ARENA DE NADIE CAP 3

El tiempo en ese lugar parecía infinito, el tic tac sonaba tras el caer de las gotas de agua que se formaba de la humedad de la celda, tal vez eran minutos, que se volvían horas, el eco de las gotas contra el suelo le causaba más dolor de cabeza, sentía punzadas a través del cráneo como si le taladraran la nuca y las sienes, los brazos y piernas le hormigueaban, se dejó caer al piso en posición fetal detrás de la puerta de metal, pese a la posición estaba atenta al incómodo y escalofriante silencio, escuchaba los lamentos adoloridos de las demás celdas, los ecos de accesos de tos tal vez provocado por la humedad, sospechaba que sus compañeros de celdas habrían estado mucho tiempo para tener ese tipo de afección.

Se abrazó más a sí misma pensando en el Spiegel, tenía fe en que vendría por ella junto con Jet, se sentía tan devorada por la obscuridad que se le vino a la mente una imagen absurda de ella siendo consolada por los brazos de su compañero tratando de desaparecer el frío con la fricción de sus varoniles brazos, sobre la piel pálida femenina, quería sentir el aliento a cigarro del peliverde sobre su nuca. Se maldijo a si misma por tener pensamientos tan débiles, Spike se burlaría de ella si supiera lo que se había imaginado. De pronto volvió a escuchar unos pasos que la trajeron de vuelta a la realidad, se enderezó del suelo levantándose casi de un salto justo a tiempo cuando la puerta de su celda se abrió, eran dos hombres con trajes negros de igual vestimenta que los que había enfrentado, acto seguido ni al dar dos pasos dentro de la celda, la tomaron de los brazos uno de cada lado trato de zafarse pero esta vez no le fue fácil, durante el forcejeo sintió unas esposas de metal sobre sus muñecas y de pronto nuevamente la cara de satisfacción de Ilian Walker se mostró ante ella.

-Señorita Valentine- dijo al entrar- Espero se sienta cómoda en nuestras instalaciones- se burló de ella, mientras sacaba otra jeringa con la droga amarilla del bolsillo interno de su saco- Verás, por alguna extraña razón- le decía mientras se le acercaba- El efecto paralizante parece durar poco en ti, en cambio parece que te has adaptado bien al efecto inverso- Faye intentó forcejear pero era en vano.

-¡Suéltenme! ¿De qué diablos estás hablando?- le preguntó a ojiverde.

-Esta droga- le mostró Walker a la altura de su cara para que pudiera verla bien- En ciertas dosis tiene un efecto paralizante que ya has experimentado, pero al mismo tiempo una vez que se adapta a tu cuerpo, provoca que los músculos trabajen con mayor fuerza y rapidez- Faye ahora entendía por qué al pasar el efecto somnífero se sentía más ágil. – Ya lo habíamos comprobado antes- Ilian continúo- Pero al parecer en ti el efecto contrario es mucho más rápido, pude notarlo.- se acercó más a ella.

-¡No soy una estúpida rata de laboratorio, Suéltame!- gritó Faye al tiempo que trataba de soltarse las muñecas de manera inútil, los dos hombres que la sostenían de los brazos usaban más fuerza a tal punto que parecía que le romperían los brazos.

-Por supuesto que no lo eres, pero me servirás- le respondió Walker mientras tomaba nuevamente su antebrazo- Sosténganla- les ordenó a sus hombres, mientras la sostenían extendiendo más el brazo para facilitarle la tarea a su jefe, Faye sintió nuevamente el pinchazo sobre la vena en el antebrazo, el líquido amarillo se vaciaba de la jeringa hacia su sangre. Los parpados se le cerraban, la respiración se volvió lenta el sueño la atrapo por tercera ocasión.

-Voy a matarte- murmuró Faye a su agresor antes de desvanecerse.

-Sí, claro- le respondió Ilian a una inconsciente ojiverde- Denle unos minutos y llévensela a la arena, es hora de ponerla a prueba.


