AU – Prácticamente ignorando los hechos a partir del episodio 3.20 y cambiando algunos detalles de la historia en general.

SORRY! Estas ultimas semanas han sido caóticas. Se acerca un triatlón muy importante y me la he pasado entrenando, entre eso y el cole, no me queda mucho tiempo para escribir. Espero que a partir de la siguiente semana pueda actualizar más seguido.


Capitulo 4

Bosque Encantado – Presente

Regina se dio cuenta de dos cosas: las caras horrorizadas de Snow y Charming, y todo aquel que se encontraba dentro del perímetro del hechizo protector que rodeaba el castillo, y como Zelena se carcajeaba de regocijo; le costaba creer que estaba relacionada con la mujer verde que se reía como una maniática, pero pensándolo bien, erase una vez, ella había actuado de la misma manera; es que era así como le veían en aquel tiempo.

"¡Oops!" Zelena abrió el puño de su mano derecha y Regina reconoció el polvo que comenzó a mezclarse con el viento. Zelena había aplastado un corazón.

Tinkerbell jadeo, sorprendida, y se llevo las manos hacia su boca, Robin y Regina siguieron su mirada, y se percataron del cuerpo que yacía junto a la bruja verde; un hada.

"Nilsa" Murmuro Tinkerbell.

"Si pensaban que este insignificante truco podía protegerlos, estaban muy equivocados. ¡Nadie está a salvo, nunca lo estarán! No sin antes…" Los ojos de Zelena se abrieron con excitación, "Querida hermanita, ¿es que uno tiene que romper corazones para llamar tu atención?"

Los presentes comenzaron a murmuran entre sí, Charming y Snow estaban tan sorprendidos como la banda de hombre felices. Esa era una de las razones principales por las cuales Regina había decido no compartir su vinculo familiar con la bruja mala del oeste. Solo Robin y Tinkerbell sabían la verdad sobre las hermanas Mills. Pero ahora, gracias a Zelena; su querida hermanita, todos sabían sobre su parentesco.

"¿A qué has venido, Zelena?" Regina hizo a un lado sus sentimientos. Cuando se trataba de su hermana tenía que ser fría, dejar salir a la Reina Malvada.

"Quiero hacer un trato contigo," dio unos pasos, pero el domo invisible le impidió que se acercara a Regina. Zelena le sonrió, "un trato que nos beneficiara a las dos."

"¿Y qué te hace pensar que voy a aceptar algún trato que tenga que ver contigo?"

"Oh vamos, hermanita. Estamos en familia."

Regina arqueó una de sus cejas, "Aun tengo mis dudas."

"Y yo que pensé que ya me habías aceptado en la familia. Oh, Regina, ¿es que ya lo olvidaste?" Desvío su mirada hacia Robin, "el amor es una debilidad."

Al diablo con todo. Regina pensó, levantando su brazo de modo que protegía a Robin de las amenazas de Zelena.

"¿Debilidad? No lo creo. Pero tú ni si quiera sabes lo que es el amor." Soltó una risilla, "Oh cierto, olvidaba que tienes celos de mi perfecta vida." Dijo con sarcasmo.

"No eres tan especial como tú crees, Regina. Esta es mi oferta, entrégame a Snow White y dejare vivir a tu querido ladrón, y a ese pequeño, ¿Cuál era su nombre? Roland, ¿no es así?"

"Sobre mi cadáver" dijo Charming, sacando su espada.

"Eso puede arreglarse," la pelirroja le mostro sus dientes blancos, y volvió a dirigirse a su hermana "¿Qué dices hermanita? Entrégame a Snow White. Únete a mí y podrás obtener lo que siempre has deseado. Daniel."

Sintió como Robin apretaba su mano. Regina sabía que eso era imposible. Como se atrevía a si quiera nombrar a Daniel.

Charming dio una señal y los arqueros lanzaron sus flechas hacia Zelena, quien desvaneció todas y cada una de ellas antes de que si quiera se acercaran a ella. Los monos voladores comenzaron a chillar mientras agitaban sus alas. La sonrisa de Zelena desapareció cuando una flecha le rozo el antebrazo, y gruño ante el repentino ataque. Se había distraído por un segundo.

Levanto la mirada y encontró al culpable: Robin Hood.

"¡Van a pagar por esto! ¡Tienes hasta el amanecer, Regina!" Le grito enfurecida. Llamo a su escoba y voló lejos del palacio, los monos voladores le siguieron.

