AU – Prácticamente ignorando los hechos a partir del episodio 3.20 y cambiando algunos detalles de la historia en general.
Dorothy/Rowan, en esta historia es una mezcla entre OC y Dorthy de la pelicula Return to Oz.
Me disculpo por cualquier error, no he tenido tiempo de editarlo.
Gracias por los favoritos y comentarios.
Capitulo 3
Kansas – 3 años antes de la llegada de Emma a Storybrooke (y rompiera la maldición)
El primer recuerdo de Rowan no es una persona, un lugar, o un oso de felpa, sino un aroma. Pino fresco, arboles, tierra y bosque en general. El aroma a bosque la hace sentir en casa y protegida, su sonrisa es instantánea cuando capta el olor a bosque sin entender por qué.
Por qué? Por qué? Por qué? Rowan… Dorothy, mi nombre es Dorothy Gale se corrige a sí misma, debe de dejar de usar su verdadero nombre, que solo le trae problemas.
Por que sus padres la abandonaron de pequeña?
Por que ama tanto las manzanas?
Por que no es aceptada?
Por que tiene pesadillas sobre lugares mágicos y extraños?
Por que nadie le cree cuando habla sobre esos lugares?
Pero Rowan no existe. Rowan es un sub-producto de su imaginación; una amiga imaginaría a quien debe olvidar. Las niñas de 9 años no tienen amigos imaginarios, Dorothy. Ella no es Rowan, no, su nombre es Dorothy Gale. Pero si fuera Rowan –hipotéticamente hablando.
Rowan te contaría sobre cómo vivió sus primeros 5 años de vida en Oz –aunque ya lo ha olvidado- Glinda la bruja buena del Norte se lo contó. Le mostro un libro donde hablaba sobre su niñez en Oz. Dorothy pregunto si el libro podría decirle quienes eran sus padres biológicos pero Glinda la miro con lastima y dijo que no.
Rowan te diría como conoció a Peter Pan y Tinkerbell cuando estuvo unos años en Neverland. Peter Pan fue quien le revelo su verdadero nombre, entre otros secretos; secretos que quiere olvidar, y odia tanto como a Pan.
Rowan amo Neverland y sus encantos, ser niño por siempre, sin adultos que le dijeran que hacer o como pensar. Pero Dorothy odiaba todo lo que tenía que ver con ese lugar y sus habitantes, excepto Tinkerbell. Tinkerbell era el único recuerdo que valía la pena recordar.
Dorothy odia el instituto; es frio y lleno de paredes blancas y grises. No hay colores. Los doctores te miran raro, y algunas veces, si Dorothy toma su medicamento y se comporta como una niña normal, son amables y le cuentan sobre el mundo real. El Instituto Mental Psiquiátrico del Lado Oeste –oh la ironía!- en Tallahassee no es el lugar más feliz de este mundo, pero no puede hacer ese tipo de comentarios en voz alta.
Dorothy odia su nombre, el nombre que le dieron sus tíos; ni si quiera son sus tíos realmente. El tío Henry y la tía Em la aceptaron cuando llego a Kansas y servicios sociales no sabían qué hacer con la niña de 8 años que no paraba de hablar sobre Oz y Neverland. Ninguna familia quería adoptarla hasta que llegaron los Gale, acogieron a la niña y le abrieron las puertas de su granja, para entonces Dorothy insistía que su nombre era Rowan.
"Desde hoy tu nombre será Dorothy Gale, te dirigirás a mí como la tía Em, y al señor Gale le llamaras tío Henry. Tenemos reglas estrictas que deberás seguir al pie de la letra. Te levantaras a las 5 de la mañana y ayudaras con en la granja. A las 7:30 A.M. es el desayuno, si llegas después de 10 minutos, mejor ni te aparezcas por el comedor. La puntualidad es importante, no mantenemos a gente perezosa. Me estas entendiendo Dorothy?" La señora Gale le pregunto a Dorothy, que seguía distraída por el que sería su nuevo hogar.
"Si señora." Em le miro con el seño fruncido, con postura recta "quiero decir, tía Em." La niña sonrió con insolencia.
