ARENA DE NADIE CAP 2
Cuando Faye despertó se sintió mareada, parpadeó un par de veces para enfocar su vista, el techo estaba sucio por la humedad pero era blanco, a decir verdad toda la habitación en la que se encontraba era blanca, sintió un pinchazo recorrer su antebrazo derecho, postrada en una cama aun con su vestido puesto, se halló a si misma canalizada con una vía intravenosa en el brazo, con un líquido amarillo pasando a través de la vía plástica. Intentó moverse pero la pesadez muscular la hizo tensarse, era como si perdiera la fuerza y control de ella misma. Miró a su alrededor parecía estar en una habitación con aparatos médicos, como si de un consultorio se tratase, con mesas, instrumentos, lámparas, soluciones intravenosas, frascos de medicamentos tal vez drogas. En una mesa de instrumentos a unos pasos de la camilla, se encontraba un frasco con un líquido amarillo muy similar al que tenía en el brazo y junto a éste una jeringa cargada del mismo líquido.
-Vamos Faye, piensa- se dijo a sí misma en voz baja. Levantó la cabeza para tratar de erguirse, esta vez con igual pesadez pero con mejor control de sus movimientos, con los dos brazos trató de apoyarse en la camilla pero perdió el balance y se volvió a dejar caer de espaldas- ¡Maldición!- escuchó la puerta de la habitación abrirse y optó por cerrar los ojos fingiendo estar inconsciente. La voz de un hombre se escuchó al entrar.
-Esta vez es una joya la que me trajeron- era la voz de un hombre de mediana edad, un poco suave pero profunda- Es una lástima- dijo con pesar inclinándose un poco sobre ella y recorriéndole el muslo con la yema de los dedos, Faye sintió escalofríos pero no se movió- Si pudiera te dejaría para mí- le susurró al oído- pero el señor Walker me dio órdenes especificas.- el hombre se alejó de ella, se acercó a la mesa de instrumentos para tomar la jeringa dándole la espalda a la peli violácea.
-"Puedes hacer esto Faye"- pensó para darse valor, como si de un botón de encendido se tratase, alcanzó a enderezarse, se zafó la vía del brazo en un movimiento rápido y con la misma manguera de plástico de la intravenosa, se lanzó sobre el hombre que llevaba una bata blanca y le rodeo el cuello apretándolo tan fuerte como pudo, tomando fuerzas de sólo su voluntad. El hombre que fue tomado por sorpresa no supo reaccionar, por el contrario la falta de aire que le provocaba el ser ahorcado le impedía moverse y pensar con claridad, trataba de zafarse pero Faye se le montó en la espalda aun apretándole más el cuello, rodeándole con las piernas impidiéndole la libre movilidad de los brazos- ¿Por qué no te caes de una maldita vez, imbécil?- el esfuerzo de ambos provocó que el hombre se lanzara contra la mesita y todos los frascos se rompieron regando el líquido amarillo, la jeringa cayó al suelo también. Faye apretó con más fuerza sobre el cuello del hombre y éste por fin quedo inconsciente dejándose caer en el piso con Faye aún sobre su espalda.
Trató de incorporarse pero el mareo se lo impidió- Levanta tu maldito trasero- se dijo a sí misma, y con dificultad lo hizo. Se sostuvo de la orilla de la cama ahora si tenía una vista más clara sobre el hombre que se había atrevido a tocarla, era un hombre de mediana edad, delgado de su propia estatura, así descalza como estaba le dio una patada en la cara al hombre con mucha fuerza para asegurarse de que no se despertara, se inclinó y tomó la jeringa del piso, salió del cuarto y se encontró en un laberinto de pasillos, seguía su instinto y recargada sobre la pared para ayudarse a sostenerse caminó a paso rápido. –Ed, Spike, Jet. ¿Me escuchan?- se palpó el oído izquierdo en busca del botón intercomunicador, este hizo un ruido metálico pero nadie contestó, se dio a sí misma un par de palpadas en el oído- ¡estúpido aparato!- maldijo su mala suerte. Se condujo como pudo por los obscuros pasillos, al parecer nadie la seguía sin embargo no tardarían en descubrir que se había escapado, no sabía dónde estaba ni a donde se dirigía, pero a esas alturas ya tenía dos cosas muy claras, uno: Debía escapar y dos: Ilian Walker era un maldito hijo de perra.
-Ed, Sipke, Jet ¿Me escuchan?- se oyó decir a través de comunicador en la Bebop. Ed dio un brinco de alegría y la alarma de su laptop sonó junto a una luz roja.