Robin se coloco frente a Regina, la estaba protegiendo pero no de Zelena o alguno de sus monos voladores. La protegía del príncipe y todo aquel que imitaba la acción de Charming, incluida la guardia real y los enanos. David le apuntaba a Regina con su espada y él con una de sus flechas, no dejaría que le hiciera daño a la Reina.

Tenía más que claro que Regina podía protegerse a sí misma, pero aun así, no dejaría que nadie la tocara. Tendrían que pasar por encima de él y de sus compañeros, noto que sus hombres habían levantado sus arcos, listos para atacar si la situación se presentaba o Robin diera la orden.

"¡David!" Snow le apretó el hombro y dijo con preocupación, "¿Qué estás haciendo?"

"Escuchaste lo que dijo la bruja. Te quiere a ti Snow, estoy seguro que Regina no tendrá ningún problema con entregarte a su hermana."

"Cuántos años tienes, ¿cinco? Por qué entregársela a mi hermana cuando pude haberme deshecho de Snow yo misma desde que llegamos" ignorando la advertencia de Robin, camino hacia donde se encontraba Snow. Charming no lo tomo muy bien.

Una daga salió disparada de la nada y el caos se apoderó de todos.

Bosque Encantado – Hace 37 años

(2 Semanas después de la desaparición de Rowan)

"Regina, no puedes seguir así. Tienes que comer algo." Robin le hacía cariños. Regina llevaba días sin hablar o comer. A veces lloraba por horas, abrazando la frazada de color azul pálido que ella misma había tejido desde que se enteraron sobre su embarazo. Regina insistía que sería una niña pero ahora nunca sabrían si tuvo razón o no.

Robin sabía que estaba siendo un hipócrita ya que él tampoco había estado comiendo bien. Solo había conseguido dormir unas cuantas horas uno que otro día. Pero debía hacerlo si quería encontrar a su bebé. Había escuchado lo que alguno de sus hombres decían, entre ellos comentaban que lo más probable era que la bruja de Cora se había deshecho del bebé. Llevaban días buscando por todo Sherwood y el Bosque Encantado sin señal alguna de Cora o el bebé, era como si se hubieran desvanecido en el aire. Pero Robin lo sentía, su hijo o hija aun seguía con vida e iba a encontrarle.

Los primeros días después de que Cora se llevara al bebé. Lo primero que hicieron fue dejar la pequeña cabaña en la que Regina dio a luz. Después reubicaron el campamento, no era seguro quedarse. No estaban seguros desde cuando Cora había remplazado a Tinkerbell. Cuando comenzó la búsqueda, Regina suplico que la dejaran ayudar, ella quería ir en busca del infante pero Robin se lo impidió. Se le partía el corazón decirle que no pero Regina aun seguía recuperándose después del parto y no iba a arriesgar más su salud.

"Te amo demasiado como para perderte a ti también," beso su frente, "le vamos a encontrar. Tu también lo sientes, aún sigue con vida." Levanto su mentón y la miro a los ojos "Me recuerda a alguien que conozco. Tiene tu espíritu y tenacidad, es fuerte como su madre." Se sintió aliviado cuando logro convencer a Regina de probar algo más que pequeños mordiscos de pan.

"No puedo seguir aquí sin hacer nada," comenzó a desvestirse con dificultad "puedo ayudar, conozco a mi madre. Yo podría…" gruño con frustración al abrochar sus pantalones.

"¡Regina, para! Te vas a hacer daño." Sabía que no podría hacerla cambiar de opinión, lo mejor que podía hacer era ayudarle a vestirse, y eso hizo. "Necesito que te quedes en el campamento, el saber que andarás ahí afuera en el estado en el que estas…"

"Quieres decir ¿porque soy una mujer me hace ser débil? ¿A eso te refieres?" le interrumpió, alzando la voz enfurecida. "¡No voy a quedarme aquí mientras y nuestros amigos ponen sus vidas en riesgo por nuestro hijo!" Respiro profundamente, poniendo un estrecho espacio entre ella y Robin. No quería hacerle daño. Sentía una extraña sensación por todo su cuerpo, el poder entre las yemas de sus dedos.

"¿Regina?"

"¡No me toques!" sus palabras fluyeron con brusquedad. Regina noto la angustia en su rostro. "Robin, yo… no es lo que crees." Cerró los ojos, "Hay algo que nunca te dije sobre mí. Tenía miedo de cómo reaccionarias." Retrocedió al sentir las manos de Robin sobre ella. "No quiero hacerte daño." Estaba asustada, no de Robin, si no por él.

