AU – Prácticamente ignorando los hechos a partir del episodio 3.20 y cambiando algunos detalles de la historia en general.
Gracias por sus comentarios. Espero que les guste.
P.S. Cualquier error en este capitulo es culpa de mi celular.
Capitulo 2
New York – Presente
Así comienza el día de Henry.
La alarma suena exactamente a las 5:35 A.M. Emma sigue sin comprender porque se levanta tan temprano; de ella no lo heredo, y esta 100% segura que mucho menos de su padre.
Henry se queda 5 minutos más en la cama.
Lo único que hace es pensar.
No entiende porque siente un vacío, y no es que tenga el estómago vacío ya que el desayuno de Emma no lo satisface.
Y justo en el instante que se dirige hacia el pasillo; directo a la ducha, Emma lo observa, se ha dado cuenta que su hijo no ha sido el mismo en las últimas semanas.
Que será lo que le pasa?
La pregunta siempre muere en el aire al salir del apartamento y Henry le dedica una de sus mejores sonrisas.
Bosque Encantado – Presente
"Que le paso? Los atacaron?" Tinkerbell pregunto, buscando heridas superficiales en el cuerpo de Regina.
"No. Un momento estaba perfectamente y un segundo después entro en pánico, luego se desmayo. No pudimos despertarla." David le respondió mientras seguían caminando por los pasillos del castillo.
"Ruby" Snow vio a la chica lobo acercarse "podrías buscar a Doc? Llevaremos a Regina a sus aposentos." Grumpy anuncio haciendo sonar la campanilla del castillo.
"No sería mejor llamar a Victor? Acabo de verle en los jardines." Ruby sugirió.
"Te refieres al Dr. Whale? Ese tipo no me da mucha confianza y…" Tinkerbell dijo sin pensar.
"Y? Y que más Tinkerbell?" Ruby se cruzo de brazos y le reprocho a la rubia.
David aclaro su garganta y ambas chicas dejaron de discutir.
Snow les lanzo una mirada lo cual hizo que Ruby se sonrojara, se disculpo y se fue en busca de Victor.
"A Regina no le va a gustar para nada que Whale punga le ponga las manos encima." El hada opino.
"Eres libre de contradecir a Ruby cuando quieras." Snow sabía lo cercanas que Regina y Tinkerbell se habían vuelto en los últimos meses. No podía evitar sentir un poco de celos hacía Tinkerbell; sabía que tenían historia, aunque no con exactitud cómo fue que pasaron de desconocidas a enemigas, y finalmente mejores amigas. Cuando su propia relación con Regina había mejorado en los últimos años –gran parte se lo debía a Henry.
Malditas hormonas.
Unos minutos más tarde, David recostó a Regina sobre su cama, Snow se acerco y le tomo de las manos con gesto de preocupación. No lograba entender que era lo que le molesto tanto a Regina para que terminara así.
"Oh dios! Alguien debería poner a Robin al tanto de lo que ha sucedido. Los chismes vuelan por los pasillos y prácticamente todos vieron el estado en que hemos traído a Regina." Tinkerbell le observo con sorpresa.
"Oh vamos, Tinkerbell! Todos nos damos cuenta de las miradas que se lanzan el uno al otro aun cuando discuten como si se quisieran asesinar entre ellos, sin contar el tiempo que pasan juntos. Si, también sabemos sobre sus escapadas no tan secretas." Snow termino de decir con una pequeña sonrisa. La princesa estaba feliz de que Regina hubiera encontrado un poco de felicidad en su vida.
…
Leroy entro al gran comedor y enseguida encontró a sus hermanos, algunas hadas se encontraban ahí al igual que el famoso Robin Hood y algunos hombres de su banda de ladrones.
Tomo una boconada de aire. Quizá no había sido una gran idea correr desde las puertas del castillo hasta el gran comedor.
"Snow y el príncipe han llegado." Aviso, tratando de recuperar el aliento.
"Deberíamos prepararnos para otra junta del consejo?" Granny pregunto, observando a Leroy. "Es por eso que has llegado tan de prisa" continuo, arqueando una de sus cejas.
"Es que ha sucedido algo, Leroy?" El hada azul se intereso.
"Eso parece, Charming ha entrado con Regina en brazos, y no creo que se deba a que su majestad haya decidido tomar una siesta de camino de vuelta."
"Oh" El hada azul suspiro con desdén "quizá no es nada grave."
"Pues no es de mi interés, pero la Reina no lucía muy bien." Leroy seguía desconfiando de Regina pero no por eso iba a ignorar lo que pudiera haberle pasado haya afuera. Si tuviera que elegir entre vivir bajo el mismo techo que Regina y afuera en el bosque, definitivamente se quedaba en el castillo. Zelena era un peligro de otro nivel comparada con la Reina no tan malvada después de todo.
Robin había escuchado suficiente. Hizo un recordatorio mental de vigilar más de cerca al hada azul, no era la primera vez que le había escuchado hablar así de Regina, y no le agradaban en absoluto sus comentarios.