La tía Em tuvo que repetirle las reglas 3 veces. Dorothy se sentía abrumada, llevaba pocas horas en la granja de los Gale y ya lo odiaba. Pero Dorothy no solo odiaba la granja, el tío Henry y la tía Em no se parecían nada a los libros y películas de Oz –sin contar que los pocos niños con los que llego a convivir se burlaban de ella, siempre hacían comentarios acerca de su nombre, hasta le pedían que cantara la estúpida canción de la película, Rowan jamás se pondría a cantar sobre arcoíris, vaya que los niños podían ser crueles- pero no más crueles los Gale, explotaban a los pobres trabajadores en la granja, era injusto.
Semanas después de su llegada a la granja comenzaron a llegar más niños al cuidado de los Gale, Dorothy observo cómo les afectaba vivir en ese lugar, a veces se preguntaba si los trabajadores sociales sabían lo que pasaba pero decidían hacerse de la vista gorda. No era que los maltrataban físicamente, no, el problema era las cosas que les decían para bajarles el espíritu, nadie se atrevía a soñar por miedo de que se convirtiera en una pesadilla. Eso no le impidió a Dorothy contarle a cualquiera que se atreviera escuchar sobre sus aventuras en Neverland, esos días eran sus favoritos.
La vida en la granja no era completamente de su agrado pero era el único lugar que se atrevía a llamar hogar, aun con todas sus reglas y el tío Henry y la tía Em. Dorothy Llevaba viviendo 2 años con los Gale cuando lo más extraño sucedió, un tornado apareció de la nada, y cuando menos pensó, se encontraba en Oz. Glinda fue muy amable al igual que el resto de sus hermanas pero Zelena era todo lo contrario, Dorothy solo tenía 10 años pero sabía cuando su presencia no era muy bien recibida. Zelena le miraba con celos y cuando la pelirroja se apareció de la nada –con piel verde- e intento atacarla, Dorothy recordó las películas que había visto y si ella era Dorothy y Zelena la Bruja Mala del Oeste entonces solo había una forma de detenerla, pero Dorothy no quería matarla, no se consideraba una mala persona, ni si quiera cuando fue Rowan llego a lastimar a un ser humano. Dorothy solo quería debilitarla un poco y salir a pedir ayuda pero Zelena iba a lanzarle una bola de fuego y entro en pánico. La muerte de Zelena fue un accidente, ella no quería asesinarle, pero Glinda dijo que los había salvado, y si la Bruja buena del Norte lo decía tenía que contar algo, no? Incluso la verdadera Dorothy había matado a dos brujas la primera vez que visito Oz, entonces porque se sentía tan culpable?
Tallahassee – Durante el año que nadie puede recordar en el Bosque Encantado
(The Missing Year – EF)
La culpa la siguió a Kansas, las pesadillas no la dejaban dormir, el tío Henry y la tía Em no le creían cuando les contaba sobre su regreso a Oz.
Dorothy solo quería que alguien creyera en ella.
La tía Em empaco sus cosas y juntas viajaron hasta Tallahassee, la dejo en la puerta del Instituto Mental Psiquiátrico del Lado Oeste y se marcho sin decir adiós.
"Tía Em! Tía Em! No me dejes! Seré buena, por favor, no me dejes aquí! Tía Em!" Dorothy gritaba como nunca antes lo había hecho "Solo quiero volver a casa, Tía Em!" Para entonces los doctores habían llegado y la sujetaron con fuerza, sintió un pinchazo en su brazo izquierdo y el mundo comenzó a darle vueltas.
"Yo no soy tu tía, en mi familia no tenemos sangre sucia" Em le dijo a la cara "La niña claramente tiene problemas mentales, mi esposo y yo ya no sabemos qué hacer con ella, el estado no quiere hacerse cargo y francamente nosotros tampoco" Em le recordó al Dr. Worley.
Dorothy tenía 9 años cuando ingreso al Instituo Mental, mañana sería su doceavo cumpleaños y se sentía más sola que nunca. A veces deseaba que el conejo blanco fuera su amigo, había escuchado los rumores, especialmente la llamada del Dr. Worley con algunos de sus colegas, sobre como una chica llamada Alice había huido de otra Institución, la joven que decía haber visitado Wonderland. Dorothy comenzaba a preguntarse si había más personajes salidos de los cuentos como ella y la chica llamada Alice.