El resto del equipo Bebop estaba en camino a la zona desértica del edificio abandonado, tenían dos opciones el Hipódromo o intentar infiltrarse sobre aquel edificio, optaron por la segunda opción. Ed se había quedado en la Bebop para dirigirlos a unos kilómetros de distancia sobre el cielo, mientras Spike y Jet viajaban en la Swordfish II poco más cerca, hasta que aterrizaron en medio de la nada para no ser descubiertos, la forma triangular del kilometraje de tierra les hizo la tarea más fácil para el camuflaje de la nave, sin embargo aún tendrían que caminar.

Ambos llevaban trajes de gala negros, parecían hombres de negocios recientemente ricos, el policía amigo de Jet les había conseguido una invitación a la cena de gala de Walker, de otro traficante de poca monta que había sido arrestado por casualidad horas antes, fue un gran golpe de suerte para todos. Jet le agradeció a su amigo la ayuda, explicándole lo que había pasado con la peli violácea, lo que provoco que se pusiera mayor interés en atrapar a esos malditos y en cortar la cabeza de quién fuera directamente responsable de todas esas atrocidades.

Mientras caminaban Spike estaba discretamente más callado de lo normal, se había autoimpuesto un reflexivo silencio, mientras pensaba en Faye y en que estuviera a salvo, de pronto un imagen se le vino a la mente: la piel pálida de la ojiverde sobre la suya propia, el delgado cuerpo de su compañera siendo atrapado entre sus brazos oliendo el perfume de su cabello. Este pensamiento le atravesó la columna, sintió frío y ansiedad a la vez, debía admitir que estaba preocupado por ella desde hace mucho tiempo la peli violácea se adueñaba de sus pensamientos, le importaba más tenerla en su vida. Faye tejió su telaraña sobre él y quedó atrapado de a poco.

-Tranquilo amigo- le dijo Jet sacándolo de sus pensamientos- Faye es fuerte, nos estará esperando, incluso va a regañarnos por hacerla esperar tanto- bromeó un poco. El ex policía había notado la preocupación de Spike, por lo que decidió darle un poco de ánimo.

-Eso espero Jet- contestó secamente el caza recompensas. - ¿Qué te dijo tu amigo sobre la recompensa de Walker, es igual vivo que muerto?- de pronto preguntó.

-Aunque sé que lo quieren vivo, no me mencionó ninguna diferencia.-

-Entonces muerto será- finalizó Spike.


Faye despertó mientras la arrastraban por los pasillos, apenas enfoco la vista y por delante de ella se reflejó una luz intensa, sus oídos se agudizaron al escuchar los ecos gritos de algarabía de gente al final del pasillo, cuando recobro la conciencia neta, los dos hombres que la arrastraban aún esposada lo hacían con más fuerza, uno de ellos era alto y calvo, era el que apretaba con más fuerza, el otro más joven con una cicatriz en la nariz sólo seguía el paso que le imponía el calvo, trato de dar un par de pasos ella misma, fue entonces cuando los hombres se dieron cuenta de que el bulto que arrastraban había despertado.

-Camina- le ordenó el más alto de ellos. Faye que de a poco recobraba su propia voluntad muscular obedeció.

Llegaron al final del pasillo dónde provenía el ruido y la luz, entraron a un enorme salón techado que parecía un viejo patio del propio edificio, con mucha gente vestida de gala hombres y mujeres que parecían divertirse sentados en cómodas sillas alrededor de una enorme jaula al centro. Esta era una jaula de cuatro lados los suficientemente amplia para que cupieran cuatro camiones de carga uno frente a otro, con un altura poco más de seis metros, el piso de la jaula estaba lleno de arena como la del hipódromo, era una arena de peleas. De pronto mientras la acercaban a la jaula vio como otros dos hombres abrían la reja y sacaban a una mujer arrastrándola por los pies, al parecer no respiraba ni se movía, llevaron a Faye a la misma entrada de la jaula por donde sacaban a la mujer, cuando sacaron el cuerpo la ojiverde abrió los ojos asustada y sorprendida.

Era el cuerpo inerte de la mujer que se llamaba Sonia. Un cuerpo molido a golpes, de carne, huesos y sangre inútil sobre la arena, mientras era arrastrada por los tobillos, inmóvil sin poder defenderse.

