Una cábala mágica se había fragmentado y dividido para tratar de lidiar con el secuestro de su mejor miembro.

Otra cábala mágica estaba tendiendo trampas psicológicas para así lograr una victoria completa.

Y un chico de preparatoria había entrado a salvar a su amiga de la infancia.

Ahora mismo, el que estaba más cerca de lograr su objetivo era…

"Vine a salvarte, Elza." Dijo Kamisato mirando tras la reja de madera a la chica encadenada al muro. "Pero lamentablemente, no tengo nada para romper cadenas."

"… ¿Por qué?" Elza se veía en shock.

"Pues… Bueno, no es como si hubiera pensado en traer de antemano unas herramientas, ¿no crees?"

"No, eso no, ¿Por qué estás aquí?"

"Oh, eso. ¿Me creerías si dijera que simplemente no podía soportar la idea de que hicieran lo que se les diera la gana contigo?"

No hubo dudas en sus palabras.

Incluso si sonaba irracional, esa era la única verdad que motivaba sus acciones.

"Pero es un problema. Quizás pueda encontrar algo por aquí que sirva para cortarlas, pero antes debo quitar esta reja." Dijo Kamisato examinando la reja de madera que servía para cerrar el espacio en el que estaba Elza.

"Solo… vete." Elza pareció escupir sus palabras.

"¿Mh?"

"¡Vete! ¡Esto no es algo en lo que debas meterte!"

"Pero ya estoy metido, y no me iré sin ti."

"¡Pero…!"

"Sin peros." Una explosión hizo vibrar las paredes. "Por cierto, creo que tus compañeros están luchando, así que mejor nos apuramos para irnos."

Kamisato sujetó la reja de madera improvisada y la agitó un poco, notó que de hecho estaba suelta y apoyada contra algunos muebles, por lo que simplemente movió dichos muebles y dejó que la reja cayese al suelo. Viéndola desde arriba, Kamisato se dio cuenta de que tenía varios papeles escritos en ella, así que pensó en algo relacionado con lo que Fia le dijo sobre la magia y el significado de los símbolos e imaginó alguna clase de barrera mágica que solo los magos podían entender.

Ahora, quedaba algo más importante.

Elza estaba encadenada al muro y el chico no tenía herramientas para hacer algo al respecto.

"Dime, ¿sabes si hay alguna cosa que podamos usar? Como una barra de metal al menos." Kamisato revisó algunos muebles a medio pudrir, que podrían ser incluso más fáciles de romper que de abrir si se trababa la puerta de alguno, pero no encontró nada lo suficientemente conveniente.

Pensó sobre la posibilidad de romper las cadenas golpeándolas con algo, cuando se le ocurrió algo más simple.

Kamisato se acercó a Elza y sujetó las cadenas que la retenían a la pared. Pero no solo las sujetó, sino que también jaló de ellas con fuerza. La pared se agrietó en la zona en la que las cadenas estaban insertadas, pero no cedieron.

"¿Qué estás haciendo?"

"Simplemente pensé, ¿Y si mejor intentaba romper la pared?". Puede sonar aún más imposible, pero este edificio arruinado literalmente se está cayendo a pedazos solo. ¿Podrías ayudarme con esto?Es bastante débil, pero aun así es mejor si ambos nos esforzamos, ¿no crees?"

Elza no dijo nada más y decidió ayudar a jalar de los grilletes con sus muñecas, mientras Kamisato jalaba de la cadena. No pasó mucho hasta que la que sujetaba el brazo izquierdo de Elza se desprendiera de la pared arrancando la parte más externa de la misma.

En silencio, tomaron la cadena restante y jalaron con fuerza. Ahora que ambos usaban ambas manos, la cadena se desprendió aún más rápido que la otra, y ambos cayeron de espaldas al suelo.

Más sonidos de explosiones resonaron en la celda, como si los apurasen a levantarse.