Cerró sus ojos con fuerza, y esa noche, pidió un deseo.
No más Dorothy.
Rowan, su nombre era Rowan.
"Feliz cumpleaños… Rowan." Suspiro antes de sucumbir en un profundo sueño.
Por primera vez en 3 años, Rowan durmió tranquilamente.
Bosque Encantado – Hace 38 años
(Un año antes del nacimiento de Rowan/Dorothy)
Tinkerbell sonrió satisfecha al ver como Robin y Regina se escabullían silenciosamente lejos de las festividades en el campamento. Celebraban el botín que habían interceptado -al atardecer- en uno de los carruajes reales. Tinkerbell tenía que darle crédito a Regina, la ex Reina supo adaptarse a la vida de bandidos y ladrones más rápido de lo que se imagino; llevaba 2 meses viviendo en el campamento de Robin –con Robin- y ya era una pro en la vida de forajida.
Tinkerbell los visitaba a menudo pues estaba feliz por la pareja. Cuatro semanas después de que se conocieran –gracias a su polvo de duendecillo que técnicamente fue suyo una vez que lo tomo prestado sin el consentimiento de la otra hada- las almas gemelas se enamoraron, y según Regina, ella le beso primero ya que Robin no se atrevió a dar el primer paso.
Tinkerbell soltó una risilla "Sabia que no eras tan inocente como aparentabas" la rubia pensó, lo adorable que eran en ese momento, mientras Regina contaba la historia de cómo dieron el siguiente paso en su relación, Robin la abrazaba por detrás con una gran sonrisa mostrando sus hoyuelos.
"Alguien tenía que dar el primer paso y Robin aquí," sintió como Robin ajustaba sus brazos atrayéndola más hacía su pecho "no es tan valiente como se dice por ahí." Robin le beso el cuello y sintió un leve escalofrió por todo su cuerpo.
"Simplemente estaba siendo respetuoso, quería que te sintieras cómoda con lo nuestro" Robin sabía que Regina había sido privada de tomar sus propias decisiones, así que decidió esperar a que ella diera el primer paso, y ese día cuando lo beso en medio del campamento, se sintió el hombre más afortunado de todo el reino, además de que valió la pena la espera, vaya que sabía besar. "Además no le has dicho que pasó después del beso." Sonrió descaradamente. "Una vez que se dio cuenta que todos en el campamento nos estaban viendo, se ha puesto como jitomate, ouch!" se quejo después de que Regina le diera un pequeño golpe en el estomago.
"Y si que fue un gran show, pensamos que se quitarían la ropa y lo harían en frente de todos" Little John le informo a Tinkerbell mientras pasaba por ahí.
Tinkerbell se rio por más de 10 minutos después del comentario del Pequeño John, Regina escondió su cara en el pecho de Robin, quien mostraba ni una sola gota de arrepentimiento.
El hada seguía sin arrepentirse al igual que Robin, por diferentes razones. Tinkerbell no se arrepentía de haber ayudado a Regina aquella noche y robar el polvo de duendecillo.
Bosque Encantado – Presente
Regina comenzaba a preocuparse, Robin seguía sin decir nada después de contarle todo lo que había sucedido cuando fueron en busca de Glinda, la profecía, su hija… No tuvo porque explicarle de nuevo lo del tatuaje de león, para su suerte, ya habían tenido esa conversación al inicio de lo que sea que fuera lo que tenían entre los dos.
Regina no dejaba de acariciar su tatuaje, Robin había notado que no era la primera vez que se perdía en las líneas del león, siempre con la mirada pensativa. "Sabes que puedes contarme lo que sea" le dijo esa noche, mientras acariciaba su mejilla derecha, ella dejo escapar un suave suspiro y le miro a los ojos.
