Date A Prince

Parte 3: El encanto femenino

Los proyectiles explosivos fueron disparados por estos hombres cubiertos por una armadura de metal casi de cuerpo completo, eran una unidad de combate especial diferente a cualquier cosa vista antes por Shiori, y tampoco eran tan ostentosas como en las que se verían en una película de ciencia ficción.

Sin embargo, el muchacho de cabello oscuro no parecía inmutarse, de hecho, estaba molesto por haber sido interrumpido, así que con blandir su espada, destruyó todos los proyectiles antes de que llegaran a él.

Shiori no pudo cerrar la boca por un minuto entero al ver como el chico en armadura no podía ser detenido por nadie; fueron hacia él para atacarlo con unos sables láser, pero la diferencia de fuerza fue sustancial para ser derrotados fácilmente con leves cortes o patadas.

La chica no podía entender nada de lo que estaba pasando frente a sus ojos ámbar, esto era digno de una película de acción, pero claramente no había cámaras y su compañero de clase, Tobiichi Origami, estaba ahí, enfrentándose hábilmente contra este chico solitario que había encontrado.

El combate estaba sucediendo a unos ocho metros de ella, ambos eran tan veloces que no podía ver la mayoría de sus ataques, así como lo inútil que resultaban los proyectiles y los disparos láser contra el muchacho, incluso si era un poco más pequeño que Origami, esto solo resaltaba más su omnipotencia al recibir todo eso con solo una mano.

Al disiparse el humo, Origami vio atónito y con rabia que su enemigo seguía en pie como si nada, pero esta vez su mirada era de molestia.

—Estaba pasando un buen rato… ¿Por qué quieren matarme? ¡No los entiendo! —Señaló con su espada y frunció el ceño.

—Es porque eres un espíritu, tú y toda tu raza, ¡merecen una estadía infinita en el infierno!

«¿Espíritu? ¿De qué está hablando Origami? Más bien, ¿¡qué hace Origami?!»

Origami dejó sus propulsores atrás para dar un salto de gran altitud y bajar a toda velocidad, aumentando así la fuerza de su ataque.

—¡No conozco ese lugar y tampoco quiero ir!

Ambos ataques colisionaron con mucha fuerza, causando un sismo que sacudió las piernas de Shiori, además de que una potente onda de aire se expandió a toda dirección, sacando disparada a la chica a potente velocidad, además de que causó destrozos por todo el lugar.

Después de un fuerte dolor en la cabeza, por el impacto de su cráneo contra la pared, sangre salió de su cabeza, manchando su cabello azul y su ropa, perdiendo así la consciencia.

Una vez despertó, se encontró con el rostro pálido y acabado de un hombre joven de ojos azules cansados y cabello grisáceo largo hasta los hombros y revuelto, sin cuidado. También tenía unos lentes puestos y una bata blanca, debajo unas ropas formales de colores café y negro.

—¡Ahh! —Shiori rápidamente se incorporó y se alejó del hombre—. ¿¡Quién es usted?!

—Oh, lo siento, pero no hay por qué alarmarse, solo confirmaba que estabas bien —contestó el hombre con voz cansada y un poco grave, puso las manos dentro de las bolsas de su bata—. Soy Murasame Rinne, estás a bordo del Fraxinus, en la sala médica.

—Oh… —Ella vio a su alrededor entonces y realmente parecía un cuarto de hospital, aunque las paredes metálicas daban un aspecto diferente—. ¿Eres doctor?

—No, soy el oficial analista de este lugar, solo te di un tratamiento básico, tal vez quieras una aspirina, te golpeaste duramente en la cabeza, ¿puedes recordar lo que pasó? —preguntó al verla fijamente, ella fue tentando su cabeza, pero no encontró nada más que sangre seca.