Sabía que algo andaba mal, desde esa mañana se había levantado con un mal presentimiento.
Miles de cosas pasaron por su cabeza.
Regina siendo atacada por monos voladores.
Regina resultando herida al tratar de proteger a la princesa. Robin se había dado cuenta de las tendencias autodestructivas de Regina cuando intentaba enmendar alguno de sus errores.
Se puso de pie rápidamente dejando caer el cubierto que sostenía unos segundos atrás. Y se marcho a toda prisa, no sin antes ver el pequeño asentimiento de Little John; Roland estaba en buenas manos.
Ignorando todas las miradas y murmullos que se esparcieron en un milisegundo. Robin se marcho sin decir una sola palabra.
Con una sola persona en su mente.
Regina.
Bosque Encantado – Hace 38 años
(Un año antes del nacimiento de Rowan/Dorothy)
Vamos Regina, puedes hacerlo.
Regina se repetía una y otra vez. Tinkerbell se acababa de marchar, dejándola sola frente a la taberna donde se encontraba su alma gemela.
Intento deshacerse de sus nervios pero le fue imposible. Una de sus mejores sonrisas se formo en sus labios y abrió la puerta de un jalón.
Pero es que acaso era una idiota? No podía entrar a ese lugar, que iba a hacer? Acercarse al desconocido y decirle "Hola, sé que no me conoces, ni yo a ti, pero tú y yo estamos destinados a estar juntos? Sorpresa! Un hada me ha dicho que eres mi alma gemela?" Incluso sonaba demasiado estúpido en su cabeza.
No estaba lista para seguir con esto. Era como traicionar a Daniel.
El solo hecho de que podía llegar a ser feliz con alguien más le parecía imposible.
Daniel era, fue el único amor de su vida.
Cerró la puerta preparada para correr lejos de ese lugar pero al darse la media vuelta un hada algo irritada y de brazos cruzados le dio el susto de esa noche.
"Vas hacía algún lugar en especial, huh, Regina?" tenía que admitir que el rostro de Regina al darse cuenta de su presencia no tenía precio "Sabes, iba camino a casa cuando me pregunte por que te había dejado a solas sin asegurarme de que entras a esa taberna, y tenía razón al volver. Que estás haciendo, Regina! Esta es tu segunda oportunidad y ya la estas arruinando antes de que comience!" Finalmente Tinkerbell perdió la poca cordura que le quedaba.
"Yo no… No puedo hacerlo!" la joven admitió.
"Claro que puedes. Tu felicidad está esperando tras esa puerta." La rubia le sonrió mientras la tomaba de los hombros dirigiéndola nuevamente a la taberna.
"No lo entiendes. No puedo hacerlo, tengo miedo. Siento que… Se siente tan mal. Es como si…" Regina respiro con tristeza "…estuviera traicionando a Daniel." Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Tinkerbell comprendió lo que sucedía o al menos eso intentaba. Sin pensarlo dos veces abrazó a Regina.
"Regina, está bien sentir miedo, es normal. No conocí a Daniel pero por lo que me has contado sobre él, Daniel hubiera querido que fueras feliz. El siempre formara una gran parte de tu vida pero no es bueno quedarse viviendo en el pasado, eso solo te traerá más dolor y amargura. Es tiempo de seguir adelante." Para cuando el hada termino de hablar, ya le había limpiado las lágrimas que corrían por las mejillas de Regina.
"Ahora, anda ya, entra y conoce a tu alma gemela."
Tinkerbell le dio el valor que necesitaba. Esta vez entraría por esa puerta. Esta era su segunda oportunidad.
"Oh, y Regina" Tinkerbell la detuvo una vez mas "El polvo de duendecillo nunca miente."
"Duendecillo? Pensé que era polvo de hadas?" Regina pregunto con curiosidad.
"No lo escuchaste de mi pero el polvo de duendecillo es más fiable." Tinkerbell le guiño el ojo y Regina solo pudo soltar una risilla.
…
Regina llevaba 10 minutos en ese lugar y el misterioso hombre con el tatuaje de león no se encontraba por ninguna parte.
Es que se había ido sin que ella se diera cuenta.
"No pude evitar ver como una dama tan bella se encuentra sola en un lugar como este" la voz de un caballero la saco de sus pensamientos.
En cuanto Regina le miro a los ojos, lo supo. No podía explicar el cómo, ni por qué, pero podía sentirlo. Era él. Tenía que ser él.
"Yo… eh…" Actúa normal Regina. Pero no podía formar más de una palabra.
Por dios, hasta su sonrisa era hermosa. Y esos hoyuelos en su sonrisa le estaban causando cosas a su cuerpo.
"Empecemos de nuevo. Me llamo Robin, Robin de Locksley a sus servicios."
Robin le observo en silencio.
"Si no me equivoco esta es la parte en que comparte su nombre conmigo" Robin sonrió al ver como la joven de cabello oscuro se sonrojaba. Era absurdo pero se sentía más que atraído por ella.