-¡Hijos de perra!- gritó Faye. La pena se revolcaba en ella mientras recordaba los gritos de desesperación de aquella chica, por un instante alcanzó a zafarse y se agacho sobre el cuerpo de Sonia, los hombres le dijeron que se quitara, que les dejara terminar de hacer su trabajo, pero no les obedeció. La peli violácea le dio vuelta al rostro de la chica, deforme por los golpes aun con la sangre fresca a través de sus fosas nasales, labios y oídos, le quitó el cabello de la frente en un sutil toque para no lastimarla más de lo que había sufrido la pobre mujer- Lo siento- un impulso la llevó a disculparse con aquel cuerpo. Se sintió furiosa y frustrada por no haber hecho nada por aquella chica, la asustada Sonia.

-Ya es suficiente- dijo el hombre calvo mientras levantaba a Faye del brazo- Camina adentro de la jaula- la arrastró, mientras los otros dos hombres terminaban lo que estaban haciendo, se llevaron el cuerpo de Sonia por otro pasillo, donde había más cuerpos tal vez, la peli violácea sólo podía suponer. El hombre la aventó dentro de la jaula con tal fuerza que le caló la fricción de la piel sobre la arena. Los gritos del público se escucharon con más intensidad, estaban eufóricos.

Faye se dio cuenta de que cerrarían la Jaula a sus espaldas así que tomó otro impulso para ponerse de pie y se acercó a la reja pero fue demasiado tarde, el hombre que la había arrastrado le sonrió sádicamente a través de los propios espacios entre el metal de la jaula y le hizo una señas a Faye para que le extendiera los brazos, le enseñó unas llaves pequeñas y la ojiverde entendió, le había indicado que tenía que acercarse si quería que le quitara las esposas. La Romani obedeció aun tensa por la impresión de lo que estaba sucediendo, acercó las muñecas sobre el frio metal y el hombre calvo de manera nada gentil le quitó las esposas, una vez al verse liberada con un movimiento hábil, alcanzó la mano del hombre lo jaló hacia ella y con mucha fuerza le tiró de los dedos hacia atrás, que provocó un grito de dolor del maldito en respuesta, Faye le sonrió de manera burlona, pues en ese movimiento le había roto al menos tres dedos de la mano derecha del maldito calvo, quien expresó maldiciones de ira y dolor mientras la observaba.

-¡Maldita perra!- le gritó. A lo que la ojiverde le enseñó el dedo medio.

-Abre la jaula y ven por mí- le provocó. Pero el hombre más joven que también la había arrastrado, el de la cicatriz en la nariz poso una mano sobre el hombro del calvo y le susurró algo al oído, que provoco que el otro se calmara. Los dos le sonrieron y se alejaron de ahí, hasta que la vista de Faye los perdió.

El público seguía eufórico, en gritos de frívolo entusiasmo por lo que pasaba sobre la arena, habían visto todo desde que Faye entró al patio, como se impuso ante los hombres para consolar a la chica muerta y como le rompió los dedos a su agresor, eso les entusiasmaba de sobremanera, puesto que la actitud de Faye les hacía querer apostar por ella. Ilian Walker lo observaba todo desde la fila principal, por supuesto el efecto de la romaní sobre el público le agradaba, sonrió para sí mismo.

-Empiecen- ordenó.


Jet observó nerviosamente a un hombre un poco más alto que él con cabello canoso en la entrada del edificio, era quien les recogía las invitaciones y coordinaba quien entraba o quien salía de ahí, cuando Jet le entregó la invitación el hombre de canas lo escudriñó de pies a cabeza, el ex policía trató de hablarle políticamente intentando ocultar su nerviosismo, si no los dejaban entrar, no habría oportunidad para rescatar a Faye esa noche. Spike chistó impaciente detrás de Jet. El guardia los observó con aún más interés.

-Cálmate, Spike- le susurró al aludido, no queremos llamar la atención- Disculpe a mi amigo- se dirigió al canoso en voz más alta- Está ansioso por apostar-

-Ya, ya- respondió el guardia, se guardó la invitación y los dejó pasar- Que pase una agradable velada, señor. El evento principal está por comenzar.