"Sabes," dijo el chico de preparatoria levantándose. "no sé si hay alguna clase de señalo alarma, pero creo que sería mejor que nos vayamos antes de que alguien más venga, así que… ¿¡Ugh!?"

En ese momento, el cuello de su camisa fue sacudido por alguien.

Ese alguien, era Elza, quien lo miró con una expresión que parecía la de alguien a punto de llorar.

"¿Por qué…? ¿¡Por qué no te quedaste quieto en tu casa!? ¿¡Por qué viniste y te arriesgaste de esta forma!? ¡Termine así porque quise salvarte, así que…!" la chica tragó saliva antes de volver a gritar. "¿¡Por qué no solo te quedaste a salvo!?"

Mientras era sacudido, Kamisato pensó en lo que oía y entendió la confusión de Elza.

Fia le había comentado antes de que ella y Elza se habían quedado escondidas, pero que Elza había salido del escondite para protegerlo. Incluso cuando eso significaría perder la batalla y dejar a su equipo al ser secuestrada.

Y ahora, Kamisato había ido en contra de su deseo original y había acabado en medio del campo de batalla con tan solo una ideología.

El chico pensó en el pasado, cuando aún eran amigos cercanos, y eligió el mejor curso de acción que conocía. Puso una mano sobre la cabeza peinada salvajemente de la chica y dijo.

"Lo siento."

"¿Qué estas…?"

"Realmente, lamento si hice algo que no te haya gustado. Pero también lamento decirte que no me disculparé como corresponde hasta que salgamos de esto con vida, los dos."

"Kakeru..."

Kamisato no estaba interrumpiendo a Elza. Simplemente ella no podía articular sus palabras como le gustaría.

Es cierto que estaba preocupada por su amigo de la infancia. Y también es cierto que últimamente nada de lo que había hecho estaba bien.

Pero estaba feliz. Después de tanto, volvió a hablar con Kamisato Kakeru.

Pero él tenía algo más por lo cual disculparse.

"Ah, y perdón por esto…" dijo pasándole un aparato extraño a Elza.

"¿Eh? ¿Qué es esto?"

"No se trata de que sea eso, sino sobre qué es lo que hay adentro de esto."

"¿?" Elza miró el aparato y vio algo que parecía ser una pequeña puerta para meter objetos. Cuando la abrió, vio un objeto de tela con un color y diseño… que pudo reconocer.

Mientras tanto, Kamisato se había soltado del agarre, alejado un poco y le había dado la espalda mientras se dirigía a la puerta.

"Verás, las necesité para encontrarte, así que te las devuelvo."

"…"

Ni Elza supo cómo evito gritar tras entender que es lo que había dentro de la máquina.


Un par de pisos encima, un par de magos estaba luchando contra un grupo de al menos cinco.

Normalmente un dos contra cinco era total desventaja, pero si se tomaba en cuenta que estaban en interiores, que los dos se repartían en ataque y defensa, y que esos dos eran los dos más hábiles entre los 7 que habían en ese pasillo, lo raro era el hecho de que esos dos estuviesen apenas resistiendo en lugar de superando al enemigo.

Pero había una razón detrás de esto.

"¡Maldición! ¡Ese último ataque debió derribar a al menos uno!" exclamo el hombre de mediana edad mientras mantenía una distancia segura.

"No queda de otra. ¡Este lugar esta obviamente preparado para reducir el poder de nuestra magia!" le respondió Fia detrás de él.

"Tsk. ¿Qué es lo que esos dos están haciendo afuera? Deberían haber preparado lo necesario para "mejorar" este lugar, o al menos enviado una señal en caso de que estén siendo atacados."

"No lo sé, pero quejarse no resolverá nada. ¡Rápido, lance algo que los haga perdernos de vista al menos por un momento!"