Se encontraban debajo del manzano, Roland se había ido a la cama un poco más tarde de lo usual, y ninguno quería estar lejos del otro, Regina no quería admitirlo pero el ladrón se le había metido hasta por los huesos. Necesitaba sentir que estaba cerca de él, no podía estar tanto tiempo apartada, y cuando vio su tatuaje todo cambio. Al principio trato de alejarlo, sentía miedo de lo que estaba sintiendo, y si no era real? Y si pensaba que lo había hechizado, como lo hacían la mayor parte de los que habitaban el castillo? Pero Robin Hood era un terco que no sabía cuando darse por vencido, y Regina se enamoro más.
"Te he contado la historia de cómo conocí a Tinkerbell?"
"Te refieres al hada con la que pasas la mayor parte del tiempo discutiendo?" se burlo.
"Cuida ese tono, Locksley." Le advirtió con el mismo tono burlón "Somos amigas, Tink es una de las pocas personas que considero una amiga"
"Oh, ya veo el patrón aquí, su majestad trata a sus amigos cercanos como si fueran sus enemigos." Robin recuerda los primeros días después de que le salvo la vida en el bosque de un mono volador. Parecían niños de 5 años discutiendo cada 5 minutos por cualquier cosa insignificante.
"Eso no es cierto!" Robin le miro, ves cual es mi punto. "Tinkerbell es… tengo una deuda muy grande con Tink, fue culpa mía que perdiera sus alas, sabes?" dijo con tristeza "No siempre fui la Reina Malvada," Robin abrió la boca para decir algo pero ella continuo, "Se lo que estas pensando pero ese tipo de cosas, las atrocidades a las que sometí al pueblo no se olvidan de la noche a la mañana." como poder olvidar las cosas que hizo cuando todos le lanzaban miradas acusatorias a donde sea que fuera "Tink me visito poco después de mi boda, en ese tiempo, mis clases de magia con Rumpelstiltskin habían comenzado. Tink pensó que podría ayudarme, dijo que lo que necesitaba en mi vida era amor, uso polvo de duendecillo y me llevo a una taberna, adentro se encontraba un hombre que Tink dijo que era mi alma gemela, mi segunda oportunidad con el amor."
"Que paso con ese hombre?" Robin se preparo para cual quiera que fuera su respuesta. Tenía que admitir que el solo pensar que el alma gemela de Regina regresara algún día y quisiera estar con ella, le partía un poco el corazón. Robin se había enamorado de Regina desde el primer momento que sus vidas se cruzaron. Alma gemela o no, no dejaría ir tan fácil a esta mujer.
"Hui de ahí sin conocerlo, tenía miedo de ser feliz, pero si vi su tatuaje." Giro su muñeca y acaricio el tatuaje con la llama de sus dedos. "El hombre con el tatuaje de león."
Pasaron el resto de esa noche en el dormitorio de Regina. Hicieron más que magia, Robin beso cada parte de su cuerpo y susurro en su oído lo mucho que le quería. Regina no estaba preparada para regresar las palabras así que decidió mostrarle que el sentimiento era mutuo.
Una hija.
Ninguno podía recordar como, por que, o cuando pasó. No tenían recuerdos de una vida en la cual encajara la profecía.
"Robin, di algo." Murmuro Regina.
"No entiendo, como puede ser posible? Acaso tu recuerdas algo de todo esto?" Robin no quería acusarle pero debía descartar cualquier posibilidad.
Regina se sintió ofendida, como se atrevía a pensar que sería capaz de hacer algo con su hija; si es que tuvieran una. "Como te atreves!" Se puso de pie, pero Robin le tomo una de sus manos.
"Lo siento, sé que no ha sido culpa tuya, ha sido el shock. Intento procesar todo esto. Estas segura que la profecía habla de nosotros." Estas de broma, Regina lo miraba con incredibilidad "Zelena, almas gemelas, lo siento." No había dudas. Si su memoria no le fallaba, Zelena era la única hermana de Regina, más el detalle de las almas gemelas.
"La vamos a encontrar, no descansare hasta encontrarla." Robin le seguro con esperanza.
"No veo de que servirá, lo más probable sea que ya este muerta." Le respondió secamente.
"Regina!"
