Capítulo 2


Doce años después, mucho trabajo duro y el florecimiento de Akatsuki como la organización pacifista respaldada por todos los pequeños países y sus aldeas, Yahiko, Konan y Nagato serían los encargados de la Primera Cumbre para los Tratados de Paz celebrados en el País del Hierro, quienes servirían como mediadores de las conversaciones.

Namikaze Minato se sentía nervioso, expectante y emocionado por lo que representaba la cumbre para el futuro de su aldea amada. Sonrió viendo a su hijo parlotear emocionado con la perspectiva de ver nuevamente a Gaara, mientras el futuro Cabeza del Clan Uchiha resoplaba con lo que él sabía eran celos y la joven estudiante de su Rin reía ante las payasadas del joven Uzumaki.

Esa Cumbre también sería la Tercera Reunión de todos los Jinchuriki (porque aparentemente los Bijuus tenían conciencia, sentimientos y nombres, y todos ellos eran hermanos), por lo que Naruto y Rin estarían presentes, lo que aprovecharon los otros dos alumnos de Rin para viajar y por lo que Kakashi termino viajando con ellos.

Sonrió, recordando a su otro estudiante, quien inspiró muchos de los cambios políticos y sociales que hizo en la aldea. Ya casi quince años…

—Hokage-sama —vio a quien rápidamente reconoció como Hoshigaki Kisame, el Embajador de Kiri y quien había sido el que se acercó con los primeros borradores a Konoha en nombre de Akatsuki. Era un hombre agradable y leal, que apreciaba la honestidad ante todo y, por lo que sabía, estaba casado con un Omega Shinobi.

—Kisame-kun —sonrió, permitiendo los saludos entre sus ninjas y el Embajador, quien los guio hasta donde serían sus aposentos.

—Espero que el viaje fuera tranquilo.

—No hubo contratiempos —dijo casualmente, notando por la comisura de su ojo como una niña de cabello negro los seguía intentando parecer sigilosa. Genma rio suavemente mientras Raido resoplaba y veía como Kisame negaba con la cabeza en señal de exasperación.

—La reunión se celebrara a las 10am de mañana —dijo Kisame frente a su puerta.

—Muchas gracias.

—Con su permiso —inclinó la cabeza, caminando por el pasillo y antes de cerrar la puerta, Minato observo como la niña se lanzaba sobre el Embajador con una sonrisa que lo hizo nostálgico.


—Ah, Kisame-kun, ¿le gustaría acompañarnos a cenar? —preguntó Minato cuando el primer día de la Cumbre termino satisfactoriamente. La sonrisa del Embajador era todo dientes.

—Muchas gracias por la oferta, Hokage-sama, pero me temo que ya tengo planes con mi familia.

—Oh, ya veo —sonrió Minato—. Debo suponer que la hermosa niña de ayer era su hija.

—Sí, así es —sonrió Kisame con algo más suave que Minato podía simpatizar—. Minako-chan es muy curiosa para mi salud mental.

—¿Minako-chan? —alzó las cejas, llamando la atención de Kakashi y Rin. El otro alfa rio.

—Oh, sí. Mi querido esposo escogió el nombre. Le dije que era una terrible decisión, pero él insistió —vio sobre su hombro, regresando su atención cuando Rin y Kakashi resoplaron—. Por suerte, para este tercer embarazo podré escoger el nombre.

—¡Felicidades, Kisame-kun! —Rin se adelantó, aplaudiendo complacida por la perspectiva de un niño nacido en época de paz—. ¡Sus hijos tienen a un gran alfa como su padre!

—Gracias, Rin-san.

—Espero que podamos reunirnos con su familia en los próximos días para compartir una comida —ofreció cortésmente Minato, no perdiendo la mirada cautelosa que el Embajador dejo vislumbrar por unos segundos.

—Por supuesto, Hokage-sama. Le diré a Tobi-chan y luego podremos poner fecha.

Con esto último el Embajador se alejó hacia donde Yahiko lo esperaba con la niña de cabello negro en los brazos, que ahora sabían era hija del ninja Kiri.

Escucho a Rin suspirar—. Esa niña se parece tanto a Obito.

Kakashi tarareó y se encamino hacia donde Naruto, Sasuke y Sakura esperaban en compañía de Genma y Raido.

Era más fácil pero no menos doloroso.


Nagato se reunió con ellos para el desayuno, siendo absolutamente paciente con la charla apresurada de Naruto hasta que los tres genin desaparecieron con Gaara y los hermanos de éste para seguir explorando la ciudad tecnológicamente más avanzada.

—Dime, Nagato-kun, ¿conoces al esposo de Kisame-kun? —preguntó sin sutilezas Rin mientras el joven Uzumaki bebía su té.

—Sí —sonrió Nagato suavemente, ojos azules brillando con cariño (y Jiraiya aún no se explicaba porque sus tres estudiantes decidieron destruir los Rinnengan, pero Minato tenía la opinión que era lo mejor para todos. Esos ojos, en las manos equivocadas, podrían destruir su mundo)—. Tobi-chan es bastante peculiar, por decirlo de alguna forma: es demasiado manipulador y encantador para el bien de todos. En realidad, muchas de las propuestas fueron obra suya. Él ha sido un elemento valioso para Akatsuki desde un principio.

—Así que también es parte de Akatsuki —asintió Rin.