Tras oír esto, el hombre hizo un gesto, convulsionó ligeramente y lanzó alguna clase de ataque que levantó el polvo del suelo y llenó el pasillo frente a ellos con dicho polvo. Acto seguido, se volteó y vio a Fia moviendo un mueble… y a una parte de la pared junto con el mueble. No hizo preguntas y cruzó la puerta recién descubierta para entrar a una habitación algo más limpia, pero con un aire que se sentía estancado.

Ambos oyeron pisadas del otro lado de la puerta secreta y se prepararon para una confrontación, pero los pasos siguieron de largo, como si pensasen que habían corrido por el pasillo. Pasaron unos segundos antes de que finalmente suspiraran algo más relajados.

"Es extraño que no nos hayan encontrado. Supongo que no han estado aquí mucho tiempo, así que es posible que no sepan de este cuarto secreto."

Pero solo estaban haciendo tiempo. Ellos dos no podrían con la cábala rival, y si se quedaban escondidos mucho tiempo, sus perseguidores empezarían a buscarlos aún más intensamente. Una habitación secreta era inútil si se volvía conocida su existencia.

"No sé qué estarán haciendo esos dos afuera, pero yo hare algunos preparativos por aquí dentro. En cuanto acabe, nos vamos." Dijo Fia empezando a escribir garabatos tallándolos con una navaja en el suelo y paredes.

No, no eran garabatos. Todos esos eran símbolos y círculos mágicos especiales.

La cábala mágica Templo por un Día no tenía ese nombre solo porque sonase bien, sino que había un motivo para el nombre.

Cada miembro tenía sus conocimientos y habilidades, pero muchos miembros por si solos no lograban mucho más que simples trucos de magia que muy bien podrían mostrarse en una fiesta sin llamar mucho la atención. Además, no eran ni 50 miembros, así que lo que los destacaba no era ni su número, ni su poder individual.

Pero eso podía cambiar cuando se los usaba del modo correcto.

Templo por un Día fue el nombre que se le dio a la cábala por un cierto modo de organización, en el que se "invocaría" al dios menor de un templo.

Debido a que el significado mágico que tienen las cosas varía dependiendo de su similitud, su poder y su difusión o alcance, la "invocación" del poder de un dios dependería primero de crear un entorno ordenado y correctamente proporcionado. Esto podría darse en un templo apropiado, pero no serviría en una batalla real, ni les habría hecho más renombre que ser una cábala con una buena defensa en su propio territorio.

Es por eso que todos se necesitaban entre sí.

El líder de la cábala podría ser el médium que invoque el poder del dios en cuestión, pero si el espacio se arruina entonces dicho poder será totalmente inútil.

Tanto Elza como Fia eran piezas más que cruciales para que funcionase. Una se especializaba en barreras y reconocimiento mágico, mientras que la otra era hábil en la organización de todos por medio de una variante del "Kokkuri-san".

Si bien el resto de los miembros eran importantes, su participación se limitaba a contener a los enemigos que amenazasen el proceso general, y preparar algunas cosas. Los tres más importantes eran aquel que hiciera de médium, Elza quien organizaba a amigos y enemigos con su poder de posesión, y Fia quien manejaba y moderaba la intervención de fuerzas externas con sus barreras.

Por lo tanto, Templo por un Día era un tributo a ese método en el cual el área se convertiría en el templo o santuario adecuado para el dios cuyo poder es invocado.

Pero siguiendo esa línea de análisis, Templo por un Día solo tenía algunos miembros realmente fuertes, y si uno de los miembros clave estaba restringido, los otros apenas podrían valerse por su cuenta. Por ejemplo, secuestrar a quien se encarga de la organización.

Otro modo de debilitar enormemente al grupo era convertir el espacio en algo lo más alejado de un templo en el que un dios residiría. Por ejemplo, luchar dentro de un edificio arruinado debido al abandono y el clima.

Todos sabían eso cuando supieron en donde estaba su compañera Elza, y solo un puñado obtuvo el valor para luchar incluso en esas condiciones.