Spike entró primero se le notaba ansioso, le sonrió al hombre de canas al pasar junto a él, aguantándose las ganas de soltarle un puñetazo en la cara, a decir verdad desde que se habían acercado al edificio, el Spiegel tenía ganas de golpear a todo el que se le pusiera enfrente, otro de los guardias le hizo una seña para que extendiera los brazos y este obedeció, el segundo guardia lo palmeó de los hombros a piernas buscado un arma o algo que amenazara la paz de la cena, al no encontrar nada lo dejó entrar. Después pasó Jet que también fue sometido a la rutina, tampoco encontró nada, excepto su brazo de metal. El guardia lo observó detenidamente.

-Prótesis, un león me arrancó el brazo durante una cacería- El guardia parecía no creerle- Ahora es un bello recuerdo- entonces le dejó pasar y Jet agradeciéndole al guardia siguió a Spike, tomó del hombro al caza recompensas para aminorar la velocidad de sus pasos. Una vez a dentro pasaron por un pasillo que los guiaba al patio principal, el salón donde se llevaban a cabo los eventos que hasta el momento desconocían con exactitud de que se trataban, al entrar escucharon los gritos de la multitud entre las filas, hombres y mujeres levantaban las copas de vino o champagne de las que bebían celebrando dios sabe qué. Pusieron atención a sus alrededor, un mesero se les acercó para ofrecerles algo de beber, los dos tomaron una copa de champagne cada uno, intentando encajar. Los dos bebieron al mismo tiempo.

Spike tragó con dificultad, no estaba acostumbrado al sabor espumoso, siempre había preferido los sabores más fuertes, el whisky por ejemplo, volteó a ver de reojo a Jet que se bebió la copa como un vaso de agua, así que le ofreció la suya, el ex policía también se la bebió. De nueva cuenta los gritos de la gente se volvieron sobre sus oídos, decidieron seguir adelante, avanzaron un poco más y encontraron al frente una jaula enorme con piso de arena, simulaba una especie de ring rustico y sucio, estaba claro que ahí se llevaban a cabo peleas clandestinas a saber de qué índole a esa distancia podían ver la jaula más no con claridad los rostros de las personas alrededor de ella.

Observaron a una mujer arrodillada sobre el piso tratando de consolar el cuerpo de otra mujer más joven, era inútil, la mujer en el piso estaba muerta y la que estaba arrodillada fue aventada al centro de la arena, observaron como la brava mujer le rompió los dedos al hombre que la forzó a entrar, estaba claro que aquella fémina estaba en ese lugar contra su voluntad. Esa figura se les hizo conocida.

-¿Faye?- dijo Spike reconociendo a su compañera. Trataron de acercarse más pero la multitud era demasiada había cientos de personas ahí tal vez mas de mil y la distancia del inicio de las filas del público hacia la jaula era bastante larga también.-¡Rayos!- maldijo el no poder acercarse.

-Spike, mira- Jet le señaló unas pantallas que colgaban del techo en ese momento las cámaras enfocaron el rostro de su compañera- Es Faye-

-¿Pero qué diablos…?- el caza recompensas no pudo terminar de decir pues la voz de un presentador anunciaba la siguiente pelea.


La Valentine maldijo su suerte, del otro lado de la arena entró una mujer de tamaño más grande que ella en todos los sentidos, alta robusta y musculosa, fue anunciada como Reyna la campeona hasta el momento, la ojiverde sintió un poco de frustración tal vez aquella mujer había sido la que asesinó a Sonia, bufó enfadada haya sido la tal Reyna o quien fuese no se los haría fácil. El sonido de una campanilla hizo eco entre las paredes del salón, la pelea tendría que dar inicio. La mujer robusta se abalanzó contra Faye como jugador de futbol americano sobre su rival, el golpe se sintió como el peso de un toro, la ojiverde como en acto reflejo se agarró de la ropa de su contrincante que llevaba vestiduras similares a ella, el rebote contra el metal de la jaula le caló por toda la espalda apoco estuvo de quedarse sin aire. Luego Reyna la levantó y la aventó al otro lado cayendo contra la arena que abrasó su piel como una quemada.

