Date A Prince
Parte 2: La vida escolar
Cuando llegó a la escuela preparatoria Raizen, ya había dejado a su hermanito en la escuela secundaria y se había despedido de él como cualquier otro día escolar, no sin antes recordar la promesa de que hoy celebrarían comiendo un platillo de lujo en Denny's, pasado todo esto, aún llegó a tiempo a su salón.
No vio ningún rostro conocido al entrar ahí, pero muchos de sus compañeros de clase estaban en pequeños grupos de amigos, mientras algunos estaban solos y mirando a la nada o perdiendo tiempo en sus celulares.
«No creo haber venido tan temprano, pero realmente espero que haya alguien conocido, o será muy aburrido». Pensó al terminar con su vista rápida del alumnado para ver a la pizarra, donde estaban los nombres de los alumnos con su número de asiento. «Bueno, estar solo significa silencio y concentración, supongo que eso está bien…»
—Itsuka Shiori —dijo una voz tranquila e irreconocible detrás de ella.
—¿Si? —preguntó al girarse con curiosidad por la voz misteriosa—. Ah…
Un muchacho estaba en frente de él y tuvo que alzar un poco la cabeza para verle el rostro inexpresivo y sereno, como el de un robot o un muñeco. Era esbelto y por la ropa de los chicos, realmente no tenía idea de cómo estaba su cuerpo de ejercitado, sin embargo, con su rostro ya era bastante impresionante.
Su cabello era de color blanco y era corto, peinado todo hacia atrás para que su frente quedara al descubierto por completo. Sus ojos eran como dos zafiros puros mirándole fijamente, la piel blanca y sin ningún tipo de desperfecto.
Tal vez sí era un muñeco.
Alguien tan bien parecido le estaba hablando, eso debería de ser algo bueno, tal vez este chico la encontró atractiva o amigable, o tal vez solo quería alguien con quien hablar. Sin embargo, él tenía el conocimiento de su nombre, pero ella no el de él.
¿La conocía de antes y nunca le había visto? Tal vez sería de otra clase o de su misma clase; algo poco probable, porque lo recordaría.
De cualquier forma, no podía seguir callada por más tiempo.
—Hola, buenos días. —Sonrió amigablemente hacia el chico, era el primer día, dar una buena impresión siempre venía bien.
—Buenos días, Itsuka Shiori —contestó bastante formal.
—No tienes por qué decir mi nombre completo.
—Hm… Entonces… ¿"Shiori" está bien? —preguntó y parpadeó un par de veces.
—Eh… Supongo que sí, ah…
El muchacho abrió un poco más los ojos y la boca por cierto momento, parece que fue una reacción de sorpresa, pero ella no estaba tan segura.
Shiori titubeó porque quería decir su nombre, pero ya que él le conocía, pensó que sería grosero preguntarle por su nombre, ya que el chico no estaba pensando en usar honoríficos; algo bastante valiente.
—No sabía que estábamos en la misma clase… No te había visto…
—Entiendo. Es la primera vez… —susurró, pero Shiori escuchó.
—¿Primera vez?
—Nada. Me alegro que me recuerdes, Shiori. Nos vemos —dijo un poco rápido y se alejó de Shiori sin esperar respuesta, fue a sentarse a un lugar junto a la ventana.
«Yo no te recuerdo, supongo que preguntaré después».
No pudo seguir pensando por mucho tiempo más, ya que súbitamente un golpe fue escuchado y sus nalgas fueron sacudidas, así como su falda escolar de color azul se arrugó un poco.
—¡Kyaaa! —Las mejillas de la chica se pintaron de carmín, mientras escuchaba las risas ahogadas de una chica detrás suyo, por lo que se volteó con el ceño fruncido—. ¿¡Quién lo hizo?! ¡Ah, tú!
—Así es, ¡yo! —dijo felizmente al cruzarse de brazos con una sonrisa, realzando sus pechos un poco—. Buenos días, Shiori, amiga.
—¡Hiroko! ¿Qué clase de saludo fue ese? —Shiori se sobó el trasero mirándola con desdén.
Tonomachi Hiroko, de la misma edad de Shiori y más alta que ella por cinco centímetros, además de que en las medidas de su pecho igual estaba por encima, era su mejor amiga.
Su cabello era de color negro y apenas le llegaba a los hombros, además de que era por completo liso, sus ojos eran grises oscuros, casi no se notaba, excepto en el sol.