—Sí, más o menos. A él le gusta llamarse a sí mismo un "consultor" —negó divertido Nagato—. Aún no sé cómo él y Kisame terminaron juntos, ellos ya eran pareja cuando llegaron unos años después de la muerte de Hanzo a manos del Enmascarado y nunca han sido muy específicos como se conocieron, pero creo que eso de los opuesto se atraen aplica a ellos. Desde que los conozco siempre están discutiendo por todo: "Mucho dango te hará mal, Tobi" o "Kisame-senpai es muy amargado, buu" —resopló el Uzumaki mientras imitaba muy mal las voces de sus amigos—; y sé que Hidan no es hijo biológico de ellos, pero este chico se parece tanto a Tobi-chan que da miedo.

Minato parpadeo recordando al miembro más joven de Akatsuki, estremeciéndose un poco ante las implicaciones.

—Oh, así que Kisame-kun y Tobi-kun son los padres adoptivos de Hidan-kun —parpadeo sorprendida Rin. Genma, Raido y Kakashi se mostraron más interesados—. ¿Cuántos años tienen?

—Hm, Tobi-chan cumplirá 27 años el próximo febrero y por lo que sé empezaron a salir cuando Tobi-chan cumplió los 15 años —encogió el hombro, terminando su taza de té y poniéndose de pie—. Si me disculpan, tengo que reunirme con Yahiko y Konan para terminar los últimos detalles de la reunión de hoy.

—Por supuesto, Nagato-kun. Nos veremos en la reunión.

Todos inclinaron la cabeza en despedida y guardaron silencio, Minato observando la expresión calculadora de Rin.

—¿Rin? —llamó suavemente. La joven mujer volteó a verlo con una sonrisa un poco forzada.

—No es nada, Minato-sensei. Iré con Fuu-chan de compras, nos veremos más tarde.

—Sí, por supuesto. Ten un bonito día.

Minato volteo a ver a su otro estudiante, que tenía su ojo visible perdido en el horizonte, los otros ninja guardando silencio. El Cuarto Hokage tenía un presentimiento que lo inquietaba cada vez más y más.

¿Podría ser…?

No, era imposible.


Era viernes cuando Kisame se acercó para invitarlos a la cena en su residencia temporal, insistiendo que no era nada formal y que los esperaban a las 7pm. Por alguna razón, Minato se sentía ansioso.

Llegaron al lugar (una bonita casita de un solo nivel) y fueron recibidos por la pequeña niña de cabellos negros y grandes ojos del mismo color, vistiendo un lindo vestido azul que contrastaba con su piel blanca-grisácea.

—¡Buenas noches! —exclamó Minako-chan, abriendo toda la puerta para dejar pasar toda la luz del interior—. ¡Tou-san los está esperando!

—Minako —escucharon la voz divertida de Kisame, que se acercó vistiendo con ropas casuales y los invito a la sala, Naruto y sus amigos viendo todo con curiosidad.

Cuando volteo a ver a los otros cuatro adultos, noto su ansiedad y supo que esta noche cambiaría su vida de alguna forma.

—¡Tou-san! —corrió la niña hasta las piernas de su padre—. ¡Mira al chico rubio, es tan lindo! ¡¿Puedo casarme con él?!

Minato rio mientras veía la sonrisa avergonzada de su hijo.

—Oh, bueno, Minako-chan, eso no puedo decidirlo yo. Naruto-kun es el único que debe dar su consentimiento y tú como una honorable alfa debes aceptar y respetar su respuesta.

—¡Sí, tou-san! —corrió hacia el genin de Konoha—. ¿Puedo cortejarte, Naruto-kun? —preguntó con una expresión seria que hizo que Sakura soltara un "awww" y que Sasuke resoplara incrédulo.

—Ahhh…

—Minako-chan, ve a buscar a tus hermanos, por favor.

—¡Voy, Tou-san! —y con eso la chica corrió hacia el interior de la casa, olvidando momentáneamente su conversación anterior.

—Tiene una hija muy encantadora, Kisame-kun —rio Rin, ofreciendo sus regalos al anfitrión.

—Gracias, se parece a su tou-chan. Aunque él diga todo lo contrario —sonrió el hombre, viéndose nervioso en la línea tensa de sus hombros. Los guio a la sala de estar y ellos tomaron asiento, escuchando el ruido suave de la habitación contigua.

Kisame desapareció en lo que suponían era la cocina, murmullos escuchados y haciendo que la tensión fuera tan obvia que los tres niños sentados al lado de Kakashi veían confundidos a su alrededor. Tal vez debió dejarlos en las habitaciones y sólo venir con Rin y Kakashi.

Escucho los pasos que demostraban entrenamiento ninja y fue Genma el que abrió la boca, sorprendido, cuando las dos personas entraron al salón. Minato sintió su corazón latir apresuradamente y con la incertidumbre en la garganta, volteo a ver a Kisame parado al lado de…

De su Obito.

De su Obito todo un adulto, alto, completo, con cicatrices en el rostro, hermoso, con dos ojos negros, vestido con una sencilla yukata azul que dejaba ver su adorable vientre hinchado, sonriéndoles con algo suave y triste.

—Bienvenidos, Hokage-sama —dijo el Uchiha perdido hace mucho tiempo, dejando que su sonrisa se volviera un poco más grande—. Es bueno volverlos a ver, Rin, Kakashi.

Rin dejo escapar el aire en sus pulmones mientras Kakashi parecía que se ahogaba con sus sollozos, ninguno de ellos logrando ponerse de pie y moverse, hacer cualquier cosa.

Obito

Genma y Raido parecían a punto de desmayarse.

Ehhhh, ¿qué pasa? ¿Por qué tienen esas caras?

¡Naruto!

Dobe.