-¡Equipo Bebop, encontré a Faye- Faye!- gritó la pelirroja. Spike y Jet se aliviaron, estaban preocupados con justa razón desde que Walker se había llevado a Faye a quien sabe dónde- ¿Faye me escuchas?- preguntó Ed. Otra vez un chillido metálico se hizo escuchar-
-¿Dónde está?- preguntó Spike visiblemente aliviado.
-A cuatro kilómetros del hipódromo hacia el norte a tres kilómetros del edificio abandonado, es una zona triangular al parecer subterránea, por eso Faye-Faye no puede escucharnos-
-Al menos la encontramos- dijo el caza recompensas- Voy por ella- determinó mientras se dirigía al hangar.
-Espera Spike-persona- le interrumpió Ed- la zona es desértica sin entradas ni salidas, excepto por los subterráneos dijo al ver los planos en su computadora mientras una luz roja continuaba parpadeando.- Según este mapa la entrada es por el hipódromo o bien el edificio abandonado son poco mapas de doce kilómetros en triangulo que parece un laberinto a dos kilómetros de profundidad.
-¡Maldición!- Spike pegó un puñetazo en la pared desquitando su frustración. – Entonces salvo que tengamos un taladro lo suficientemente grande para hacer un hoyo de dos kilómetros, tendremos que entrar por edificio abandonado.
-Ed, intenta establecer comunicación con Faye, es la prioridad- ordenó Jet- que sepa que iremos por ella pronto-
-¡Si señor!- respondió Ed, tecleando con más intensidad y rapidez en su computadora.
-Seguiremos con el plan original- dijo Jet a Spike.- Nos infiltraremos y sacaremos a Faye de ahí. – Trató de sonar convincente- Confía en ella- le puso un palma en el hombro a su compañero- Sabrá que hacer mientras la rescatamos, ya lo ha hecho antes-
-Hierva mala nunca muere- soltó una media sonrisa sardónica- Confiemos en la Romani- minutos más tarde. Otro grito de Ed los sacó de su reflexión.
-¡Bingo! Tengo comunicación-
La peli violácea seguía caminando rápidamente de a poco el efecto de la droga se desvanecía, sentía que recuperaba la fuerza, incluso se sentía más liviana y rápida, sin embargo la oscuridad y los largos pasillos parecían no acabarse, llegó a un punto donde había una serie de tuberías pegadas al techo como si fueran conductos de ventilación, decidió seguirlas tal vez podían llevarla a una salida. Llegó a otro pasillo con luz más tenue y varias puertas de metal unas tras otras como especies de celdas, la humedad se olía en el aire era casi asfixiante.
-Faye- Faye- la voz de Ed la desconcentró y la hizo pegar un pequeño brinco-
-¡Ed!- bajó la voz para no ser escuchada- Me da tanto gusto escucharte-
-¿Faye- Faye estas bien?- preguntó la pelirroja.
-Ahora estoy bien Ed, ¿Jet y Spike me están escuchando también?- preguntó, la chica le dijo que sí- De acuerdo, escuchen esto: El maldito Ilian Walker me drogó usó una especie de somnífero paralizante, tengo una muestra ahora conmigo no se cuento dura el efecto pero me ha costado trabajo incluso caminar a pesar de estar consiente, tuve que deshacerme de un doctor de segunda al parecer trabaja con Walker, lo dejé inconsciente no tardaran mucho en venir tras de mí. ¿Ed puedes guiarme?-
-Eso intento, Faye- Faye pero la comunicación es mala, justo ahora estas en un subterráneo a dos kilómetros de profundidad, trata de no pegarte a las paredes, eso me resta señal.-
-Sigue hablando Faye- dijo Spike a través del comunicador de Ed- ¿Qué es lo que ves?
-He recorrido varios pasillos ahora estoy siguiendo el ducto de ventilación, me ha traído a unas especies de celdas viejas, me recuerdan a uno de esos manicomios que se ven en películas de terror. Esperen escucho algo- Faye dejó de hablar.
-¿De qué se trata Faye? Si ya te encontraron corre y trata de esconderte- le ordenó el caza recompensas.
-No, no es eso- le contestó la ojiverde- Se escuchan gritos de auxilio, caminó hasta acercarse a una de las celdas dónde provenían los ruidos. Se asomó a través de una ventanilla de la puerta de metal y vio a una mujer tal vez de su edad, con ropas sucias y varias heridas en la cara, pies y manos, la mujer se encontraba acostada en el suelo agonizante- ¡Dios Mío!- exclamó la romaní-
-¿Qué pasa Faye?- preguntó intrigado el Spiegel. La aludida les describió lo que veía. –Las victimas- recalcó Spike- Faye sal de ahí iremos por ti.