—Así es como se les saluda a las chicas traviesas como tú.
—¿Traviesas? Tú no eres nadie para hablar, Hiroko… —dijo con cierta molestia y decepción.
—Bueno, tal vez, pero no soy yo la que quiere atrapar al chico más serio y guapo de la escuela, ¿verdad? Normalmente él ignora a las mujeres, tanto que algunas temen tan siquiera hablarle, ¿cómo lograste tener una conversación con Tobiichi-san? —preguntó bastante impresionada, pero Shiori estaba más impresionada—. ¿Sabes? Si esto continua, las chicas van a empezar a perseguirte, y no quiero estar ahí si eso pasa…
—¿De qué estás hablando? Oh, espera.
Shiori tomó a su amiga de la mano y salieron fuera del salón para poder hablar cómodamente, su amiga se dejó llevar con una sonrisa divertida.
—¿Qué es eso del chico más guapo de la escuela que todos le temen?
—No estoy diciendo que da miedo, es solo su aura de seriedad, como si estuviera dentro de un castillo de hielo, ¿sabes? Es demasiada presión para una chica normal, tal vez es que tú eres diferente, Shiori —explicó con una pequeña sonrisa mientras ella negó con la cabeza.
—Él se me acercó, yo ni siquiera sabía quién era.
—¿Cómo no lo vas a saber? —preguntó un poco histérica—. Viste su rostro de cerca, ¡frente a frente! No es un rostro para olvidar, menos con esos ojos, ¿cómo puedes olvidarte de Tobiichi Origami? Es el mejor alumno de esta escuela, sus notas son las mejores, y eso incluye los deportes.
—¿En serio? —preguntó muy impresionada—. Suena casi perfecto.
—¿Olvidas que es guapo y muchas chicas quisieran tan siquiera hablar con él como tú lo hiciste?
—Ah… Bueno, él se me acercó, no tenía idea de que se trataba de Tobiichi, sin embargo, él sí sabía quién era yo. De hecho, pensé en preguntarle su nombre, jaja… Ah… —confesó de forma culpable, Hiroko solo pudo suspirar decepcionada.
—¿En serio? —preguntó al tomarla de los hombros, asustando un poco a la chica de cabello azul—. ¡Es impresionante! Shiori, ¿acaso por fin vas a conseguir un novio? No, pero eso significaría que te alejarían de mí… B-Bueno, si se trata de Origami-san creo que está bien.
—¡Fue una conversación normal! No estoy enamorada, ni nada de eso —dijo rápidamente, pero se sonrojó un poco al pensar en el muchacho—. Cielos… Estás loca.
—No tanto como tú, Itsuka.
Después de esa frase, el timbre sonó para dar por terminada la espera para la clase, fue ahí cuando Shiori descubrió dos cosas. La primera es que estaría lejos de Hiroko, eso era bueno, porque ella solía hablar mucho y hacer poco, era una gran distracción menos.
Y realmente pensó que ella debería de buscarse un novio, no al revés.
La segunda cosa es que su asiento estaba justo al lado del de Tobiichi Origami, aunque le habían contado maravillas sobre el chico, no se sentía tan segura a su lado, precisamente porque conocía al sexo femenino y realmente no quería llamar la atención.
Hay que agregar una tercera cosa, la maestra tutora sería Okamine Tamae, alguien apodada Tama-chan por casi todo el salón, eso eran buenas noticias para todos y la maestra venía con una felicidad autentica y energías renovadas para este primer día.
Shiori no lo notó de inmediato, pero las chicas que estaban sentadas hasta el frente sí lo hicieron, y rápidamente preguntaron el origen de ese anillo de compromiso.
La clase tuvo que ser aplazada, la profesora contó muchas cosas sobre su boda y alardeaba de lo feliz que era, con respeto, claro. Gracias a esto, perdieron varios minutos de clase, por lo que después de tres horas, no se había sentido tan pesado para ser el primer día.
—Otro ciclo escolar juntas, Shiori, creo que es el destino que nos quiere juntas —dijo Hiroko al acercarse al asiento de su amiga, quien estaba organizando sus cosas en la mochila.
Cuando finalmente se giró con su mochila en mano, un flash le dejó ciega por unos segundos, así como su sonrisa desapareció.
—Bien, una foto para el recuerdo de hoy.