—Yo… Estaba en medio de una pelea, hubo una explosión y después todo se volvió oscuro… Espera… ¡Iori! —dijo desesperada al recordar por qué terminó en la pelea en primer lugar, así que dejó la cama de inmediato—. Es mi hermano menor, ¡tengo que encontrarlo! Estaba frente al restaurante familiar, ¡necesito ir ahí!

—Tranquila, él está bien. Sé que tienes muchas preguntas, pero soy malo con esas cosas, será mejor que vayamos a ver al comandante.

—¿Comandante? ¿D-De qué? ¿Y dónde está mi hermanito?

—Por eso debemos ir a ver al comandante, vamos, sígueme o te podrías perder.

Con algo de desconfianza, Shiori siguió al analista para encontrarse con el comandante. Los pasillos del Fraxinus eran todos grises y metálicos, daba la impresión de que estaba dentro de unas instalaciones muy avanzadas o en una nave, lo cual era una realidad.

Cuando llegaron al lugar exacto, las puertas se abrieron por sí solas, donde una mujer de cabello liso y rubio hasta los hombros les saludó con una sonrisa amable, sus ojos eran de un tono ocre oscuro, la piel blanca y su uniforme parecía un tanto militar, incluso con guantes blancos, sus pechos eran todos los de una mujer adulta y realmente era bonita.

—Bienvenidos, soy la vice-comandante de esta nave, Kannazuki Mei, espero que nos llevemos bien —dijo con una voz un tanto seria, pero amable.

—Oh… igualmente, Mei-san, yo me llamo Shiori Itsuka.

—Comandante, por fin han llegado —dijo la mujer al girarse a su derecha y mantenerse firme, fue entonces cuando la chica vio ahí a su hermanito.

—¡Iori!

—Hmp, te doy la bienvenida a Ratatoskr —dijo con una voz llena de confianza y una sonrisa, mientras tenía su paleta en la boca, pero todo eso se vino abajo cuando su hermana lo atrapó en sus brazos—. ¿Uh?

—¡Iori! ¡Estaba tan preocupada por ti! ¡Estúpido! Si algo fuera a pasarte, yo… ¡Yo! ¡Iori!

Su hermana le abrazó con fuerza y besó su mejilla varias veces, causando que el cuerpo del chico cambiara de color a rojo, así como estaba a punto de perder todo control.

—No vuelvas a hacer eso, tonto, o juro que voy a encerrarte en tu cuarto, ¡no volverás a salir jamás!

Ante la mirada de sus subordinados, el pequeño comandante retomó la compostura y alejó a su hermana rápidamente de un leve empujón y se acomodó sus ropas.

—Maldición, cálmate, Shiori, estás ensuciando mi chaleco —dijo un poco molesto, pero su sonrojo seguía presente.

—¿Eh? ¿"Shiori"? —preguntó con la voz rota, él nunca le decía de esa forma—. Pero soy tu hermana mayor…

—Y yo soy el comandante de esta nave, Shiori, así que más vale que me tengas respeto, luego ya podrás sobarme los hombros para que olvide esta falta.

—¡Ah! ¿Puedo hacerlo yo, comandante? —preguntó Mei con una voz más emocionada y hasta infantil, pero recibió una mirada fría de su superior.

—No, tú solo eres una molestia.

—¡Ah, comandante! —La mujer se tomó de las mejillas con un sonrojo en las mejillas, Shiori se asustó de sobremanera—. Que intenso…

—Como sea, te has encontrado con un espíritu —dijo al sentarse en su silla y accionar la pantalla frente suyo para mostrar al chico de armadura morada de hace unos momentos—. Así es como le llamamos a estos seres que aparecen y provocan los terremotos espaciales. Y veo que también te encontraste con la AST, ellos solo quieren matar a los espíritus, y en medio de esa pelea a muerte, estabas tú… Realmente no pensé que fueras tan estúpida, Shiori, lo bueno es que logramos rescatarte.

