Ahora sí que el día se había terminado. Y ese fin fue marcado por un timbre estridente, que marcaba el final de las clases de la tarde en una cierta preparatoria.

Kamisato había logrado llegar a la escuela a tiempo, o más bien a tiempo para decir su nombre en el pasado de lista, pues llegó ligeramente tarde. No pudo almorzar, pero ya comería algo después. Aun así, su estómago rugió durante las clases por lo que pasó algunos ratos vergonzosos.

Ahora, el chico de preparatoria normal llamado Kamisato Kakeru charlaba con otro chico de preparatoria normal quien había respondido al llamado de asistencia ese mismo día. Habían empezado con un "gracias", seguido de un "no hay de qué", para luego ir desviándose a temas algo más abstractos pero no por eso menos importantes.

"Entonces…" dijo el chico. "¿Prefieres sirvientas o enfermeras?"

"Eso es complicado" respondió Kamisato pensando en su respuesta. "Diría… diría que depende de cómo se vea la chica en cuestión…"

"¡Waaahhh! ¡Otra vez con lo mismo! ¿¡Por qué cada vez que te pido tu opinión vas por la ruta segura!? ¿¡Por qué no tomas riesgos!? ¡Ya sé perfectamente que ambas tienen profesiones diferentes y su nivel de capacitación define su atractivo! ¡Pero! ¡Deberías tomar el riesgo y decir si una sirvienta o no! ¿¡Por qué no lo admites de forma sinceraaa!? ¿¡AGHHHG!?"

El alboroto del chico de preparatoria fue silenciado por lo que parecía ser una patada a las costillas propinada por una chica con rizos dorados y uniforme escolar que estaba en el mismo salón de clases. Esta habló con desprecio ante el caído.

"Esta es la razón por la que Kamisato-kun no dice esas cosas. Si lo hiciera me haría más difícil la tarea de mantener el orden en el salón."

"Aghhhhhhhhhhhhh" el chico en el suelo gimió mientras se acariciaba el costado.

"Sabes, si quieres mantener el orden en el aula, deberías considerar hablar en lugar de atacar." Mencionó Kamisato desde su posición aun sentado. No es la primera vez que ve a su amigo en el suelo derrotado. De hecho, en más de una ocasión este le había comentado que el sufrimiento era una parte del placer, pero Kamisato nunca tomó esas estupideces como una opción razonable. Él prefería seguir siendo normal.

La chica con rizos miró una última vez al caído y salió del salón luego de tomar su mochila. Kamisato se despidió del feliz idiota en el suelo y también se marchó del aula.

Una figura lo siguió desde atrás y lo llamó.

"Ehm, ¿Kamisato-san?"

"Oh, Claire. ¿Qué pasa?"

"¿Qué es lo que hiciste por la mañana?" Claire lanzó una pregunta directamente al asunto que Kamisato intentaba disimular.

"Pues, supongo que tuve que encargarme de algunos asuntos. Pero creo que ya los resolví."

"¿Asuntos?"

"Nada por lo que haya que preocuparse." Kamisato respondió con rapidez, y tratando de desviar el tema "Por cierto, ¿ha habido algún cambio con tu condición? Espero que ya sepas a que me refiero…"

Y hablaron al respecto hasta que se separaron y fueron a sus respectivas casas. El día finalmente había terminado, y podía relajarse.


A kilómetros de distancia, había una chica con algunas vendas cubriendo heridas simples mientras usaba un teléfono para contactar a alguien.

Esa chica se llamaba Machina, y había recibido un fuerte regaño tras fallar su misión. Tras registrar las ruinas, descubrieron que tenían a 8 heridos, ella incluida, y ningún muerto. Ni de su lado, ni del lado de Templo por un Día. También descubrieron lo que parecía ser un túnel subterráneo y en otra ubicación, equipo de alta tecnología, por lo que asumieron que alguno de los que escaparon sabía más acerca de ese edificio que los demás.

Aun así, no podía decir "no estaba preparada".

Así que decidió separarse del resto y tratar de obtener alguna ganancia de todo esto, antes de reunirse con su jefe.

Para eso, necesitaba hablar con alguien y obtener cierta información. Ahora mismo, estaba sola, en una bodega cerrada y sobre un círculo mágico que repelía el sonido. Parecía bastante protección, pero era necesario considerando a quienes contactaba.