—Tan siquiera desactiva el flash, Hiroko… —dijo un poco molesta y se sobó un ojo con su única mano disponible.
—¿Vamos a comer? Después de todo, es el final del día, no tenemos nada qué hacer por aquí.
—Lo siento, tengo planes en Denny's.
—¿Con Origami-san? —preguntó con una sonrisa pícara.
—Claro que no —respondió cortante y con el ceño levemente fruncido—. Solo es con Iori.
—Oh, Iori-chan, hace mucho que no lo veo, ¿puedo ir también? —preguntó un poco ilusionada—. Ese lindo niño, a veces me dan ganas de tener un chico así en mi vida, pero todos en la escuela, excepto algunos, son unos insensibles y salvajes, supongo que mi príncipe aún está lejos.
«Sí, definitivamente necesitas pareja, y no lo digo yo, ¡lo dices tú!»
—Ah… Sí, tal vez, pero no todos son malos.
—¿Crees que podrías regalarme a tu hermanito? Ve el lado bueno, así estará con una chica confiable como yo, solo espero que no le importe que sea unos años mayor —explicó su gran idea con una sonrisa, pero solo se ganó la desaprobación de la hermana mayor.
—Creo que será mejor que no vengas.
—Solo era una broma, tranquila. Espera… ¿Acaso piensas que no soy una buena opción o por qué me rechazas así?
—Prefiero no responder.
Las palabras fueron hirientes para Hiroko, quien dejó caer sus hombros y su cuerpo se aguadó, Shiori entonces empezó a caminar fuera del salón, donde la chica alta le siguió.
—Shiori.
—¿Qué sucede?
—¿No te preocupa que tu hermanito ya esté en esa edad?
—¿"Esa edad"? —preguntó al detenerse en el pasillo para mirarle.
—Sí, esa edad en la que los chicos tienen las hormonas alocadas y parecen animales salvajes, aunque admito que tu hermanito es muy lindo y posiblemente pase de diferente forma.
—Iori no es así, él es el hermanito más lindo del mundo. —Hizo una gran sonrisa de orgullo y satisfacción—. No sé de qué estás hablando, pero no importa lo que pase, yo estaré ahí para apoyarlo, además… Como nuestros padres no están, debo cuidarlo, está a mi cargo. Creo que lo entenderías mejor si tuvieras un hermano o hermana menor.
—Y por eso quiero que me prestes a Iori-chan.
—Jamás pasará eso —contestó de forma cortante.
—Pero está en la edad en la que las chicas le resultan atractivas, tal vez hasta tú lo seas para él, ¿no lo has pensado?
—Es mi hermanito, ¿c-cómo voy a pensar en eso?
—No lo sé, pero tal vez él lo piensa…
Shiori dejó de caminar en ese momento y se puso a pensar en eso. Es verdad, era su hermanito, pero era un chico en crecimiento, aunque siempre lo veía como un niño al que cuidar y amar, debió saber que es imposible que un ser humano sea un niño por siempre.
Tal vez esté interesado en el cuerpo femenino justo ahora, ¿cómo podría intervenir de buena manera en eso? Tal vez, secretamente y con vergüenza, está pensando en su cuerpo en estos días o en un futuro, si es que no había pasado ya.
—¡No puede ser!
Justo después de eso, una alarma se escuchó por todo el lugar, con ese volumen, de seguro alrededor de la escuela y más allá.
Esto no era nada nuevo, debido a los terremotos espaciales, se había diseñado un sistema de alarmas para que los ciudadanos pudieran ir a los refugios y estar a salvo. En Raizen existía uno de estos justo debajo de la escuela, así que no había razones para perder la calma, por lo que todos los alumnos fueron guiados por su maestra tutora de forma ordenada hacia el lugar seguro, sin embargo, ella estaba bastante nerviosa.
Sin embargo, un muchacho corrió en dirección opuesta, Shiori le vio correr, igual que Hiroko, ambas tenían que reconocer que era bastante veloz, igual no entendía a donde se dirigía.
—¡Origami-san, por ahí no es! —gritó Shiori.
—Estoy bien —respondió en voz alta mientras se alejaba de todos.
«Tal vez se le olvidó algo importante en el salón». Pensó rápidamente y junto con su amiga, alcanzaron a los demás, mientras Tama-chan intentaba organizar a todos en filas. «Espero que él esté bien».