—¿Estúpida? ¡Solo lo hice porque quería salvarte! —gritó molesta porque hasta estaba siendo ofendida—. En mi celular busqué tu ubicación y estabas justo en frente del restaurante familiar, ¿¡sabes lo preocupada que estaba?! ¿¡Y lo que me estás causando?!

—Sí, puedo ver claramente que estar en tus días te vuelve incluso más torpe y desesperada. —Shiori se sonrojó de vergüenza—. Esto es solo porque estoy aquí, en el Fraxinus y casualmente estamos volando justo encima de Dennys.

Shiori apretó los puños, le costaba creer que estaba frente a su hermanito, claramente sus ropas eran de alguien importante, aunque fuera tan pequeño, incluso más que su segunda al mando, lo que sí es que estaba usando esas pulseras de tela negra en sus muñecas, diferentes a las habituales de color blanco.

—Iori, ¿todo esto es en serio? —preguntó un poco abrumada, realmente no se estaba sintiendo bien al gritar tanto mientras tenía la regla, además de tanto estrés en solo unas horas.

—Sí. Te lo he ocultado por mucho tiempo, pero ahora que ya viste todo, aunque no entiendes nada, no lo veo necesario, además tu participación ha sido aprobada por Ratatoskr y por mi puesto, haré que funcione —dijo firmemente y quedó mirando fijamente a su hermana con determinación.

—Iori…

—Ya conoces a un espíritu, creo que pudiste hablar con él, ¿no es así?

—Sí… Fue algo extraño, pero parecía tan triste —dijo con algo de nostalgia, aunque no entendía por qué.

—Por otro lado, el AST, el equipo anti-espíritus, son los encargados de matar a los espíritus cada vez que aparecen. —Shiori recordó a Origami en ese momento y sus ojos se abrieron un poco más—. Pero esa no es la única forma para detener a los espíritus y evitar que sigan destruyendo cosas, se han hecho muchas investigaciones y gracias a algunas pruebas, hay un método efectivo que puede resultar, y sin lastimar a nadie.

—¿En serio?

—Sí, es por eso que te necesitamos, Shiori. Tendrás que pasar un riguroso entrenamiento para esto.

—¿Qué?

—No me interrumpas —dijo con el ceño levemente fruncido, Shiori cerró la boca con amargura—. Solo tú puedes hacer esto, además ya conoces al espíritu, puede que quiera volver para hablar, pero hasta entonces necesitas estar lista y usar muy bien tus encantos.

—¿Mis qué?

—¡Que no me interrumpas!

—Perdón… —contestó de mala gana.

—Así es, Shiori, ¿no el mundo es mejor cuando encuentra a su persona destinada? ¿No empiezas a amar tu vida y tu lugar en este mundo al estar enamorado? Claro que sí, haremos que el espíritu no destruya este mundo porque aquí vive la persona más especial… ¡Tú! —Iori le señaló con su paleta, Shiori abrió más los ojos—. La segunda manera de lidiar con los espíritus y detener el caos que provocan, sin que nadie salga lastimado, ¡es hacer que se enamoren de ti, Shiori!

—Bien… Esto es demasiado, ha llegado muy lejos… —respondió con una mezcla de sentimientos negativos—. ¿Eso es lo que me pides? Mi corazón no es un juguete, Iori, ¡esto es suficiente! Me voy a casa.

—¿Ah? —Iori dejó escapar su sorpresa mientras Shiori salió corriendo de la zona de mando con tristeza y molestia.

—¡Espera, Shiori-san! —gritó Mei sin poder detenerla siquiera.

—¿Qué hacemos? —preguntó Rinne con una voz cansada, había prestado atención, aunque su cara demostraba lo contrario.

—Nada. —El chico se volvió a sentar en su silla y quedó mirando la imagen del espíritu, tenía que reconocer que era bastante apuesto para su hermana mayor, pero que aun así, esto no significaba nada para una chica como ella, aunque pensó por un momento que sería una buena excusa—. Ya volverá, ni siquiera sabe cómo salir de aquí, no tienen de qué preocuparse.