El plan de esos cuatro consistía en dividirse en dos, un dúo entraría para salvar a Elza, y los otros dos prepararían el espacio con símbolos para reforzar la magia de los primeros. En caso de éxito, el ahora trío se las arreglaría para salir como sea posible mientras los otros dos se encargaban de defender un área para el escape.

Pero ya casi iba media hora y aún no había señales de que la magia del hombre se hiciese más fuerte. De hecho, cada vez que atacaba, dañaba el edificio, por lo que su magia se hacía cada vez más débil.

Los símbolos que Fia estaba dibujando eran para mejorar la afinidad de edificio con lo que era un templo, pero el efecto desaparecería luego de salir de la habitación secreta. No hace falta decir que si los descubrían y destruían los símbolos, las cosas volverían a cero, pero al menos podría hacer una diferencia.

La chica con la navaja se levantó y observó al hombre. Tenían que irse.

Incluso cuando esa habitación con aire estancado era su mejor refugio, los dos no dudaron en salir una vez que asumieron que ya habían hecho lo que necesitaban hacer.

Elza no iba a rescatarse sola.


Elza camino por los pasillos dañados junto a un chico de preparatoria que aun usaba su uniforme escolar. Pero aunque iban juntos, sus actitudes eran bastante distantes.

Debido a acontecimientos explicados en el final del primer segmento de este capítulo, Elza golpeó a Kamisato Kakeru con los grilletes y cadenas que estaban en sus manos hasta cansarse, por lo que ahora mismo él estaba con algunas contusiones caminando detrás de ella, y ella no volteaba la vista para verlo en ninguna ocasión.

Aun así, no se alejó de él, ni él se hubiera alejado de ella.

El aparato de rastreo de Ellen ya no era de utilidad, y ya no tenía ese objeto que había sido usado para rastrear su olor, por lo que Kamisato lo estaba llevando más por una cuestión de responsabilidad con las cosas de había caminado por ahí buscando su botella de monedas, pero al final se rindió y continuó su intento de encontrar a sus compañeros. Su idea era encontrarlos, hacerles saber que estaba bien, e irse todos de allí.

Entraron en una habitación secreta que Kamisato encontró gracias al mapa que Ellen le había enviado. Curiosamente, aun no encontraban a nadie en su camino, pero eso era conveniente dado que ninguno de los dos podía pelear realmente.

Pero de pronto, Elza sujetó a Kamisato del brazo y se detuvo.

"¿Eh? ¿Qué pasa, nos encontraron?" preguntó el chico.

"No es eso, se trata de eso de ahí." Dijo señalando el suelo, o más bien, algo que parecía tallado en el suelo. "Fia-san debió haber pasado por aquí y escrito esto. Quizás aún sigan cerca de aquí."

"Entonces tenemos que averiguar a qué dirección habrán ido y…"

"No hace falta. Si tengo razón, su plan debería ser buscarme para que salgamos apoyándonos con nuestras magias, y este símbolo debe ser un preparativo para el templo…" Elza habló de temas que Kamisato no comprendió, pero no la interrumpió porque tenía la esperanza de que si seguía hablando encontraría una pista de como continuar. Y no se equivocó. "…así que probablemente estén del lado norte del edificio, por aquí."

Elza se dirigió a la puerta por la que habían entrado y regresó al pasillo anterior. Esto podría ser como volver atrás, pero si el punto de llegada cambiaba entonces su mejor opción era ir a ese punto de llegada. Usaron el mapa de Kamisato para encontrar la mejor ruta hacia el sector norte del edificio, y caminaron con confianza hacia allá.

Al menos cuatro personas los miraron directamente luego de que abrieron una puerta para dirigirse a otra habitación.

"…..Oh." Kamisato comprendió la situación bastante más rápido que los demás.

La cábala a la que se estaban enfrentando quizás también se estaba dirigiendo al lado norte del edificio.