"Regina, no entiendo, ¿De qué estás hablando?" Su preocupación se notaba en su voz. Quería abrazarla y tranquilizarla pero Regina insistía en alejarse. "Sea lo que sea, nada ni nadie podrán cambiar mis sentimientos por ti."

Robin se quedo sin aire al momento que la palma de la mano derecha de Regina se prendió en llamas. Ella le miraba preocupada, esperando su rechazo o alguna mirada repugnante. Desde principios de su relación Robin no había dudado en mostrar su desprecio por la magia. Aun que Regina le dijo adiós a la vida de la realeza y sus clases de magia negra con Rumpelstiltskin, la magia seguía siendo parte de ella. Tinkerbell le convenció de seguir practicándola –o quizá fue Cora, a estas alturas no estaba segura de cuando ocurrió el intercambio. El hada le enseño todo lo que sabía sobre magia pero aun con todas sus clases, Regina aun no podía controlarla del todo.

Extinguió el fuego en sus manos y espero.

Aquí es donde llega nuestro final, pensó.

Robin la rodeo con sus brazos, escondiendo su cara entre sus cabellos oscuros. Respiro aliviado.

No hicieron falta las palabras.

Robin la aceptaba tal y como era. Con magia o sin magia.

Regina sentía que podía llorar ahora mismo.

El Pequeño John asomo su cabeza, "Tienen que venir ya."

La conversación tendría que esperar. Siguieron al Pequeño John, con ansia y nerviosismo, y sin cuestionar su extraña actitud. Tal vez encontraron al bebé, no, era demasiado bueno para ser real.

"La encontramos dando vueltas por el Bosque Negro. No estábamos seguros que hacer con ella." El Pequeño John les abrió camino.

"¡Robin! ¡Regina!"

Tinkerbell o al menos eso aparentaba ser, bien podría ser un truco más.

La rubia dio un paso hacía su mejor amiga pero se detuvo cuando todos levantaron sus armas, incluso Regina se vio tentada a recurrir a su magia.

"Les prometo que soy yo. No es un truco." Se defendió.

Nada.

Silencio.

"Puedo probarlo." Miro a su alrededor y finalmente se enfoco en la pareja, "He sido yo quien los ha unido, gracias a mi polvo de duende se conocieron."

"Eso cualquiera pudo habértelo dicho." Robin habló con sequedad.

"¿Recuerdas lo que dije el día que nos conocimos?" Regina le miro con curiosidad, "Amor. Todo lo que necesitas es amor. Y estaba en lo cierto, ¿No es así?" Tinkerbell no sabía que más decir o hacer para convencerlos de que era ella. "Regina, ambas sabemos que esa noche saltaste desde ese balcón, inconscientemente, pero lo hiciste. Estabas cansada de la vida que llevabas en el palacio. De no ser por mí, no estarías aquí." Tenía la atención de todos, especialmente la de Robin, ¿Por qué no había escuchado esta historia antes? ¿Regina, su amada Regina había intentado quitarse la vida? Tinkerbell observo las emociones que pasaban por la mente de Robin. "Merecías una segunda oportunidad. Amor y felicidad, un nuevo comienzo. El polvo de duendecillo nunca miente, es…"

"Más fiable que el polvo de hadas. En realidad eres tú."

Todos se relajaron un poco.

"¿Dónde has estado? Creímos que habías muerto." Regina pregunto después de que el hada la soltara.

"No hay tiempo para explicar. Versión corta: Cora me atrapo y me dejo en manos del Ser Oscuro; quien me tuvo prisionera desde hace un par de semanas." Al menos ahora sabían que fue Tinkerbell quien estuvo con ellos durante el embarazo de Regina. "Me ha dejado ir." Ignorando las preguntas, continuo, "Escuche sus planes. En verdad lo siento. Siento mucho lo que paso con su bebé."

"Alguna vez menciono que fue de nuestro bebé" Tinkerbell sacudió la cabeza.

Era absurdo pensar que Tinkerbell conocía el paradero del bebé.

"Solo sé que sigue con vida. Cora quería eliminarla." Se arrepintió de soltar esa información, Robin y Regina la miraron horrorizados, "Rumpelstiltskin se lo impidió, bueno, se lo ha prohibido. No se cuales fueron sus intenciones, pero su hija está viva gracias al Ser Oscuro."

"¿Hija? ¿Ha sido una niña?" Robin pregunto conmocionado.