Shiori buscó entre su mochila su celular, cuando lo encontró, usó una aplicación para rastrear el celular de su hermanito, cuando lo localizó en el mapa, estaba justo en frente del restaurante familiar, donde habían prometido verse, aunque hubiera un terremoto espacial.
«¿¡Qué?! Iori, ¿¡qué diablos estás haciendo ahí?!» No quería creerlo, pero ahí estaba la prueba, cerró el celular y salió corriendo.
—¿¡A dónde vas, Shiori?!
—¡Se me olvidó algo, volveré! —gritó su respuesta, sin darse vuelta.
Shiori se separó del grupo para correr a toda la velocidad que le daban sus piernas, no podía creer que su hermano fuera tan estúpido como para estar ahí, en un peligro como este.
Ni siquiera se tomó la molestia de tomar sus zapatos del casillero, siguió corriendo con los de la escuela para salir de ella con el corazón latiendo a mil y respirando por la boca.
Las personas habían evacuado, sin importarles sus autos, las compras, lo que sea que estaban haciendo, parecía una ciudad abandonada, solo que en perfecto estado, y eso le asustó por unos momentos, ver la imagen del abandono por una fuerza mayor sin control era bastante presión.
Presión real.
«¡No puede ser!» Shiori sacó su celular de nuevo para ver si Iori seguía en la misma posición, y para su maldita suerte, ahí estaba. «¡Maldición, juro que después de esto te encerraré en tu cuarto, Iori!»
Shiori corrió con todas sus fuerzas, incluso dejó tirada su mochila, solo salvó su celular, su falda se ondeaba de forma salvaje a cada movimiento combinado de sus piernas.
Corrió y corrió para llegar al restaurante, no es que fuera una atleta o alguien adepta en participar en carreras, pero no sentía cansancio, una ansiedad y adrenalina la consumían ahora mismo.
Y estaba dando todo de sí, hasta que notó algo extraño.
Algo en el cielo… No, más bien algunas figuras humanoides estaban volando en lo alto, el ver eso con sus ojos color ámbar le robó la atención y su velocidad decremento, por lo que se salvó de una explosión de luz que tuvo lugar unos metros delante de él.
Fue mandada a rodar por el suelo hasta manchar su ropa, raparse las piernas y rodillas por culpa de una onda de aire a presión.
—Ah… Ugh… ¿Qué fue eso? —preguntó para sí misma mientras alzaba la cabeza, para ver que adelante no existía nada de lo que había antes.
Como si un meteoro hubiera impactado y comido todo en la zona de impacto.
—Ah… Ah… —Shiori se puso de pie con leve dificultad, vio que sus piernas estaban raspadas y con cierta sangre, de hecho, le ardía—. ¡Iori!
Tomó su celular que estaba tirado por ahí y con la pantalla toda cuarteada, pero no le dio importancia, solo avanzó para tener una amplia vista de la destrucción, y algo más.
Alguien más.
En medio del gran cráter, en una especie de trono, alguien estaba parado ahí con una mano encima de la parte superior, era diez centímetros más alto que ella, tenía puesta una armadura que combinaba los colores morado y dorado, además de que poseía una capa de un material que no tenía idea de que era, parecía transparente, delgado y suave, le llegaba hasta las rodillas.
No tenía idea de quién era, pero al ver como del trono sacó una espada grande y ancha, se fue para atrás y se cayó, así que pudo ver como un haz de luz pasó frente a sus ojos y le privó de la visión del cielo azul por un solo segundo.
Por eso no se dio cuenta de cómo todo lo que estaba detrás suyo fue cortado justo por la mitad.
Pero sí se dio cuenta de que no había escape cuando se sentó en el piso, donde ese muchacho estaba frente a ella.
—Ah…
Alzó el rostro para ver al muchacho frente suyo, su mirada parecía molesta y también vacía, sus ojos eran de un color añil brillante, así como su cabello era de un tono muy oscuro del morado.
Si fuera una situación normal y él no le estuviera apuntando con su espada ahora mismo, tendría que admitir que se encontraba con un muchacho exóticamente apuesto, casi parecía de otro mundo.
Sin embargo, también parecía de su edad.
—Ah… Tranquilo… —susurró en voz baja, ni siquiera tenía fuerzas para hablar.
—Tú… ¿Qué vas a hacer? —preguntó con el ceño fruncido y Shiori tuvo que retroceder un poco.