Si antes estaban preocupados, ahora estaban desesperados.

Dos figuras corrieron por el pasillo mientras un grupo de tres los perseguía por detrás.

Habían escapado gracias a una habitación secreta, y se habían encontrado con la botella de monedas de su compañera, pero cuando revisaron el sitio más asegurado y con probabilidad de contener a alguien encerrado, se encontraron con lo que parecía una reja de madera en el suelo y escombros ligeros en el suelo.

Por si fuera poco, un grupo de seis que se hallaba buscando algo (o a alguien) los había visto y parecieron cambiar sus prioridades, enviando a tres a buscarlos a ellos mientras otros tres se quedaron a continuar con lo que hacían. Y si no tenían cuidado, podrían terminar reencontrándose con los que habían perdido hace poco.

Ahora mismo Fia y el líder de la cábala Templo por un Día escapaban doblando esquinas, pasando por puertas y atacando de vez en cuando, pero su misión seguía siendo la de encontrar a su compañera Elza.

De algún modo lograron perder a los magos que los perseguían al derrumbar parte del techo detrás de ellos, pero mientras se alejaban, oyeron pasos desde el frente. Y esos pasos se dirigían a ellos.

"¿¡!?"

"¿Qué pasa?"

"¿Oyes eso? ¡Hay alguien más corriendo por aquí! ¡Más adelante!"

"¿O sea que nos estaban rodeando? Maldición… ¿Espera, crees que podamos atacarlos por sorpresa?"

"No de forma directa, pero si los encontramos en una esquina, podríamos golpearlos por sorpresa."

Tras oír esto, Fia tomó la botella con monedas de cobre de 10 yenes para usarla como arma blanca. Bien usada, esa botella permitiría ataques capaces de derrotar grupos completos, pero la maga capaz de sacar el potencial de esa botella no estaba aquí en este momento.

Los dos miembros de Templo por un Día se acomodaron detrás de la esquina, y oyeron los pasos acercarse. Con suerte, el golpe derribaría a uno y los demás se confundirían, tiempo que Fia usaría para atacar un poco más, y que el líder de la cábala aprovecharía para atacar con su magia apenas viese la oportunidad.

Cuando los pasos llegaron a su máxima proximidad, Fia balanceó la botella como si fuera un bate e impactó de lleno en la cabeza de su objetivo, derribándolo de un modo casi cómico en el que las piernas del golpeado se levantaron hacia adelante por la inercia mientras la cabeza se echaba hacia atrás, para finalmente caer de espaldas.

Fia salió de su escondite para confrontar a quienes sean que estén tratando de atraparlos… y se topó con una cara familiar.

"¿¡Waaahhh!? ¿¡Elza!?"

"¿¡!? ¿¡Fia-san!?"


Más o menos 30 segundos antes, Elza y Kamisato Kakeru se habían encontrado con un grupo de cuatro magos, pero aprovechando el factor sorpresa, y el hecho de que Elza podía usar las cadenas con grilletes que aún estaban en sus muñecas como armas improvisadas, lograron deshacerse de dos de ellos. Trabaron la puerta poniendo un trozo de madera algo húmeda en la base de la puerta para reducir su movimiento, y corrieron por donde vinieron, decidiendo tomar una ruta algo más larga, pero conveniente mientras no tuviera inquilinos no deseados.

Dado que tenía el mapa en su teléfono, el chico de preparatoria normal Kamisato había tomado la delantera mientras veía la pantalla de su teléfono.

Por lo tanto, fue incapaz de hacer otra cosa que girar su cuerpo 90º hacia atrás cuando un objeto contundente lo golpeó en la cabeza, dejándolo con la conciencia sin saber si apagarse, o luchar por seguir allí.

Elza reaccionó con una mezcla entre miedo, ira y sorpresa, pero todo eso fue opacado por la confusión cuando oyó palabras en un tono de voz que reconocía.