"Qué? Acaso piensas que sigue viva, no sabemos cuando fue que… la tuvimos. Si fue antes de que lance la primera maldición; no hay manera de que sobreviviera, sabes cuánto tiempo ha pasado? Si sigue viva quizá sea una anciana, o adulta, no querrá saber nada de nosotros. Y si alguien interfirió, bueno, dudo que se hiciera cargo de ella, seguramente la asesino en cuanto dio su primer respiro en este mundo!" Regina no quería subir sus expectativas, cuando sabía cuáles eran las posibilidades más reales.
Robin no dijo nada, simplemente la estrecho contra él y dejo que sacara todo lo que llevaba por dentro. Se consoló el uno al otro.
Regina estuvo a punto de incinerar al idiota que se atrevió a entrar en sus aposentos sin avisar.
Tinkerbell.
"Dame una buena razón para no usarte como antorcha, polilla" por lo menos su humor estaba de vuelta.
"Zelena" dijo el hada, casi sin aire. "Zelena está atacando el palacio, no se detendrá hasta ver a su hermana."
New York – Presente
Los gritos de Henry despertaron a Emma. No se detuvo a pensar, y salió disparada de su habitación con el arma en sus manos.
El cuarto de Henry estaba oscuro, enseguida encendió las luces y no vio nada extraño. Se guardo el arma al ver que Henry seguía en su cama enredado entre el cobertor.
Estaba teniendo una pesadilla.
Se acerco con cautela y comenzó a llamarlo por su nombre. El chico estaba sufriendo.
"Henry…" le sacudió una y otra vez, "Henry, despierta! Es solo un sueño, no es real." Intento una vez más.
"NO!" Se levanto de golpe, noqueándola fuera de la cama.
Emma logro detenerse con sus manos antes de caer por completo y darse un golpe contra el escritorio de madera.
Henry sollozaba "A donde se ha ido!? Había mucha sangre… no podía…"
"Henry, ha sido un sueño, no era real." Emma se había sentado a su lado y lo abrazo para tranquilizarlo.
"No, era real, se sentía real. Estaba herida y, mamá, había sangre por todas partes y no podía ayudarle. Lloraba por mí, sabía mi nombre." Lloro con su rostro escondido entre la orilla de su cuello.
Emma miro el reloj y vio que marcaban las 5 pasadas, ninguno volvería a la cama. Tardo más de media hora pero le convenció que todo había sido una pesadilla. Un fragmento de su imaginación, imaginación que tenía de sobra, y que su mente había creado mientras dormía.
"Ha sido culpa mía, no debí dejar que me convencieras comprarte ese nuevo video juego. Estas son las consecuencias de un mal padre." La rubia dijo mientras le pasaba una taza de chocolate caliente con una pizca de canela, justo como le gustaba. "Ahora entiendo eso de las clasificaciones." Le dio un sorbo a su bebida.
"No, no culpes al video juego, la vez pasada no…" guardo silencio enseguida.
"La vez pasada? Henry, ya habías tenido este tipo de sueños?" su mirada le dijo todo "Por qué no me lo habías dicho?"
"No pensé que fuera importante." Respondió con sinceridad.
"Henry, si tienes algún problema es importante que me lo hagas saber, soy tu madre."
"No quería preocuparte, ya tenías demasiados problemas y pensé que podría con esto yo solo."
Emma se sintió culpable que sus problemas afectaran la vida de su hijo, lo había estado descuidando a causa de su trabajo. Las cosas estarían a punto de cambiar.
"Henry tu eres la persona más importante en mi vida, yo soy quien debo de cuidar de ti. Si tienes algún problema no quiero que dudes en contármelo y trataremos de encontrar una solución entre los dos, entiendes?" Henry asintió con la cabeza y un hum. "Aún es temprano, por que no vuelves a la cama e intentas dormir unas horas más." Emma estaba segura de no ser fin de semana, Henry hubiera preferido ducharse e ir al colegio, pero debió ser tanto su cansancio que regreso a su habitación sin protestar.
Henry entendía lo que su madre trataba de hacerle ver. Pero por alguna razón extraña decidió que sería mejor no contarle sobre el libro que había aparecido debajo de su cama sin ninguna explicación.
Volvió a la cama, con la imagen de la misteriosa mujer de cabello oscuro y ojos marrón que en otros sueños le había llamado como uno de sus cuentos favoritos cuando era niño.
Mi principito.