El Culto al Sacrificio. Una cábala mágica con una gran importancia en el mundo oculto de la magia dentro de Japón, lo cual tenía su propio significado considerando los efectos que tenía Ciudad Academia en ese país. Cada miembro tenía un gran nivel y conocimiento, y reunían culturas de casi todo el mundo.

El día anterior, habían logrado contactar y contratar los servicios temporales de uno solo de sus miembros. Y con apenas información que se había reunido, él fue de frente, persiguió, acorraló y capturó a su objetivo, cumpliendo con su encargo perfectamente, y desapareciendo momentos después. Había sido un profesional en toda regla.

Pero era claro que la chica no podía volver a contratarlo, pues solo fue una gran suerte que accediera. Simplemente tenía que saber algo.

El dispositivo había empezado a emitir el tono de espera por unos segundos, y la chica cortó la llamada tras un cierto número de pitidos. Que la llamada se corte en cierta parte tras un cierto número de pitidos de espera era una señal, y él decidiría si responder o no. Si no lo hacía, era conveniente simplemente rendirse en lugar de insistir. Pero si lo hacía…

Lo hizo. El teléfono que Machina tenía en mano sonó una sola vez antes de que ella atendiese.

"[¿Qué pasó?]"

"Necesito información. No es nada serio ni complicado. Solo necesito saber la dirección de ese chico." Sus palabras fueron simples y directas. Ella no quería causar problemas ni hacer que pierda su tiempo, así que fue directamente al punto principal.

"[¿A qué chico te refieres?]"

"Ayer dijo que las magas de Templo por un Día escaparon, así que en lugar de perseguirlas decidió usar a un chico como carnada. Tengo mis sospechas sobre ese chico, así que necesito saber en dónde lo encontró."

"[…]"

"… ¿Hola?"

"[Sabes, ayer hice mi parte del trato y la terminé correctamente. Si aun así estas buscando al chico que fue usado como carnada, ¿puedo asumir que desperdiciaste la oportunidad que te entregué y ahora quieres hacer una propia?]"

"… por favor. Sé que no suena bien, pero cometí errores y sí, desperdicié la oportunidad que me entregó. Pero es por eso que necesito encargarme del resto por mi cuenta, y si tengo la información acerca de dónde encontrarlo, no tendré que hacer una búsqueda por toda la ciudad. Solo dígame el precio de esa información y se lo entregaré apenas pueda."

"[Tu petición es razonable, pero tendré que rechazarla. Verás, cuando me contrataste, aceptaste el precio que puse. La mitad de ese pago fue a la cábala a la que pertenezco, y la otra mitad me la quedé, pero una gran parte de esa mitad que me quedé resultó ser para pagar gastos de hospital míos.]"

Machina no comprendió al principio. Cuando el hombre le había entregado a la inconsciente Elza, estaba intacto. ¿A qué se refería con gastos de hospital?

"[Resulta que hay alguien en mi cábala de mayor rango a la que parece no haberle gustado nada que involucrara a un civil aquí, y me rompió el brazo como "lección". Si digo algo y recibo paga, ella se enterará y me romperá el cuello o peor. Por lo tanto, no puedo decirte aunque quisiera,… ¿¡kgh!?]" La voz del hombre se detuvo con un gemido de susto luego de lo que pareció sonar como una puerta abriéndose de golpe.

"¿? ¿Qué pasa?" preguntó Machina sin dejar de oír por el teléfono. El sonido de alguien que parecía estar disculpándose y el de alguien que parecía estar diciendo cosas en un tono de acusación llenó el ruido del teléfono, pero finalmente alguien tomó el teléfono, hizo a la otra persona callarse y empezó a hablar.

"[Hola, soy una miembro de Culto al Sacrificio, y me gustaría saber qué asunto tienes con ese chico. Hasta donde pude oír, suena como si te hubiese hecho fracasar aun cuando es un civil.]"

"…" Machina no dijo nada.

La nueva voz sonaba como la de una chica… no, como la de una niña casi. Quizás fuese incluso menor que Machina a quien le faltaban meses para llegar a los 17. Pero aun si era una miembro de esa cábala mágica de gran poder, Machina tenía sus propios motivos para continuar.