"¿¡Waaahhh!? ¿¡Elza!?"

"¿¡!? ¿¡Fia-san!?"


Regresando al presente, Kamisato estaba en el suelo fuera de combate, Elza estaba confundida, Fia lo estaba aún más, y el líder de la cábala no sabía dónde meterse o que decir y hacer. Aun así, fue el primero en hablar.

"¿Pero qué? ¿Quién es este chico?" preguntó refiriéndose al recién vencido chico de preparatoria con uniforme escolar en el suelo gimiendo lentamente.

"¿¡Ah!? ¡Ese es el chico del que te hablé, el que hizo que Elza rompiera la formación y se expusiera frente al enemigo!"

"¡No! ¡El me salvó! ¡Llegó hasta mí y me liberó de la prisión! ¡Incluso me estaba mostrando un camino a la salida, pero yo le dije que primero tenía que reunirme son ustedes!"

"Oigan, oigan. Sé que tienen cosas que decirse, y cosas que explicar, pero solo respóndeme esto, ¿ese chico es amigo, o enemigo?" preguntó el líder de la cábala señalando a Kamisato.

"Amigo." Elza no dudó ni tardó en responder.

"Ya veo… como sea, ya nos reunimos, ahora queda escapar de aquí."

"Nadie va a ir a ningún lado." Dijo una voz nueva desde el lado del pasillo por el que vinieron Fia y el líder. Junto a su voz, un grupo de magos se acercó desde el extremo del pasillo por el que llegaron Kamisato y Elza.

Los tres miembros principales se habían logrado reunir, pero ahora estaban rodeados.

La chica que les hablo y ahora estaba sola en uno de los extremos del pasillo y llevaba un delantal y aspecto maduro, pero su rostro revelaba que podría ser menor de edad. Aun así, y estando sola, irradiaba una presencia que hacia parecer que enfrentar al grupo del otro lado sería más fácil y efectivo.

"Voy a darles mi elogio, realmente no creí que pudiéramos tener tantos problemas. Si ese chico de allí no hubiera aparecido, Elza no habría escapado, ni hubiéramos tenido que gastar a un tercio de nuestros miembros para tratar de buscarlos. Y por si fuera poco, esta situación no esperada también hizo que nuestras fuerzas se redujesen ligeramente por heridos y demás. Pero bueno, no cambiara el resultado. Renuncien. No pueden ganar."

"Interesantes palabras viniendo de alguien que aun con un ejército no ha podido detener a cuatro personas en su propio campo de juego." Retó Fia.

"Estaba tratando de crear una situación controlada en la que pueda "negociar" sin que opongan resistencia, así que fui bastante estricta. Eso significa que los cambios de plan rompieron la armonía e hicieron que la mayoría tenga que improvisar o correr por ahí confundidos."

"Sigue sonando a que no te preparaste bien." Siguió desafiando Fia.

"¡Fia-san, por favor deja de empeorar la situación!" le rogó Elza detrás de ella.

Pero difícilmente la situación pudiera empeorar. Una vez más, estaban rodeados, y aunque estaban los tres juntos había un chico "amigo" al que deberían evitar herir.

Y los magos de la cábala rival no iban a quedarse quietos mientras los miembros restantes de Templo por un Día pensaban en un plan.


Personalmente, me doy cuenta de cómo es que mientras más capítulos medianamente largos tengo, "menos" eventos ocurren. Ojo, pongo todo lo que me parece necesario y lo que se me ocurre que quedaría bien, pero de ahí a hacer más de 3000 palabras contando como es que los equipos se reúnen es algo que no puedo solo pasar por alto.

Aun así, cortar el capítulo en otra parte no quedaría bien, y quizás solo estoy pensando así porque hace dos capítulos que todo ocurre en un solo edificio, comparado a los otros en los que siempre había movimiento y cambios de escenario como parte de la gracia.