una cadena en lugar de cinturón. Cabello enmarañado y con mechones rebeldes de color marrón.
Esta vestimenta le daba un aspecto semejante al de una sacerdotisa, pero a la vez a la de una delincuente, todo eso mezclado de algún modo con cosas comunes y corrientes.
Pero había algo más, en sus brazos sujetaba lo que parecía ser una botella grande vacía.
Kamisato murmuro ligeramente el nombre de la chica.
"¿El…za?"
Y Elza miró al chico con una mezcla de tristeza, culpa y ligera vergüenza. Luego, se enfocó en su oponente actual mientras sacudía su botella vacía. Habló mientras de algún modo los proyectiles, que resultaban ser monedas de cobre regresaban a la botella vacía en orden.
"¿Qué estás haciendo aquí?"
"Buscándote. Me basé en tus reacciones para saber que por alguna razón, este chico parece ser importante para ti. Y en base a tu carácter y función en tu cábala, asumí que no lo dejarías solo si es que fingía amenazar su seguridad. Y parece que no me equivoqué."
"¿¡Decidiste involucrar a un civil sólo por eso!? ¿¡Qué rayos le pasa a tu cabeza!?" le gritó Elza tras oír eso.
"Oh, vamos. ¿En serio puedes decir que es un civil? Bueno, puede que si sea un civil, pero no lo herí ni nada de eso, así que aún estoy en la zona segura. Aun así, deberías preocuparte más por ti misma."
Mientras el hombre de ropas viejas hablaba, la botella con monedas había terminado de llenarse, y Elza habló en dirección a Kamisato.
"Kakeru, aléjate de aquí lo antes posible. Tu hermana debe de estar bien, así que no te preocupes. Me encargaré de esto rápidamente."
"P-¿pero qué es lo que está pasando aquí?"
"Tsk, ¡Solo vete!"
"Has lo que dice, chico." Dijo el hombre con las ropas viejas. "Vino hasta aquí para ayudarte aun sabiendo que no tiene oportunidad, y acaba de darse cuenta de que la hice salir de su escondite. Obviamente desea que no veas como termina esto."
"…"
"…"
"Entonces, ¿Qué harán? No me molesta si quieren convertir esto en un dos contra uno…"
"¡..!"
La que tomó acción fue Elza. Tomó una moneda de su botella y se lanzó hacia el hombre a gran velocidad. Pero su forma de hacerlo fue cuanto menos llamativa.
Se puso en sus cuatro extremidades como un animal cuadrúpedo, y corrió de esa forma hacia el frente, tomando la ruta más corta y directa con la velocidad de una ciclista esforzándose. Superó los 10 metros que los separaban en un instante y saltó hacia el rostro del hombre.
Pero…
En unos minutos, el combate había terminado, y solo había una persona en ese patio frontal de una casa normal.
Esa persona llevaba un uniforme escolar azul con corbata, y tenía su mochila escolar a un lado. Frente a él había lo que parecía ser un cráter de tres metros de diámetro, marcas de impacto por ahí, y como si fuera una broma, una bolsa de supermercado con un set de yakiniku en ella.
Ahora bien, la persona era Kamisato, el cráter y las marcas de impacto eran el resultado de una pelea anormal, y la carne era algo que había comprado poco antes.
"…que…"
La voz del chico tembló mientras ordenaba sus pensamientos.
Lo último que supo, es que un sujeto de ropas viejas había sugerido una pelea dos contra uno. Lo siguiente a eso, fueron cosas de las que dudaba bastante.
La persona que él recordaba como su amiga de la infancia atacó al hombre como si fuera una bestia salvaje, pero fue interceptada por…
"¿Qué… fue lo que ocurrió?"
Él mismo no supo que fue lo que ocurrió realmente. Lo siguiente que tuvo en claro, es que Elza había sido derrotada, que el hombre había dicho un comentario antes de dejar la bolsa de supermercado en el suelo, y que se había llevado a la chica herida sobre su hombro.
Y ya se había puesto el sol, por lo que legalmente ya era de noche.
Casi como un autómata, tomó la bolsa de supermercado, entró a la casa, guardó la comida en la heladera, ignoró los saludos y comentarios de su hermana y huésped, y se fue a su cuarto.
Pero aunque apagó las luces y se echó a su cama, su cabeza siguió atascada.
"Realmente, ¿Qué fue lo que ocurrió?"
Y por más atascado que estuviera, no podía dejar de pensar en ello.
Bueno, bueno, ¿Qué tenemos aquí?
Respuesta: la nueva saga que se ha estado atrasando XD
Este es de hecho un arco importante, pues será la introducción del equipo Kamisato al mundo y perspectiva que provee la magia, y como no soy mago, ni sé mucho de la mitología japonesa, me estoy basando casi totalmente en la intuición para saber qué hacer en los enfrentamientos mágicos, por lo que cuando no sepa que hacer, solo lo cortaré.
Haré que el resto aparezca lo antes posible, y con suerte, la saga acabará antes que enero.
Espero que sigan el resto de la saga, y puedan notar la diferencia en la evolución en la escritura del fanfic.