"Por ciertos eventos, sospecho de ese chico. Necesito su dirección para comprobar esas sospechas y actuar si es necesario."

"[Oh, ¿y esas sospechas son tu motivación para involucrar a alguien no relacionado con la magia? ¿No se trata de que estas intentando desquitar tu inutilidad con alguien más débil?]"

"Bueno… es que… un momento, ¿Por qué estas tratando de protegerlo? ¿Acaso sabes quién es?"

Lo dijo de golpe.

Lo dijo sin pensar.

Lo dijo sin saber a quién estaba acusando.

Se había molestado que alguien tan joven le faltase el respeto aun cuando tenía todo su derecho.

Pero la voz al otro lado no pareció importarle. O más bien, habló como si nunca le hubiera importado lo que Machina tuviese para decir.

"[Sí de hecho. Conozco a ese chico normal, y puedo decir que lo quiero bastante. Casi podría decirse que es mi punto débil. Pero ya basta de hablar de él. Hablemos sobre ti ¿Por qué crees que te estoy diciendo esto?]"

Las frases parecieron no tener sentido, pero todas estaban siguiendo un curso de razonamiento. La chica herida tragó saliva cuando llegó a esa conclusión.

"Tú… acaso estas…"

"[Ahora que sabes mi punto débil, no puedo dejarte vivir]."

"¡…!" aun a kilómetros de distancia, Machina sintió un escalofrió por el modo en el que dijo eso.

"[Pero lamentablemente, hoy iré a cenar con ese chico. Probablemente cocine algo rico y yo quiera dormir después, así que para mañana probablemente me habré olvidado completamente de ti. Pero eso será todo. Toca a mi onii-chan nuevamente, y te diseccionaré.]"

La chica colgó el teléfono tras su amenaza, y dejó a una chica herida paralizada en una bodega vacía.

Lo había dicho casualmente. Lo había dicho casualmente mientras era miembro de una cábala mágica que reunía magos con habilidades por encima del promedio.

Machina soltó su teléfono y salió de la bodega, dejándolo atrás y tratando de mantener sus piernas erguidas sin temblar.

No volteó hacia atrás, ni trato de recuperar ese teléfono cuyo número ahora estaba en posesión de quien sea que haya estado al otro lado de la línea.


La tarde se había vuelto noche, y ya se había acercado la hora de la cena.

Kamisato había sido regañado por Ellen acerca de su refugio destruido, y respondió con indirectas cuando este le preguntó sobre su apellido recién descubierto.

"Arimura-san es muy largo, así que simplemente sigue llamándome Ellen, ¿de acuerdo?"

"(Bajo ese concepto tu deberías llamarme Kakeru en lugar de Kamisato-han. Bueno, realmente no importa.)"

También discutió un poco con su hermana quien había tenido el día difícil al tener que limpiar el patio delantero que de algún modo había quedado hecho un desastre.

"O sea, sé que me duermo profundamente, pero si hubiera sido algún accidente de auto que derrapó en el frente de la casa, al menos Ellen-san lo hubiera notado. Ella no tiene el sueño pesado. Esto podría ser obra de algún delincuente o bromista. Kakeru, ¿por casualidad has visto gente sospechosa por ahí últimamente?"

"(No me creerías si te dijera alguna de las cosas que he visto últimamente. Bueno, realmente no importa.)"

Al final solucionó casi todas las quejas mostrando un set de yakiniku que recordó que el día anterior había comprado. Ese día habían pasado muchas cosas, y es posible que no hayan sido tan perfectamente resueltas como el asunto que rodeaba a Claire o a Ellen, pues esta última se encargó de borrar los registros. Tampoco podría solo ser uno de los pocos que supiesen del asunto como el viaje forzado que tuvo cuando fue tomado por una nave espacial alienígena. Aun así, sintió que ponerse a pensar en el asunto solo lo haría sentirse preocupado, así que simplemente fue por la ruta perezosa de ignorar el problema y resolverlo si regresaba.

"Por cierto, ¿tenemos vegetales para acompañar?"

Con esas palabras, Kamisato tuvo que salir de la casa para comprar vegetales.