—Eso debería preguntarlo yo… —dijo un poco más fuerte.
—¿Qué? —preguntó un poco molesto y le volvió apuntar con su espada, con solo ese movimiento, una ráfaga de aire la hizo rodar de nuevo y se manchó más las ropas, además de que su falda se levantó—. ¡No hables bajo! ¡Estás tratando de engañarme! ¿No es así?
—¡No era eso, bestia! —gritó ella al incorporarse, él otro bajó la espada y ella entonces se dio cuenta de la situación, pero no pudo evitarlo, ya que estaba bajo mucho estrés y en la regla.
—¿Bestia? —preguntó aún serio, pero un poco confundido—. Así que si puedes hablar. Ahora, ¿¡por qué estás aquí?!
—¡Perdón! —dijo rápidamente y negó con la cabeza—. ¡No quería gritarte así! Es que tengo… Tengo… ¡Problemas hormonales!
—¿Problemas hormonales? —preguntó más confundido, pero seguía serio—. ¿No vienes a matarme?
—¿Qué? No… Ni siquiera sé quién eres, ¿cuál es tu nombre?
—No tengo eso… —respondió un poco triste y enterró su espada en el suelo, causando que el piso se sacudiera un poco, causando un pequeño sismo.
—Waaah… —Shiori cayó de rodillas esta vez, las heridas de sus piernas empeoraron un poco y le dolió.
—Si no quieres matarme, ¿qué es lo que quieres? —preguntó de forma seria mientras le miraba fijamente, ella se puso de pie entonces, parece que no moriría si era amable.
Vaya día de escuela, esto más bien parecía una vida en la jungla.
—Eh… Bueno, me llamo Shiori Itsuka y por tu pregunta, no lo sé… Solo pasaba por aquí, no quería meterme contigo, si es que te estoy molestando.
—¿Pasabas por aquí?
—Eh… Es una expresión —respondió un poco nerviosa.
—¿Una "expresión"? —preguntó más confundido.
—Sí, es como cuando dices: "este calor va a matarme", quiere decir que hace mucho calor, pero no quiere decir que vas a morir. ¿Entiendes…? —preguntó con una sonrisa nerviosa.
—Oh —dijo con los ojos más abiertos y con algo de emoción, desenterró su espada para acercarse a ella—. Entiendo, una expresión es eso… ¿Y qué más?
—Bueno, no lo sé… ¿Quién eres tú?
Ante la pregunta, la poca felicidad que había obtenido se esfumó, el muchacho agachó la cabeza un poco y la tristeza inundó sus ojos.
—No lo sé…
Shiori al verlo así de deprimido, se olvidó de su propósito inicial, lo que le llevó iniciar toda esta carrera hasta este sitio. Agachó la cabeza mucho más que él, tan solo al ver su movimiento corporal se dio cuenta que esto le dolía, mucho más que sus heridas en sus piernas.
—Lo siento… —dijo con tristeza.
Tal vez este ser estaba perdido en este lugar, en este mundo, tal vez también estaba buscando algo, como ella, quien buscaba a su hermano idiota que cumplió cada palabra de su promesa, incluso en medio del peligro.
Desde su campo de visión actual, pudo ver desde su cintura para abajo, así que alcanzó una de sus manos cubierta por armadura morada con la suya, él se impresionó por eso y hasta se asustó un poco, sin embargo la mirada de ella le tranquilizó.
—Está bien… Todo va a estar bien, incluso si no entiendes nada. —Tomó su mano entre las suyas y sonrió amablemente—. Estarás bien.
—Tú…
Sin embargo, varios misiles fueron lanzados hacia el muchacho y estallaron justo antes de siquiera tocarlo, una barrera invisible lo protegió, Shiori se separó de él rápidamente por miedo, pero el joven frunció el ceño y miró hacia arriba bastante molesto.
—Tú eres diferente a ellos… Justo ahora… ¿¡Por qué no pueden dejarme solo?! —gritó hacia ellos al apuntarles con su espada—. Ustedes… ¡Son muy molestos!
Shiori miró también a esas personas cubiertas por una armadura de combate, además tenía propulsores para volar y varias armas que disparar. Pero eso no fue todo, reconoció a uno de ellos.
Sí, no podía olvidarse de ese rostro.
Tobiichi Origami.