-Esperen, no sólo es una son varias, mujeres y también hombres. Todos en las mismas condiciones- les describió uno a uno lo que veía en cada celda- Tenemos que ayudarlos- intentó abrir las puertas pero era inútil- ¡Maldita sea!- golpeó las puertas de metal frustrada-
-No llames la atención Faye, sal de ahí- volvió a ordenar el peliverde.- Iré por ti- le dijo. Antes de darse la media vuelta, escuchó un grito de Faye- ¡Ey, Romaní ¿qué pasa?!
-Por fin te encontré, perra- escuchó decir una voz detrás de sí, reconoció la voz era la del hombre morocho al servicio de Walker. El hombre trató de someterla pero la peli violácea reaccionó más rápido, le proporcionó una patada en el abdomen sacando el aire al hombre que se inclinó sobre sí mismo, Faye volvió a pegarle otra patada esta vez en la sien tumbándolo dejándolo inconsciente, otros dos hombres fueron tras ella, trató de correr pero tres hombres más que venían en dirección contraria la acorralaron, intentaron atraparla pero la romaní siempre había sabido defenderse, no tan técnicamente como Spike, pero si sabía sus propios trucos.
-¡Aléjense de mi hijos de puta!- gritó. Logró tumbar a los primeros dos hombres con puños y patadas, uno más se acercó por detrás abrazándola para evitar que se moviera, la mujer le dio un cabezazo en la mandíbula al hombre que hizo que la soltara se dio la media vuelta y con el brazo extendido le inyecto la jeringa que llevaba consigo sobre el pecho de su agresor, éste cayó por los efectos casi inmediatos, otro hombre un poco más alto que ella pero mucho más robusto, sacó un arma y le apuntó, Faye fue más rápida, usó al hombre con el que había usado la droga de escudo lanzándolo con todas sus fuerzas hacia el hombre armado, éste se hizo para atrás y se desequilibró, la ojiverde aprovechó el movimiento y lo desarmó torciéndole la muñeca, tomó ella misma el arma y le disparó en la pierna para dejarlo en el piso retorciéndolo del dolor y otro disparo en el hombro, le disparó entonces a los otros hombres que quedaban de pie, inmovilizándolos con balas atravesándole las piernas y los pies para que no pudieran ir tras ella. Se dio la media vuelta para seguir corriendo pero sintió otro pinchazo esta vez en el cuello que la desconcertó, como si un mosquito le hubiera picado pero con un millón de más fuerza, se palpo el lado izquierdo de su cuello, su visión nuevamente experimento deterioro, fue una sensación similar a la que había experimentado antes con el vino de Walker, entre sus dedos sintió la punta de un dardo sobre su cuello, alcanzó a quitárselo con movimientos torpes, esta vez el efecto era más rápido, volteó de reojo sobre ese lado para ver al hombre que le había disparado el dardo, al final del pasillo con un traje negro esta vez, el rubio sonriente conocido como Illian Walker le apuntaba con el arma de donde había salido el dardo, la peli violácea se dejó caer de rodillas al tambalearse, pero aun sin perder la conciencia observó como el rubio se le acercaba a paso lento pero firme.
-No me gusta la cacería. Nunca he sido bueno en ello- dijo en tinte sádico- Señorita Valentine- se arrodilló para quedar a su altura, le sostuvo la barbilla para obligarla a mirarlo- Haz un esfuerzo, enfócame- dijo a sabiendas de los efectos de la droga- Hagamos una apuesta-
-¿Cuál…?- alcanzó a decir con dificultad arrodillada, haciendo el esfuerzo sobrehumano de no sucumbir a la inconciencia, si se dejaba caer esta vez no sabría si despertaría si quiera.
-Apostemos tu vida- fue lo último que alcanzó a escuchar de la voz del rubio y se desvaneció. No cayó al suelo por completo pues Walker la sostuvo- Serás una buena inversión- le dijo en voz profunda. Otros hombres se acercaron a la escena se asombraron de ver a sus compañeros mal heridos en el suelo-
-¿Señor?- le preguntaron a Ilian.
-Inútiles- éste les regañó- Tuve que hacer el trabajo por ustedes.- los hombres se quedaron inmóviles avergonzados- Lleven a la señorita Valentine a una celda y prepárenla- ordenó.
Cuando la levantaron nadie se dio cuenta de que un pequeño botón se cayó del oído de Faye, pero al dar un paso uno de los hombres sin fijarse lo destruyó.
-Perdí la señal- dijo la pelirroja con pesadez tecleando sobre su laptop. Alcanzaron a escuchar la pelea, los disparos y la voz ronca de Ilian Walker burlándose y amenazando a su compañera.