Luego de volver a su casa, descubrió a Ellen tratando de preparar una salsa como aderezo tras leer un artículo en internet. Obviamente la detuvo y usó a su hermana para retener a la chica de pelo largo mientras él tomaba la bandeja y la desechaba ahora que aún no era un peligro para la humanidad.

"Insisto en que nunca voy a aprender a cocinar si no me dan oportunidades para practicar."

"¿Pero para que quieres cocinar si aquí esta Kakeru para hacerlo?"

"(Realmente no sé cuál de estas dos es peor. La que falla horriblemente o la que ni lo intenta.)"

Y al final, (como era de esperar) Kamisato hizo todo el trabajo de cocción mientras las dos hacían lo mínimo para mantenerse entretenidas. Mientras la primera ronda de carne se asaba, alguien tocó la puerta. Fue Kamisato quien decidió ir a ver quién era.

Al abrir la puerta, se topó con una chica de cabello marrón peinado salvajemente. En ese momento no llevaba su pulóver color claro y su falda roja, sino unas ropas mucho más normales. Tampoco tenía su botella con monedas, pero sus bolsillos se veían como si muchas monedas estuvieran en ellos. Probablemente había decidido cambiar su apariencia por el momento.

"Elza…"

"Lamento venir a molestarte, pero tengo que contarte esto. Hemos hecho investigaciones, y nos reunimos con el resto de la cábala a la que pertenecemos Fia, el jefe y yo. Resulta que aunque estuvimos en peligro, las cosas se han calmado sorprendente mente bien. Incluso el polvo que se levantó por el derrumbe del edificio cayó en el bosque antes de llegar a una zona poblada, así que nadie se dio cuenta de nuestra batalla. Fia además puso una barrera para dispersar cualquier atención que pueda ponerse sobre el edificio."

"Entonces, ¿se terminó?"

"No, aún quedan cosas por hacer. Ellen nos hará recuperar lo que se pueda recuperar dentro del edificio, pero iré con el resto de Templo por un Día, así que no habrán problemas."

"¿Templo por un Día?" preguntó Kamisato. Él había oído acerca de las cábalas mágicas, pero no recordaba el nombre de ninguna.

"Oh, lo siento. Es el nombre de la cábala a la que pertenezco, hehe."

Hubo una pausa algo incomoda tras esa risa forzada.

"… Bueno."

"¿Han pasado muchas cosas, no?" interrumpió Kamisato de pronto. "Ahora eres una maga con una cábala a la que pertenecer, y eres importante para ellos…"

"Si…" Elza pareció como si no supiera que decir o como responder.

Pero no fue necesario, alguien más llegó desde atrás.

"Kakeruuu, te estas tardando y la carne se está quemando y… ¿Oh? ¿Elza-chan? ¿Eres tú?" una figura que se veía de 14 pero en realidad tenía 18 apareció y reaccionó cuando vio con quien hablaba su hermano. "Vaya, hace tiempo que no te veía, ¿Qué te trae por aquí?"

"Oh, bueno… solo quería saludar y…" intentó decir Elza hasta que fue interrumpida.

"Puedes saludar a todos adentro. Kakeru está preparando yakiniku para… ¡Noooo! ¡Olvidé que la carne se estaba quemando! ¡Kakeru, salva a esa carneeeeeeeee!"

El grito de rescate había sido emitido.

Ve, Kamisato Kakeru. Salva a esa carne de ser convertida en un carbón incomible.


En ese momento, Elza estaba viendo a su amigo de la infancia correr hacia la cocina, y pensó en lo difícil que podría ser asimilar ese rostro al de una persona capaz de hacer lo que había hecho.

O sea, desafiar a una cábala mágica y lograr su objetivo.

Recordó lo que su amiga le había comentado un par de horas antes.

"Hablé con él antes, y hasta vi su habitación, así que puedo decir que por sí mismo, él no es un mago. Pero eso sólo lo hace aún más difícil. No mucha gente puede pasar una barrera de detección o atravesar un campo anti-personas sin ser afectado, e incluso esa gente tiene alguna característica especial que se puede descubrir si prestas atención. En ese sentido, él era irracionalmente normal.

'Características físicas, mentales y demás son promedio, quizás con un ingenio algo mayor al corriente, pero nada realmente sorprendente. De hecho, es casi como un mago de fiesta cuyos trucos pierden la gracia una vez que los explicas.