Tal vez en otro tiempo, en otras circunstancias, Shiori pudo haberse enamorado de ese chico solo al verle, ¿qué chica no lo haría si era tan bien parecido y fuerte?

—¿Cómo sabes eso? —preguntó Rinne un poco curioso.

—Mi hermana es adoptada, no puedo imaginarme por todo el dolor y soledad que ha tenido que pasar, también es obvio que antes no era la chica que conocieron hoy, era muy diferente… Una persona gris, sin motivaciones, sin ganas de vivir —explicó con cierta nostalgia y amargura que disimuló excelentemente—. Uno pensaría que una persona así tiene muchos resentimientos contra todo quien no es igual a ella, pero Shiori nunca fue así. Incluso con un pasado así, tiene un tacto sensible, es muy amable y es cierto, su corazón no es algo con lo que se pueda jugar, pero eso es solo porque ella es muy noble y humilde.

Se recargó en su silla mientras la mujer rubia agachó un poco la cabeza, susurró: pobrecita Shiori-san.

—No, Kannazuki. Subestimar a Shiori y verle con piedad es algo que nunca podré hacer, y ustedes tampoco deberían hacerlo, no lo parece, pero entre más la conozcan se darán cuenta… Ella es fuerte, muy fuerte. —Sonrió con orgullo y cierto sonrojo apareció en su rostro—. Entre la AST y el espíritu, sé que lo escogerá a él. Sé qué hará lo correcto, porque es mi hermana.

Mientras Rinne y Mei escuchaban el discurso de su comandante, Shiori se encontraba en una habitación vacía, donde se había encerrado y estaba abrazando sus piernas con mucha fuerza, en posición fetal, aguantándose las ganas de gritar de dolor mientras la humedad aumentaba en su entrepierna.

No iba a gritar para que el idiota e insensible de su hermanito descubriera su ubicación, no quería hablar con nadie, no le importaba si el espíritu necesitaba enamorarse para amar este mundo, él se veía realmente fuerte, no necesitaba ayuda de una chica débil como ella.

Todo esto solo había sido un accidente y no quería que se prolongara más, ¡lo que más quería es que este dolor se terminara!

Nada realmente importaba, tenía que seguir pensando así, hasta que todo terminara y pudiera regresar a casa. Sin embargo, si quedaba atrapada aquí, tampoco importaba, no tenía por qué cargar con esto, su vida simplemente se le fue de las manos y ahora alguien más decidía que era apta para enamorar a estos seres que ni conoce ni le importa.

¿Con qué derecho? Ella no era una herramienta o una esclava. Ella quería enamorarse, claro que sí, pero a libre elección, no así, esto no era amor.

«No puedo creer que hayas decidido esto, Iori». Shiori comenzó a derramar lágrimas y se tiró al suelo, tomándose su vientre, se enterró en parte las uñas, porque el dolor era insoportable, además de su tristeza y rabia.

Se aguantó el dolor y se limpió las lágrimas, después de todo, realmente este dolor no era nada comparado al de estar siempre sola, sin que a nadie le importe. Aunque se supone que a su hermanito le importaba, ella era necesaria y querida, pero hoy le había tratado con la punta del pie.

«Todo este tiempo lo ocultaste… Supongo que a nadie le importa». Se quedó acostada en el suelo frío, con las manos encima de su vientre, sus ropas seguían arrugadas y manchadas, sus bragas de seguro estaban llenas de sangre, dudaba que las toallitas hubieran absorbido todo eso, pero no tenía idea de donde estaban los baños en esta estúpida nave. «Está bien… No puedes entender, no eres una chica… Sin importar que tan enojada esté contigo, siempre busco la forma de entenderte y liberarte de todo esto».