-¡Voy a matarlo!- exclamó Spike.
-Por supuesto que lo harás- Jet le contestó- pero haremos las cosas bien, no podemos arriesgar más a Faye, no creo que ese maldito sepa que Faye trabaja con nosotros, usemos eso de ventaja.
-¿A qué se refería con "prepárenla"?- preguntó Ed con inocencia. Ninguno de los dos hombres se atrevió a contestarle. Esquivaron la pregunta de la adolescente.
-No te preocupes Ed, vamos a rescatar a Faye y haremos bolar a los chicos malos, ¿De acuerdo?- le dijo Jet posando su enorme palma en el pequeño hombro de la chica. Incluso Ein ladró reconfortándola. Pero la chiquilla no era tonta, pudo notar la preocupación en la cara de su equipo y una sensación de angustia también le nació desde la boca del estómago, pero esta vez optó por quedarse callada. -Hablaré con mi amigo, veré que podemos hacer para infiltrarnos.
Faye abrió los ojos cuando una gota de agua cayó sobre su frente, sintió el frio recorrer en todo su cuerpo, el suelo de la celda estaba sucio y le calaba la piel adolorida, no estaba amarrada, se levantó con dolor de cabeza, se miró a sí misma y se dio cuenta que esta vez la habían cambiado de ropa, estaba vestida con una licra ajustada negra desde la cadera que le llegaba arriba de las rodillas y en la parte de arriba un top de tirantes del mismo material y color era lo único que le cubría el busto, todo lo demás era piel descubierta incluso estaba descalza, se palpó buscando heridas pero lo único que encontró fueron las costras en su antebrazo por los pinchazos de la droga que le habían puesto antes. Miró a su alrededor, la celda era obscura y fría con un mal olor mezcla de sudor, sangre y suciedad, se dio cuenta también que en el piso en algunas esquinas había restos de arena con rastros de huellas probablemente de quienes hubieran ocupado esa misma celda antes. Se puso de pie con ligereza, se sacudió completamente y por instinto estiró los músculos, se dio cuenta que esta vez sintió un efecto contrario a la droga, lo mismo que sintió momentos antes de que la atraparan, se sintió más liviana incluso podía decir que más ágil. ¿Cuánto tiempo habría estado inconsciente? Bajo aquella obscuridad no estaba segura de sí era de día o de noche.
-¿Hay alguien ahí?- escuchó decir del otro lado de la celda, la voz de una mujer joven, debilitada y temerosa.
-¡Ey, ¿Me escuchas?- la peli violácea se acercó a la pared- ¿Cómo te llamas? ¿Sabes que hacemos aquí?- le preguntó a la voz.
-Me llamo Sonia, no sé cuánto llevo aquí – dijo la voz temblando- Pero nos obligan a pelear o morir.
-Tranquilízate Sonia no vas a creerme pero saldremos de aquí- dijo Faye tratando de enfatizar el optimismo en sus palabras.
-Es muy tarde hoy vendrán por mí- dijo la chica llorando- Ya no quiero pelear- sollozó
-¿Quiénes?- le cuestionó la ojiverde- Explícame que está pasando, ¿Por qué dices que nos obligan a pelear?- sin embargo la chica llamada Sonia no contestó, unos pasos se escucharon con el arrastrar de unas cadenas, se escuchó el crujir de la vieja puerta de metal de la celda continua y los giros de la chica suplicando.
-¡No por favor, ya no más, ya no puedo más!- gritó mientras la arrastraban.
-¡Bastardos, déjenla!- gritó Faye a través de su celda- ¡¿A dónde la llevan!?- se acercó a la ventanilla de su propia celda y alcanzó a ver a un par de hombres arrastrando a la encadenada mujer por el pasillo, mientras ésta se resistía.- Hijos de puta- resopló por sobre la ventanilla pegando en el metal con las palmas abiertas.
-¡Cállate!- otra voz salió de la nada ésta vez la de un hombre proveniente de la celda de enfrente- ¡No los provoques!- le gritó- Tarde o temprano será tu turno también y pelearás por tu vida ante cualquiera de nosotros, todos aquí lo hacemos. No busques hacer amistades. La voz se silenció.
Faye se dejó caer al piso con la espalda recargada en la puerta de metal, se llevó las manos a la cabeza, dándose cuenta de cuanto quería tener a Spike a su lado en esos momentos, debía confiar en él, le había dicho que vendría por ella y ella mejor que nadie sabe que aunque no se lo proponga su compañero era el mejor para poder sacarla de ahí.
-No tardes mucho, Spike- susurró para sí.
Fin capítulo dos.
Dejen Reviews, gracias a los que me están leyendo, son mi gasolina.