'Así que hablé con el jefe y te permitió quedarte cerca de él. Te avisaremos si te necesitamos, pero por lo demás creo que es mejor si lo vigilas de cerca"

"(Así es.)" Concluyó Elza en su mente "(No estoy aquí para divertirme, sino por trabajo.)"

Incluso si se había reunido con su amigo de la infancia nuevamente, Elza era en ese momento una maga de Templo por un Día. Eso no iba a cambiar solo porque en ese momento no llevase su atuendo apropiado ni su gran botella con monedas de 10 yenes. Inhaló y exhaló profundamente pensando en eso y empezó a prestar atención a lo que la chica frente de ella le decía.

"… decidido, te quedas a cenar con nosotros."

Llegó de repente. Quizás estuvo concentrada en sus pensamientos y la chica continúo hablando como si creyese que Elza la escuchaba y aprobaba.

"… ¿Qué?"

"Dije que te quedas a cenar con nosotros. Te vi inhalar el aire lentamente, como si saborearas la carne con la mente. Así que te vas a quedar a cenar."

"¿Eh? ¡No! ¡No vine aquí para comer! Además, no sería justo que solo llegase y empezara a comer sin más."

"Siempre tan justa, parece que el tiempo no cambió eso de ti."

"(Francamente, el tiempo no cambió casi nada de ti.)" Pensó Elza.

"Pero eso significa que puedes quedarte siempre y cuando hagas algo, ¿cierto?

"¿Eh?"

Antes de que pudiera pensar en algo con lo que argumentar, Elza ya estaba preparando la mesa para cuatro personas.


Afortunadamente, la carne pudo ser salvada… a medias. Kamisato se preguntó seriamente que tan difícil era voltear la carne para las dos idiotas que se quedaron esperando dentro de la casa hasta que olieron a quemado, pero mientras realizaba movimientos rápidos con los palillos, su hermana terminó convenciendo a Elza de quedarse a cenar esa noche.

"(Había carne para cuatro, pero parte de ella se perdió de un lado. Quizás pueda repartirla de a poco y asarla lentamente para que coman más vegetales. De ese modo podríamos tener una cena como se debe…)"pensó Kamisato mientras evaluaba el daño a los trozos de carne que se habían rostizado demasiado de un lado.

Afortunadamente podía raspar las partes más quemadas con un cuchillo serrado, y el sabor podría disimularse agregando mayonesa.

Kamisato logró de algún modo cocinar una buena parte del set de yakiniku y descubrió que las dos idiotas habían hecho que Elza preparase el lugar en la mesa, poniendo platos y demás cosas cuando de hecho ella era una invitada y no debería hacerlo. Sea cual sea el caso, al menos eso hizo que la mesa estuviera bien preparada.

Pero la suerte no era tanta. Cuando ya habían dado las gracias y se preparaban para comer, alguien tocó la puerta nuevamente. Y obviamente, iba a ser Kamisato quien tendría que ir a abrir, pues las otras no querían moverse.

Excepto porque no fue necesario. Para cuando el chico se levantó de la mesa, alguien irrumpió en la cocina abriendo la puerta de la habitación de Kamisato. La invasora era una chica que se veía de 14 años y llevaba ropas holgadas.

"¡Yaaaay! ¿¡Quien preparó carne asada sin llamar a Salome-chaaaaaaan!?" grito la invasora con alegría.

"¿¡Salome!? ¡No me digas que entraste por la ventana de mi habitación, niña loca!" Respondió Kamisato.

"Es muy cruel el cocinar yakiniku y no invitar a tu familia no relacionada por sangre, onii-chan. Además, yo puedo sentir el olor a carne asada a… momento, ¿No es esa una de las que estaban haciendo el ridículo en frente de la casa hace un par de días? ¿Y no es esa que veo allí Elza-chan?" preguntó Salome en cuanto notó la presencia de las nuevas chicas.

"Eh, hola Salome-chan." Saludó cortésmente Elza.

"¡No estaba haciendo el ridículo! ¡Era un enfrentamiento importante para mí!" Contestó nada cortésmente Ellen.

"Oh, vaya. Con esto aumenta el número de invitados. Supongo que Kakeru tendrá que sacrificar más de su parte para que todos comamos bien."