Mirando el techo metálico por horas y parpadeando cada cierto momento, su dolor cesó por completo y se dedicó a pensar en todo lo que había pasado, recordó su encuentro con el espíritu, pero esta vez dejó de lado su fuerza, su apariencia, los malentendidos, dejó atrás todo para enfocarse solo en su posible sentir, pero al intentarlo, se dio cuenta que no tenía idea.

Sin embargo, había algo en común.

¿Quién eres?

No lo sé…

«Tú también estás solo, ¿verdad?» Pensó con una sensación amarga en su garganta y su corazón dolió, cerró los ojos y alejó sus manos de su vientre para tocar el piso frío.

Una imagen se formó en su mente, se imaginó a ella misma envuelta en esa armadura morada, sosteniendo esa espada, rodeada de oscuridad, destrucción y una ciudad que no entendía, sin ningún alma.

Entonces, de pronto, unas personas del sexo opuesto que nunca había visto, pero que se parecían a ella misma en ciertos aspectos, aparecían para atacarla, lanzándole proyectiles explosivos, tal vez sin decir nada o soltando alguna amenaza.

Perturbando su soledad, plantando una semilla en su interior, algo conocido como resentimiento que solo puede ser alimentado por el odio.

Odiaba este sentimiento.

Shiori abrió los ojos entonces y sin ninguna expresión en el rostro, se puso de pie y corrió hacia la zona de mando, recordaba donde era porque realmente no pudo ir muy lejos con los cólicos taladrando su vientre.

Cuando la puerta fue abierta de nuevo, el comandante sonrió con algo de arrogancia y giró su silla hacia ella.

—Creí que tardarías más, Shiori, pero creo que ya te diste cuenta que estamos a 15000 metros sobre la ciudad y no puedes salir del Fraxinus. —Pero al ver su mirada llena de determinación, abrió más los ojos y se asustó un poco, ya que también parecía molesta—. ¿Shiori?

La chica tomó la paleta de su boca y después de darle un golpe en su pecho, él soltó la paleta para gritar de dolor.

—¿¡Qué te pasa?!

El caramelo fue destrozado porque su hermana pisó la paleta con su pie y le miró con el ceño fruncido.

—Pídeme perdón, Itsuka.

—Ah… Bueno, sí, creo que me pasé… Perdón… —susurró lo último, pero eso fue suficiente para la chica, quien se relajó y abrazó a su hermano de nuevo, él se dejó, pero miró a otro lado con un pequeño sonrojo de vergüenza.

—¿Y? ¿No tienes algo más que decirle a tu hermana mayor? —preguntó a su oído mientras lo seguía abrazando—. ¿Hmm?

—Cielos… Estás arruinando mi chaleco… Bueno… ¿Me ayudarás con los espíritus, hermana? —preguntó con cierta dificultad.

—¿No te falta algo en esa oración?

—Por favor… —susurró lo más bajo para que solo ella lo escuchara, Shiori sonrió y besó su mejilla.

—Lo haré, Iori, no te dejaré solo en esto.

«El comandante tenía la razón, ¡Shiori-san es increíble!» Pensó Mei impresionada, pero contenta de la situación, Rinne también sonrió levemente.

—Gracias, ¡ya era hora que cooperaras! —dijo totalmente recuperado y una vez que ella le soltó—. Y ya es hora de comer, Shiori. Así que espero no hayas olvidado nuestra promesa, sin embargo, esta vez quiero una comida casera, Dennys fue destruido, después de todo. Mañana empezará tu entrenamiento, tengo esperanzas en ti, ¡así que espero que te esfuerces!

—Lo intentaré, y hablo por ambas cosas.

—¿Qué?

—Jajaja. Es broma, yo también tengo hambre, así que haré algo delicioso.

—Por cierto, ten. —Le lanzó una caja de pastillas que ella reconoció de inmediato—. Para tus problemas hormonales…

—¡Esto matará el dolor! —Abrazó a su hermanito de nuevo, haciéndolo sonrojar—. ¡Te amo!

—¡Que arruinas mi chaleco!