"Rowan." Regina murmur, "Rowan of Locksley. Robin…"

Tinkerbell sentía pena por los padres primerizos, era triste ver su sufrimiento. Al menos se tenían el uno al otro. No por mucho tiempo, recordó.

No quería interrumpirles pero tenía que hacerles saber el resto de la historia.

Llamo su atención, aclarando su garganta "Cora le hizo una última visita a Rumpelstiltskin, menciono a una persona pero no dijo su nombre." Sea quien fuera, parecía ser importante "Estaba en busca de un tal Autor."

Storybrooke – Presente (Un año después)

Regina despertó sobresaltada.

Algo no andaba bien.

Esto no era el Bosque Encantado.

Estaba de vuelta en Storybrooke.

Imposible, apenas ayer le había dicho adiós a Henry para siempre. Tenía que ser un sueño o su mente estaba jugándole una broma de mal gusto.

Pego un salto de la cama y corrió hacia la habitación de Henry. Su principito.

"¡Henry!" Su sonrisa se desvaneció al ver la habitación vacía, nadie la había ocupado por semanas. Se le nublo la vista. Su pequeño bebé no estaba.

Gimió y se retorció de dolor, apretando sus manos contra su costado lo cual le causo otra punzada de dolor. Regreso a su recamara tratando de deducir que estaba pasando. La maldición tendría que haberlos enviado de regreso al Bosque Encantado, Henry no estaba en la mansión pero existía la posibilidad de que se encontrara con los Charming y Emma. Pero eso no explicaba porque seguían en Storybrooke.

Se dirigió a su guardarropa –otra inmensa habitación. Se detuvo frente al gran espejo. Desabrocho la blusa de su pijama. "¡Pero qué diablos!" Se estremeció al ver el enorme moretón que se extendía desde sus caderas hasta debajo de su pecho. Algo definitivamente no estaba bien pero lo que llamo su atención no fue la mancha purpura, casi negra que adornaba su costado derecho. No, lo que llamo su atención fue la pequeña línea rosada bajo su hombro.

Utilizando magia, termino de sanar sus heridas.

Dejo escapar un suspiro de alivio. Al menos el dolor físico había desaparecido.

Un golpeteo en su puerta la devolvió a la realidad.

Henry. Henry. Henry.

Abrió la puerta de un jalón. He aquí frente a su casa a los residentes de Storybrooke – ¿Les suena familiar? Y como siempre, ¿y porque no? En busca de su cabeza.

Personajes de cuentos confundidos, héroes buscando a quien culpar. La historia de su vida.

Seguía siendo la villana.

"¿Qué hiciste?" Salvar sus irritantes traseros, ¿no fue suficiente?

"¿Por qué volvimos?" ¿Volvieron? Han perdido la cabeza.

"Nunca va a cambiar, opino que la matemos y acabemos con nuestros problemas de una vez por todas." Te puedes meter tu opinión por

"Escuchen todos, deben volver a sus casas, asesinar a Regina no es la solución." David se abrió paso entre la multitud. "Nosotros nos haremos cargo, cuando tengamos respuestas les informaremos de lo sucedido." Pero nadie quería escucharle.

¿Problema nuevo? Claro, culpemos a Regina.

Mary Margaret hizo escuchar su opinión. Al parecer Snow era más convincente que David. Poco a poco los molestos habitantes se retiraron. No sin antes lanzarle miradas de desprecio, las cuales ignoro por completo.

"Regina, ¿Por qué estamos de vuelta? Creí que habías dicho que sería imposible volver." David la cuestiono.

"¿Disculpa? Apenas ayer le decía adiós a lo que más amo en este mundo y esta mañana desperté sola, sin Henry. Como podemos estar de vuelta, cuando ni siquiera hemos dejado Storybrooke, nunca dejamos…" Regina se quedo sin palabras. Si la panza redonda de Mary Margaret no era señal suficiente de que habían dejado Storybrooke, entonces, ¿Qué diablos estaba sucediendo?

"7 meses, por lo menos." Mary Margaret comento. "Nos hayamos ido o nos hubiéramos quedado, es más que evidente que hemos olvidado casi un año, diría yo."

¡Sorpresa! Mary Margaret estaba embarazada.

Sus extrañas lesiones de esa mañana.

Henry seguía desaparecido, probablemente seguía viviendo felizmente en Nueva York con Emma.

Un año. Habían perdido un año de sus vidas y quizá ella era la culpable.

¡Por todos los cielos! ¿Se equivocaría al cambiar la maldición de Pan?

¿Qué había hecho?