-Levántate, muñequita- le dijo la voluptuosa mujer a la peli violácea, haciendo ademanes con las manos- No me agrada estar aquí tampoco, pero eres tú o yo y no tengo ningún problema de molerte a golpes como a la otra chica, aunque sería más divertido si te defendieras- finalizó.

-Entonces, fuiste tú.- dijo Faye en un susurro afirmativo. De la nada recordó el rostro de la llamada Sonia y sus gritos suplicantes de cansancio en contraste con el rostro sonriente de Reyna que se veía disfrutar del dolor ajeno, a pesar de que había dicho lo contrario.

Faye se levantó y esta vez fue ella quien se abalanzó contra el musculoso cuerpo de su adversaria, hizo un esfuerzo sin embargo no pudo derribarla solo con el primer abrazo, la ojiverde bajo sus brazos hacia la cintura de la mujer, volvió a apretarla y esta vez hizo un juego con sus propias piernas entre las de la musculosa, haciéndole perder el equilibrio aprovechando el desbalance, Faye dejó caer su peso sobre su rival derrumbándola, fue cuestión más de maña que de fuerza, ya en el piso con un juego de puños rápidos golpeó el rostro de Reyna quién sorprendida y adolorida sobre su espalda no lo vio venir, acertando en la nariz, los pómulos y las sienes, se imaginó el dolor de Sonia recibiendo los mismos golpes y eso le dio más fuerza a los puños la peli violácea, golpeo una y otra y otra y otra vez, hasta que sus propios nudillos sangraron.

Todos quedaron en silencio sorprendidos, la propia Faye siguió dando golpes en el desfigurado rostro de la que la había amenazado momentos antes, ni siquiera ella estaba se había dado cuenta de que la mujer debajo de ella había dejado de resistirse, cayendo inconsciente desde hace quién sabe cuántos golpes atrás. El sonido de la reja abrirse la hizo detenerse y mirar al frente. Tres hombres fornidos entraron, uno de ellos la empujó hacia atrás con fuerza haciéndola que se quitara de encima del cuerpo de Reyna, los otros dos corroboraron la inconciencia de la musculosa mujer, se miraron entre ellos y luego a la primera fila donde estaba sentado Ilian Walker, Faye les siguió con la mirada identificando al maldito hijo de puta quien les asintió con la cabeza.

Arrastraron el cuerpo de Reyna sobre la arena hacia la salida, la peli violácea se dio cuenta entonces que había ganado, no sabía si la mujer mayor estaba muerta o sólo inconsciente, a estas alturas tampoco es que le importara mucho. Sólo esperaba que aquella mujer haya tenido su merecido, lo suficiente para que no se olvidara acerca de Sonia.

El público de nuevo gritó eufórico quitándose la sorpresa de la noche, nadie esperaba ver a su campeona en el piso. El júbilo retumbo en la arena.


Desde su lugar Spike y Jet habían visto la pelea, también sorprendidos y temerosos de lo que pudiera pasarle a la ojiverde a partir de ahora.

-¿La habías visto pelear así?- preguntó Jet, sorprendido. Habían visto a la caza recompensas pelear con uñas y dientes en otras ocasiones, siempre había sido instintivita, su capacidad para salir de problemas así como se metía en ellos le daba la suficiente astucia para salir bien librada de los golpes, pero nunca la habían visto así, furiosa, como fuera de sí. Spike no le contestó.

-Bien hecho Romani- dijo entre dientes, como si las palabras de aliento llegaran a los oídos la peli violácea. De pronto fijaron la vista en la primera fila y vieron al señor Walker disfrutando de la pelea y dando órdenes a sus allegados para que la pelea continuara- Habrá otra pelea- dijo Spike alarmado, pues no se veía que dejaran salir a Faye de la jaula.

El presentador nuevamente habló, esta vez anunció a un tal Gobline también campeón invicto, de la nada salió un hombre calvo, de barba rubia, musculoso mucho más alto de Jet, tal vez igual o más alto que el guardia canoso de la entrada. Gobline entró en la arena y al cerrar la jaula se paseó en ella rodeando a Faye como un tigre a su presa, en comparación la romaní era mucho más pequeña, el hombre era el doble de su tamaño, era mucho por demás grande que Reyna.