"Regina. Mi nombre es Regina."
Su voz era música para sus oídos. Dios, no podía ser más perfecta?
Incluso la pequeña cicatriz sobre su labio superior la hacía lucir sexy.
Pero que le estaba pasando? Apenas le conocía y en lo único que pensaba era que se sentiría besar sus labios, sentir sus caricias bajo su cuerpo, no estaría mal si todo ocurría bajo las sabanas.
Estaba en serios problemas.
Se pondría en ridículo si no dejaba de pensar en ella de esa manera.
"Oh, ya comprendo. Su majestad!"
La sonrisa desapareció del rostro de Regina y el estomago se le hizo nudos.
Le había reconocido?
"Por su nombre, significa Reina, y le va de maravilla."
Regina soltó el aire que estaba deteniendo, a la vez que el color volvía a su cara.
"Le importaría si le invito un trago?" Di que sí. Di que sí.
"Solo si me hablas de tu y no tan formalmente. Me haces sentir como si tuviera 40 años."
"Como desees."
Regina se mordió el labio inocentemente, y en ese momento, Robin no deseaba nada más que besarle por el resto de la noche; por el resto de sus días no sonaba tan mal.
Fuera de la taberna, Tinkerbell observaba la escena por la ventana, y con la sonrisa más grande del mundo, se marcho a casa.
Su trabajo aquí estaba hecho.
Bosque Encantado – Presente
Zelena sentía que iba a explotar del coraje.
Su hermanita junto con Snow y el príncipe habían ido en busca de Glinda. Como se le pudieron escapar? Y esos estúpidos monos voladores no le eran de mucha ayuda.
Para que algo saliera bien, tenía que hacerlo ella misma.
"Prepara a los demás, haremos una pequeña visita a mi querida hermanita." Zelena ordeno a uno de los monos.
Tomo una bola de cristal e intento conjurar el hechizo para ver a Regina. Una vez más, no funciono.
Nada.
Zelena gruño y arrojo la bola de cristal contra la pared más cercana. Llevaba semanas sin poder ver más allá de las puertas del castillo. Lo más probable era que Regina había encontrado la forma de bloquear su magia dentro del estúpido palacio.
Era tiempo de recordarles quien tenía el control.
…
"Regina? Regina, cariño abre los ojos." Robin le pedía entre susurros mientras le acariciaba una de sus manos.
Para él cuando había llegado se encontraba Regina, el tal Victor o Dr. Whale había terminado de examinarla. Les explico que si, Regina había tenido un ataque de pánico y su cuerpo no soporto la tensión, lo más probable era que despertaría en las siguientes horas.
Robin llego a donde se encontraba Regina imaginándose lo peor pero al verla sin ningún rasguño se sintió un poco mejor. La princesa intento explicarle lo que había sucedido pero la verdad era que no le estaba prestando mucha atención.
De reojo vio a Snow y David alejándose y pudo escucharles "Robin nos hará saber una vez que Regina haya despertado."
"Snow me ha contado lo que pasó." Tinkerbell rompió el silencio. "Al principio no le he creído lo que ha dicho, pero luego David fue muy generoso y me ha ofrecido esto"
Robin aparto la mirada sobre Regina y frunció el seño al ver el rollo de papiro que Tinkerbell sostenía en sus manos.
"Y eso que es?" Robin pregunto.
"La causa de que Regina sufriera un ataque de pánico." La rubia contesto desanimada. "No te va a gustar para nada lo que dice aquí. No debería estar contándote todo esto, Regina debería ser la que te de la noticia pero siento que deberías estar preparado."
Tinkerbell le ofreció el rollo y él lo tomo sin dudar.
"Que…" No pudo ni leer lo que decía cuando sintió movimiento proveniente de Regina.
"Robin?" Abrió los ojos lentamente.
Regina se sentía desorientada. Tardo unos segundos en reconocer la habitación. No entendió lo que Tinkerbell le dijo a Robin, solo vio al hada marcharse.
"Como te sientes?" Robin le pregunto en cuanto Tinkerbell los dejo a solas.
"Acaso estas preocupado por mí, Locksley?"
"No es gracioso, Regina. Por un momento pensé que…" su intención no era ponerse emocional pero Regina no estaba ayudando con sus comentarios.
Regina puso su mano sobre la de él. Entonces recordó las últimas 24 horas y la sonrisa le cambio. Aun seguía sin creerlo. Tuvo que ser un sueño.
Un pequeño movimiento y noto que Robin sostenía el rollo.
Su cuerpo la traiciono por segunda vez ese día y dejó escapar un sollozo, se llevo las manos a su rostro y se rompió en llanto.
Robin no entendía nada de lo que estaba pasando. La tomo entre sus brazos y dejo que soltara todo lo que llevaba por dentro. No era la primera vez que le había visto llorar de esa manera tan dolorosa.
"Robin… nosotros… lo siento… lo siento tanto."
Tenía que ser una cruel broma.
Una broma de muy mal gusto.
No podría sobrevivir la perdida de otro hijo.