"¿¡Qué!? ¿Por qué yo?"

"Es TU hermana no relacionada por sangre. Bueno, también la mía, pero tú eres quien arruinó parte de la carne, así que…"

"¡Pero tú eres la que es incapaz de voltear un poco de carne!"

"No necesitan preocuparse tanto por esto. Simplemente tomaré un cuarto de la carne de todos y así tendré una porción completa con un pequeño sacrificio de todos." Explicó Salome mientras buscaba un plato y palillos nuevos.

"De hecho, si cada quien entrega un cuarto nos quedamos con tres cuartos por persona, excepto por ti, quien tendrá cuatro cuartos. Una porción completa y mayor a la que tendríamos." Explicó Ellen intentando defender su comida con sus palillos. Probablemente ya todos sabían eso, pero parecía gustarle explicar cosas.

Pero a Salome no le hizo mucha gracia.

"A todo esto, ¿Por qué esta como-se-llame en la misma mesa?"

Las discusiones continuaron así como los comentarios y algunas presentaciones necesarias, y fue allí cuando Kamisato se dio cuenta de la diferencia con respecto a la semana anterior. Y sí, había pasado tan solo una semana cuando el mundo de Kamisato Kakeru había cambiado abruptamente, pero no parecía tan malo.

Claire debería de estar con su familia ahora mismo.

Fran debería de estar buscando a la persona a la que (en cierto modo) le debía su vida.

Ellen y Elza estaban aquí mismo, y aunque tuvieron sus problemas, parecían ser felices ahora mismo.

Sus hermanas parecían haber aceptado fácilmente a las chicas nuevas y ya estaban empezando a tratarse como amigas.

Pero si había una cuestión que molestaba ligeramente al chico, esa quizás sería…

"¡Wahh! ¡Kamisato-han, la chica que acaba de llegar se está llevando mi carne sin permiso!

"No eres la única, Ellen-san. Se llevó una porción grande que Kakeru me había servido."

"¡No tienen derecho de quejarse, coladas! ¡Cualquier cosa que prepare onii-chan primero debe pasar por mí antes de que alguien más lo tenga!"

"¡Kakeruuu! ¡Trae más carne!"

… ¿Desde cuándo habían tantas formas de referirse a él?

Y eso sin contar que Claire siempre lo llama "Kamisato-san".


Bueno, ahora puedo estirarme tranquilo, que este capítulo me dio algunos inconvenientes en armarlo, y más de una escena terminó sin pasar el filtro de coherencia. O sea, quería meter a Claire también y hacer que ella y Ellen empezaran a confabular entre si acerca del riesgo de que Kamisato tuviera preferencias hacia chicas más desarrolladas (recordar que las primeras tres chicas salvadas son pequeñas de altura, cabello negro y pechos humildes, nada que ver con Elza, quien las deja bastante atrás.)

Aun así, logré meter algunos cameos y referencias interesantes que aprovecharé más adelante, después de todo, tras el NT 17 que este fanfic pasó a ser más un AU que un anexo a la historia. También me acabo de comprometer a armarle un trasfondo a algunas cábalas mágicas como la de Machina (a la que aun debo un nombre) y las bases de la cábala Culto al Sacrificio a la cual metí casi como un recurso de fondo. Pero no es nada de lo que no pueda encargarme cuando llegue el momento.

Realmente espero poder iniciar la siguiente saga pronto. Ya ha pasado una semana de noviembre y solo voy presentando a poco más de media docena de chicas. Tendré que hacer algunos malabares y acotaciones si quiero que la facción Kamisato acabe con 100 miembros femeninos antes de terminar el fanfic

Y por último, y antes de que se me haga tarde, eso de que Kamisato es inmune a barreras mágicas es un atajo que usaré en más de una ocasión en un futuro para meterlo en conflictos mágicos sin necesidad de un contacto directo e intencional. También es algo así como la primera señal evidente de que Kamisato Kakeru tiene algún poder especial, digamos que una señal del World Rejecter, antes de que realmente sea reconocido.

Por cierto, ahora creo que si vale la pena preguntar.

¿Quién creen que será la siguiente? Como pista, diré que su nombre y apellido ya son conocidos.