-Tenemos que detenerlos- dijo Spike- O matarán a Faye-

-Espera Spike, tenemos que ser cuidadosos- Spike lo miró con un poco de enojo, estaban a punto de hacer papilla a su romaní y Jet le decía que fueran ¿cuidadosos?- Me duele tanto como a ti ver a Faye ahí metida, pero si damos un paso en falso podrían matar a Faye no sólo a golpes sino con una bala y después a nosotros- le señaló por encima del ring en una área de balcones a los que nadie había puesto atención, al menos un hombre en cada balcón rodeando la arena vigilaban la jaula y los alrededores, cada uno con un arma de largo alcance apuntando al centro de la arena, listos a disparar si se los ordenasen.–Apeguémonos al plan- sentenció el ex policía.

-De acuerdo- asintió Spike muy a su pesar, el caza recompensas estaba ansioso por rescatar a su compañera y haría lo que fuera por salir de ahí rápido, se llevó la mano al oído izquierdo- Ed, ¿En cuánto tiempo?-

-Casi lo tengo Spike-persona- dijo Ed por el comunicador desde la Bebop. Sólo denme unos minutos más-

-Ed, cariño date prisa, Faye no tiene tanto tiempo- respondió Spike. Se acercaron más entre las filas para poder ver la pelea, daba igual lo que Jet dijera, si era necesario el mismo se metería a la maldita jaula.


Gobline la miraba como un depredador, a diferencia de Reyna éste era callado, no vociferaba por el contrario la estaba analizando, planeando como matarla. Faye pasó saliva con dificultad pero trató de concentrarse, inspiró a profundidad para calmarse, la adrenalina de la pelea anterior a un viajaba por sus venas.

-Tu puedes hacer esto Faye- se susurró a sí misma. Se relajó y se soltó un poco, bajó los brazos a sus costados y sacudió las manos con las palmas extendidas como si quisiera sacudirse la inquietud, sin embargo, sintió nuevamente la adrenalina, dio pequeños brincos sobre su lugar, se sentía liviana y ágil, Walker tenía razón sus músculos sin pensarlo mucho trabajaban con mayor fuerza y rapidez.

La campanilla sonó otra vez, Gobline le tendió una patada en el estómago que le sacó el aire, lo que provocó que callera al piso sobre sus rodillas, el hombre la tomó del cabello girando la cabeza hacia atrás y le dio un certero puñetazo en la mandíbula, el dolor que Faye sintió la hizo estremecerse, pero no se desvaneció, comenzaba a sentir calor sobre su cuerpo, vino otro golpe en el abdomen y otro más en el mismo sitio, la ojiverde tenía una sensación de ahogo recorriendo el tórax por la falta de aire, Gobline la levantó y la tomó del cuello con el brazo derecho, asfixiándola. De pronto todo se volvió silencioso.

Pero no dejaría que se salieran con la suya, era una romaní. No había estado dormida durante tantos años congelada atravesando el tiempo para terminar así, no sin decirle a Spike que lo amaba. Tomó con las dos manos el musculoso brazo del hombre de barba y lo usó como tronco, entrelazó las piernas que casi eran su mismo largo, le apretó la muñeca con los brazos, el codo con su s rodillas y el hombro y el cuello con el resto de sus piernas, haciendo presión sobre el bazo alcanzando a rotarlo, una vez que se vio liberada del cuello por el dolor que le provocó a Gobline, volvió a girarse sin perder el control del brazo del hombre, se giró en 180 grados provocando que el hombre perdiera el equilibrio sacudiendo el brazo intentando inútilmente que lo soltara, movimiento que Faye aprovechó para volverse a girar y esta vez tumbar al hombre de rodillas con el brazo hacia atrás, le aplico tal fuerza a la llave que logró luxar el hombro derecho del de barba que exclamó un improperio de dolor. La peli violácea puso los pies en el suelo y se levantó de un brinco hacia adelante, con el brazo derecho inútil, el hombre le lanzó un golpe con el brazo izquierdo sin levantarse del suelo, Faye tomó el otro brazo y esta vez de una patada le rompió la articulación del codo, esta vez el hombre cayó hacia adelante sin poder sostenerse por la inutilidad de sus brazos, pero antes de que tocara la arena, la ojiverde se giró sobre si misma dando una patada en el aire sobre el rostro del hombre, que ahora sí inconsciente por la patada se desplomó sobre la arena como una ballena varada en la playa.

El público quedó sorprendido aplaudiendo el baño de sangre otra vez, la peli violácea se ganaba el favoritismo de los asistentes.

-"Malditos, ¿soy el circo ahora?"- pensó- "Púdranse"- les enseñó el dedo medio lo cual el público agradeció en lugar de ofenderse. Eran unos animales, unos asesinos. Sintió el calor de la sala sobre su piel, ya estaba sudando, se dio cuenta que respiraba cansada, tal vez el efecto de la droga se estaba terminando. El calor era insoportable como si el aire caliente quemara su garganta que con dificultad entraba a los pulmones, el oxígeno a estas alturas le era insuficiente, se sentía sofocada, letárgica, tal vez en pocos minutos perdería la conciencia, un acceso de tos se le vino de repente junto al sabor metálico de la sangre coagulada que pasaba en su garganta hacia su boca, la escupió tratando de dejar el mal sabor amargo y la angustia que se reflejaba en su aliento forzado, su cuerpo estaba cansado lo estaba dando todo y aun no era suficiente, no le alcanzaba para mejorar la fatalidad de aquella desesperada situación.


-Recuérdame nunca más hacer enojar a Faye- le dijo Jet a Spike. Quien se veía orgulloso de la Valentine al ver el resultado de la pelea.

-Primero saquémosla de aquí, ya está cansada, si la obligan a pelear otra vez, no podrá salir bien librada – le contestó- Ed. ¿Cuánto más?- preguntó a la pelirroja, quien no lo conociera incluso hubiera imaginado que había utilizado un tono preocupado y suplicante.

-Es difícil Spike, su sistema está bien protegido por niveles cada que descifro un nivel me aparece uno nuevo, como una cebolla con capas sobre capas, pero no serán rivales para mí, lo prometo. Sólo un minuto más-

La frustración de Spike se hacía cada vez más creciente, quería meterse el mismo a la Jaula y sacarla de ahí, pero lo más que podía hacer en ese momento era acercarse más entre las filas, avanzaron hasta que llegaron a la primera fila pero estaban de espaldas a la posición actual de Faye por lo que ésta no podía verlos.

Walker dio la orden y una tercera pelea se anunció. Estaba dispuesto a acabar con la ojiverde.

-Ed, estamos en posición- dijo Jet.


Un tercer rival entró a la Jaula era un hombre esta vez delgado, pero de musculatura firme, cabello negro largo en una cola de caballo a la altura de la nuca, era bien parecido y le llamaban Spencer.

Inició la pelea parecían uno a uno a simple vista, pero para los conocedores de las artes marciales, era fácil saber que el tal Spencer era más rápido y hasta el momento sólo jugaba con Faye, ella por su parte cansada empezaba a tener movimientos cansados y sin fuerza.

- Te dije que tarde o temprano nos enfrentaríamos- le dijo Spencer. Faye reconoció la voz, era la del hombre que le había gritado que se callara, su vecino de celda.

-Basta, no tenemos que hacer esto- dijo la peli violácea con la respiración entre cortada, la fatiga se le hacía difícil ocultar, ya no quería pelear más, los músculos se le tensaban pero fatigados, sus movimientos eran lentos y ya descoordinados, le ardía la piel de los puños, dolía el tacto contra su contrincante, llevaba no sabe cuánto tiempo en aquel combate y dudaba mucho poder salir de ello, por cada tres o cuatro puños y patadas que lanzaba sólo atinaba uno.

-Lo siento, es tu vida o la mía- le dijo el hombre.

De repente un apagón se vino sobre la sala, dejando la oscuridad en la arena.

FIN CAP 3

tercer capitulo al fin ya vamos por el final. dejen Reviews y denme su opinión de como creen que terminará esto. Gracias Herria por animarme. Prometo que meteré un poco de romance.